22
May 20

“El método literario de Ayn Rand”

El método literario de Ayn Rand, por Warren Orbaugh, lo vas a valorar si: 1. Disfrutas no sólo de leer literatura, sino que también de cómo es concebida y escrita; 2. Si entiendes a los seres humanos como heroicos, con su propia felicidad como el propósito moral de sus vidas, con el logro productivo como su actividad más noble y la razón como el único medio para comprender la realidad y adquirir conocimiento; y/o si 3. Te interesa la filosofía contemporánea.

Haz clic en la foto para comprar “El método literario de Ayn Rand”.

Aquí hay poco espacio, así que me voy a concentrar en los héroes de Rand que, como explica Orbaugh, aman la vida, son saludables, hábiles y eficientes, y sus valores son de la tierra en el sentido de que quieren dominar la naturaleza. Al contrario de sus villanos que odian la vida, desprecian el cuerpo, la habilidad y la eficiencia; y quieren dominar a otros hombres. ¿Ves la importancia de este libro en estos tiempos? Galt, Roark, Dagny y Dominique son aquel tipo de gente.

El héroe randiano se parece al superhombre maduro de Nietzsche personificado por Goethe, y a otros personajes de la talla de B. Franklin y T. Jefferson.  Aún D´Anconia, su personaje más torturado sabe contenerse y no permite que su sufrimiento y sus sentimientos lo afecten y lo distraigan en la consecución de su propósito.

Un libro como el que nos ofrece Orbaugh es necesario para explorar no sólo las novelas de Rand qua novelas; sino para profundizar en ideas complejas, en tiempos adversos.  ¡¿Cuándo, sino ahora, necesitamos héroes y entenderlos!? Héroes que carecen de las virtudes del rebaño, en sociedades dominadas por la moral del rebaño, que es la moral del miedo, del sufrimiento y de la dependencia.

A algunos lectores (y a algunos que nunca han leído a Rand) les incomoda que los personajes de la novelista no sean personas como son, sino proyecciones del potencial humano; y para que esas proyecciones sean exitosas, los personajes deben distinguirse de todos los demás y hacer inteligibles las causas de sus acciones.  Yo me cuento entre quienes pensamos que debería haber más personas como los héroes de Rand, que Orbaugh nos ayuda muy bien a entender, en su libro.

Columna publicada en elPeriódico.


22
Mar 20

La tragedia de Fausto y una buena filosofía

¡Ay!, la Filosofía,
Medicina, Jurisprudencia también,
Y a mi costa la Teología,
Con trabajo ardiente, he estudiado.
Y aquí estoy, Pobre tonto,
No más sabio que antes.

Harvard Classics, Vol. 19.

Así se lamenta el doctor Fausto al comenzar La tragedia de Fausto, por Johann Wolfgang von Goethe.  Goethe a quien Federico Nietzsche llamó El Superhombre o Übermensch por sus virtudes, según me ha contado mi maestro, Warren Orbaugh.

Ayn Rand explicó que la filosofía estudia la naturaleza fundamental de la existencia, del hombre y de la relación del hombre con la existencia. A diferencia de las ciencias especiales, que se ocupan solo de aspectos particulares, la filosofía se ocupa de aquellos aspectos del universo que pertenecen a todo lo que existe. En el ámbito de la cognición, las ciencias especiales son los árboles, pero la filosofía es el suelo que hace posible el bosque; de modo que lo importante no es estudiar filosofía, sino estudiar una buena filosofía. No que no haya que estudiar filosofías, para ponerlas en evidencia cuando no son buen suelo.

La tarea de la filosofía es proporcionar al hombre una visión integral de la vida. Esta visión sirve como base, marco de referencia, para todas sus acciones, mentales o físicas, psicológicas o existenciales. Esta visión le dice la naturaleza del universo con el que tiene que lidiar (metafísica); los medios por los cuales debe lidiar con eso, es decir, los medios para adquirir conocimiento (epistemología); los estándares por los cuales debe elegir sus metas y valores, con respecto a su propia vida y carácter (ética) y con respecto a la sociedad (política); los medios para concretar este punto de vista le son dados por la estética, explica Rand.  Luego, ¿cómo puede, un doctor de la talla de Fausto, ser más sabio que antes, si no ha encontrado buen suelo, y buena filosofía?

¿Por qué supongo que Fausto no ha encontrado una buena filosofía? Porque anda buscando respuestas y poder en la magia y el misticismo.  ¿Ves que ha estudiado teología? ¡A su costo! Y en un espíritu más ligero, ¿qué sabemos de la teología? Es como estar en una habitación oscura buscando un gato negro que no está ahí; pero afirmarles a los demás, con seguridad: ¡Lo he encontrado!

Aunque La tragedia de Fausto está escrita en versos, como La Eneida, de ayer, me fue muchísimo más fácil leer aquella, que esta.  Mucho más fácil.

I HAVE, alas! Philosophy,
Medicine, Jurisprudence too,
And to my cost Theology,
With ardent labour, studied through.
And here I stand, with all my lore.

Poor fool, no wiser than before.

La lectura de hoy conmemora la muerte de Goethe el 22 de marzo de 1832.

¿A qué viene esto? A que en estos días de recogimiento, por decir algo, dispuse leer lo que toque de The Harvard Classics, de acuerdo con su guía de lectura Fifteen Minutes a Day.  Dicha guía le permite, al lector viajar por las mentes y los escritos de algunos de los más fascinantes pensadores de todos los tiempos…y algunos no tan fascinantes.

El editor, Charles W. Eliot, que fue presidente de la Harvard University, más de una vez dijo en público que, en su opinión, un estante de cinco pies, podría contener suficientes libros para permitir un buen sustituto para una educación liberal, a cualquiera que los leería con devoción, incluso si sólo dispusiera de quince minutos al día para leer.  En fin, The Five-Foot Shelf of Books fue uno de los regalos que mi abuela, Frances, me regaló cuando me gradué de bachillerato en 1979.  De cuando en cuando acudo a la colección para consultas en casa; pero hoy decidí leer las lecturas asignadas cada día durante el distanciamiento social, para leer temas distintos a los que suelen ocupar mis momentos de lectura por trabajo y por placer, que al final resultan ser lo mismo.


04
Oct 19

“El inventor”

“El inventor” honra a todos los inventores de la humanidad, especialmente a los que trabajarán e ingeniarán en este nuevo Tec3.  Este monumento simboliza al individuo que inventa con todo su poder racional, este hombre inteligente entre inteligentes que lo que más distintivo lo hace es el uso de su mente, su instrumento fundamental, no sólo para su supervivencia sino la herramienta, la raíz y el tronco del ingenio aplicado para la creación de una nueva idea, de una nueva solución, dijo el escultor Walter Peter B. al referirse a su cuarta, e inspiradora escultura monumental que enriquece no sólo el complejo Tec, sino Cuatro grados norte, la zona 4 y no sólo la urbe, sino la ciudad de Guatemala.

“El inventor”, por Walter Peter B.

Obras como las que hacen posible Walter y sus mecenas –en espacios públicos– son importantes porque el arte no tiene un propósito utilitario; sino que su finalidad es la de ser contemplado de forma tan intensa y profundamente personal que es auto-justificada.  ¿Por qué? Porque al ver una obra de arte, lo que buscamos es una visión del mundo que coincida con nuestro sentido de vida.  Dice mucho de ti cuando encargas un héroe inventor para tu edificio, cuando usas tu talento para crear una obra como la que nos ocupa y cuando vas pasando por la calle y te detienes a contemplarla.

Los creadores, pensadores, científicos, e inventores, son los Hércules de su época, adelantados y valientes, erguidos ante los escépticos y envidiosos de su gran visión. El gigante inventor es el hombre más benevolente sobre la faz de la Tierra, explicó Walter.

“El inventor” se halla frente al Tec 3, en Cuatro grados norte.

No es casualidad que creadores y emprendedores como Juan Mini, entre otros de esa talla, sean capaces de ver las características particulares y específicas de las obras de Walter, integrarlas y luego comprender las abstracciones de donde proceden. No es casualidad que muchas personas que tienen la dicha de verlas cuando van y vienen –en sus vidas diarias– se sientan inspiradas por su belleza, y por lo que significan.

“El inventor” fue develado el 19 de septiembre de 2019.

¡Bienvenido “El inventor”! Bienvenido a la familia de “La musa de la innovación“, “El hombre tecnológico“, “Amanecer“, “La fuente de las virtudes“, y “Atlas libertas“, entre otros.

Columna publicada en elPeriódico.


11
Sep 19

Hace 18 años y no olvidamos: 9/11

En recuerdo de las víctimas de los atentados islamistas del 11 de septiembre de 2001; y porque occidente ha fracasado no sólo en detener la jihad, sino en enfrentar filosóficamente el totalitarismo islámico, detengámonos hoy, un momento.

La foto la tomé de Facebook.

Actos de terrorismo como el que recordamos hoy son posibles debido a  la prevalencia de ideas filosóficas irracionales en la ética, la educación, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en el arte y en la política.  Ideas que les permiten a muchos y ciertamente les permiten a los lideres políticos e intelectuales de occidente evadir la naturaleza del totalitarismo islámico.

¡Por supuesto que el recuerdo es importante!; pero también lo es la tarea pendiente de  identificar una filosofía racional que nos permita asegurar los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la felicidad.

La foto la tomé de Facebook.

Hoy es un día propicio para recordar lo que Ayn Rand escribió sobre esa gran ciudad que es Nueva York y lo que significa: Daría la mejor puesta de sol del mundo por una vista del horizonte de Nueva York. Particularmente cuando uno no puede ver los detalles. Solo las formas. Las formas y el pensamiento que las hizo. El cielo sobre Nueva York y la voluntad del hombre se hicieron visibles. ¿Qué otra religión necesitamos? Y luego la gente me cuenta acerca de las peregrinaciones a alguna pestola húmeda en una jungla donde van a rendir homenaje a un templo en ruinas, a un monstruo de piedra con una barriga, creado por un salvaje leproso. ¿Lo que quieren ver es belleza y genio? ¿Buscan un sentido de lo sublime? Déjenlos venir a Nueva York, pararse en la orilla del Hudson, mirar y arrodillarse. Cuando veo la ciudad desde mi ventana, no, no siento lo pequeña que soy, pero siento que si una guerra llegara a amenazar esto, me arrojaría al espacio, sobre la ciudad, y protegería estos edificios con mi cuerpo.

Si te interesa el tema te recomiendo Failing to Confront Islamic Totalitarism, por Onkar Ghate y Elan Journo; y Winning the Unwinnable War, por Elan Journo.


16
Ago 19

Magallanes y un DJ en el espacio

La expedición de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano partió, de España, el 10 de agosto de 1519.  Salieron cinco navíos con 239 hombres; Magallanes murió durante el viaje y Elcano volvió con una nao y 17 personas a bordo.  Quinientos años después el astronauta, Luca Parmitano, mezclará música en la EEI y se convertirá en el primer DJ que transmitirá, desde fuera de la Tierra, para una fiesta en Ibiza.  ¿Así, o más fascinante?

Haz clic en la imagen para escuchar a Javier Esparza cuando relata la gesta de Fernando de Magallanes y de Juan Sebastian Elcano. Fernando de Magallanes, dominio púbico, via Wikimedia Commons.

Te invito a estas meditaciones luego de lo intensa que fuera la temporada electoral en Guatemala, y como pausa para agarrar fuerzas.

Desde que en Tercer grado leí las hazañas de Francisco de Orellana en el Amazonas ese tipo de aventuras siempre me han emocionado; como me emociona la exploración del espacio desde la hazaña del Apolo 11.   ¿Qué tienen en común las aventuras de Magallanes, Elcano, los del Apolo 11, Orellana y…y un astronauta DJ?

Todas, y más, sólo son posibles si adoptamos la primacía de la existencia como principio rector de nuestras vidas; es decir si entendemos que la realidad está por encima y antes de cualquier consideración y si entendemos que la razón es el instrumento que tenemos para conocer la realidad, entender sus leyes causales y usarlas.  La primacía de la existencia se opone a la de la consciencia porque esta última sostiene que lo que crea y gobierna la existencia es nuestra capacidad de percibir.  ¿A dónde hubieran llegado Magallanes, Elcano, Parmitano, Orellana y los del Apolo 11 si no hubieran partido de que la realidad existe independientemente de sus preferencias, caprichos, o deseos?

Todas aquellas, y más, son posibles si entendemos la premisa del universo benevolente, que parte de la convicción de que las ideas importan, lo que quiere decir que la verdad importa y que la mente importa.  Parte de la convicción de que, aunque los accidentes y fracasos son posibles, no son la esencia de la vida humana.

Si te interesan las aventuras de los exploradores del siglo XVI, te recomiendo La cruzada del océano, de Javier Esparza; y si te interesan temas como la primacía de la existencia y la premisa del universo benevolente, te recomiendo las obras de Ayn Rand.

Columna publicada en elPeriódico y en el CEES.


11
Sep 18

Recordamos: 9/11

¿Cómo dejar pasar un 11 de septiembre sin recordar los atentados en Nueva York y DC, a las miles de víctimas y el contexto que los hizo posibles?

Actos de violencia como el que recordamos hoy son posibles deido a  la prevalencia de ideas filosóficas irracionales en la educación, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en el arte, en la política y sobre todo en la ética.  Ideas que les permiten a muchos y ciertamente les permiten a los lideres políticos e intelectuales de occidente evadir la naturaleza del totalitarismo islámico.

Claro que el recuerdo es importante; pero también lo es identificar una filosofía racional que nos permita asegurar los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la felicidad.

Si te interesa el tema te recomiendo Failing to Confront Islamic Totalitarism, por Onkar Ghate y Elan Journo; y Winning the Unwinnable War, por Elan Journo.

La foto la tomé de Facebook.


11
Sep 17

No olvidamos, 9/11

Para mi es impensable que pase el 11 de septiembre sin recordar los atentados contra el World Trade Center, en Nueva York, a las miles de víctimas y el contexto que los hizo posibles.

Aquel es el mismo contexto que hace posibles otros atentados islamistas en todo el mundo, desde aquella fecha fatídica hasta ahora: la prevalencia de ideas filosóficas irracionales en la educación, en los medios de comunicación, en las redes sociales, en el arte, en la política y en la ética.  Ideas que les permiten a muchos y ciertamente les permiten a los lideres políticos e intelectuales de occidente evadir la naturaleza del totalitarismo islámico.

No olvidar es importante; pero también lo es identificar una filosofía  racional que nos permita asegurar los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la felicidad.

Si te interesa el tema te recomiendo Failing to Confront Islamic Totalitarism, por Onkar Ghate y Elan Journo.


20
Dic 16

Merlí, educación y filosofía

cerveza-estrella

Si crees que la educación es importante; pero no cualquier educación.  Si entiendes la importancia de la filosofía y respetas a pensadores grandes como Aristóteles y Nietzsche.  Si eres educador y cuando estás en clase te apasionas y no crees que los estudiantes son el enemigo, te va a atrapar la serie Merlí, de Netfllix.

Merlí o Merlín es profesor de filosofía en una escuela estatal secundaria y enseña de manera original. Desde la perspectiva de distintos filósofos, uno en cada capítulo, aborda con sus y estudiantes de su clase, que incluye a su propio hijo, los grandes temas de la filosofía como ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? y ¿Cómo lo se?, al mismo tiempo que los temas cotidianos que son propios de los adolescentes, sus familias y sus maestros.

Por supuesto que Merlí es mi personaje favorito; pero a su madre, Carmina Calduch, hay que ponerle atención.

Hubo un capítulo en el que Merlí aborda -con sus estudiantes- los temas de la benevolencia, el mercantilismo y el estado.   Estuvo a punto de perderme porque superficialmente parecía que se aproximaba a esos temas de una forma irresponsable y ligera, como suele ocurrir en series de televisión…pero Merlí es Merlí y –all things cosidered– la serie se rescata lo suficiente como para discutir inteligentemente cómo aborda aquellos temas.

…y mira como son las cosas, ayer me topé con cerveza Estrella, de Barcelona, que tiene un pequeño rol en la serie.  Un papel insignificante; pero me acordé de mi maestro Joe Keckeissen, que solía llevarnos al Pecos Bill a discutir mientras bebíamos cervezas.


20
Oct 16

¿Por qué defender el ultra-individualismo?

egoismo

¿Por qué es que uno debería defender el ultra-individualismo? ¿Por qué es que uno no debería tener pena en decir que el colectivismo apesta? Quien haya leído la columna de Raúl de la Horra titulada La biblia del individualismo, seguramente tendrá ganas de saber más sobre estos asuntos. Y se preguntará que por qué es que al columnista le incomoda el ultra-individualismo y por qué es que defender al héroe-individuo contra el colectivismo le parece algo estrambótico, estrafalario, o extravagante.

Partamos, por favor, de que es un error suponer (como suponen muchos) que el individualismo en el contexto que nos atañe se refiere al individuo aislado, o al individuo que se aísla (al modo de Robinson Crusoe, o de Simón el estilita).

El individualismo es el fundamento ético del Objetivismo, del liberalismo y hasta del libertarianismo e incluso en el neoliberalismo: Ayn Rand explica que El individualismo sostiene que el hombre posee derechos inalienables que no le pueden ser arrebatados por ningún otro hombre, ni tampoco por cualquier número, grupo o conjunto de hombres. Por lo tanto, cada hombre existe por su propio derecho y para sí mismo, no para el grupoEl colectivismo sostiene que el hombre no tiene derechos; que su trabajo, su cuerpo y su personalidad pertenecen al grupo; que el grupo puede hacer con él lo que le plazca, en la forma que quiera, por cualquier motivo que el grupo haya decidido que es su propio bien. Por consiguiente, cada hombre existe sólo con el permiso del grupo y en beneficio del grupo. ¿Ves por qué hiede el colectivismo? El Nacional-socialismo, el Socialismo real, el apartheid, el holocausto, la esclavitud (todas ellas aventuras fallidas que marcaron con sangre y dolor la historia humana) fueron posibles porque prevaleció la idea colectivista de que los intereses generales tienen prioridad sobre los derechos individuales.  Entendido esto, ¿por qué no debería heder el colectivismo? ¿Por qué no debería heder el estatismo cuando la legislación y el poder coactivo de los políticos y funcionarios sirven para que los intereses colectivos prevalezcan sobre la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de felicidad de los individuos?

Ayn Rand explica: Un sistema social es un conjunto de leyes [un tipo de vínculo] que los hombres observan con el objeto de hacer posible la convivencia. Dicho código debe tener un principio básico, un punto de partida, de lo contrario no puede ser elaborado. El punto de partida es la pregunta: ¿El poder de la sociedad es limitado o ilimitado? El individualismo responde: el poder de la sociedad está limitado por los derechos individuales del hombre. La sociedad sólo puede crear leyes que no violen estos derechos. El colectivismo responde: el poder de la sociedad es ilimitado. La sociedad puede crear las leyes que desee e imponérselas a cualquiera en la forma que quiera.

Desde aquella perspectiva el individualismo sostiene que tú, como individuo (y todos los individuos sin distinción de etnia, sexo y otras características), tienes derechos que nadie te debe quitar y menos cuando vives en sociedad; es decir, menos cuando te relacionas con otros para cooperar, intercambiar y prosperar pacíficamente.  El individualismo, ¿ves?, es el sistema ético que destierra el uso de la coacción y las amenazas, de las relaciones entre personas.

En su columna del sábado pasado, De la Horra insiste en que Howard Roark es un personaje frío y egocéntrico sin capacidad de empatía, con rasgos de sociópata y machista…bla, bla, bla; y la razón por la que voy a insistir en que es bueno leer El manantial antes de hacer comentarios como aquel es que -hasta para el lector más despistado- es evidente que toda la novela Roark se la pasa ayudando a Peter Keating, sacándole las castañas del fuego y haciéndolo quedar bien. Roark se enamora de Dominique Francon –como sólo puede enamorarse alguien que entiende el valor de amor romántico– y no es un personaje frío sin capacidad de empatía: Roark tiene muchos y buenos amigos, amigos en el sentido aristotélico y no en el sentido feisbuquiano. Howard Roark no desprecia la cooperación y la solidaridad; al contrario, vive, trabaja y florece en sociedad de acuerdo con un código moral en el cual las relaciones son voluntarias, pacíficas, de intercambio, precisamente de cooperación; y no de fuerza.

Es cierto que en la Universidad Francisco Marroquín valoramos las ideas objetivistas como no se valoran en ninguna otra universidad de Guatemala, o de Centroamérica, o de América Latina; pero también valoramos la Ilustración escocesa (hay una Plaza Adam Smith); la escolástica de Salamanca (hay un edificio de estacionamientos dedicado a Covarrubias, De Mariana y Azpilcueta); la escuela austríaca (la biblioteca lleva el nombre de Ludwig von Mises, hay un auditórium con el nombre de Friedrich A. Hayek, y un salón que lleva el nombre de Carl Menger); hay un auditórium Milton Friedman y una terraza Rose Friedman; hay un pasaje Catón el joven; todo ello como en ninguna otra universidad.  Y la lista puede seguir y seguir. ¡Toda la tradición individualista de Occidente es celebrada en la UFM!; pero De la Horra no les cuenta todo esto a sus lectores.

De la Horra no ve motivos para cuestionar y hasta luchar contra las intervenciones paternales del estado; quizás porque es un error comparar al estado con las familias.  En una familia sana los jefes de la familia no toman recursos de unos hijos -por la fuerza- para dárselos a otros; cosa que sí ocurre en el estado, donde los gobernantes tratan a los mandantes como si fueran súbditos y tributarios; y no sólo toman recursos de unos para dárselos a otros, sino que se quedan ellos con una buena porción de aquellos recursos. ¿Me vas a decir que no es moralmente legítimo luchar contra el “el estado benefactor”, que es como se le llama a aquel estado de cosas?

De la Horra trata de escandalizar a sus lectores cuando les habla de un mundo donde el egoísmo es la virtud máxima y el altruismo la peor inmoralidad.  Y el lector agarrado así, en frio y sin contexto, se horroriza.  Pero, ¿qué es el egoísmo? Es la ética que sostiene que el actor siempre debe ser el beneficiario de sus acciones y que el hombre tiene que actuar en favor de su propio interés “racional”. Pero su derecho a actuar así deriva de su naturaleza de ser humano y de la función de los valores morales en la vida humana; en consecuencia, es aplicable únicamente en el contexto de un código de valores morales racional, demostrado y validado de manera objetiva, que defina y determine sus auténticos intereses personales.  No es un permiso para “hacer lo que se le antoje”, y n es aplicable a la imagen del altruismo de un bruto “egoísta”, ni a cualquier hombre motivado por emociones, sentimientos, urgencias, deseos o caprichos irracionales.  Así lo explica Rand y así se explica por qué es que el individualismo y el egoísmo van de la mano.  Y tú, que te preocupas por tus intereses personales y por los de las personas que valoras, entiendes el valor del egoísmo.

Entonces, ¿qué es el altruismo? No se vale confundir el altruismo con la filantropía, la caridad, bondad, o con la benevolencia. En el contexto objetivista, la palabra altruismo se refiere a una idea de Augusto Comte para describir la ética cuyo principio básico es que las personas no tienen derecho a existir por sí mismas, que el servicio a otros es la única justificación de su existencia y que el autosacrificio es su más elevado deber moral, su más elevada virtud y su más elevado valor.   Dice Rand: El altruismo declara que toda acción realizada en beneficio de los demás es buena y toda acción realizada en beneficio propio es mala.  Así resulta que el “beneficiario” de una acción es el único criterio de comparación del valor moral de esta, y mientras el beneficiario sea cualquiera, salvo uno mismo, todo está permitido. Tú, que te preocupas por tus intereses personales y por los de las personas que valoras, entiendes la inmoralidad del altruismo.  No la inmoralidad de la filantropía, la caridad, la bondad, o la benevolencia, sino la del altruismo. ¿Verdad?  El nacionalsocialismo, en el que el individuo existía en función de la raza superior; el socialismo en el que el individuo existe en función de la clase superior; el racismo, en el que el individuo existe en función de la raza superior, todas esas son expresiones del altruismo…ah, y del colectivismo.

En su columna de la semana pasada De la Horra afirma que en un mundo egoísta (en uno donde tú te preocupas por tus intereses personales y no sacrificas a nadie, ni te sacrificas), no existirían los derechos positivos y en esto tiene razón.  ¡Mucha razón!  Esto es porque los mal llamados derechos positivos, por ejemplo mi supuesto derecho al trabajo, implican que tú, o alguien más debe ser forzado a darme empleo. Implican que yo puedo sacrificarte, y sacrificar tu libertad y tu propiedad para que me des trabajo.  Implican que tu no puedes ocuparte de tus intereses personales (como el de racionalizar tus recursos para velar por tu familia) y que tienes que sacrificarlos para que yo pueda satisfacer mis intereses personales.  ¿Ves? Implican que tienes que contribuir a mi empleo, o darme trabajo por la fuerza.  ¿Ves? Los llamados derechos positivos en realidad son necesidades económicas que se solucionan mediante acciones económicas; pero cuando se las trata de convertir en derechos, su ejercicio implica la violación descarada de los derechos individuales.  No hay tales derechos a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad, si otros tienen la facultad de violarlos cada vez que tengan una necesidad.

El Objetivismo no es angelical, y en eso también tiene razón De la Horra. ¡Mucha razón!  El Objetivismo es una filosofía para vivir la vida en la tierra, para prosperar y buscar la felicidad en sociedad, sin coacción arbitraria.  Por eso inquieta tanta alusión del columnista a cosas angelicales, a biblias, catecismos y religiones.  ¡Que obsesión! ¿Será posible que el famoso Raúl de la Horra no sepa distinguir entre religión y filosofía?  La religión, explica Rand, es creencia ciega, creencia que no se apoya, o que es contraria a los hechos de la realidad y a las conclusiones de la razón.  Creer sin ver es una virtud religiosa. La fe es una virtud religiosa. La filosofía, en cambio, no se basa en explicaciones místicas, ni se basa en la fe.  La filosofía demanda racionalidad para identificar la realidad, integrarla y prosperar en ella.

La cuestión es: ¿vas a hacer esa búsqueda con autenticidad, o no? ¿Vas a actuar como individuo pensante, o vas a actuar en rebaño? El sistema social en el que vives, ¿te va a facilitar aquella búsqueda, o te la va a impedir?

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Por cierto y si te interesan estos temas, Warren Orbaugh publicó dos columnas al respecto:

La ilustración la tomé de Facebook.


14
Oct 16

Para una vida con autenticidad

el-manantial

Dada la complejidad y profundidad del Objetivismo, uno querría (o a mí me gustaría) que cuando algunos columnistas abordaran ese tema, lo hicieran de primera mano, en vez de aproximarse a él de oídas, a tientas, y quizás sin prejuicios.

Hace unos días, Raúl de la Horra trató de hacer creer a sus lectores que en la obra de Ayn Rand existe una dicotomía tensa entre el individuo y la sociedad; empero, siendo que desde una perspectiva objetivista la sociedad es el tipo de vínculo que nos facilita cooperar, intercambiar y prosperar, ¿qué dicotomía cabría allí?  De la Horra engaña a sus lectores cuando afirma que en la Universidad Francisco Marroquín, la novela El manantial es una biblia que todos los estudiantes deben leer.  Uno sabe que esta afirmación no es de primera mano y no es inocente porque aquello es mentira. ¡Sólo los estudiantes de arquitectura leen esa obra!  No sólo porque el protagonista es un arquitecto, sino porque aborda la necesidad humana de vivir uno su vida con autenticidad y hacer de esta algo extraordinario, como lo explica Warren Orbaugh, el profesor que comparte aquella obra con sus estudiantes, [autor de Objetivismo, la filosofía benevolente].

¿Es aquella una idea estrambótica, como afirma el columnista? ¿Qué sugiere de la Horra?  ¿No deberíamos vivir la vida con autenticidad, ni hacer de vidas algo extraordinario?  Lector, ¿preferirías vivir una vida falsa y hacer de ella algo insignificante? ¿Qué clase de maestro no quisiera que sus estudiantes vivieran vidas auténticas y magníficas? Cuando leas El manantial, por favor cuéntame si preferirías ser Howard Roark, o Peter Keating.

¿Qué otras ideas nos comparte Roark?  El hombre no puede sobrevivir, salvo mediante su propia mente…todo lo que tenemos procede de un solo atributo del hombre: la función de su mente razonadora. No se trata de elegir entre autosacrificio y dominación, sino entre dependencia e independencia. La mente que razona no puede trabajar bajo ninguna forma de coerción. El hombre que vive para ser siervo de otros es el esclavo.  Si la esclavitud física es repulsiva, ¿cuánto más repulsivo es el servilismo del espíritu? Esas ideas, ¿te parecen estrambóticas?

Columna publicada en elPeriódico.