Porque ustedes van a vivir por mucho tiempo, empiecen a ahorrar en su cuenta de retiro lo antes posible, les dijo John Blundell a los graduandos de la Universidad Francisco Marroquín en noviembre de 2010. De ese consejo sabio me acordé el miércoles pasado cuando participé -como moderador- en una conversación sobre la educación en economía y finanzas para niños y adolescentes en el Michael Polanyi College de aquella casa de estudios.

Empieza con lecciones simples; el dinero no espera, y la libertad financiera se construye desde chico. La ilustración es de Grok.
El tema me pareció valioso y por eso te comparto algunas de las ideas que trabajé después de aquella experiencia: educar a niños de 10 a 13 años sobre dinero es genial porque a estas edades ya entienden conceptos básicos como el valor de las cosas; pero necesitan guías simples para construir hábitos saludables. Me piqué con el tema, de modo que abordemos el ahorro, los presupuestos personales, el uso de tarjetas de crédito y débito, y la sucesión. Enséñales a tus hijos que el dinero es virtuoso y que como dice Ayn Rand es una herramienta moral ya que representa el producto del esfuerzo, la inteligencia y el intercambio voluntario, no la fuerza.
El ahorro es como plantar una semilla que crece con el tiempo. Para niños de estas edades, es buena idea centrarse en la gratificación diferida (esperar para obtener algo mejor) y en metas pequeñas. En la primaria, en mi colegio, el Guatemalteco Bilingüe, se incentivaba el ahorro mediante una competencia en la que el colegio premiaba a quien hubiera ahorrado más durante el año. En casa, me parece buena idea darle a cada niño dos alcancías para administrar sus ingresos (por mesadas, regalos, o ganancias cuando las haya): la de Gastar (para diversión inmediata) y un tecolote para Ahorrar (para metas a corto plazo, como juguetes). Cuando ya se tiene una cifra respetable en la hucha de ahorrar, es buena idea enseñarles acerca de las tasas de interés y ayudarlos a buscar opciones de ahorro, o inversión cuyas tasas no sean opacadas por la inflación. Bankaroo es una app que puede auxiliarte para ver los progresos. Varios bancos chapines tienen cuentas infantiles; y aunque los intereses son absurdos, pueden servir con propósitos educativos.
Un presupuesto es como un mapa para el dinero: les dice a los niños a dónde va cada quetzal para evitar sorpresas. Se puede crear una tabla simple en Excel y explicarles a los niños que un presupuesto divide el dinero en ingresos, necesidades (comida, ropa) y deseos (juguetes, salidas). Encontré que la regla 50/30/20 puede ser una guía: 50% necesidades, 30% deseos, 20% ahorro. Budgeting for Kids es un recurso en línea que puede ser muy útil.
A los 10/13 años se puede introducir a los chicos a la diferencia entre dinero propio (débito) y dinero prestado (crédito), sin entrar en deudas complejas para no abrumar. Es posible explicarles que una tarjeta de débito es como sacar dinero de tu alcancía (gastas lo que tienes), mientras que el crédito es pedir prestado al banco (debes pagar después, con posible costo extra si no pagas a tiempo). Háblales de trampas peligrosas como “comprar cosas que no necesitas porque parece fácil”. BizKid$ es una herramienta de YouTube que usa videos cortos sobre finanzas para niños.
La sucesión (o planificación de qué pasa con tus cosas cuando no estás) es un tema avanzado; pero para niños de 10/13, enfócate en conceptos básicos como compartir y legados familiares, sin detalles morbosos. El tema sirve para enseñar responsabilidad a largo plazo. Enfatiza que es para adultos; pero a los niños se les puede explicar que la sucesión es como un plan de tesoro: decides quién recibe tus ahorros, o juguetes si algo pasa. Comparte anécdotas positivas, como Tu abuelo ahorró y dejó dinero para que tuvieras educación. Evita miedos; enfócate en cuidar a la familia. Crea un Testamento de Juguetes: Anímalos a que escriban qué le dejarían a hermanos, o amigos. Usa esto para discutir ahorro a largo plazo, como Ahorrar ahora asegura que tu familia esté bien en el futuro. Los niños son más listos de lo que uno cree y no hay que subestimarlos.
Empieza ya con esas lecciones simples; el dinero no espera, y la libertad financiera se construye desde chico.
Columna publicada en República.


















