La izada de la bandera de Guatemala, y la fiesta de las antorchas, se celebraron ayer de forma espectacular. En camino a la Plaza de la Constitución vimos muchos grupos de antorcheros y la celebración conservó su espíritu familiar y festivo. Claro que no me escapé de que me tiraran agua, pero estuvo divertido.
Vi a un grupo venir sobre la Quinta avenida de la zona 1 y me apresté a grabar. En eso oí una voz femenina que gritó: ¡Quítese porque son de la {colonia] Niño Dormido! Y ni bien la señora había terminado de advertirme sentí el chorrazo de agua y me agarró ataque de risa. A mí me da pena que el agua sea desperdiciada así, fenómeno que ocurre porque el precio del líquido vital es subsidiado. Pero por lo menos no fue en bolsa porque las bolsas son basura innecesaria. Falta basante para terminar con esa práctica cafre (y reciente) de tirar bolsas y agua, pero como soy optimista racional confío en que se irá extinguiendo en la medida en que sea mal vista.
Yo estaba muy contento porque la fiesta de Independencia se llevó a cabo en todo el país y, por ejemplo, en Patzún se reportó que no hubo mucha tiradera de bolsas con agua. Estaba contento porque por un momento hubo rumores de que la Administración iba a prohibir la fiesta, lo cual hubiera sido absurdo e inaplicable. ¿Viste los memes que decían: Si los chapines no les hacemos caso a nuestros papás, menos le vamos a hacer caso al Presidente? Es que a los guatemaltecos nos gustan las fiestas callejeras y les tenemos cariño a las antorchas, del mismo modo en que les tenemos cariño a los desfiles, a las bandas escolares, a los toritos y a las procesiones.
¿Te acuerdas de que los Colom-Torres quisieron acabar con los desfiles? Lo único que consiguieron fue que se descentrailizan y se multiplicaan al mismo tiempo que el desfile oficial volvió a ocupar su lugar.
@luisficarpediem La fiesta de las antorchas es rescatada, casi no vi agua desperdiciada #antorchas #independencia #fiesta #chapines502🇬🇹 #celebracion
Con Raúl y mi primo, José Carlos, llegamos a la zona 1 y pasamos por la Municipalidad de Guatemala, uno de los puntos designados para encender antorchas. Me parece que la descentralización del encendido de antorchas funcionó muy bien para evitar el vandalismo de los cafres con bolsas de agua y se conservó la tradición de una forma racional. Lo que yo haría el año entrante es una pequeña ceremonia en el Monumento a los Próceres donde fuera encendida una antorcha —como la antorcha olímpica— y esa fuera llevada a la Muni, al Campo de Marte y a otros lugares designados. ¿Por qué? Para respetar el simbolismo de la antorcha de la libertad y su vinculación con el monumento citado.
Luego de pasar por el Palacio de la Loba, nos dirigimos a la Sexta Avenida para ver el paso de algunas bandas y de ahí agarramos por la Séptima Avenida rumbo a la Plaza de la Constitución. Conseguimos lugar en el muro de un arriate y tuvimos una vista estupenda. ¿Te digo algo? La iluminación del Palacio Nacional fue hermosísima. Hubo salvas de artillería y la Granadera a la hora en que los cadetes izaron la bandera. Por lo menos donde estábamos, la feria ubicada en el Parque Centenario no interfirió con la solemnidad del acto. El toque del Silencio con clarín, en honor a los héroes caídos, por supuesto que me puso la carne de gallina. Cantamos el himno nacional de Guatemala y el himno de Centroamérica.
Esto último en compañía de un grupo de seminaristas salesianos de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, que le dieron un toque de hermandad centroamericana a la fiesta.
¿Qué fue lo más chistoso? La pifiada que recibió Bernardo Arévalo en el palco presidencial. En toda la plaza se oyeron gritos de ¡Buuuuuu! y ¡Que renuncie, que renuncie!… aparte de una que otra vulgaridad.
Año con año la experiencia en la Plaza de la Constitución es grata y alegre; pero este año tuvo un toque especial, así que mis felicitaciones para los organizadores. Especial fue, también, el esfuerzo de Tu Muni por mantener las calles limpias a pesar de la afluencia de gente y del descuido de muchos.
La experiencia del sábado
En casa la fiesta empezó el sábado 12 en la tarde. Vimos un grupo de antorcheros pasar bajo el balcón y dispusimos caminar al Monumento de los Próceres con la seguridad de que íbamos a encontrar antorchas.
@luisficarpediem La primera antorcha de la fiesta, que veo; y la antorcha motorizada de Víctor Mazariegos #antorcha #independencia #guatemala chapinesenusa🇬🇹💙🇺🇸 #fiesta
Lo que encontramos fue la plaza cerrada y vigilada por policías municipales; pero la mejor parte fue que vimos una moto, con antorcha y junto a ella un personaje. Nos acercamos y descubrimos —con asombro y alegría— que el caballero se encontraba ahí ensayando porque el lunes 14 llevaría la llama de la libertad al quetzal de Palín, donde grupos de antorcheros lo esperarían para llevar el fuego a otros lugares.
Resultó que se trata de Víctor Mazariegos, empresario guatemalteco, que tiene una plaza de las banderas, en Amatitlán, y ha hecho suya la tarea de mantener viva la celebración de la Independencia. Y, por supuesto que no desperdiciamos la ocasión para conversar con él y tomar fotos.
¿Y hoy en la tarde?
Pues hoy en la tarde seguramente iremos a la Plaza de la Constitución a seguir la fiesta, a ver las bandas y a sentir esta celebración tan popular y querida por los guatemaltecos.
Desde que he leído y entendido mejor la historia de Guatemala, el tema de la desvinculación de Centroamérica de la monarquía hispánica versus la Independencia siempre me da qué pensar. Si te interesa el tema te invito a leer dos libros al respecto: 15 de septiembre de 1821, por David Hernández; y Y lograron sin choque sangriento, por Francisco Pérez de Antón.
La llama sigue pasando de mano en mano. No porque alguien la decrete desde un palco. Porque en la calle, todavía arde.
@luisficarpediem Abucheo presidencial, salvas de artillería y bandas #artilleria #silencio #independencia #celebracion #chapinesenusa🇬🇹💙🇺🇸



















