Hoy me desperté justo a tiempo para ver la totalidad del eclipse de Luna. Al observar a Selene teñida de rojo es fácil entender por qué este fenómeno lleva el nombre dramático de Luna de Sangre. A las 5 de la madrugada me puse mi bata, abrí la puerta del balcón y puse Alto Giove, de Nicola Porpora, pieza musical que desde que vi la película Farinelli –uso para ver eclipses de Sol y de Luna.
Según este espacio, Carpe Diem, no veía un eclipse de Luna desde 2015; y siempre es maravilloso admirar la mecánica celeste y meditar un rato sobre nuestra capacidad para entenderla y explorarla. Sobre lo fabulosas que son la tecnología, la ciencia y la filosofía que han hecho posible que llegaran hombres a la Luna… y sobre lo hermosa, cautivadora y preciosa que es la Luna.
Durante fenómenos como el eclipse de hoy me invito a pensar en cómo es que la humanidad –o más bien como es que una buena parte de la humanidad– ha pasado de las explicaciones místicas a las explicaciones científicas de los eclipses y meteoros. Como es que los humanos pasamos de la creencia de que un murciélago se comía al Sol, a entender la relación que hay entre el tamaño de la Luna y su distancia con respecto a la Tierra y al Sol para explicar por qué es que una cubre al otro.
Te dejo la letra de la aria de Polifemo para que la disfrutes:
Alto Giove
è tua grazia è tuo vanto
il gran dono di vita immortale
che il tuo Cenno sovrano mi fà
Ma il rendermi poi quella
già sospirata tanto
Diva amorose e bella
è un dono senza uguale come la tua beltà.
Great Jove
it is your grace, is your virtue
the great gift of immortal life
that you bestow upon me.
But render me then that one (gift)
I have already greatly yearned for
The Goddess both beautiful and loving
it is a gift without equal, like your beauty.
En ese baile cósmico, la Luna nos recuerda que el universo no se detiene por nuestras supersticiones. También fue un bonito momento para recordar la Lunar Society, que diseña experiencias que crean espacios intermedios: reuniones íntimas, sensoriales y basadas en preguntas donde las personas reducen la velocidad, prestan más atención y vuelven a relacionarse entre sí, con las ideas y consigo mismas.



















