27
Jul 26

El gobierno te rompe las piernas

Para el observador superficial un subsidio estatal es una ayuda económica que el gobierno da a grupos de interés. Sirve para que un producto, o servicio, cueste menos dinero de lo que vale en realidad. Como el gobierno no produce riqueza, ni nada, a los tributarios el gobierno les saca impuestos de un bolsillo, y generosamente les da un subsidio en el otro bolsillo, con ese dinero que tomó. ¿Te das cuenta del absurdo?

Los subsidios son transferencias de riqueza, de los grupos no organizados hacia los grupos organizados. La ilustración es de Grok.

De ahí que la frase para que cueste menos dinero de lo que vale en realidad es aparente en términos financieros. Si pagas Q4.70 de IDP; y te dan Q5.00 de subsidio aparente por galón. ¿De cuánto es el subsidio aparentemente real? ¡De Q0.30. ¿Te das cuenta del absurdo? Y eso en el supuesto de que los Q4.70 que pagaste pasaron por el gobierno sin ser objeto de mala administración, desperdicio y en muchos casos corrupción.

El subsidio es un privilegio, es una ventaja económica que unos reciben y otros no, a costa de los tributarios. Ahora bien, tú no recibes el subsidio, porque no es que a tu cuenta del banco le depositen Q5.00 por cada galón de gasolina que consumes. Ese dinero se lo dan a los empresarios de combustibles.

Por eso es que mis amigos economistas dicen que los subsidios son transferencias políticas de riqueza, y no necesariamente para los más pobres. Alguno de mis maestros explicó que los subsidios van de los grupos más vulnerables, desorganizados y poco dados al escándalo, hacia los grupos más organizados y dados a la buruca. Es decir que, un campesino que paga impuestos por la compra de un machete en Huehuetenango, termina pagando el subsidio de la gasolina para un carro en la ciudad de Guatemala. ¿Qué paga poco, poco? Sí. Pero la cuestión no es sólo económica, sino moral. ¿Por qué es moralmente aceptable que unos le paguen la ayuda a otros, incluso a los que no necesitan de la ayuda? Pregunto esto porque los dueños de Lexus, Audi, Mercedes, BMW, Cayenne y otros, reciben el mismo subsidio que los dueños de carros mucho más modestos.

El subsidio es inmoral porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son robo), ¿por qué iba a ser moral tomar dinero ajeno bajo amenaza del uso de la fuerza y repartirlo entre grupos de interés político?

Es inmoral porque es un engaño. ¿Por qué iba a ser moral saludar con sombrero ajeno cuando se soluciona un daño causado por el mismo grupo que causó el daño? Es como el meme que dice: El gobierno te rompe las piernas y luego te regala las muletas.

Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real. Cuando un bien tiene un precio real, los consumidores tenemos el incentivo de no desperdiciarlo y de consumirlo sólo cuando de verdad es necesario. Eso reduce la demanda y crea presión para bajar el precio de la oferta… naturalmente… no por la fuerza.

Verás, los precios son mensajeros y alterarlos constituye censura. Los precios llevan y traen información que la gente necesita para colocar sus recursos. Si la gasolina está política y artificialmente barata la gente cree que puede usar más de la que usaría si el precio fuera real.

Censura es la prohibición, o el control de información. Un gobierno la aplica para evitar que un contenido se conozca. Si el gobierno impide que conozcas el precio real de la gasolina para que administres tus recursos económicos de forma racional y sin el engaño, el gobierno censura esa información.

Los subsidios, como el de la gasolina, no surgen sólo porque haya sinvergüenzas. Surgen porque a mucha gente la han entrenado a pensar que el gobierno debe resolver sus problemas económicos incluso de forma invasiva. No basta con que el gobierno se concentre en garantizar el respeto a los derechos individuales, el cumplimiento de los contratos y la resolución de conflictos; mucha gente ha sido entrenada a creer que si el gobierno le resuelve los problemas a los empresarios mercantilistas, y a los sindicatos de maestros, también se los debe resolver a otros grupos de interés. Y por eso estamos donde estamos.

El resultado no es más justicia ni más eficiencia: es más dependencia, más distorsión y más poder concentrado en quienes deciden a quién se le quita y a quién se le da.

Columna publicada en República.


23
Jul 26

Subsidios, en Emisoras Unidas

 

La única forma moralmente aceptable para que el gobierno ayude a los consumidores directos e indirectos de combustibles en Guatemala es que elimine el Impuesto a la Distribución del Petróleo Crudo, porque ese tributo le añade entre Q4.60 y Q4.70 al precio de las gasolinas y Q1.70 al del Diesel.

Haz clic en la imágen para escuchar el programa en el minuto 6:05.

Voy a abordar más a profundidad el tema en mi columna del viernes en República, y en este espacio; pero tuve una buena conversación al respecto con Carlos González, ex viceministro de Finanzas y ex gerente del Banco de Guatemala, en Hora 15, de Emisoras Unidas, en compañía de Juan Carlos Sandoval y Beatriz Colmenares.

El subsidio es inmoral, en primer lugar, porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son un robo). Es inmoral porque es un engaño: el dinero para pagarlos sale de un bolsillo de los tributarios para entrar al otro y pareciera que los políticos y burócratas lo están ayudando. Es inmoral porque es una transferencia política de riqueza contra los tributarios, en favor de grupos de interés. Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real.

No estoy de acuerdo con la idea de un fondo compensatorio porque igualmente el dinero para dotarlo tendría que ser tomado de los tributarios e igualmente distorsionaría el uso racional de los combustibles, porque su precio a los consumidores no sería real.

La mejor forma para ayudar a los consumidores —desde las perspectivas moral, económica y financiera— es no quitarles su dinero, no engañarlos y permitir que los precios cumplan su función de mensajeros para la toma de decisiones racionales.

Menos impuestos, precios reales y consumidores libres de ilusiones: esa es la única ayuda que no ofende a la razón ni a la libertad.


07
May 26

Aplazado uso de etanol

 

En Panamá, a Secretaría Nacional de Energía decidió posponer la entrada en vigencia de la mezcla obligatoria de etanol en los combustibles. Me parece una buena medida porque -aunque el etanol no fuera dañino- su uso forzado es inadmisible. Si es tan bueno, ¿por qué se impone por la fuerza el uso de etanol?

¿Ya adaptaste tu moto,o tu carro para recibir etanol?

La disposición de posponer la obligatoriedad del etanol establece que el inicio del programa se aplaza para permitir ajustes técnicos, logísticos y regulatorios, en un contexto donde aún persisten dudas sobre la capacidad operativa para implementar el cambio de forma ordenada. La decisión apunta a evitar que una implementación apresurada termine elevando los costos delcombustible para los consumidores. ¿Cómo va ese tema en Guatemala? ¿Están preparados los distribuidores? Y más importante aún…los dueños de motos chinas y automóviles viejitos ¿ya están cambiendo sus mangueras de R6 a R9? 

En Guatemala la mezcla obligatoria de etanol al 10% (E10) en la gasolina entrará en vigor este 30 de junio que viene. 


17
Abr 26

Subsidios y trampa

 

Liderados por diputados oficialistas, una mayoría de congresistas cayó en la trampa de aprobar subsidios para los combustibles porque, claro, ¡el gobierno debería hacer algo!

Los pipoldermos no dan nada que no le hayan quitado a alguien más. La ilustración es de Grok.

En la realidad no importa si ese algo es económica, financiera y moralmente perjudicial; porque en la mentalidad y en la retórica estatistas que prevalecen entre muchos electores, políticos y burócratas, gobernar es gravar para gastar lo que quiere decir: transferir recursos del sector voluntario de la economía al sector coercitivo de la economía.

Lo que ve la gente es que en autoservicio la gasolina regular cuesta unos Q37.99 y con el subsidio debería quedar en Q32.99. La gasolina super cuesta unos Q38.99, y con el subsidio debería andar por Q33.99. El galón de diésel, que se cotiza cuesta unos Q41.69, con la transferencia debería quedar en Q33.69. Pero lo que no se ve es muy dañino.

Mis cuates que saben de estas cosas calcularon que el subsidio aprobado para tres meses, de Q2000 millones, en realidad alcanzará para poco más de dos meses con base a datos sobre el consumo.

Desde la perspectiva política, los subsidios, en general, son instrumentos de clientelismo y corrupción institucionalizada. El gobierno, al redistribuir recursos coercitivamente (vía impuestos, o inflación), crea grupos de interés dependientes que presionan por mantener, o ampliar los subsidios. Los pipoldermos compran votos potenciales al ofrecer “beneficios” visibles mientras los costos se diluyen de forma invisible entre todos los contribuyentes. Se fomenta el mercantilismo porque las empresas más conectadas políticamente reciben los fondos, no las más eficientes. Esto erosiona la meritocracia y la competencia real. Los subsidios convierten al gobierno en árbitro de ganadores y perdedores y la política se consolida como una lucha por el botín fiscal. Ejemplo: el transporte colectivo urbano que dejó de ser una actividad empresarial legítima para convertirse en un caldo de mafias que viven del dinero ajeno tomado por la fuerza.

En general, los subsidios distorsionan el cálculo económico y las señales de precios. El precio de mercado es la única forma en que millones de individuos coordinan sus acciones sin un planificador central. Al bajar artificialmente el precio de un bien o servicio se genera “malinversión” que es cuando los recursos (capital, trabajo, materias primas) se desvían hacia actividades que el mercado libre no demandaría en esa magnitud. Ejemplo: más gente va a usar combustibles, como cuando mucha gente desperdicia agua porque el agua no tiene precio de mercado. Encima de aquello, las empresas subsidiadas no tienen incentivos para reducir costos, innovar, o adaptarse a la realidad. Sobreviven empresas zombis que consumen recursos que podrían usarse mejor en otro lugar.

Los subsidios a los combustibles, en particular, incentivan al sobreconsumo. El mercado no puede señalar la verdadera escasez energética, por lo que no se incentiva la conservación, ni la inversión en alternativas, ni el transporte racional.

Las empresas subsidiadas no compiten por eficiencia, y los pipoldermos trasladan los costos a toda la economía.

Los subsidios —que en este caso saldrán de readecuaciones presupuestarias— se financian con deudas que tarde o temprano van a tener que pagar los tributarios ya sea directamente, o por medio de inflación que erosiona el poder adquisitivo de todos, y especialmente de los más pobres.

Según mi querido F. A. Hayek, los precios son un sistema de información que transmite conocimiento disperso. Al subsidiar combustibles, el gobierno “apaga” esa señal en un sector clave, lo que ocasiona descoordinación generalizada. Según mi estimadísimo L. v. Mises, es un cálculo económico imposible ya que tarde o temprano no se sabe cuál es el “precio correcto” sin mercado libre.

Finalmente, de acuerdo con mi admirada A. Rand, los subsidios destruyen la independencia moral de los individuos porque crean una cultura de mendicidad estatal donde la gente aprende a pedir al gobierno en vez de actuar de acuerdo con su mejor juicio en un mercado de precios reales.

Al final, la factura siempre llega. Y cuando lo hace, los que menos pueden son los que más pagan.

Columna publicada en República.


08
Abr 26

Subsidios: la “ayuda” que te roba

 

Así funciona el subsidio que se discute para supuestamente aliviar a los consumidores de combustibles: Los políticos y burócatas te quitan Q4 en impuestos para subsidiar la gasolina y Q8 en impuestos para subsidiar el diesel y luego fingen que, generosamente, te dan ese dinero -que ya te quitaron- para subsidiar los combustibles. A ese tipo de cosas en mi pueblo se les llama dar atol con el dedo porque es pasar el dinero de un bolsillo a otro. Recuerda que el gobierno no puede dar nada que previamente no le haya quitado a alguien. 

El subsidio es inmoral y no resuelve el problema. La ilustración es de Grok.

Ya es bastante indignante aquel engaño populista; pero empeora si le añadimos que todo el dinero que te quitan los políticos y burócratas pasa por un proceso de corrupción, mala administración y desperdicio que, digamos, puede tener un costo de 40% por citar una cifra que suele circular por ahí. Entonces, para que los políticos y burócratas te puedan dar Q4, o Q8 de subsidio netos deben tomar Q5.60, o Q11.30. Ya sé que esto no es una ciencia exacta, pero ayuda a poner en perspectiva dos realidades:

  1. El subsidio no es una ayuda generosa; y
  2. El subsidio tiene costos que nadie te cuenta.

Entonces, ¿cuál sería una ayuda efectiva para los consumidores de combustible? Que los políticos y burócratas quiten el impuesto a la distribución de petróleo que asciende a Q4.70 para el galón de gasolina súper, y de Q1.30 para el diésel. Parece poco para el diésel; pero es honesto y no es una farsa, y es sano no solo desde el punto de vista económico y financiero, sino desde la perspectiva ética.

La idea de quitar el Impuesto al Valor Agregado no es una buena idea porque, para que ese tributo cumpla con sus funciones sin distorsionar la economía (y el sistema fiscal), debe ser universal.

Al final, lo que realmente alivia el bolsillo del guatemalteco es menos impuestos y menos farsas estatales. Sin trucos.


28
Mar 25

Etanol: ¿quién paga el daño?

 

Un fantasma recorre Guatemala: la Corte de Constitucionalidad resolvió que, a partir de 2026, los guatemaltecos consumidores de gasolina tendrán que usar ese carburante mezclado con etanol. Que no te engañen con que es para proteger el ambiente, porque en realidad es para que los productores de ese alcohol puedan recuperar sus inversiones y tener ganancias con ese bisne.

Para el motor de tu automóvil, los riesgos de corrosión, deterioro de componentes y otros podrían superar los beneficios. La ilustración la hizo Grok.

Cuanto antes, revisa las especificaciones de tu auto, o tu moto, o pregúntale a tu mecánico de confianza, porque tu vehículo podría no resistir aquel abuso. Mis amigos que saben de estas cosas me explicaron que, si tu vehículo no está certificado como flex-fuel o no tiene adaptaciones específicas (como inyectores y sensores compatibles), el uso prolongado de mezclas con etanol podría ser muy perjudicial.

En todo caso:

El etanol es higroscópico, lo que significa que absorbe agua del ambiente. Esta humedad puede provocar corrosión en partes metálicas del sistema de combustible, como el tanque, las líneas de combustible o los inyectores. En motores más antiguos, o no diseñados para etanol, esta corrosión puede ser más severa debido a la falta de materiales resistentes. La imposición del etanol va a castigar con más severidad a las personas más vulnerables, que no pueden tener autos modernos.

El etanol puede degradar materiales como el caucho, o ciertos plásticos usados en juntas, empaques y mangueras del sistema de combustible. Si tu vehículo no está preparado para combustibles con etanol, estos componentes pueden resecarse, agrietarse, o fallar, causando fugas, o problemas de presión en el sistema. Se te va a encarecer el costo del mantenimiento de tu auto, o tu moto.

Debido a aquella capacidad para absorber agua, el etanol mezclado con gasolina puede sufrir “separación de fases” si se acumula demasiada humedad. Esto crea una capa de agua-etanol que se separa de la gasolina, lo que puede llegar al motor y causar fallos en la combustión, obstrucciones en los filtros de combustible o daños en los inyectores. Empieza a ahorrar para pagar el taller.

El etanol tiene menos densidad energética que la gasolina pura, lo que puede alterar la mezcla aire-combustible en motores no calibrados para su uso. Esto puede resultar en una combustión más pobre, aumento de la temperatura en la cámara de combustión y mayor desgaste de piezas como pistones, válvulas y bujías, especialmente en motores de alto rendimiento, o más antiguos. Pero tranquilo, ¡vas a contribuir a mejorar el nivel de vida de los productores de aquel alcohol!

Cualquier ventaja que pudiera tener aquella mezcla forzada depende de que tu automóvil esté fabricado o adaptado para usar etanol con materiales resistentes a la corrosión y una calibración adecuada del motor, por ejemplo. Si no es el caso, los riesgos de corrosión, deterioro de componentes y otros podrían superar los beneficios. ¿Sabes si tu vehículo está certificado para mezclas como E10 (10% etanol) o E85 (85% etanol)? Eso ayudaría a precisar si realmente aprovecharías estas ventajas, o si te van a causar daños costosos. Mientras los productores de etanol celebran sus ganancias, tú podrías estar pagando el precio con el sudor de tu bolsillo.

Columna publicada en República.

Otra entrada al respecto: Aplazada la imposición del etanol.


13
Jul 24

Aplazada la imposición del etanol

 

La aplicación forzada del etanol a las gasolinas fue aplazada por un año según disposición atinada del Minsiterio de Energía y Minas. 

El nuevo plazo abre la oportunidad de ponerle un Alto definitivo a aquella medida mercantilista que puede hacer que el caldo sea más caro que la gallina.

El alcohol etílico anhidro desnaturalizado, para ser mezclado con las gasolinas, es producido a partir de la caña de azúcar. La excusa para su consumo forzado es que aquel alcohol genera menos emisiones causantes del efecto invernadero; pero la verdad es que los azucareros (comprometidos con la Agenda 2030) tienen la capacidad industrial para producir etanol y…pues…hay que venderlo.  Los productores de alcohol y los de combustibles renovables aplauden que haya como vender el producto; pero la pregunta obligada es: ¿Si la mezcla es tan buena, por qué tiene que ser forzado su uso?  Que no te engañen con que va a ser un mercado, porque una característica del mercado es que en él, el intercambio es voluntario; y no hay voluntariedad si los consumidores no vamos a poder elegir entre echarle alcohol a los motores, o no.

La legislación para forzar el uso del etanol se ha negociado entre importadores y exportadores de combustibles, importadores de vehículos y productores de etanol. ¡Puros empresaurios, negociando cómo hacer para forzarte a usar el etanol! Puro mercantilismo y puro patrimonialismo, sin que tu -el usuario- estés representado en la mesa de reparto de privilegios. Todo con criterios técnicos, ecológicos, científicos y económicos, claro, ¿cómo iba a ser de otra forma?

Pero tu sabes lo que pasa: quellos grupos de interés deciden por ti, y no te queda otra que usar el producto, o te atienes a la pena que te tienen recetada, independientemente de si juzgas razonable usarlo en tu vehículo, o no.

Los promotores del etanol le ven algunas ventajas:

Como es oxigenante de las gasolinas eleva el octanage lo que supuestamente ayuda a descontaminar y da más poder a los motores. Remplaza aditivos nocivos como el plomo y el methyl tert-butyl ether. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus, mejora el precio de esa materia prima y la calidad de vida quienes están vinculados a la agroindustria industria cañera/azucarera.

Peeeero tiene desventajas:

El etanol se consume de un 25% a un 30% más rápidamente que la gasolina. Producido, como en Guatemala,  a partir de caña de azúcar, incrementa la quema de la caña antes de la cosecha, lo que libera grandes cantidades de metano y óxido nitroso. Esto se solucionaría mecanizando el proceso de cosecha, pero aquí ya hubo quemas de maquinaria cuando se intentó hacer aquello. La combustión ocurre a destiempo. Como el etanol contiene agua, favorece la corrosión del sistema de inyección. Esto quiere decir que será común tener que realizar cambios de mangueras, o válvulas, pues ya no funcionan correctamente debido a este proceso de corrosión; lo que quizás ahorres por lo barato del etanol (y está por verse si bajará el precio de los combustibles), tal vez tengas que gastarlo en repuestos y mano de obra. El uso de etanol eleva la temperatura de los gases que son expulsados por el escape, de tal forma que se puede dañar el sistema completo, o el catalizador, debido al incremento en la temperatura de los mismos generando un desgaste prematuro. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus encarece aquella materia prima y sus derivados, como el azúcar, en perjuicio de la calidad de vida de quienes la consumen.

En fin, es de celebrar que el Ejecutivo haya tomado la decisión de no imponer el etanol…al menos por el momento.


01
Sep 23

Etanol entre “empresaurios” y eco-excusas

Cuando los socialistas dicen que los empresarios guatemalteco son mercantilistas, patrimonialistas y bla, bla, bla, en lo que piensan es en aquellos empresarios que usan su influencia para conseguir legislación que los beneficie y tratan los asuntos de estado como asuntos propios.

No todos los empresarios son mercantilistas y patrimonialistas.  De hecho, la mayoría que conozco son héroes que salen adelante a pesar de las regulaciones asfixiantes, a pesar de las cadenas con bola tributarias, a pesar de la ausencia de una administración de justicia confiable, a pesar de las invasiones, de los bloqueos y de otros actos de violencia.

Los empresaurios, así los llama mi cuate Rómulo López Sabando, son los responsables de que la narrativa socialista encuentre eco entre los consumidores, los electores y los tributarios. 

¿Quieres un ejemplo? Me muero por darte uno por reciente y evidente.

Etanol. Ilustración por Jü, dominio público, via Wikimedia Commons.

A partir del 2024 , de acuerdo con la legislación de alcohol carburante, el Ministerio de Energía ordenará el porcentaje de alcohol carburante o etanol que habrá de mezclarse con la gasolina; y a partir del 2025 tendrás que usar esa mezcla, sí, o sí.

El alcohol etílico anhidro desnaturalizado, para este propósito, es producido a partir de la caña de azúcar y ¡Apareció el peine!   La excusa es que aquel alcohol genera menos emisiones causantes del efecto invernadero; pero la verdad es que los azucareros tienen la capacidad industrial para producir etanol y…pues…hay que venderlo.  Los productores de alcohol y los de combustibles renovables aplauden que haya como vender el producto; pero la pregunta obligada es: ¿Si la mezcla es tan buena, por qué tiene que ser forzado su uso?  Que no te engañen con que va a ser un mercado, porque una característica del mercado es que en él, el intercambio es voluntario; y no hay voluntariedad si los consumidores no vamos a poder elegir entre echarle alcohol a los motores, o no.

La legislación para forzar el uso del etanol se negocia entre importadores y exportadores de combustibles, importadores de vehículos y productores de etanol. ¡Puros empresaurios, negociando cómo hacer para forzarte a usar el etanol! Puro mercantilismo y puro patrimonialismo, sin que tu -el usuario- estés representado en la mesa de reparto de privilegios. Todo con “criterios técnicos, ecológicos, científicos y económicos”, claro, ¿cómo iba a ser de otra forma?

Al final del día, aquellos grupos de interés deciden por ti, y no te queda otra que usar el producto, so pena de algún tipo de castigo.  Independientemente de si juzgas razonable usarlo en tu vehículo, o no.

Los promotores del etanol le ven algunas ventajas:

Como es oxigenante de las gasolinas eleva el octanage lo que supuestamente ayuda a descontaminar y da más poder a los motores. Remplaza aditivos nocivos como el plomo y el methyl tert-butyl ether. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus, mejora el precio de esa materia prima y la calidad de vida quienes están vinculados a la agroindustria industria cañera/azucarera.

Peeeero tiene desventajas:

El etanol se consume de un 25% a un 30% más rápidamente que la gasolina. Producido, como en Guatemala,  a partir de caña de azúcar, incrementa la quema de la caña antes de la cosecha, lo que libera grandes cantidades de metano y óxido nitroso. Esto se solucionaría mecanizando el proceso de cosecha, pero aquí ya hubo quemas de maquinaria cuando se intentó hacer aquello. La combustión ocurre a destiempo. Como el etanol contiene agua, favorece la corrosión del sistema de inyección. Esto quiere decir que será común tener que realizar cambios de mangueras, o válvulas, pues ya no funcionan correctamente debido a este proceso de corrosión; lo que quizás ahorres por lo barato del etanol (y está por verse si bajará el precio de los combustibles), tal vez tengas que gastarlo en repuestos y mano de obra. El uso de etanol eleva la temperatura de los gases que son expulsados por el escape, de tal forma que se puede dañar el sistema completo, o el catalizador, debido al incremento en la temperatura de los mismos generando un desgaste prematuro. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus encarece aquella materia prima y sus derivados, como el azúcar, en perjuicio de la calidad de vida de quienes la consumen.

Columna publicada en República.


18
May 22

Los subsidios son un engaño cínico

 

Los subsidios son un engaño…iba a decir que cruel; pero en realidad son un engaño cínico; y, además, son un autoengaño.

Es un engaño cínico porque cínica es la actitud de la persona que miente con descaro y defiende, o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación.

La foto es del Diario de Centroamérica.

¿Por qué es que los subsidios merecen general desaprobación? Porque no resuelven el fondo de los problemas; y porque le trasladan a otros los costos de la supuesta solución y porque desvían la solución de los problemas.

Me explico:  El subsidio a los combustibles no ha impedido que aquellos suban de precio porque los precios de los combustibles no dependen de si hay subsidio, o no.  En parte han subido porque el gobierno de los Estados Unidos de América controla la perforación, el transporte, la refinación, la compra, la venta y el comercio y los impuestos que pesan sobre el petróleo; y en parte por la inflación que hay en el país del norte.  Los combustibles también son caros porque los consumidores tienen que pagar los impuestos locales que exigen los políticos y burócratas. Todo esto es el fondo del problema en el caso de los combustibles.

El subsidio a los usuarios de los combustibles los pagan -con impuestos, préstamos, y/o más inflacion- incluso las personas que no los usan directamente.  Tu pagas el subsidio a los combustibles que usan y la gente más pobre del país -que paga impuestos indirectamente- te paga el subsidio que recibes.  Es como que te saques dinero de la bolsa izquierda, y te lo metas en la derecha (menos el 30% de gastos de administración) y estés feliz porque recibiste plata.  ¿No te incomoda saber que otras personas -incluso los desempleados- te pagan el subsidio?

El subsidio es un juego de prestidigitación mediante el cual los políticos y burócratas involucrados en el tema te dan atol con el dedo.  Mientras te emboban con el subsidio, siguen quitándote impuestos que gastan y malgastan caprichosamente.  Si de verdad quisieran ayudar a los consumidores de combustibles los pipoldermos eliminarían los impuestos con los que castigan a los consumidores. Pero es no es posible porque para ello tendrían que reducir el gasto estatal, o por lo menos contenerlo y eso perjudica sus intereses de corto plazo y los de sus clientelas. Entonces es más fácil hacer abracadabra y darte un subsidio.

Ya ves, pagas el dinero del subsidio con los impuestos que te quitan.  Pagas el subsidio con los préstamos que piden para financiar el presupuesto estatal desbalanceado, para el cual no hay dinero que alcance a pesar de los dinerales que los pipoldermos recaudan en impuestos, sumas que no hacen más que crecer y crecer.  Pagas el subsidio con inflación porque para financiar el presupuesto estatal no basta con préstamos, sino que los pipoldermos tienen que imprimir dinero y con ello le roban poder adquisitivo a tu sueldo, a tus ahorros y a tu cheque de retiro. Si alguien te dice que la inflación es consecuencia del alza generalizada en el nivel de precios te está tomando por tonto.  Es al revés. La inflación es un fenómeno monetario que se manifiesta en el encarecimiento de los productos.

Pero la cosa empeora. Como los subsidios alteran políticamente la información que acarrean los precios, los subsidios impiden, o dificultan el buen cálculo económico y distorsionan la asignación de recursos.

…y por si hiciera falta, luego hay otro problema: Una vez que pase la crisis se vuelve políticamente imposible quitar este tipo de subsidios y los tributarios terminamos pagando un subsidio permanente que es una sangría para las economías familiares.

¡Qué cínicos son los que ofrecen subsidios y los que los piden!  Porque no te creas…los pipoldermos conocen todo aquello.  Pero tienen la impresión, ¿correcta?, de que no te importa.  ¿No te importa?  Tienen la impresión de que falseas la realidad y de que prefieres ser engañado con un subsidio, que enfrentar la realidad y exigir la eliminación de los impuestos que pagas por el consumo de los combustibles.  ¿Falseas la realidad?

Los subsidios son un engaño cínico…y cruel…pero se necesitan dos para bailar un tango.


07
Mar 22

Hay que quitar impuestos a combustibles

 

No se si es cierto que el ser humano es el único animal que tropieza con la misma piedra; vaya uno a saber.  Lo que si parece cierto es que muchos seres humanos están dispuestos a cometer el mismo error muchas veces.

Tomemos, por ejemplo, dos de las políticas anunciadas por el presidente Alejandro Giammattei el fin de semana.

El Ministerio de Energía y Minas ha incrementado la fiscalización y monitoreo de los expendios de gas propano y las estaciones de servicios y plantas de combustibles con el fin de mantener el control sobre los precios de los combustibles. Junto a la DIACO se activará el Plan Cetinela para verificar que los precios sean correctos.

Todo eso es postureo puro porque. la verdad sea dicha, ¿para qué sirve el monitoreo? Para ensuciar papel y ocupar bytes.  Pero en el peor de los casos sirve para que alguien tenga la iniciativa de corregir la situación, ya que los políticos y burócratas suelen creer -y ese es el caso de los nuestros- que hay un precio correcto y que ellos saben cuál es el precio correcto. Ese supuesto precio correcto suele ser uno político, al que nada le importan la ciencia económica y sus enseñanzas. En consecuencia el precio correcto suele tener consecuencias no intencionadas (pero no desconocidas) tales como la escasez, el contrabando, la corrupción, una asignación de recursos distorsionada y la mala calidad, como ya lo sabemos los chapines que, en los años 70, 80 vivimos los efectos nefastos de los controles de precios en la leche, en el pan, el papel toilette y los combustibles, por ejemplo.

El Ministerio de Agricultura lanzó un plan para subsidiar agricultores y la administración ha ampliado el subsidio a la tarifa eléctrica.

No les llaman subsidios a un estipendio y a la llamada tarifa social, pero un subsidio es un subsidio y tu ya sabes cuáles son las consecuencias de los subsidios: una asignación de recursos distorsionada, la toma de dinero ajeno por la fuerza y su posterior asignación a intereses específicos usualmente clientelares y usualmente ajenos a la voluntad de los propietarios legítimos de aquellos recursos; también suelen terminar en desperdicios y en corrupción.

Lo que no se le ocurrió a la administración Giammattei es lo único que legítimamente podría beneficiarnos a todos los consumidores de combustibles y de transporte.  ¿Qué es? Pues que los políticos y burócratas renuncien a la tajada de impuestos que pesan sobre los combustibles y que los hacen artificialmente caros.  Un estimado apunta a que el galón de gasolina, sin los impuestos que toman los políticos y burócratas, costaría Q22…minutos más, minutos menos. ¿Sabes que mientras un galón de gasolina súper en El Salvador cuesta el equivalente a Q33.55, aquí cuesta Q 38? Eso es por impuestos.  Claro que en el mercado internacional están subiendo los combustibles (a causa de las políticas de Biden y de la invasión rusa de Ucrania, pero suben diferente y pueden subir poco, o mucho, dependiendo del esquema expoliador que hay en cada país a causa de los impuestos).