23
May 26

Ayuso y el tzompantli incómodo

 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, es la más reciente encarnación de una larga tradición de victimización no sólo mexicana, sino hispanoamericana. Según esa tradición, los culpables de todos los males en este subcontinente no son la mala filosofía y las malas políticas económicas que promueven políticos estatistas y colectivistas, sino Hernán Cortés y otros.

Extracción de corazón y huey tzompantli. La ilustración a tomé de Facebook.

Según esa tradición, los pueblos originarios de estas tierras vivían en un paraíso de paz y abundancia que fue destruido por la invasión europea que siguió a los descubrimientos de 1492. La sanata del victimismo y el mito del buen salvaje se nos enseña y repite desde chicos en la escuela, desde el púlpito, desde la cátedra y se reproduce en medios de comunicación y redes sociales sin pudor.  Por suouesto que no es que no haya habido abusos y violaciones de derechos por parte de conquistadores, encomenderos, autoridades y otros personajes; pero eso es un tema aparte. 

En ese contexto, Isabel Díaz Ayuso recién alborotó el gallinero al recordar que, en la Ciudad de México, precisamente en la calle Guatemala, hay un huey tzompantli que es, nada más y nada menos, que una plataforma que exhibe centenares de cráneos de hombres, mujeres y niños sacrificados, ensartados por las sienes.

¡Por supuesto que ese tipo de torres de cráneos y espectáculos espeluznantes no son exclusivos de los mexicas! Los turcos también hacían torres de cabezas. El cristiano Vlad Tepes —al que conoces con el nombre de Drácula— tiene fama de haber empalado y exhibido a unas 23.000 personas. La diferencia es que ni los turcos, ni El Empalador se hicieron los de la boca chiquita. Y por supuesto que no faltaron quienes dicen que el huey tzompantli es obra de los españoles.

A pesar de que es un valioso testimonio arqueológico y antropológico, aquel huey tzompantli no es exhibido al público por vergüenza y porque contribuye a poner en evidencia que los mexicas eran un imperio depredador que no sólo oprimía, sino que se comía a sus tributarios de todas partes del imperio. Y usaba el terror de la exhibición para subrayar su capacidad de dominio y extracción de tributos. De ahí que tlaxcaltecas, totonacas, quauhquecholtecas y otros pueblos mesoamericanos no dudaran en unirse a Hernán Cortés contra la Triple Alianza.

En el colegio, a uno le enseñaban que los aztecas eran guerreros sanguinarios, pero los mayas eran matemáticos y astrónomos pacíficos; sin embargo, eso es un mito. Los mayas eran como cualquier otro grupo humano y también eran guerreros dados a los sacrificios humanos. La extracción del corazón era la forma de sacrificio favorita; pero también practicaban el desollamiento. En museos y colecciones privadas abundan figuras y vasijas de personajes que usan la piel de sacrificados y abundan instrumentos para desollar. En el período posclásico tardío, los mayas heredaron a Xipe Tótec, Nuestro Señor El Desollado, propio del mundo nahua.

La mitología popular nos cuenta que al cenote sagrado de Chichén Itzá eran arrojadas doncellas, que ya es bastante malo para las jóvenes vírgenes; empero, la evidencia arqueológica muestra que de 137 osamentas recuperadas, ocho de cada 10 son de niños de entre tres y 11 años, sacrificados a Chaac, el dios de la lluvia.

Con respecto a torturas entre los mayas, el vaso K206 muestra a un cautivo mutilado mientras un grupo de músicos hace lo suyo. La vasija K2781 representa a un cautivo desnudo siendo quemado con antorchas de pino. El vaso K8719 despliega un decapitado al que le fueron hechos cortes en el abdomen y piernas. En la pieza K8351 se ve a un sacrificado, en agonía, mientras el sacerdote le extrae las vísceras luego de torturas prolongadas. La estela 12 de Piedras Negras exhibe 8 cautivos atados, con rostros ensangrentados, posturas contorsionadas y signos claros de heridas, humillación y posible mutilación. La estela 16 de Dos Pilas muestra un prisionero desnudo, atado y en postura de sumisión absoluta bajo los pies del gobernante victorioso, lo que simboliza la tortura y degradación previas al sacrificio. Finalmente, en los murales de Bonampak se ve a cautivos con las uñas arrancadas. Estas escenas demuestran que la tortura no era excepcional, sino un pilar del ritual maya que servía para extraer sangre y alimentar a los dioses, así como para humillar enemigos y reforzar la autoridad real.

Huey tzompantli de la calle Guatemala en la ciuad de México. La foto la tomé de Facebook.

Las de los mayas no eran las teocracias pacificas que describieron Sylanus Morley y Eric Thompson, sino ciudades estado rivales y muy agresiva, ninguna de las cuales llegó a dominar completamente y por largo plazo a las otras. Guerras constantes y la captura de cautivos prominentes para sacrificarlos durante procesos largos de degradación y tortura era el nombre del juego. Los aztecas han recibido muy mala prensa por su inclinación hacia los sacrificios humanos, pero ciertamente nunca infligieron a sus víctimas la tortura y mutilación que caracterizaban los sacrificios mayas, dicen Linda Schele y Mary Ellen Miller en The Blood of Kings, Dynasty and Ritual in Mayan Art.

Los mayas no hacían la guerra con el objeto de matar a sus enemigos, era más importante capturarlos vivos y tenerlos en reserva para sacrificios conectados con grandes eventos. Un rey, o noble derrotado era despojado de sus insignias y luego torturado y sacrificado durante rituales públicos, eran exhibidos durante rituales y ceremonias para luego jugar un rol macabro en ellos, explica Giuseppe Orefici en Bleeding Hearts, Bleeding parts: Sacrificial blod in Mayan society, artículo que forma parte del catálogo titulado Blood. Art, Power, Politics and Society.

La experiencia de Cortés y Díaz del Castillo

Hernán Cortés vio con horror y repulsión profundas los sacrificios humanos mexicas (principalmente ofrendas de corazones a dioses como Huitzilopochtli y Tezcatlipoca). Los describió en sus Cartas de Relación (especialmente la Segunda, de 1520) como una costumbre abominable y la más horrenda y abominable que se ha visto, que verdaderamente debe ser castigada. Prohibió expresamente los sacrificios y esto debe haber sido un alivio para los pueblos que pagaban tributos a los mexicas, sin duda alguna, e incluso para los mexicas mismos.

Después de leer esta entrada haz clic en esta ilustración para ver la conferencia Alimentando a los dioses: Sacrificio humano y su procesamiento ritual entre los mayas.

Bernal Díaz del Castillo, por su parte, en el cap´ítulo XIV de La conquista de la Nueva España cuenta que tenían sacrificados de aquel día dos muchachos, y abiertos por los pechos, y los corazones y sangre ofrecidos a aquel maldito ídolo. En el capítulo CX, dice que tenían en todos los pueblos cárceles de madera gruesa hechas a manera de casas, como jaulas, y en ellas metían a engordar muchas indias e indios y muchachos, y estando gordos los sacrificaban y comían; y además de esto las guerras que se daban unas provincias y pueblos a otros, y los que cautivaban y prendían los sacrificaban y comían.

Tas la Noche Triste y en el asedio final se halla uno de los relatos más gráficos y emotivos. Los mexicas sacrificaron a decenas de compañeros de Bernal. Les abrieron los pechos con navajas de pedernal, les extrajeron los corazones palpitantes y los ofrecieron a Huitzilopochtli y Tezcatlipoca. Los cuerpos fueron descuartizados y comidos en rituales. Bernal lo vivió con terror personal ya que temía acabar así y menciona su pavor en batallas.

Poco más tarde, Francisco de Vitoria, en Europa, clasificó los sacrificios humanos —descritos abundantemente por Toribio de Benavente (Motolinía) y Bernardino de Sahagún— como pecados contra la naturaleza y delitos contra el derecho de gentes. Incluyó tanto los sacrificios humanos como la extracción de corazones y la decapitación de inocentes, especialmente niños, como la antropofagia. Argumentó que los sacrificios humanos violaban el principio fundamental del derecho natural que es la protección de la vida inocente. Nadie, ni siquiera los propios gobernantes indígenas, tenía derecho a matar a inocentes para ofrecerlos a los dioses. Esos eran crímenes universalmente condenables, comparables a la tiranía interna. El escolástico sostuvo que los españoles podían intervenir para defender a las víctimas, incluso contra la voluntad de sus propios señores.

Luego de leer esta entrada haz clic en la ilustración para ver la conferencia: La cosecha gloriosa: el cacao y el sacrificio humano en Mesoamérica.

Cerca de 1549, en Yucatán, Diego de Landa no fue testigo ocular de un sacrificio en vivo como Hernán Cortés en Tenochtitlan; pero documentó esos ritos en su Relación de las cosas de Yucatán (escrita hacia 1566) y los combatió activamente. Su perspectiva fue la de un misionero de su época: veía los sacrificios como idolatría diabólica que amenazaba la conversión y los describió con detalle etnográfico para justificar su erradicación.

En capítulos dedicados a la religión maya, Landa ofrece una de las descripciones más precisas del siglo XVI sobre los sacrificios, basada en testimonios indígenas y observaciones indirectas. Describe la extracción del corazón durante la cual el sacrificado era colocado boca arriba sobre una piedra azulada en el patio del templo. En el mismo, el ejecutor y sus ayudantes usaban un cuchillo de pedernal para cortar entre las costillas izquierdas y arrancaban el corazón como tigre rabioso, para luego entregárselo al sacerdote que untaba los ídolos con sangre fresca. El cuerpo se desollaba (excepto pies y manos), el sacerdote se vestía con la piel y bailaba. El asaetamiento, que ya mencioné arriba, consistía en que la víctima (a menudo cautivo) era pintada de azul, coronada y atada a un palo, para que luego le flecharan el corazón (marcado con una señal blanca) hasta dejarla como un erizo de flechas.

En 1562, dos niños mayas hallaron una cueva cerca de Maní, Yucatán, con ídolos de barro, cráneos humanos y restos cubiertos de copal aún fresco (evidencia de sacrificios recientes). Como provincial franciscano y juez eclesiástico, Diego Landa interpretó esto como prueba de apostasía masiva: mayas bautizados que continuaban ritos paganos, incluidos sacrificios de niños y jóvenes.

¿Cómo era en Guatemala?

Dennis Teddlock, citado por David Freidel, Linda Schele y Joy Parker en Maya Cosmos, three thousand years of tha Shaman´s path, explica que, de acuerdo con el Popol Vuh, para crear el mundo se necesitan tres cosas: palabras, nawales y pus. En idioma quiché nawal es la esencia espiritual de una persona, planta, animal, piedra o espacio geográfico y que en el contexto del poder shamanico se refiere a la habilidad de hacer esas esencias visibles o escuchables mediante un rito. Pus literalmente se refiere a cortar la carne con un cuchillo, y es primordialmente el término para sacrificio y significa que la creación se consigue (en parte) por medio del sacrificio.

Cuando termines de leer esta entrada, haz clic en la ilustración para ver la conferencia:Ritual Preclásico en Holtún, Guatemala: los desnudos y los muertos.

El Popol Vuh describe las conquistas y matanzas del rey Quicab, de Quiché, que sometió a cakchiqueles, rabinales y mames. He aquí la destrucción y división de los campos y los pueblos de las naciones vecinas, pequeñas y grandes. Entre ellas estaba la que antiguamente fue la patria de los cakchiqueles, la actual Chuvilá, y los de Rabinal, Pamacá, la patria de los Caoque, Zaccabahá, y las ciudades de los de Zaculeu de Chuvi-Miquiná, Xelajú, Chuvá-Tzac y Tzolohché.

Estos pueblos aborrecían a Quicab. Él les hizo la guerra y ciertamente conquistó y destruyó los campos y ciudades de los rabinaleros, los cakchiqueles y los de Zaculeu, llegó y venció a todos los pueblos, y lejos llevaron sus armas los soldados de Quicab.

Una, o dos tribus no trajeron el tributo, y entonces cayó sobre todas las ciudades y tuvieron que llevar el tributo ante Quicab y Cavizimah.

Los hicieron esclavos, fueron heridos y asaeteados contra los árboles y ya no tuvieron gloria, no tuvieron poder. Así fue la destrucción de las ciudades que fueron al instante arrasadas hasta los cimientos. Semejante al rayo que hiere y destroza la roca, así llenó de terror en un momento a los pueblos vencidos.

Poco antes, el mismo Popol Vuh cuenta que vino la mantanza de las tribus. Cogían a uno solo cuando iba caminando, o a dos cuando iban caminando y no se sabía cuándo los cogían, y en seguida los iban a sacrificar ante Tohil y Avilix. Despué regaban la sangre en el camino y ponían la cabeza por separado en el camino.

En Gumarcaj, el templo de Tohil era el centro de sacrificios: se extraía el corazón a cautivos, se arrojaban los cuerpos por las escaleras del templo y se colocaban las cabezas en tzompantli como los de los mexicas. Francisco Ximénez y otros cronistas describen estos rituales con detalle.

La guerra, la destrucción sistemática, las ejecuciones públicas, la esclavitud, el uso del terror y los sacrificios humanos no eran ajenos al mundo precolombino. Ni para los mexicas, ni para los mayas, ni para los pueblos mayenses.

Entre los quichés y cakchiqueles (pueblos mayenses de los altos de lo que ahora se conoce como Guatemala) también se practicaban sacrificios humanos, aunque en escala menor que los mexicas. Los Anales de los Kaqchikeles y el Popol Vuh mencionan ofrendas de corazones a dioses como Tohil, rituales de decapitación y extracción del corazón. La arqueología en Iximché y Gumarcaj confirma altares y evidencias de estos ritos.

La conquista de lo que ahora se conoce como Guatemala la dirigieron Pedro de Alvarado y sus hermanos, no Cortés directamente. Las cartas de Alvarado a Cortés (abril y julio de 1524) mencionan sacrificios de forma factual y breve, sin las descripciones vívidas ni el horror explícito de Cortés.

En Guatemala hacia 1537, Francisco Marroquín ya no presenció sacrificios humanos en Gumarcaj ni Iximché; pero todavía atestiguó actos de idolatría y borracheras rituales. Consideraba a los indígenas como personas libres con alma, sencillos y simples en juicio (los buenos salvajes); pero racionales y dignos de protección. Ya en 1535 (antes de la Bula Sublimis Deus de 1537 y las Leyes Nuevas de 1542) protestó contra la esclavitud. Esto lo alineó parcialmente con las ideas de Vitoria sobre el derecho natural. Investigó y actuó contra prácticas paganas. En un caso documentado, recomendó depositar esclavos indígenas para quitar la idolatría y borracherías en manos de una persona de confianza que los adoctrinara. Esto reflejaba la política eclesiástica de eliminar ritos asociados a dioses como Tohil (quiché) o Tz’akol (cakchiquel), que incluían ofrendas de corazones y sangre. Promovió las reducciones, que hicieron más difícil mantener rituales clandestinos, incluidos cualquier resto de sacrificios o altares ocultos.

Al final del día, la historia no se escribe con mitos convenientes, ni con victimismo selectivo. Los tzompantli, los cenotes llenos de restos de niños y los altares de sacrificios siguen ahí para recordarnos que el terror ritual no lo inventaron los españoles. Negar esa realidad solo perpetúa el discurso ideológico,  el ocultamiento de la ignorancia, la justificacion del error y el disfraz de la mentira que practican Sheinbaum y sus corifeos.


18
May 26

Mi trompeta maya de concha

 

Entre los instrumentos musicales mayas, la trompeta de concha ocupaba un lugar jerárquico y sagrado: era la voz del cosmos, no solo un generador de notas. Mientras flautas y ocarinas podían ser más melódicas, o íntimas, y los tambores marcaban el pulso terrenal, la caracola conectaba lo humano con lo divino mediante su potencia sonora y su carga simbólica. Su uso perduró en algunas tradiciones mesoamericanas posclásicas y virreinales, y estudios arqueoacústicos modernos confirman que su timbre era capaz de generar una experiencia sensorial abrumadora en los rituales.

@luisficarpediem

Trompeta de concha #caracola #instrumentosmusicales #arqueologia #maya #sonido

♬ sonido original – Luis Figueroa

Para la fiesta de solsticio de invierno del año pasado, uno de mis regalos fue una trompeta de concha; y la verdad me dio mucha alegría recibirla. Allá por 2010, en la Calle de Santander, en Panajachel, vi una y estuve a punto de comprarla y me puse roñoso y no la adquirí. De modo que cada tanto me acordaba de eso y me incomodaba bastante haber dejado pasar la oportunidad porque nunca más me volví a encontrar con una… hasta la Navidad pasada.

La foto de despliegue K5937 de una vasija cuya ubicación física es desconocida. Muestra una escena de músicos durante un juego de pelota y el segundo músico de izquierda a derecha toca una trompeta de concha. La foto la tomé de https://research.mayavase.com/kerrmaya_hires.php?vase=5937

 La foto de abajo es de una trompeta de concha del Kimbell Art Museum y visité ese museo de Fort Worth, Texas en 1997 en compañía de mi prima, Rita, con quien es un placer visitar museos.

Trompeta de concha que se encuentra en el Kimbell Art Museum. La foto la tomé de Google Arts and Culture.

Para aprender a extraer de ella su sonido grave, resonante y de largo alcance, que los mayas apreciaban tanto en contextos rituales, de convocatoria y bélicos, acudí a YouTube donde encontré buenas instrucciones.

A veces hago sonar mi trompeta de concha en el balcón de mi casa, sobre todo cuando estoy frente a Venus, o Júpiter que se destacan re bien en el horizonte del oeste. Por supuesto que no lo hago por motivos místicos, sino por disfrutar de un sonido ancestral que uno no suele escuchar en contextos urbanos. Para mí es un sonido celebratorio y me parece encantador cuando lo asocio con la observación de cuerpos celestes.


13
May 26

Kax Kultura: mayas en tecnicolor

 

Si te interesan la arqueología y la cultura maya, te va a gustar lo siguiente: Kax Kultura, una página que enriquece el conocimiento de la iconografía de los mayas.

Rollout k7898 de Justin Kerr. La ilustración la tomé de Kax Kultura.

Mediante el uso de dos inteligencias artificiales, el autor de la página les da vida y color a las fotografías de vasijas de Justin Kerr. Es cierto que uno puede usar su imaginación para especular cómo serían aquellas imágenes si fueran más realistas, como en una película; pero las IA elevan a la enésima potencia la experiencia de las escenas alucinantes que nos dejaron los mayas.

Alucinantes, por cierto, es un understatement.

Interpretación de ChatGpt.

La fotografía de despliegue o fotografía periférica es una técnica de imagen que produce una representación bidimensional y continua de la superficie de un objeto cilíndrico tridimensional, como un jarrón o una pieza de cerámica, y simula el proceso de desenrollar su exterior curvo en un plano. Con este método, Justin Kerr capturó la circunferencia completa de vasijas mayas en una sola imagen sin distorsiones, lo que reveló detalles como decoraciones, inscripciones o patrones de desgaste que son difíciles de documentar en superficies curvas. La técnica permite el análisis no destructivo de artefactos sin manipulación física, lo que facilita el estudio y la comparación detallada.

Interpretación de Gemini.

Lo que hace Kax Kultura enriquece la experiencia de la fotografía de despliegue, porque usa ChatGPT y Gemini para mostrarnos con detalles, colores y profundidades las escenas de las vasijas. Por supuesto que ambas IA muestran interpretaciones diferentes y parte de la gracia de observar las interpretaciones es decidir cuál es mejor. A veces es difícil decidir y a veces hay detalles mejores en una que en otra. Pero nunca son inútiles las interpretaciones. Ahí es donde entran lo poco, o mucho que uno sepa de iconografía y de otras disciplinas relacionadas con la cultura maya, así como el buen criterio. ¿Cuales son tus favoritas?

Rollout de Justin Kerr.

Algunas escenas como la que involucra a una mujer, un hombre y una vasija para enemas son relativamente simples en su complejidad iconográfica. La K7898 es una escena ritual de preparación farmacológica e ilustra rituales de enema. En la iconografía clásica maya, las escenas de preparación y administración rectal de líquidos (generalmente balché fermentado, mezclas con tabaco, hongos o plantas psicoactivas) son relativamente frecuentes. Las personas que aparecen en esta vasija no son ancianos, ni deidades, sino personajes de edad adulta normal, lo que sugiere que se trata de un ritual de élite practicado por nobles o sacerdotes para alcanzar estados alterados de conciencia durante ceremonias.

Interpretación de ChatGpt.

Kax Kultura nos ofrece una forma inédita y vibrante de conectar con el genio creativo de los mayas. No dejes de visitarla y jugar con las interpretaciones de la IA: la experiencia es tan alucinante como las propias vasijas.

Interrpretación de Gemini.

Gracias a Kax Kultura por esta aportación y…a ti…¿cuáles interpretaciones de las IA te parecen mejores?


12
Oct 25

Yaxum B’alam y su aventura épica

 

De la mano de la autora y cuentacuentos Sylvia Valiente, ayer acompañé a Yaxum B’alam en su viaje por distintas ciudades mayas en busca de un regalo para su novia y futura esposa. En Las aventuras de Yaxum B’alam en las tierras mayas, Yaxum visita El Baúl y Kaminaljuyú, para luego dirigirse a Quiriguá y adentrarse en la selva rumbo a Yaxhá, Tikal, San Bartolo y El Mirador. En cada una de estas ciudades, el héroe recibe regalos valiosos para conquistar, con ellos, la mano de su amada.

Mientras contaba las aventuras de Yaxum B´alam, Sylvia Valiente fue amenazada por un guerrero.

Con el apoyo de props y la participación de Pablo Velásquez en los papeles del búho Iki y de un guerrero amenazante, así como con Katarina Gray en la computadora al proyectar las imágenes del cuento, Sylvia nos llevó a niños y adultos por un viaje de descubrimiento emocionante.

Sylvia Valiente conversó con Iki, el buho.

Originalmente, este libro está dirigido a niños, pero la historia atrapa y las ilustraciones de Lila Ramírez son tan chulas y apropiadas que es fácil de disfrutar por personas mayores e incluso por quienes alguito sabemos de los mayas. Nunca había oído a Sylvia relatar las andanzas de Yaxum, y su narrativa me dejó cautivado.

Al concluir el relato, el público recibió dibujos basados en el libro y crayones para darles vida y color. Yo tomé un B’alam (jaguar) y le di vida con colores anaranjado, negro, verde y rojo.

Después de la lectura del cuento, los asistentes coloreamos glifos mayas. Este es mi b´alam.

La actividad tuvo lugar en la célebre antigua Tipografía Sánchez & De Guise, donde se conservan máquinas antiguas y materiales fascinantes. Recuerdo que esa imprenta producía novenas, estampitas, un calendario famoso y otros impresos que forman parte de la historia del siglo XX en Guatemala. Como trabajé en una imprenta, encontré esta visita tres veces más encantadora.

De vuelta a Yaxum B’alam, ¡adivina quién le dio voz a Iki en las actividades del libro y quién es el de la cerbatana en el vídeo de abajo!

La lectura de Las aventuras de Yaxum B’alam en las tierras mayas ocurrió en el marco del 28.º Festival del Centro Histórico. Este evento, lleno de color y cultura, nos recuerda que las historias bien contadas trascienden generaciones y nos conectan con nuestras raíces. ¡Que vivan los cuentos, los mayas y la magia de la narración!


27
Ago 25

FLAAR: Flora, fauna y arqueología

 

Hacía ratos que quería visitar el jardín etnobotánico de la Foundation for Latin American Anthropological Research y, ¡se me hizo! Ahí conocí la  Aristolochia grandiflora o «flor pelícano», la flor más grande de Centroamérica. Chula como es, hiede como mi Stapelia gigantea.

El jardín etnobotánico de FLAAR guarda maravillas.

También aprendí que en Alta Verapaz hay muchas flores comestibles de las que uno no tiene idea. ¿Qué flores comestibles conoces? Yo los lorocos, las de izote, las de pacaya, las de calabaza y ahí se acaba mi lista. ¡Pues hay muchas más!

Descubrí que hay plantas cuyos frutos huelen a cacao y saben a cacao, pero no son cacao. Sabía que las ceibas producen una forma de algodón, pero nunca la había visto; en FLAAR pude tocar esas fibras suaves.

Con mis amigas, Lissa y Carrie, visitamos este espacio fascinante que dirige el arqueólogo Nicholas Helmuth y en el que trabaja un equipo multidisciplinario dedicado a promover la difusión de información sobre la diversidad de especies de flora y fauna nativas, y el patrimonio precolombino en Mesoamérica. Mediante tecnología digital —con fines conservacionistas y educativos— FLAAR comparte información con organizaciones educativas, gubernamentales y privadas, así como con !el público en general.

Nicholas nos mostró y tocó para nosotros la reproducción de una marimba de tortugas que él descubrió…y por supuesto que no aguanté la tentación de hacerla sonar. En 1965, Nicholas se hizo famoso por descubrir la tumba de Jade Jaguar, del siglo IX a. e. c., en Tikal. En aquel tiempo, Nicholas era estudiante de arqueología en la Harvard University.

@luisficarpediem

Una marimba de tortugas y Aristolochia grandiflora, la flor más grande de Mesoamérica en el jardín etno botánico de @FLAAR Mesoamérica #mesoamerica #jardin #arqueologia #etnobotanica #lusgi61

♬ Ave Lira – Marimba Chapinlandia

Para quienes se fascinan por la fauna, la flora y la arqueología, FLAAR es un sitio lleno de información y recursos, incluidas miles de fotografías y material educativo para niños. Este lugar es un tesoro para quienes buscan reconectar con la naturaleza y la historia de Mesoamérica. ¡Una visita que no solo educa, sino que inspira a cuidar nuestro patrimonio natural y cultural


06
Jul 25

Aventura en El Soch, y V

 

Tempus fugit o el tiempo vuela es una frase especialmente cierta cuando uno la está pasando muy bien; y en El Soch nos llegó el martes 15 de abril, día en que finalizó nuestra estancia en aquel sitio arqueológico, rincón perdido de bosques y manantiales, paraíso en el que la generosidad y la cortesía se viven de ese modo tan particular como se vive la vida en el campo.

Amanecer brillante en nuestro último día en El Soch.

Nos levantamos tarde y desayunamos lentamente, como cuando uno no quiere que avance el día. Comimos miel del panal que había sido castrado la noche anterior. Don Julio nos mostró una ficha antigua de la finca San José del Soch y volvimos a la cabaña para empacar.

No quisimos irnos sin pasar a despedirnos de las tías Chita y Tita, así que agarramos camino hacia su casa con la dicha y la novedad de que las encontramos haciendo pan. ¡Aaaaaaah, qué ganas de no irnos y de quedarnos para ayudar a hacer pan… y comerlo después! En las casas tradicionales de Guatemala es tradición preparar pan con ocasión de la Semana Santa. En parte, eso se debe a que, hasta bien entrado el siglo XX, los negocios no abrían durante aquella festividad y era necesario abastecerse antes de que llegaran los días grandes de aquella conmemoración. En parte, porque, ¿a quién no le gusta una buena fiesta? ¿Y cómo puede haber buena fiesta sin elaborar comida por toneladas y, mejor, si es en familia? ¿Y cómo puede haber buena fiesta si la comida no se comparte y se reparte?

Elaboración de pan en El Soch.

Tuvimos, pues, la dicha de llegar a tiempo para ver a las tías y a dos sobrinas de ellas en plena producción de pan. Vimos el horno encendido y las manos maravillosas amasando y trabajando las masas. Vimos las formas caprichosas y personalísimas con las que se elabora aquel alimento primordial. Les dijimos adiós al célebre lorito que escapó del gavilán en 2024, al que apodé El Barón Rojo; y nos despedimos de las oropéndolas que hay en el jardín de las tías. Luego de los abrazos y de las despedidas, bajamos a la cabaña para cargar el carro y emprender el retorno.

El intrépido Barón Rojo.

¿Vas a creer? Cuando llegamos a la casa de don Julio para despedirnos (doña Mimí ya había partido para Uspantán la noche anterior), ahí estaban las tías y la prima Marlin ayudando a desparasitar a la potranca que recién había nacido unos días antes. Un proceso difícil que requirió maña y fuerza.

…y entonces fue cuando le dijimos adiós a la familia, a los ajaw de El Soch, y nos llevamos costales llenos de buenos recuerdos, buenas experiencias y de agradecimiento por la vida y por las buenas personas que se nos cruzan en ella.

Pan y procesión en Santa Cruz del Quiché

Rumbo a Santa Cruz del Quiché, paramos en Chicamán para comprar crema que la prima Marlin nos había recomendado, donde un tío suyo. Y qué bueno que compramos buena cantidad, porque resultó una crema deliciosa.

Ahí van la caja de pan, Raúl y Lissa.

Luego de la compra, agarramos camino rumbo a Santa Cruz, paramos brevemente en Sacapulas para comprar sal negra y algo de alfeñiques y de chancaca. Estos dos últimos son dulces tradicionales guatemaltecos, bastante parecidos a la melcocha.

Llegamos al hotel Casa Antigua El Chalet, hospedaje que nos gusta por cómodo y confiable, porque ahí se come razonablemente bien. Luego de un baño y de una siesta breve, caminamos rumbo a la Panadería Zuly, porque el martes es el día en el que la gente que no hizo pan, o la gente que gusta de ciertos panes específicos, acude a comprar ese alimento. En la costa sur le dicen pan para Judas. Esto ocurre en casi todas las poblaciones del país. Llegamos a la panadería y… ¡Oh, tristeza!… ya no había cazuelejas de mantequilla, ni bizcochos. Sin embargo, pusimos nuestras mejores puppy faces y accedieron a vendernos unas cazuelejas. ¿Cuál fue la lección que aprendimos? Si el año entrante tenemos la dicha de andar por ahí, encargaremos nuestro pan con anticipación, como debe ser.

Ya con nuestra caja de pan bien amarrada, tomamos un tuk tuk que nos llevó al hotel. Ahí, junto a la chimenea, tomamos un par de tequilas, cenamos, hicimos el debriefing del día y Lissa se fue a acostar, en tanto que Raúl y yo nos dispusimos a caminar por la ciudad. No tuvimos que andar mucho cuando nos encontramos una procesión encantadora. Primero, por la forma particular de los capirotes de los cucuruchos y, segundo, porque iba precedida por matracas. Matracas pequeñas y matracas grandes. En la ciudad de Guatemala nunca las he visto en procesiones, pero resulta que, en otros lugares del país, todavía se usan estos instrumentos de madera que emiten sonidos fuertes y francamente desagradables; pero que son muy impresionantes en la noche y en medio de nubes de incienso.

Matracas y capirotes en la noche.

Luego de ver la procesión, caminamos tranquilamente por las calles oscuras y solitarias de Santa Cruz del Quiché y volvimos al hotel para dormir como tiernos.

La mañana en Santa Cruz

El mercado de Santa Cruz del Quiché es enorme y abarca muchas calles; además, es un mercado bien abastecido. En él abundan todos los productos propios de un gran mercado: pescados, carnes, verduras y todo lo que se te pueda ocurrir. Es alegre levantarse temprano, desayunar y salir a explorar.

Arco tradicional y ornamentos en Santa Cruz del Quiché.

Además, el parque central de la ciudad es un hervidero de gentes, compradores, vendedores y devotos que acuden a la catedral para confesarse. Es Miércoles Santo y mundos de gente haciendo cola para prepararse para la conmemoración que se acerca. El atrio de aquel edificio, como el año pasado, está adornado con un arco tradicional y galán. Un grupo de hombres que colaboraban para hacer los adornos propios de la fiesta nos dieron la bienvenida a Santa Cruz y nos acomodamos para que nos lustraran los zapatos en el parque. Además, en la catedral, pasamos a saludar a los mártires amigos de nuestra amiga, Rachel, a quien siempre extrañamos cuando andamos puebleando.

Tempus fugit y al mediodía era hora de emprender el regreso a la ciudad de Guatemala. Volvimos por la ruta de Chiché, el Motagua y Tecpán. Ahí cumplimos con la tradición de comer algo en Katok y, poco antes de las 6:00 p. m., llegamos a nuestras casas. Llegamos con la certeza de haber vivido y compartido momentos extraordinarios, agradecidos por ellos y con ganas de más. Volvimos cargados de recuerdos que nos confirman que la vida, cuando se vive con gratitud y en buena compañía es un viaje que vale cada paso. 

5/5


04
Jul 25

Mayas cosmopolitas

 

La primera vez que fui a Kaminaljuyú fue cuando estaba en Segundo Básico, con el colegio, y recuerdo muy bien que el guía nos metió por los túneles. Incluso pasamos por una tumba en la que vimos un esqueleto aplastado, como de papier mâché. Regresé años después y ya no era posible visitar aquel enterramiento.

Tojín en la nueva excavación de Kaminaljuyú.

Llevé a mis sobrinos cuando eran niños y voy allá de cuando en cuando  con visitantes extranjeros, y me sorprende que haya mucha gente que, o no sabe de su existencia, o no se motiva a ir. Es un paseo muy agradable en medio de la ciudad de Guatemala.

Hace ocho días volví en compañía de la economista Deirdre McCloskey y mi amiga Lissa. ¡Y tuve la dicha de que nos guiara la mismísima Bárbara Arroyo, arqueóloga del proyecto! También nos acompañaron Gloria y Tojín, miembros de su equipo.

Estructura con ventanas en Kaminaljuyú.

Aprendí novedades de El Cerro de los Muertos. Resulta que muchos de los saqueos de tumbas son precolombinos y se pueden atribuir a rebeliones. En algún momento de esa ciudad importante, la élite religiosa dejó de cumplir con su función de hacer que lloviera y fue sustituida por dirigentes más seculares. Recientemente, mucho se ha aprendido del sistema hidráulico de la ciudad, que es fascinante.

En su mejor momento, los habitantes de aquella ciudad maya controlaban rutas comerciales y toda la meseta que actualmente ocupa la capital chapina; además, la ciudad era importante por el comercio de obsidiana.

Piscina para el espejo de agua en La Palangana.

Los habitantes de Kaminaljuyú tenían una conexión fuerte con los de Teotihuacán, y era una ciudad cosmopolita. Estructuras arquitectónicas de talud/tablero (propias de Teotihuacán) fueron construidas alrededor del año 400 e. c., y para doscientos años después debe haber habido un cambio político de tales dimensiones que aquel estilo arquitectónico fue cubierto. Los teotihuacanos «conquistaron» parte de la costa sur de Guatemala, porque querían cacao; en Kaminaljuyú, la relación era más comercial y a nivel de élites.

El viernes pasado visitamos una nueva estructura, que está siendo excavada y pronto estará disponible para el público. Ahí, uno de los arqueólogos estaba limpiando tres esqueletos de perros o coyotes, que recientemente había descubierto junto a navajas de obsidiana y pezuñas.

En esta nueva excavación hay un edificio con «ventanas», algo que es único en la arquitectura maya. Hay estructuras similares en Tajín, pero allá son del Clásico Tardío, mientras que las de Kaminaljuyú son del Clásico Temprano. Todavía falta excavar más para entender cuál era la función de estas estructuras.

En el sitio hay un espacio conocido como La Palangana. Nunca me ha llamado la atención, pero en esta ocasión nos ofreció una sorpresa. Durante el apogeo de la ciudad, ahí había un espejo de agua y se puede ver claramente la «piscina». Debe haber sido magnífico ese espacio en aquella gran ciudad habitada por gentes de varias ciudades mayas.

Me encanta que en aquel sitio arqueológico todavía se encuentren novedades y se responda a preguntas sobre los mayas; y me encanta que se abran nuevos espacios para que los guatemaltecos puedan visitar el área y entender mejor la historia de sus habitantes y la de la meseta que ocuparon desde 1200 a. e. c. hasta después del 900 e. c.

Yours Truly, Lissa, Deirdre McCloskey y Bárbara Arroyo en Kaminaljuyú.

Kaminaljuyú no es solo un montón de montículos; es un testimonio vivo de nuestra historia, un lugar donde el pasado susurra actos y hechos que aún nos sorprenden. ¡Visítalo y déjate maravillar por la complejidad de los mayas en el corazón de la capital!

Columna publicada en República.


19
Jun 25

Aventura en El Soch, IV

Es lunes y la mañana (que empezó tarde) nos invitó a caminar un poco antes de ir a desayunar; pero a caminar con una taza de café con leche en mano, por supuesto. Durante el paseo vimos varios cortes de pacayas, ya que es temporada de cosecha de pacayas allá en El Soch; y también entramos a una parte del sitio arqueológico que no habíamos visitado antes.

Amanecer frente a los chorros, en El Soch, es una dicha.

Poseídos por ese espíritu de relajamiento, nos cautivaron una bromelia hermosa y un grupo de mariposas pequeñas de colores amarillo y negro.

Bromelia en El Soch.

Durante la sobremesa, don Julio nos contó cómo su abuelo había llegado a aquellas tierras y había encontrado a la gente viviendo de forma miserable en covachas de caña de maíz cubiertas por güisquiles, y contó cómo les había enseñado a sembrar 10 cuerdas de milpa alrededor de ranchos mejor construidos. Luego, su abuelo sembró 4 caballerías de café y así fue prosperando la región.

Mariposas junto a la quebrada, en El Soch.

Junto a su casa y al trapiche, don Julio tiene una pequeña laguna donde cultiva mojarras. Peces que alimenta con hierba Santa María y con caschamotes, entre otras delicadezas. En la ciudad de Guatemala no son muy conocidos los caschamotes, que son unos tubérculos parientes de las malangas. Yo digo que son taros y son los que se usan para hacer poi en Hawaii; y una bebida deliciosa, también llamada taro, que en Guate he probado con boba tea y en helado. Antes vendían taro en Paíz, pero hace años que no lo veo. 

En fin, la cosa es que las mojarras comen rico. El año pasado, don Julio nos ofreció mojarras para almorzar, o cenar; pero como llevamos comida, no se dio la oportunidad. Sin embargo, este año reservamos el almuerzo del lunes para probar las mojarras y acompañamos a don Julio a pescarlas. Procuramos no estorbar y la pesca fue buena.

El camino hacia El Amay es de piedras.

Con aquellos pescados —bien galanes— doña Nohemí preparó un caldo y almorzamos cada uno un buen plato de caldo y un pescado gordo. ¡Qué carne deliciosa! ¡Qué manjares! No solo porque doña Nohemí los preparó riquísimos, sino porque la carne en sí era magnífica. Obvio que la alimentación de los peces se notaba en la calidad de su carne.

El vino se lució con el almuerzo y nos mandó a la cama a hacer la siesta.

Es temporada de cosechar pacayas en El Soch.

La siesta fue brevísima porque el plan era subir hacia El Amay, en dirección a la Zona Reina para, desde esa cumbre, gozar de las vistas, del valle y del día brillante. Ese cerro forma parte de la sierra de Chamá y se sube por un camino de piedras. El nombre viene del vocablo pocomchí Aj’may, que es un tipo de bambú de la región. El camino conduce a La Parroquía, en la Zona Reina, a donde no teníamos intención de llegar porque queda bien lejos.

Vista desde El Amay.

Lissa, Raúl y yo subimos y subimos hasta donde pudimos llegar en una hora de camino y, ciertamente, valió la pena. ¡Qué paisajes! Y la vegetación y el terreno muy diferentes a los del valle. Mucha piedra, mucho viento frío y aire puro. Poco tráfico, una que otra moto y uno que otro pick-up o autobús pequeño que iba y venía. Fue un paseo bien rico; y cuando calculábamos que nos quedaba poco más de una hora de luz —y el viento se hizo más helado— agarramos camino de vuelta.

En San José El Soch dispusimos recorrer algunas calles para explorar la población y después nos dirigimos a la cabaña para esperar que se pusiera el sol. Luego de un tequila y quesos a la luz de las veladoras, nos encaminamos a la casa para cenar.

La miel se extrae de la colmena silvestre.

En compañía agradabilísima de la familia de don Julio y de doña Nohemí, la cena fue una aventura porque don Julio y los muchachos castraron una colmena silvestre que había crecido peligrosamente junto al sitio arqueológico. Las abejas nos rondaban mientras cenábamos y picaron a uno de los nietos de don Julio. Comimos miel directamente de pedazos de panal y a Raúl lo picó una abeja en el labio. De cena comimos un estofado con jerez que habíamos preparado en casa y, de postre, hubo moyetes de Tres Generaciones, mismos que dos nietas de don Julio habían estado bañando en miel ligeramente aderezada con ron Zacapa. Fue una cena familiar encantadora, animada por la presencia de las abejas.

Cenamos rodeados de abejas.

En apicultura, castrar significa retirar los panales para extraer la miel. Aunque en este caso también significó deshacerse de la colmena. Este fue un procedimiento necesario porque las abejas pueden ser muy peligrosas para los visitantes y para los habitantes de la finca.

Ya entrada la noche, agarramos camino para la cabaña entre risas y bromas por las picaduras de las abejas. Y ni te imaginas… las florifundias hicieron lo suyo. En El Soch, cada instante es una invitación a vivir el presente, a saborear lo simple y a conectar con la tierra y su gente. ¡Eso es carpe diem en su máxima expresión!

@luisficarpediem

Es lunes y la mañana (que empezó tarde) nos invitó a caminar un poco antes de ir a desayunar; pero a caminar con una taza de café con leche en mano, por supuesto. Durante el paseo vimos varios cortes de pacayas, ya que es temporada de cosecha de pacayas allá en El Soch; y también entramos a una parte del sitio arqueológico que no habíamos visitado antes #elsoch #quiche #chapinesenusa #turismo #arqueologia #luisfi61 #pesca

♬ Chuchitos Calientes – Marimba Teclas Chapinas

4/5


05
Jun 25

Jaguar-Stitch: ¡un guiño maya!

El de la foto es un jaguar; pero dime si no se parece a Stitch, de Lilo & Stitch. Cuando atiendo visitantes en el Museo Popol Vuh, una de las bromas que me gusta hacer es decir que este personaje es el de la película.

Jaguar en el Museo Popol Vuh. Se parece a Stitch, ¿si, o no?

No he visto la peli, pero el tema principal me pareció encantador y vi que cuenta la historia de un rey que le devolvió el hula a la gente luego de que los misioneros lo prohibieran. A man of my own heart, ciertamanente.

Debido a que se crió en Hawaii, mi abuela Frances bailaba hula, y la recuerdo muy bien bailando Lovely Hula Hands y Hukilau Song. Esta última también la bailaba mi mamá, y era muy hermoso verlas a las dos. La última vez que mi mamá bailó fue hace 11 años, en un Año Nuevo en Amatitlán, acompañada por mi sobrino, Alejandro, con el ukulele.

Nora baila la Hukilau Song y El Ale toca el ukulele.

De vuelta al jaguar, es parte de la tapadera de un inciensario, es del Período Clásico y… mira la casualidad, proviene del fondo de aquel lago.

@luisficarpediem

El de la foto es un jaguar; pero dime si no se parece a Stitch, de Lilo & Stitch. Cuando atiendo visitantes en el Museo Popol Vuh, una de las bromas que me gusta hacer es decir que este personaje es el de la película #stitch #liloandstitch #jaguar #maya #museopopolvuh #luisfi61 #humor #pelicula

♬ He Mele No Lilo Dance – Ser Justine TV 👨🏻‍🏫

¡Un jaguar que parece Stitch, un baile que une generaciones y un lago que guarda historias: la cultura siempre nos sorprende!


01
Jun 25

Aventura en El Soch, III

 

Amanece húmedo y oscuro nuestro tercer día en El Soch. ¡Pero no importa porque va a ser un día animado, alegre y sorpresivo!

Amanece frío y nublado en El Soch.

¿Ya sabes, verdad? El Soch es un sitio arqueológico maya, del Clásico Temprano, ubicado en Chicamán, Quiché. Por su localización geográfica, era una ciudad estratégica para el control territorial. Este es nuestro segundo día en aquel sitio hermoso, en compañía de personas generosas y fascinantes. Es la segunda vez que Lissa, Raúl y yo vamos a pasar allá la primera parte de las fiestas del solsticio de primavera, y es el domingo 13 de abril del 2025.

La mañana comienza fría con café y un desayuno riquísimo, y medio de prisa porque, para la hora en que nos asomamos para comer, ya don Julio ha desayunado y se dedica a labores propias de la finca. Doña Nohemí se apresta a ir al mercado en San José El Soch, porque hoy es el día en que su familia llega a almorzar y es fiesta en la casa.

La ceiba característica de San José El Soch.

También hay fiesta en el pueblo, no sólo porque es día de mercado, sino porque en la plaza hay Baile del Venado, lo cual es un lujo para nosotros. La marimba se ubica frente a la iglesia y el baile se desarrolla a un costado de la ceiba característica de aquella población. El Baile del Venado escenifica un enfrentamiento entre cazadores y animales, principalmente un venado.

Yours Truly y el Baile del Venado en San José El Soch.

Durante la representación, porque es un baile-drama, varios pobladores nos fueron explicando quién era quién. Nos presentaron a El Viejo, que es un cazador anciano y experto; y a su esposa, La Chabelita, que es la esposa de El Viejo. Nos presentaron a El Venado, que es el personaje principal; a los cazadores; a los perros que rastrean al venado; a los jaguares, que representan los peligros de la selva; y a los micos, cuya agilidad y movimientos juguetones los convierten en personajes cómicos que, a la vez, ayudan a El Viejo. Cada personaje tiene su son particular. Los trajes, nos contaron, estaban casi nuevos y eran de la morería de don Miguel Buchán, en Chichicastenango. ¡Aaaaaaaaaaa, cómo extrañamos a nuestra amiga Rachel -compañera de aventuras- que sabe mucho de estos temas!

Fin del Baile del Venado en San José El Soch.

Los diálogos son muy difíciles de seguir por la distancia y por las máscaras, pero en un momento escuchamos que uno de los danzantes principales se refirió a «los que nos visitan» y, como Lissa, Raúl y yo éramos los únicos fuereños en el lugar, supusimos que éramos nosotros y agradecimos el gesto. Además, los perros y los micos, que son representados por niños, no perdían oportunidad de ladrarnos y de provocarnos de forma juguetona. Un grupo de chicos se acercó para mostrarnos sus dinosaurios de plástico con los que juegan.

@luisficarpediem

Baile/drama del venado en San José el Soch. La música no es de esta danza, sino del Paabanc #elsoch #quiche #chicaman #baile #danza #venado #chapinesenusa #tradicion #moreria #luisfi61

♬ La Danza de los Venados – Cover – Banda del Maestro Luciano Jimenez

Lissa y Raúl caminan desde la casa hasta el pueblo y de regreso por el camino precioso, cruzando una quebrada; en cambio, yo… si ya me conoces… sabes que bajo y subo en el pick-up. Tan lento como puedo y con las ventanas abiertas para disfrutar del paisaje, los sonidos, los aromas y los colores.

De vuelta a la casa, hijos y nietos de don Julio y doña Nohemí ya se hallaban congregados, y doña Mimí y sus nueras ya estaban preparando el guiso de pollo tradicional que se sirve en ese día. Los tres fuereños aprovechamos para ir a descansar a la cabaña y, cuando intuimos que era hora de volver para almorzar, regresamos a la casa. En ese camino nos encontramos con una pequeña culebra, a la que no resistí la tentación de tomarle una foto.

Culebrita en la selva.

El almuerzo es delicioso y las sobremesas son encantadoras. Don Julio contó que, cuando era joven, llevaba vacas de El Palmar a Salamá. ¿Te acuerdas que, salvando las distancias, pienso que don Julio se parece a John Dutton de Yellowstone por su amor a la tierra y al legado que protege? Pues eso. Don Julio contó que, para pasar el Río Negro, a las vacas se les amarran las colas para que no las levanten y no se les meta el agua por donde ya te imaginas.

Varios nos reímos porque, la verdad sea dicha, yo no creí que se les metiera el agua a las vacas y me imaginé a los vaqueros amarrando colas (nunca había visto eso en películas de vaqueros). Pero resulta que sí se les amarran las colas por tres motivos: para evitar que las vacas se enreden y se asusten, para que no se pongan muy nerviosas y para controlarlas mejor, y para evitar lesiones. Sabiendo eso, resulta obvio que los vaqueros adaptan sus prácticas al conocimiento del terreno y a las necesidades del ganado. Así que, desde aquí, le ofrezco disculpas a don Julio por haberme reído de su historia.

Luego del almuerzo, lo único que cabe es hacer siesta con la ayuda del paseo de la mañana, el almuerzo delicioso y las florifundias.

Ya repuestos, Silvana (nuera de don Julio y doña Nohemí) pasó por nosotros a la cabaña porque la tía Norma y la prima Marlin nos habían invitado a cenar en su casa. ¡Ala gran!, qué experiencia tan chula.

Lissa en la casa de la tía Norma y la prima Marlin.

Más allá de la cabaña, a unos 200 o 300 metros, está la entrada para la casa de las tías Chita y Tita; y a unos 200 metros más adelante está la entrada para la casa de la tía Norma y la prima Marlin. Entramos por una milpa preciosa y empezamos a subir el cerro; subimos otros 200 metros por la selva. Y llegamos a una casita encantadora, junto a un corral de gallinas y chompipes, rodeada de flores. Desde allá, desde cualquier esquina o corredor de la casa, se ven los árboles hermosos y la enormidad del valle.

Mientras estaba lista la comida, paseamos por los alrededores y disfrutamos del atardecer en medio de la selva, pero bien alto en la montaña.

Chirmol de coche, fue el plato estelar.

Para la cena, la tía Norma y la prima Marlin se lucieron con un plato tradicional: el chirmol de coche. Una exquisitez de carne de cerdo dorada y aderezada con un chirmol de miltomates y cebollas preparado con la grasa del chancho. No exagero si digo que hubiera querido lamer el plato y traer conmigo un trozo de aquella maravilla. Lissa, Raúl y yo llevamos ensalada de bolovique y unos queiquitos de banano con miel.

Por supuesto, las conversaciones siempre son muy enriquecedoras acerca de la vida en el campo y sus retos. Nos contaron que en los alrededores hay coches de monte y que, si a uno lo acorralan, es muy peligroso. Nos contaron que, en una ocasión, don Julio rescató a su hijo, Julito, de una emboscada de jabalíes. También nos contaron que en los alrededores hay coyotes, y Marlin nos mostró una grabación de aullidos de coyotes en la noche. Nos contó que los coyotes les temen a las personas y que, si uno se encuentra con esos animalitos, lo mejor es dar un aplauso fuerte y gritarles: ¡Chucho!. Y que así se van. Todo eso estuvo muy divertido e informativo, todo fue risas y bromas, hasta que nos dimos cuenta de que volveríamos bien entrada la noche, cruzando el cerro y la milpa.

@luisficarpediem

Amanece húmedo y oscuro nuestro tercer día en El Soch. ¡Pero no importa porque va a ser un día animado, alegre y sorpresivo! #elsoch #quiche #aventura #turismo #selva #sitioarqueologico #amigos #alegria

♬ sonido original – Luis Figueroa

Muy contentos por la experiencia y por el cariño que recibimos en aquella casita, y extasiados por el chirmol de coche, volvimos a la cabaña y dormimos como lirones, como se duerme en El Soch. Y así se vive allá, un lugar donde la historia maya, la generosidad de la gente y las maravillas de la naturaleza se entrelazan para regalar días inolvidables.

3/4