27
Ene 23

Descubrimientos fabulosos en El Mirador

 

En diciembre pasado hizo 18 años que caminé por la selva petenera rumbo a El Mirador.  Todavía me fascina todo lo que tiene que ver con el reino Kan y no pude sino alegrarme de que han sido encontradas una cantidad increíble de ciudades y calzadas que hacen de la Cuenca Mirador un sistema integrado.  Los descubrimientos con tecnología LiDAR y el liderazgo del arqueólogo Richard Hansen así como el profesionalismo de su equipo, nos están descubriendo un mundo que ni imaginábamos.

Sylvia, Inés y Luisfi en el campamento de El Tintal. Foto por Alejandro Masdeu.

Cuando uno ha viajado bajo el dosel espeso de los árboles, en la selva, bajo el cual oyes que llueve, pero la lluvia no llega al suelo debido a lo espeso del follaje en las alturas, uno se da cuenta de lo fascinante que es la tecnología que permite ver estructuras y ciudades ocultas por la jungla.

La imaginación se dispara cuando uno trata de traer a la vida toda aquella infraestructura, al servicio del comercio, de la política y de la guerra.  Porque, ¿ya sabes, verdad? Los mayas no eran aquellos matemáticos y observadores de estrellas pacíficos con los que fantaseó Eric Thompson.

El MIrador. La foto la tomé de Facebook.

Me deja papo el hecho de que los mayas hayan conseguido los niveles de complejidad que consiguieron en un ambiente tan hostil como el de las tierras bajas.  Otras grandes civilizaciones de la humanidad prosperaron al lado del Nilo, del Ganges, del Yangtse y del Tigris y el Éufrates, pero los mayas prosperaron en las selvas y a merced del agua de lluvia.

Como durante mi visita al reino Kan tuve la dicha de conversar con nuestro guía, Darwin, y con la cocinera, los muleros, y el ayudante, se lo valioso que es el involucramiento de los habitantes de la cuenca en la explotación racional de aquellas maravillas.  Se que los saqueadores, los ladrones de madera y los narcos son amenazas para quienes viven pacíficamente en el área y para quienes quisieran visitarla.  Se que esos problemas son camisas muy grandes para el gobierno y se que la riqueza potencial de El Mirador sólo será aprovechable significativamente si hay un involucramiento más profesional de quienes viven por allá y un involucramiento del sector privado; y por si acaso, por sector privado me refiero al sector voluntario de la economía, en oposición al sector coercitivo de aquella.

Imagen LiDAR. La foto la tomé de Facebook.

Dicho lo anterior, te comparto lo que escribí en 2005 luego de mi visita a El Mirador:

El aroma a copal inundó el aire, y desde lo más alto de la pirámide El Tigre, mis amigos y yo observamos el ocaso. A nuestros pies estaba ese inmenso mar verde que es la selva. Nos llevó dos días y tantito atravesarla, pero ahí estábamos al fin, en la cuna de la civilización maya: la ciudad colosal de El Mirador.

Allá arriba, emborrachado por la luz, los aromas y los colores, uno no puede sino pensar en las personas que construyeron ciudades y calzadas a lo largo y lo ancho de esa jungla. Frente a nosotros estaba la La Danta, una mole increíble que mide 10 metros más que el templo IV de Tikal y cuya base ocupa el área de tres estadios de fútbol. La ciudad es inmensa, ¡y es unos 800 años más antigua que Tikal!

En toda la cuenca Mirador hay unas 26 ciudades grandes [ahora se sabe que hay centenare]; y en nuestra jornada a través de la selva visitamos: La Florida, El Tintal y La Muerta. No es fácil llegar a El Mirador; pero el duro viaje hacia esa ciudad formidable es el vivo ejemplo de cuando el camino vale tanto como el destino. Auxiliados por Billy Cruz, de Petén, mis amigos Silvia, Inés, Antonio y Raúl, así como mi sobrino Alejandro, y yo, emprendimos la aventura el 17 de diciembre pasado. Ale de 12 años, y yo, fuimos a lomo de macho; pero los demás caminaron por bosques interminables y por bajos intimidantes a través de humedales enormes. 

A veces el agua fangosa les llegaba arriba de la cintura, yo me caí cuatro veces de mi Rucio, y el Ale quedó colgando de un árbol en una ocasión. Tras horas de montar, más de una vez reviví mi pierna entumecida poniéndole una cruz de saliva, según la costumbre local. Y entendí lo que es ser terco como una mula. Vimos cualquier cantidad de orquídeas, aunque muy pocas en flor; extrajimos copal del árbol que lo produce. Conocimos el chicle. Vimos aves hermosas y el cielo más estrellado que uno pueda imaginar.

Pero aquello es la selva, y no hay que olvidarlo. Vimos huellas de jaguar y escuchamos sus rugidos, junto a los de los monos aulladores. Dormimos en campamentos en los que el olor a serpiente era perturbador. A mi sobrino se le metió una tarántula en el zapato y le apareció otra en su carpa. Y tuvimos que esquivar ejércitos de hormigas feroces, algunas de ellas muy olorosas. Dormíamos como tiernos, aunque una noche se inundó el campamento y tuvimos que pasarla entre el agua. Una culebra zumbadora se atravesó en el camino y yo regresé con dos garrapatas conchudas, mostacilla y docenas de piquetes.

Sylvia, Raúl, Ines, Alejandro y yours truly en la Cuenca Mirador.

El viaje a El Mirador fue toda una aventura, hecha más inolvidable gracias a los cuidados y a la extraordinaria habilidad de nuestro guía Henry Darwin; y gracias a la cocinera, Gladys. Por ella teníamos tortillas del comal y panqueques en plena selva. También por el asistente, Wilmer, y por los arrieros Manuel y Rudy que cargaban las 12 acémilas y montaban los campamentos con eficiencia.

Mi corazón se aceleraba cuando entrábamos a algún sitio, cuando mirábamos algún montículo, y más, cuando llegamos a El Mirador. A lo largo de la jornada uno puede llegar a experimentar algo de lo que sentían los primeros exploradores de esas regiones en el siglo XIX. Yo pensaba mucho en Stephens y Caterwood, así como en los Maudslay, y también en mi amiga Mayra, que hace años estuvo perdida en la selva durante dos noches.

En febrero de 2003, en el Museo Popol Vuh, tuve la suerte de conocer a Richard Hansen, el arqueólogo que está a cargo del proyecto de la cuenca de El Mirador. Y en esa ocasión quedé admirado del trabajo que está haciendo. Y desde entonces que tenía ganas de viajar hacia allá. A diferencia de otros sitios desarrollados, El Mirador todavía es un mundo perdido, ¡de verdad! y lleno de tumbas sin abrir. En él, uno no encuentra montones de turistas, ni mucha basura; y entra en contacto extremo con uno mismo, con la naturaleza y con grandes obras del genio humano. Por eso, la visita a aquella ciudad preclásica y los cinco días que pasamos en la jungla, fueron una experiencia física y psicológica inolvidable que enriqueció nuestras vidas.

Columna publicada en elPeriódico.


20
Ene 23

Oportunidad de oro para conocer a la CICIG

 

Por el caso de los convenios de colaboración suscritos con la empresa brasileña Odebrecht, la FECI anunció que podría llevar a la justicia a Iván Velásquez, ex jefe de la CICIG, y actual ministro de la Defensa de Gustavo Petro, en Colombia. En ese contexto, tanto Petro, como Alejandro Giammattei bajaron los canastos y se enseñaron los dientes.  Es una ocasión de oro para leer La CICIG: ¿experimento, o conspiración?, por Carlos Sabino.

Según el actual jefe de la FECI, Velásquez debería responder por sus actos ilegales, arbitrarios y abusivos al frente de la CICIG y podría haber sido parte de una estructura criminal relacionada con el caso Odebrecth.

El de Odebrecth es uno de los casos de corrupción más grandes en América Latina, a lo largo de más de 30 años. La foto la tomé de Facebook.

¿Qué es el caso Odebrecth?

El caso Odebrecht es uno de los casos de corrupción más grandes en la historia reciente de América Latina, a lo largo de más de 30 años.  Está basado en una investigación del Departamento de Justicia de los EE. UU junto con 10 países de Hispanoamérica y aquella constructora brasileña.  El caso Odebrecht en Guatemala se remonta al 2012, cuando el Ministerio de Comunicaciones le otorgó a dicha empresa el negocio de la ampliación de la carretera que va desde Escuintla hasta la ciudad Tecun Umán en la frontera con México…y Odebrecht no cumplió habiendo recibido pagos por US$ 218 millones.  Guatemala acordó un arreglo mediocre con muy mal olor.

Hubo cuestiones rarísimas como que a los ejecutivos brasileños no se les capturó cuando estuvieron en Guatemala y se les dejó huir a su país para que, luego, las negociaciones se realizaran en Brasil.  Guatemala no asistió a la reunión de fiscales en la que los países afectados por las estafas de Odebrecht acordaron reparaciones.  La Procuraduría General de la Nación, representante del estado, fue marginada (por la CICIG y la FECI, de Velásquez) de las negociaciones en las que se pactó una reparación estimada como baja en comparación con las que recibieron otros países donde la constructora fue obligada a terminar las obras y a pagar multas.

Dicho lo anterior, y a la luz de los privilegios que le concede al jefe de la CICIG el acuerdo y mandato para el establecimiento de aquella todopoderosa comisión es casi seguro que no será posible llevar a Velásquez a los tribunales; pero, ¿es posible una investigación profunda que exponga el resultado de aquellos convenios? Si el comisionado goza de impunidad…perdón…de inmunidad…¿por lo menos es posible que los tributarios chapines conozcamos qué ocurrió de verdad?

No hay momento más oportuno que este para leer La CICIG: ¿experimento, o conspiración? obra en la que el historiador Carlos Sabino hace un valioso recuento histórico de los orígenes, desarrollo y resultados de aquella comisión.

Carlos Sabino y Yours Truly durante la presentación del libro en la librería Sophos. Haz clic en la foto para ver esa presentación.

En la primera parte del libro, Sabino lleva al lector por un camino que empieza en el fin del enfrentamiento armado interno y nos conduce por la mal recordada Minugua, el aborto de la CICIACS, y el engendro de la CICIG.  Explora el modus operandi de los tres comisionados de aquel órgano.  Expone casos paradigmáticos como el asesinato de Rodrigo Rosenberg, el caso Ríos Montt, la caída de Otto Pérez y el caso La Línea.  No te vas a aburrir leyendo detalles sobre estos y otros casos como el de la familia Bitkov, la muerte misteriosa de Pavel Centeno y los tratamientos especiales de los casos Oberbrecht y Transurbano.

La CICIG: ¿experimento, o conspiración? es una especie de vademécum para todo aquel que quiera entender a la Comisión que, durante los 12 años actuó en Guatemala, lo hizo con poderes formidables, sin tener que rendir cuentas -financieras, éticas, ni políticas- ni a los tributarios, ni a los electores chapines.

El autor hace un análisis de lo que ocurrió en términos políticos y judiciales con la CICIG, para luego contarnos cómo es que su imagen de incorruptible y justiciera se fue por el caño. La primera parte concluye con recomendaciones y meditaciones sobre como combatir la corrupción y a las mafias, y más importante, sobre las posibilidades reales que hay al respecto.  Sabino hace aquello con la maestría que lo caracteriza, no sólo como historiador, sino como sociólogo y como buen tlacuilo.

En idioma nahuatl, el tlacuilo es un escriba que no sólo tiene conocimientos profundos de la cultura, costumbres, política e historia, sino que tiente habilidades notables para relatar la historia.

Columna publicada en elPeriódico.


13
Ene 23

Hoy es viernes 13

 

El vienes 13 de octubre de 1307  los miembros de La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón o Caballeros Templarios fueron arrestados para luego ser torturados y quemados en hogueras. La matanza espeluznante fue orden de Felipe IV, de Francia, en complicidad con el papa Clemente V. Desde entonces es que el viernes 13 es día de mala suerte.

¿En qué supersticiones crees?

Caballeros templarios a punto de ser quemados en la hoguera. Giovanni Boccaccio, dominio público, via Wikimedia Commons.

Cuando en el bus del colegio, cuando yo estaba en Primaria, se creía que si levantabas la mano cuando pasabas bajo el puente del tren a la altura del Centro Cívico –en el momento en el que pasaba el ferrocarril– entonces tendrías buena fortuna. Una de las supersticiones más populares, entre mis coetáneos era la de que si te tocaba un número de boleto de camioneta, que sumara 21, eso era de buena suerte.

Claro que hay quienes creen que pasar debajo de una escalera no traera nada bueno; y  que el que se te atraviese un gato negro es mal augurio. Hay quienes creen que tampoco es favorable que rompas un espejo, o que derrames sal. ¿Has visto ajos forrados de papel celofán rojo, colgados sobre una puerta? Eso es para que te vaya bien en tus negocios. Y en casa tenemos una herradura colgada porque es divertido.

Una superstición popular es la de creer que los políticos y burócratas actúan por motivaciones distintas a las de los demás seres humanos.  En consecuencia, hay quienes creen que los políticos y burócratas generalmente van a poner los intereses colectivos, antes que los suyos propio.

Otra superstición popular es la de que la generación de energía eléctrica y la provisión de servicios como la educación y la salud en manos del sector coercitivo de la economía va a ser más eficiente y mejor que la provista por el sector voluntario.  En serio hay gente que cree que en manos de políticos y burócratas va a haber mejor energía eléctrica, mejor educación y mejor salud.

Es superstición esa de creer que la inflación es el alza genaralizada en el nivel de precios.  Es muy popular entre quienes ignoran que el encarecimiento de los bienes y servicios es consecuencia de que las autoridades monetarias han inflado la cantidad de dinero que circula en el país y que por eso la moneda se devalúa y se traduce en que todo está caro, o en un fenómeno llamado Reduflación.  Esta ocurre cuando, aunque las tortillas te las vendan al mismo precio de siempre, ahora son más chicas, por ejemplo.

Esta tortilla es ejemplo de reduflación, calculo que tiene como 30% menos que una tortilla normal.

Muy extendida es la superstición de que el salario mínimo beneficia a los trabajadores cuando, en realidad, los perjudica.  El salario mínimo excluye del mercado laboral a las personas menos calificadas y menos empleables, generalmente a los jóvenes que buscan su primer trabajo, a la mano de obra no calificada y a las personas de la tercera edad.

Finalmente una más: es una superstición bastante difundida la creencia de que con el dólar artificialmente alto se beneficia a los exportadores y que, por lo tanto, se beneficia el país.  Pero eso no es cierto, al menos no en el largo plazo.  A la larga, el dólar políticamente encarecido perjudica la importación de bienes de capital, tan necesarios para mejorar la productividad, y daña directamente a quienes dependen de los combustibles importados o, por ejemplo, pagan sus casas en dólares.

¿En qué supersticiones crees?

Columna publicada en elPeriódico.


06
Ene 23

El horror del asesinato de una niña

 

En algunos hogares hoy se celebra el Día de Reyes.  Aquí en Guatemala no es una fiesta generalizada; pero en España y en México sí, y en algún hogar chapín.  Esa fiesta puede ser parte de la experiencia de ser niño.

Dicho lo anterior, no soy fan de la infancia en el sentido de que prefiero ser adulto; ya sabes, por la independencia y porque todavía tengo la esperanza de madurar.  Pero, ¿sabes quiénes tienen infancias dolorosas? ¿Sabes quiénes no tendrán un Día de Reyes? ¿Sabes quienes no van a tener la oportunidad de ser independientes, madurar y florecer? Génesis Ixcajop, de 7, que fue asesinada mediante estrangulación y asfixia, en Villa Nueva, el 1 de enero pasado.  Tampoco Hillary Arredondo, de tres años, ni Sharon Figueroa, de 8 años, que fueron asesinadas en 2021; ni Misleidy Menéndez de 13, que fue asesinada en 2020, ni Sonia Álvarez, de 4 años, que fue asesinada en 1993.

La foto es de los Bomberos Municipales, publicada por elPeriódico.

…y , ¿Qué es de los casi cuatro mil niños que fueron víctimas de delitos sexuales en 2022 y los que los han precedido?

¿Habrá justicia para ellos? Desde alguna perspectiva la respuesta es No.  Nada les devolverá la vida a las niñas asesinadas, nada aliviará el miedo y el dolor que pudieron haber sentido entre el momento en que fueron secuestradas y el de su último aliento. Nada será igual para sus seres queridos.  Por eso es que, ¡Carajo!, los responsables de los delitos cometidos contra Génesis y otros niños deben enfrentar las consecuencias jurídicas de sus actos criminales y abominables.  ¡Sin piedad!, todo el peso de la ley debe caer sobre los que planearon, ejecutaron e hicieron posible la sustracción, el asesinato y todo lo que le hayan hecho a aquellas criaturas. ¡Carajo!, si las consecuencias jurídicas posibles correspondientes a los delitos cometidos contra Génesis incluyen la pena de muerte en cualquiera de sus formas de acuerdo con la ley vigente y sin violar el debido proceso, a ningún juez debe temblarle la mano.

Sujetos como los asesinos de Génesis -y de tantos otros niños que han sufrido el mismo fin horrible- merecen las penas máximas contempladas en la ley, de acuerdo con las garantías del debido proceso. No sólo porque así lo establece la ley, sino porque sujetos como aquellos, cuando cometen crímenes espantosos, actúan como si fueran bestias salvajes (así lo explica John Locke), rompen deliberadamente la confianza en la que se basa la cooperación social, violan los principios morales básicos que hacen posible la sociedad y se ponen en guerra contra sus víctimas (y la commonwealth, en palabras de Locke), renunciando así a sus derechos, de tal modo que las penas en general y  la pena de muerte en particular, se derivan del derecho de auto-preservación.

Y, sin embargo, no sólo es cuestión penal.  Es que, con las cifras tan elevadas, ¿hay una cultura generalizada de desprecio por las vidas de los niños entre muchos guatemaltecos? ¿Es, este, uno de tantos elefantes en la sala chapina?

No habrá Día de Reyes para Génesis, como no lo hubo más para Hillary, Sharon, Misleidy, ni Sonia.  ¿Qué tan amargos serán estos días -que deberían ser de juegos y alegría- para los casi 4 mil niños que son víctimas de delitos sexuales?

Columna publicada en elPeriódico.


31
Dic 22

Año nuevo

 

Al grito de Happy New Year! por parte de mi abuelita Juanita, mis hermanos y yo -muy niños- solíamos celebrar la llegada de un año nuevo, acompañados por La Juanis y su hermana, La Mamita que, a su vez, gritaba ¡Año nuevo, vida nueva!  A mí me intriga esa proclama y como en su momento no se me ocurrió preguntar por su significado, ahora me gusta pensar que se refería a la renovación y la esperanza que trae una nueva cuenta calendárica.

Al paso del tiempo y en mi vida, la música juega un papel importante para conectar el pasado, con el presente y el futuro.  Para conectar recuerdos con expectativas generaciones de familia y amigos.  Por eso te comparto algunas de las canciones de mi playlist más personal, acompañada por un par de versos cada una, y luego te cuento qué tienen en común.

A Sky Full of Stars, Coldplay, ‘Cause you’re a sky, ’cause you’re a sky full of stars/
I’m gonna give you my heart
.

Blessed, Elton John, I’ll pick a star from the sky/ Pull your name from a hat/ I promise you that.

Bongo Bong, Manu Chao, Mama was queen of the mambo/ Papa was king of the Congo.

Bravado, Rush, And if love remains/ Though everything is lost/ We will pay the price/ But we will not count the cost.

Che vita meravigliosa, Diodato, Sai, questa vita mi confonde/ Coi suoi baci e le sue onde/ Sbatte forte su di me/ Vita, che ogni giorno mi divori/ Mi seduci e mi abbandoni/ Nelle stanze di un hotel.

Gracias a la vida, Violeta Parra, Gracias a la vida que me ha dado tanto./ Me dio el corazón que agita su marco/ Cuando miro el fruto del cerebro humano,/ Cuando miro al bueno tan lejos del malo.

I Like How it Feels, Enrique Iglesias, It’s my time It’s my life/ I can do what I like/ For the price of a smile,/ I gotta ticket to ride.

Io sì, Laura Pausini, Chi si ama lo sa/ Serve incanto e realtà/ A volte basta quello che c’è/ La vita davanti a sé.

La cigarra, Lila Downs, Yo quiero morir cantando/ Como muere la cigarra.

La vida es un carnaval, Celia Cruz, No hay que llorar/ Que la vida es un carnaval/ Y es más bello vivir cantando.

Living Eyes, Bee Gees, We are of age, /we are in time,/ we are forever. / Right now when the power is mine.

 

Me va la vida en ello, Silvio Rodríguez, Cierto que huí de los fastos y los oropeles/ y que jamás puse en venta ninguna quimera/ siempre evité ser un súbdito de los laureles/ porque vivir era un vértigo y no una carrera.

Mourir vieux, Tim Dup, Dans les mers, les dunes/ Où l’on vient s’asseoir/ On prendra le temps/ De tout voir/ D’aimer chaque instant/ Comme un dernier soir.

Nothing´s Gonna Stop Us Now, Starship, I’m so glad I found you/ I’m not gonna lose you/ Whatever it takes/ I will stay here with you.

Old and Wise, The Alan Parsons Project, And someday in the midst of time/ When they asked me if I knew you/ I’d smile and say you were a friend of mine.

What a Life, Scarlet Pleasure, What a life, what a night/ What a beautiful, beautiful ride/ Don’t know where I’m in five but I’m young and alive/ F*** what they are saying, what a life.

¿Qué tienen en común? Agradecimiento por la vida y el amor.  Reconocimiento de lo maravillosa que es la capacidad de los seres humanos para decidir y elegir. Respeto por la libertad. Cariño y agradecimiento a quienes me acompañan en el camino. ¡Feliz y próspero 2023 para ti y tu familia!

Columna publicada en elPeriódico.


23
Dic 22

¡Me encantan estas fiestas!

 

En mi casa, nochebuena y navidad huelen a pinabete y a manzanillas, huelen a tamal colorado y a tamal negro, huelen a pólvora, a ponche de frutas y a pavo relleno con la receta de mi bisabuela, Mami, cuidadosamente interpretada para adaptarla a nuestro gusto.  Es muy posible que la receta se remonte a Minnie, la madre de mi bisabuela.

¿Te la comparto?  Cortas pan francés del día anterior en cubos y los remojas en vino blanco; remojados los cubos, no empapados.  Picas los menudos del pavo y los fríes en mantequilla abundante y los sazonas con sal y pimienta.  Añades cebolla y apio picados fino.  A esa mezcla le sumas castañas y champiñones en rodajas y vuelves a sazonar.  Ahora es el momento de agregar salvia en polvo y perejil picado fino.  Cuando esa mezcla ya está unificada le añades el pan remojado en vino y te aseguras de que la mezcla quede pareja y vuelves a revisar la sazón.  El pan debe integrarse a los ingredientes anteriores; pero no debe convertirse en una masa.  ¡Esa es la clave!

Para mí, el pavo es sólo un vehículo para conseguir el relleno horneado.  Este último es mi parte favorita, aunque, la verdad sea dicha, nunca le digo que no a una buena rodaja de carne oscura.  Mami decía que comer pechuga es como comer sábana; y aunque en casa nunca nos sale reseco el pavo, estoy de acuerdo con mi bisabuela.  Por mucho, ¡prefiero la carne oscura!

Todo aquello, sin embargo, no tiene la menor importancia si no es compartido con personas que amo, o por lo menos que les tengo cariño.  En casa, en realidad, celebramos el solsticio de invierno, yuletide, las saturnalias, el cumpleaños de Newton, la nochebuena y la navidad.  Celebraríamos kwanza, ¿por qué no? Algunas de aquellas personas están presentes, y otras están en el recuerdo.

No tengo pruebas; pero tampoco tengo dudas de que los abrazos navideños de los seres queridos…e incluso de desconocidos son los mejores.  Desde que era niño, cuando mis padres nos despertaban a mis hermanos y a mi a la media noche, con el coheterío, y nos bajaban a la sala para ver la casa iluminada y los regalos, mi parte favorita eran los gritos de ¡Feliz navidad! y los abrazos.  Dime si no es dulce y encantador el momento de los abrazos.

Actualmente, en casa cenamos temprano y aprovechamos las visitas de familia y amigos.  Pero en aquel tiempo la cena se servía a la media noche porque la fiesta seguía hasta que los adultos quisieran.  De modo que al bajar había aromas, sabores, texturas y sonidos que fueron sumándose al baúl de los recuerdos más queridos.  El sonido de mi tortuga aporreada con un chinchín pintado con nij, por ejemplo. La letra y la música de A la rorro niño… y de O Tannembaum, para mencionar algo más.

Ya un poco mayor, ¿quién podía impedir que despenicáramos una ametralladora de cohetes y nos dedicáramos al antiguo arte de quemar uno por uno los petardos? ¿Quién podía evitar que fumáramos el cigarrillo que usábamos para encender los cohetes? ¿Quién podía evitar una guerrita?

Para mí, y en casa, estas fiestas son para vivirlas del modo en que nos hace felices.  Son para conectarnos con las generaciones que nos han precedido y con las que están llenando sus propios baúles de recuerdos.  Son para celebrar la vida; de modo que, a ti y a tu familia, desde estas líneas y desde nuestros corazones, les deseamos paz, salud, prosperidad y amor.

Columna publicada en elPeriódico.


16
Dic 22

¡Ojo con la educación de tus hijos!

 

Aprenderme las tablas de multiplicar hasta que quedaron profundamente grabadas en mi cerebro es quizás lo más valioso que obtuve a lo largo de 19 años de educación formal, escribió Charles Murray, uno de los científicos sociales y escritores mas notables con los que he tenido la oportunidad de conversar.

Estoy de acuerdo en principio y mira que te lo dice alquien que en toda la secundaria sólo ganó matemáticas en retrasadas.  Recuerdo que mis padres pagaron cualquier cantidad de clases especiales, incluso a un joven maestro que trató de hacerme memorizar las tablas durante unas vacaciones en Panajachel.  Sin éxito, claro.

A estas alturas y cada vez más estoy convencido de que hay cosas que hay que saber.  La tablas de multiplicar, por ejemplo. Pero también los barrios de la ciudad de Guatemala, por decir algo.  Recuerdo haberlos estudiado en Primer grado de primaria y para entonces ya sabía que el Guarda Viejo queda en la zona 8, aunque yo pensaba que se trataba del Guardaviejo y me preguntaba ¿a qué viejo guardado se refería?  Ya sabía que el Barrio Moderno está en la zona 2, y que La Reformita se halla en la zona 12.  Cosas así que ahora aprecio mucho cuando conduzco por la ciudad, sin necesidad de Waze.  Uno sabía los nombres de los cuatro volcanes que se ven desde la ciudad de Guatemala, y uno sabía donde están el Izalco, el Momotombo y el Irazú.

Medito sobre esto porque a veces les pregunto a los jóvenes: ¿Qué es antropofagia? ¿Qué es un batracio? ¿Qué es la nitrofoska?  ¿Qué son curvas a nivel?…y nunca obtengo respuestas correctas.  Ni siquiera especulaciones aproximadas. Aquellas eran cosas que uno aprendía en Estudios Sociales, y en Ciencias, agropecuaria y salud y seguridad.

También medito sobre esto porque hace un par de meses la madre de un niño de Cuarto grado de primaria me pidió que si podía contestar una entrevista escrita para su hijo.  Y claro que le dije que sí, que con gusto.  ¿Y de qué trataba la entrevista? De si la educación es un derecho social, de cómo erradicar la pobreza, la violencia y la desnutrición.¡Claro que hay que acabar con la delincuencia y con la desnutrición y otros males, como la miseria! Pero, ¿crees que soy malpensado si supongo que a los niños de Cuarteo grado los manipulan con esos temas antes de que tengan suficiente capacidad de desarrollar opiniones informadas y pensamiento crítico? 

Al conversar sobre aquella entrevista y sobre la antropofagia, los batracios y la nitrofoska con jóvenes es fácil concluir en que actualmente la educación es más una forma de indoctrinación, que una forma de dotar a los jóvenes con conocimientos útiles como saber cómo moverse por la ciudad, o cómo calcular mentalmente el precio de una gruesa de lápices. ¿Sabes lo que es una gruesa?

Si yo fuera padre de familia analizaría muy bien qué es lo que le están enseñando (metiendo en la cabeza) a mis hijos en el colegio, o en la escuela.  Leería sus libros y sus apuntes.  Conversaría con ellos acerca de los temas y abordaría a los maestros y directores.  Me odiarían en el colegio, o en la escuela, pero no les entregaría las mentes de mis hijos. No les entregaría sus espíritus para que los deformen, los uniformen y los aplasten.

¿Qué opinas?

Columna publicada en elperiodico.


27
Nov 22

Una nueva etapa

 

elPeriódico está por entrar en una nueva etapa desafiante.  Una etapa retadora porque dejará de existir la versión tradicional e impresa del diario, y porque este se trasladará 100 por ciento a esa terra ignota que es el periodismo digital. Ignota no porque no esté siendo explorada, sino porque en ella hay mucho que descubrir; no sólo a nivel local, sino a nivel global.

A aquella aventura se le suma la desafortunada situación judicial del presidente de elPeriódico, José Rubén Zamora; situación que enfrentan con entereza su familia, Julia y su equipo, y María del Carmen.

En todo el mundo, ya hace décadas que el periodismo está cambiando profundamente.  Los cambios se advertían en 1997 cuando visité el Baltimore Sun, el New York Times, el USA Today (que todavía se diagramaba manualmente cuando aquí Siglo Veintiuno ya se diagramaba digitalmente), el Washington Post y la oficina en D. C. del Dallas Morning News.  En aquellos días ya se sabía que la gente cada vez leía menos diarios y todavía se creía que la versión digital de aquellos era un subproducto de la versión impresa; a aquella se la veía como al pariente pobre y sólo unos pocos advirtieron que para ahí se movía el mercado.  ¡Y eso que aún no había redes sociales, como Twitter, que le dieron vuelta al calcetín! A todo aquello añádele que ya desde José Milla se sabía que, entre los chapines, una familia compra la suscripción de un diario y con ella lo leen todos los habitantes de la cuadra.

El movimiento total hacia el ambiente digital -en medio de una crisis conceptual y global del periodismo- espero que saque lo mejor de los periodistas profesionales que aún quedan en el mundo.  ¿Cómo atraer a más y mejores lectores entre generaciones que no pasan de los 140 caracteres? ¿Cómo resolver el tema financiero? ¿Cómo aprovechar los recursos multimedia? ¿Cómo hacer periodismo en vez de activismo?

Vivimos en un mundo fascinante que a ratos es muy loco, pero siempre fascinante.  A partir del 1 de diciembre, con la nueva etapa de elPeriódico, seguramente aprenderemos mucho desde ambos lados de la pantalla. Carpe Diem te esperará ahí.

Columna publicada en elPeriódico.


18
Nov 22

Adiós, Bobby Ríos

Roberto Bobby Ríos era un caballero, y cuando falleció lo primero que pensé es que se nos fue un noble de la libertad.  Es que, a lo largo de su vida, él le entregó a la causa recursos, talento, tiempo y entusiasmo.  Ese entusiasmo que a él y a muchos de sus amigos les permitía cantar Al mal, combatir sin temor/ Triunfar sobre el miedo invencible/…Buscar la verdad del error/ Vivir con los brazos abiertos /Creer en un mundo mejor.

Sí, creer en un mundo mejor.

A pesar de la diferencia de edades, Bobby me permitió llamarlo así como lo llamaban sus amigos.  Era un hombre generoso y sereno.  Sabía hacer las preguntas necesarias en el momento apropiado.  En la mesa del Centro de Estudios Económico-Sociales no sólo aprovechábamos su experiencia y sus consejos, sino la salsa de chiles tailandeses que llevaba para el almuerzo de los lunes, y el queso de capas.

¿Quiénes eran aquellos sus amigos a los que me referí? Ulysses Dent, a quien no tuve la dicha de conocer.  Manuel F. Ayau, campeón de la libertad, guía de generaciones de jóvenes inspirados por su ejemplo y que siempre me tuvo paciencia; maestro universal y magnánimo.  Julio Lowenthal, con quien compartí el tribunal de honor en mi brevérrimo paso por la política y de quien me hubiera gustado aprender más; ¡Ah, como disfrutaba yo de su particular sentido del humor!  Félix Montes y Jorge Molina, que siempre me animaron a escribir y a quienes nunca les faltaban sonrisas para compartir.

Es admirable que aquellos grandes y otros de su talla hubieran convergido en Guatemala y que, sobre los principios que compartían y a pesar de las diferencias que podrían haber tenido, hicieran realidad aquel sueño que parecía imposible y hoy es la Universidad Francisco Marroquín.

Aquellos cinco Atlas probaron que los Howard Roark y los John Galt son posibles.  Confirmaron que es verdadera la premisa del universo benevolente y que es posible un mundo mejor.  Comprobaron el valor de la amistad basada en la virtud. Probaron que es posible llegar al final y decir Porque sé que si logro ser fiel./ A tan noble ideal,/ Dormirá mi alma en paz al llegar./ El instante final.

¡Chapó!

Columna publicada en elPeriódico.


11
Nov 22

En defensa de la voluntad de la gente

Las mujeres colocaban lápiz labial en las uñas y, cuando había votos desfavorables, manchaban las boletas y así los votos quedan anulados. Cuando era adolescente escuché esta historia de parte de un capacitador de delegados de partidos políticos, que contaba trucos que les enseñaba a sus capacitados.  En esa ocasión escuché esta otra: Una persona echaba la colilla encendida de su cigarrillo dentro de la urna cuando los resultados de esa mesa eran para otros partidos.  ¿Qué talito? No sé si esos trucos funcionaban; pero como los oí se los cuento.

Tribunal Supremo Electoral. Foto por elPeriódico.

Esa vez escuché que, al amparo de la noche, cuando en el Congreso se hacía el recuento final de todos los votos, un grupo de diputados había entrado al recinto parlamentario para eliminar votos adversos.   Todo aquello cambió luego de 1985.

En aquellos tiempos cocinar un fraude electoral requería acciones físicas de muchos individuos y eran trabajo de hormiga. Había que eliminar boletas físicamente y había una conexión directa entre los perpetradores y sus actos.  Cuando un fraude electoral se cocina mediante software, el fraude se ejecuta todo al mismo tiempo, y la conexión entre los perpetradores y el acto es indirecta y remota.

Por eso es que -como en Suecia, por ejemplo- no hay nada como votar en papel y con crayón.  Por eso es que nada mejor que la última palabra la tengan las actas de los miembros de las juntas electorales.  Por eso es que nada mejor que -como en Suecia- haya un cotejo de votantes contra padrón físico.  Por eso es que es inaceptable la idea de que el cotejo y el escrutinio los haga un software de muy mala fama mundial y que la auditoría lo haga una empresa de poray y que el TSE, por sí mismo, no pueda asegurar -sin lugar a dudas- que los resultados electorales son apegados a la realidad.

Durante décadas el modelo electoral guatemalteco ha probado su confiabilidad debido a la descentralización, las verificaciones cruzadas y a cadenas de custodia transparentes.  Esas prácticas virtuosas se perderán si el TSE -y quienes quiera que estén detrás de esa idea- concretan el cambio de modelo y migran hacia un sistema electrónico oscuro, costosísimo y de dudosa reputación.

Columna publicada en elPeriódico.