02
Jul 26

“Nada”, está en todo

 

Ayer me puse intenso, así que hoy les recomiendo algo con más de comedia dramática, aunque no por ello menos profundo.  Les recomiendo la serie argentina Nada, protagonizada por el tristemente recién fallecido Luis Brandoni como Manuel Tamayo Prats y por Robert De Niro como Vincent Parisi. 

“Nada” está en Disney+ y es una miniserie cortísima.

Si visitas Carpe Diem con frecuencia, recordarás que soy cocinero y comelón por lo que aprecié grandemente el encanto culinario de Nada.  Dice Manuel: Las recetas y los sabores no son solo comida, son un idioma, la verdadera historia de nuestra gente

Seguramente también tendrás en mente que -en términos de ética de la libertad- la vida del individuo racional es el estándar del valor. Entonces la moral no consiste en sacrificarse por los demás, ni en someterse a mandatos externos, sino en actuar de acuerdo con la naturaleza del hombre como ser pensante que debe producir los valores que sustentan su existencia y su felicidad. Las virtudes cardinales —racionalidad, productividad y orgullo— no son ideales etéreos, sino requisitos prácticos para la vida y el florecimiento.

¿De que va Nada?

Manuel Tamayo Prats es un crítico gastronómico, un bon vivant porteño y un dandy que ha construido una vida de placeres intelectuales y estéticos. Durante más de cuarenta años, su empleada doméstica, Celsa, gestionó admirablemente todos los aspectos materiales de su existencia, ya que cocinaba según sus estándares exigentes, mantenía la casa y resolvía lo cotidiano. Manuel vivía como si la realidad práctica no lo tocara; de modo que su mente podía dedicarse al juicio estético sobre la comida, el arte y las ideas, mientras otro cuerpo y otra mente sostenían la infraestructura de su vida.

Cuando Celsa muere, ese andamiaje se derrumba. Manuel debe contratar a Antonia, una joven paraguaya sin experiencia, y descubre que no sabe —o ha olvidado— cómo vivir por sí mismo. No sabe cocinar, planchar, ni organizar su día a día. Su independencia intelectual y profesional resulta ser parcial: ha externalizado la supervivencia material básica. ¡Antonia es una joya que brilla con luz propia en la serie!

Desde una ética de la libertad, este conflicto es profundamente instructivo. La independencia no es solo pensar por uno mismo en abstracto. Es la virtud de sostener la propia vida con el propio esfuerzo y juicio en todos los ámbitos relevantes. El hombre independiente es aquel que no necesita que otros piensen ni actúen por él para existir como ser humano. Manuel había delegado la acción productiva cotidiana. El pago del salario de Celsa no borra el hecho de que, durante décadas, su capacidad práctica se atrofió. La división del trabajo es legítima y beneficiosa en una sociedad de personas libres; pero solo cuando quien delega conserva la competencia y la responsabilidad última sobre su vida. Cuando la delegación se convierte en abdicación, el individuo se vuelve vulnerable y, en sentido moral, segundo de a bordo de su propia existencia.

Nada como oportunidad moral

El título puede leerse como un eco de tradiciones existencialistas o nihilistas que salpican cierta cultura contemporánea: la idea de que, quitadas las ilusiones y las estructuras, queda la nada. Desde la perspectiva de una ética de la libertad, esa lectura es errónea y peligrosa. La nada no es un dato metafísico. La nada, no nadea como dijo Martín Heidegger; es el resultado de la inacción, o de la negativa a ejercer la razón y la voluntad. Ante la muerte de Celsa y el colapso de su rutina, Manuel tiene dos caminos: resignarse al vacío, quejarse del mundo y seguir dependiendo de otros (o de la suerte), o afirmar su vida mediante la acción productiva y el aprendizaje.

La serie, en su tono de comedia dramática, muestra el segundo camino: el esfuerzo torpe, a veces ridículo y a veces conmovedor, de un hombre mayor que debe reaprender a vivir. Ese esfuerzo es un acto de virtud. La productividad no se limita a escribir un libro, o a emitir un juicio crítico brillante; incluye también la capacidad de mantener el propio hogar, preparar una comida decente, ordenar el propio espacio. Son actos de auto-sostenimiento que honran la vida como valor último.

Dependencia, autoestima y relaciones voluntarias

Nada también es una exploración bella de la amistad por medio de la relación de Manuel con Vincent Parisi, viejo amigo que narra e interviene. La amistad no es un deber ni un sacrificio mutuo. La amistad virtuosa, de Aristóteles, es una relación voluntaria entre personas que se admiran por sus valores y que encuentran en ella un beneficio recíproco. El vínculo entre Manuel y Vincent tiene esa naturaleza: respeto antiguo, memoria compartida y reconocimiento de cualidades. No es altruismo disfrazado, ni codependencia emocional.

En contraste, la dependencia prolongada de Celsa —incluso siendo una relación laboral legítima— había erosionado en Manuel una parte de su autoestima práctica. La autoestima no es sentirse bien consigo mismo sin causa; sino el orgullo que resulta de vivir según los dictados de la razón y de ser capaz de enfrentar la realidad sin muletas permanentes. Cuando Manuel comienza a hacer las cosas por sí mismo, aunque sea torpemente al principio, está recuperando esa autoestima. Está demostrando, tarde pero de manera real, que su vida le pertenece y que puede hacerse cargo de ella.

Lecciones para la ética de la libertad

Como Nada es una obra de arte funciona como un espejo útil para nuestra reflexión sobre el sentido de vida. Nos recuerda que la libertad política —el sistema de derechos individuales— presupone individuos capaces de ejercer esa libertad. Un hombre que no puede sostener su propia vida cotidiana sin que otro lo haga por él está mal preparado para la responsabilidad que implica ser ciudadano de una sociedad de personas libres. La dependencia crónica, incluso cuando es pagada, genera fragilidad y, a escala social, demanda de sistemas coercitivos que suplan lo que el individuo no cultiva en sí mismo.

La serie también ilustra, con humor y sin grandilocuencia, que el cambio es posible cuando la realidad impone sus términos (reality bites) y el individuo elige responder con razón y esfuerzo en lugar de con evasión, o resentimiento. Manuel no es un héroe Objetivista perfecto —tiene vanidades, rigideces y una cierta ceguera ante su propia situación financiera y práctica—, pero muestra un principio básico: la vida exige acción constante. No hay nada que justifique la pasividad cuando uno aún puede pensar y actuar.

Luis Brandoni, extraordinario

Luis Brandoni apoyaba ideas como la de un gobierno limitado, la reducción del déficit, el recorte a los subsidios incluidos los del arte y la desregulación porque nos merecemos que las cosas vaya bien. Aunque espresó reservas sobre la retórica del presidente Javier Milei, lo apoyaba por las razones citadas.  En los años 70 estuvo exiliado. 


01
Jul 26

Gilead y el precio de obedecer

 

Prepárate porque te voy a recomendar una serie inteligente, emocionante y perturbadora: Los testamentos: De las hijas de Gilead. Está en Disney+ y sólo está disponible la primera temporada. Aunque es una secuela de El cuento de la criada (que no he visto) se puede ver perfectamente sin aquel antecedente. Los testamentos no es entretenimiento ligero, sino que es un laboratorio moral y político que nos permite diseccionar qué ocurre cuando una sociedad abandona la razón como guía y somete al individuo a un colectivo místico armado con el poder del Estado.

La serie puedes verla en Disney+. La foto la tomé de IMDB.

El tema es de mucha actualidad porque, como reacción a los excesos y absurdos de la agenda woke que ha estado omnipresente durante más de una década, de repente uno nota brotes inquietantes de conservadurismo religioso.

Gilead, pues, es una teocracia totalitaria que surgió luego del colapso de la sociedad anterior (caracterizada por crisis ambientales, políticas y de natalidad) y que se impuso mediante un golpe de estado envuelto en lenguaje bíblico.

En la serie vemos chicas como Agnes —educada desde niña en la piedad y la obediencia— y Daisy, una recién llegada desde el mundo exterior, que conviven en una academia preparatoria de élite dirigida por mujeres adultas llamadas Tías. Allí se forma a las futuras esposas de los Comandantes. La obediencia se impone con justificación divina, el pensamiento crítico es castigado y las relaciones humanas —con serias limitaciones— se convierten en el único espacio posible de resistencia.

La Tía Lydia dirige la academia y es pieza clave del aparato de control. Su presencia es fundamental porque encarna una pregunta ética incómoda: ¿hasta dónde llega la capacidad humana de racionalizar la colaboración con el mal cuando está en juego la propia supervivencia y el estatus?

Desde la perspectiva de una ética de la libertad, Los Testamentos ilustra con crudeza cinco verdades fundamentales:

El de Gilead no es un régimen religioso en el sentido espiritual; sino un sistema que ha secuestrado textos antiguos para justificar el poder arbitrario de una élite. La fe —entendida como aceptación de afirmaciones sin evidencia— reemplaza a la razón como herramienta de conocimiento. Cuando la razón se abandona, cualquier atrocidad puede ser justificada mediante la apelación a la voluntad divina, o al bien del orden. Esto no es accidente: es la consecuencia lógica de subordinar la mente individual a una autoridad trascendente, o colectiva.

Frases como Bendito día, Por su mano, Bendito sea el fruto y su respuesta Que Él permita que madure, Los pecadores siempre son visibles a los ojos Divinos, Con su mirada y Alabado sea su milagro, ilustran lo comentado arriba.

En Gilead las mujeres (y en menor medida los hombres de rangos inferiores) son tratadas como medios, no como fines. Sus cuerpos, su fertilidad, su capacidad de leer, o elegir su destino le pertenecen al Estado-teocracia. No existe derecho a la vida propia, a la libertad de pensamiento, ni a la búsqueda de la felicidad personal. Todo está subordinado a la misión reproductiva y moral del régimen.

Desde una ética de la libertad esto es inmoral en su raíz: los derechos no se otorgan por decreto divino, ni por tradición; se derivan de la naturaleza del ser humano como ser racional que necesita libertad para pensar, producir y vivir. Iniciar fuerza contra un individuo inocente —por muy sagrada que sea la excusa— destruye la base de toda moralidad civilizada.

Uno de los aciertos más perturbadores de la serie es mostrar cómo muchas personas —especialmente mujeres en posiciones intermedias— colaboran activamente con el sistema. No siempre por sadismo, sino por miedo, ambición de estatus, deseo de seguridad, o convicción de que así están las cosas.

Esto el Objetivismo lo ha advertido siempre: el altruismo y el colectivismo no producen santos, sino que producen tiranos y sus cómplices. Cuando se acepta que el individuo debe sacrificarse por un bien mayor (ya sea un dios, la Nación, la Revolución, o la Fertilidad Nacional), se abre la puerta a que cualquier grupo con poder defina qué es ese bien y exija el sacrificio de los demás.

Frente a la opresión, la serie muestra que la chispa de resistencia no surge principalmente de proclamas colectivas, o de identidades de grupo, sino de mentes individuales que se niegan a renunciar por completo a la realidad. El acto de dar testimonio —de escribir, recordar y transmitir la verdad— es, en el fondo, un acto de afirmación de la mente.

Las alianzas que se forman entre las jóvenes protagonistas no son meramente solidaridad femenina. Son relaciones entre personas que, a pesar del indoctrinamiento, descubren que pueden pensar, cuestionar y confiar en alguien más sin traicionarse a sí mismas. Eso es profundamente compatible con la visión de una ética de la libertad: esto es que la libertad comienza en la mente de cada individuo y se extiende a través de relaciones voluntarias basadas en valores compartidos.

Sólo he visto la primera temporada; pero Los Testamentos sugiere que Gilead lleva en sí las semillas de su propia destrucción. La corrupción, la hipocresía de la élite, las contradicciones entre la propaganda y la realidad vivida, y la imposibilidad de suprimir indefinidamente la naturaleza racional del ser humano acaban generando grietas.

Esto no es optimismo ingenuo; sino el reconocimiento de que cualquier sistema que niega la realidad objetiva y la naturaleza humana está condenado a la inestabilidad. Los regímenes que se basan en la fuerza y la mística pueden durar décadas, pero pagan un precio creciente en sufrimiento, ineficiencia y eventual colapso. Eso lo estamos viendo en vivo y en cámara lenta al ver el colapso de Cuba.

¿Qué podemos aprender de esta serie?

Nunca hay que subestimar el poder del misticismo político, sea religioso, o secular. Cualquier ideología que exija lealtad a un grupo por encima de la evidencia y la razón individual es un peligro potencial.

La educación importa. La academia de las Tías es un caso extremo de indoctrinamiento. La alternativa es una educación que forme mentes independientes, capaces de pensar por sí mismas y de defender sus derechos.

La resistencia más efectiva no siempre es la más ruidosa. A menudo comienza con personas que se niegan a traicionar su mente, que preservan la verdad aunque sea en secreto, y que construyen relaciones basadas en la confianza mutua y no en la coacción.

El egoísmo racional —entendido como la preocupación moral por la propia vida, la propia felicidad y la propia integridad— es la mejor defensa contra el sacrificio impuesto por cualquier causa superior.

La serie muestra, con claridad, que cuando se destruye la razón y se niega la individualidad, el resultado no es paraíso moral, sino un infierno burocrático y teocrático donde todos pierden, incluso los que creen estar en el poder.

No es feminismo woke

Como en la serie los hombres oprimen a las mujeres, no va a faltar quien interprete Los Testamentos a través de una lente feminista, e incluso woke. Sin embargo, esa interpretación es parcial, reduccionista y, en última instancia, incompatible con un análisis desde los principios de la razón y los derechos individuales.

La serie puede ser leída como una crítica al patriarcado teocrático y a cualquier sistema que niegue la autonomía corporal y mental de las mujeres. Esta lectura tiene un núcleo válido: cualquier régimen que inicia fuerza contra las mujeres por el hecho de ser mujeres viola sus derechos individuales. La defensa de la libertad de las mujeres es una consecuencia directa de la defensa de los derechos individuales, no una causa separada.

Una lectura woke tiende a convertir una advertencia contra el totalitarismo teocrático en un panfleto contra el hombre y pierde de vista lo esencial: Gilead no es el producto del patriarcado entendido como conspiración masculina, sino del rechazo a la razón y de la subordinación del individuo a un colectivo místico (en este caso, una interpretación arbitraria de textos religiosos convertida en ley estatal).

Sin embargo, desde una ética de la libertad los derechos de las mujeres no requieren una teoría feminista especial. Se derivan del mismo principio que los derechos de los hombres: el derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la felicidad de cada individuo racional.

La opresión en Gilead es inmoral porque viola derechos individuales, no porque sea misógina en un sentido identitario. La misma estructura de poder violaría derechos si se aplicara a cualquier grupo.

La resistencia más efectiva que muestra la serie no surge de la conciencia de género colectiva, sino de mentes individuales (Agnes, Shunnamite y Daisy) que se niegan a falsear la la realidad, incluso cuando eso implica riesgo personal. Eso es egoísmo racional en acción, no activismo identitario.

Interpretar la obra principalmente como feminista woke confunde una crítica al totalitarismo con una crítica a la civilización occidental, o al capitalismo, cuando en realidad Gilead representa lo contrario de ambos.

En todo caso, la mejor defensa de las mujeres —y de los hombres— sigue siendo la misma: una cultura que reconozca que cada persona es un fin en sí misma y que la violación del principio de no agresión siempre es inmoral.

La brújula dorada

Los testamentos, de alguna manera, me recordó La brjujula dorada, una peli de 2007.  El tema de esta es una aventura estimulante que ilustra el conflicto enre la libertad individual y el poder coercitivo. En La bújula, un poder teocrático llamado el Magisterio representa el colectivismo teocrático: una institución que usa el miedo, la censura y la violencia para mantener el poder, al suprimir la razón, la curiosidad y el desarrollo individual. Desde una ética de la libertad, la peli es una crítica certera al misticismo y al altruismo sacrificial que exige que el individuo se someta al bien mayor, o a dogmas revelados. Advierte, precisamente, cómo las religiones y los estados totalitarios exigen renuncia a la mente propia. Lyra —la protagonista— encarna las virtudes de la independencia y la integridad porque confía en su razón (la brújula como símbolo de búsqueda de verdad) y rechaza la obediencia ciega.


25
Oct 25

Adiós a June Lockhart

 

A la edad de 100 años falleció June Lockhart, la inolvidable Maureen Robinson en Perdidos en el espacio, la serie original de 1965. ¿Quién, de mi generación, no vio Perdidos en el espacio? En la serie era la esposa de John Robinson, y la madre de Judy, Penny y Will Robinson. Aquella serie fue una de mis favoritas en su momento. No es exagerado decir que June Lockhart fue parte de la edad dorada de Hollywood.

June Lockhart como Maureen Robinson. Foto de dominio público, via Wikimedia Commons.

Leí que su personaje en aquella serie había inspirado a muchas chicas a ser científicas y no me extraña. Maureen Robinson era el perfecto balance entre una madre responsable y una científica respetable seleccionada para colonizar el espacio. ¡Ah, en los años 60 el espacio y los viajes interplanetarios maravillaban a muchísimos de nosotros! ¿Quién, de mi generación, no tuvo un modelo del Eagle y del Apolo 11? June Lockhart fue una protagonista de aquellos sueños.

La actriz también participó en Lassie (1958); pero, aunque yo veía Lassie en los 60, no la recuerdo.

Adiós, June Lockhart. Gracias por ayudar a encender la imaginación de una generación entera.


29
Oct 23

Adiós a Mathew Perry

 

Mathew Perry fue el inolvidable Chandler Bing en la serie Friends. Falleció el 28 de octubre de 2023.

Mathew Perry, foto por Valerie Jarrett / @vj44 via X (Twitter), Dominio público, via Wikimedia Commons

Durante los años 90 Friends fue una de mis series favoritas; y si tuviera que elegir un personaje favorito…pues…no podría porque todos tenían lo suyo.  Mathew Perry por lo menos fue nominado a tres premios Emmy por Friends y por The West Wing.  

Mis respetos para Mathew porque en la escuela derrotó a Justin Trudeau  en una pelea. Tuvo una vida difícil por su adicción a opiáceos a lo que logró sobreponerse para luego dedicar energías al activismo.

Adiós, Mathew Perry.


16
Oct 23

Adiós a Mark Goddard

 

Mark Goddard fue el mayor Don West, piloto del Júpiter II, en la original Perdidos en el espacio de 1965.  Fue el antagonista del nefasto doctor Zachary Smith.

Mark Goddard en Perdidos en el espacio. La foto la tomé de https://lostinspace.fandom.com/wiki/Don_West_(Original_Series_Role)

En aquella serie también tenía una relación con Judy, la hija mayor de la familia Robinson. Perdidos en el espacio, junto con El Zorro y Batman, fue una de mis series favoritas de aquellos años. 

Goddard tuvo participaciones en otras dos series que yo veía, y que no fueron tan populares como la anterior: El hombre del rifle, y El rebelde.

https://www.youtube.com/watch?v=mUVULbxRAzs

Mark Goddard murió el 13 de octubre de 2023.  Adiós, mayor West.


06
Jun 23

Vienen por lo menos ocho flores de “Perdidos en el espacio”

 

Nuestra flor de  Perdidos en el espacio nos regaló su primera flor de la temporada y atrás de ella vienen siete más. Es, quizá, el año en que más ha floreado.

La Stapelia gigantea adorna nuestro balcón.

Es una Stapelia gigantea y la llamamos Flor de Perdidos en el espacio porque recuerda la flora extraterrestre y extraña de aquella serie de televisión de los años 60.

Esta flor exótica es una suculenta que hiede; una lectora mexicana dice que allá le dicen jedionda.  Despide una pestilencia como a carne podrida; y aparte de eso llama la atención que es notoriamente hirsuta y verdaderamente grande.  Nunca ha sido polinizada pero atrae moscas que han de acudir encantadas por su olor característico.

¿Te preguntarás que cómo es que me causa alegría aquella flor tan poco agraciada? Y te diré que quizás es por su aspecto raro, que va más allá de exótico; y porque es perseverante y generosa.

Un cuate hawaiano me contó que esta flor se encuentra en las partes más secas de la Isla grande, y es conocida como Caron Flower; seguramente que en referencia al barquero Caronte y en alusión a su olor. Uno ve el centro de esta flor y parece estar frente a un vórtice que lo llevará a la presencia del barquero del río Estigia. Cuando mi cuate era guía turístico, allá,  se divertía mucho cuando los visitantes no le creían lo del olor y acercaban sus narices a las flores.

Esas comen carne, le dijo a su compañero un muchacho que teníamos trabajando en casa hace años


31
Ago 22

Vivien Thomas y Mildred Pierce, los personajes del fin de semana.

 

Vengo a recomendarte una película y una miniserie que descubrí el fin de semana:  La peli es Something the Lord Made y la miniserie es Mildred Pierce, ambas de HBO.

La primera está basada en la vida Vivien Thomas, un técnico de laboratorio que en compañía del médico y cirujano Alfred Blalock desarrolló una forma de tratar el shock hemorrágico y el shock traumatico durante la II Guerra Mundial; y también protagonizó la primera intervención quirúrgica en un corazón humano, cosa que en aquellos tiempos se creía inapropiada e imposible.  Ambas técnicas a partir de sus investigaciones y experimentos en perros.

La ilustración la tomé de Facebook.

Thomas era negro, así que la peli no sólo a acerca de sus descubrimientos y de su audacia científica, sino de lo irracional e inhumanas que eran las costumbres y leyes racistas en los Estados Unidos de América en aquellos tiempos.

La segunda es la historia ficción de Mildred Pierce su lucha innovadora y empresarial luego de que su marido la abandona con dos hijas en medio de la Gran Depresión en Los Angeles, Califormia.  Es una historia que da giros inesperados y que sorprende.

La ilustración a tomé de Facebook.

Mi parte favorita es la conversación que tienen Mildred y el músico Carlo Treviso, acerca de la naturaleza de soprano de coloratura, de Veda, la hija de Mildred.

De verdad te las recomiendo.


25
May 21

“I Know This Much Is True”, miniserie que te recomiendo

 

I Know This Much is True es una historia de traición, compromiso y perdón; una historia sobre relaciones familiares complejas (¡Uy, muy complejas) y -desde una perspectiva que me interesa últimamente- del rol del gobierno y de los hospitales psiquiátricos en el tratamiento de personas con trastornos graves.

La miniserie cuenta la historia de  los gemelos idénticos Dominick y Thomas Birdsey.  Este ultimo sufre de esquizofrenia paranoide. Con medicamentos, Thomas puede vivir su vida en relativa paz y e incluso trabaja en un puesto de café en una institución para personas que sufren trastornos psiquiátricos; pero ocasionalmente tiene episodios graves. En un acto de expiación, Thomas se corta la mano en una biblioteca pública, y a partir de ahí Dominick hace esfuerzos para liberarlo de lo que sabe que es un hospital inadecuado y deprimente para enfermos mentales peligrosos.  La historia es un ir y venir en la vida de los gemelos, en la de su madre, su abuelo y su padrastro. Prepárate que es una historia fuerte, llena de sistemas de creencias y patrones de crianza perturbadores.

Nuestro sistema de creencias es lo que opinamos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre la vida; y por supuesto que pueden ser racionales, o irracionales en distintas medidas. Los patrones de crianza son aprendizajes que recibimos de nuestros padres, o encargados, de ahí aprendemos valores, normas de conducta, reglas, límites, aspectos positivos, así como aspectos negativos. Tienen mucho que ver con nuestro sentido de vida.

I Know This Much Is True me llevó a los trabajos del psiquiatra Thomas Szasz.  El doctor Szasz sostenia que los hospitales mentales son como prisiones, abordó el tema de la libertad y la necesidad de cuestionar la naturaleza potencialmente coercitiva inherente a la psicoterapia y la psicofarmacología. No estaba contra la psiquiatría, sino que se oponía a la psiquiatría coercitiva. Era un oponente acérrimo de la institucionalización involuntaria y del tratamiento psiquiátrico involuntario, pero practicaba la psiquiatría y la psicoterapia entre adultos que consentían los tratamientos. Argumentó que el control sobre la muerte, o el derecho a suicidarse, es un derecho humano como el control de la natalidad. Sin embargo, estaba en contra de la eutanasia por parte del estado.

Incluso pregunté en voz alta si el Estado podía escuchar…el estado del paciente debería importar más que el deseo de buena publicidad del Estado, le dice la trabajadora social Lisa Sheffer a Dominick en una escena.

El doctor Szasz vino a Guatemala para recibir un doctorado honoris causa de la Universidad Francisco Marroquin.  La última vez que supe Szasz fue en 2012, poco antes de su muerte, cuando yo andaba con Ethan Nadelmann en La Antigua y esta llamó a aquel para contarle que estaba en Guatemala y en la UFM; y a Szasz le dio mucho gusto.

De vuelta a la miniserie, la doble actuación Mark Ruffalo, que interpreta a Dominick y a Thomas es de quitarse el sombrero; igual que la dirección de Wally Lamb.


18
May 21

“La diosa fortuna”, peli que te recomiendo

 

¿Sabes quién cuidaría de tus hijos si llegaras a faltar y por qué?  Si alguien te pidiera que cuides a sus hijos cuando esa persona muera, ¿aceptarías, o no? ¿Por qué? Aquellos son algunos de los temas que aborda la película italiana La diosa fortuna, que te recomiendo.

La foto la tomé de Facebook.

La peli también explora las relaciones de pareja y de amistad en la modernidad.  Explora el contraste entre las nuevas formas y las tradicionales.  A los estudiosos de la filosofía social de Friedrich A. Hayek  y de la psicología no les van a ser ajenos los roles de la evolución de las ideas y las instituciones, como tampoco le van a ser ajenos los roles de los sistemas de creencias y los patrones de crianza en la acción humana.  A simple vista parece una comedia de enredos; pero tiene diálogos que invitan a explorar ideas y posibilidades.  Tiene momentos encantadores de ternura y este es mi favorito: La Diosa Fortuna tiene un secreto, un truco mágico. ¿Cómo haces para que la persona a la que quieres se quede contigo para siempre? Tienes que mirarla fijamente, robar su imagen y cerrar fuerte los ojos. De esta forma va directa a tu corazón y desde ese momento, siempre permanecerá contigo.

…y tiene buena música, también.

La peli está en HBO, por cierto.


11
May 21

“El insulto”, una peli para pensar

El Insulto, la película, parte de un incidente trivial entre Tony y Yasser.  Pero algo que en otros contextos no hubiera tenido mayor importancia, toma dimensiones exponenciales porque Tony es un cristiano libanés y Yasser es un refugiado palestino.  ¡Ya te imaginarás!

Si te interesan el rol de los sistemas de creencias en el carácter y en las acciones de las personas, y si te interesa la psicología social, esta peli te va a dar material para pensar y para conversar. La peli da mucho sobre los odios religiosos e ideológicos. Y si el drama de la guerra te horroriza, también.  ¡Ah, si, también! Además, me pareció muy curioso el funcionamiento de los procedimientos judiciales, distinto al que estamos acostumbrados a ver en pantallas.

La vida de Tony ha sido marcada por la masacre de Damur, que recuerdo haber visto en las noticias cuando estaba en Primero Básico.  Esa ciudad cristiana, de Líbano, fue atacada por miembros de la Organización para la Liberación de Palestina; la población que no murió en batalla, fue masacrada y los que sobrevivieron tuvieron que huir.  La vida de Yasser está marcada por el Septiembre negro, en Jordania, conflicto enmarcado en el proceso de la expulsión de la OLP de aquel reino del oriente medio.

De verdad te recomiendo El insulto.