¡Todo el orbe cante! El Congreso aprobó la derogación total del Impuesto de Herencias, Legados y Donaciones, una carga vigente desde 1948 durante la administración de Juan José Arévalo. La nueva normativa elimina el tributo y exonera obligaciones pendientes. La medida busca reducir cargas impositivas y costos burocráticos asociados a sucesiones, que en muchos casos prolongaban procesos familiares durante años y perjudican a los más pobres cuando tienen la dicha de heredar algo.

Los ciegos pasando frene a las hoces y martillos son la metáfora perfecta para entender por qué una sociedad no ve lo éticamente malvado del socialismo. La foto es en la Sexta avenida A, de la zona 1.
En general, este impuesto define la relación que hay entre la propiedad y el gobierno, e ideológicamente suele ser un tema sensible. No sólo es un impuesto abiertamente hostil a la propiedad y a la herencia, sino que donde existe de manera significativa es fuertemente progresivo. Cuanto mayor es el valor de la herencia, mayor es el porcentaje que toma el gobierno.
En el Manifiesto Comunista, de Carlos Marx y Federico Engels, los autores esbozan 10 propuestas de expropiaciones, políticas fiscales, medidas jurídicas y reorganización de la economía y de la educación a ser aplicadas por el proletariado erigido en clase dominante. Dos de las primeras tres son: fuertes impuestos progresivos y supresión del derecho de herencia.
¿Ves la conexión ideológica y por qué es sensible? A los comunistas y a otros colectivistas les gusta aquel impuesto; y yo digo que es por eso que los diputados semilleros/raiceros (los diputados oficialistas de la administración de Bernardo Arévalo y representantes afines) votaron contra la derogación del tributo.
Aquella oposición a derogar el impuesto no es sólo porque gobernar es gravar para gastar, sino porque la relación entre la propiedad y esta administración no es la que hay entre un derecho y quienes ejercen el poder político. Es la que hay entre un permiso y quienes pueden darlo, o quitarlo para servir a sus intereses.
Para los ponentes y para los diputados que votaron a favor de acabar con aquel impuesto especialmente castigador e injusto, esta derogatoria es un triunfo moral. Los ponentes y los que aprobaron el fin de aquel tributo se hicieron grandes y aprobaron una ley que protege la vida, la libertad y la propiedad contra la voracidad de los pipoldermos y la de la sociedad.
Dicho lo aneterios, ¿para qué sirve la herencia, según lo explica mi querido Friedrich A. Hayek en Los fundamentos de la libertad?
La función familiar de transmitir patrones y tradiciones está íntimamente ligada a la posibilidad de transmitir bienes materiales, dice Hayek. Y agrega que los individuos deben ser libres para hacer llegar a sus descendientes o a otras personas los indicados bienes de carácter material. Hayek explica que es la mejor forma de encauzar el instinto natural de los padres de dotar lo mejor que puedan a las nuevas generaciones, y que parece que no existe razón sensible para limitar la acción a los beneficios no materiales.

La derogación del impuesto sobre herencias es un triunfo moral que beneficia a las familias más sencillas que tienen la dicha de heredar algo. La ilustración es de Grok.
Agrega el maestro que, si queremos hacer el máximo uso de la natural parcialidad de los padres por sus hijos, no debemos impedir la transmisión de la propiedad. Parece cierto que, entre las muchas fórmulas existentes para que ganadores de poder e influencia provean a sus descendientes, la más barata, en el aspecto social, con gran diferencia, es la transmisión de la fortuna. De no existir dicho expediente, los hombres buscarían otras maneras de proveer a sus hijos, tales como colocarlos en una situación que les proporcionara la renta y el prestigio que una fortuna les hubiera dado, originando con ello un despilfarro de recursos y una injusticia mucho más tangible que la que causa la transmisión del patrimonio familiar.
A aquellas ventajas, añade que la herencia constituye un medio básico para mantener el capital e inducir a su acumulación. ¡Y por supuesto que quieres mantener e inducir a la acumulación de capital! Porque el capital no es dinero en una bóveda como el de Rico McPato. Capital son aquellos recursos que las personas utilizan en procesos productivos para satisfacer necesidades de manera más indirecta, por medio de métodos que requieren tiempo y un proceso productivo.
¿Ahora entiendes por qué los semilleros/raiceros votaron contra la protección a la propiedad y a la institución de la herencia?





















