05
Abr 26

Pascua y la luz que vuelve

 

La fiesta de Pascua o Easter es una de luz, vida y fertilidad y por eso nos gusta en casa. El día comenzó con por lo menos media hora de campanadas en la iglesia de la Villa de Guadalupe y siguió con un desayuno de chilaquilas con chirmol y frijoles parados con crema de Acul, Quiché. Este año no se me olvidó comprar conejo y chocolates, que acompañamos con pastelitos que uno de mis hermanos trajo ayer.

El conejo de Pascua nos visitó este año.

Desde hace milenios es motivo de fiesta el inicio de la temporada en la que las noches son más cortas, en la que hay más horas de luz y cuando la primavera trae la fertilidad y la vida. Los colores propios de esta fiesta antiquísima son los del amanecer y los de la vida suave, agradable y tibia propia de la primavera, cuando hay luz y hay vida. Mi abuela, Frances, solía estrenar ropa en esta fiesta y los colores que usaba eran los propios de la celebración.  También solía preparar almuerzos muy ricos, que normalmente incluían pays.

El lenguaje de los colores  es importante porque los de Easter contrastan notablemente con los de la Semana Santa, que son el negro y el morado.  El negro es el color de la muerte, de lo oscuro, de la soledad, del vacío de la noche, de la tristeza y del mal; y el morado (violeta, o púrpura) es el color del poder, de la magia y de la fe (vis a vis la racionalidad); es el color del confesionario y por consiguiente de la culpa, en contraste con la responsabilidad y es el de algunos ritos funerarios.

Cuando yo era chico, el conejo (animal que es imposible no relacionar con la fertilidad) llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras. Sin que los niños nos diéramos cuenta, mis padres y tíos escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había llegado y que saliéramos a buscar los huevos. Cuando crecimos, a los mayores se nos enviaba a alguna habitación lejos del jardín y —aunque ya sabíamos quiénes escondían los huevos, y que no había tal conejo— igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar sus dulces y preciados obsequios.

El conejo en la Luna

Según una leyenda de Chiconamel, en Veracruz, México, un dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron de ahogarse porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo. El dios en cuestión se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y entonces castigó al conejo que, por haber salvado a los hombres, fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna. Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chinchilla.

Desde tiempos muy antiguos, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.En recuerdo de aquella diosa, a la festividad de pascua se la denomina Easter en algunos países. Esto es porque también era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter. Para el siglo VIII los anglosajones ya habían tomado dicho nombre para la fiesta que celebramos en este día. Astarté es Ishtar y esta, en el cielo en esta temporada, es Venus, el lucero brillante que ves al atardecer. No sorprende que Venus también fuera conocido como Lucifer, el traedor de luz, alegoría propia del inicio de la primavera.

¡Por supuesto que no celebro dioses, ni diosas, pero sí lo que representan aquellos mitos: la fertilidad, la vida, y la luz!

Fiesta en el barrio

En la Villa de Guadalupe, que es mi barrio, la Pascua se celebra con procesión y cohetes aqi que hoy está muy alegre por aquí. Este, por cierto, será el último año que veré la procesión sobre la 20 calle y 14 avenida porque el año entrante habrá un edificio tapando la vista.

Mientras los cohetes alegran el barrio, queda claro que esta fiesta no es solo un recuerdo del pasado: es la afirmación terca de que la luz siempre regresa, más fuerte que cualquier sombra.


04
Abr 26

El bacalao une a la familia

 

En casa, hoy almorzamos el bacalao a la vizcaína tradicional de esta temporada. Este es un plato que se disfruta en viernes; pero ayer no se pudo y lo comimos hoy en familia.

Bacalao a la vizcaína que preparamos en casa.

En Guatemala el bacalao noruego preparado a la vizcaína, es un plato ritual, como el fiambre en el contexto del Día de los muertos y en el de Todos los santos, y los tamales en la Nochebuena, o Navidad y el Año Nuevo. Muchas familias preparan el bacalao con días de anticipación para que los sabores se concentren, y lo comen antes, o después de las procesiones, o mientras ven, o hacen las alfombras de aserrín. Representa la unión de la familia y la identidad gastronómica guatemalteca. Es tan arraigado que, aunque en otras épocas del año casi no se consume, en Semana Santa aparece en casi todas las mesas del país, desde la ciudad de Guatemala hasta los pueblos remotos. En el mismo contexto suele consumirse pescado seco, deliciosamente envuelto en huevo y acompañado por verduras.

¡Listos para recibir a la famila con el bacalao a la vizcaína!

La receta llegó con los españoles, se adaptó al paladar guatemalteco y hoy es un símbolo de sabor e historia. En casa preparamos la receta que pasó de mi bisabuela, Adela, a mi abuela, Frances, y de ahí a mi madre, Nora. No es la receta vizcaína tradicional porque nos gusta añadirle chiles guaque y pasa asados. Por cierto que mi abuela, y su hermana, la tía Baby, tenían una disputa acerca de si mi bisabuela asaba, o cocía los tomates. No recuerdo quién decía qué, pero en casa los asamos y te comparto la receta.

Habiendo desalado bien el bacalao, asamos los tomates, chiles pasa y guaque. Licuamos esos ingredientes y ya tenemos la salsa. En una olla freímos ligeramente los cubos de bacalao, removemos el agua excesiva, añadimos la cebolla morada rebanada y el ajo abundante picado. Agregamos aceite de oliva de forma generosa y sumamos la salsa. Este es el momento de añadir aceitunas rellenas de chiles pimientos, tiritas de chiles morrones, o del piquillo, y alcaparras (mejor si son de las pequeñas y bien lavadas para quitarles la sal). Dejamos hervir todo aquello, checamos la sazón (sal, pimienta y un toque de azúcar moreno) y añadimos más aceite de oliva. Nos gusta la salsa ligeramente aceitosa para remojar el pan en ella. Y es importante que la salsa obtenga un color rojo profundo e intenso. Que no se vea una salsa pálida.

¿Por qué no pudimos almorzar bacalao el viernes? Porque nuestros amigos Sergio y William nos invitaron a su casa a comer y a ver las procesiones de ese día. Comimos una exquisita zarzuela de mariscos acompañada por rebujitos. Sergio preparó un delicado y riquísimo gazpacho de remolachas para acompañar aquel plato majestuoso y en casa nos animamos a hacer nuestra versión del mismo y fue un éxito entre la familia. También fue un éxito el pan de yemas elaborado por un panadero de Totonicapán y los mangos en almibar preparados en casa.

Zarzuela de mariscos que almorzamos el viernes en casa de amigos.

Al final, da igual si cayó el viernes, o el sábado. Lo que cuenta es la mesa compartida, los sabores que vienen de lejos y esa forma tan guatemalteca de mantener viva la tradición sin pedirle permiso al calendario.


04
Abr 26

El alma de las procesiones

 

¿Dónde cenan los romanos? En el parque José Batres Montúfar, que está en la esquina opuesta al Conservatorio Nacional de Música en la ciudad de Guatemala. Me refiero al escuadrón de romanos que acompaña a la procesión de El Calvario.

La centuria cena y descansa en el Parque José Batres Montúfar, y tuve la oportunidad de vestirme de romano.

Hace como unos diez u once años me enteré de que los centuriones cenaban y descansaban en ese rincón encantador, y no fue hasta anoche que los vi por primera vez descansando de su recorrido y muchos en compañía de sus familias. Los escuadrones de romanos o centurias romanas son uno de los elementos más vistosos y emblemáticos de las procesiones de esta temporada. Se trata de grupos organizados de devotos —generalmente hombres jóvenes y adultos, aunque en años recientes han aparecido variantes con niños (romanitos)— que se visten y marchan como soldados del imperio romano. En muchos casos van precedidos por una banda de guerra que, con fanfarrias, anuncia el paso del cortejo por las calles.

Fue muy grato encontrarlos y departir con algunos. Uno de ellos me ofreció usar sus pilum, scutum y galea, oportunidad que no iba a desperdiciar. Aquellos elementos son la lanza, el escudo y el casco.

Muy grata, también, fue la participación de muchos jóvenes en distintos roles, no sólo como cargadores. Destacan, por ejemplo, los chicos de Villa Nueva que decoraron el anda espectacular de María en la procesión de Santo Domingo, basados en un tapiz de El Escorial. Son particularmente notables los jóvenes que acompañan a sus abuelitas. Tal vez porque yo fui introducido a estas tradiciones por mis abuelas, me conmueve ver a las viejitas acompañadas por sus nietos. Uno de ellos llamó particularmente mi atención porque ayudó a su abuelita a levantarse y recogió la basura que había quedado de la cena de ambos. Con la viejita en un brazo y la basura en una mano, ambos se retiraron cuando pasó la procesión de La Recolección.

El muchacho acompañó a su abuelita y recogió la basura que quedó de su cena.

La actitud cariñosa y civilizada del patojo contrastó con un sujeto que vimos en el parque Batres Montúfar. El tipo subió una silla sobre el arriate de malamadres, aplastó varias plantas y se aposentó ahí como si nada. Encima se sonó la nariz con las manos y arrojó los mocos.

Este es un buen momento para recordar que la basura no llega sola a las calles, ríos, lagos y playas. La basura es llevada ahí y dejada por gente inmunda, irresponsable e irrespetuosa que actúa de forma incivilizada porque puede.

Hay gente que no cuida el ornato de la ciudad.

Eso me lleva a un fenómeno que noté anoche: docenas y docenas de ventas de comidas y chalchigüites no sólo invaden las aceras, sino que ocupan porcentajes de las calles donde pasarán las procesiones y crean un ambiente de feria que desvirtúa la naturaleza de los cortejos procesionales. Quienes visitan Carpe Diem con frecuencia saben que no acudo a estas conmemoraciones por su carácter místico, sino por su contenido cultural y tradicional riquísimo. Las procesiones no son desfiles cualesquiera, sino que tienen significados que les imprimen carácter, está uno de acuerdo con ellos, o no. Si por descuido de la Municipalidad de Guatemala y de las hermandades se diluye aquellas naturaleza y carácter, para ser sustituidos por lo pedestre de una fiesta cualquiera, los guatemaltecos perderemos muchísimo de la experiencia colectiva que hace especial esta temporada.

La Municipalidad de Guatemala y las hermandades deberían velar por que las procesiones no se conviertan en desfiles de ferias.

Las ventas deberían ser ubicadas fuera de las vías procesionales. Por ejemplo, si la procesión va a pasar por la Primera avenida, las ventas podrían ser localizadas en las calles que desembocan en aquella arteria. De ese modo no estorbarían, no dañarían el carácter solemne de las procesiones y la gente podría ganarse la vida honradamente ofreciendo sus productos. Por otro lado, una cosa son las ventas que desde siempre han precedido a los cortejos; pero no se mezclan con el paso de las procesiones y otra muy distinta es este fenómeno nuevo que irrumpe y distorsiona.

Otro fenómeno que noté es que abundaron las sillas plegables. Eso está re bien porque yo soy de los que usa banquito para ir a ver los cortejos; pero lo malo es que las sillas son colocadas en primera fila al borde de la banqueta. ¿Y qué con eso? Pues que eso impide que la gente pueda subir y bajar de las banquetas con facilidad al cruzar las calles. Es cierto que uno puede pedir paso con gentileza y la gente da paso con la misma actitud normalmente; pero es aparatoso y noté que mucha gente tímida (quizá) y personas mayores se veían intimidadas a la hora de pedir espacio para pasar. Algo parecido ocurre en las bocacalles donde se hacen varias filas de personas sentadas en sillas e impiden el flujo de transeúntes.  De hecho, las dificultades para la movilidad de la gente se deben a las obstrucciones, y no a las cantidades de asistentes. Está re bien que la gente lleve sillas; pero… ¿habrá forma de que no impidan el paso?

El tercer fenómeno que vi es que da la impresión de que la única hermandad capaz de mantener orden y disciplina en las filas es la de Candelaria. Una vez más, la solemnidad y el carácter de las procesiones quedan debilitados cuando todo es un relajo que no las hace diferentes de un desfile cualquiera. En uno de los cortejos que vi anoche, una vendedora de algodones de azúcar iba gritando entre las filas y los estandartes sin conciencia alguna de dónde estaba y por qué.

Finalmente, fue conmovedor comparar la majestuosidad de las tres grandes procesiones de la ciudad de Guatemala con la sencillez del pequeño y encantador cortejo de Santa Catalina. Esa procesión lleva un Sepultado de tusa, que solía cargar Pedro José de Betancur.

Anoche me enteré de que la cabeza de María Cleofás fue robada por un cargador y permaneció perdida muchos años. También oí la historia de la marcha fúnebre Ione, inspirada en una ópera homónima. Este año me enteré de que la marcha Fuente Divina fue escrita por Manuel Estrada Velásquez, tío abuelo de mi sobrina Michelle.

En medio de tanta belleza y tradición, queda claro que preservar el alma de estas procesiones depende de un equilibrio delicado: respeto, orden y sentido común. Sin ellos, lo extraordinario se vuelve ordinario. Y los guatemaltecos podemos conservar lo que hace única a Guatemala, si queremos.


03
Abr 26

Tradiciones que saben a Guatemala

 

Hace unos días anduve de gira por la costa sur y es fascinante la explosión de colores que hay allá gracias a la exuberante variedad de flores. Esa exuberancia también se manifiesta en las jacarandas y otras flores que hay en La Antigua, en la ciudad de Guatemala y… para ser justos, en todo el país. Lo que pasa en la costa es que el brillo y la luz del sol tienen particularidades propias, como las tienen los costeños en términos de hospitalidad, alegría y generosidad.

Pan de yemas para remojar en miel de garbanzos, o en leche.

Esta temporada —la del equinoccio de primavera— la celebramos en casa con los colores, sabores, aromas, sonidos y texturas propias de la Semana Santa chapina, que es riquísima en tradiciones diferentes a todo lo ancho del país.

El cronograma de las conmemoraciones no se limita a los cuatro días usuales en otras latitudes, sino que empieza al día siguiente del carnaval. Ese viernes y los siguientes, sí o sí, es día de comer empanadas de leche o de atún. Cuando era niño eran de salmón, pero esas ya no se consiguen comercialmente.

A partir de ese día, en casa se hacen presentes los aromas de mangos en almíbar y de jocotes marañones para refresco. Hace sólo dos semanas descubrí que también me gustan los anacardos vivos con azúcar. ¡Así que este año sumé otra tradición culinaria para mi repertorio de la fiesta!

Me encanta el aroma de los jocotes marañones y el refresco alivia los días cálidos de la temporada.

Mientras escribo estas líneas, en casa se está desalando el bacalao que preparamos ayer. También se cuecen los huevos duros porque, cuando salíamos de temporada con mis padres, era costumbre que mi madre preparara ensalada de huevos que siempre estaba disponible en el refrigerador para cuando los niños quisiéramos comer algo rápidamente. En los años 80 dispuse añadirle lomo ahumado a la ensalada y estoy convencido de que fue una buena idea. Mientras escribo estas líneas vino el pan de yemas que ahora nos prepara un panadero de Totonicapán.

Cuando pasaba la temporada en el Hotel Cacique Inn (gracias a la generosidad de mi tía abuela Adelita), el almuerzo del jueves solía ser almuerzo frío, que consistía en jamones, quesos, buena mostaza y huevos endiablados, plato que yo esperaba con alegría.

Los mangos en almibar serán el postre del sábado.

En casa los grandes ausentes de este año son el dulce de garbanzos (al estilo de mi tía abuela, La Mamita, con azúcar blanco) y la miel de garbanzos (al estilo de la costa sur, con panela). Lo que sí habrá es un descubrimiento del año pasado que en casa llamamos jalea de garbanzos, una delicadeza exquisita inspirada en la miel que acabo de mencionar y que —sin tener relación alguna— evoca al haroset propio del pesaj.

Hasta entrado el siglo XX, el día de hoy tenía protocolos muy particulares. Los niños no debían meterse al agua porque podían convertirse en peces, según advertían los viejitos. No había que correr, ni hacer alborotos, ni hablar en voz alta y menos escuchar música. Ya no viví esos tiempos; pero sí viví y vivo la dicha y la alegría de comer bacalao a la vizcaína, plato que se servía en las casas de mis abuelas y de mis padres, y que preparamos en casa con mucho esmero. La receta básica es de mi bisabuela, Adela; pero interpretada de acuerdo con los gustos particulares que tenemos en casa. ¿Quieres la receta? Si te interesa, sigue leyendo; y si no… hasta aquí llegamos.

Bacalao a la vizcaína que preparamos el jueves en casa y almorzaremos el sábado.

Habiendo desalado bien el bacalao, asamos los tomates, chiles pasa y guaque. Licuamos esos ingredientes y ya tenemos la salsa. En una olla freímos ligeramente los cubos de bacalao, removemos el agua excesiva, añadimos la cebolla morada rebanada y el ajo abundante picado. Agregamos aceite de oliva de forma generosa y sumamos la salsa. Este es el momento de añadir aceitunas rellenas de chiles pimientos, tiritas de chiles morrones o del piquillo, y alcaparras (mejor si son de las pequeñas y bien lavadas para quitarles la sal). Dejamos hervir todo aquello, checamos la sazón (sal, pimienta y un toque de azúcar moreno) y añadimos más aceite de oliva. Nos gusta la salsa ligeramente aceitosa para remojar el pan en ella. Y es importante que la salsa obtenga un color rojo profundo e intenso. Que no se vea una salsa pálida.

¿Te diste cuenta? En casa el equinoccio de primavera gira alrededor de los buenos recuerdos que nos conectan con por lo menos tres generaciones de aficionados a la buena mesa. ¿Cómo se celebra en tu casa?

Columna publicada en República.


02
Abr 26

Supremacía constitucional a salvo

 

Muy atinadamente, la Corte de Constitucionalidad resolvió que ninguna obligación internacional puede válidamente atribuir funciones que violenten el reparto constitucional de competencias entre los organismos del Estado —base del gobierno civilizado—; que efender la soberanía constitucional no se opone a la cooperación internacional; que es legítima y necesaria la protección del orden jurídico interno; y que la supremacía de la Constitución no debe ser vulnerada.

Aquella resolución fue emitida el 31 de marzo del 2026 luego de una serie de amparos presentados por varios ciudadanos responsables y por distintas organizaciones.

Los magistrados resolvieron dejar en suspenso el Acuerdo Gubernativo 65-2025 mediante el cual el presidente Bernardo Arévalo pretendía el retiro total de la reserva que el Estado de Guatemala había formulado al artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados. La decisión tuvo el voto favorable de Roberto Molina, Dina Ochoa, Héctor Hugo Pérez y Néstor, así como el voto razonado concurrente de la presidenta Leyla Lemus.

Me encantó que la resolución de la Corte de Constitucionalidad usara el caso de la fracasada Comisión de Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos como ejemplo de por qué es incompatible con el principio de supremacía constitucional que, por medio de un tratado o convenio, se pretendiera pasar sobre la Carta Magna. En su oportunidad dediqué muchas líneas a advertir contra los peligros de la CICIACS y su sucesora, la CICIG.

Luego de aplaudir la resolución en cuestión me llama la atención que en la resolución del 20 de mayo del 2025, en la página 12, la Corte usa la frase Estado constitucional de Derecho. Y la pregunta que me asalta es: ¿existe un Estado inconstitucional de derecho? Pregunto porque el jurista Alberto Herrarte explicó, hace años, que el Estado de derecho tiene características necesarias: el constitucionalismo es la primera, y las siguientes son separación de poderes, descentralización, respeto a los derechos individuales, control jurisdiccional y sufragio. De ello se entiende que no puede haber Estado de derecho sin Constitución, por lo cual la frase Estado constitucional de Derecho es redundante; aunque sí puede haber un sistema constitucional que no sea Estado de derecho porque falten los otros elementos necesarios.

Estoy convencido de que frases como Estado constitucional de derecho, Estado democrático de derecho, democracia liberal y otras son palabras comadreja vacías de contenido y confusas, que lo que describen es, simplemente, un sistema republicano.


01
Abr 26

Artemis II a la Luna

 

El niño que hay en mí se emocionó cuando vio el despegue de la misión Artemis II —que lleva el nombre de la diosa griega de la Luna—. Aunque la nave no alunizará, representa el renacimiento de la exploración lunar humana y me recordó un poco la emoción que sentí en 1969 cuando Apolo 11 llevó a dos seres humanos a nuestro satélite natural.

Lanzamiento de Artemis II. Foto de @kendallbaker en X.

Artemis II es el primer vuelo tripulado del programa y el primer viaje humano más allá de la órbita terrestre baja desde Apollo 17 en 1972. La tripulación -que irá a donde ningún otro humano ha llegado- está integrada por Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch y Jeremy Hansen (de la Agencia Espacial Canadiense). Hará un vuelo de aproximadamente 10 días que incluye un sobrevuelo de la Luna, pruebas de los sistemas de apoyo vital, navegación, comunicaciones y escudo térmico de Orion con humanos a bordo, y un recorrido que llevará a los astronautas más lejos de la Tierra que ningún ser humano en la historia.

No faltarán quienes digan que Artemis II es innecesaria. Bullshit!

La filosofía Objetivista celebra a los hombres de la mente que hacen posibles estos logros. En Artemis, aunque el rol central sigue siendo de la NASA (un organismo gubernamental), el creciente involucramiento de empresas privadas como SpaceX (con su Starship como lander) es coherente con el espíritu Objetivista: la iniciativa privada, motivada por el beneficio y la innovación, es el motor más eficiente del progreso.

Logros como Artemis generan conocimientos, tecnologías y riqueza que benefician a toda la humanidad de forma secundaria, pero su justificación primaria es el valor que representan para las mentes que los crean y para quienes eligen valorarlos.

Esta misión rechaza implícitamente la visión de que la humanidad debe permanecer atada a la Tierra como animales condenados a su ecosistema original. Afirma que el ser humano es un ser de razón, y que su hábitat natural es todo el universo que pueda conquistar mediante su inteligencia. No estamos en la Tierra para sobrevivir, sino para florecer mediante las ciencias, las artes, los deportes y más. 

Artemis es una celebración de la grandeza de los seres humanos. Es la prueba concreta de que la razón funciona, de que la ambición racional es noble, y de que el universo no es un límite, sino un desafío a conquistar.

Por cierto, alrededor de 1997 en el National Press Club asistí a una conferencia de Yuri Koptev, que era director de la Agencia Espacial Rusa en aquel entonces, y él habló sobre por qué deberíamos volver a la Luna. También fui a una conferencia de Jack Schmitt y Gene Cernan, los últimos astronautas en pisar la Luna. Esos temas siempre me han fascinado no solo porque soy un crío de los años 60, sino porque me encantaban mi enciclopedia Mis Primeros Conocimientos, acerca de Viajes Interplanetarios, y el programa El mundo del pequeño Adam.


27
Mar 26

Educacion y timo certificado

 

Johnny Can’t Read es el título de una canción ochentera de Don Henley que no sólo aborda el analfabetismo, sino el respeto que el cantante le tiene a la lectura.

En Guatemala, Juanito sabe leer, ¿y cómo sabemos eso? Por los resultados de la Evaluación de Graduandos 2025 recién publicada que confirma que el sistema estatista de educación chapín es un embeleco, un timo, una estafa y un engaño para los estudiantes y para sus padres. Si bien es cierto que 74% de los evaluados estudiaron en colegios privados y 20% en el sector estatal, todo el sistema es estatista porque el sector privado en la educación solo puede operar por permiso y bajo la estricta supervisión del sector gubernamental. Los grandes distorsionadores son el Ministerio de Educacion, su burocrácia y el Currículo Nacional Base. 

Dicha evaluación de conocimientos y habilidades en las áreas de lectura y matemáticas, así como en competencias básicas para la vida, muestra que 65% de los evaluados tiene resultados entre insatisfactorios y mejorables en materia de lectura, y que 84% de los evaluados tiene resultados entre insatisfactorios y mejorables en materia de matemáticas. Eso quiere decir que en cuanto a lectura, solo 3 de cada 10 evaluados tienen resultados entre satisfactorio y excelente; y ni 2 de cada 10 tiene resultados entre satisfactorio y excelente en matemáticas. Eso sí, 7 de cada 10 tienen internet y computadora. 7 de cada 10 afirma que le gusta leer. El engaño es tal que 9 de cada 10 evaluados piensa que su preparación fue la necesaria. 87% de los evaluados fueron de áreas urbanas, en tanto que 13% fueron del área rural.  ¡Apuesto una ceja a que si el porcentaje urbano hubiera sido menor, los resultados habrían sido peores!

Esos chicos que no saben leer ni pueden hacer cuentas van a querer ganarse la vida, entrar al mercado laboral y competir. ¡Van a querer ir a la universidad y graduarse de médicos, ingenieros y abogados sin las herramientas más básicas, a pesar de que pasaron horas, días, semanas, meses y años en el sistema educativo! Eso es un desperdicio, ¿o no?

Eso sí, la costra nostra de esa burocracia de la educación que se hace llamar magisterio exige bonos, quiere aumentos salariales y quiere no ser evaluada. En 2025 la huelga del sindicato de burócratas de la educación (también conocido como de maestros) impidió que fueran otorgadas 40% de las becas de idioma inglés que iba a otorgar el ministerio del ramo. El ecosistema de la educación estatal causa muchos daños en las vidas de los jóvenes.

Claro que el problema no es de ahora, ni es local. Johnny Can’t Read nos cuenta que el problema viene de lejos. Recientemente el Financial Times advirtió que la falta de hábito de lectura está afectando al aprendizaje y que, como los estudiantes leen menos, se distraen más, tienen dificultades para procesar textos largos o complejos. En consecuencia, tienen dificultades para desarrollar el pensamiento crítico y la capacidad de análisis. En aquellas condiciones se cría una cultura del menor esfuerzo en la que cualquier método educativo que exija disciplina, perseverancia y atención es tratado como vintage.

Estas situaciones que se dan en otras latitudes también encuentran un campo fértil en la educación estatizada, donde el ambiente burocratizado es asfixiante porque el burócrata (en la oficina o en el aula) no actúa según su propio juicio o mejor convicción, sino que debe cumplir estrictamente lo que ordenan esas normas; porque las actividades burocráticas no generan un valor de mercado en dinero ni se evalúan por ingresos vs. costos; porque el éxito no se mide por la aprobación de los clientes, sino por la obediencia estricta a procedimientos y normas aunque estas sean irracionales o contraproducentes; porque el margen de acción del burócrata está seriamente restringido por las regulaciones y su iniciativa individual queda casi anulada; porque entre burócratas (en la oficina o en el aula) lo más importante es no salirse de las normas, evitar riesgos y no innovar, porque cualquier desviación puede ser sancionada o malentendida; y porque en el ambiente burocrático —sin el incentivo del lucro y sin precios de mercado— no hay forma racional de asignar recursos ni de evaluar si una decisión fue buena o mala.

¿Entonces? Tanto para Johnny como para Juanito la solución está en despolitizar y desconcentrar la educación. Está en facilitar la competencia. Está en respetar a los padres y a los niños. La libertad de elegir cómo y dónde aprender no es un lujo: es la única forma de romper este ciclo de mediocridad disfrazada de progreso.

Columna publicada en República.


26
Mar 26

Tesoro que regala el mar

 

Dos piezas de vidrio de mar recogimos de la playa el sábado pasado y no te imaginas la alegría que me dio. Fue como encontrar un tesoro, y además fueron dos. ¿Qué probabilidades hay de encontrar una junto a la otra?

Raúl recogió las dos piezas de vidrio de mar, entre la arena.

El vidrio de mar, también conocido como vidrio marino, es uno de los tesoros más encantadores que regala el océano. Es un fragmento de vidrio que alguna vez fue parte de una botella, un frasco, una vajilla o incluso restos de un naufragio, que el mar ha transformado completamente.

El proceso de su transformación es fascinante: un trozo de vidrio roto, con bordes afilados y superficie brillante, cae al mar. Durante décadas (a veces hasta 200 años) las olas, la arena y la sal lo golpean, lo ruedan y lo erosionan sin parar. Poco a poco la pieza pierde sus aristas cortantes, se redondea, adquiere una textura suave al tacto y un acabado mate o escarchado.

El resultado es una pequeña gema translúcida, opaca y preciosa que parece una joya natural; pero que en realidad es reciclaje del océano. El vidrio de mar fascina porque cada pieza es única en forma, color, tamaño y textura. Además, a aquellos que no perdemos la capacidad de maravillarnos, nos cuenta una historia antigua: puede provenir de botellas del siglo XIX, de naufragios o desechos que el mar ha perdonado y convertido en belleza.

Una historia de perder piedras

Hace unos 30 años, en la playa de Monterrico, conseguí un vidrio de mar de color verde. Era precioso y de buen tamaño, y lo tuve muchos años guardado en una gaveta hasta que, en un inexplicable arranque de limpieza arbitraria, lo eché a la basura. 

Para cuando me di cuenta de lo que había hecho, lamenté mucho mi descuido. No solo por la pérdida de la gema, sino porque me recordó que cuando era niño perdí un rubí brasileño sin pulir que mi padre llevó a casa; me recordó que en la primaria perdí una piedra de alisar tusas para hacer cigarrillos, que me regaló mi abuelita Juanita. ¿A que no sabías que había cigarrillos de tusas? ¿A que no sabías que las tusas se alisaban a mano con una piedra extraordinariamente gentil al tacto? Me acordé de que hace unos 25 años perdí una de las dos piedras verdes mayas que me regaló mi abuelita Frances.

¿Ves que tengo una historia de perder piedras? Por lo pronto cuidaré mi tesoro de vidrio de mar. El mar no solo borra aristas; también nos recuerda que lo que hoy parece insignificante puede convertirse, con tiempo y paciencia, en algo que nos emociona como niños. Y que algunas pérdidas duelen precisamente porque nos enseñan a valorar lo que aún tenemos.


25
Mar 26

¿Cómo se canta el Himno?

 

En Guatemala se alborotó el gallinero porque la cantante Karol Posadas interpretó de forma desordenada las estrofas del Himno Nacional y porque lo hizo en modo jolgorio. En principio sostengo que al Himno no se le deben cambiar la letra, el ritmo ni la melodía para aggiornarlo, y sostengo que la idea de modificarlo al calor de algún revisionismo ideologizado debe ser resistida con todo.

Mi madre, mi familia y yo difrutamos de la pelea y del triunfo de Lester Marínez, conectados con millones de chapines.

Objetivamente, tanto la letra como la música del Himno son bellos. Su letra, su música y su ritmo le aportan —a quien pone atención— ese placer poético y ese mundo romántico que proyectan emociones intensas, vinculadas a valores y virtudes íntimamente relacionadas con un sentido de vida. Uno heroico. Como en esta estrofa: Pues tus hijos valientes y altivos, que veneran la paz cual presea, nunca esquivan la ruda pelea si defienden su tierra y su hogar.

Para que el Himno no pierda su carácter y no se vaya convirtiendo en una burla, o en algo vacío, conceptos significativos como venerar la paz cual presea y. defender la tierra y el hogar deben ser cantados con música y ritmo que no anulen, ni invaliden aquellos conceptos. El Himno de Guatemala tiene una integridad que trasciende el nacionalismo ramplón y estatista —del que hay que huir como se huye de la peste— para recoger con elegancia y dignidad el ideal legítimo de oposición a la tiranía y al poder ilimitado, así como el derecho de las personas a determinar su propio destino.

El Himno dice: ¡Guatemala feliz…! que tus aras no profane jamás el verdugo; ni haya esclavos que laman el yugo ni tiranos que escupan tu faz; y pues, esa estrofa no se canta con música y ritmo que no sean lo apropiados para inspirar el rechazo a toda tiranía, sin importar el color que tenga.

Y sin embargo

Dicho lo anterior, entiendo que no es lo mismo entonar el Himno en una ocasión solemne como un acto de graduación, o en la celebración del Día de la Constitución, que cantarlo al calor de un encuentro deportivo.

En esas ocasiones de fiesta el Himno cumple una función conectora que viaja en el tiempo y el espacio entre personas de lo más variopintas. El sábado pasado, la victoria del pugilista Lester Martínez y la voz de Karol Posadas nos conectaron a mi mamá, a mi familia y a mí con millones de guatemaltecos en San Bernardino y en todo el mundo. Durante la premiación y durante los cinco minutos que comienzan con ¡Guatemala feliz…! que tus aras ¿qué clase de chapín no se siente chapín? No por ese nacionalismo estatista y nefasto que mencioné arriba, sino porque por unos instantes podemos entender la premisa del universo benevolente. Uno en el que, como coreaba la gente en el National Orange Show Event Center, ¡Sí se puede!

Las emociones y sentimientos que derivan de experimentar el universo benevolente se canalizan y materializan en la entonación de una melodía común que ni siquiera tiene que ser cantada de forma correcta para producir la conexión espontánea. Si me preguntan si prefiero que el Himno sea cantado con sus versos y estrofas en orden, digo que sí, que sí lo prefiero para que no se pierda el encanto de su belleza poética. Pero prefiero que se cante desordenado, de forma espontánea y celebratoria, a que no se cante, o se cante con desdén. Prefiero que, si uno sabe que va a cantar el Himno Nacional urbi et orbi, haga el esfuerzo responsable de aprenderse la letra completa.

No recuerdo en qué grado de primaria me aprendí el Himno guiado por las señoritas Anabella o Teresita y por la que era mi profesora de canto (cuyo nombre olvidé). Recuerdo que a mis compañeros y a mí nos explicaron cada verso; y entonces fue que aprendí lo que significaba lamer el yugo y lo que era el paladión.

La verdad es que no es rocket science y la apreciación de la poesía y el simbolismo que hay en él Himno eleva mucho la experiencia de cantarlo en cualquier ocasión. Y al final, eso es lo que importa: que se cante, que se sienta y que siga conectándonos, aunque sea con alguna estrofa fuera de lugar y un espíritu más de fiesta que solemne.


23
Mar 26

Desayuno inglés

 

De cuando en cuando nos da por un desayuno inglés en casa.  Nos gusta mucho porque es complejo, abundante, concupiscente y festivo. 

El desayuno inglés es concupiscente.

Nuestra versión de desayuno inglés incluye la receta chapinizada de los frijojes blancos horneados, de mi abuela Frances (con frijoles blancos de Pachalum); morcillas en vez de black pudding; huevos fritos, hongos Portobello, tomates horneados, y pan tostado con mantequilla. Nos gusta compartirlo con amigos. 

En casa somos devotos de los desayunos, sobre todo en fines de semana cuando hay tiempo para sentarse a comer como la gente, despacio, conversando y disfrutando de la mañana. También tenemos varios desayunos icónicos: el de Los Alpes (porque somos huérfanos de la cafetería Los Alpes); huevos horneados con jamón, queso y salsa de tomate (que mi padre hacía cuando él y mi madre volvían con amigos luego de parrandear hasta que saliera el Sol); el desayuno de don Tavanito, con bistec y frijoles (por el que comía don Octaviano el abuelito de Raúl); el de huevos horneados con crema y queso parmesano (que hacía mi mamá algunos domingos); los waffles, o panqueques con tocino y jarabe de mapple de verdad, o miel de abejas (con las recetas de mi bisabuela, Mami), tostadas a la francesa rellenas de mermeladas; crepas de banano, o rellenas de mermeladas y…el de tamales colorados y negros, ¡Por supuesto!

Eso no quita que no disfrutemos de huevos revueltos con tomate y cebolla; de huevos fritos en manteca de cerdo, o en aceite de oliva; de huevos tibios con mantequilla, o aceite de oliva y sal negra de Sacapulas; huevos duros con aceite de oliva, sal negra y limón,  Acompañados por frijoles parados, volteados, o colados con crema, o queso.  Acompañados por plátanos fritos, o cocidos.  Acompañados por buen café. Acompañados por jugo de naranjas. Eso no quita que no disfruemos de Froot Loops, cereal de Incaparina con miel de abejas y nueces; o de mix de Corn Flakes y Zucaritas con leche, una cucharada de crema de Acul y rodajas de banano. 

…y ahora que estamos en esto me acordé que cuando estaba en el colegio mi papá se enojaba porque a veces yo desayunaba pizza y Coca-Cola; chuletas ahumadas; y hasta bacalao a la vizcayina (en temporada).

¡Amo los desayunos!