10
Sep 14

Bachelet y el destruccionismo latinoamericano

Escarapela de Chile.svg

A sólo cinco meses de que la administración socialista de Michelle Bachelet asimió el poder en Chile, la tasa de crecimiento económico de aquel país se ha desplomado.  Según la revista Forbes, la causa principal de aquel deslizamiento es que el gobierno está arrasando con las instituciones de mercado que le habían permitido a Chile ser el país más próspero en América Latina.  ¡Y eso que Bachelet es socialista herbívora, no carnívora!

¿De qué estamos hablando exactamente?

De una reforma impositiva de caracter masivo que les incrementará dramaticamente la carga impositiva a las empresas; además la reforma les otorga poderes discrecionales, sin precedentes, a los recaudadores.

La presidenta Bachelet han desarrollado un sistema de pensiones estatista y colectivista, que sustituirá al exitoso sistema en el que cada trabajador tenía su fondo propio y este estaba totalmente cubierto.

Otra reforma es la del sistema de salud, mismo que será socializado.  Vienen reformas a los sistemas educativo y laboral.  Las primeras dirigidas a acabar con el sistema de vouchers y a la educación superior gratuita; las otras dirigidas a darles más poder a los sindicados.

El plan incluye una reforma constitucional que acabe con el concepto de estado subsidiario y le de al estado un papel más activo en la economía y en la sociedad.

En resumen, la reforma constitucional y las otras reformas van dirigidas a hacer de Chile un país más socialista, más al gusto de los destruccionistas que ejercen el poder.   Quienes no han tenido suficiente con ver cómo es que el destruccionismo socialista ha llevado un país petrolero como Venezuela hasta la miseria; ahora tendrán la oportunidad de ver cómo es que el destruccionismo socialista arrastra a los habitantes del país más próspero de América Latina hacia niveles cada vez más inferiores de bienestar.

Parafraseando a Michael Tanner, en After the Welfare State, se puede debatir el éxito, o el fracaso de los estados benefactores y del socialismo en ciertos campos; pero lo que no es debatible es la sostenibilidad de los estados benefactores y del socialismo.  Más allá de los costos financieros, tanto el estado benefactor como el socialismo erosionan las estructuras necesarias para las sociedades prósperas y pacíficas.  Más que terminar con la pobreza, los efectos de las transferencias de riqueza, terminan perpetuando y aumentando las condiciones que acentúan la pobreza en personas que resultan incapaces de cuidar de sí mismos.

En El socialismo, Ludwig von Mises explica que la política destruccionista es la disipación del capital y que pocas personas se dan cuenta de este fenómeno.  En la comunidad socialista es extraordinariamente grande el peligro de la dilapidación del capital, porque el medio más fácil de asegurar en ella el éxito de los demagogos es el de aumentar la parte de los bienes consagrados al consumo a expensas de la formación ulterior de capital y de la conservación del capital existente.  Por lo tanto, se sacrifica el porvenir en favor del presente.

Ilustración por B1mbo Licencia CC BY-SA 3.0.


13
Feb 14

Los crímenes de Maduro en Venezuela…y el futuro de América Latina

liston-negro-por-venezuela

Tres muertos y más de treinta heridos dejó el régimen socialista de Nicolás Maduro luego de la jornada de manifestaciones de ayer. Cualquiera que haya estado en una manifestación de ese tipo sabe que es lo de siempre: la policía no está ahí para proteger a los manifestantes y llegan grupos afines al régimen y actúan como provocadores de la violencia.  Un chispazo y hay muertos.  En el caso de Venezuela destaca la participación de los Tupamaros (vigilantes marxistas-leninistas afines al régimen)…y luego los esbirros del régimen le echan la culpa a supuestos infiltrados.  Aquello es by the book.

En la Nicaragua de los 80 eran las turbas divinas; en la Guatemala de la primavera revolucionaria eran los chiquilines; y así se pueden citar muchos ejemplos.  Durante las jornadas de mayo de 2009, en Guatemala, vi, en primera línea, como llegaban los grupos de provocadores y azuzaban a la gente para que hubiera violencia.

Ahora que Daniel Ortega ha consolidado su régimen por medio de una reforma constitucional a su medida; y ahora que los salvadoreños están a punto de elegir un nuevo gobierno.  Ahora que Costa Rica estuvo a punto de elegir un presidente populista y que Guatemala está en medio de una crisis política (otra), me gustaría meditar acerca de que las dictaduras -y sobre todo las dictaduras populistas que usan la legislación y la demagogia para afianzarse- se van metiendo poquito a poco; pero luego sacárselas cuesta sangre. Y cuesta muertos y heridos.  Ni Chile se salva del cáncer chavista: Camila Vallejo dijo que en Chile tenemos que seguir la tarea de Chávez.

Aquellas dictaduras no llegan ahí solitas.  Hay quienes las llevan y las cultivan.  Se cultivan entre la decepción ciudadana frente a políticos corruptos e ineptos.  Se cultivan entre votantes irresponsables. Se cultivan con la complicidad de élites clientelares, pancistas, ajenas a los principios, acomodaticias, serviles y codiciosas.  Se cultivan entre ciudadanos que creen que pueden evitar las consecuencias de eludir la realidad y que no se involucran en la cosa pública por prudencia, o por cobardía.  Se cultivan entre intelectuales que celebran las dictaduras en las vecindades.

A las dictaduras hay que detenerlas antes de que se consoliden.  Y No, debe ser No.

La ilustración la tomé de Facebook.


18
Ene 10

Sebastián Piñera ganó la presidencia de Chile

Quiero felicitar a Sebastián Piñera; la mayoría de los chilenos le han dado su confianza para que conduzca los destinos del destino del país por los próximos cuatro años y le deseo éxito en su gestión, dijo Eduardo Frei en su primera comparecencia tras conocerse el triunfo de la oposición. El candidato derrotado, que se presentaba a la reelección tras haber gobernado entre 1994 y 2000, destacó que los chilenos han dado una vez más una muestra de madurez cívica ante el mundo.


Al celebrar este acontecimiento, unas meditaciones rápidas si perjuicio de profundizarlas luego:


El socialismo de Chile, uno de los menos rabiosos del continente, hartó a los chilenos; y como aquella es una república funcional, la democracia pudo cumplir una de sus funciones más importantes que es la de permitir el relevo pacifico del poder.


Los socialistas vegetarianos del continente se pondrán nerviosos luego de las lecciones en Chile y Panamá.


Los socialistas carnívoros intentarán convencer, a los vegetarianos, de que si se confía demasiado en el sistema republicano, y en la democracia, se corre el riesgo de perder el poder.


Si los socialistas vegetarianos más corruptos pierden el poder, no sólo corren el riesgo de que su buena obra se pierda para siempre, sino que sus partidos podrían desaparecer como desaparecen muchos partidos que ya han ejercido el poder; y, encima, sus dirigentes podrían tener que enfrentar a la justicia por peculado, malversación, enriquecimiento ilícito y otros delitos parecidos.


Los socialistas vegetarianos se verán tentados a influir a ¡como sea y a cualquier costo! en los resultados de las próximas elecciones.


21
May 09

Chapines chileros en Chile, por la justicia y la paz

Mis respetos y mi admiración para este grupo de chapines chileros en Chile.



23
Abr 08

La píldora del día después

Leo que en Chile está permitido vender en forma privada la “píldora del día después“; pero que se prohibió su entrega a menores de 14 años.

O sea que, las niñas menores de 14 años que tengan relaciones sexuales y necesiten -de emergencia- la píldora del día despúes…no podrán obtenerla de forma legal. Tendrán dos opciones: la obtienen de forma ilegal y se criminalizan, o se aguantan.

¿Se da usted cuenta del despropósito? Aunque “en las Encuestas de Salud Reproductiva de los Adultos Jóvenes de América Latina, por ejemplo, la edad media en el primer acto sexual variaba de 13 a 16 años entre los varones y entre 16 y 18 años entre las niñas”, ¿qué de bueno puede haber en poner en más penas a las niñas que están al margen del promedio, y resultan embarazadas a causa de una relación sexual voluntaria, o forzada?


09
Feb 08

Niguas en sartén de palo

“¡Andá a freír niguas en sartén de palo!”, decía, mi tía abuela, La Mamita, cuando uno se la estaba tratando de cuentear. La anécdota viene al caso por un correo electrónico que recibí de mi amiga B, sobre la supuesta destrucción de glaciares en Chile.

No voy a dar el nombre de B para no quemarla, porque cayó de inocente y porque la quiero mucho, pero es bueno estar alerta para no hacer el oso que hizo ella.

Para hacer la historia corta, el mensaje cuenta que por dos ríos, alimentados por dos glaciares, en el valle de San Félix, de Chile, corre el agua más pura. Advierte, el mensaje, que debajo de aquellas formaciones han sido hallados grandísimos depósitos de oro y plata, y que para llegar a ellos será necesario destruir los glaciares, ¡algo nunca visto en la historia del mundo!

Para estas alturas, la veta ecohistérica de la mayoría de personas que leen el mensaje está a flor de piel; y, para no dejar las cosas a medias, los autores del correo lanzan lo que para ellos es una de las peores infamias: afirman que George Bush padre es miembro de la empresa minera que destruirá los glaciares. Ecohisteria y sentimientos antiyanquis hacen del correo un éxito seguro. Pero para no dejar nada al azar, sus autores le añaden un toque étnico, así que, según el mensaje, los campesinos de la zona se oponen al proyecto. ¿Qué puede salir mal?

Antes de llegar a ese punto, comparto con ustedes que el mensaje que me llegó venía firmado por entusiastas de México, Suecia, Nicaragua, Honduras, Brasil, Colombia, República Dominicana, Argentina, Italia, España y Puerto Rico; además de dos chapinas y de una multitud de ticos. El e-mail dice que para detener la atrocidad citada, es necesaria la ayuda internacional.

Ahora volvamos a lo que salió mal: varios amigos de B respondieron el mensaje para advertirle que toda esa historia es una fabricación malintencionada. Por ejemplo: 95 por ciento de los metales preciosos no está debajo de los glaciares, y la empresa explotadora se ha comprometido a proteger el 5 por ciento que sí lo está.

El área en la que se encuentra el proyecto cuenta con 50 glaciares diferentes y los dos que están cerca del proyecto sólo aportan 0.3 por ciento de las potenciales fuentes de agua.

El desempleo en esa área es tan alto que la empresa recibió más de 50 mil solicitudes de trabajo; la gente, en realidad, apoya el proyecto, y según una carta enviada por presidentes democráticamente electos, de asociaciones comunitarias: “Estamos cansados de escuchar a nuestros compatriotas que no tienen conocimiento de nuestra realidad, y sobre todo, de extranjeros que hablan de nuestros problemas. Estamos cansados de ver cómo la Iglesia es usada para difundir sus mentiras”.

Para consuelo de los antiyanquis, Bush sí tuvo relación con la empresa, pero sólo fue consejero honorario, a mediados de la década de 1990, y nunca fue director, ni ejecutivo de la misma.
Los ecohistéricos son tan cuenteros que La Mamita los mandaría a freír niguas en sartén de palo varias veces al día. En 1914, la Oficina de Minas de los EE. UU. predijo que el petróleo duraría 10 años. En 1939, el Departamento del Interior informó que quedaban 13 años de producción petrolera en los EE. UU. En la década de 1970, Lester Brown, de Worldwatch Institute, vaticinó que el crecimiento de la población excedería la producción de alimentos. Y, en 1968, Paul Erlich advirtió que el hambre reduciría la población de Estados Unidos a 22 millones para 1999. Y ahí anda Al Gore neceando con el Protocolo de Kioto y con su visión antropocéntrica del calentamiento global.

Uno de los cuates de B escribió que antes de incluir su nombre y datos en este asunto, decidió informarse bien al respecto. Y creo que ese es el mejor consejo para estos casos de propaganda ecohistérica. Saben qué, muchá, con eso de los glaciares, el petróleo, el calentamiento y los alimentos, ¡váyanse ustedes a freír niguas en sartén de palo!

Publicada en el diario Prensa Libre el sábado 8 de febrero de 2008


18
Dic 06

Cuando se muera Castro

Cuando se muera Fidel Castro, los socialistas y sus amigos ¿armarán escándalos por los más de 9,000 cadáveres que él dejó atrás? (Sin contar a los miles que han muerto al tratar de escapar de su isla prisión.) Esos escándalos, ¿será iguales a los que han hecho por los 3,000 muertos que se le atribuyen a Augusto Pinochet?
Claro que un sólo asesinado es un muerto de más; pero uno quisiera ver esa clase de consistencia, ¿o no?
Esta foto, c. 1978, me la envio Pinochet cuando yo coleccionaba fotografías autografiadas de jefes de estado y jefes de gobierno. Y como yo si soy consistente, también tengo una del dictador socialista Nicolae Ceaucescu. Hasta tengo una de Jimmy Carter (¡Yuck!)
He aquí el mejor obituario de Pinochet que he leído. Su autor es George Reisman, autor de Capitalism, A Treatise on Economics, www.capitalism.net:

On Sunday, December 10, General Augusto Pinochet of Chile died, at the age of 91. General Pinochet deserves to be remembered for having rescued his country from becoming the second Soviet satellite in the Western hemisphere, after Castro’s Cuba, and, like the Soviet Union, and Cuba under Castro, a totalitarian dictatorship.
The General is denounced again and again for the death or disappearance of over 3,000 Chilean citizens and the alleged torture of thousands more. It may well be that some substantial number of innocent Chilean citizens did die or disappear or otherwise suffered brutal treatment as the result of his actions. But in a struggle to avoid the establishment of a Communist dictatorship, it is undoubtedly true that many or most of those who died or suffered were preparing to inflict a far greater number of deaths and a vastly larger scale of suffering on their fellow citizens.
Their deaths and suffering should certainly not be mourned, any more than the deaths of Lenin, Stalin, and Hitler, and their helpers should be mourned. Had there been a General Pinochet in Russia in 1918 or Germany in 1933, the people of those countries and of the rest of the world would have been incomparably better off, precisely by virtue of the death, disappearance, and attendant suffering of vast numbers of Communists and Nazis. Life and liberty are positively helped by the death and disappearance of such mortal enemies. Their absence from the scene means the absence of such things as concentration camps, and is thus ardently to be desired.
As for the innocent victims in Chile, their fate should overwhelmingly be laid at the door of the Communist plotters of totalitarian dictatorship.
People have an absolute right to rise up and defend their lives, liberty, and property against a Communist takeover. In the process, they cannot be expected to make the distinctions present in a judicial process. They must act quickly and decisively to remove what threatens them. That is the nature of war. The fate of innocent bystanders, largely those who cannot be readily distinguished from the enemy, is the responsibility of the Communists. Had they not attempted to impose their totalitarian dictatorship, there would not have been any need to use force and violence to prevent them, and thus the innocent would not have suffered.
Contrary to the attitude of so many of today’s intellectuals, Communists do not have a right to murder tens of millions of innocent people and then to complain when their intended victims prevent their takeover and in the process kill some of them.
General Pinochet was undoubtedly no angel. No soldier can be. But he certainly was also no devil. In fact, if any comparison applies, it may well be one drawn from antiquity, namely, that of Cincinnatus, who saved the Roman Republic by temporarily becoming its dictator. Like Cincinnatus, General Pinochet voluntarily relinquished his dictatorship. He did so after both preventing a Communist takeover and imposing major pro-free-market reforms, inspired largely by Milton Friedman (who in large part was himself inspired by Ludwig von Mises). The effect of these reforms was to make Chile’s the most prosperous and rapidly progressing economy in Latin America, Thereafter, in the words of his New York Times’—largely hostile—obituary, he used his remaining power to “set limits, for example, on economic policy debates with frequent warnings that he would not tolerate a return to statist measures.”
General Pinochet was thus one of the most extraordinary dictators in history, a dictator who stood for major limits on the power of the state, who imposed such limits, and who sought to maintain such limits after voluntarily giving up his dictatorship.
When General Pinochet stepped down, he did so with a guarantee of immunity from prosecution for his actions while in power. However, the present and previous regime in Chile violated this agreement and sought to ensnare the General in a web of legal actions and law suits, making the last years of his life a period of turmoil. This was a clear violation of contract, comparable to the seizure of property in violation of contract. Not surprisingly the regimes in question were avowedly socialist. As a result of their breach, it is now considerably less likely that the world will soon see any other dictator voluntarily relinquish his power. The Chilean socialists will have taught him that to be secure, he must remain in power until he dies.
Dictatorship, like war, is always an evil. Like war, it can be justified only when it is necessary to prevent a far greater evil, namely, as in this case, the imposition of the far more comprehensive and severe, permanent totalitarian dictatorship of the Communists.
Despite the fact that General Pinochet was able to use his powers as dictator to enact major pro-free-market reforms, dictatorship should never be seen as justified merely as a means of instituting such reforms, however necessary and desirable they may be. Dictatorship is the most dangerous of political institutions and easily produces catastrophic results. This is because a dictator is not restrained by any need for public discussion and debate and thus can easily leap headlong into disasters that would have been avoided had there been the freedom to criticize his proposed actions and to oppose them. And even when his policies may be right, the fact that they are imposed in defiance of public opinion operates greatly to add to their unpopularity and thus to make permanent change all the more difficult.
On the basis of such considerations, when asked many years ago what he would do if he were appointed dictator, von Mises replied, “I would resign.”

—–
This article is copyright © 2006, by George Reisman. Permission is hereby granted to reproduce and distribute it electronically and in print, other than as part of a book and provided that mention of the author’s web site www.capitalism.net is included. (Email notification is requested.) All other rights reserved. George Reisman is the author of Capitalism: A Treatise on Economics (Ottawa, Illinois: Jameson Books, 1996) and is Pepperdine University Professor Emeritus of Economics.