08
Dic 20

La contaminación de la plaza

Los destruccionistas contaminaron la plaza no sólo con demandas sobre las cuales no existe el más mínimo nivel de acuerdo entre los guatemaltecos, sino con la presencia de jóvenes embozados y armados; con pintas de odio, rabia y muerte; y con actos de violencia extrema como el fuego en el Congreso, la quema de un Transurbano y los actos delincuenciales sobre la Sexta avenida.

Los destruccionistas contaminaron la plaza y diluyeron las demandas legítimas de un pueblo harto de la corrupción y de los abusos de una clase política rapaz y carroñera.

Las tomas aéreas de la Plaza de la Constitución, durante las actividades del sábado 5 de diciembre en la tarde, pusieron en evidencia que al llamado de la plaza ya sólo acude un grupo marginal, más interesado en provocar y crear caos y malestar, que en buscar acuerdos y en encontrar soluciones.  La mayoría de gente pacífica, que iba a la plaza de buena fe y en ejercicio de sus derechos ciudadanos, mejor se quedó en casa, y se quedó guardada, para cuando se la necesite de verdad.

Aquellos grupos creyeron que el 21N podían encender la mecha de la revolución al amparo del rechazo de los guatemaltecos a un presupuesto criminal (por desfinanciado, expoliador y endeudador); y al amparo del rechazo de los guatemaltecos a seguir eligiendo diputados por listas, en vez de hacerlo individualmente. Creyeron que podían encender el barril de pólvora de la revolución al amparo del rechazo de los guatemaltecos a los favores para el valido presidencial y los abusos que aquello implica.   Contaron, quizás, con el mal carácter y la tozudez presidenciales; rasgos que impidieron una solución más temprana y razonable frente a lo que pudo haberse convertido en una sucesión de tragedias de consecuencias inimaginables. Para el 28N y sobre todo para el 5D es más que evidente que no es por la violencia por donde los guatemaltecos queremos resolver nuestros problemas políticos.

Con la contaminación de la plaza, las que eran exigencias razonables de tributarios y de electores se diluyeron una multitud de demandas jacobinas y de barricada.  Pero no por ello, aquellas exigencias razonables dejan de serlo y no por ello deben ser perdidas de vista.  Por ello me tomo la libertad de tratar de recogerlas e interpretarlas, en un intento de identificar las que gozan de niveles elevados de acuerdos, cuando no de consensos.

  1. Demandas relacionadas son el sistema electoral: Que los diputados sean electos individualmente y no por listas, de modo que la gente no se vea obligada a darle su voto a personajes que ni conoce, o a quienes nunca les daría un mandato, sólo porque en la lista hay uno, o dos que quizás no sean pájaros de cuenta.  Que se haga realidad la transparencia en el financiamiento de partidos políticos y de candidatos. Que haya elecciones legislativas a mitad del período constitucional, de modo que el Congreso pueda ser renovado.
  2. Demandas relacionadas con el uso del dinero de los tributarios: Que el monto del Presupuesto de egresos del estado tenga una relación proporcional con el Producto Interno Bruto.  Que no sean presentados, ni aprobados presupuestos que no estén financiados 100% desde su origen.  Que se respeta el espíritu y la letra de la norma constitucional que establece que con la finalidad de garantizar la estabilidad monetaria, cambiaria y crediticia del país, la Junta Monetaria no podrá autorizar que el Banco de Guatemala otorgue financiamiento directo o indirecto; garantía o aval al estado, a sus entidades descentralizadas o autónomas ni a las entidades privadas no bancarias. Con ese mismo fin, el Banco de Guatemala no podrá adquirir los valores que emitan o negocien en el mercado primario dichas entidades.
  3. Demandas relacionadas con la administración de justicia: Que los miembros de la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad y la Corte de Apelaciones no sean sustituidos todos a la vez y que sus períodos sean cuando no vitalicios, sí por períodos de por lo menos 10 años. Que jueces y magistrados sean elegidos por oposición y no por criterios políticos corporativistas, o no.

Las reformas que urgen deben servir, no para satisfacer las listas de Santa Claus de todo grupo de interés constituido en el país, sino para establecer los fundamentos de una polis o sociedad política viable o sostenible. Por eso no pueden ser muchas y sólo pueden ser aquellas que no violen derechos individuales.  No deben servir para crear privilegios.  No deben abrir la puerta a la posibilidad de que se negocie bajo la mesa, lo que debe ser decidido en las urnas, por los electores y tributarios.

Por lo pronto no vuelvo a la plaza mientras esté contaminada.

Mientras tanto…ya transcurrieron dos semanas desde el 21N y como por la Plaza de la Constitución no pasó médico alguno (así como random) para advertir lo peligrosas que son las manifestaciones en tiempos de Covid-19, ¿ya se sabe si subieron los contagios?…o las manifestaciones sólo son riesgosas cuando no las organizan los destruccionistas?


30
Nov 20

Las pintas del 28N

Muerte, rabia, furia y revolución fueron los mensajes que abundaban en las pintas callejeras con motivo de la manifestación del 28 de noviembre pasado; manifestación a la que decidí no ir porque consideré que para nada reflejaría mis aspiraciones personales como tributario, elector y ciudadano.

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Yo iría a la plaza para demandar la derogación del presupuesto estatal criminal para 2021 y para exigir una forma personal de elegir diputados; pero no iría a hacer bulto con quienes quieren una constitución que satisfaga necesidades (frente a una que proteja los derechos individuales de todos por igual), ni con quienes quieren tomar el poder al margen de las elecciones.

Luego de la experiencia del 21N -jóvenes embozados y armados con bates y palos de golf-, luego del fuego en el Congreso y a la vista de las pintas que encontré ayer, y de los disturbios alrededor del bus.  Creo que fue una decisión acertada.

Toca buscar formas más creativas para enfrentar la agresión tributaria y endeudadora de los pipoldermos; y toca buscar formas creativas para distinguirse de los que hacen las pintas, acuden con bates y palos de golf, medran en las crisis y el caos. Si bien es cierto que la mayoría de la gente llega de forma pacífica y con buenas intenciones a la plaza; también es cierto que detrás del 21N y del 28N hay más de lo que se ve.

Creo, además, que el Ministerio Público debe hacer y exhibir una investigación objetiva e independiente que aclare -sin lugar a dudas- quienes fueron los autores de la quema en el Congreso y de el fuego y los disturbios en la Plaza de la Constitución.


22
Nov 20

Hay un antes y un después del 21N

Hay un antes y un después de la manifestación del 21 de noviembre de 2020 porque mientras que unos nos hallábamos reunidos en la Plaza de la Constitución, de forma pacífica, otros llegaron al edificio del Congreso de la República y metieron fuego en el lugar. Y porque la administración reaccionó con violencia, donde no había motivo.

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¿Por qué es que lo ocurrido ayer es un punto de inflexión? Porque los chapines ya habíamos logrado generar una cultura de manifestaciones pacíficas y civilizadas en las plazas de la ciudad de Guatemala, muy distintas a las que vivieron nuestros padres y abuelos hasta los años 80.  En los Viernes de luto de principios del siglo XX, contra los impuestos y la corrupción, nunca se vieron actos de violencia.  En las jornadas de mayo de 2009 y en las jornadas de 2015 nunca hubo violencia.  Ayer también fue un punto de inflexión porque ni siquiera los sinvergüenzas de Alfonso Portillo y los Colom/Torres, o un general del ejército, como Otto Pérez usaron la fuerza contra una manifestación.

Para esto último hacía falta un trastornado (¿Trastornado es la palabra?) que puso A mi manera en su ceremonia de investidura presidencial. Uno que parece creer que todo se arregla con estados de excepción; y uno con la mecha corta, quizás demasiado propenso a dejar que sus emociones controlen su capacidad racional.  Uno que sin duda no vio el episodio en The Crown cuando la reina Isabel le dice a Margaret Thatcher: Todos debemos preguntarnos cuándo ejercer nuestro poder, y cuándo no.  Creo que su primer instinto como persona suele ser actuar.  Ejercer el poder.  Sólo pregunto si corresponde ejercer el poder sólo porque puede hacerlo.  El poder no es nada sin autoridad. Claro que siendo la Dama de Hierro quien era, entendió el mensaje de la Reina y optó por el camino sabio, y no por el del capricho. Hacía falta Alejandro Giammattei.

Esto último me lleva a las causas por las cuales estábamos en la Plaza de la Constitución.

Fui porque el Organismo Ejecutivo -desde el Ministerio de Finanzas, vía la Presidencia- le envió al Congreso un proyecto de presupuesto estatal criminal; y la mayoría de diputados lo aprobó rápidamente y en la nocturnidad?  Y porque la mayoría de los diputados que se opusieron, no no tuvieron las agallas de oponerse y sólo se salieron de hemiciclo, lo hicieron no por principios, sino porque la piñata no había sido repartida a su gusto.  Fui, también, porque apoyo la iniciativa de una reforma electoral que acabe con los listados para elegir diputados y una que permita que elijamos diputados individualmente.

¿Por qué es un presupuesto criminal? Para hacer la historia corta, porque no sólo es el presupuesto más alto de toda la historia, una carga que se perfila insoportable para la menguada economía de los guatemaltecos; sino porque está exageradamente desfinanciado y habría de ser cubierto con endeudamiento para tres generaciones.  Aunque el Presidente tiene la facultad de vetar lo aprobado por el Congreso, dispuso que este macho es mi mula y dejó claro que las cosas se harían a su manera.

Si te interesan los detalles te recomiendo que leas El gobierno que más ha endeudado a Guatemala en décadas, por Daniel Fernández.

Todo aquello ocurre en el contexto de un proceso de descomposición política de la Administración que no escapa al ineludible contexto de la pandemia y a los efectos del encierro de 6 meses y la destrucción de las economías de miles de familias.  Aquello ocurrió en el contexto de que el vicepresidente, Guillermo Castillo le pidió al Mandatario que vetara el presupuesto; y a señalar que si ambos no estaban en capacidad de gobernar, ambos deberían renunciar.  Para que te hagas una idea, la popularidad de Alejandro Giammattei se ha desplomado de 83% de aprobación en abril, a 36% en octubre pasado.  Y apuesto una ceja a que a partir de ayer, se acentuó la caída en picada.

Por todo aquello es que fui a la Plaza de la Constitución, de forma voluntaria y pacífica, de la misma forma en que suelo ir a actividades similares.  Fui acompañado por amigos con los que comparto muchos valores.  Ah, y también fui para poder decir que yo lo vide.

Pero otros fueron por otros motivos. Unos iban a pedir la renuncia de Giammattei, otros porque no les gustó como fue repartida la piñata del presupuesto, otros a exigir una asamblea nacional constituyente para refundar el estado, otros iban con la esperanza de hacer la revolución, y así, cada cabeza es un mundo. Unos iban con sus playeras del che Guevara y -a diferencia de otras experiencias similares, digamos las jornadas de mayo de 2009 y las de 2015- vi muchos jóvenes embozados y armados con bates y palos de golf.  Muchos vestidos de negro y rojo.

Con todo y todo, a pesar de lo inquietante que es ver jóvenes embozados y armados, y a pesar de la estridencia y el jacobinismo que se respiraba por momentos, sobre todo al calor de los discursos en la tarima y en los altavoces, el ambiente en la plaza era de fiesta y era pacífico.   Como ocurría en las jornadas de mayo de 2009 y de 2015, en la plaza había de todo, incluidas familias con niños, e incluidas personas mayores.  Los chapines habíamos aprendido a confiar en las manifestaciones.  Creíamos que no habría violencia de parte de los manifestantes y que tampoco la habría de parte de quienes ejercen el poder.

Pero nos equivocamos.

Cuando se supo que había fuego en el Congreso (el Congreso queda como a 7 cuadras de la Plaza), el ambiente se puso tenso.  Sabiendo que habíamos llegado en Uber, una amiga ofreció irnos a rescatar a inmediaciones de la plaza; y yo le dije que gracias, que a pesar de la tensión, todo estaba ocurriendo en paz. Sin embargo, optamos por abandonar el lugar y nos enfilamos hacia la Quinta avenida con intención de caminar hacia el sur y pedir los Ubers correspondientes.

Creo que fue justo a tiempo antes de que Giammattei (o quien quiera que fuera) decidiera usar el poder contra quienes estaban reunidos pacíficamente en la plaza; y el caso es que las fuerzas del orden arrojaron bombas lacrimógenas. Hubo golpeados, capturados y ¿por qué fregados es que las fuerzas del orden actuaron no contra los violentos que habían asaltado y quemado el Congreso, ¡a siete cuadras de la plaza!, sino contra los manifestantes pacíficos que se hallaban principalmente al este y sureste de aquel espacio? ¿Qué necesidad había de tal despliegue de insensatez y de fuerza?

Todo aquello no fue del todo sorprendente porque ya habíamos visto una pinta que llamaba a quemar el Congreso, otra que llamaba a organizar la rabia y veríamos una mas que invitaba a matar al criollo.

Dicho lo anterior, la quema del Congreso (en realidad de una, o dos oficinas del Congreso, cerca de la entrada principal), ha despertado muchas dudas y les comparto cuatro: ¿Por qué es que no había suficientes policías resguardando el edificio? ¿Por qué hay fotografías que muestran extintores de incendios y espacios configurados como si se estuviera a la espera de un asalto incendiario? ¿Por qué es que los invasores pudieron ingresar con relativa facilidad al edificio? ¿Por qué es que, ante la amenaza, no llegó el escuadrón antimotines? El Vicepresidente, Castillo, pidió que haya una investigación a fondo de lo que ocurrió ahí, y la investigación le corresponde al Ministerio Público. ¿Cabe la posibilidad de que fuera razonable que en el Congreso se prepararan para una quema eventual?

A lo largo del viernes, dudé muchísimo sí ir, o no a la manifestación en la Plaza de la Constitución.  Ciertamente, no quería que mi presencia apoyara las demandas revolucionarias de algunos de los organizadores; pero tampoco quería dejar de hacer presencia y oponerme, ahí, al presupuesto criminal; y comparto, con mis amigos acompañantes y otros que estaban en la plaza, el deseo de que podamos elegir diputados sin necesidad de las listas nefastas.

Fui porque este país también es mío y porque la Plaza de la Constitución también es mía.  Fui porque igual que miles de personas que se hallaban en aquel espacio, quiero una mejor Guatemala para todos sus habitantes, sin privilegios.  Fui a pesar de lo incómodo que me siento con el jacobinismo, la iconografía y las motivaciones de muchos de los que se hallaban ahí.

A partir de ayer, para el presidente Alejandro Giammattei y su administración, así como para los guatemaltecos hay un antes, y un después.  Unos tendrán que plantearse si su tozudez vale tanto como para ejercer el poder con cada vez menos autoridad, o si mejor reconocen que se equivocaron, ofrecen disculpas e intentan rescatar la autoridad y apuntalar la república; y otros tendremos que plantearnos si dejamos que sigan siendo pisoteados nuestros derechos individuales (con presupuestos expoliatorios y criminales, así como con formas engañosas de representatividad), o si ponemos un ¡Hasta aquí! Sin acudir a la violencia, claro; y sin caer de la sartén a las brasas.

Mientras tanto, este seguramente es un buen momento para leer Resistencia no violenta a regímenes autoritarios de base democrática, por Ricardo Rojas. En esta obra,  mi cuate, Ricardo Manuel Rojas, aborda un tema de una inusitada vigencia: cómo evitar que gobiernos originalmente­ constitucionales, elegidos de acuerdo con procedimientos legales, se conviertan en autoritarios a través del uso de las atribuciones que la propia ley les otorga, pero puestas al servicio de la acumulación de poder y de la neutralización de la oposición política. Si te interesa, en este enlace hay una conversación que sostuve con Ricardo, al respecto.


28
May 20

No quebremos Guate

Con la consigna de #NoQuebremosGuate una caravana contra el encierro forzado recorrió las calles de la ciudad de Guatemala entre el Monumento a los próceres de la Independencia y la Plaza de la Constitución.

¿Por qué participé?

1. Porque estoy convencido de que la función del buen gobierno es proteger los derechos individuales de todos por igual; y no administrar las vidas de las personas en función de intereses políticos, por muy buena apariencia que tengan esos intereses. Cuando los políticos y burócratas empiezan a violar las esferas de acción privada de las personas, para imponer criterios, es el momento de salir en defensa de la libertad.

2. Porque cada día de encierro que pasa destruye más y más capacidad productiva que costará muchísimo reponer.  De esa capacidad productiva dependen miles y miles de familias guatemaltecas para trabajar, pagar el colegio de los niños, la mensualidad del carro, el alquiler de la casa, el mercado y el supermercado, la salud, y tantas otras necesidades que a muchos, quizás demasiados, no les cuesta.  Aquella destrucción de capacidades afecta más a los más pobres, a los que no tienen ahorros, a los que viven en un cuarto,o dos y a los que viven al dia; y no puede empezar a ser recuperada si no le les permite a las personas trabajar y producir.

3. Porque si bien es cierto que el Sars-Cov-2 y la Covid-19 son amenazas; también es cierto que cada día las conocemos mejor y que, eventualmente pasarán, como pasaron la influenza española y la pandemia de 1958.  En ninguna de esas ocasiones se encerró a la gente y se le prohibió trabajar.  Las pandemias pasaron, y no hubo daños irreparables a las capacidades productivas de las personas. No puedo quedarme tranquilo, en casa, cuando miles de personas han llegado al borde de la desesparación y hay hambre fabricado.

4. Tampoco puedo ser indiferente al pensar en las miles de familias que viven hacinadas y ahora encerradas; en los niños y las mujeres que sufren de abusos, ahora encerradas y empobrecidas; o en los campesinos (por mencionar una actividad económica) que han visto como se pierden sus cosechas y sus esperanzas de elevar su calidad de vida.

5. Porque aunque vendrán tiempos de aprendizaje y de adaptación, como consecuencia de todo lo que ignoramos acerca del virus chino y de la enfermedad que causa, también es cierto que las personas no pueden enfrentar la incertidumbre si a la incertidumbre natural se le añaden los golpes de timón, las arbitrariedades y los caprichos desde el poder.

6. Porque aquí y en Timboctú, la centralización de decisiones limita la búsqueda de soluciones, crea cuellos de botella y es caldo de cultivo para la corrupción.  Y porque mientras más tiempo duran el encierro y las prohibiciones, más se agravan los males que trae.

7. Porque cada vez que veo un niño (y claro que las valoraciones son personales), pienso que no me hubiera gustado crecer en una sociedad tipo rebaño, en la que el miedo y la dependencia fueran las actitudes prevalecientes; y en la que se viviera por permiso, en vez de por derecho; y en la que los intereses colectivos prevalecieran sobre los derechos individuales.

Dicho lo anterior, celebró que haya ido un gentío a la caravana; una estimación calculó que había por lo menos tres kilómetros de vehículos, muchas veces en doble fila.  ¿Por qué en vehículo? Para guardar la distancia, que es una medida razonable. ¿Quén querría un 8-M como el que organizaron en España?

Por un momento el acceso a la Plaza de la Constitución estuvo bloqueado (y creo que esa fue una decisión inmadura e innecesaria); pero cuando llegué a ese espacio el paso estaba expedito.  Al final de la Avenida de la Reforma (norte) el acceso a la zona 4 estaba bloqueado por policías (otra decisión absurda), así que agarramos hacia el Estadio Mateo Flores y de ahí enfilamos hacia la Séptima avenida para reencontrar a la caravana cuando entraba al Centro Cívico.

Ojalá todos aprendamos de esta experiencia, para bien.  En paz.  Con respeto. Con el ánimo de detener la destrucción y chambear como chambeamos los chapines.


21
May 19

Lo que es salsa para el ganso…

Grupos de supuestos militares retirados bloquearon carreteras para exigir una indemización por sus años de servicio; además amenazaron con usar bombas y boicotear las elecciones.  Así como ese tipo de actos son delictivos y repudiables cuando los hacen grupos como Codeca, el CUC, los burócratas de Joviel y otros, lo son cuando lo hacen grupos como el citado. Lo que es salsa para el ganso, es salsa para la gansa.

La foto es de Soy502.

Siempre he dicho -y reitero- que estoy muy agradecido con el Ejército de Guatemala por haber derrotado a la guerrilla y por haber evitado que mi generación y yo vivieramos en una sociedad esclavizada como la de Venezuala, la de Nicaragua y la de Cuba.  Pero, dicho lo anterior y si es cierto que los organizadores de los bloqueos de ayer son ex militares, eso no es óbice para señalar que los bloqueos son violaciones a los derechos ajenos y son delitos. Por su parte, el Ministerio de la Defensa duda de la legitimidad de los bloqueadores.

Dicho lo anterior, ¿a quién le extraña que grupos como aquellos acudan a actos violentos como los bloqueos?  ¡Si lo hacen -con impunidad- la Codeca, el CUC, los burócratas de Joviel y otros!  ¿A quién le extraña si lo hacen estos y consiguen lo que quieren, cuando quieren?  ¿A quién le parece raro si los exguerilleros, que luchaban por establecer la dictadura del proletariado y secuestraban, asesinaban, ponían bombas y efectuaban otros actos de terrorismo sí recibieron resarcimiento? ¿A quién le sorpende si estos grupos recibieron resarcimientos a pesar de que lo prohibe la Constitución? ¿Sábes? El artículo 155 de la Carta Magna dice que ni los guatemaltecos ni los extranjeros, podrán reclamar al Estado, indemnización por daños o perjuicios causados por movimientos armados o disturbios civiles. Pero, claro, ¿quién toma en serio la Constitución desde hace ratos?

De cualquier manera, los bloqueos y otros actos violentos similares deslegitimizan cualquier reclamo. Recuerdo que cuando yo participaba en los Viernes de luto (18 de ellos en 2001) y ya para el tercero, o cuarto de ellos los medios de comunicación nos ignoraban (esto es antes del boom de las redes sociales virtuales), algunos participantes sugerían que bloqueáramos el Obelisco (los viernes a las 6:00 pm) con el propósito de llamar la atención.  En esas circunstancias, fuimos muchísimos los que nos opusimos a tal disparate, no sólo para no dañar a terceros, sino para no deslegitimar nuestros reclamos (contra el alza de impuestos…que ahora estás pagando).

En fin…lo que es salsa para el ganso, es salsa para la gansa.


12
Ene 19

Aquí y ahora las manifestaciones son una idea mala

El coro de la Cicig está alborotado con la idea de ir a la plaza.  El activismo de barricada y de bloqueo, que sospecho que se halla en su ADN, los llama a las calles y a las carreteas.  Pero ir a la plaza en condiciones forzadas y artificiosas es una mala idea y es peligrosa.

Sospecho que al coro de la Cicig le urge un Mario Alioto, o un Abner Abdiel; y una concentración de personas -que ya sea que ejecuten o no acciones violentas como las del 14 de septiembre de 2017- es el mejor ambiente para conseguirlo.

Yo participé con entusiasmo en las multiudinarias jornadas de mayo de de 2009; y en las de 2015; pero a diferencia de las marchas fabricadas que quiere organizar el coro de la Cicig, a aquellas no sólo acudíamos miles de individuos de todo el espectro social guatemalteco, sino que no respondían a una agenda ideológica particular, sino al ideal común de que se hiciera justicia.

La plaza tiene sus momentos apropiados y no debe ser usada para precipitar acontecimientos violentos.

La escena de la peli V for Vendetta, que comparto en esta entrada se explica porque en el minuto 2.33 el inspector Finch explica que en un abiente de caos (como el de los desordenes violentos del 14 de septiembre citado) alguien (de cualquier bando) puede hacer algo estúpido y si eso ocurre las cosas se pueden poner muy mal.

Imagen de previsualización de YouTube

En las actuales condiciones, ¿qué grupos de interés se beneficiarían de uno, o varios muertos y heridos en la plaza y en las calles?  ¿Qué bando sería linchado mediática y políticamente, aquí y allende los mares si aquellos grupos consiguieran tan sólo un mártir?

En V for Vendetta (que es una peli) la detonación del Parlamento y la vorágine de actos y hechos que la preceden tienen razón de ser como el último recurso contra una larga tiranía totalitaria y colectivista; pero de ninguna manera se justificarían como recurso para iniciar el camino hacia una.

De cualquier manera, los organizadores de las pretendidas manifestaciones deben asegurarse de que sus seguidores no actúen de forma violenta, ni provocadora (como lo hicieron en septiembre de 2017); y las autoridades deben asegurarse de que sus elementos no cedan a la violencia y a la provocación si se dieran.

La violencia y las provocaciones deben ser evitadas por todas las partes involucradas.


09
Oct 18

Acarreados y manifestantes profesionales “doquiera parte”

Las protestas del sábado pasado, en Washington D.C., fueron cortesía de una red bien financiada.  La turba de unos 200 manifestantes izquierdisas, furibundos y organizados by the book marcharon a través del césped del Capitolio. Los miembros de la multitud subrieron los escalones, desplegaron pancartas impresas profesionalmente, se pusieron de pie desafiantes y agitaron sus puños en el aire. Asra Q. Nomani, en su columna de el Wall Street Journal titulada George Soros´ March on Washington nos cuenta de donde vienen los fondos y la organización de este tipo de manifestaciones que los guatemaltecos conocemos demasiado bien.

Asra Q. Nomani ha seguido el consejo de Jerry McGuire y she has followed the money. En su columna explica que he organizado mis hallazgos en una hoja de cálculo que he hecho pública. Al menos 50 de las organizaciones más grandes que participaron como “socios” en la Women’s March del 21 de enero de 2017había recibido subvenciones de la Open Society Foundation de Soros, o fondos similares de la “Casa de Soros”, como es llamado internamente su imperio filantrópico. El número de socios respaldados por Soros ha aumentado a por lo menos 80. Al menos 20 de los grupos más grandes que lideraron las protestas del sábado han sido beneficiarios de Open Society.

Y añade, Nomani que el sábado también estudié la letra pequeña de los carteles mientras los manifestantes los agitaban desafiantes en el Capitolio y en la Corte Suprema. Venían de una lista familiar de grupos de interés demócratas que han recibido millones del señor Soros.

Todo chapín que ha visto manifestaciones parecidas y ha sufrido bloqueos de carreteras y calles, en Guatemala, sabe de qué está hablando Nomani. ¿Verdad?

Bajo un árbol de ginkgo en el jardín este del Capitolio, los mariscales de campo del Centro para la Democracia Popular les dieron a los manifestantes una “capacitación” el sábado por la mañana. “¿Están listos para ser arrestados?” Preguntó una mujer. “¡Sí!”, Gritó la multitud, aunque una mujer preguntó en voz baja: “¿Para qué?”. “Si no”, ordenó el mariscal de campo, “haga cola para la galería de visitantes para que un manifestante experimentado pueda entrar y gritar”. Un organizador entregó boletos para entrar a la galería de visitantes del Senado con el propósito expreso de violar la ley. Lo hicieron, los procedimientos fueron repetidamente interrumpidos por los gritos de la galería.

El fenómeno de los acarreados y de los manifestantes profesionales son males que se dan en todas las latitudes, doquiera parte…y entre nosotros también hay listas de organizaciones financiadas por Soros. ¿Alguien me la comparte para añadirla a esta entrada?


22
Sep 17

El agua sucia y el bebé

La frase esa, que dice que no hay que tirar al bebé con el agua sucia en la que se bañó, viene del siglo XVI, y significa que ni por descuido, o atolondramiento se debe perder algo de valor al desprenderse de algo que no lo tiene.  En aquel tiempo, luego de bañarse papá y mamá, con esa agua se bañaban los hijos mayores y por último el bebé.  El agua era arrojada a la calle, y ahí con ella se podría ir el pequeño. De esa metáfora me acordé luego de la manifestación del miércoles.

En la plaza había mucha gente a la que valoro y me alegro de que no hubiera violencia (aparte de la imposición propia de las marchas, y de algunas pintas de los grupos que ya sabemos ¡Ups!, ¿dije Codeca y simlares?).  Hace décadas que los chapines demostramos que podemos expresarnos masivamente sin que haya destrozos y víctimas (El serranazo, los viernes de luto, las jornadas de mayo de 2009, y las de 2015).  Aquello, por un lado; pero por el otro, temo por las posibilidades de establecer una república entre nosotros.

Me incomodan la democracia placera y de barricada, el jacobinismo, los Robespierre y la posibilidad de que –así como la gesta de 1944 fue secuestrada por el socialismo- la lucha legítima de los chapines contra la corrupción sea desnaturalizada por proyectos al margen de la voluntad de los mandantes en las urnas.  Lo siento, pero me da por pensar que corremos el riesgo de tirar al bebé con el agua sucia en la que se bañó.

Me inquietan las consignas que pueden traer graves consecuencias no intencionadas; por ejemplo: ¿qué exactamente, significa renovar la clase política? ¿Qué quiere decir que mientras haya capitalismo habrá corrupción? (Como si la corrupción no fuera hija del estatismo). Un Congreso de suplentes –que vienen exactamente del mismo lugar que los titulares, solo que sin experiencia política alguna (la mayoría) y con una espada de Damocles encima- ¿será el mejor para hacer una reforma política republicana? ¿Jafeth será mejor que Jimmy? Y cuando se vea que Jafeth no es mejor, ¿quién lo va a sustituir y será designado por quienes? ¿Y luego? ¿En río revuelto, ganancia de malhechores?

Columna publicada en elPeriódico. La foto la tomé de Facebook.


19
Sep 17

Del paro a la marcha y al bloqueo

¡Si así son las vísperas, cómo serán las fiestas!  Lo que iba a ser un paro nacional ya pasó a marcha y hoy se convirtió en bloqueos.

Cuando hay paro, quienes deciden participar en él lo hacen voluntariamente (y yo he participado en dos, uno en tiempos de Vinicio Cerezo y otro en tiempos de Alfonso Portillo). Quienes participan en el paro toman la decisión personal de no trabajar, no intercambiar, no servir y/o no cumplir con sus responsabilidades frente a clientes y/o proveedores. La participación en el paro es personal y como toda acción humana tiene consecuencias que debe enfrentar, responsablemente, aquel que la emprende.  Uno puede estar de acuerdo, o en desacuerdo con los propósitos ulteriores de un paro en particular; pero en tanto acción voluntaria y en tanto que es ejercicio de la libertad, pues no hay más que decir.

Un animal diferente es la marcha.  La marcha afecta a terceros; pero quienes la organizan y participan en ella no enfrentan las consecuencias de sus decisiones y de sus acciones y no se hacen responsables de sus decisiones y de sus acciones. Las marchas impiden el tráfico fluido en una ciudad que ya sufre de tráfico pesado.  Las marchas obstaculizan las actividades de aquellos que no comparten los valores de los marchistas.  Las marchas causan daños económicos y emocionales.  Las marchas son imposiciones, e incluso pueden poner vidas en peligro.

Peores que las marchas, son los bloqueos; porque los bloqueos son acerca de obstuir e impedir, son acerca de detener, interrumpir, retener e incomunicar.  El bloqueo es imposición y agresión. El bloqueo causa daños y perjuicios económicos, y daños emocionales. Vaya uno a tratar de pasar por un bloqueo, aunque sea de forma gentil y educada, y lo que va a recibir es violencia.  Los bloqueos también pueden poner vidas en riesgo.

Cuando yo participaba activamente en los Viernes de luto, no faltaban quienes sugerían que -para obtener cobertura mediática, antes de que existieran las redes sociales virtuales- lo que había que hacer era parar el tráfico en el Obelisco (los viernes a las 6:00 p.m.).  Los responsables de aquellas jornadas, siempre, siempre nos rehusamos a cometer aquel abuso, aún cuando los medios masivos dejaron de darles cobertura a las actividades, que fueron dieciocho.  Recuerdo bien que, una vez, alguien sugirió bajar la bandera que había en la plaza del Monumento a los próceres, e igualmente nos rehusamos a permitir que eso ocurriera.

Puedo respetar la idea de un paro, aunque no esté de acuerdo con sus propósitos ulteriores.  Con lo que no puedo estar de acuerdo, para nada, es con acciones como marchas y bloqueos que dañan y perjudican a terceros y constituyen imposiciones agresivas.

No apoyo el paro del miércoles 20 (que ahora va a ser marcha y bloqueos). No quiero contribuir a que la lucha legítima de los guatemaltecos contra la corrupción, contra el sistema de privilegios, contrar la arbitrariedad, y contra la injusticia, le ocurra en 2017, lo que le ocurrió a Guatemala en 1944 cuando los socialistas secuestraron la gesta del 20 de octubre.

La foto es de Prensa Libre.


03
May 17

¡Que no haya otra Brenda…y no haya otro Jabes!

Con tanto caos alguien va a hacer algo estúpido, dice el inspector Finch en la película V for Vendetta; y acto seguido un señalador le dispara a una niña y esta cae muerta.   Cuando aquello ocurra, las cosas se van a poner muy mal, añade el policía y en la siguiente escena un grupo de personas acorrala al señalador asesino, que desenfunda su arma para luego recibir un golpe con una llave inglesa por parte de uno de los que lo tienen rodeado. Ese acto desata la cadena de sucesos que llevan el desenlace de la película.

Escucha el podcast aquí.

De esa escena me acordé cuando vi que el miércoles pasado una persona (entonces no identificada) atropelló a un grupo de jóvenes que bloqueaba la Calzada San Juan.  Luego se identificaría al hechor como Jabes Meda Maldonado.  La sucesión de actos en aquél día y lugares fatídicos resultó en la peor de las tragedias cuando Brenda Domínguez, una de las chicas que bloqueaban la vía perdió la vida a causa de las heridas recibidas bajo el automóvil que conducía Meda.

Desde hace ratos –en mayo de 2016 y en junio de 2015– para citar dos ejemplos, he advertido que los bloqueos de calles y carreteras no sólo afectan la libertad de locomoción (así en abstracto); sino que afectan las vidas y los negocios de miles de personas reales, individuales (en concreto). Por eso son situaciones muy volátiles y peligrosas y que lo peor que puede pasar durante un bloqueo, ¡y lo que no debería ocurrir!, es la violencia.

Por su naturaleza, los bloqueos son situaciones muy tensas, en las que la irracionalidad y la violencia pueden encontrar el campo fértil, como triste y desgraciadamente ocurrió en la San Juan.   Además de la muerte de Brenda Domínguez, por lo menos 10 chicos más resultaron embestidos y heridos.

Ahora bien, le corresponde a un tribunal de justicia establecer qué es lo que ocurrió ahí exactamente y quiénes (quiénes, no sólo quién) fueron los responsables de la cadena de sucesos que llevó al desenlace fatal. ¿Está claro que deberíamos tratar de que cosas así no vuelvan a ocurrir?

Parece evidente que hay un consenso con respecto a que quien conducía el automóvil que atropelló a Brenda Domínguez y a sus compañeros están la primera línea de responsabilidad. El piloto tomó la decisión de avanzar y acelerar y embestir a los bloqueadores.

Pero hay una segunda línea de responsables: ¿Quiénes organizaron el bloqueo? ¿Quiénes convencieron a otros de que salir a bloquear la San Juan era una buena idea? ¿Había maestros entre ellos? Brenda Martínez era menor de edad, ¿bajo la responsabilidad de quién, o de quiénes está un estudiante menor de edad cuando se halla en la escuela, o en el instituto cualquiera que este sea? ¿Había estudiantes mayores de edad entre los organizadores? Estos responsables no son los hechores, claro; pero sin su participación activa, o sin su negligencia, el bloqueo y el sucesivo atropellamiento no hubieran sido posibles.

La tercera línea de responsabilidad es la de las autoridades castradas encargadas de hacer cumplir la ley y las de mantener despejadas las vías de tránsito y circulación.  Los bloqueos son  delitos, y cuando las autoridades incumplen con sus obligaciones legales, y permiten que un delito continuado como el bloqueo ocurra y se extienda innecesariamente, su negligencia hace que se intensifique en clima de tensión y que el caldo de cultivo para la irracionalidad y la violencia se haga más nutritivo.

Finalmente hay una cuarta línea de responsabilidad, la de los formadores de opinión y la de las dirigencias que fomentan los bloqueos, las marchas y otras formas de violencia como instrumentos políticos.  Los que no dudan en usar jóvenes y gente modesta, desde lejos, para bloqueo tras bloqueo, marcha tras marcha, generalizar un ambiente de tirantez y estrés sociales que, se suman a los problemas que día a día tiene que enfrentar la gente.  Inocentemente, muchas personas dudan que los bloqueos sirvan para algo, y se preguntan, que, ¿qué ganan los bloqueadores y marchistas? Pues ganan angustia, incertidumbre, tensión y un sentimiento generalizado de estar al borde. En el Hogar seguro virgen de la asunción se llegó al borde; y aquel triste y fatídico miércoles en la San Juan se llegó al borde.

A veces, los chapines sentimos que estamos en una de esas semanas en las que se nos descompone el automóvil, nos abandona la pareja, se nos muere el gato y perdemos el examen parcial.  En esas condiciones, y recordando lo que dijo el inspector Finch: Alguien pude hacer algo estúpido, y las cosas se pueden poner verdaderamente mal. Tal y como ocurrió en la San Juan.

Esto es, en parte (pero no totalmente) a causa de que no distinguimos derechos, de necesidades; ni derechos, de caprichos.  Me explico:

Una característica esencial de un derecho es que su ejercicio no viola derechos ajenos.  Si en el ejercicio de una facultad que yo creo que es mi derecho, violo un derecho ajeno, uno de los dos no es derecho.

Me explico:

Tengo necesidad a trabajar, lo cual implica que otros tienen la obligación de  no impedir que yo busque y encuentre un empleo de forma pacífica y voluntaria. Lo que no puedo hacer, a pesar de tener necesidad de trabajar y el derecho a buscar trabajo libremente, es a forzar a otros a darme empleo.  Si fuerzo a otros a emplearme, violo sus derechos a la libertad y a la propiedad y lo que era mi derecho a trabajar se convierte en una forma de violencia.

¿Otro ejemplo?

Tengo derecho a la libertad de expresión y eso quiere decir que nadie debería impedir, o tratar de impedir que yo diga, o escriba lo que pienso, o creo.  Eso sí, no puedo, de manera alguna, forzar a otros a publicar, difundir, o patrocinar mis ideas, u opiniones, si no están de acuerdo con ellas.  Y ni siquiera si están de acuerdo; pero simplemente no tienen deseos de colaborar con ellas.

¿Un tercer ejemplo?

Tengo el derecho a congregarme y manifestar.  Tengo la facultad de ejercer el derecho de petición.  Incluso puedo manifestar y ejercer mi derecho de petición para solicitar privilegios y hasta disparates.  Pero si en el ejercicio de aquel derecho le ocasiono daños y perjuicios a otras personas, en sus vidas, o en su propiedad, el derecho de manifestar y el derecho de petición dejan de serlo para convertirse en formas de provocación, de agresión, de presión y de violencia.  ¡No existe tal cosa como el derecho a la amenaza del uso de la fuerza, o el derecho al uso de la fuerza para conseguir privilegios, o disparates!  Si existiera, los extorsionistas no serían delincuentes. ¿Verdad?

Voy a apostar a coincidimos en lo que ocurrió en la San Juan el miércoles pasado fue muy malo y muy triste, y que deberíamos evitar que vuelva a pasar.  Voy a apostar a que coincidimos en que los responsables deben enfrentar -con justicia- las consecuencias de sus acciones, u omisiones. ¿Coincidimos en que las autoridades deben proteger la vida, la libertad y la propiedad de todos por igual?  ¿Podemos coincidir en que no está bien usar jóvenes y personas modestas para fines alcanzar nuestros fines?

No se vale derivar, de estas meditaciones, que no se debe salir a manifestar.  ¡Contra la tiranía, contra la corrupción, contra los abusos de las autoridades, para evitar la injusticia, hay que manifestar!  Lo que no es aceptable es violar derechos ajenos durante las manifestaciones, ni dañar, ni perjudicar a otros durante las manifestaciones.

¿Cachas la idea?

¿Podemos coincidir, también, en que debemos evitar acciones violentas, incluidas las amenazas en el uso de la fuerza?  ¿Podemos coincidir en que no es un derecho aquello que causa daños y perjuicios a otros?

A mi me conmueve y me da tristeza cuando mueren jóvenes, especialmente si es en circunstancias evitables; y me conmueve y me da tristeza cuando jóvenes estropean sus vidas por no actuar con prudencia, o por actuar criminalmente. Por las Brendas y los Jabes potenciales que andan por ahí, ¡que no haya una víctima más!