30
Oct 19

El destruccionismo en acción y la autopista a Puerto Quetzal

En el contexto de que ayer, el Congreso de la República mató el proyecto de la  autopista de Escuintla al puerto Quetzal, un diputado agreadeció los votos en contra porque, según él, la obra sería una privatización de la carretera que solo sería de beneficio para los ricos; y en consecuencia no habrá autopista.

Diputados que votaron contra la autopista. Foto por RepúblicaGt.

Treinta y dos diputados votaron a favor, 50  votaron contra la autopista y 76 ni siquiera se molestaron en llegar a la votación.  Al principio pensé que se trataba sólo de que los que se opusieron y los que no llegaron no habían recibido la mordida o coima que esperaban; pero las declaraciones del diputado citado revelaron algo más perverso y maligno: el destruccionismo propio del socialismo resentido y rabioso.  Ese según el cual si una obra no la hacen los políticos, los burócratas y su clientela, entonces no debe haber obra.

Ese socialismo de los políticos que prefieren que no haya carretera, o que haya carreteras de muy mala calidad, a que sean construidas por el sector privado; el socialismo de los políticos que sacrifican a los más pobres y vulnerables en el altar sucio de sus perjuicios ideológicos; el socialismo de los políticos que apelan al resentimiento y a las pasiones bajas para perpetuar la pobreza en la que medran.

Es el mismo tipo de socialismo o destruccionismo que -en Chile- inspiró a las turbas a incendiar un metro del primer mundo y dejar a la gente más vulnerable sin un transporte colectivo de calidad, que es el sueño de opio de habitantes de ciudades como Guatemala.

Yo estoy de acuerdo con que las llamadas alianzas público-privadas tienen un olorón a mercantilismo y no son mi mecanismo favorito para hacer las cosas; y si esa hubiera sido la explicación para oponerse hubiera sentido algo de simpatía; pero el hecho de que lo que inspiró la oposición es la creencia de que la privatización solo beneficia a los ricos revela el espíritu destruccionista. En Guatemala no se pueden hacer carreteras100% privadas porque los socialistas, por ejemplo, sostienen que ninguna carretera es mejor que una privada; y porque, por ejemplo, dispusieron que sólo se puede hacer una carretera privada, cuando hay una opción estatal paralela.

Ayer, en el Congreso, el destruccionismo destruyó la esperanza de una carretera de primera que sirva a quienes se transportan entre Escuintla y Puerto Quetzal, que sirva a quienes transportan mercancías entre ambos puntos geográficos.  Que sirva tanto a diputados, ministros y funcionarios que viajan en Cayennes y Hummers, como a quienes viajan en camionetas y pickups hacinados.

¿De qué grupos políticos fueron los diputados que sepultaron la autopista?

  • 15 de FCN-Nación
  • 10 de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
  • 8 independientes
  • 7 del Bloque de Alianza Ciudadana
  • 2 del Partido de Avanzada Nacional (PAN).
  • 2 del Movimiento Reformador
  • 1 del partido TODOS
  • 1 de CREO
  • 1 de URNG
  • 1 de Winaq
  • 1 de UCN

No hubo mordida y no habrá carretera; no se beneficiarán los ricos y se joderán los pobres. ¡Pero ganaron la ideología y los prejuicios!


30
Oct 19

¡Me deben una llanta, desgraciados!

Los responsables de que la carretera a Quetzaltenango esté llena de bloques de concreto filosos son unos desgraciados y me deben una llanta.

La llanta dañada de mi auto.

El fin de semana estuve en Xela y a pesar de que no está funcionando el libramiento de Chimaltenango (sospecho que gracias a la ineptitud y/o a la corrupción) los viajes de ida y vuelta fueron agradables.  Excepto…excepto porque ayer en la mañana descubrí que la llanta delantera-izquierda de mi automóvil tiene un chajazo.  Sospecho que el pedazo rebanado de la llanta quedó en alguno de los bloques de concreto filosos que abundan en aquella carretera.  Es cierto que la vía está siendo reparada; pero, ¿cuánto tiempo han pasado expuestos esos bloques peligrosos? ¿Qué daños han causado a vehículos privados y a vehículos de transporte colectivo?

¡Me deben una llanta, desgraciados! ¡Que un mal rayo los parta!


26
Jun 18

La carretera entre Escuintla y La Antigua

El cierre de la Ruta nacional 14 (RN14) -que para mí es la carretera entre Escuintla y La Antigua- tiene un impacto negativo en las posibilidades de recuperación para los habitantes del área y debería ser abierta tan pronto como sea prudente.

Hace añales, ca. 1991 yo andaba por Monterrico y cuando venía de regreso a Guatemala me acordé de que recién había leído que había una carretera entre Escuintla y La Antigua.  Encontré la entrada a la ruta y agarré para arriba con mi Chevy 500 de aquel entonces.  Yo estaba fascinado porque no conocía esa vía y porque podía apreciar de cerca el volcán de Fuego.

Pero no me disfruté el viaje por tres razones: La ruta no estaba asfaltada y no era muy hospitalaria; no me di cuenta de que la aguja de la gasolina estaba cerca de Empty; y era tan tarde, en la tarde, que sentía que iba a oscurecer.  Para hacer la historia corta, conseguí llegar a La Antigua, cené sabroso y dormí como un tierno.

No volví a usar aquella ruta hasta que en 2006, cuando ya estaba asfaltada, la use para mi primera visita a la encantadora finca El zapote.

El cierre de esa ruta importante, que sirve a agricultores, comerciantes y otros es costoso.  Como costoso es, claro, que casi todas las carreteras del país parezcan caminos de mulas del siglo XIX.  La diferencia es que la RN14 está cerrada como consecuencia de una catástrofe y podría andar por ahí la tentación de no volver a abrirla para evitar peligros en el futuro.  ¿Cuándo va a ser prudente abrirla? No se; para eso hay expertos.  Pero intuyo que no va a ser antes de que termine la temporada de lluvias.  ¿Por què? Por el peligro de los lahares.

Empero, aquella tentación de librarnos de todo mal puede ser muy irracional.  ¡Por supuesto que hay que ser prudente! y, por ejemplo, no hay que construir casas al lado de cuencas que suben de nivel cada cierto tiempo, tampoco hay que construir a las orillas de los barrancos, ni en cerros que se están deslizando constantemente.  Pero Guatemala está asentada sobre tres placas tectónicas activas y en constante tensión, está cruzada por numerosas fallas, de las cuales hay varias muy activas, como la del Motatgua-Polochic y la de Jalpatagua, para citar dos; y encima, en Guatemala hay 37 volcanes de los cuales cuatro están vivos y tres de ellos están activos. En esas condiciones, ¿qué carretera está fuera de peligro? Es cierto, también, que la ruta entre Escuintla y La Antigua fue arrasada por lahares y flujo piroclástico, pero….¿cuántas veces ha ocurrido eso en los últimos 60, o 100 años?

¡Hay que ser prudentes!; pero la verdad es que no se pueden evitar todos los peligros en el futuro y la vida sigue. Hay que sembrar, hay que salir a vender y hay que salir a comprar. Tal vez algo aprendamos de lo que ocurrió a principios de este mes en aquella área.  Tal vez, cuando haya otro flujo piroclástico y hayan otros lahares en el área, la gente no se quede tomando vídeo, ni calculando si el viento se va a llavar la ceniza para un lado, o para otro.  Deberíamos confiar en eso, más que en una decisión política acerca de qué es peligroso para la gente, y qué no.

Una de las mejores formas de ayudar a la recuperación de los damnificados por la actividad del volcán de Fuego es facilitar las comunicaciones y el transporte.  Facilitar que el empresarialidad comercial y social hagan lo suyo, que es proveer soluciones ingeniosas en un marco de cooperación social.  Si te interesa el tema, te invito a leer El rol de la empresarialidad en la reconstrucción.

La foto es del volcán de Fuego, desde la RN14, en 2010.


30
Oct 17

Una solución para las carreteras

En varias poblaciones, y con recursos propios, vecinos están repararando carreteras dañadas y devolviéndoles utilidad.  Esta actividad podría ser el inicio de una nueva vida para el sistema vial del país.

Vecinos del valle de Palajunoj, Quetzaltenango, en Chuicavioc, las majadas y en Llanos dell Pinal, donde ni las municipalidades, ni el gobierno central tienen la capacidad de mantener transitables los caminos, la gente ha invertido su dinero, ha alquilado maquinaria y está arreglando los caminos.

Quienes participan en esta labor de recuperación deben tener derecho a cobrar por el uso de los caminos que rescatan, sin participación de los políticos que controlan las municipalidades, por ejemplo.  No se vale decir que porque las brechas ya existen y fueron abiertas por los ayuntamientos, estos deben tener participación en los emprendimientos de rescate, ni se vale decir que el paso debe ser gratuito por aquella razón.

Las brechas han sido evidentemente abandonadas y la gente que no ha participado en el rescate, pero las usa, ya las ha usado sin tener que pagar directamente por ellas durante años.

Como no sea por argumentos políticos, populistas, o mercantilistas, no hay razón válida alguna por la cual las carreteras no puedan ser rescatadas, o construidas por sus usuarios, o por vecinos emprendedores, y no hay razón válida alguna por la que los rescatisas, o constructores no puedan recuperar sus inversiones, ni lucrar con ellas.

No hace falta la participación política, como no sea para garantizar la seguridad de las carreteras y para dirimir conflictos.

De paso, la formalización de la desestatización de las carreteras podría acabar con los molestos y abusadores vecinos que -en muchas carreteras y de forma arbitraria- ponen lazos y amenazan a los usuarios a cambio de dinero.

A quien quiera que esté interesado en este tema, y esté a la búsqueda de propuestas concretas, le recomiendo empezar con Street Smart: Competition, Entrepreneurship and the Future of Roads, por Gabriel Roth.

La foto principal es de la carretera estatal a la costa sur; la foto secundaria es de los extorsionistas en algún camino de Huehuetenango.


13
Oct 17

Volvemos a caminos de herradura

Una de las cosas que más disfruto en la vida es viajar por Guatemala.  La comida que como, la gente que conozco y los paisajes que veo en mis paseos por Huehuetenango, Petén, Alta Verapaz, la costa sur y Oriente, son entrañables.  Pero con el estado de las carreteras, pueden volverse peligrosos y costosos. Y pensar que a finales de los 90, cuando las carreteras estaban re bien, no faltaba quien decía que las carreteras no se comen.

¿Sabes que ahora se transita a 15 Kms./Hr.  más lento que antes, debido al mal estado de las carreteras?  Pareciera que volvemos a caminos de herradura.  Guate es el país centroamericano con menos metros de carretera por habitante. En el área, sólo en Costa Rica está peor calificada la calidad de la infraestructura vial.

Hay que hacer algo, y pronto, no sólo para el turismo, sino para toda la actividad económica grande y chica.  La calidad de vida de millones de personas se ha deteriorado con los caminos polvorientos de la patria.

No creo, sin embargo, que para solucionar este problema la mejor solución sea las alianzas público/privadas.  Esto es porque sector público quiere decir estatal, o político, y eso quiere decir íntimamente relacionado con el ejercicio del poder.  El sector estatal y el sector privado se rigen por principios incompatibles: el primero es propio de las relaciones coercitivas, en tanto el segundo es propio de las relaciones voluntarias.  En el primero la legislación faculta a hacer sólo lo que está permitido, y en el segundo los actores pueden hacer todo lo que no está prohibido.

Estoy convencido de que si queremos buenas carreteras –como la del Puerto de San José y la VAS– el sector político, coercitivo y tendente a la arbitrariedad y a la corrupción (remember Lord Acton), debe salir de la ecuación. Lo cual no quiere decir que deba quedar al margen.  Alguien tiene que garantizar la seguridad y la justicia cuando haya que hacerlo.  Es una ilusión, suponer que -en un ambiente donde no suele prevalecer el estado de derecho- las alianzas público/privadas no van a ser contaminadas por los males que traen los poderosos, acostumbrados a actuar arbitrariamente.

Actualización: a quien quiera que esté interesado en este tema, y esté a la búsqueda de propuestas concretas, le recomiendo Street Smart: Competition, Entrepreneurship and the Future of Roads, por Gabriel Roth.

Columna publicada en elPeriódico.


01
Jun 17

Las vacaciones se pueden convertir en pesadillas

La campaña de publicidad de turismo interno para las vacaciones de medio año -por parte del Instituto Guatemalteco de Turismo- tendrá un costo superior a Q3 millones.  Está enfocada en destinos alternativos, poco visitados.

Mientras tanto, los pobladores de Quetzaltepeque, Chiquimula, han sembrado matas de bananos en los agujeros que hay en la carretera que va de esa población a Esquipulas, que es un destino turístico muy importante.

Yo que he andado por Huehuetenango, Quetzaltenango y Alta Verapaz, he visto el deterioro peligroso de las carreteras por allá.  No sólo es la cuestión de los agujeros, sino que también están llenas de túmulos.  Y se dan casos en los que detrás del túmulo…hay un agujero.

Lo cierto es que es peligroso viajar por las carreteras y si tienes la suerte de que no tengas un accidente, puede que se te estropee el auto.  Eso le pasó a mi cuate Julio, que andaba por Coatepeque de paseo con su familia y un hoyo dañó su vehículo.

A todo aquello añádeles los extorsionistas que cruzan lazos en las carreteras y te cobran por darte paso.  Extorsioinistas que ninguna autoridad tiene autoridad para controlar. Estos se suceden en los caminos y son un abuso.

¿El Inguat va a a gastar Q3 millones de los tributariois para que los tributarios paseen por carreteras destrozadas, en temporada lluviosa, con visibilidad disminuida?

El Inguat puede gastar millones y millones de quetzales de los tributarios para converncer a la gente de que salga de paseo por el país; pero lo que no te cuentan esas campañas es que el mal estado de las carreteras puede convertir tus vacaciones en una pesadilla. Y en una pesadilla costosa.


27
May 16

¡Bienvenida la VAS!

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Escucha el podcast aquí.

¡Ya fue inaugurado el primer tramo de la Vía Alterna del Sur!  La VAS es una carretera del primer mundo al servicio de las personas que viven, trabajan o se movilizan entre la ruta al Pacífico y San Miguel Petapa.  Los que la construyeron no cobraron mordidas para hacerla y a los tributarios no nos costó un centavo; y quienes se beneficien con su existencia pagarán sólo cuando la usen. Es una inversión privada, y ¡mis respetos para quienes hacen estas inversiones multiplicadoras de la riqueza, aún en el ambiente hostil de este país!

Durante los últimos 100 años (minutos más y minutos menos) ha prevalecido la creencia de que si el gobierno (los políticos y sus funcionarios) no hacen carreteras, nadie las va a hacer.  Esa idea disparatada tiene su origen en el mismo agujero en el que la tiene aquella de que si el gobierno no da seguridad social, nadie la va a ofrecer, argumento que deliberadamente ignora el papel que jugaban las asociaciones mutualistas en tiempos pasados.

Aquellas creencias infundadas han originado humoradas como: Si el gobierno no diera fertilizantes, ¿quién los entregaría tarde, mal y nunca?  Si el gobierno no diera leche en las escuelas, ¿quién la daría aceda?  Si el gobierno no construyera puentes, ¿qué se llevarían los ríos a la primera crecida?  Si el gobierno no construyera aeropuertos, ¿quién haría uno casi hermético y sin aire acondicionado?  Si el gobierno no produjera energía eléctrica, ¿quién haría apagones de seis horas? (como cuando la energía era estatal) Si el gobierno no administrara la telefonía, ¿quién cobraría Q4000 por línea y tardaría 4 años en instalar una? (como cuando la telefonía era estatal) A ver cuáles se te ocurren a ti.

Las empresas privadas, cuando no gozan de barreras de entrada para la competencia, tienen que hallar constantemente nuevas formas para hacer lo que hacen de forma más eficiente y disruptiva.  Ese incentivo no lo tienen las burocracias.  Estas pueden ser haraganas porque mientras que las empresas deben generar utilidades, o morir, los pipoldermos no tienen más que elevarte los impuestos si sus aventuras son fracasos.

Esta columna fue publicada en elPeriódico.


31
Dic 13

¡Que mal está esta carretera!

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¡Pero qué mal está la carretera entre Puerto Quetzal y Escuintla!  El carril derecho está especialmente estropeado y eso hace que la mayoría de vehículos, incluidos los muy pesados, circulen por el carril izquierdo; y claro, eso entorpece el tránsito.

¿Está por demás decir que esta carretera es muy importante para el comercio?

Este tramo de carretera contrasta enormemente con la autopista privada que le sigue, que está en perfecto estado.  Los pipoldermos toman dinero de los tributarios para carreteras y lo gastan y malgastan.  Si toman el dinero de los tributarios, supuestamente para mantenimiento de carreteras, ¿por qué es que una carretera tan importante como esta está en tan mal estado?


06
Abr 07

Fastidio en la autopista

Ayer fui a pasar el día al mar, con mi familia. La compañia estuvo muy agradable y comimos delicioso. Pasamos un día alegre. Pero hay algo que me gustaría comentar para beneficio de aquellos que circularán por la autopista al Pacífico.

De ida encontramos dos colas verdaderamente injustificadas porque la gente disminuye la velocidad del tráfico al casi detenerse para ver un anuncio de jugos enlatados que está ingeniosamente montado y para unas edecanes que bailan sobre una tarima. Si le sumamos la cola que se hace en las garitas de Marnhos, resulta que nos llevó casi dos horas y media hacer un viaje que, en condiciones normales, no hubiera llevado más de una hora y media.

Durante el viaje de ida me molesto ver a personas particulares (no asociadas con cervecería alguna), que vendían cervezas a orillas de la carretera. De ida no vi a nadie manejando bajo efectos de alcohol; pero de regreso unos sujetos en un picop se detuvieron en una gasolinera y evidentemente venían con sus tragos. También vi un par de camionetas en las que iba gente parada, a pesar de los “puestos de control”.

De vuelta salimos a las seis de la tarde y entramos a la ciudad a las nueve de la noche. En buena parte debido a las largas colas que se hacen en las garitas de Marnhos. A mi, esas colas me estropean el viaje. Como ya es la tercera vez que me pasa creo que no son exclusivas de la Semana Mayor; pero puedo suponer que en esta temporada empeoran.

A quienes usarán esa vía para volver a la ciudad luego de las vacaciones, les sugiero: levantarse el domingo temprano de madrugada, o regresar el domingo cerca de la media noche. No vale la pena hacer esas colas fastidiosas. Es mejor madrugar, o esperar uno en donde este, cenar tranquilo y sabroso y regresar tarde.

Otra opción posible es usar la carretera vieja; pero no se en qué estado está y seguramente también va a estar congestionada.


19
Mar 07

Ya vine de donde andaba

Hace un rato regresé de dar un paseo por el área de Coatepeque. Fue un fin de semana extraordinario en el que conocía gente buenísima y comí cosas deliciosas como miel de garbanzos, pan de leche y pan de huevo, los mejores aguacates del universo, caldo de gallina de patio, atol de maíz negro y jengibre, crema de elote, tacos de cerdo, hígado fresco, tortillas del comal, horchata y otras maravillas.

Lo mejor, sin embargo, fueron las historias que escuché durante estos dos días y que, seguramente, iré relatando algunas poco a poco en este espacio.

El pelo en la sopa, sin embargo, fue la atorazón de tráfico que encontré justo antes del peaje de Marnhos en la autopista al Pacífico. Lo peor de todo es que uno va a caer a esa trampa luego de que ya ha pasado por el desvío a la carretera vieja y por el desvío hacia La Antigua, de modo que uno queda atrapado ahí, sin posibilidades de escape inmediatas.

Afortunadamente justo antes de llegar al peaje pude regresar y volver por Alotenango, Ciudad Vieja y La Antigua, sólo para caer en una nueva trampa justo después de San Lucas Sacatepéquez.

Pregunto: ¿No será posible que a los responsables de estas tonteras no les de por arreglar todos los ingresos a la ciudad capital al mismo tiempo? ¿No será que a los responsables de las carreteras y a los propietarios de la autopista no se les ocurre avisar que habrá atorazón antes de que uno pase por los desvíos que podrían aliviar la situación?

Afortunadamente yo venía en la mejor compañía y por fortuna el fin de semana había sido tan bueno, que las colas de más de tres horas no lograron estropearlo.