31
Oct 09

Chiles chamborotes para el Fiambre

El Fiambre generalmente lleva dos tipos de chiles: Chamborotes, que son los de la foto; y Dientes de perro. Los Dientes de perro son picantes y sirven para darle ese toque al plato; pero los Chamborotes no pican y sólo sirven para adornar.

Por eso es que hay personas a las que les dicen de apodo Fiambre; porque tienen el chile de adorno.

26
Oct 09

La increíble Carrera de las animas

Allá por 1986 visité Todos Santos Cuchumatán para la fiesta de todos los santos, el 1 de noviembre. Con un grupo de amigos viajamos hasta Quetzaltenango, donde pasamos la noche, y de ahí agarramos para Huehuetenango y para Todos Santos. El camino fue espectacular y también todo el viaje. Pero nada nos había preparado para lo que vimos en aquella población.

Por supuesto que lo primero que deja boquiabierto es el colorido de los trajes típicos de Todos Santos; pero luego…casi todo el pueblo estaba borracho. Hombres, mujeres, ancianos, y preadolescentes estaban ebrios. Había varias marimbas en las calles y mucha gente bailaba más de forma ritual, que de forma lúdica. Nosotros compramos nuestro pulmón de aguardiente y disfrutamos de la fiesta. Un pulmón, por cierto, es un litro que viene en un envase que asemeja, precisamente, un pulmón.

Lo más impresionante, sin embargo, es ese rito que se conoce como La carera de las ánimas. Un reportaje nos cuenta que en la carrera cuelgan un gallo de las patas en un extremo de la pista, para que el montador más audaz le arranque la cabeza y luego ofrezca la sangre del animal a la madre tierra. Aparte de eso, la carrera constituye una forma de demostrar valor y coraje. Cada jinete alquila su caballo por Q1 mil. Aparte, desde el velatorio comienza el consumo de bebidas embriagantes. “Muchos participan ebrios en la cabalgata, y si alguien pierde la vida es señal de que será un buen año”.

Juan Mendoza, ex jinete que participó en varias ocasiones en aquella actividad, el ritual representa un orgullo para cualquier todosantero, porque es un sacrificio para los ancestros. “El jinete que sacrifica su vida, su nombre forma parte de la historia de las tradiciones del pueblo. Esa acción deja claro de dónde venimos”, explico.

Cuando visité Todos Santos, en aquella ocasión, vi caer varios jinetes, pero no vi muerto alguno; y claro que vi al gallo colgado.

El Todos Santos de ahora es bastante distinto al de 1986; pero estoy seguro de que la celebración del 1 de noviembre será algo inolvidable para quienes tengan la oportunidad de vivirla.

La foto es por Mike Castillo, de Prensa Libre.

11
Oct 09

Procesión en la Villa de Guadalupe

Mi barrio siempre está activo con festividades populares. Ayer hubo esta procesión y hoy había marimba en la plaza. La Villa de Guadalupe tiene vida propia. Ahora mismo, en la plaza, hay un coheterío que parece como de Año Nuevo.
La procesión recorre las calles del barrio en donde la esperan las alfombras tradicionales de flores, frutas y aserrín. La acompañan escolares, bandas, devotos y los quemadores de cohetes y de incienso. La siguen los vendedores de golosinas.

08
Oct 09

El chiclero

En Guatemala, El chiclero es un vendedor callejero de golosinas; pero no es ambulante, sino que tiene su esquina. Me pregunto si los chicleros son comerciantes individuales y emprendedores, o si en realidad hay alguien que es dueño de todos los puestos de chiclero en la ciudad y emplea a los dependientes.

Durante mi pre adolescencia tuve mis productos de chiclero favoritos: galletas Cremas, de Pozuelo; chocolates Crispín, de Sharp; pastillas de menta y de violeta, y tapitas de Gallito; unas pastillas con sabores muy delicados que venían envueltas en papel como celofán y que posiblemente eran de algo así como marca Lister; chocolates Polo, de Granada; y Tortrix, por supuesto. Gracias a mi amiga Lucía por su contribución a esta entrada.
En los comentarios, un lector me ha recordado -muy atinadamente- que aquí también son chicleros los recolectores de chicle; lo que me trajo a la memoria la siguiente anécdota:
Mi amiga, Mayra, tomó un atajo en Tikal y se perdió en la selva. Ella y sus acompañantes pasaron una noche en la jungla y al día siguiente fueron localizados por un grupo de chicleros. Cuando ella contó su aventura, mi amigo Toño preguntó muy sorprendido: ¡¿Y qué hacían unos chicleros en la selva?! Porque él -muy urbano que es- estaba pensando en los expendedores callejeros, y no en los recolectores de chicle.
Por cierto que la novela chapina de chicleros es Guayacán, de Virgilio Rodríguez Macal, y me gusta mucho.
La foto es por mi amigo, Raúl.

05
Oct 09

Una zopilota, dos aplausos…

Una zopilota, con dos aplausos y un hombre adentro; mis padres contaba que así se pedía una sopa de frijoles, con dos tortillas y un huevo en un lugarcito que frecuentaban en San José, Costa Rica, a principios de los años 60.
De eso me acordé cuando vi a este par de zopilotes frente a mi ventana. También me acordé de que mi tía abuela, La Mamita, cantaba algo que iba así: Ya murió la cucaracha,/ ya la llevan a enterrar./ Entre cuatro zopilotes/ y un hermoso gavilán.
Los zopilotes también sirven para piropos…aunque no sean piropos muy agradables. Mi padre contaba de uno que, apropiado para una chica vestida de negro, decía: Adiós zopilotío lindo, aquí está tu chucho muerto.

04
Oct 09

Hoy nos bailó el convite

Un convite tradicional de mi barrio, La Villa de Guadalupe pasó por mi casa. La gente organiza este convite para recaudar los fondos necesarios para la procesión que saldrá el próximo sábado.
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A mí me divierten los convites y por unos pesos el cortejo se detiene y los integrantes bailan una pieza. El primer convite que vi, fue en Panajachel cuando yo tenía unos 6 años. Recuerdo que no me lo esperaba y que me impresionó mucho lo grandes y cabezones que se veían los personajes. Recuerdo que seguí al cortejo hasta la cocina del Hotel Casa Contenta en donde nos dieron gaseosas y pastel.

25
Ago 09

Dos bandas bajo mi ventana

Como vivo en un barrio antiguo de la ciudad de Guatemala, hay mucha actividad pueblerina bajo mi ventana. Procesiones, desfiles, ventas de atol, feria y otras prácticas alegran la vida insegura en el Valle de la Ermita.

El domingo pasado, dos bandas escolares desfilaron bajo mi ventana. No bajé a preguntar, pero supongo que es en preparación para las festividades del 15 de septiembre cuando se celebra la Independencia de Centroamérica. Dicha efemérides involucra desfiles de esta naturaleza -que es lo que realmente le gusta a la gente- y otras actividades que la posmodernidad ha tratado de convertir en costumbres.

En los pueblos no faltan los concursos de distinta naturaleza, los bailes, y una de mis favoritas que es la de las carreras con la llama de la libertad.

Allá por 1975 estuve así de cerca de desfilar con ocasión del 15 de septiembre. Asistí a todas las prácticas; pero a la hora de la hora mis padres se fueron al mar y tuve que elegir: ¿mar, o desfile? ¿mar, o desfile? ¿mar, o desfile?…y ganó el mar. Claro que después, en el colegio, tuve que pagar las consecuencias; pero la verdad sea dicha, ni siquiera recuerdo cuáles fueron.

A la larga supongo que ir a desfilar hubiera sido una experiencia divertida. Y es que no conozco a nadie de mi generación que haya marchado, y que no recuerde con cariño y nostalgia sus días de desfiles septembrinos.

12
Ago 09

Martín y sus dientes de oro

Martín es mi proveedor de anacates; y aparte de traerlos siempre frescos, es un sujeto divertido. Además, tiene esta estupenda sonrisa adornada con sus iniciales ME y una estrella en oro.

22
Jul 09

Riquísimos membrillos en limón

Sólo de verlos se me encoje la mandíbula, me dan escalofríos y empiezo a salivar como chucho. Son membrillos en limón, propios de esta temporada en Guatemala. Irresistibles y ácidos que son, despiertan al pequeño masoquista que hay en mí y no puedo comerme una, o dos rodajas, sino que bien puedo ingerir unas seis, u ocho. Pero no más.

En Guatemala, los membrillos se comen así, en jalea, en conserva y son elementos importantes para la festividad del Corpus.

18
Jul 09

Alborotos, huevos chimbos y otros dulces chapines

Esta es una venta callejera típica de dulces guatemaltecos. Así, a simple vista, destacan a la izquierda unas barras de mazapán de pepitoria, y lo que creo que son conserva de coco, colochos de guayabas, bocadillos de pepitoria, panes dulces y alborotos.

Casi todos esos me gustan, con excepción de los alborotos, que recuerdo haber probado en el Mercado Central de Cobán, allá por finales de los años 70, sin que me quedaran ganas de volverlos a comer. Los alborotos, por cierto, son esferas de maicillo reventado (a modo de pop corn, poporopos o palomitas de maíz) y algún tipo de miel. A estos dulces los pintan de colores y los dientes de uno pueden quedar pegados en un alboroto. En Guatemala, por cierto, un alboroto también es un desorden o un relajo.
Mi favorito, entre todos los dulces chapines, es el huevo chimbo. Bocadillo dorado, sutil y magnífico que se hace sólo con yemas de huevo y se ahoga en una miel que, a mí, me gusta hacer con canela y un toque muy ligero de clavo y pimienta de chiapa. Los dioses dejarían de consumir ambrosía, si conocieran los huevos chimbos.
Además del huevo chimbo, también son mis favoritos los mazapanes de almendras y los de pepitoria, los africanos, las paciencias, las canillitas de leche, los encanelados, los citados conserva de coco y bocaditos de pepitoria, los colochos de guayaba, las tartaritas de almendras y los higos. Y de uno que no he sabido en décadas es el alfajor.
A los visitantes, y a los que recién son introducidos a este mundo encantador de los dulces chapines, los que más los intrigan son la chancaca, que es de panela; y el matagusano, que es de naranja.
Aunque los de La Antigua son famosos, se los consigue muy buenos en el Mercado Central de la ciudad de Guatemala, y hay un lugare legendario, que nunca he visitado, allá por la Avenida de los Arboles, en la zona 6. La venta de la foto está a la entrada del Cementerio General de esta ciudad, y fue tomada por mi amigo Raúl.