09
Jun 26

Xochi, alcaldada y permisocracia

 

El alcalde de Mazatenango se echó una alcaldada e intentó paralizar la carretera Xochi o Corredor de las flores, una carretera ciento por ciento privada que descongestionará el tránsito en la Costa Sur y ofrece una opción moderna a una de las rutas más saturadas de Guatemala. Hoy amanecimos con la novedad de que los desarrolladores y la comuna llegaron a un acuerdo y que, a partir del 14 de junio, se podrá transitar por esa vía.

Lo que debía ser un paso hacia la modernización de la infraestructura nacional se convirtió en un ejemplo de cómo la permisocracia puede actuar como extorsionista, frenar el desarrollo y enviar señales negativas para las inversiones. Se materializó, otra vez, la frase de Ayn Rand que dice: Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores… entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse que su sociedad está condenada.

Una alcaldada, por cierto, es una acción arbitraria, o inconsiderada que ejecuta un alcalde, o cualquier persona que abusa de su autoridad.

Xochi representa una inversión multimillonaria que beneficiará a miles y miles de familias y enfrenta una suspensión que hiede. La municipalidad que en 2023 otorgó la Licencia de Construcción No. 043-2023 para ejecutar 2.7 kilómetros del proyecto dentro de su jurisdicción, y que posteriormente autorizó una prórroga sin objeciones, esperó que el proyecto estuviera a punto de ser inaugurado para cuestionar lo que ya había autorizado. La empresa desarrolladora sostiene que desde marzo de 2026 comenzaron visitas municipales sin aviso previo, inspecciones sin resoluciones formales y requerimientos de información ya evaluados durante los procesos originales de autorización.

La acción del alcalde de Mazatenango pone en evidencia —para los inversionistas y para quien quiera verlo— que el estado de derecho en Guatemala es precario; pone en evidencia conflictos de competencias y pone en evidencia la costra nostra de la permisocracia. Lo que está ocurriendo con Xochi, aunque se haya arreglado, erosiona el futuro de las inversiones en el país. En el corto plazo, por ejemplo, ¿pone en la cuerda floja el Corredor Verde que conectaría Mixco con el anillo periférico de la ciudad de Guatemala y que es una autopista privada de peaje?

A estas alturas es válido preguntarse si, en Guatemala, hay límites para que el poder del gobierno (central y municipal) anule la propiedad privada mediante la extorsión, u otras prácticas. Aquí, ni siquiera es necesario que el gobierno central use su poder megalómano contra la propiedad porque un munícipe cualquiera puede parar un proyecto aprobado porque le sale de las verijas. Seguramente ya es tiempo de repensar el número de municipios en el país y consolidar los pequeños, con menor capacidad de cumplir con sus responsabilidades. 

Dicho lo anterior, el caso Xochi presenta dos oportunidades de oro. Una es la de exponer the true colors de la administración semillara/raicera. Bernardo Arévalo, sin esconderse detrás de las enaguas de la descentralización, tuvo la oportunidad de demostrar si su administración está a favor de la propiedad privada y de la empresa privada, o no. Lo que ocurre con Xochi se pudo haber traído abajo los índices de libertad, propiedad y estado de derecho en Guatemala y tuvimos la oportunidad de averiguar si eso le importó al Presidente y a su gente, o no.

Otra es que, a ver si de una vez por todas, la dirigencia empresarial de Guatemala se da cuenta de que el tema de las inversiones, el del estado de derecho y el de la permisocracia no son asuntos de surfear regulaciones, ni son temas de mera gerencia; sino que son temas de principios: Hay que ponerles límites claros al poder del gobierno (central y municipal) y esos límites tienen que estar basados en el respeto a la vida, la libertad y la propiedad de todos por igual. Esos límites deben tener claro que los intereses colectivos no deben prevalecer sobre los derechos individuales.

El episodio de Xochi, resuelto por ahora, deja en evidencia que la permisocracia no se rinde fácilmente y que solo un compromiso firme con el estado de derecho podrá proteger las inversiones privadas que el país necesita.


21
Abr 23

Réquiem por la autopista

 

La autopista Palín-Escuintla pasará a manos de políticos y burócratas el próximo 30 de abril.  Propongo una oración de difuntos dedicada a aquel tramo carretero de 22 kilómetros.  Autopista, te vamos a extrañar.

¿Por qué soy pesimista?

Carretera al puerto Quetzal

Porque si a la autopista estatal le va como a la educación estatal estamos fritos. Ni siquiera dos de cada 10 graduados de secundaria en las escuelas del Ministerio de Educación obtienen un buen desempeño en matemáticas; y a duras penas tres de cada 10 tienen un buen desempeño en lectura.  En manos de políticos y burócratas, el sistema educativo chapín  es un engaño para los estudiantes y para sus padres, o encargados y es un robo para los tributarios como tu.

Porque si a la autopista estatal le va como al sistema de salud estatal estamos fritos. Dime si no has leído, numerosas veces, acerca de las miserias a las que se enfrentan los guatemaltecos que hacen uso de los servicios de salud estatales donde imperan el desabastecimiento de medicinas, la falta de personal, el hacinamiento y la inexistencia de salas de espera. El sisetma de salud estatal es un robo par los tributarios como tu.

Una carretera que uso con frecuencia es la que une Tecpán con Chiché y pasa sobre el río Motagua sobre el puente Chimaché.  Es cierto que te ahorra como una hora de viaje; pero… políticos y burócratas construyeron aquel puente y abrieron la ruta sin ampliar apropiadamente la carretera que va de Tecpán a Chimaché, de modo que el transporte más pesado posible circula por ahí en un camino estrecho y mal mantenido que no está hecho para aquello.  La carretera entre el puente y Chiché se desmorona en tiempos de lluvia y pasas por ahí esquivando piedras; el talud es tan vertical que le añade mucha tensión a una situación peligrosa.

¿Has visto cómo está la carretera estatal entre Escuintla y el puerto Quetzal?  Se mantiene tan llena de hoyos y parches que de nada sirve que sea recta y de concreto porque no es posible ir a una velocidad razonable sostenida sin correr el riesgo de un reventón de llanta, por lo menos.  En la carretera hacia Quetzaltenango -y durante años- el concreto ha estado tan resquebrajado que hace un tiempo a mi auto le rebanó una llanta.  Desde entonces, cuando he circulado por ahí lo he hecho muy nervioso. La cosa no pasó a más, pero…¡Qué peligroso, ¿verdad?!

Carretera panamericana.

En occcidente docenas de caminos están plagados de túmulos, y detrás de los túmulos hay hoyos. ¿Quieres que te recuerde lo qué ocurre con el libramiento estatal de Chimaltenango?

¿Es aquel el futuro de la difunta autopista? ¿Le espera verse igual a su hermana que va entre Escuintla y el puerto? Dime…¿por qué es que la autopista estatal va a ser diferente a otras carreteras controladas por políticos y burócratas? ¿Por qué va a ser diferente a otros servicios estatales como la salud y la educación?

Ya me veo a a la autopista rezando, con Mozart: Condenados los malditos, arrojados a las llamas voraces, llámame entre los benditos. Te lo ruego, suplicante y de rodillas, con el corazón acongojado, casi hecho cenizas: hazte cargo de mi destino.  ¡No quiero caer en manos del Micivi, ni de Caminos, ni de los políticos y burócratas que controlan las carreteras! No quiero que el dinero que saquen a mi costa sirva para engrosar la piñata estatal.

Yo digo que sí, que la autopista se merece un réquiem.

Columna publicada en elPeriódico.


01
Jul 22

“Mea culpa”

 

El 19 de junio hubo un derrumbe cerca del kilómetro 24 de la ruta interamericana.  El deslizamiento de tierra bloqueó aquella vía. Ayudantes y pasajeros de un bus botaron unos arbolitos que había en el camellón y lo cruzaron para buscar una salida al atolladero que ya había durado horas.

Mi primera reacción, en Twitter, fue: ¿Y esto se puede hacer?…Digo, para saber. A manera de crítica contra lo que en pensé que era una acción vandálica. Unos días después lo comenté con mi cuate, Ricardo, y él me preguntó: Si hubieras estado detrás de la camioneta, ¿hubieras pasado por la brecha que abrieron?  Y no dudé en contestar que sí; y aunque posiblemente no hubiera tenido la iniciativa de botar los arbolitos, no hubiera dudado en pasar.

Y…como dicen en México…Ahí me cayó el veinte. La gente tenía horas de estar varada en la carretera sin que autoridad alguna diera muestras de ayudarlos a salir del problema.  Nadie de Provial, de la PNC, de alguna policía municipal, ni del pomposo Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, nadie de ningún lado.  En un momento de emergencia y de crispación por las horas perdidas, ¿El hambre?, y quién sabe qué circunstancias apremiantes, y hasta peligrosas, todo el aparato estatal que se auto atribuye la construcción y mantenimiento de las carreteras y de la vialidad le falló a aquella gente.  Gente que paga impuestos directa, e indirectamente.

Luego de horas de espera, ¡Para nada!, la gente optó por ayudarse a sí misma y cortar unos arbolitos para resolver el problema y seguir su camino para ir a sus casas, atender negocios, o lo que fuera.  ¡Ah, qué precipitadamente juzgué mal aquella situación! Mea culpa, por no atender la lección de Bastiat con respecto a lo que se ve, y lo que no se ve.

En este caso vi el corte de los arbolitos; pero dejé de ver el daño que el estatismo le hace a las vidas de las personas cuando los políticos y burócratas se atribuyen facultades que son incapaces de ejecutar con mediana decencia.  Mea culpa, mea gravissima culpa.

Falta hablar del manejo de emociones, y del daño a la propiedad; pero ya se me acabó el espacio.

Columna publicada en elPeriódico.


30
Oct 19

El destruccionismo en acción y la autopista a Puerto Quetzal

En el contexto de que ayer, el Congreso de la República mató el proyecto de la  autopista de Escuintla al puerto Quetzal, un diputado agreadeció los votos en contra porque, según él, la obra sería una privatización de la carretera que solo sería de beneficio para los ricos; y en consecuencia no habrá autopista.

Diputados que votaron contra la autopista. Foto por RepúblicaGt.

Treinta y dos diputados votaron a favor, 50  votaron contra la autopista y 76 ni siquiera se molestaron en llegar a la votación.  Al principio pensé que se trataba sólo de que los que se opusieron y los que no llegaron no habían recibido la mordida o coima que esperaban; pero las declaraciones del diputado citado revelaron algo más perverso y maligno: el destruccionismo propio del socialismo resentido y rabioso.  Ese según el cual si una obra no la hacen los políticos, los burócratas y su clientela, entonces no debe haber obra.

Ese socialismo de los políticos que prefieren que no haya carretera, o que haya carreteras de muy mala calidad, a que sean construidas por el sector privado; el socialismo de los políticos que sacrifican a los más pobres y vulnerables en el altar sucio de sus perjuicios ideológicos; el socialismo de los políticos que apelan al resentimiento y a las pasiones bajas para perpetuar la pobreza en la que medran.

Es el mismo tipo de socialismo o destruccionismo que -en Chile- inspiró a las turbas a incendiar un metro del primer mundo y dejar a la gente más vulnerable sin un transporte colectivo de calidad, que es el sueño de opio de habitantes de ciudades como Guatemala.

Yo estoy de acuerdo con que las llamadas alianzas público-privadas tienen un olorón a mercantilismo y no son mi mecanismo favorito para hacer las cosas; y si esa hubiera sido la explicación para oponerse hubiera sentido algo de simpatía; pero el hecho de que lo que inspiró la oposición es la creencia de que la privatización solo beneficia a los ricos revela el espíritu destruccionista. En Guatemala no se pueden hacer carreteras100% privadas porque los socialistas, por ejemplo, sostienen que ninguna carretera es mejor que una privada; y porque, por ejemplo, dispusieron que sólo se puede hacer una carretera privada, cuando hay una opción estatal paralela.

Ayer, en el Congreso, el destruccionismo destruyó la esperanza de una carretera de primera que sirva a quienes se transportan entre Escuintla y Puerto Quetzal, que sirva a quienes transportan mercancías entre ambos puntos geográficos.  Que sirva tanto a diputados, ministros y funcionarios que viajan en Cayennes y Hummers, como a quienes viajan en camionetas y pickups hacinados.

¿De qué grupos políticos fueron los diputados que sepultaron la autopista?

  • 15 de FCN-Nación
  • 10 de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
  • 8 independientes
  • 7 del Bloque de Alianza Ciudadana
  • 2 del Partido de Avanzada Nacional (PAN).
  • 2 del Movimiento Reformador
  • 1 del partido TODOS
  • 1 de CREO
  • 1 de URNG
  • 1 de Winaq
  • 1 de UCN

No hubo mordida y no habrá carretera; no se beneficiarán los ricos y se joderán los pobres. ¡Pero ganaron la ideología y los prejuicios!


30
Oct 19

¡Me deben una llanta, desgraciados!

Los responsables de que la carretera a Quetzaltenango esté llena de bloques de concreto filosos son unos desgraciados y me deben una llanta.

La llanta dañada de mi auto.

El fin de semana estuve en Xela y a pesar de que no está funcionando el libramiento de Chimaltenango (sospecho que gracias a la ineptitud y/o a la corrupción) los viajes de ida y vuelta fueron agradables.  Excepto…excepto porque ayer en la mañana descubrí que la llanta delantera-izquierda de mi automóvil tiene un chajazo.  Sospecho que el pedazo rebanado de la llanta quedó en alguno de los bloques de concreto filosos que abundan en aquella carretera.  Es cierto que la vía está siendo reparada; pero, ¿cuánto tiempo han pasado expuestos esos bloques peligrosos? ¿Qué daños han causado a vehículos privados y a vehículos de transporte colectivo?

¡Me deben una llanta, desgraciados! ¡Que un mal rayo los parta!


26
Jun 18

La carretera entre Escuintla y La Antigua

El cierre de la Ruta nacional 14 (RN14) -que para mí es la carretera entre Escuintla y La Antigua- tiene un impacto negativo en las posibilidades de recuperación para los habitantes del área y debería ser abierta tan pronto como sea prudente.

Hace añales, ca. 1991 yo andaba por Monterrico y cuando venía de regreso a Guatemala me acordé de que recién había leído que había una carretera entre Escuintla y La Antigua.  Encontré la entrada a la ruta y agarré para arriba con mi Chevy 500 de aquel entonces.  Yo estaba fascinado porque no conocía esa vía y porque podía apreciar de cerca el volcán de Fuego.

Pero no me disfruté el viaje por tres razones: La ruta no estaba asfaltada y no era muy hospitalaria; no me di cuenta de que la aguja de la gasolina estaba cerca de Empty; y era tan tarde, en la tarde, que sentía que iba a oscurecer.  Para hacer la historia corta, conseguí llegar a La Antigua, cené sabroso y dormí como un tierno.

No volví a usar aquella ruta hasta que en 2006, cuando ya estaba asfaltada, la use para mi primera visita a la encantadora finca El zapote.

El cierre de esa ruta importante, que sirve a agricultores, comerciantes y otros es costoso.  Como costoso es, claro, que casi todas las carreteras del país parezcan caminos de mulas del siglo XIX.  La diferencia es que la RN14 está cerrada como consecuencia de una catástrofe y podría andar por ahí la tentación de no volver a abrirla para evitar peligros en el futuro.  ¿Cuándo va a ser prudente abrirla? No se; para eso hay expertos.  Pero intuyo que no va a ser antes de que termine la temporada de lluvias.  ¿Por què? Por el peligro de los lahares.

Empero, aquella tentación de librarnos de todo mal puede ser muy irracional.  ¡Por supuesto que hay que ser prudente! y, por ejemplo, no hay que construir casas al lado de cuencas que suben de nivel cada cierto tiempo, tampoco hay que construir a las orillas de los barrancos, ni en cerros que se están deslizando constantemente.  Pero Guatemala está asentada sobre tres placas tectónicas activas y en constante tensión, está cruzada por numerosas fallas, de las cuales hay varias muy activas, como la del Motatgua-Polochic y la de Jalpatagua, para citar dos; y encima, en Guatemala hay 37 volcanes de los cuales cuatro están vivos y tres de ellos están activos. En esas condiciones, ¿qué carretera está fuera de peligro? Es cierto, también, que la ruta entre Escuintla y La Antigua fue arrasada por lahares y flujo piroclástico, pero….¿cuántas veces ha ocurrido eso en los últimos 60, o 100 años?

¡Hay que ser prudentes!; pero la verdad es que no se pueden evitar todos los peligros en el futuro y la vida sigue. Hay que sembrar, hay que salir a vender y hay que salir a comprar. Tal vez algo aprendamos de lo que ocurrió a principios de este mes en aquella área.  Tal vez, cuando haya otro flujo piroclástico y hayan otros lahares en el área, la gente no se quede tomando vídeo, ni calculando si el viento se va a llavar la ceniza para un lado, o para otro.  Deberíamos confiar en eso, más que en una decisión política acerca de qué es peligroso para la gente, y qué no.

Una de las mejores formas de ayudar a la recuperación de los damnificados por la actividad del volcán de Fuego es facilitar las comunicaciones y el transporte.  Facilitar que el empresarialidad comercial y social hagan lo suyo, que es proveer soluciones ingeniosas en un marco de cooperación social.  Si te interesa el tema, te invito a leer El rol de la empresarialidad en la reconstrucción.

La foto es del volcán de Fuego, desde la RN14, en 2010.


30
Oct 17

Una solución para las carreteras

En varias poblaciones, y con recursos propios, vecinos están repararando carreteras dañadas y devolviéndoles utilidad.  Esta actividad podría ser el inicio de una nueva vida para el sistema vial del país.

Vecinos del valle de Palajunoj, Quetzaltenango, en Chuicavioc, las majadas y en Llanos dell Pinal, donde ni las municipalidades, ni el gobierno central tienen la capacidad de mantener transitables los caminos, la gente ha invertido su dinero, ha alquilado maquinaria y está arreglando los caminos.

Quienes participan en esta labor de recuperación deben tener derecho a cobrar por el uso de los caminos que rescatan, sin participación de los políticos que controlan las municipalidades, por ejemplo.  No se vale decir que porque las brechas ya existen y fueron abiertas por los ayuntamientos, estos deben tener participación en los emprendimientos de rescate, ni se vale decir que el paso debe ser gratuito por aquella razón.

Las brechas han sido evidentemente abandonadas y la gente que no ha participado en el rescate, pero las usa, ya las ha usado sin tener que pagar directamente por ellas durante años.

Como no sea por argumentos políticos, populistas, o mercantilistas, no hay razón válida alguna por la cual las carreteras no puedan ser rescatadas, o construidas por sus usuarios, o por vecinos emprendedores, y no hay razón válida alguna por la que los rescatisas, o constructores no puedan recuperar sus inversiones, ni lucrar con ellas.

No hace falta la participación política, como no sea para garantizar la seguridad de las carreteras y para dirimir conflictos.

De paso, la formalización de la desestatización de las carreteras podría acabar con los molestos y abusadores vecinos que -en muchas carreteras y de forma arbitraria- ponen lazos y amenazan a los usuarios a cambio de dinero.

A quien quiera que esté interesado en este tema, y esté a la búsqueda de propuestas concretas, le recomiendo empezar con Street Smart: Competition, Entrepreneurship and the Future of Roads, por Gabriel Roth.

La foto principal es de la carretera estatal a la costa sur; la foto secundaria es de los extorsionistas en algún camino de Huehuetenango.


13
Oct 17

Volvemos a caminos de herradura

Una de las cosas que más disfruto en la vida es viajar por Guatemala.  La comida que como, la gente que conozco y los paisajes que veo en mis paseos por Huehuetenango, Petén, Alta Verapaz, la costa sur y Oriente, son entrañables.  Pero con el estado de las carreteras, pueden volverse peligrosos y costosos. Y pensar que a finales de los 90, cuando las carreteras estaban re bien, no faltaba quien decía que las carreteras no se comen.

¿Sabes que ahora se transita a 15 Kms./Hr.  más lento que antes, debido al mal estado de las carreteras?  Pareciera que volvemos a caminos de herradura.  Guate es el país centroamericano con menos metros de carretera por habitante. En el área, sólo en Costa Rica está peor calificada la calidad de la infraestructura vial.

Hay que hacer algo, y pronto, no sólo para el turismo, sino para toda la actividad económica grande y chica.  La calidad de vida de millones de personas se ha deteriorado con los caminos polvorientos de la patria.

No creo, sin embargo, que para solucionar este problema la mejor solución sea las alianzas público/privadas.  Esto es porque sector público quiere decir estatal, o político, y eso quiere decir íntimamente relacionado con el ejercicio del poder.  El sector estatal y el sector privado se rigen por principios incompatibles: el primero es propio de las relaciones coercitivas, en tanto el segundo es propio de las relaciones voluntarias.  En el primero la legislación faculta a hacer sólo lo que está permitido, y en el segundo los actores pueden hacer todo lo que no está prohibido.

Estoy convencido de que si queremos buenas carreteras –como la del Puerto de San José y la VAS– el sector político, coercitivo y tendente a la arbitrariedad y a la corrupción (remember Lord Acton), debe salir de la ecuación. Lo cual no quiere decir que deba quedar al margen.  Alguien tiene que garantizar la seguridad y la justicia cuando haya que hacerlo.  Es una ilusión, suponer que -en un ambiente donde no suele prevalecer el estado de derecho- las alianzas público/privadas no van a ser contaminadas por los males que traen los poderosos, acostumbrados a actuar arbitrariamente.

Actualización: a quien quiera que esté interesado en este tema, y esté a la búsqueda de propuestas concretas, le recomiendo Street Smart: Competition, Entrepreneurship and the Future of Roads, por Gabriel Roth.

Columna publicada en elPeriódico.


01
Jun 17

Las vacaciones se pueden convertir en pesadillas

La campaña de publicidad de turismo interno para las vacaciones de medio año -por parte del Instituto Guatemalteco de Turismo- tendrá un costo superior a Q3 millones.  Está enfocada en destinos alternativos, poco visitados.

Mientras tanto, los pobladores de Quetzaltepeque, Chiquimula, han sembrado matas de bananos en los agujeros que hay en la carretera que va de esa población a Esquipulas, que es un destino turístico muy importante.

Yo que he andado por Huehuetenango, Quetzaltenango y Alta Verapaz, he visto el deterioro peligroso de las carreteras por allá.  No sólo es la cuestión de los agujeros, sino que también están llenas de túmulos.  Y se dan casos en los que detrás del túmulo…hay un agujero.

Lo cierto es que es peligroso viajar por las carreteras y si tienes la suerte de que no tengas un accidente, puede que se te estropee el auto.  Eso le pasó a mi cuate Julio, que andaba por Coatepeque de paseo con su familia y un hoyo dañó su vehículo.

A todo aquello añádeles los extorsionistas que cruzan lazos en las carreteras y te cobran por darte paso.  Extorsioinistas que ninguna autoridad tiene autoridad para controlar. Estos se suceden en los caminos y son un abuso.

¿El Inguat va a a gastar Q3 millones de los tributariois para que los tributarios paseen por carreteras destrozadas, en temporada lluviosa, con visibilidad disminuida?

El Inguat puede gastar millones y millones de quetzales de los tributarios para converncer a la gente de que salga de paseo por el país; pero lo que no te cuentan esas campañas es que el mal estado de las carreteras puede convertir tus vacaciones en una pesadilla. Y en una pesadilla costosa.


27
May 16

¡Bienvenida la VAS!

carpe-diem-luis-figueroa-carreteras

Escucha el podcast aquí.

¡Ya fue inaugurado el primer tramo de la Vía Alterna del Sur!  La VAS es una carretera del primer mundo al servicio de las personas que viven, trabajan o se movilizan entre la ruta al Pacífico y San Miguel Petapa.  Los que la construyeron no cobraron mordidas para hacerla y a los tributarios no nos costó un centavo; y quienes se beneficien con su existencia pagarán sólo cuando la usen. Es una inversión privada, y ¡mis respetos para quienes hacen estas inversiones multiplicadoras de la riqueza, aún en el ambiente hostil de este país!

Durante los últimos 100 años (minutos más y minutos menos) ha prevalecido la creencia de que si el gobierno (los políticos y sus funcionarios) no hacen carreteras, nadie las va a hacer.  Esa idea disparatada tiene su origen en el mismo agujero en el que la tiene aquella de que si el gobierno no da seguridad social, nadie la va a ofrecer, argumento que deliberadamente ignora el papel que jugaban las asociaciones mutualistas en tiempos pasados.

Aquellas creencias infundadas han originado humoradas como: Si el gobierno no diera fertilizantes, ¿quién los entregaría tarde, mal y nunca?  Si el gobierno no diera leche en las escuelas, ¿quién la daría aceda?  Si el gobierno no construyera puentes, ¿qué se llevarían los ríos a la primera crecida?  Si el gobierno no construyera aeropuertos, ¿quién haría uno casi hermético y sin aire acondicionado?  Si el gobierno no produjera energía eléctrica, ¿quién haría apagones de seis horas? (como cuando la energía era estatal) Si el gobierno no administrara la telefonía, ¿quién cobraría Q4000 por línea y tardaría 4 años en instalar una? (como cuando la telefonía era estatal) A ver cuáles se te ocurren a ti.

Las empresas privadas, cuando no gozan de barreras de entrada para la competencia, tienen que hallar constantemente nuevas formas para hacer lo que hacen de forma más eficiente y disruptiva.  Ese incentivo no lo tienen las burocracias.  Estas pueden ser haraganas porque mientras que las empresas deben generar utilidades, o morir, los pipoldermos no tienen más que elevarte los impuestos si sus aventuras son fracasos.

Esta columna fue publicada en elPeriódico.