17
Abr 26

Subsidios y trampa

 

Liderados por diputados oficialistas, una mayoría de congresistas cayó en la trampa de aprobar subsidios para los combustibles porque, claro, ¡el gobierno debería hacer algo!

Los pipoldermos no dan nada que no le hayan quitado a alguien más. La ilustración es de Grok.

En la realidad no importa si ese algo es económica, financiera y moralmente perjudicial; porque en la mentalidad y en la retórica estatistas que prevalecen entre muchos electores, políticos y burócratas, gobernar es gravar para gastar lo que quiere decir: transferir recursos del sector voluntario de la economía al sector coercitivo de la economía.

Lo que ve la gente es que en autoservicio la gasolina regular cuesta unos Q37.99 y con el subsidio debería quedar en Q32.99. La gasolina super cuesta unos Q38.99, y con el subsidio debería andar por Q33.99. El galón de diésel, que se cotiza cuesta unos Q41.69, con la transferencia debería quedar en Q33.69. Pero lo que no se ve es muy dañino.

Mis cuates que saben de estas cosas calcularon que el subsidio aprobado para tres meses, de Q2000 millones, en realidad alcanzará para poco más de dos meses con base a datos sobre el consumo.

Desde la perspectiva política, los subsidios, en general, son instrumentos de clientelismo y corrupción institucionalizada. El gobierno, al redistribuir recursos coercitivamente (vía impuestos, o inflación), crea grupos de interés dependientes que presionan por mantener, o ampliar los subsidios. Los pipoldermos compran votos potenciales al ofrecer “beneficios” visibles mientras los costos se diluyen de forma invisible entre todos los contribuyentes. Se fomenta el mercantilismo porque las empresas más conectadas políticamente reciben los fondos, no las más eficientes. Esto erosiona la meritocracia y la competencia real. Los subsidios convierten al gobierno en árbitro de ganadores y perdedores y la política se consolida como una lucha por el botín fiscal. Ejemplo: el transporte colectivo urbano que dejó de ser una actividad empresarial legítima para convertirse en un caldo de mafias que viven del dinero ajeno tomado por la fuerza.

En general, los subsidios distorsionan el cálculo económico y las señales de precios. El precio de mercado es la única forma en que millones de individuos coordinan sus acciones sin un planificador central. Al bajar artificialmente el precio de un bien o servicio se genera “malinversión” que es cuando los recursos (capital, trabajo, materias primas) se desvían hacia actividades que el mercado libre no demandaría en esa magnitud. Ejemplo: más gente va a usar combustibles, como cuando mucha gente desperdicia agua porque el agua no tiene precio de mercado. Encima de aquello, las empresas subsidiadas no tienen incentivos para reducir costos, innovar, o adaptarse a la realidad. Sobreviven empresas zombis que consumen recursos que podrían usarse mejor en otro lugar.

Los subsidios a los combustibles, en particular, incentivan al sobreconsumo. El mercado no puede señalar la verdadera escasez energética, por lo que no se incentiva la conservación, ni la inversión en alternativas, ni el transporte racional.

Las empresas subsidiadas no compiten por eficiencia, y los pipoldermos trasladan los costos a toda la economía.

Los subsidios —que en este caso saldrán de readecuaciones presupuestarias— se financian con deudas que tarde o temprano van a tener que pagar los tributarios ya sea directamente, o por medio de inflación que erosiona el poder adquisitivo de todos, y especialmente de los más pobres.

Según mi querido F. A. Hayek, los precios son un sistema de información que transmite conocimiento disperso. Al subsidiar combustibles, el gobierno “apaga” esa señal en un sector clave, lo que ocasiona descoordinación generalizada. Según mi estimadísimo L. v. Mises, es un cálculo económico imposible ya que tarde o temprano no se sabe cuál es el “precio correcto” sin mercado libre.

Finalmente, de acuerdo con mi admirada A. Rand, los subsidios destruyen la independencia moral de los individuos porque crean una cultura de mendicidad estatal donde la gente aprende a pedir al gobierno en vez de actuar de acuerdo con su mejor juicio en un mercado de precios reales.

Al final, la factura siempre llega. Y cuando lo hace, los que menos pueden son los que más pagan.

Columna publicada en República.


08
Abr 26

Subsidios: la “ayuda” que te roba

 

Así funciona el subsidio que se discute para supuestamente aliviar a los consumidores de combustibles: Los políticos y burócatas te quitan Q4 en impuestos para subsidiar la gasolina y Q8 en impuestos para subsidiar el diesel y luego fingen que, generosamente, te dan ese dinero -que ya te quitaron- para subsidiar los combustibles. A ese tipo de cosas en mi pueblo se les llama dar atol con el dedo porque es pasar el dinero de un bolsillo a otro. Recuerda que el gobierno no puede dar nada que previamente no le haya quitado a alguien. 

El subsidio es inmoral y no resuelve el problema. La ilustración es de Grok.

Ya es bastante indignante aquel engaño populista; pero empeora si le añadimos que todo el dinero que te quitan los políticos y burócratas pasa por un proceso de corrupción, mala administración y desperdicio que, digamos, puede tener un costo de 40% por citar una cifra que suele circular por ahí. Entonces, para que los políticos y burócratas te puedan dar Q4, o Q8 de subsidio netos deben tomar Q5.60, o Q11.30. Ya sé que esto no es una ciencia exacta, pero ayuda a poner en perspectiva dos realidades:

  1. El subsidio no es una ayuda generosa; y
  2. El subsidio tiene costos que nadie te cuenta.

Entonces, ¿cuál sería una ayuda efectiva para los consumidores de combustible? Que los políticos y burócratas quiten el impuesto a la distribución de petróleo que asciende a Q4.70 para el galón de gasolina súper, y de Q1.30 para el diésel. Parece poco para el diésel; pero es honesto y no es una farsa, y es sano no solo desde el punto de vista económico y financiero, sino desde la perspectiva ética.

La idea de quitar el Impuesto al Valor Agregado no es una buena idea porque, para que ese tributo cumpla con sus funciones sin distorsionar la economía (y el sistema fiscal), debe ser universal.

Al final, lo que realmente alivia el bolsillo del guatemalteco es menos impuestos y menos farsas estatales. Sin trucos.


28
Mar 25

Etanol: ¿quién paga el daño?

 

Un fantasma recorre Guatemala: la Corte de Constitucionalidad resolvió que, a partir de 2026, los guatemaltecos consumidores de gasolina tendrán que usar ese carburante mezclado con etanol. Que no te engañen con que es para proteger el ambiente, porque en realidad es para que los productores de ese alcohol puedan recuperar sus inversiones y tener ganancias con ese bisne.

Para el motor de tu automóvil, los riesgos de corrosión, deterioro de componentes y otros podrían superar los beneficios. La ilustración la hizo Grok.

Cuanto antes, revisa las especificaciones de tu auto, o tu moto, o pregúntale a tu mecánico de confianza, porque tu vehículo podría no resistir aquel abuso. Mis amigos que saben de estas cosas me explicaron que, si tu vehículo no está certificado como flex-fuel o no tiene adaptaciones específicas (como inyectores y sensores compatibles), el uso prolongado de mezclas con etanol podría ser muy perjudicial.

En todo caso:

El etanol es higroscópico, lo que significa que absorbe agua del ambiente. Esta humedad puede provocar corrosión en partes metálicas del sistema de combustible, como el tanque, las líneas de combustible o los inyectores. En motores más antiguos, o no diseñados para etanol, esta corrosión puede ser más severa debido a la falta de materiales resistentes. La imposición del etanol va a castigar con más severidad a las personas más vulnerables, que no pueden tener autos modernos.

El etanol puede degradar materiales como el caucho, o ciertos plásticos usados en juntas, empaques y mangueras del sistema de combustible. Si tu vehículo no está preparado para combustibles con etanol, estos componentes pueden resecarse, agrietarse, o fallar, causando fugas, o problemas de presión en el sistema. Se te va a encarecer el costo del mantenimiento de tu auto, o tu moto.

Debido a aquella capacidad para absorber agua, el etanol mezclado con gasolina puede sufrir “separación de fases” si se acumula demasiada humedad. Esto crea una capa de agua-etanol que se separa de la gasolina, lo que puede llegar al motor y causar fallos en la combustión, obstrucciones en los filtros de combustible o daños en los inyectores. Empieza a ahorrar para pagar el taller.

El etanol tiene menos densidad energética que la gasolina pura, lo que puede alterar la mezcla aire-combustible en motores no calibrados para su uso. Esto puede resultar en una combustión más pobre, aumento de la temperatura en la cámara de combustión y mayor desgaste de piezas como pistones, válvulas y bujías, especialmente en motores de alto rendimiento, o más antiguos. Pero tranquilo, ¡vas a contribuir a mejorar el nivel de vida de los productores de aquel alcohol!

Cualquier ventaja que pudiera tener aquella mezcla forzada depende de que tu automóvil esté fabricado o adaptado para usar etanol con materiales resistentes a la corrosión y una calibración adecuada del motor, por ejemplo. Si no es el caso, los riesgos de corrosión, deterioro de componentes y otros podrían superar los beneficios. ¿Sabes si tu vehículo está certificado para mezclas como E10 (10% etanol) o E85 (85% etanol)? Eso ayudaría a precisar si realmente aprovecharías estas ventajas, o si te van a causar daños costosos. Mientras los productores de etanol celebran sus ganancias, tú podrías estar pagando el precio con el sudor de tu bolsillo.

Columna publicada en República.

Otra entrada al respecto: Aplazada la imposición del etanol.


13
Jul 24

Aplazada la imposición del etanol

 

La aplicación forzada del etanol a las gasolinas fue aplazada por un año según disposición atinada del Minsiterio de Energía y Minas. 

El nuevo plazo abre la oportunidad de ponerle un Alto definitivo a aquella medida mercantilista que puede hacer que el caldo sea más caro que la gallina.

El alcohol etílico anhidro desnaturalizado, para ser mezclado con las gasolinas, es producido a partir de la caña de azúcar. La excusa para su consumo forzado es que aquel alcohol genera menos emisiones causantes del efecto invernadero; pero la verdad es que los azucareros (comprometidos con la Agenda 2030) tienen la capacidad industrial para producir etanol y…pues…hay que venderlo.  Los productores de alcohol y los de combustibles renovables aplauden que haya como vender el producto; pero la pregunta obligada es: ¿Si la mezcla es tan buena, por qué tiene que ser forzado su uso?  Que no te engañen con que va a ser un mercado, porque una característica del mercado es que en él, el intercambio es voluntario; y no hay voluntariedad si los consumidores no vamos a poder elegir entre echarle alcohol a los motores, o no.

La legislación para forzar el uso del etanol se ha negociado entre importadores y exportadores de combustibles, importadores de vehículos y productores de etanol. ¡Puros empresaurios, negociando cómo hacer para forzarte a usar el etanol! Puro mercantilismo y puro patrimonialismo, sin que tu -el usuario- estés representado en la mesa de reparto de privilegios. Todo con criterios técnicos, ecológicos, científicos y económicos, claro, ¿cómo iba a ser de otra forma?

Pero tu sabes lo que pasa: quellos grupos de interés deciden por ti, y no te queda otra que usar el producto, o te atienes a la pena que te tienen recetada, independientemente de si juzgas razonable usarlo en tu vehículo, o no.

Los promotores del etanol le ven algunas ventajas:

Como es oxigenante de las gasolinas eleva el octanage lo que supuestamente ayuda a descontaminar y da más poder a los motores. Remplaza aditivos nocivos como el plomo y el methyl tert-butyl ether. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus, mejora el precio de esa materia prima y la calidad de vida quienes están vinculados a la agroindustria industria cañera/azucarera.

Peeeero tiene desventajas:

El etanol se consume de un 25% a un 30% más rápidamente que la gasolina. Producido, como en Guatemala,  a partir de caña de azúcar, incrementa la quema de la caña antes de la cosecha, lo que libera grandes cantidades de metano y óxido nitroso. Esto se solucionaría mecanizando el proceso de cosecha, pero aquí ya hubo quemas de maquinaria cuando se intentó hacer aquello. La combustión ocurre a destiempo. Como el etanol contiene agua, favorece la corrosión del sistema de inyección. Esto quiere decir que será común tener que realizar cambios de mangueras, o válvulas, pues ya no funcionan correctamente debido a este proceso de corrosión; lo que quizás ahorres por lo barato del etanol (y está por verse si bajará el precio de los combustibles), tal vez tengas que gastarlo en repuestos y mano de obra. El uso de etanol eleva la temperatura de los gases que son expulsados por el escape, de tal forma que se puede dañar el sistema completo, o el catalizador, debido al incremento en la temperatura de los mismos generando un desgaste prematuro. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus encarece aquella materia prima y sus derivados, como el azúcar, en perjuicio de la calidad de vida de quienes la consumen.

En fin, es de celebrar que el Ejecutivo haya tomado la decisión de no imponer el etanol…al menos por el momento.


01
Sep 23

Etanol entre “empresaurios” y eco-excusas

Cuando los socialistas dicen que los empresarios guatemalteco son mercantilistas, patrimonialistas y bla, bla, bla, en lo que piensan es en aquellos empresarios que usan su influencia para conseguir legislación que los beneficie y tratan los asuntos de estado como asuntos propios.

No todos los empresarios son mercantilistas y patrimonialistas.  De hecho, la mayoría que conozco son héroes que salen adelante a pesar de las regulaciones asfixiantes, a pesar de las cadenas con bola tributarias, a pesar de la ausencia de una administración de justicia confiable, a pesar de las invasiones, de los bloqueos y de otros actos de violencia.

Los empresaurios, así los llama mi cuate Rómulo López Sabando, son los responsables de que la narrativa socialista encuentre eco entre los consumidores, los electores y los tributarios. 

¿Quieres un ejemplo? Me muero por darte uno por reciente y evidente.

Etanol. Ilustración por Jü, dominio público, via Wikimedia Commons.

A partir del 2024 , de acuerdo con la legislación de alcohol carburante, el Ministerio de Energía ordenará el porcentaje de alcohol carburante o etanol que habrá de mezclarse con la gasolina; y a partir del 2025 tendrás que usar esa mezcla, sí, o sí.

El alcohol etílico anhidro desnaturalizado, para este propósito, es producido a partir de la caña de azúcar y ¡Apareció el peine!   La excusa es que aquel alcohol genera menos emisiones causantes del efecto invernadero; pero la verdad es que los azucareros tienen la capacidad industrial para producir etanol y…pues…hay que venderlo.  Los productores de alcohol y los de combustibles renovables aplauden que haya como vender el producto; pero la pregunta obligada es: ¿Si la mezcla es tan buena, por qué tiene que ser forzado su uso?  Que no te engañen con que va a ser un mercado, porque una característica del mercado es que en él, el intercambio es voluntario; y no hay voluntariedad si los consumidores no vamos a poder elegir entre echarle alcohol a los motores, o no.

La legislación para forzar el uso del etanol se negocia entre importadores y exportadores de combustibles, importadores de vehículos y productores de etanol. ¡Puros empresaurios, negociando cómo hacer para forzarte a usar el etanol! Puro mercantilismo y puro patrimonialismo, sin que tu -el usuario- estés representado en la mesa de reparto de privilegios. Todo con “criterios técnicos, ecológicos, científicos y económicos”, claro, ¿cómo iba a ser de otra forma?

Al final del día, aquellos grupos de interés deciden por ti, y no te queda otra que usar el producto, so pena de algún tipo de castigo.  Independientemente de si juzgas razonable usarlo en tu vehículo, o no.

Los promotores del etanol le ven algunas ventajas:

Como es oxigenante de las gasolinas eleva el octanage lo que supuestamente ayuda a descontaminar y da más poder a los motores. Remplaza aditivos nocivos como el plomo y el methyl tert-butyl ether. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus, mejora el precio de esa materia prima y la calidad de vida quienes están vinculados a la agroindustria industria cañera/azucarera.

Peeeero tiene desventajas:

El etanol se consume de un 25% a un 30% más rápidamente que la gasolina. Producido, como en Guatemala,  a partir de caña de azúcar, incrementa la quema de la caña antes de la cosecha, lo que libera grandes cantidades de metano y óxido nitroso. Esto se solucionaría mecanizando el proceso de cosecha, pero aquí ya hubo quemas de maquinaria cuando se intentó hacer aquello. La combustión ocurre a destiempo. Como el etanol contiene agua, favorece la corrosión del sistema de inyección. Esto quiere decir que será común tener que realizar cambios de mangueras, o válvulas, pues ya no funcionan correctamente debido a este proceso de corrosión; lo que quizás ahorres por lo barato del etanol (y está por verse si bajará el precio de los combustibles), tal vez tengas que gastarlo en repuestos y mano de obra. El uso de etanol eleva la temperatura de los gases que son expulsados por el escape, de tal forma que se puede dañar el sistema completo, o el catalizador, debido al incremento en la temperatura de los mismos generando un desgaste prematuro. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus encarece aquella materia prima y sus derivados, como el azúcar, en perjuicio de la calidad de vida de quienes la consumen.

Columna publicada en República.


18
May 22

Los subsidios son un engaño cínico

 

Los subsidios son un engaño…iba a decir que cruel; pero en realidad son un engaño cínico; y, además, son un autoengaño.

Es un engaño cínico porque cínica es la actitud de la persona que miente con descaro y defiende, o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación.

La foto es del Diario de Centroamérica.

¿Por qué es que los subsidios merecen general desaprobación? Porque no resuelven el fondo de los problemas; y porque le trasladan a otros los costos de la supuesta solución y porque desvían la solución de los problemas.

Me explico:  El subsidio a los combustibles no ha impedido que aquellos suban de precio porque los precios de los combustibles no dependen de si hay subsidio, o no.  En parte han subido porque el gobierno de los Estados Unidos de América controla la perforación, el transporte, la refinación, la compra, la venta y el comercio y los impuestos que pesan sobre el petróleo; y en parte por la inflación que hay en el país del norte.  Los combustibles también son caros porque los consumidores tienen que pagar los impuestos locales que exigen los políticos y burócratas. Todo esto es el fondo del problema en el caso de los combustibles.

El subsidio a los usuarios de los combustibles los pagan -con impuestos, préstamos, y/o más inflacion- incluso las personas que no los usan directamente.  Tu pagas el subsidio a los combustibles que usan y la gente más pobre del país -que paga impuestos indirectamente- te paga el subsidio que recibes.  Es como que te saques dinero de la bolsa izquierda, y te lo metas en la derecha (menos el 30% de gastos de administración) y estés feliz porque recibiste plata.  ¿No te incomoda saber que otras personas -incluso los desempleados- te pagan el subsidio?

El subsidio es un juego de prestidigitación mediante el cual los políticos y burócratas involucrados en el tema te dan atol con el dedo.  Mientras te emboban con el subsidio, siguen quitándote impuestos que gastan y malgastan caprichosamente.  Si de verdad quisieran ayudar a los consumidores de combustibles los pipoldermos eliminarían los impuestos con los que castigan a los consumidores. Pero es no es posible porque para ello tendrían que reducir el gasto estatal, o por lo menos contenerlo y eso perjudica sus intereses de corto plazo y los de sus clientelas. Entonces es más fácil hacer abracadabra y darte un subsidio.

Ya ves, pagas el dinero del subsidio con los impuestos que te quitan.  Pagas el subsidio con los préstamos que piden para financiar el presupuesto estatal desbalanceado, para el cual no hay dinero que alcance a pesar de los dinerales que los pipoldermos recaudan en impuestos, sumas que no hacen más que crecer y crecer.  Pagas el subsidio con inflación porque para financiar el presupuesto estatal no basta con préstamos, sino que los pipoldermos tienen que imprimir dinero y con ello le roban poder adquisitivo a tu sueldo, a tus ahorros y a tu cheque de retiro. Si alguien te dice que la inflación es consecuencia del alza generalizada en el nivel de precios te está tomando por tonto.  Es al revés. La inflación es un fenómeno monetario que se manifiesta en el encarecimiento de los productos.

Pero la cosa empeora. Como los subsidios alteran políticamente la información que acarrean los precios, los subsidios impiden, o dificultan el buen cálculo económico y distorsionan la asignación de recursos.

…y por si hiciera falta, luego hay otro problema: Una vez que pase la crisis se vuelve políticamente imposible quitar este tipo de subsidios y los tributarios terminamos pagando un subsidio permanente que es una sangría para las economías familiares.

¡Qué cínicos son los que ofrecen subsidios y los que los piden!  Porque no te creas…los pipoldermos conocen todo aquello.  Pero tienen la impresión, ¿correcta?, de que no te importa.  ¿No te importa?  Tienen la impresión de que falseas la realidad y de que prefieres ser engañado con un subsidio, que enfrentar la realidad y exigir la eliminación de los impuestos que pagas por el consumo de los combustibles.  ¿Falseas la realidad?

Los subsidios son un engaño cínico…y cruel…pero se necesitan dos para bailar un tango.


07
Mar 22

Hay que quitar impuestos a combustibles

 

No se si es cierto que el ser humano es el único animal que tropieza con la misma piedra; vaya uno a saber.  Lo que si parece cierto es que muchos seres humanos están dispuestos a cometer el mismo error muchas veces.

Tomemos, por ejemplo, dos de las políticas anunciadas por el presidente Alejandro Giammattei el fin de semana.

El Ministerio de Energía y Minas ha incrementado la fiscalización y monitoreo de los expendios de gas propano y las estaciones de servicios y plantas de combustibles con el fin de mantener el control sobre los precios de los combustibles. Junto a la DIACO se activará el Plan Cetinela para verificar que los precios sean correctos.

Todo eso es postureo puro porque. la verdad sea dicha, ¿para qué sirve el monitoreo? Para ensuciar papel y ocupar bytes.  Pero en el peor de los casos sirve para que alguien tenga la iniciativa de corregir la situación, ya que los políticos y burócratas suelen creer -y ese es el caso de los nuestros- que hay un precio correcto y que ellos saben cuál es el precio correcto. Ese supuesto precio correcto suele ser uno político, al que nada le importan la ciencia económica y sus enseñanzas. En consecuencia el precio correcto suele tener consecuencias no intencionadas (pero no desconocidas) tales como la escasez, el contrabando, la corrupción, una asignación de recursos distorsionada y la mala calidad, como ya lo sabemos los chapines que, en los años 70, 80 vivimos los efectos nefastos de los controles de precios en la leche, en el pan, el papel toilette y los combustibles, por ejemplo.

El Ministerio de Agricultura lanzó un plan para subsidiar agricultores y la administración ha ampliado el subsidio a la tarifa eléctrica.

No les llaman subsidios a un estipendio y a la llamada tarifa social, pero un subsidio es un subsidio y tu ya sabes cuáles son las consecuencias de los subsidios: una asignación de recursos distorsionada, la toma de dinero ajeno por la fuerza y su posterior asignación a intereses específicos usualmente clientelares y usualmente ajenos a la voluntad de los propietarios legítimos de aquellos recursos; también suelen terminar en desperdicios y en corrupción.

Lo que no se le ocurrió a la administración Giammattei es lo único que legítimamente podría beneficiarnos a todos los consumidores de combustibles y de transporte.  ¿Qué es? Pues que los políticos y burócratas renuncien a la tajada de impuestos que pesan sobre los combustibles y que los hacen artificialmente caros.  Un estimado apunta a que el galón de gasolina, sin los impuestos que toman los políticos y burócratas, costaría Q22…minutos más, minutos menos. ¿Sabes que mientras un galón de gasolina súper en El Salvador cuesta el equivalente a Q33.55, aquí cuesta Q 38? Eso es por impuestos.  Claro que en el mercado internacional están subiendo los combustibles (a causa de las políticas de Biden y de la invasión rusa de Ucrania, pero suben diferente y pueden subir poco, o mucho, dependiendo del esquema expoliador que hay en cada país a causa de los impuestos).


23
Feb 22

Ante los precios elevados de los combustibles

 

¿Te acuerdas de cuando la gasolina estuvo cerca de los Q13 por galón en 2020?  Pues ahora andan cerca de Q30 y no falta quien especule con que podrían llegar a Q40.  En estas circunstancias y frente a aquella posibilidad, hay diputados que han anunciado que trabajan en una propuesta de ley para aliviar la economía de los guatemaltecos de forma responsable.

A pesar de que la frase De una forma responsable es tranquilizadadora, el robot de Perdidos en el espacio no deja de agitar los brazos y advertir: ¡Peligro, peligro, Will Robinson! Por vidita suya, no se les vaya a ocurrir la fijación de precios tope, ni se les vaya a ocurrir algún tipo de subsidios.  La primera opción causaría escasez y desabastecimiento (como ya ha ocurrido en otras ocasiones) y la segunda sería pan para hoy y hambre para mañana porque se pagarían con impuestos e inflación (en perjuicio de todos y especialmente de los más pobres, como ha ocurrido en otras ocasiones).

¿Cuál es una forma responsable de aliviar el peso de los precios de los combustibles en la economía de los guatemaltecos? Eliminando los impuestos que los políticos y burócratas toman de los tributarios por medio del precio de los combustibles.  Y si para ello hay que eliminar plazas para fantasmas, privilegios, canonjías, viajes, programas redundantes y programas para satisfacer exigencias de grupos particulares en el presupuesto del estado, ¡¿Qué mejor?


24
Oct 20

Si el etanol es tan bueno, ¿por qué tienen que forzar su uso?

Leo que los pipoldermos planean hacer obligatorio el uso del etanol y las palabras que vienen a mi mente son mercantilismo y patrimonialismo.

Si los pipoldermos y los empresaurios consiguen la legislación, tendrás que usar etanol obligadamente.

El mercantilismo es un sistema destructor del mercado y de riqueza promovido, respaldado y manejado por los beneficiarios del sistema, normalmente gremios, empresaurios, hombres de negocios y otros. Políticamente, el mercantilismo se materializa en gobiernos manejados por grupos de interés y de presión que descansan, democráticamente, en marañas de legislaciones casuística, específicas y concretas que les otorgan privilegios a grupos exclusivos, colegiados, de negocios y gremiales plasmados en decretos legislativos, acuerdos gubernativos, y hasta circulares que caracterizan el sistema mercantilista. ¿Que tipo de privilegios? El privilegio de que la gente tenga que comprar tu producto porque está forzada a comprarlo, mediante legislación.

El patrimonialismo es una forma de gobernabilidad en la que se mezclan los sectores público y privado (en el más amplio sentido del concepto); y en la que quienes tienen influencia abundante, o ejercen el poder no distinguen entre el patrimonio personal y el público y tratan los asuntos del estado, como asuntos propios.  ¿Cómo así? Pues como cuando tienes una idea de negocio, haces unas inversiones y tienes un producto tan bueno….que tienes que usar la majestad de la ley para obligar a la gente a que te lo compre.

Los promotores del etanol le ven algunas ventajas:

  • Como es oxigenante de las gasolinas eleva el octanaje lo que supuestamente ayuda a descontaminar y da más poder a los motores.
  • Remplaza aditivos nocivos como el plomo y el Methyl tert-butyl ether.
  • Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus, mejora el precio de esa materia prima y la calidad de vida quienes están vinculados a la industria cañera/etanol.

Pero tiene desventajas:

  • El etanol se consume de un 25% a un 30% más rápidamente que la gasolina.
  • Producido, como en Guatemala,  a partir de caña de azúcar, incrementa la quema de la caña antes de la cosecha, lo que libera grandes cantidades de metano y óxido nitroso. Esto se solucionaría mecanizando el proceso de cosecha, pero aquí ya hubo quemas de maquinaria cuando se intentó hacer aquello.
  • Ocurre la combustión a destiempo.
  • Como contiene agua, favorece la corrosión del sistema de inyección. Esto quiere decir que será común tener que realizar cambios de mangueras, o válvulas, pues ya no funcionan correctamente debido a este proceso de corrosión. Lo que quizás ahorres por lo barato del etanol, tal vez tengas que gastarlo en repuestos y mano de obra.
  • El uso de etanol eleva la temperatura de los gases que son expulsados por el escape, de tal forma que se puede dañar el sistema completo o el catalizador, debido al incremento en la temperatura de los mismos generando un desgaste prematuro.
  • Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus, encarece aquella materia prima y sus derivados, como el azúcar, en perjuicio de la calidad de vida de quienes la consumen.

Alguien que sabe de estas cosas escribió en un chat que sigo: El etanol tiene un uso legítimo en el proceso de fabricación de la gasolina cuando se usa como “mejorador” de octanaje, para llegarle a la especificación. Añadírselo a gasolina que ya está en especificación sólo le reduce el rendimiento térmico al galón comprado, en más o menos 3% si la dosificación es 10% de alcohol. En USA lo hacen para subsidiar a los agricultores de maiz. Y si se usa como extensor de octanaje a partir de la refinería. Añadírselo aquí a gasolina importada a especificación es efectivamente adulterarla. Y yo digo que: Al entendido, por señas.

¿Leíste la noticia que ilustra esta entrada? La legislación para hacer obligatorio el uso del etanol se negocia entre importadores y exportadores de combustibles, importadores de vehículos y productores de etanol. ¡Puros empresaurios, negociando cómo hacer para forzarte a usar el etanol! Puro mercantilismo y puro patrimonialismo, sin que tu -el usuario- estés representado en la mesa de reparto de privilegios. Todo con criterios técnicos, científicos y económicos, claro, ¿cómo iba a ser de otra forma?

El caso es que deciden por ti, y no te queda otra que usar el producto, so pena de algún tipo de castigo.  Independientemente de si juzgas razonable usarlo en tu vehículo, o no.


29
Mar 16

El país no compra combustibles

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Cuando las autoridades te cuentan que el país pagó X cantidad de millones de dólares menos por la importación de comsbustible derivados del petróleo, te engañan.  Cualquiera que sea la cantidad que X representa.  ¿Dónde está el engaño? El país no compra combustible, sino que lo compran las miles y miles de personas que lo compran.  El gobierno compra combustibles, pero el gobierno no es el país.

Tu compras combustibles de acuerdo con tus necesidades, tus pobilidades y valoraciones; del mismo modo en que lo hacen tu familia, tus amigos, tus colegas, tus vecinos y el resto de la gente.  Si compras más, o compras menos, eso se debe a decisiones poco más, o menos racionales que haces en situaciones específicas.  Y lo mismo hacen los demás.  Todas son decisiones y acciones individuales en condiciones particulares.

El peligro de la colectivización de aquellas decisiones y acciones, y el de convertirlas en un acto atribuible a el país, es que se desconocen y anulan las decisiones y valoraciones de todas las personas involucradas en la compra de combustibles; y se unifican en un sólo ente abstracto que paga la factura: el país.  En el imaginario popular, ese ente abstracto -el que paga- pasa a ser el que decide.  Y el que decide es el que tiene el poder, o la facultad de consumir, o no consumir.  ¿Ves el peligro? Lo que serían sencillas decisiones de consumidores en el mercado; se convierten en una decisión política.  Lo que debería ser propio del sector voluntario y pacífico de la economía es arrastrado hacia el sector coercitivo de la economía.  Si consumes, o no combustibles y a qué precio, deja de ser un asunto entre tu y tu proveedor y pasa a ser un asunto de estado, de la política; y por lo tanto de los políticos y sus funcionarios.  ¿Ves el peligro?