Las sociedades libres prosperan cuando los individuos cooperan por mutuo beneficio, sin coerción, y estos acuden a mecanismos como la reputación para identificar a los halcones, explica Matt Ridley en Telling Hawks from Doves, de su libro The Origins of Virtue.
Distinguir halcones de palomas es clave para la cooperación estable entre seres humanos, y la evolución ha dotado a los seres sociales de herramientas cognitivas para ello. Si aplicamos esto a la ética, comprendemos que la libertad individual florece en entornos donde la reciprocidad y la reputación incentivan el comportamiento virtuoso. Matt explica que incluso organismos simples, como los sticklebacks muestran reconocimiento social y que las recompensas de la cooperación les son negadas a los individuos que no demuestran confiabilidad y no cultivan una reputación de confiables.
Las palomas, por cierto, representan a los individuos cooperadores que suelen practicar estrategias pacíficas y recíprocas; en tanto que los halcones representan a los individuos agresivos o explotadores que muestran estrategias altruistas y dominantes. Si ya leíste el libro seguro que notaste que sustituí el concepto de estrategias egoístas, que usa Matt, por el de estrategias altruistas, que usa Ayn Rand, porque creo que el último es filosóficamente más adecuado. También pude haber usado el concepto de estrategias egoístas irracionales.
Te cuento esto porque en un chat en el que participo hubo una conversación sobre si, siendo uno generalmente pacífico y cooperador, puede tener amistad con individuos con reputaciones de estar inclinados a la agresividad, la explotación, la dominación, y el altruismo. Te lo cuento porque no es lo mismo cooperar con personas con quienes diferimos en temas complejos, que hacerlo con personas cuya reputación de ser actores de mala fe los precede.
Dicho lo anterior, el título Telling Hawks from Doves se basa en un modelo de teoría de juegos que ilustra cómo estrategias mixtas de agresión y pacifismo pueden coexistir en una población estable; pero el texto advierte que un exceso de halcones lleva a conflictos costosos entre ellos, mientras que un exceso de palomas invita a la explotación. No quieres un ecosistema en el que abunden los halcones pero tampoco quieres uno en el que abunden las palomas. ¿Me sigues el paso aquí?
A estas alturas, es Aristóteles quien nos ayuda a avanzar; porque, El Filósofo dice que hay tres tipos de amistad: La amistad por utilidad que se basa en el beneficio mutuo. Somos amigos porque cada uno saca provecho del otro (negocios, favores, política) y sólo dura mientras dura la ventaja. La amistad por placer se fundamenta en el disfrute que nos produce la compañía del otro (diversión, ingenio, belleza, pasatiempos) y es inestable y se acaba cuando desaparece el placer. Estas dos clases son imperfectas y accidentales.
Aristóteles explica que la amistad por virtud o amistad perfecta es la única verdadera y completa. Se basa en la admiración mutua del carácter virtuoso y bueno del otro. Aquí cada uno quiere el bien del amigo por sí mismo. Es rara, estable y duradera, porque se sostiene en la excelencia moral.
Entonces, ¿pueden los individuos pacíficos y cooperadores ser amigos de los depredadores y violentos? Pues…sólo por interés pasajero; pero no por comunidad de virtudes. Al fin y al cabo, la reputación no miente y cada paloma sabrá si puede sentarse a la mesa con halcones y por cuánto tiempo sin que se le revuelva el estómago.
Columna publicada en República.


















