La evaluación de Bernardo Arévalo como presidente de Guatemala se desploma; la gente considera que el principal problema de Guatemala es la corrupción; y la gente cree que el narco tratará de influir en las elecciones generales de 2027. Esos son los tres temas que más me llamaron la atención luego de conocer la encuesta que presentó ayer la Fundación Libertad y Desarrollo.
Después de todo el hate que la administración semillera/raicera les tira a las administraciones de Alejandro Giammattei y Jimmy Morales -muchas veces con razón- resulta muy chistoso que en septiembre de este año 74% de los encuestados opinan que Bernardo Arévalo desempeña muy mal sus labores como presidente de la República; sobre todo si se compara que en septiembre de 2022, 64% de los consultados opinaban eso de Giammattei; en tanto que en septiembre de 2018, 49% opinaban lo mismo de Morales.
La tendencia de evaluación de las labores de Arévalo muestra un desplome y eso ha de doler en la Casa Presidencial. En parte por el pedigree del Presidente que ejerce su mandato a la sombra de su padre, Juan José Arévalo. En parte porque, si bien es cierto que allí nadie debe haber tenido expectativas muy altas en cuanto al desempeño, entre el fandom de Semilla y en alguna medida en el de Raíces, más de uno debe haberse tragado la mitología.
Esto lleva a que, en justicia, la evaluación del Presidente siempre debe ser tomada con un grano de sal. El motivo es que no es lo mismo si el mandatario es mal evaluado porque su administración no protege las vidas, libertad y propiedad de los encuestados; que si es mal evaluado porque no satisface los caprichos y las exigencias de los consultados.
¿Te acuerdas de que el candidato Bernardo Arévalo decía que en Guatemala la corrupción ascendía a 40%? Mucha de su popularidad y de la popularidad semillera/raicera se basó en la expectativa de que Arévalo y su equipo eran diferentes y en que no siendo parte de la oligarquía partidista tradicional, su administración no iba a tener aquellos niveles de corrupción. Pues resulta que cada vez más, cada vez más, la gente opina que el principal problema de Guatemala es la corrupción. No la inseguridad, que es un problemón. No el desempleo, que es otro problemón. La corrupción semillera/raicera es lo que más inquieta a los paisanos y la pregunta que me asalta es: ¿Seguirá en 40%, o qué?
Finalmente, a las puertas de la temporada electoral, 58% de los encuestados dicen que sí acudirán a las urnas; pero 69% de los consultados creen que el narcotráfico intentará influir en las elecciones. Let that sink in. Tal vez por eso es que 68% de los que respondieron la encuesta están de acuerdo con que sean filtradas ciertas candidaturas y la cuestión es ¿quiénes tendrán lo necesario para filtrarlas y a petición de quienes?
Los números están sobre la mesa y el desplome es real, la corrupción encabeza las inquietudes y el narco asoma en las urnas de 2027. ¿Con Ar´évalo se desploma el ideal semillero/raicero? La mitología tendrá que competir con eso.













