22
Ene 21

Lo peligroso de hacer “algo”

Mi mamá ya fue a comprar fideos, arroz y frijoles por si nos vuelven a encerrar, le dijo una chica a otra mientras yo escuchaba al pasar.  Cuando la Administración genera incertidumbre alrededor de las medidas que tomará arbitrariamente en el contexto del covid-19, se dispara una ola de ansiedad anticipatoria entre la población y la asignación de recursos (muchas veces escasos), de las familias, se altera sustancialmente.  Como se altera el ánimo de la gente.

¡Que si van a restringir la circulación de vehículos! ¡Que si van a cerrar mercados, centros comerciales y otros negocios! ¡Que si van a poner toque de queda! Durante toda esta semana, hasta la conferencia de prensa del miércoles, hubo toda clase se especulaciones y rumores, disparados porque da la impresión de que la Administración quiere mantener en vilo y asustadas a las personas.

Un amigo es de la opinión de que la situación es difícil para el Presidente, porque hay presión de grupos de interés para que cierre el país y porque hay gente que demanda que haga algo.  Aunque ese algo sea dañino, la cosa es que haga algo. Si se va a concentrar más gente en mercados, no importa, la cosa es que la Administración haga algo; si se van a hacinar más personas en vehículos, no importa, la cosa es que se hizo algo; si van a quebrar más negocios, no importa, lo importante es que se vea que se hizo algo.

Lo peor es cuando el algo que se pretende es ilegal como cerrar negocios, o prohibir la circulación de vehículos sin acudir a la ley de orden público; pero, encima, los estados de excepción no sólo son anticonstitucionales, sino que son inmorales.  Aparte de que imponerlos tiene costos políticos elevados para el Ejecutivo.

¡Que no se les olvide a los promotores de los encierros y a los políticos y burócratas que los apoyan, que todos los trabajos son esenciales para quienes dependen de ellos!  Y que, a diferencia de lo que ocurría en marzo pasado, la gente ya sabe -en carne propia- qué es lo que pasa si por razones políticas se condena a la gente a no poder ganarse la vida.

Columna publicada en elPeriódico.


15
Ene 21

Abusos de los estados de excepción

Con el propósito de detener la caravana que viene de Honduras -¡Que debe ser detenida y regresada!- la administración Giammattei impuso un estado de prevención en siete departamentos guatemaltecos.   No está en duda que esas caravanas son pagadas y que ocasionan problemas graves y complejos; pero no es admisible que la Administración acuda a los estados de excepción para desfacer entuertos en violación de la Constitución y/o para hacerse la vida fácil a costa de los derechos individuales.

La ilustración la tomé de la Corte Nacional de Justicia, de Ecuador.

Los positivistas no van a estar de acuerdo, porque el texto constitucional permite la limitación de derechos; pero como la Constitución existe para hacer constar los derechos individuales y otras garantías, el acto de limitar los derechos temporalmente con el propósito de gobernar es anticonstitucional.  Los estados de emergencia son anticonstitucionales porque anulan la razón de ser de la Constitución.  Puesto de otra forma, ¿de qué sirve que la Constitución haga constar derechos, si la Administración puede neutralizarlos a su antojo?

Si el Ejecutivo puede suspender los derechos cada mes por decreto para gobernar (y así ha sido en esta Administración), el mal mensaje es que los derechos sólo entorpecen al ejercicio del poder y a la Administración.  El mal mensaje es que -en tiempos de pandemia, o de caravanas- los derechos son suspendidos por nuestro bien.

A aquellas razones de fondo, por las cuales es anticonstitucional suspender la vigencia de los derechos individuales, hay que sumarle razones prácticas.  Ni la contención de la pandemia, ni la de las caravanas necesitan de una ley de orden público para hacerse efectivas.  En el caso de estas últimas, tanto la policía, como el ejército están plenamente facultados para actuar; pero el Ejecutivo prefiere dictar y decretar (como en una dictadura, y de ahí la anticonstitucionalidad), que gobernar, como corresponde en una república (en la que los derechos individuales de todos por igual, se respetan siempre, sin excepción).

Los estados de excepción son abusos y son anticonstitucionales.

¿Qué opinas?

Columna publicada en elPeriódico.


08
Ene 21

Tiempos difíciles para tu billetera

El presidente Alejandro Giammattei publicó, en el Diario de Centroamérica (que es el diario oficial), que el presupuesto del sector coercitivo de la economía, para 2021, ascenderá a ¡Q107.5 mil millones!  Esa cifra espeluznante no cuenta con financiamiento apropiado y adivina de dónde va a salir el dinero para cubrir la brecha entre gastos e ingresos.  ¡Acertaste, va a salir de tu trabajo y de tu billetera!

“La codicia rompe el saco”, por Leonardo Alenza y Nieto, donado a Wikimedia Commons como parte del proyecto del Metropolitan Museum of Art.

El financiamiento del abismo que hay entre gastos e ingresos no saldrá de la contención del gasto público, ni de la eliminación de programas innecesarios y duplicados, ni siquiera de la eliminación de plazas para fantasmas, ni de la erradicación de partidas que sirven para complacer a la clientela de los políticos y burócratas, ni para complacer a grupos privilegiados.  No saldrá de la eliminación del malgasto, de la corrupción, ni de la mala administración.  No saldrá de la eliminación de prebendas y canonjías para los pipoldermos.

Todo saldrá de los impuestos que los que detentan el poder político nos quitan ahora y de los que nos quitarán tan pronto como puedan, saldrá de inversiones productivas que no se harán; de cosas a las que tu, yo y nuestras familias tendremos que renunciar; y de los ahorros que no pudimos hacer, del plan de pensiones que no podemos pagar y de empleos que no se hicieron realidad, de las semanas y semanas que los tributarios trabajamos para pagar impuestos. Saldrá de el endeudamiento que tendrán que pagar tus hijos y tus nietos.

Encima, la Administración anunció que Q800 millones para la compra de vacunas contra el covid-19, saldrán de la emisión, negociación y colocación de Bonos del Tesoro…o sea: ¡De más endeudamiento!

Cuando en poco tiempo los pipoldermos del momento no puedan pagar las deudas en las que está metiéndonos a los tributarios, y caigan en impago, recordemos lo que está ocurriendo ahora mismo, frente a nuestras narices, y ¿con nuestro consentimiento?

Está claro que un presupuesto desfinanciado e incongruente con la producción nacional y la capacidad de pago de los tributarios es inconstitucional; pero ¿está claro que es inmoral?

Columna publicada en elPeriódico.


01
Ene 21

Para abril, o para mayo, la vacuna

Hay una canción, vieja como la maña de pedir fiado, que dice: Para abril, o para mayo veré, que me ofrezcas la primera, prueba de amor; y de eso me acordé cuando leí que las primeras vacunas contra el covid-19 vendrán a Guatemala…para marzo, o abril de 2021.

Foto por Baltimore County Government, PDM-owner, via Wikimedia Commons.

Nada tendría esto de notable, si no fuera porque los ticos obtuvieron la de Pfizer y la de BioNTech la semana pasada; y porque Panamá también aseguró su pedido de Prizer y en ambos países ya hay congeladores.

¿Y Guatemala? Pues mamona con la comunidad internacional y en un acto de señalización de virtud, la Administración chapina se adhirió al mecanismo Covax que es una alianza de gobiernos, lidereada por la OMS, para tener acceso a vacunas de forma equitativaVacunas de Moderna (que requieren menos enfriamiento).

De forma equitativa, para quienes necesitan traducción, quiere decir de forma política, con todo lo que ello implica, incluidas arbitrariedad, corrupción e ineficiencia…¿me vas a decir que no? Por lo pronto sabemos que la Administración chapina negoció las vacunas de forma secreta. ¿Vas a creer?

Es natural que los gobiernos de los países en donde se han desarrollado vacunas (especialmente si los laboratorios han recibido dinero de los tributarios) se reservaran las primeras dosis producidas, para sus habitantes; pero a partir de ahí la forma más justa de distribución hubiera sido una descentralizada y no monopólica, en manos del mercado y al margen de los incentivos perversos de la política. El mercado, no te olvides, quiere decir: las personas.

Fuera del mecanismo Covax y sin intervención de políticos y burócratas, lo razonable es que la Administración hubiera buscado proveedores directos como lo hicieron los gobiernos de Costa Rica y Panamá, o que el sector privado se hubiera hecho cargo, como se hizo cargo de mascarillas, gel, y medicamentos para tratar el covid-19 (¡Salvando las distancias, claro!). ¿Cuándo faltaron las mascarillas y el gel? En vez de subir de precio, sus precios se desplomaron. Lo natural es que las personas tuvieran la libertad de elegir cómo proveerse de vacunas, en vez de que el gobierno las forzara a una sola opción.

Con suerte, pues, habrá vacunas para abril, o para mayo, si los procedimientos siguen monopolizados y centralizados. ¿No aprendió nada la Administración de la experiencia monopolizadora y centralizadora de las pruebas al principio del encierro? ¿Te acuerdas del cuello de botella y del desastre cuando las pruebas para identificar el virus chino estaban sólo en manos de los políticos y burócratas?

Dicho lo anterior -al finalizar este, que es el más memorable de los años- les deseo a los lectores un mejor año 2021.  Uno en el que la salud, la paz, la prosperidad y la compañía de sus seres queridos sean las razones por las que lo recordemos.  L´chaim y Carpe diem.

Columna publicada en elPeriódico.


18
Dic 20

Ambiente, educación y salud, la tragedia

No puedes imaginar la cantidad de recuerdos fabulosos que tengo de Panajachel, donde pasé muchas vacaciones haciendo averías con primos y amigos.  Allá aprendí a montar bicicleta, y a cangrejear.  Allá descubrí los facts of life y me divertí como mico.  Muchos aromas, sabores y sonidos me llevan a Pana. Allá pasé horas de introspección, tratando de averiguar quién era.

Lago de Atitlán y volcanes Atitlán, Tolimán y San Pedro.

Por eso me enojó mucho el vídeo de un desagüe que vierte popodrilos, pipirañas y cacaimanes en las aguas cristalinas del lago. No porque no supiera que existen ese tipo de albañales, sino porque tienen lustros de existir; y porque los responsables -corruptos e ineptos- permiten su existencia (o los construyen).

Estaba lamentando la destrucción de Atitlán (en las narices de las municipalidades de la cuenca), cuando leí que habría dos convivios (o alegres intercambios de SarsCov2) para los sindicatos del Mineco; que ya fueron cancelados por presión de los tributarios. ¿Cuántos más habrá en otras dependencias del gobierno?) Leo, también, qué en varios municipios, los ayuntamientos han organizado celebraciones en las que la gente se aglomera y festeja sin prudencia.

A todo aquello, añádele que como los chapines no aprenden inglés en las escuelas (¡Pero aprenden idiomas mayenses!), nueve empresas han abandonado el país y se han perdido 48 mil empleos.  Es lo que ocurre, digo, cuando el estado es el responsable de proveer instrucción (que no educación), especialmente para los más pobres.

El problema de que políticos y burócratas (que llamamos gobierno) sean los responsables de cuidar del ambiente, la salud y la educación no es que no puedan hacerlo bien (porque habrá quienes no lo hagan tan mal).  El problema es que cuando el estado se hace responsable, les quita a los individuos la obligación moral de enfrentar las consecuencias de sus decisiones y de sus acciones, y los infantiliza.  Y como lo que es de todos, no es de nadie, el ambiente, la educación y la salud terminan siendo objetivos políticos, cuando no paran siendo fuentes de enriquecimiento a costa de los tributarios, o instrumentos ideológicos.

Columna publicada en elPeriódico.


11
Dic 20

Persimones y madurez cívica chapina

Unas de mis frutas favoritas son los persimones, no sólo por su sabor, sino por sus color y textura. Esta es una caricia y, ¿sabes?, su pulpa tiene dos texturas distintas.  La leyenda familiar dice que mi bisabuelo, Federico, trajo los primeros a Guatemala.  Mi abuela los comía frescos; y también hacía un delicioso pudín.

Pero los persimones tiene una desventaja; así como pueden madurar parejos y convertirse en ambrosía, muy fácilmente pueden pasmarse para luego arrugarse y terminar siendo incomibles.  De modo que muchas veces crean expectativas que resultan en desazón.

Algunos chapines maduran como nuestra cultura cívica.

En aquello pienso cuando observo lo que ha ocurrido con la república de Guatemala y con nuestra madurez cívica en los últimos 35 años.  A ratos parecía que -con dificultades- íbamos a madurar; pero a ratos nos argeñamos y damos grima.  Es cierto que la evolución social es un largo proceso de prueba y error; pero da la impresión de que, conforme pasa el tiempo, nos hallamos más divididos, enfrentados y atomizados que antes de 1996, o que antes de 1985. Institucionalmente, ¿damos tres pasos para adelante, y regresamos dos?

A las diferencias tradicionales entre los chapines, añádeles -entre otras- las pretensiones posmodernas de que los hombres son enemigos de las mujeres y la de que todos somos víctimas, o victimarios. Súmales las diferencias entre los que querían más encierro y los que no, y las que hay entre los que demandan vacuna gratis y los que no, por mencionar cuatro.

Da la impresión de que hay la voluntad de crear frentes donde no los había y que más que puentes, construimos trincheras. Y da la impresión de que, en semejante campo minado, sólo se está a salvo si se aceptan sin cuestionar y sin chistar, las premisas y conclusiones de una forma de pensamiento único (tan conservador y tan woke), que no admite herejías, so pena de una hoguera virtual; pero que, no por virtual es menos hoguera.

¿A dónde es que encaminamos la construcción de la república y nuestros procesos de maduración cívica? Nuestras acciones cívicas, ¿contribuyen a una sociedad libre, o a la proliferación de clanes y tribus?

Columna publicada en elPeriódico.


27
Nov 20

CEES, principios y presupuesto

Poco antes del terremoto de Managua, mi padre viajó al Incae, en aquella ciudad, acompañado por Manuel F. Ayau y de otros guatemaltecos. Luego de ese viaje empezaron a llegar a casa los folletos que publicaba el Centro de Estudios Económico-Sociales, que yo leía con avidez.

¿Por qué? Porque siempre son fuentes de buen juicio y solidez de principios, que en tiempos como los que vivimos, son faros para no perderse.  Lee, por ejemplo, lo que el CEES publicó sobre los principios económicos, el presupuesto y la manifestación del sábado pasado: https://bit.ly/3795cKp

¿Por qué es que el CEES se opone a déficits fiscales y al gasto público excesivo? Muchas personas piensan que los gobiernos deben redistribuir la riqueza y producir desarrollo económico, y por tanto piensan que es bueno que elaboren presupuestos altos y gasten a manos llenas. Muchas personas creen que el gobierno tiene el poder de corregir las decisiones personales de sus gobernados, y orientar la vida pública hacia un interés común ideal. Quienes piensan así, están por tanto a favor de cobrar impuestos elevados y de incurrir en una deuda pública grande para poder sostener un gasto público abultado.

Los miembros del CEES piensan que el verdadero motor del desarrollo es el ser humano creativo y productivo, que necesita de un entorno de reglas claras y libertad para crear riqueza. Los gobiernos no crean riqueza: lo que gastan fue previamente producido por miembros de la sociedad. Los gobiernos están llamados a cumplir con unas funciones esenciales para el buen funcionamiento de la sociedad libre: garantizar nuestros derechos básicos, proveer seguridad y justicia y defender el territorio contra agresión externa. Un gobierno limitado…requiere de menos fondos para operar. Podrá ser gestionado con más transparencia y efectividad porque sus tareas estarán claramente definidas. Un gobierno limitado tendería a presentar menos oportunidades de corrupción a los funcionarios públicos, y tendría menos oportunidad de incurrir en déficits fiscales o de contratar deudas onerosas.

Columna publicada en elPeriódico.


13
Nov 20

No hay desastres naturales

En mi libro de Reading, de Sexto grado, leímos una historia, escrita por un viajero gringo que había venido a Guatemala. En la clase nos emocionó que en uno de aquellos libros hubiera algo sobre Guate.  Dos detalles recuerdo: que al autor le impresionó la arena volcánica negra en la playa; y las casas de la bananera construidas sobre postes.

Este es el tipo de construcciones que había en mi libro de “Reading”. Foto tomada de laprensa.hn

En el contexto de Eta, vi en alguna red social virtual fotos de aquellas.  Alguien las subió y observó como es que ese tipo de construcción protege las viviendas contra las inundaciones.  Tanto el Mitch, como Agatha y Eta, nos dejaron imágenes tristes de casas y campos anegados, así como de personas que perdieron familiares y pertenencias. Otros desastres, como el de El Cambray II y el del Volcán de Fuego, también nos han dejado imágenes de sufrimiento humano, imposibles de borrar.

Es un hecho que los desastres causan dolor y pérdidas materiales.  Pero Héctor Monzón, ingeniero civil, experto en sismoresistencia y con experiencia en el estudio de desastres, ¡hace 14 años! que llamó la atención sobre un aspecto importante: Los desastres no son naturales, sino que los fabricamos las personas.  Lo que es natural es un sismo, o la lluvia que, eventualmente, va a producir las inundaciones; pero son las personas quienes incuban los desastres. ¿Cómo? Pues al ponerse en situación de vulnerabilidad y riesgo.  La verdadera prevención de desastres consiste en identificar vulnerabilidades para anticiparse.

Monzón puso como ejemplo los edificios de entre cuatro y seis pisos construidos en poblaciones prósperas del país, como consecuencia de las remesas. Muchos están construidos con tecnología de blocks y cemento que fue exitosa luego del terremoto de 1976…¡pero para construcciones de dos pisos! Con aquellas edificaciones se crean vulnerabilidades y se incuban desastres.

Yo digo que, si se construyen casas en terrenos en los que hay posibilidades altas de inundaciones, hay que hacerlas sobre postes, como las casas de mi libro de Reading.

Urge identificar vulnerabilidades para reducir la intensidad de los desastres, sobre todo en términos de vidas humanas.

Columna publicada en elPeriódico.


23
Oct 20

La corrupción escandalosa

Allá por finales de los años 70 y principios de los 80 y entre otras cosas, mi papá vendía papel de seguridad y otros papeles especiales.  Papeles para imprimir billetes, para imprimir estampillas, para hojas de papel sellado, para acciones, bonos y así.

Serie de estampillas postales.

El más beneficiado fui yo porque mi papá me regalaba muchas de las muestras de aquellos productos.  Yo tenía muestras de sellos, bonos, billetes y documentos de muchas partes del mundo, siempre agujereados para invalidarlos, pero algunos muy hermosos.  Y como siempre me han gustado las curiosidades y en aquel tiempo coleccionaba estampillas, billetes, monedas y medallas, pues era muy dichoso.

Billete de Suecia.

El único beneficiado en grande fui yo, porque él nunca ganó una de esas licitaciones que hacen ricos a los que las ganan.  No las ganaba porque no daba mordidas, cuando las coimas eran de a duras penas 10% del negocio.  Recuerdo que una vez le rechazaron la mejor oferta de papel ledger blanco…porque era muy blanco.  Eso sí, salí ganando porque fui a conocer el taller nacional de grabados en acero y fue fascinante.

Billete de Vietnam.

Cuento esto porque luego del hallazgo de la caleta con Q122 millones de quetzales en La Antigua, el hedor de la corrupción vuelve a ser motivo de escándalo entre nosotros.  Lo cuento porque vuelven a salir a cuento las falsas soluciones contra la corruptela: Que haya buenos funcionarios a cargo, que haya mejores procesos, que haya más supervisión, que vengan de afuera a vigilarnos, y así.  Pero lo puro cierto es que la corrupción no se va a acabar mientras existan las inmensas y suculentas posibilidades de arbitrariedades y privilegios propias del estatismo.  Donde haya funcionarios poderosos capaces de asignar bisne, retirar obstáculos, abrir puertas y repartir canonjías, ahí va a haber oportunidad para la corruptela. No importa cuantos corruptos metas a la cárcel, no importa cuántos controles y controles de controles pongas en el camino, cuando lo que hay en juego es millones y millones de queztales, ahí va a haber quién venda y quién compre favores.

Eso es cierto aquí, y en Chicago, o en Los Angeles, ahora y siempre.

Columna publicada en elPeriódico.


16
Oct 20

La ONU, cinismo y corrupción

Cuba, Rusia y China, países gobernados por regímenes criminales y violadores de los derechos humanos, fueron elegidos para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. ¡Sin oposición!

Ilustración tomada de Facebook.

En una actividad organizada por Human Rights Watch, la activista cubana Rosa María Payá dijo, y con razón, que la existencia de una candidatura sin competencia de la dictadura cubana no solo es un ultraje contra el pueblo cubano, sino también una vergüenza para los gobiernos que son parte de las Naciones Unidas.  Pero eso no es nuevo, el sistema de la ONU está plagado de vergüenzas de todo tipo; y si te interesa el tema puedes leer libros como ONU historia de la corrupción, por Eric Frattini; y El espejismo humanitario, por Jordi Raich.

Ya desde los años 60 Ayn Rand había advertido que psicológicamente, la ONU ha contribuido en gran medida al pantano gris de la desmoralización, del cinismo, la amargura, la desesperanza, el miedo y la culpa sin nombre, que se está tragando al mundo occidental; y que cuando una institución alcanza el grado de corrupción, cinismo descarado y deshonra demostrados por la ONU en su historia vergonzosa, discutirla es imposible sin suponer que sus miembros y partidarios no están cometiendo un error inocente sobre su naturaleza.

Rosa María Paya, hija del activista Oswaldo Payá, visitó Guatemala en 2017 para asistir al College Freedom Forum organizado por la Human Rights Foundation y la Universidad Francisco Marroquín.  Luego de conversar con ella y entender la naturaleza de la tiranía en la isla prisión, no es difícil preguntarse: ¿cómo es posible que el régimen cubano tenga un asiento en el CDH?  Eso sólo se explica por el cinismo y la desmoralización descritos por Rand, e igual ocurre con los regímenes de Putin y Xi.

Ya va siendo tiempo de que los gobiernos -especialmente en occidente y en los países republicanos que respetan los derechos humanos- revisen sus relaciones con la ONU. Objetivo que más que de los políticos es de los tributarios y de los electores.  ¿A ti no te da curiosidad de cómo votó la administración Giammattei?

Columna publicada en elPeriódico.