. Seguramente has oído la frase que dice: Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon la tuya a remojar, que es la variante moderna del aforismo antiguo que dice Quando vieres la barba de tu vezino pelar, echa la tuya en remojo. La frase alude a que cuando vemos daño en quienes son de nuestra condición, debemos temer que nos ocurra y prevenirnos. Esta frase, citada en el Tesoro de la lengua castellana o española de 1611, aconseja prudencia y prevención: aprende de las desgracias, o problemas ajenos para prepararte, o evitarlos. De aquel consejo me acuerdo mientras leo lo turbio que ocurre en Brasil en materia electoral.

El aforismo de las barbas aconseja prudencia y prevención: aprende de las desgracias, o problemas ajenos para prepararte, o evitarlos. La ilustración es de Grok.
El ex abogado de Lula —que ahora es magistrado del Supremo Tribunal Federal y no tiene jurisdicción sobre el proceso electoral— dispuso extender los comicios dos horas más allá del cierre oficial y suspendió el conteo de votos durante ese tiempo. Ese tiempo fue el necesario para que Lula remontara la ventaja que le llevaba Bolsonaro e invalidara las expectativas basadas en encuestas e incluso en las del mercado de apuestas.
Este es un vivo ejemplo moderno de una práctica que se conoce como el gobierno de los jueces. Básicamente consiste en formar y posicionar jueces de tu persuasión para conseguir que, desde la judicatura, impongan políticas, o acciones políticas favorables a tus intereses. La ventaja de imponer políticas, o acciones políticas mediante jueces y magistrados es que —a diferencia de los diputados y del Presidente— los jueces y magistrados no responden ante los electores. Es una forma de cumplir con el rito democrático, sin respetar el ideal republicano.
Una vez concluidos los comicios el Tribunal Supremo Electoral ordenó la retención del pasaporte de Bolsonaro y le prohibió salir del país. La movida de Lula fue tan audaz, por no decir descarada y cínica, que hasta el Partido Comunista de Brasil denunció una persecución política contra el opositor y la instrumentalización de la justicia por parte de Lula y su juez de cabecera. El Partido de los Trabajadores expuso la intención del gobierno de Lula en cuanto a iniciar una escalada de persecución contra opositores. Un diputado federal electo por el Partido de los Trabajadores le solicitó a la Fiscalía General la retirada del pasaporte del diputado conservador Nikolas Ferreira, una de las figuras más populares del movimiento bolsonarista, para impedir que abandone el país. ¡Por supuesto que ese mismo domingo, Bolsonaro voló a Miami!
La toma del poder de forma totalitaria, por medio de jueces y magistrados (como lo que intentó hacer la CICIG en Guatemala) no es algo que ocurre de la noche a la mañana. Ya en 1987, Lula había advertido que para infiltrar el socialismo en Brasil se necesitaría un trabajo arduo de 30, o 40 años, seguramente porque había leído bien a los socialistas fabianos como Beatrice y Sidney Webb, y a personajes como Antonio Gramsci. ¡Paciencia, que la noche es larga! parece ser la máxima que guía a los socialistas más talentosos de hoy en día.
La idea ya no es tomar el poder por la fuerza; pero si hubiera de usarse la fuerza los jueces cooptados deberían servir como protección. Parte de la idea es comprar clientelas abundantes y dependientes, y para eso se necesitan presupuestos generosos. La compra de politokers, netcenteros y otros activistas también forma parte de la estrategia. De esa forma se cumple con el rito democrático; y se disfraza el socavamiento del sistema republicano.
Lo que está ocurriendo en Brasil, ¿es un llamado a poner las barbas en remojo aquí en Guatemala? Porque cuando los jueces dejan de ser árbitros y se convierten en jugadores, el partido ya no se gana en las urnas.
Columna publicada en República.





















