01
Feb 23

Telegrámas y responsabilidad del gobierno

 

Mira que chulada de diseño, es un telegrama del 11 de noviembre de 1897, enviado desde Santa Bárbara, San Marcos.  ¿Alguna vez recibiste telegramas?

Aparte de lo elegante y bonito del diseño, me llama la atención el párrafo que dice:  El gobierno no es responsable por errores ó inexactitudes en los partes transmitidos por sus Telégrafos, pero si lo será por la suma pagada por su transmisión cuando el error ó inexactitud dependa de los telegrafistas.  Es interesante que el gobierno se hiciera cargo de los errores de sus empleados, aunque fuera sólo por el monto de la transmisión.  No se cuanto costaba la transmisión, pero creo recordar que cuando yo era niño, el envío de una palabra costaba Q 0.07 cuando Q1 era igual a US$1 menos la inflación.

El texto del telegrama también es encantador. Va dirigido al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada, y dice:  Por Dios, sírvase “compeler” a nuestro obispo velez vuelva a su diócesis abandonada sin causa canónica hace más de 3 años hecha un montón de ruinas en orden religioso y moral.  M. Recarte. Vicario foráneo Santa Bárbara, según está indicado atrás.

Recuerdo que aprendí a enviar telegramas y cartas cuando estaba en Tercer grado de primaria como parte de la clase de Idioma Español. Era graciosa la redacción de los telegramas porque, como cobraban por palabra, cuando fuera posible había que unirlas.  Por ejemplo, en vez de Te recuerdo, lo que se ponía era recuérdote.  También era muy particular la forma en la que eran doblados los telegramas para ocultar el texto y permitir que se viera bien el destinatario.

Mi tío Freddy y mi padre importaban telégrafos y recuerdo que en su oficina había uno instalado.  ¡Cómo me gustaba su sonido!  Traté varias veces de aprender el Código Morse; pero nunca puse empeño y solo me divertía escuchando su sonido.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.


31
Ene 23

La guía telefónica

 

En la antigüedad había algo que se llamaba guía telefónica.  Era un librote en el que estaban registrados los números telefónicos con los nombres de sus titulares y las direcciones en las que estaban localizados.  Encontré dos de esos en mi casa, uno de 2019 y otro del fatídico año de 2020.

Yo creía que ya no existían porque con la Internet se fueron haciendo obsoletas; y me sorprendió hallar estas dos.

En la antigüedad eran muy útiles porque, por ejemplo, si yo quería llamar a un compañero de clases, pero no sabía su número de teléfono, pero si conocía sus apellidos, o el nombre de sus padres, o algo parecido, pues lo encontraba en la Guía.  Igual ocurría con negocios, o lo que se necesitara.

Para mí la Guía tenía otras utilidades.  Antes de los teléfonos inteligentes y de otros recursos de la modernidad, cuando yo necesitaba entretenerme y sólo había cuatro canales de televisión que funcionaban de 12:00 a 24:00 horas, o de 16:00 a 24:00 horas, tenía dos posibilidades: leía la guía telefónica, o leía un diccionario.  ¿Patético? Si…un poco…sobre todo porque antes de caer en aquello tenía la opción de leer enciclopedias, o la revista National Geographic, antes de que se volviera insoportable.


29
Ene 23

Adiós a Lloyd Morrisett

Lloyd Morrisett fue uno de los creadores de Plaza Sésamo un programa que, aunque fue creado para enseñarles las primeras letras a niños en edad preescolar, tuvo impacto en otros niveles. Morrisett, fue cofundador de la serie junto a Ganz Cooney y Jim Henson

En los años 70  yo veía el programa junto a mis hermanos.  En mi casa había muñecos de Enrique y Beto.  Tengo dos escenas favoritas:

Una es Maná maná que todavía me causa mucha risa cuando lo veo:

La otra escena que no encuentro.  En ella un personaje habla por teléfono y dice:

Hola, Lola.  Habla Carlitos O.  Me gustaría saber si quieres ir conmigo al baile de los bomberos.

Me causaba mucha risa el tono de voz de Carlitos y por quién sabe por qué, también me divertía la situación.

En fin, adiós a Lloyd Morrisett que falleció el 23 de enero pasado a la edad de 93 años.


27
Ene 23

Descubrimientos fabulosos en El Mirador

 

En diciembre pasado hizo 18 años que caminé por la selva petenera rumbo a El Mirador.  Todavía me fascina todo lo que tiene que ver con el reino Kan y no pude sino alegrarme de que han sido encontradas una cantidad increíble de ciudades y calzadas que hacen de la Cuenca Mirador un sistema integrado.  Los descubrimientos con tecnología LiDAR y el liderazgo del arqueólogo Richard Hansen así como el profesionalismo de su equipo, nos están descubriendo un mundo que ni imaginábamos.

Sylvia, Inés y Luisfi en el campamento de El Tintal. Foto por Alejandro Masdeu.

Cuando uno ha viajado bajo el dosel espeso de los árboles, en la selva, bajo el cual oyes que llueve, pero la lluvia no llega al suelo debido a lo espeso del follaje en las alturas, uno se da cuenta de lo fascinante que es la tecnología que permite ver estructuras y ciudades ocultas por la jungla.

La imaginación se dispara cuando uno trata de traer a la vida toda aquella infraestructura, al servicio del comercio, de la política y de la guerra.  Porque, ¿ya sabes, verdad? Los mayas no eran aquellos matemáticos y observadores de estrellas pacíficos con los que fantaseó Eric Thompson.

El MIrador. La foto la tomé de Facebook.

Me deja papo el hecho de que los mayas hayan conseguido los niveles de complejidad que consiguieron en un ambiente tan hostil como el de las tierras bajas.  Otras grandes civilizaciones de la humanidad prosperaron al lado del Nilo, del Ganges, del Yangtse y del Tigris y el Éufrates, pero los mayas prosperaron en las selvas y a merced del agua de lluvia.

Como durante mi visita al reino Kan tuve la dicha de conversar con nuestro guía, Darwin, y con la cocinera, los muleros, y el ayudante, se lo valioso que es el involucramiento de los habitantes de la cuenca en la explotación racional de aquellas maravillas.  Se que los saqueadores, los ladrones de madera y los narcos son amenazas para quienes viven pacíficamente en el área y para quienes quisieran visitarla.  Se que esos problemas son camisas muy grandes para el gobierno y se que la riqueza potencial de El Mirador sólo será aprovechable significativamente si hay un involucramiento más profesional de quienes viven por allá y un involucramiento del sector privado; y por si acaso, por sector privado me refiero al sector voluntario de la economía, en oposición al sector coercitivo de aquella.

Imagen LiDAR. La foto la tomé de Facebook.

Dicho lo anterior, te comparto lo que escribí en 2005 luego de mi visita a El Mirador:

El aroma a copal inundó el aire, y desde lo más alto de la pirámide El Tigre, mis amigos y yo observamos el ocaso. A nuestros pies estaba ese inmenso mar verde que es la selva. Nos llevó dos días y tantito atravesarla, pero ahí estábamos al fin, en la cuna de la civilización maya: la ciudad colosal de El Mirador.

Allá arriba, emborrachado por la luz, los aromas y los colores, uno no puede sino pensar en las personas que construyeron ciudades y calzadas a lo largo y lo ancho de esa jungla. Frente a nosotros estaba la La Danta, una mole increíble que mide 10 metros más que el templo IV de Tikal y cuya base ocupa el área de tres estadios de fútbol. La ciudad es inmensa, ¡y es unos 800 años más antigua que Tikal!

En toda la cuenca Mirador hay unas 26 ciudades grandes [ahora se sabe que hay centenare]; y en nuestra jornada a través de la selva visitamos: La Florida, El Tintal y La Muerta. No es fácil llegar a El Mirador; pero el duro viaje hacia esa ciudad formidable es el vivo ejemplo de cuando el camino vale tanto como el destino. Auxiliados por Billy Cruz, de Petén, mis amigos Silvia, Inés, Antonio y Raúl, así como mi sobrino Alejandro, y yo, emprendimos la aventura el 17 de diciembre pasado. Ale de 12 años, y yo, fuimos a lomo de macho; pero los demás caminaron por bosques interminables y por bajos intimidantes a través de humedales enormes. 

A veces el agua fangosa les llegaba arriba de la cintura, yo me caí cuatro veces de mi Rucio, y el Ale quedó colgando de un árbol en una ocasión. Tras horas de montar, más de una vez reviví mi pierna entumecida poniéndole una cruz de saliva, según la costumbre local. Y entendí lo que es ser terco como una mula. Vimos cualquier cantidad de orquídeas, aunque muy pocas en flor; extrajimos copal del árbol que lo produce. Conocimos el chicle. Vimos aves hermosas y el cielo más estrellado que uno pueda imaginar.

Pero aquello es la selva, y no hay que olvidarlo. Vimos huellas de jaguar y escuchamos sus rugidos, junto a los de los monos aulladores. Dormimos en campamentos en los que el olor a serpiente era perturbador. A mi sobrino se le metió una tarántula en el zapato y le apareció otra en su carpa. Y tuvimos que esquivar ejércitos de hormigas feroces, algunas de ellas muy olorosas. Dormíamos como tiernos, aunque una noche se inundó el campamento y tuvimos que pasarla entre el agua. Una culebra zumbadora se atravesó en el camino y yo regresé con dos garrapatas conchudas, mostacilla y docenas de piquetes.

Sylvia, Raúl, Ines, Alejandro y yours truly en la Cuenca Mirador.

El viaje a El Mirador fue toda una aventura, hecha más inolvidable gracias a los cuidados y a la extraordinaria habilidad de nuestro guía Henry Darwin; y gracias a la cocinera, Gladys. Por ella teníamos tortillas del comal y panqueques en plena selva. También por el asistente, Wilmer, y por los arrieros Manuel y Rudy que cargaban las 12 acémilas y montaban los campamentos con eficiencia.

Mi corazón se aceleraba cuando entrábamos a algún sitio, cuando mirábamos algún montículo, y más, cuando llegamos a El Mirador. A lo largo de la jornada uno puede llegar a experimentar algo de lo que sentían los primeros exploradores de esas regiones en el siglo XIX. Yo pensaba mucho en Stephens y Caterwood, así como en los Maudslay, y también en mi amiga Mayra, que hace años estuvo perdida en la selva durante dos noches.

En febrero de 2003, en el Museo Popol Vuh, tuve la suerte de conocer a Richard Hansen, el arqueólogo que está a cargo del proyecto de la cuenca de El Mirador. Y en esa ocasión quedé admirado del trabajo que está haciendo. Y desde entonces que tenía ganas de viajar hacia allá. A diferencia de otros sitios desarrollados, El Mirador todavía es un mundo perdido, ¡de verdad! y lleno de tumbas sin abrir. En él, uno no encuentra montones de turistas, ni mucha basura; y entra en contacto extremo con uno mismo, con la naturaleza y con grandes obras del genio humano. Por eso, la visita a aquella ciudad preclásica y los cinco días que pasamos en la jungla, fueron una experiencia física y psicológica inolvidable que enriqueció nuestras vidas.

Columna publicada en elPeriódico.


26
Ene 23

Sopas del corazón y del recuerdo

 

Hay dos sopas que me encantan por deliciosas y porque me traen muy buenos recuerdos.  Sus aroma, sabor y textura tienen el poder de transportarme en el tiempo y el espacio. Una es la sopa de ajos, de la que escribí en diciembre pasado, y la otra es sopa de arroz con menudos de pollo.

Igual que la sopa de ajos, la de arroz con menudos también es comfort food que tiene propiedades curativas no sólo para el cuerpo, sino para el alma.   Tenía añales de no comerla y la extrañaba bastante.

Lleva arroz, caldo de pollo, menudos, tomate y se sazona con clavo de olor, la clave es el clavo de olor.  En casa de mis padres y de mis abuelas se hacía con los piecitos y el cuello del pollo y se picaban los menudos; pero en mi casa se hizo con los menudos enteros y así me gusta más.  En su orden, me encanta comer los corazones, las mollejas y los hígados.  Cada uno con su textura particular.

Me ocurre, como con la sopa de ajos, que comer esta delicia es como recibir un abrazo.

En los años 80 y 90 solía comerla en un restaurante tradicional que quedaba cerca del kilómetro 100 de la carretera panamericana; pero modernizaron el lugar y dejaron de servirla, lo cual fue una lástima.


25
Ene 23

“Los que vivimos”…un obsequio “vintage”

 

Los que vivimos es la historia de Kira Argunova. Se desarrolla en 1920 alrededor de la familia de Kira y su lucha por sobrevivir a los cambios sociales e ideológicos a principios de la revolución bolchevique y de la Unión Soviética.   La película está basada en la novela homónima por Ayn Rand y la semana pasada recibí un bellísima versión en VHS, de 1988, gracias a la generosidad de Lucy A. de Ríos.

La peli, de 1942, fue dirigida por Goffredo Alessandrini y producida por Massimo Ferrara-Santa María.  Este último fue acusado por el régimen fascista, de Benito Mussolini, de haber hecho -intencionalmente- una película de propaganda antitotalitaria contra aquel régimen.  En consecuencia el film fue confiscado por los fascistas y desaparecido hasta que, en 1968, fue redescubirerto por Erika y Henry Mark Holzer. Curiosamente Vittorio, hijo de Il Duce, ayudó a su producción y convenció al ministro de Cultura,  Corrado Pavloni, de autorizar la peli.  En contraste con la reacción italiana, para Joseph Goebbels, en Berlín, Los que vivimos era muy blanda con los soviéticos a quienes los cineastas alemanes describían como animales inhumanos.  El burro hablando de orejas, diría mi abuela.  La información para este párrafo la tomé de textos que acompañan los VHS.

La novela y la peli son de gran valor.  Según Warren Orbaugh, El propósito principal de las cinco novelas de Ayn Rand –IdealLos que Vivimos, Himno, El Manantial, y La Rebelión de Atlasno fue la conversión filosófica de sus lectores (aunque todas tienen un tema filosófico principal), sino que proyectar y hacer real los caracteres que son los héroes de sus libros. El deseo de hacer visible al hombre ideal fue lo que la llevó a escribir las novelas, y la necesidad de definir lo que hace posible a un hombre ideal, la llevó a formular el contenido filosófico de esas novelas.

Dicho lo anterior, Los que vivimos no sólo es una historia de amor conmovedora, sino que plantea un problema de mucha actualidad: ¿Cómo puede vivir una persona buena, íntegra e independiente en una sociedad maligna?

En 1988, cuando fue lanzada la edición que generosamente me obsequió Lucy…en recuerdo del querido Roberto Bobby Ríos, The Boston Globe publicó que We the Living viene de una época en que las películas no se avergonzaban de ser operáticas, lujuriosas y de pura sangreEs una mezcla de “Doctor Zhivago” y “A Tale of Two Cities”.  En el New York Daily, ike McGrady escribió que “We the Living” califica, en todo aspecto, como un tesoro fílmico.  En The New York City Tribune, Nels Ericson escribió que será un crímen que pocas personas vean esta película cuando sea exhibida en la sala de cine de Bleeker St. y en la Carnegie Screening Room; pero es un crimen que esta gran película haya estado escondida y olvidada por cerca de 50 años.  Variety opinó que el de We the Living debe ser considerado un redescubrimiento importante; y The  Hollywood Reporter recordó que la peli es una denuncia moral del colectivismo, según había explicado Holzer.

Leí el libro y vi la peli hace varios años, y me dan ganas de volver a por lo menos uno de ellos.

Como dato curioso que no tiene nada que ver, pero sí,  Rossano Brazzi es el actor que interpreta a Leo Kovelensky en Los que vivimos y protatonizó, en 1975 una película filmada en Guatemala, que se llama El derecho de asilo.


24
Ene 23

Pajaritos de la suerte y otras historias de antes

 

Las siguientes son comunicaciones de, o para el ministro de Gobernación que era Manuel Estrada Cabrera durante la presidencia de José María Reyna Barrios.

  • En 1893 José Mora le pidió permiso al Ministerio de Gobernación para andar vagando por las calles con unos pájaros que adivinan la suerte sacando un papelito y paga la gente medio real.

Hasta hace poco todavía se veían esos pajaritos en las ferias; pero la penúltima vez que fui a la feria de agosto, en la ciudad de Guatemala, noté que no los había.  Creo que los vi en Joyabaj, pero no encuentro foto.

  • ¿Qué fue de José Mora? No se; pero en 1894 Asturias, jefe político departamental le comunicó al Ministro de Gobernación que se le dio permiso a N.N. para que pueda dar su espectáculo de pájaros que sacan la suerte.  ¿N.N. era José Mora?

  • En aquella línea de comunicaciones, madame Smith, en 1893, le solicitó al Ministro de Gobernación su autorización para ejercer la profesión de espiritista.

  • Eran otros tiempos, así que, en aquel año, don Manuel Cabral, ministro de Instrucción Pública se dirigió al Ministro de Gobernación para comunicarle que el alumno del Conservatorio de Música, Miguel Gutiérrez se fugó del establecimiento y fue capturado, por lo que solicitó una orden para que fuera recibido un mes en la Casa de Corrección de Menores.  ¿Qué sería de Miguel? ¿Terminaría sus estudios en el Conservatorio? ¿Cómo habrá sido ese mes en la correccional de menores? ¿Por qué se habrá fugado?

  • Como hay cosas que no cambian, en 1894 R. Morales, de la Policía Departamental, le comunicó que el libre acceso a la Plazuela del Teatro Colón -que fue muy dañado por los terremotos de 1917 y 18– da lugar a que en ella se satisfagan necesidades corporales y crímenes.  Lo de la gente que mea y depone en plazas, parques y lugares públicos sigue siendo una realidad muy lamentable.

  • En 1895 Federico Chacón Valenzuela recibió una invitación para asistir puntualmente a las próximas sesiones de la Asamblea.  La puntualidad nunca ha sido una virtud chapina, Federico, ¿era diputado en la Asamblea? ¿Era funcionario del Legislativo, o del Ejecutivo?

Carlos Federico Chacón V. era abuelo de mi abuela, Frances, y padre de mi bisabuelo, Víctor Federico Chacón Ubico.

Carlos Federico Chacón Valenzuela.

En su libro El dictador y yo, Carlos Samayoa Chinchilla describe el derrocamiento de don Jorge Ubico.  Cita al periodista Baltasar Morales y dice: Resulta que el señor Arturo Saravia Ubico, amigo y pariente del general Ubico, cuando salió de su casa el domingo 25 a las nueve de la mañana, se encontró con el aparato de fuerza concentrado en las principales calles de la ciudad y a tiempo que caminaba se puso a meditar -según dice en carta de indiscutible valor documental-, acerca de las graves consecuencias tanto para el gobierno como para el país.  Y decidió consultar con su primo Federico Chacón Ubico, sobre lo que convendría hacer para evitar los males que preveía.  Ambos resolvieron visitar inmediatamente al general Ubico deseosos de hacerle conocer con claridad la gravedad de la situación.

  • En 1896, Julio Lowenthal (¿Sería Julio Lowenthal Behr, o su hijo Julio Lowethal Castellanos?) le solicitó al jefe político, permiso para introducir en los paseos y calles públicas una especie de juego llamado slot-machine.  Cuando yo era niño había tragamonedas en el Aeropuerto La Aurora, cuando ese aeródromo se hallaba donde ahora está la Fuerza Aérea Guatemalteca y luego los había en el edificio que se inauguró en los años 60.  Mi abuela, Frances, disfrutaba de las maquinitas y siempre que íbamos al aeropuerto, con ella, pasábamos un rato jugando.

  • En 1899, Francisco Villacorta, de la Secretaría de Estado, le envió al Ministro de Gobernación el expediente relativo a la denuncia de una mina hecha por Emilio Schuman.

Emilio Schuman.

Emilio Schuman,mi tatarabuelo, era el padre de mi bisabuela, Adela Schuman de Morales (Mami).

Gracias a Luis Andrés Schwartz por estas ventanas a un pasado curioso con el que los chapines tenemos conexiones, unas veces familiares y otras veces solamente porque eran parte del día a día en una sociedad guatemalteca que ya no existe, pero de la que venimos.


23
Ene 23

El asesinato de perritos

 

Simón y Manix fueron dos de los más queridos y memorables perros que tuvimos en mi familia, y fueron asesinados por un vecino criminal.  Aquella basura les dio bocado con estricnina y murieron entre estertores, rigidez y convulsiones.  ¿Qué pasará cuando un perrito muerde una salchicha, o un pan con clavos?

Salchichas con clavos para asesinar perros. La foto la tomé de Facebook.

Pensé en Simón y Manix cuando leí del asesinato de perros en Quetzaltenango y vi las fotos de las salchichas y panes con clavos.  Pensé que los clavos primero se ensartan en las bocas de los animalitos y luego pasan por sus entrañas.  Pensé que ha de ser una muerte lenta, dolorosa y horrible.

Es cierto que los perros callejeros pueden convertirse en plagas y pueden ser peligrosos para la salud, la higiene y la seguridad; pero hay formas civilizadas de controlar el problema. Es oportuno, también, llamar la atención contra los excesos; por ejemplo, advertir que los linchamientos colectivos -que son tan populares entre cierto tipo de personas- pueden dañar muchísimo a empleados, proveedores y clientes inocentes.  Advertir también contra la demanda de penas desproporcionadas que desfiguran la naturaleza de la responsabilidad individual y banalizan el derecho penal.

¿Sábes que creo que hay perros que por temor al envenenamiento no aceptan comida ofrecida por humanos? Lo vi el sábado en la Sexta avenida.  Iba por allí una perra que estaba criando y una chica generosa quiso darle pan; pero la chuchita no lo aceptó.  A mi me pasó una vez en Panajachel, había varios perros callejeros, y fui a comprar galletas para darles y ninguno las aceptó.

¿Será porque saben que hay asesinos de perros por ahí?


23
Ene 23

Adiós a Paul Johnson

 

Paul Johnson fue un escritor, historiador y periodista británico.  Autor entre otros, de Modern Times y A History of the American People, libros que disfruté mucho y que te recomiendo.  Creo que Modern Times debería leerlo de nuevo.

Paul Johnson, según una caricatura que hay en la Universidad Francisco Marroquín.

Johnson era talentoso con la pluma y, aunque era conservador religioso, era un hombre de principios y no era difícil compartir algunos con él.  Denunció la teología de la liberación. Era anticomunista y euroescéptico.  Advertía contra los peligros del relativismo moral.  Era un pensador tan independiente que dudaba de la validez de las evidencias contra Augusto Pinochet.

La independencia es la virtud de reconocer que la responsabilidad de emitir juicios es tuya y que nada puede ayudarte a escapar de ella. La virtud de reconocer que nadie puede pensar por tí, ya que ningún bateador emergente puede vivir tu vida.  Es la virtud de reconocer que la forma más vil de autodegradación y autodestrucción es que subordines tu mente a la mente de otro, la aceptación de una autoridad sobre tu cerebro, la aceptación de sus afirmaciones como hechos, su decir-así como verdad, y sus edictos como intermediarios entre tu conciencia y tu existencia. .

Modern Times y A History of the American People, por Paul Johnson.

Si te fascina la historia, aquellas dos obras de Paul Johnson van a ser lo tuyo.  Hay que conocer a Ghandi, a Hitler, a Lenin y a Stalin, a Mao y a otros personajes del siglo XX de la mano de este historiador que no te va a decepcionar y te va a sorprender.

Paul Johnson falleció el 12 de enero de 2023.


20
Ene 23

Oportunidad de oro para conocer a la CICIG

 

Por el caso de los convenios de colaboración suscritos con la empresa brasileña Odebrecht, la FECI anunció que podría llevar a la justicia a Iván Velásquez, ex jefe de la CICIG, y actual ministro de la Defensa de Gustavo Petro, en Colombia. En ese contexto, tanto Petro, como Alejandro Giammattei bajaron los canastos y se enseñaron los dientes.  Es una ocasión de oro para leer La CICIG: ¿experimento, o conspiración?, por Carlos Sabino.

Según el actual jefe de la FECI, Velásquez debería responder por sus actos ilegales, arbitrarios y abusivos al frente de la CICIG y podría haber sido parte de una estructura criminal relacionada con el caso Odebrecth.

El de Odebrecth es uno de los casos de corrupción más grandes en América Latina, a lo largo de más de 30 años. La foto la tomé de Facebook.

¿Qué es el caso Odebrecth?

El caso Odebrecht es uno de los casos de corrupción más grandes en la historia reciente de América Latina, a lo largo de más de 30 años.  Está basado en una investigación del Departamento de Justicia de los EE. UU junto con 10 países de Hispanoamérica y aquella constructora brasileña.  El caso Odebrecht en Guatemala se remonta al 2012, cuando el Ministerio de Comunicaciones le otorgó a dicha empresa el negocio de la ampliación de la carretera que va desde Escuintla hasta la ciudad Tecun Umán en la frontera con México…y Odebrecht no cumplió habiendo recibido pagos por US$ 218 millones.  Guatemala acordó un arreglo mediocre con muy mal olor.

Hubo cuestiones rarísimas como que a los ejecutivos brasileños no se les capturó cuando estuvieron en Guatemala y se les dejó huir a su país para que, luego, las negociaciones se realizaran en Brasil.  Guatemala no asistió a la reunión de fiscales en la que los países afectados por las estafas de Odebrecht acordaron reparaciones.  La Procuraduría General de la Nación, representante del estado, fue marginada (por la CICIG y la FECI, de Velásquez) de las negociaciones en las que se pactó una reparación estimada como baja en comparación con las que recibieron otros países donde la constructora fue obligada a terminar las obras y a pagar multas.

Dicho lo anterior, y a la luz de los privilegios que le concede al jefe de la CICIG el acuerdo y mandato para el establecimiento de aquella todopoderosa comisión es casi seguro que no será posible llevar a Velásquez a los tribunales; pero, ¿es posible una investigación profunda que exponga el resultado de aquellos convenios? Si el comisionado goza de impunidad…perdón…de inmunidad…¿por lo menos es posible que los tributarios chapines conozcamos qué ocurrió de verdad?

No hay momento más oportuno que este para leer La CICIG: ¿experimento, o conspiración? obra en la que el historiador Carlos Sabino hace un valioso recuento histórico de los orígenes, desarrollo y resultados de aquella comisión.

Carlos Sabino y Yours Truly durante la presentación del libro en la librería Sophos. Haz clic en la foto para ver esa presentación.

En la primera parte del libro, Sabino lleva al lector por un camino que empieza en el fin del enfrentamiento armado interno y nos conduce por la mal recordada Minugua, el aborto de la CICIACS, y el engendro de la CICIG.  Explora el modus operandi de los tres comisionados de aquel órgano.  Expone casos paradigmáticos como el asesinato de Rodrigo Rosenberg, el caso Ríos Montt, la caída de Otto Pérez y el caso La Línea.  No te vas a aburrir leyendo detalles sobre estos y otros casos como el de la familia Bitkov, la muerte misteriosa de Pavel Centeno y los tratamientos especiales de los casos Oberbrecht y Transurbano.

La CICIG: ¿experimento, o conspiración? es una especie de vademécum para todo aquel que quiera entender a la Comisión que, durante los 12 años actuó en Guatemala, lo hizo con poderes formidables, sin tener que rendir cuentas -financieras, éticas, ni políticas- ni a los tributarios, ni a los electores chapines.

El autor hace un análisis de lo que ocurrió en términos políticos y judiciales con la CICIG, para luego contarnos cómo es que su imagen de incorruptible y justiciera se fue por el caño. La primera parte concluye con recomendaciones y meditaciones sobre como combatir la corrupción y a las mafias, y más importante, sobre las posibilidades reales que hay al respecto.  Sabino hace aquello con la maestría que lo caracteriza, no sólo como historiador, sino como sociólogo y como buen tlacuilo.

En idioma nahuatl, el tlacuilo es un escriba que no sólo tiene conocimientos profundos de la cultura, costumbres, política e historia, sino que tiente habilidades notables para relatar la historia.

Columna publicada en elPeriódico.