08
Oct 09

El chiclero

En Guatemala, El chiclero es un vendedor callejero de golosinas; pero no es ambulante, sino que tiene su esquina. Me pregunto si los chicleros son comerciantes individuales y emprendedores, o si en realidad hay alguien que es dueño de todos los puestos de chiclero en la ciudad y emplea a los dependientes.

Durante mi pre adolescencia tuve mis productos de chiclero favoritos: galletas Cremas, de Pozuelo; chocolates Crispín, de Sharp; pastillas de menta y de violeta, y tapitas de Gallito; unas pastillas con sabores muy delicados que venían envueltas en papel como celofán y que posiblemente eran de algo así como marca Lister; chocolates Polo, de Granada; y Tortrix, por supuesto. Gracias a mi amiga Lucía por su contribución a esta entrada.
En los comentarios, un lector me ha recordado -muy atinadamente- que aquí también son chicleros los recolectores de chicle; lo que me trajo a la memoria la siguiente anécdota:
Mi amiga, Mayra, tomó un atajo en Tikal y se perdió en la selva. Ella y sus acompañantes pasaron una noche en la jungla y al día siguiente fueron localizados por un grupo de chicleros. Cuando ella contó su aventura, mi amigo Toño preguntó muy sorprendido: ¡¿Y qué hacían unos chicleros en la selva?! Porque él -muy urbano que es- estaba pensando en los expendedores callejeros, y no en los recolectores de chicle.
Por cierto que la novela chapina de chicleros es Guayacán, de Virgilio Rodríguez Macal, y me gusta mucho.
La foto es por mi amigo, Raúl.

05
Oct 09

Una zopilota, dos aplausos…

Una zopilota, con dos aplausos y un hombre adentro; mis padres contaba que así se pedía una sopa de frijoles, con dos tortillas y un huevo en un lugarcito que frecuentaban en San José, Costa Rica, a principios de los años 60.
De eso me acordé cuando vi a este par de zopilotes frente a mi ventana. También me acordé de que mi tía abuela, La Mamita, cantaba algo que iba así: Ya murió la cucaracha,/ ya la llevan a enterrar./ Entre cuatro zopilotes/ y un hermoso gavilán.
Los zopilotes también sirven para piropos…aunque no sean piropos muy agradables. Mi padre contaba de uno que, apropiado para una chica vestida de negro, decía: Adiós zopilotío lindo, aquí está tu chucho muerto.

04
Oct 09

Hoy nos bailó el convite

Un convite tradicional de mi barrio, La Villa de Guadalupe pasó por mi casa. La gente organiza este convite para recaudar los fondos necesarios para la procesión que saldrá el próximo sábado.
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A mí me divierten los convites y por unos pesos el cortejo se detiene y los integrantes bailan una pieza. El primer convite que vi, fue en Panajachel cuando yo tenía unos 6 años. Recuerdo que no me lo esperaba y que me impresionó mucho lo grandes y cabezones que se veían los personajes. Recuerdo que seguí al cortejo hasta la cocina del Hotel Casa Contenta en donde nos dieron gaseosas y pastel.

25
Ago 09

Dos bandas bajo mi ventana

Como vivo en un barrio antiguo de la ciudad de Guatemala, hay mucha actividad pueblerina bajo mi ventana. Procesiones, desfiles, ventas de atol, feria y otras prácticas alegran la vida insegura en el Valle de la Ermita.

El domingo pasado, dos bandas escolares desfilaron bajo mi ventana. No bajé a preguntar, pero supongo que es en preparación para las festividades del 15 de septiembre cuando se celebra la Independencia de Centroamérica. Dicha efemérides involucra desfiles de esta naturaleza -que es lo que realmente le gusta a la gente- y otras actividades que la posmodernidad ha tratado de convertir en costumbres.

En los pueblos no faltan los concursos de distinta naturaleza, los bailes, y una de mis favoritas que es la de las carreras con la llama de la libertad.

Allá por 1975 estuve así de cerca de desfilar con ocasión del 15 de septiembre. Asistí a todas las prácticas; pero a la hora de la hora mis padres se fueron al mar y tuve que elegir: ¿mar, o desfile? ¿mar, o desfile? ¿mar, o desfile?…y ganó el mar. Claro que después, en el colegio, tuve que pagar las consecuencias; pero la verdad sea dicha, ni siquiera recuerdo cuáles fueron.

A la larga supongo que ir a desfilar hubiera sido una experiencia divertida. Y es que no conozco a nadie de mi generación que haya marchado, y que no recuerde con cariño y nostalgia sus días de desfiles septembrinos.

12
Ago 09

Martín y sus dientes de oro

Martín es mi proveedor de anacates; y aparte de traerlos siempre frescos, es un sujeto divertido. Además, tiene esta estupenda sonrisa adornada con sus iniciales ME y una estrella en oro.

22
Jul 09

Riquísimos membrillos en limón

Sólo de verlos se me encoje la mandíbula, me dan escalofríos y empiezo a salivar como chucho. Son membrillos en limón, propios de esta temporada en Guatemala. Irresistibles y ácidos que son, despiertan al pequeño masoquista que hay en mí y no puedo comerme una, o dos rodajas, sino que bien puedo ingerir unas seis, u ocho. Pero no más.

En Guatemala, los membrillos se comen así, en jalea, en conserva y son elementos importantes para la festividad del Corpus.

18
Jul 09

Alborotos, huevos chimbos y otros dulces chapines

Esta es una venta callejera típica de dulces guatemaltecos. Así, a simple vista, destacan a la izquierda unas barras de mazapán de pepitoria, y lo que creo que son conserva de coco, colochos de guayabas, bocadillos de pepitoria, panes dulces y alborotos.

Casi todos esos me gustan, con excepción de los alborotos, que recuerdo haber probado en el Mercado Central de Cobán, allá por finales de los años 70, sin que me quedaran ganas de volverlos a comer. Los alborotos, por cierto, son esferas de maicillo reventado (a modo de pop corn, poporopos o palomitas de maíz) y algún tipo de miel. A estos dulces los pintan de colores y los dientes de uno pueden quedar pegados en un alboroto. En Guatemala, por cierto, un alboroto también es un desorden o un relajo.
Mi favorito, entre todos los dulces chapines, es el huevo chimbo. Bocadillo dorado, sutil y magnífico que se hace sólo con yemas de huevo y se ahoga en una miel que, a mí, me gusta hacer con canela y un toque muy ligero de clavo y pimienta de chiapa. Los dioses dejarían de consumir ambrosía, si conocieran los huevos chimbos.
Además del huevo chimbo, también son mis favoritos los mazapanes de almendras y los de pepitoria, los africanos, las paciencias, las canillitas de leche, los encanelados, los citados conserva de coco y bocaditos de pepitoria, los colochos de guayaba, las tartaritas de almendras y los higos. Y de uno que no he sabido en décadas es el alfajor.
A los visitantes, y a los que recién son introducidos a este mundo encantador de los dulces chapines, los que más los intrigan son la chancaca, que es de panela; y el matagusano, que es de naranja.
Aunque los de La Antigua son famosos, se los consigue muy buenos en el Mercado Central de la ciudad de Guatemala, y hay un lugare legendario, que nunca he visitado, allá por la Avenida de los Arboles, en la zona 6. La venta de la foto está a la entrada del Cementerio General de esta ciudad, y fue tomada por mi amigo Raúl.

28
Jun 09

Riquísimo chocolate de Oaxaca

¡Ah!, me estoy desayunando con una deliciosa tasa de chocolate de Oaxaca, México! Espeso, espumos, cremoso y sazonado con canela, esta bebida ciertamente es digna de los dioses. De los dioses mayas y similares, claro; porque los dioses de allende la mar océana, comen y beben otras cosas.

A mí me gusta mucho el chocolate con pan francés. Me gusta en la mañana y me gusta caliente. El chocolate chapín me gusta con agua; pero el mexicano y el europeo me gustan con leche.
No recuerdo haber tomado chocolate antes de mi Primera Comunión, cuando estaba en Primer grado de Primaria. Sin duda lo había tomado y no veo razón por la cual no haya sido así; pero sin duda no le puse atención. En Guatemala, es costumbre que luego de la primera comunión se sirva un desayuno que incluye tamales, chocolate y pan francés.
La costumbre es un poco desatinada porque sin duda tenía sentido cuando la gente se levantaba a las 6 de la mañana, asistía a la ceremonia y volvía para desayunar a las 7; pero en tiempos modernos, las primerascomuniones se hacen como a las 9:00 o 10:00 a.m. y el desayuno es servido un mínimo de hora y media después. Y claro…aunque se llame así, no es desayuno.
En casa no me gusta que falte el chocolate y ahora generalmente compro el mío en el Museo Popol Vuh, o a un niño que lo vende en el estacionamiento de Paiz Las Américas. Este de hoy, sin embargo, me lo trajo mi amiga Carmen, que conoce bien mis debilidades alimenticias.

13
Jun 09

Están como cabras

A mí siempre me caen en gracia los rebaños de cabras que recorren las calles de la ciudad de Guatemala. Me divierten las cabras y me divierte el contraste entre la ciudad y los rebaños.

Allá por los años 80, un rebaño parecido al de la foto pasaba por mi casa y mi padre solia comprarnos leche que tomábamos al pie de la cabra. Ahora me sienta muy mal la leche de cabra; pero recuerdo con mucho cariño la ilusión que nos daba tomar aquella leche. Lo que no recuerdo con cariño alguno eran los latigazos que daba el que llevaba las cabras; esto es porque, en tiempos de vacaciones, cuando uno podía dormir hasta bastante más tarde que lo normal, el sujeto pasaba chasqueando con tanta fuerza que generalmente me despertaba innecesariamente.
No se por qué nunca ordeñé cabra; pero mi padre nos enseñó a mi hermano y a mí a ordeñar vacas. Recuerdo que fue en una finca encantadora que quedaba en camion al lago de Amatitlán, luego de Villa Canales. En lo que in illo tempore había sido la iglesia de la finca, ahí había un establo donde se ordeñaba a las vacas. Recuerdo muy bien la mezcla de sentimientos con los que tomé la ubre y la emoción de sentir y de ver el líquido que salía caliente y con fuerza. Recuerdo el aroma, la espuma y el sabor intenso…a vaca. Pero me gustaba porque a mí siempre me ha gustado la leche.
Ahora ya no hay muchos animales -que no sean perros, gatos, o ratas- que recorran la ciudad; pero yo todavía ví carretas de bueyes; y de hecho, yo no lo recuerdo, pero me contaban que así era, mi abuelo Jorge salía con una pala y carretilla a recoger el estiércol que usaba para sus rosales y para otras sus siembras en la casa.
A las cabras de la foto me las encontré en la 18 calle, entre Octava y Novena avenidas de la zona 1, a inmediaciones de la Plaza Barrios y del Museo del Ferrocarril.

12
Jun 09

La paloma, el mico y el corpus

Ayer se celebró la festividad del Corpus Christi; y aunque dos diarios locales hicieron mención de la fiesta, ninguno hizo alusión a la parte chapina de esta conmemoración.

En Guatemala, en esta fecha, se acostumbra que los hombre compren un membrillo adornado con una paloma, y que las mujeres compren una pera adornada con un mico. Si tienen novia, o novio, el hombre le da la paloma a su novia, y la mujer le da el mico a su novio.
Las frutas y los adornos solían venderse en la Plaza de la Constitución frente a la Catedral; y yo tengo añales de no ir a un Corpus; pero la última vez que fui, allá por los años 80, todavía se veían parejas comprando sus palomas y sus micos.
Aaaaaaah, como hubiera querido ir ayer a tomar una foto; pero se me olvidó y bueno…les cuento la historia porque a mí me cae en gracia.