14
Ago 26

Amigos y la Feria de Jocotenango

 

En la ciudad de Guatemala, la Feria de Jocotenango -alrededor del 15 de agosto- es la antesala a lo que en inglés se llama los ber months. Estos se llaman así porque llevan el sufijo ber: September, October, November y December; meses que se caracterizan por ser oportunidades para los encuentros familiares y de amigos, así como por ser la cuenta final del año.

¡Por supuesto que pasamos saludando a doña Josefina y compramos dulces!

Entre mis amigos ir a la feria es una tradición que celebramos Carmina, Danilo, Raúl y yo; y a veces tenemos la dicha de que se nos unen Sebastián, El Ale y otros más.  Ya entrado septiembre vienen las antorchas y desfiles, así como el pot luck de Independencia; Halloween, el Día de los muertos y el fiambre; y por supuesto que la Nochebuena, la Navidad y el Año Nuevo para concluir un diciembre de múltiples festividades.

De vuelta a la feria, este año comimos en la garnachería El Trebol,  La carne de sus garnachas estaba muy bien guisada y sus tortillas eran delgadas y tostadas.  También comimos churros Velveth. Es una lástima que ya no podamos comer elotes asados, tacos fritos, atol de elote como antes.  Este año se me olvidó ir al tiro al blanco y regresé sin premios. 

Es impensable ir a la Feria de Jocotenango y no comer garnachas.

Muy chistosos fueron un Stitch y un Snoopy que se movían de forma graciosa; pero más chistoso fue un conejo que se movía acosador sobre un capibara.  Ya los verás cuando pases por el TikTok correspondiente.

Visitamos el Mapa en Relieve, hecho durante el gobierno de don Manuel Estrada Cabrera, por los ingenieros Francisco Vela y Claudio Urrutia.  No sólo estaba bien cuidado y pintado como siempre, sino que lo vimos al atardecer con una iluminación muy apropiada.  En el Océano Pacífico, había animadores que promovián carreras con barquitos iluminados y fue muy alegre ver a la gente compitiendo.

Los churros fueron el postre y me comí un vasito entero.

¡Por supuesto que no dejamos de pasar a  saludar a doña Josefina, que, acompañada por su hija Yolanda, atienden una tienda de dulces tradicionales.  Ahí compramos conserva de coco que estaba fresca, dulce y sabrosa, y que estoy degustando mientras escribo estas líneas.

Tradición centenaria

En Cuadros de Costumbres, José Milla escribió que la Feria de Agosto en la ciudad de Guatemala no sólo es un evento comercial y de esparcimiento, sino un espectáculo social. En aquella obra, Pepe Milla escribió que Me dirigí al lugar de la escena, armado de mi espíritu de observación, como quien lleva un telescopio para ver de cerca los astros, o un lente para tomar una fotografía. La plaza y las calles de Jocotenango estaban blanqueadas por disposición de la policía, y los árboles seculares que sombrean el lugar parecían mirar con desdén el movimiento de la feria. […] La feria de Jocotenango es un pretexto: los que van a comprar bueyes o mulas son pocos; los más van a ver y a ser vistos, a comer dulces, a beber chicha, a divertirse con las ocurrencias del pueblo.

Me encanta la rueda de Chicago; pero por papo y me vuelvo a subir a una.

No sólo José Milla escribió sobre la feria en el siglo XIX. En Tiempo viejo (citado por crónicas históricas), Ramón A. Salazar escribió que en el Jocotenango de antaño, la feria de agosto era un hervidero de gentes de toda laya: indios con sus bestias, criollos en carruajes, y hasta los señoritos liberales que venían a lucir sus trajes. El hipódromo, orgullo del gobierno de Barrios, atraía a las multitudes, y las calles se llenaban de puestos de comida, de chicha, de baratijas. Era un cuadro vivo de nuestra Guatemala, con su bullicio y su color.

Vista del Cinturón de Fuego del Pacífico y de la costa sur en el Mapa en Relieve.

Y Antonio Batres Jaureguí anotó que la feria era el gran acontecimiento de agosto donde los indígenas traían sus productos, los criollos sus carruajes, y todos se unían en un festejo que mezclaba lo sagrado con lo profano, bajo la sombra de los árboles y el tañer de las campanas.

Recuerdos de niño

La Feria de Agosto me trae recuerdos de mi niñez. Mi primer recuerdo de la Feria de Agosto (como también se la conoce para distinguirla de la Feria de noviembre, que era la de don Jorge Ubico) es de cuando estaba en primer grado de primaria. Mi padre y mi tío Freddy nos llevaron a mi hermano y a mí; y en el tiro al blanco me gané una botellita de vino que mi mamá usó para sazonar un pollo.

También recuerdo que me dio miedo pasar junto a las carpas en las que eran exhibidas la mujer araña y el niño gusano. ¿Por qué es que ya no hay ese tipo de espectáculos en la Feria de Jocotenango? ¿La gente dejó de disfrutar de aquella candidez? En 2007, en la Feria de verano, en Coatepeque había un espectáculo de Mariacandunga, la peluda, y ¿vas a creer que no entré?

En mi primera visita a la Feria de Agosto recuerdo que subimos a uno de esos aparatos que dan vueltas y que me bajé totalmente mareado. No volví a sentir nada tan espantoso hasta hace unos años, en Sumpango, cuando tuve la mala idea de subirme a la rueda de Chicago.

De la feria me fascinaba cómo cantaban lotería; y en casa mi tía abuela La Mamita imitaba muy bien a los de la Feria: ¡El Sol, cachetes de gringo! ¡El negrito, calzón rayado! ¡La muerte quirina, que andando se orina! Ojalá me acordara de más de esas frases, que no volví a oír hasta 2016.

La tarde estuvo por demás alegre y agradable.

Fiesta que no muere

La Feria de Agosto es más que una tradición; es un lienzo vivo donde se pintan las risas, los sabores y los recuerdos de Guatemala. Es el lugar donde el pasado abraza al presente, donde las garnachas y los dulces de doña Josefina nos recuerdan que la vida se saborea en compañía. Así que no dejes pasar la oportunidad: ve con tus amigos, o con tu familia, visita Jocotenango y déjate llevar por el bullicio de esta fiesta que, como dice el lema de Carpe Diem, nos invita a apoderarnos del día.

@luisficarpediem

La Feria de Agosto es más que una tradición; es un lienzo vivo donde se pintan las risas, los sabores y los recuerdos de Guatemala. Es el lugar donde el pasado abraza al presente, donde las garnachas y los dulces de doña Josefina nos recuerdan que la vida se saborea en compañía. Así que no dejes pasar la oportunidad: ve con tus amigos, o con tu familia, visita Jocotenango y déjate llevar por el bullicio de esta fiesta que, como dice el lema de Carpe Diem, nos invita a apoderarnos del día #feria #tradicion #feriadejocotenango #chapinesenusa🇬🇹💙🇺🇸 #nostalgia

♬ Mi Bella Guatemala – Marimba Teclas Chapinas


14
Ago 26

Narcopolítica, poder y “bisne”

 

Por si la política estatista de toda la vida no fuera suficientemente nefasta para la cooperación social pacífica y para la existencia de la república, la narcopolítica es la infiltración del narcotráfico en las estructuras de aquel tipo de poder político.No es un fenómeno marginal, ni exclusivo de un país; sino la consecuencia casi natural de la narcoactividad a gran escala.

Mientras la prohibición siga generando fortunas ilegales que compran protección e impunidad, la narcopolítica no será una anomalía, sino el reverso inevitable de la política estatista que dice combatirla.

Sus causas no son misteriosas: la demanda masiva en Estados Unidos y Europa genera fortunas ilegales que superan con creces los presupuestos de muchos Estados. Ese capital compra protección, votos e influencia. A esto añádele debilidad institucional, la escalada y profesionalización de la corrupción, el clientelismo, factores geográficos, la pobreza que alimenta el reclutamiento y la diversificación del bisne en actividades como el tráfico de personas y las extorsiones que necesitan más protección política.

En Hispanoamérica hay casos paradigmáticos de narcopolítica: en Colombia, Pablo Escobar llegó a la Cámara de Representantes y usó su fortuna para obras sociales en Medellín. Allá, la campaña presidencial de Ernesto Samper recibió millones de dólares del Cartel de Cali.

De México, Genaro García, secretario de Seguridad Pública y rostro de la guerra contra el narco de Felipe Calderón, fue condenado en Nueva York por recibir millones de dólares en sobornos del Cártel de Sinaloa.

De Honduras, el expresidente Juan Orlando Hernández fue condenado, en la Gran Manzana, a 45 años de prisión por conspirar para importar cocaína a Estados Unidos. Y, ¿quién no se acuerda de Manuel Antonio Noriega, de Panamá, que facilitó el tránsito de cocaína de los carteles colombianos?

Los EE. UU. no escapan al fenómeno:

José Irizarri, de la DEA (hazme el favor) desvió millones de dólares de operaciones de lavado de dinero de carteles colombianos. Jesse C. García, de la CBP fue sentenciado a nueve años de cárcel por permitir el paso de vehículos con cocaína, metanfetamina y fentanilo del Cártel de Sinaloa. En Massachusetts, Jasiel Correia, fue condenado por aceptar cientos de miles de dólares en sobornos relacionados con licencias de cannabis. Organizaciones mexicanas y colombianas han utilizado bancos, inmobiliarias, negocios de importación-exportación y redes chinas de lavado en ciudades estadounidenses. Estas redes a veces generan donaciones, o contactos políticos locales. Informes del Congreso, como el del Comité Kerry en los años 80, y casos judiciales posteriores han documentado que funcionarios. estadounidenses toleraron, o se beneficiaron de flujos de droga.

La llamada guerra contra las drogas ha sido un fracaso. La lógica histórica de la Prohibición del alcohol se repite: al legalizar y regular, el Estado recupera el control del mercado y reduce el poder de los grupos que vivían de la ilegalidad.

Milton Friedman (economista Premio Nobel) planteó que la ilegalidad crea ganancias obscenas que financian las tácticas violentas de los capos y generan corrupción de funcionarios. La prohibición, dijo, convierte al gobierno en el protector involuntario del cartel, porque mantiene los precios altos y elimina a la competencia legal.

La Comisión Global de Políticas de Drogas ha explicado que la regulación legal es la forma responsable de arrebatar los mercados a las organizaciones criminales. Señala que la prohibición deja el peor de ambos mundos: los criminales se quedan con todos los beneficios y los consumidores enfrentan productos adulterados y peligrosos.

El Cato Institute, de Washington, D. C. tiene material al respecto. El equipo de Cato entiende que la guerra contra las drogas es una de las peores cosas que ha hecho el gobierno estadounidense y uno de sus fracasos de política más contraproducentes. Su solución preferida no es más militarización, ni más coerción, sino acabar con la prohibición y tratar las drogas como un problema de salud y de libertad individual, no como una guerra.

Ethan Nadelmann, fundador de la Drug Policy Alliance sostiene que la prohibición es el principal generador de los problemas que se le atribuyen a las drogas: violencia, corrupción y poder político de los carteles. Nadelmann también entiende que la adicción a las drogas no es un asunto criminal, sino un problema de salud que requiere una aproximación compasiva.

Mientras la prohibición siga generando fortunas ilegales que compran protección e impunidad, la narcopolítica no será una anomalía, sino el reverso inevitable de la política estatista que dice combatirla.

Columna pubicada en República.


13
Ago 26

Un día sin sombra

 

Hoy es el día sin sombra porque durante el paso cenital, los rayos del Sol caen de forma completamente vertical, y hacen que los objetos y personas dejen de proyectar sombras por unos minutos.  El mejor momento para ver el fenómeno eran las 12:07 p. m. y ahí estna yo en el jardín y liisto cuando recibí una llamada importante y no pude fotografiar con precisión el meteoro.

Casi, casi, capté el sol cenital.

De cualquier mantera me gusta documentarlo y compartirlo porque, ¿cómo no va uno a maravillarse con el Sol cenital, con un eclipse, o con una abeja tomando miel con por medio de su probósis?

Es un fenómeno que sólo ocurre en los trópicos y a mí me divierte recordarlo. Dos veces al año somos ascios -según los geógrafos antiguos-  porque, como habitantes de una zona tórrida,  la verticalidad del sol no proyecta sombra lateral.


09
Ago 26

Cocina chapina habla en recados

 

En Guatemala, un recado es más que un sofrito. Es un sofrito a la N potencia: un sofrito cuyos ingredientes pueden ser fritos, tostados y asados.

Los recados hablan en voz alta: de las escudillas al alma, en los fogones y en las mesas.

En las casas de mis abuelas y en la de mis padres se comían los recados más comunes de la gastronomía chapina: amarillo, pulique, pepián, jocón y el más favorito de ellos, el subanik, pero este era preparado por la inigualable doña Estelita de Alburez. Mi tía abuela, La Mamita; mi nana, Elena; mis padres, Luis y Nora, y Marina Domingo eran magníficos preparadores de recados. Cuando era niño, todavía vi a La Mamita moler en piedra, como se hacía hasta antes de las licuadoras. En casa, siempre que es posible, comemos los recados en escudillas.

Los recados son una combinación poco más, o menos compleja y armoniosa de vegetales, semillas, hierbas y especias, que sirven como salsas, por decir algo, en las que generalmente se cuecen carnes de aves, cerdo, res, otros mamíferos, mariscos e incluso reptiles.

Te cuento esto porque hoy asistimos al encuentro gastronómico Recados de Guatemala, organizado en el antiguo claustro de Santo Domingo en la zona 1 de la ciudad de Guatemala y coordinado por Brenda.. El mismo fue una iniciativa del INGUAT.

Los recados les hablan a quienes saben escuchar su lenguaje de fuego, piedra y memoria.

La variedad de ofertas de recados, de todo el país, fue espectacular. Hubo 27 puestos de degustación a cual más colorido, aromático y alegre. Se aprende mucho en cada uno de ellos y, por ejemplo, yo no sabía que el chile cobanero, en realidad, es chile cahabonero (porque se origina en el municipio de Cahabón).

No es aventurado decir que el recado es el eje de la cocina chapina y, por consiguiente, uno de los pilares del mestizaje. Durante el acto de inauguración, alguien mencionó que Claude Lévi-Strauss, el antropólogo, propuso que la cocina es un lenguaje que transforma los elementos de la naturaleza en cultura y estoy de acuerdo. Es un lenguaje de amor, y es un lenguaje que involucra los cinco sentidos alrededor de los fogones, los asadores, los poyos, las estufas y las mesas. ¡Ah, las mesas! En las mesas bien, o mal puestas, y en las mesas de amigos, familiares y seres queridos, es que aquel lenguaje alcanza su expresión última. Porque tan lenguaje es una tortilla con queso preparada por las manos de una abuela, como el subanik, o los tamales preparados por otra. 

De los 27 puestos que había, sólo pudimos visitar cuatro por motivos de tiempo; pero los cuatro fueron deliciosos. Por supuesto que empezamos con el puesto de pinol de gallina, de la queridísima doña Olga de Chajón, de San Juan Sacatepéquez. Porque la vida de cuando en cuando nos da regalos invaluables: a doña Olga y a su pinol los conocemos desde hace años. Ese pinol es lo puro utz.

También probamos la carne disecada en salsa, de doña Raquel Santos, de Santa Cruz la Laguna. Doña Rebeca Carolina Sacalxot, de Cantel, se lució con un quichom y recado de haba seca que iba acompañado de un arroz delicioso y magistralmente preparado. Riquísimo el plato de doña Saida, de La Antigua Guatemala.

@luisficarpediem

Lo que queda es la certeza de que los recados siguen hablando en voz alta: de las escudillas al alma, en los fogones y en las mesas donde se reúnen quienes todavía saben escuchar su lenguaje de fuego, piedra y memoria #cocina #sabores #comidatipicadeguatemala #chapinesenusa🇬🇹💙🇺🇸 #nostalgia

♬ Río Polochic (Polochic River) – Marimba Chapinlandia

Al final, lo que queda no es solo el sabor hallado en cuatro puestos, sino la certeza de que los recados siguen hablando en voz alta: de las escudillas al alma, en los fogones y en las mesas donde se reúnen quienes todavía saben escuchar su lenguaje de fuego, piedra y memoria.


07
Ago 26

Ceuta, ensayo con vestuario

 

La invasión de Ceuta y Melilla, entre el 30 y 31 de julio pasados, fue una forma de ensayo con vestuario. Los organizadores de esas operaciones ya saben que el gobierno de Pedro Sánchez no detendrá los asaltos y saben que podrán cometer tropelías mientras los habitantes de las ciudades vulnerables se encierran aterrados e indefensos.

Occidente le abre la puerta a la destrucción de su civilización. La ilustración es de Grok.

Como en una escena de The Walking Dead, a partir de la madrugada del 30 de julio, decenas de miles de jóvenes marroquíes, y algunos argelinos y subsaharianos en su mayoría en edad militar —con presencia de algunas mujeres y menores— invadieron Ceuta. La vía principal fue a nado; pero también hubo entradas por tierra.

Dependiendo de quién cuenta, se estima que entraron entre 50,000 y 80,000 a Ceuta, que tiene una población de aproximadamente 84,000 habitantes. Por supuesto que el volumen desbordó los recursos de acogida, policía y servicios de esa ciudad.

En Melilla el impacto fue inferior: se registraron entre 300 y 1,300 entradas y la mayoría fueron retornados rápidamente; en la ciudad permanecieron unas 260 personas, muchas de ellas menores. Aparentemente se produjo un retorno masivo y rápido a Marruecos; pero en Ceuta quedaron varios miles, especialmente menores y personas en situación de vulnerabilidad.

Las cifras españolas cuentan entre 75 y 88 muertos por ahogamiento; pero los marroquíes reportan 11 muertos.

En estos casos particulares un factor desencadenante clave fue una sentencia del Tribunal Supremo español según la cual las devoluciones en caliente (rechazo en frontera inmediato) previstas en la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería no se aplican a quienes intentan entrar a nado, o por mar, a Ceuta y Melilla. La sentencia se distorsionó en redes sociales y por redes de tráfico de personas, y generó rumores de impunidad y posibles regularizaciones.

Desde una perspectiva más amplia, este tipo de operaciones tiene su origen en lo que Gad Saad llama empatía suicida. Esta es una compasión extrema y sin lógica en la política, o la sociedad, que puede dañar los valores propios y pone en riesgo la supervivencia de una cultura. Para el ojo observador y la mente analítica, es evidente que las culturas islamista y subsahariana son incompatibles con la civilización occidental.

La empatía suicida se manifiesta en dejar entrar masas sin exigir que acepten las leyes locales; callar abusos culturales por temor a ser llamados malos, o intolerantes; y culpar a la sociedad por delitos cometidos por individuos de aquellas masas, en vez de castigar a los culpables.

En el mediano plazo, como ocurre en el Reino Unido, el volumen y la naturaleza de la migración de grupos con bajo capital social, altas tasas de matrimonios consanguíneos y actitudes colectivistas, combinados con ideologías islamistas, erosionan la cohesión, asfixian la libertad de expresión y crean enclaves donde las normas británicas se diluyen.

Con toda la razón del mundo los gobiernos de Fancia e Italia activaron controles de identidad selectivos y aleatorios a pasajeros procedentes de España para salvaguardar la seguridad nacional. Giorgia Meloni culpó directamente al gobierno de Sánchez y a su política de regularización de extranjeros de actuar como un factor de atracción para la inmigración ilegal.

Ceuta y Melilla no fueron sólo un episodio de presión migratorio; sino una prueba de resistencia de las instituciones. Y esa prueba todavía no ha terminado.

Columna publicada en República


06
Ago 26

Luisfi en Libertópolis: sobreprecios

 

Si bien el Gobierno no tiene la facultad de abaratar el costo de la vida, sí tiene la obligación de no encarecerla de forma arbitraria. En el caso de los combustibles, ha añadido un sobreprecio de Q5 por galón sobre el precio internacional de la gasolina. Si la administración semillera-raicera de verdad quiere ayudar a los guatemaltecos, debe eliminar aquel impuesto a la distribución de derivados del petróleo, y los aranceles que pesan sobre los combustibles.

Haz cllc para ver el progama completo.

Esa es una de las ideas que conversamos en Libertópolis con Marta Yolanda-Díaz-Durán. También platicamos sobre la necesidad de contribuir a la educación económica de los votantes y tributarios porque es un hecho que los políticos estatistas, para mantenerse en el poder, o para conseguir el poder, tienen que hacer, o por lo menos ofrecer lo que piden la clientela y el electorado. Si la gente pide políticas destruccionistas como salarios mínimos y precios tope, los políticos van a ofrecer legislación al respecto, sin importar el daño que causen.

Quienes escuchan Libertópolis con frecuencia, o visitan Carpe Diem con regularidad, saben que los salarios mínimos perjudican a los jóvenes sin experiencia y causan desempleo; saben, también, que los precios tope causan escasez. En el contexto del encarecimiento de los combustibles derivados del petróleo, porque los que ya peinamos canas recordamos, muy bien, las colas y los racionamientos que había cuando el gobierno intervenía en los precios de las gasolinas y el diésel, y recordamos, re bien, que el pan, la leche y hasta el papel toilette escasearon y bajaron muchísimo de calidad cuando había precios máximos.

Comenté, y esto es importante, que es admirable que haya nuevas dirigencias, mejor informadas que las dirigencias ideológicas de otras ocasiones, entre algunso grupos sociales. Por ejemplo, los taxistas y tuktukeros que manifestaron el martes no bloquearon las vías públicas y, entre sus demandas, expersaron que NO querían subsidios a los combustibles. Esto es un avance cívico importante para la sociedad guatemalteca. Chapó para esas nuevas dirigencias y para quienes los eligen.

La experiencia no es abstracta: cada vez que el Estado se empeña en fijar precios, el resultado es el mismo. Y los que ya vimos esas colas no lo olvidamos.


02
Ago 26

Caldo colorado, pan y amistad

 

La fiesta del caldo colorado, una tradición de Mixco, es importante para nosotros en la casa. En primer lugar, porque nos reúne a amigos queridos alrededor de la mesa para celebrar la vida; y en segundo lugar, porque ese caldo mixqueño es una delicia.

El caldo colorado se sirve hirviendo.

Nos la gozamos gracias a la invitación de Majito A. y a las manos virtuosas de la familia Yantuche. En sus ollas y en sus fuegos los huesos y carne de res, tomates, tres tipos de chiles, clavos de olor, pimienta gorda y de Castilla, achiote, canela, cebollas, ajos, culantro, güicoyes sazones, repollos y güisquiles se mezclan armoniosamente para el placer de los sentidos y del espíritu.

A nosotros nos gusta disfrutarlo acompañado por aguacates y tortillas negras, y ¿cómo no?, por Gallo heladas y Orange Crush!

La fiesta comenzó al llegar a casa de Majito A., donde su mamá y su familia nos ofrecieron refresco de rosa de Jamaica para refrescarnos y luego emprendimos camino rumbo al salón donde se come el caldo. ¿O se toma? Un caldo como este, ¿se come, o se toma?

El caldo colorado es rojizo, su color vibrante proviene del achiote y los chiles, que le dan un tono intenso. Es ahumado, su aroma tiene notas profundas y ligeramente ahumadas por los chiles tostados. Su sabor destaca por un toque picante que estimula el paladar. Es cálido porque evoca una sensación reconfortante, con un equilibrio de especias y caldo. Es sabroso, rico y complejo, con matices de tomates, achiote y carne.

Este año no llovió y, como en otras ocasiones, me cuesta no enrollarme en un rincón y dormir la siesta luego del caldo.

El caldo colorado ofrece aromas, colores, sabores, texuras y experiencias.

La decepción del día nos la llevamos cuando llegamos a la tienda María Valdéz en busca de huevos chimbos, y doña Carmen nos informó que ya se habían terminado. Fue nuestro error no llamar antes y apartar aquellos delicados y exquisitos dulces tradicionales. Los huevos chimbos son un postre antiguo preparado con yemas de huevo, azúcar y canela, y doña Carmen —que es la tercera de una dinastía mixqueña— le añade un piquete al almíbar. Esa tienda y su propietaria son joyas de aquella población y de la dulcería tradicional de Guatemala; además, ella atiende con mucha gracia, encanto y generosidad. El año entrante no se nos olvidará llamar antes de ir para allá.

Tristones, pero no desanimados, nos dirigimos a la Panadería San Francisco en busca del célebre pan dulce de allá. Es como el buen pan que hemos comido en lugares como Quiché y Totonicapán. Royales, shecas, gallinitas, conchas, cachitos y cubiletes deliciosamente memorables. Así que llevamos unas bolsas para comer en casa de Majito, donde nos esperaba el café, y un par de bolsas para llevar a casa. Este año nos juntamos Majito A., Majo S., Alessandro, Sergio, William, Raúl y yo.

El pan de la Panadería San Francisco es un placer.

El domingo  26 de julio del 2026 no vimos los convites y si bien es cierto que extrañé esas experiencias alegres, también lo es que aprecié mucho el relajamiento y la menor exposición al Sol.

Y así, entre el rojo intenso del caldo, el sabor de la amistad y el pan caliente, Mixco nos regaló otra de esas tardes que se quedan pegadas al alma.

https://www.tiktok.com/@luisficarpediem/video/7667419616364317972

Haz clic aquí para ver el TikTok de esta exeperiencia. 


31
Jul 26

Tu bolsillo en la mira

 

En el contexto de la Revolución Americana, el emplumamiento fue una práctica de protesta contra los impuestos y los cobradores de impuestos. A estos personajes se los desnudaba, se los cubría con brea y se los hacía rodar en una pila de plumas de aves de modo que estas se adhirieran a sus cuerpos. El emplumamiento fue una forma de castigo, o venganza muy popular en las Trece Colonias y el más famoso de ellos fue el de John Malcolm, un cobrador de aduanas, en Boston, que fue emplumado por los Patriotas.

Emplumamiento de John Malcolm, recaudador de aranceles. Philip Dawe, Dominio público, via Wikimedia Commons.

Hubo, también, árboles de la libertad. El primero de estos fue un olmo en Boston y bajo él se reunían los Hijos de la Libertad para protestar contra los impuestos. De sus ramas se colgaban efigies de cobradores de impuestos.

Estos personajes -los encargados de cobrar impuestos, y los que multiplican e incrementan los tributos- nunca han gozado de aprecio en las sociedades. De hecho, en la Biblia se cuenta que los publicanos eran muy despreciados.

¿A qué vienen estas historias?

A que diputados de la bancada Valor, en el Congreso, recién propusieron aumentar en un 20% el impuesto sobre la circulación de vehículos; y su pretensión alcanzaría las billeteras de propietarios de vehículos particulares, comerciales y motocicletas, o sea… tu billetera. Tu bolsillo está en la mira.

Esta propuesta de expoliación surge en momentos económicamente delicados para los tributarios chapines porque los combustibles están carísimos; y porque como consecuencia de los combustibles caros (por factores internacionales) también se encarecen el transporte y todos los productos que tienen que ser transportados.  En esas circunstancias de penas, ¿qué se les ocurre a aquellos políticos estatistas? Castigar más la economía doméstica de los guatemaltecos.

Tú, que lees Carpe Diem con frecuencia, sabes que los impuestos son una forma de extorsión ya que funcionan de la siguiente forma: pagas lo que políticos y burócratas te exigen que pagues, o te meten preso. Ese acto es exactamente igual al que comete el marero cuando llega a una tienda de barrio y le exige dinero a cambio de no hacerle daño al tendero, o a su familia.

Tú, que visitas este espacio con frecuencia, sabes que los impuestos son dinero ajeno tomado mediante amenaza del uso de la fuerza, para luego ser repartido con criterios políticos entre la clientela de los que tienen el poder para quitarles ese dinero a sus propietarios legítimos.

De ahí que el concepto de contribuyente sea absurdo, en tanto que el concepto de tributario sí tiene sentido. Muy atinadamente, Javier Milei dijo que Llamar contribuyente al pagador de impuestos es como que el violador llame a su víctima novia. En esa dirección, Lysander Spooner explicó que El Estado es como un ladrón que te asalta en un callejón oscuro con una pistola, te quita el dinero, pero luego te compra un bocadillo con tus propias monedas y espera que le des las gracias.

Cuando un grupo de políticos y burócratas pretende que pagues más impuestos sin que antes se racionalice el gasto del gobierno, se eliminen las plazas para fantasmas, se eliminen todas las partidas presupuestarias que van destinadas a intereses particulares y clientelas, y se reduzcan al mínimo la mala administración, el desperdicio y la corrupción, ese grupo se merece el rechazo de tributarios y electores.

…y si viviéramos en el siglo XVIII, tal vez merecerían una buena emplumada.

Columna publicada en República.


27
Jul 26

El gobierno te rompe las piernas

Para el observador superficial un subsidio estatal es una ayuda económica que el gobierno da a grupos de interés. Sirve para que un producto, o servicio, cueste menos dinero de lo que vale en realidad. Como el gobierno no produce riqueza, ni nada, a los tributarios el gobierno les saca impuestos de un bolsillo, y generosamente les da un subsidio en el otro bolsillo, con ese dinero que tomó. ¿Te das cuenta del absurdo?

Los subsidios son transferencias de riqueza, de los grupos no organizados hacia los grupos organizados. La ilustración es de Grok.

De ahí que la frase para que cueste menos dinero de lo que vale en realidad es aparente en términos financieros. Si pagas Q4.70 de IDP; y te dan Q5.00 de subsidio aparente por galón. ¿De cuánto es el subsidio aparentemente real? ¡De Q0.30. ¿Te das cuenta del absurdo? Y eso en el supuesto de que los Q4.70 que pagaste pasaron por el gobierno sin ser objeto de mala administración, desperdicio y en muchos casos corrupción.

El subsidio es un privilegio, es una ventaja económica que unos reciben y otros no, a costa de los tributarios. Ahora bien, tú no recibes el subsidio, porque no es que a tu cuenta del banco le depositen Q5.00 por cada galón de gasolina que consumes. Ese dinero se lo dan a los empresarios de combustibles.

Por eso es que mis amigos economistas dicen que los subsidios son transferencias políticas de riqueza, y no necesariamente para los más pobres. Alguno de mis maestros explicó que los subsidios van de los grupos más vulnerables, desorganizados y poco dados al escándalo, hacia los grupos más organizados y dados a la buruca. Es decir que, un campesino que paga impuestos por la compra de un machete en Huehuetenango, termina pagando el subsidio de la gasolina para un carro en la ciudad de Guatemala. ¿Qué paga poco, poco? Sí. Pero la cuestión no es sólo económica, sino moral. ¿Por qué es moralmente aceptable que unos le paguen la ayuda a otros, incluso a los que no necesitan de la ayuda? Pregunto esto porque los dueños de Lexus, Audi, Mercedes, BMW, Cayenne y otros, reciben el mismo subsidio que los dueños de carros mucho más modestos.

El subsidio es inmoral porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son robo), ¿por qué iba a ser moral tomar dinero ajeno bajo amenaza del uso de la fuerza y repartirlo entre grupos de interés político?

Es inmoral porque es un engaño. ¿Por qué iba a ser moral saludar con sombrero ajeno cuando se soluciona un daño causado por el mismo grupo que causó el daño? Es como el meme que dice: El gobierno te rompe las piernas y luego te regala las muletas.

Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real. Cuando un bien tiene un precio real, los consumidores tenemos el incentivo de no desperdiciarlo y de consumirlo sólo cuando de verdad es necesario. Eso reduce la demanda y crea presión para bajar el precio de la oferta… naturalmente… no por la fuerza.

Verás, los precios son mensajeros y alterarlos constituye censura. Los precios llevan y traen información que la gente necesita para colocar sus recursos. Si la gasolina está política y artificialmente barata la gente cree que puede usar más de la que usaría si el precio fuera real.

Censura es la prohibición, o el control de información. Un gobierno la aplica para evitar que un contenido se conozca. Si el gobierno impide que conozcas el precio real de la gasolina para que administres tus recursos económicos de forma racional y sin el engaño, el gobierno censura esa información.

Los subsidios, como el de la gasolina, no surgen sólo porque haya sinvergüenzas. Surgen porque a mucha gente la han entrenado a pensar que el gobierno debe resolver sus problemas económicos incluso de forma invasiva. No basta con que el gobierno se concentre en garantizar el respeto a los derechos individuales, el cumplimiento de los contratos y la resolución de conflictos; mucha gente ha sido entrenada a creer que si el gobierno le resuelve los problemas a los empresarios mercantilistas, y a los sindicatos de maestros, también se los debe resolver a otros grupos de interés. Y por eso estamos donde estamos.

El resultado no es más justicia ni más eficiencia: es más dependencia, más distorsión y más poder concentrado en quienes deciden a quién se le quita y a quién se le da.

Columna publicada en República.


23
Jul 26

Subsidios, en Emisoras Unidas

 

La única forma moralmente aceptable para que el gobierno ayude a los consumidores directos e indirectos de combustibles en Guatemala es que elimine el Impuesto a la Distribución del Petróleo Crudo, porque ese tributo le añade entre Q4.60 y Q4.70 al precio de las gasolinas y Q1.70 al del Diesel.

Haz clic en la imágen para escuchar el programa en el minuto 6:05.

Voy a abordar más a profundidad el tema en mi columna del viernes en República, y en este espacio; pero tuve una buena conversación al respecto con Carlos González, ex viceministro de Finanzas y ex gerente del Banco de Guatemala, en Hora 15, de Emisoras Unidas, en compañía de Juan Carlos Sandoval y Beatriz Colmenares.

El subsidio es inmoral, en primer lugar, porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son un robo). Es inmoral porque es un engaño: el dinero para pagarlos sale de un bolsillo de los tributarios para entrar al otro y pareciera que los políticos y burócratas lo están ayudando. Es inmoral porque es una transferencia política de riqueza contra los tributarios, en favor de grupos de interés. Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real.

No estoy de acuerdo con la idea de un fondo compensatorio porque igualmente el dinero para dotarlo tendría que ser tomado de los tributarios e igualmente distorsionaría el uso racional de los combustibles, porque su precio a los consumidores no sería real.

La mejor forma para ayudar a los consumidores —desde las perspectivas moral, económica y financiera— es no quitarles su dinero, no engañarlos y permitir que los precios cumplan su función de mensajeros para la toma de decisiones racionales.

Menos impuestos, precios reales y consumidores libres de ilusiones: esa es la única ayuda que no ofende a la razón ni a la libertad.