24
Jul 21

¡Gracias, Jeff Bezos!

 

Para mí, un niño que creció en los años 60 junto al proyecto Apolo, el vuelo espacial de Jeff Bezos fue una de las cosas más estupendas de este mundo y de parte del extranjero.

Después de que la cápsula alcanzara una altitud máxima de unos 106 km, comenzó el descenso con paracaídas para amortiguar el aterrizaje, la nave y los cuatro tripulantes aterrizaron 11 minutos después. Luego de tocar tierra, Bezos declaró: ¡El mejor día de mi vida!…y no lo dudo.

Cuando yo era niño, ¡¿Quién no quería ser astronauta?! Vi el alunizaje del Apolo 11; tuve, como muchísimos de mis compañeros, modelos de la cápsula y el módulo lunar de aquella misión; devoraba revistas y enciclopedias que tuvieran que ver con la luna y viajes espaciales; no me perdía El mundo del pequeño Adam, ni nada, en la tele, que tuviera que ver con el espacioDe modo que el hecho que Bezos haya inaugurado las posibilidades de turismo espacial no puede sino alegrarme y maravillarme.

Además, como lo explica Friedrich A. Hayek en el capítulo 3 de Los fundamentos de la libertad, hoy los relativamente pobres podemos tener carro, o refrigerador, un viaje en avión, o una radio al precio de una porción razonable de nuestros ingresos, porque en el pasado otros con rentas mucho mayores fueron capaces de gastar en lo que entonces se consideró un lujo. El camino al progreso se facilita grandemente por el hecho de que otros lo hayan recorrido antes. En cualquier fase del progreso los ricos, mediante la experimentación de nuevos estilos de vida todavía inaccesibles para los pobres, realizan un servicio necesario sin el cual el progreso de estos últimos sería mucho más lento.

Gracias, Jeff Bezos. Sueño con que, si no soy yo, mis sobrinos puedan visitar el espacio.