12
Ago 19

Guatemala como gato panza arriba

Salvarse como gato que cae panza arriba es librarse de un gran peligro, en el último momento; pero no por azar, sino por las propias habilidades; y Guatemala se acaba de salvar como gato panza arriba. Más bien: los guatemaltecos nos salvamos como gatos panza arriba.  ¡Perdieron la elección la Unidad Nacional de la Esperanza y Sandra Torres cuya victoria hubiera significado la concentración del poder en un sólo partido y en la Presidencia de la república! ¡Ganó la forma pacífica y civilizada de tomar una decisión importante!

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En otras palabras los guatemaltecos esquivamos una bala….por segunda vez.

El valor del sufragio en un contexto republicano es que, como lo explica en Los fundamentos de la libertad, Friedrich A. Hayek, siempre que se estime conveniente la primacía de una opinión entre varias en conflicto -concurriendo la circunstancia de que habría de imponerse, en caso necesario, por la fuerza- resulta menos dañoso que apelar a la violencia el determinar cuál de aquellas opiniones goza del apoyo más fuerte utilizando al efecto el procedimiento e contar los que están en pro y los que están en contra. Salir a votar es uno de los mejores métodos de cambio pacífico de autoridades descubierto hasta ahora.  A pesar de la crispación que había a lo largo de todo el proceso electoral, la jornada de ayer se celebró en paz y en paz fue que los mandantes chapines decidimos quien será nuestro mandatario durante los próximos cuatro años.

Cuando escribo esta nota han sido procesadas 99.73% de las mesas electorales en las que Alejandro Giammattei obtuvo 57.9% de los votos válidos; en tanto que Sandra Torres consiguió 42.05% de los votos válidos.  Sólo hubo 5.42% de votos nulos, o en blanco.  De los votantes inscritos, 43% acudimos a las urnas.  Eso quiere decir que, por las razones que fueran, 57% de los electores no fueron a votar y delegaron en los que sí acudimos la decisión de quién será el mandatario.

La diferencia cualitativa entre el voto nulo/voto en blanco, y el acto de no ir a votar es que el voto nulo/voto en blanco es una manifestación inequívoca de voluntad, ya sea en el sentido de mantenerse neutral, o en el sentido de rechazo; en tanto que en el caso del abstencionismo la voluntad no está clara.  Por supuesto que podría interpretarse como de neutralidad, o de rechazo; pero habrá quienes no fueron a las urnas porque estaban de viaje; porque murieron; porque estaban enfermos; porque tenían que trabajar, o porque tenían otros compromisos más importantes; o por quién sabe cuántos motivos más.  Además existe el abstencionismo normal de aquellos que no participan, sin importar qué.  El caso es que, quienes no asisten a las urnas, reununcian a su facultad de elegir y dejan en manos de otros la decisión que hay que tomar.  Todo ello en paz y por la convivencia pacífica.  Parafraseando a Ludwig von Mises, citado por Hayek, ayer (y a lo largo del proceso electoral) se produjo un reajuste pacífico del gobierno, de acuerdo con la voluntad popular de los que decidimos participar en la expresión de esa voluntad, ya sea de forma activa mediante el voto, o de forma pasiva, al entregarles a otros la facultad de elegir.

¿Qué más pasó ayer? Se hizo evidente -sobre todo en la ciudad de Guatemala, pero también en otras áreas del país- que el antivoto de Torres tuvo mucho peso.  Se hizo evidente que uno, más uno, no siempre es dos, cuando se trata de comparar y contrastar los resultados de un partido en elecciones municipales y para diputados, con la elección presidencial.  Se hizo evidente que el voto clientelar potencial no es un voto confiable. Se hizo evidente que, si bien es cierto que el elector chapín es un elector principalmente conservador (desconfiado de lo revolucionario y de lo extremadamente colectivista), tampoco es del conservadurismo de los pastores, ni de los silicios, ni es fascista. Se hizo evidente que las redes sociales virtuales están tomando un protagonismo que todavía no está en el radar de muchos, en perjuicio de los medios tradicionales.  Se hizo evidente el valor que tienen las juntas receptoras de votos (que merecen una ovación de pie). Se hizo evidente que, a pesar del ambiente de crispación que se vivía, no hubo actos de violencia.

Independientemente de dirigencias y de grupos que prefieren el bloqueo, el boicot, la invasión, la toma e incluso la quema, la mayor parte de chapines preferimos llevar la fiesta en paz.  Ese mismo espíritu debe prevalecer durante el largo período de transición que recién empezó.  En ausencia de una institucionalidad sólida, los próximos 10 meses van a requerir de madurez y prudencia por parte de la administración saliente y la administración entrante.  Teniendo en cuenta ambas (y sus coros), que deben prevalecer los principios republicanos e institucionales, el largo plazo y todo el contexto posible.

Aquello incluye una investigación exahustiva y de carácter forense para aclarar qué es lo que ocurrió en el Tribunal Supremo Electoral, con su sistema informático y todo el enredo que armaron en la primera vuelta.  Deben deducirse responsabilidades en todos los niveles y deben ser expuestas las raíces de tanto despropósito.  Urge rescatar la credibilidad del TSE.  Urgen reformas a la Ley electoral y de partidos políticos que apunten a la neutralidad de esa legislación, que fortalezcan y refuerecen el rol de los mandantes, que establezca distritos electorales pequeños y que desactive el carácter monopólico de los partidos (tanto de los que sobrevivan a la necesaria depuración que se viene, como de los que surgan cuando se asiente el polvo).

Como consecuencia de aquella depuración, habrá que estár atentos a los nuevos acomodos en el Congreso de la república.  Los roles del Tribunal Supremo Electoral y del Ministerio Público van a ser claves para aquella limpia y para aquellos reacomodos; y el valor a defender, en este contexto, van a ser el de la justicia y el de la república. Eso sí, los procesos políticos deben permanecer en el ámbito de lo político y no trasladarse al campo de lo judicial.

A la nueva administración, la de Alejandro Giammattei, le deseo éxitos.  Le recomiendo ejercer la virtud de la prudencia que es consecuencia del habito de identificar las experiencias, de razonar en contacto con la realidad sin evadirla y de regular las acciones elegidas con el propósito de florecer.  Los guatemaltecos no merecemos menos.

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06
Ago 19

¿Qué aprendemos de Hiroshima y Nagasaki?

Hoy es el 74 aniversario de la detonación de la bomba atómica, en Hiroshima.  Mi generación no creció con el freak atómico como la de los años 50; pero, ¿podemos aprender algo de aquella tragedia?

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¿Te das cuenta? En poco tiempo ya no habrá sobreviviente alguno, ni de Hiroshima, ni de Nagasaki (la segunda ciudad que recibió una bomba nuclear) y muchos de los que entonces tenían suficiente edad como para recordar el horror con alguna claridad, ya están en la octava década de sus vidas.

Los demás, los afortundados de no haber estado ahí, ni en la guerra espantosa que precedió a las bombas, tenemos la obligación moral de entender lo que ocurrió y hacer todo lo que sea racionalmente posible para que aquello no vuelva a ocurrir.

Para ello te recomiendo dos lecturas:

1. El capítulo titulado Gifts from Heaven, en Nothing Less than Victory, por mi cuate John David Lewis (QEPD). No soy un fan de las guerras; pero sí lo soy de la Historia y de las buenas historias; y de aquellos que saben contarlas.  En este libro John nos relata  como es que un objetivo de la guerra es acabar con la voluntad de pelear por parte del enemigo; y al identificar las motivaciones humanas detrás de los conflictos militares, este libro expone cómo es que acciones estratégicas ofensivas pueden conseguir la paz duradera.  John también explica cuál es la filosofía, o la patología social que hizo posible la participación de los japoneses en la II Guerra Mundial.

2.  La segunda lectura es el capítulo titulado An Infernal Theocracy, a Celestial Caos, de Modern Times, por Paul Johnson.  El autor destaca el rol del sintoísmo como sucesor del bushido y fuente de las ideas necesarias para el nacionalismo expansionista y para el militarismo y la violencia.

También te recomiendo la película Yamamoto Isoroku acerca del almirante japonés que dirigió el ataque a Pearl Harbor.

Esta película presenta  la perspectiva japonesa del trágico involucramiento de aquel país en la II Guerra Mundial. Cuidadosamente, la peli evade relacionar al emperador Hirohito con la política de guerra; y por ningún lado se asoma la relación que hay entre el ánimo guerrero de los políticos japoneses con la cultura sintoísta, aunque sí asoman las tradiciones samurai.

A lo largo de la peli  se hace evidente la irracionalidad que prevalecía entre políticos, militares, periodistas y personas en general frente a lo que significaba una alianza con Hitler y Mussolini; y frente a lo que significaba enfrentarse a un enemigo formidable como eran los Estados Unidos de América.

Entre hoy y el viernes, aniversario de la bomba atómica en Nagasaki, son muy buenos días para recordar que las ideas son importantes.

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31
Jul 19

Desconfianza, crisis y rescate ciudadano

La Corte Suprema de Justicia le otorgó un amparo provisional al Centro para la Defensa de la Constitución, con el propósito de que el Tribunal Supremo Electoral modifique el sistema informático que utilizará en la segunda vuelta del domingo 11 de agosto. Ya sabes por qué: la  falta de confianza en los resultados de las elecciones del mes pasado hay una crisis de legitimidad electoral sin precedentes en la historia contemporánea de Guatemala.

Aquella falta de confianza es consecuencia de una gravísima negligencia técnica por parte del Tribunal Supremo Electoral.  Mientras tanto, ¿en qué puede, un ciudadano global, ayudar para restablecer la confianza y evitar que la crisis se haga más profunda? El 24 de junio pasado, comenzó un proceso de re-digitación de todas las actas #4 con  presencia de fiscales de los partidos políticos y observadores electorales. Empero ese proceso fue abandonado.

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Carlos Toriello y el proyecto Ceiba.io tienen una propuesta concreta basada en la gamificación (gamification, en inglés) que es el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas con el fin de potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos comunes a todos los  juegos.

La idea es llamar a la ciudadanía global a digitar los caracteres numéricos escritos a  mano en las 105,099 actas de resultados mediante un proceso de reconocimiento visual. Cualquier ser humano con: teléfono que recibaSMS, computadora y acceso ainternet puede digitar.

El proyecto muestra una imagen a la vez,seleccionada aleatoriamente entre miles, al lado de un espacio para digitar todos los números. Al lado de la imagen, la firma electrónica del TSE  (hash SHA1), pudiendo así estar tranquilo, el ciudadano, con que está trabajando con la imagen  oficial.

Para que un acta sea validada, tendrá que acumular varias digitaciones idénticas de  varios usuarios distintos (inicialmente 4, pero se podrá llegar hasta 10 para incrementar el nivel de  confiabilidad, si fuera necesario). Todas las actas podrán ser marcadas como error en caso de que no sea legible la información, permitiendo identificar actas que no pueden ser validadas de esta manera.Se incluye un despliegue de los usuarios con el mejor rendimiento para incentivar ala participación masiva y una competencia cívica sana en un proceso conocido como gamificación.  El proyecto le permite a cada usuario ver su rendimiento personal para conocer su avance y  contribución específica.

Con la participación de 1,000 usuarios, se pueden determinar  resultados confiables en cuestión de horas. Con 10,000 usuarios, en cuestión de minutos. El código está abierto y disponible para  análisis técnico y verificación de todos nuestros procesos a manera de garantizar la  transparencia de la solución.

Ceiba.io es un proyecto cívico, no partidista y de voluntarios. Si quieres participar haz clic aqui para entrar a la propuesta.

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02
Jul 19

Di No al racismo

Cuando lo leí tuve que darle una segunda leída porque no lo podía creer: Sólo destruyendo el sistema y a nuestros enemigos de raza y clase tendremos la posibilidad de construir algo propio, que nos devuelva la dignidad que nos han arrebatado, escribió la columnista, Sandra Xinico Batz.

No lo podía creer porque entre todos los desatinos que uno lee, ¿quién se había atrevido a exponer, así de pelado, un mensaje con tanto odio racial y clasista? ¿Cuándo fue la última vez que leíste algo asi de violento?

La ilustración la tomé de Facebook.

El párrafo en cuestión habla de destrucción y de enemigos; de enemigos de raza y clase.  Sin ánimo de exagerar, ¿a tí no te recordó la definición de genocidio? Es decir cualquiera de los actos perpetrados con la intención de “destruir”, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, “racial” o religioso “como tal”. El lenguaje evoca el tipo de disposición anímica en el que germinan ideas perversas como la solución final al problema judío, es el tipo de frase que a uno no le extrañaría oír de boca de Heinrich Himmler, o de Adolf Eichmann en el contexto de las leyes de Nüremberg, o la Noche de los cristales rotos.  Es el tipo de lenguaje que  a uno no le extrañaría oir en boca de Josef Satlin en el contexto del Holodomor, que es el genocidio ucraniano.

Léela otra vez y ahora hazlo en voz alta: Sólo destruyendo el sistema y a nuestros enemigos de raza y clase tendremos la posibilidad de construir algo propio, que nos devuelva la dignidad que nos han arrebatado.  E imagínate diciéndola en la noche, en un podio, frenta a miles de seguidores que portan antorchas encendidas.

En otros contextos, frases como Sólo destruyendo el sistema y a nuestros enemigos de raza y clase tendremos la posibilidad de construir algo propio, que nos devuelva la dignidad que nos han arrebatado, evocan acciones como los plaasaanvalle o ataques a fincas en Sudáfrica. Estos consisten en actos de violencia como asaltos, robos e incluso asesinatos que ocurren en fincas cuyos propietarios son blancos y contra los trabajadores de esas fincas, que usualmente son negros…¿por colaboracionistas?  Asímismo, la aspiración de construir algo propio, que devuelva la dignidad arrebatada, evoca experimentos sociales como la ujamaa, de Julius Nyerere, un programa de colectivización de carácter africano -propio y dignificador- que empobreció a los tanzanos.

¿Hay, en Guatemala, una dirigencia indigenista comprometida con el colectivismo totalitario que anhela destruir a sus enemigos de raza y clase?  Hace poco escuchamos a la secretaria general del partido Winaq, Sonia Gutiérrez, elogiar a Hugo Chávez, al chavismo y a su revolución bolivariana que inspira y motiva al movimiento político citado.

En esta línea de ideas, ¿qué rol cumplen los graduados de la Académia de Formación Política Hugo Chavez, que funciona en la Universidad de San Carlos de Guatemala? ¿Cumplen algún rol, o están en otras cosas? En 2017 se graduó la primera cohorte -de 50 miembros- de aquel proyecto. ¿Qué hacen y dónde están? ¿A quiénes capacitan? ¿De dónde sale el dinero para pagarles?

Practicado por quien lo practique, el racismo es un problema real que hay que estudiar con objetividad y honestidad.  Su práctica es insensata, si no estúpida, porque lleva a juzgar a las personas con base en datos irrelevantes; y por lo tanto hace que los juicios derivados de esa perspectiva sean inútiles. Si no entendemos el fenómeno y es instrumentalizado con propósitos ideológicos y políticos, perdemos la oportunidad de resolverlo.

En ese contexto yo no banalizaría la frase que le da orígen a estas meditaciones y a su contexto; porque toda revolución ha sido precedida por un intenso trabajo…de penetración culturalescribió  Antonio Gramsci; y yo añado que en detrimento de los derechos individuales.

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20
Jun 19

¿En qué son pobres los pobres?

Los pobres no son pobres porque quieren, ni porque invierten en cosas de mala calidad, ni porque compran cachivaches como decía Susanita, la de Mafalda.  Tampoco son pobres porque tienen pocos años de escolaridad, porque viven hacinados, o por el tipo de combustible que usan para cocinar.  En aquello pensé cuando leí el Indice de Pobreza Multdimensional.

La infografía es de Prensa Libre.

La pobreza, eso sí, es la condición natural del ser humano; pero entiéndase natural, no como buena, o apropiada (aquí no estamos hablando de natural como el agua de manantial).  Es natural en el sentido de que todos nacemos desnuditos. La riqueza (que es lo opuesto a la pobreza y es la abundancia de recursos económicos) hay que crearla.  ¿Hasta qué punto? Hasta el punto de que la tierra no es riqueza hasta que alguien descubre cómo sembrar en ella algo que otros valoren y descubre cómo transportarlo y comercializarlo de modo que lo cultivado y cosechado genere más y más valor. El oro en una montaña no es riqueza hasta que alguien lo saca y lo vende; y todavía es más riqueza si alguien lo convierte en un anillo, o en un chip. La riqueza, pues, es lo que no es natural; es artificial, se hace, se crea, se produce.

¿Para qué es útil la riqueza? Para satisfacer las necesidades.  Los servicios de salud son necesidades, de la misma forma que lo son la alimentación y el cuidado prenatal, la educación, la vivienda apropiada, la energía, el agua potable y otras condiciones para la buena vida. Las necesidades se satisfacen con recursos económicos que, aunque son escasos en el tiempo y en el espacio, son multiplicables con los debidos talentos y esfuerzos, en las condiciones apropiadas.

Sin trabajo, ahorro, capitalización y productividad es imposible multiplicar los recursos económicos necesarios para satisfacer las necesidades.  Por donde lo veas, no puede haber, por ejemplo, cuidado prenatal, agua potable exactamente donde se la necesita, ni energía eléctrica si no hay con qué pagarlos, y si no hay recursos económicos para ofrecerlos y generarlos, o producirlos. Nada de eso es natural.

Y, ¿qué hay de las condiciones necesarias para que los talentos y esfuerzos multipliquen los recudrsos económicos escasos, tan necesarios para satisfacer necesidades? Entre otras, esas condiciones son: respeto a los derechos individuales de todas las personas por igual; división del trabajo; mercado, seguridad y justicia; y autoridad neutral.  Nada de eso es natural y en ese contexto a nadie debería extrañerle la afirmación de que la riqueza, la prosperidad y el bienestar son productos de la civilización.

Los pobres, pues, no son pobres porque no tienen estudios, porque viven amontonados, o porque no comen bien.  Son pobres porque no tienen los recursos económicos necesarios para pagar estudios, mejorar sus lugares de habitación y comer mejor.  De ahí que la mejor política social es un buen empleo, o, mejor aún: una buena oportunidad para emprender; pero, ¿de dónde salen los buenos empleos? No de los congresos y de sus decretos, ciertamente, sino de las inversiones productivas que se hacen con la capitalización del ahorro en un ambiente civilizado. De hecho, ¿de qué sirve tener escolaridad elevada, si no hay donde darle buen uso? Lo demás son papas y pan pintados.

Los pobres son pobres porque se castiga el ahorro, hay obstáculos para la capitalización, la productividad está bajo asedio y no se valora la civilización.

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