22
Ago 22

Para proteger a las víctimas

 

Durante 18 viernes, en 2001, fui parte de un grupo de guatemaltecos que nos reuníamos en el Obelisco a las seis de la tarde para tratar de evitar que a los chapines se nos cargara con más impuestos.  Nos vestíamos de negro, llevábamos velas, cantábamos el Himno Nacional, a veces alguien decía unas palabras, y le dábamos la vuelta a la rotonda de aquel monumento.  Al concluir los encuentros dejábamos el lugar limpio y nos íbamos a casa.

Al principio recibíamos alguna atención de la prensa; pero luego, sospecho que los medios se aburrieron de nosotros; y, por supuesto que no conseguimos detener el alza en los tributos.

Ante la frustración, algunos participantes sugirieron: ¡Paremos el tráfico y vas a ver cómo sí salimos en los medios! ¡Bajemos la bandera del lugar y vas a ver cómo llamamos la atención!  Nunca se permitió que algo como aquello ocurriera y eso desanimó a los exaltados que acudían a aquellos Viernes de Luto.  Era criterio del grupo organizador la idea de que si violábamos los derechos de las personas al bloquear el Obelisco, o si tomábamos una bandera que no nos pertenecía, íbamos deslegitimar un movimiento sano y civilizado.  Para los organizadores estaba claro que si dañábamos a terceros, no íbamos a ser diferentes de los agresores que querían elevar los impuestos, ni del tipo de manifestantes que bloquea carreteras, o del que se comporta como simios.

No te cuento aquello para presumir…pero sí.  Hay diferencia ética entre quienes ejercen el derecho a manifestar de forma pacífica (sin amenazar, ni perjudicar a nadie); y los que usan el derecho a manifestar como un pretexto para incitar a la violencia, y crear terror y desorden.  ¡No existe tal cosa como el derecho a bloquear! Y si un puñado de personas bloquea (es decir, que amenaza con usar la fuerza contra quienes intenten pasar el bloqueo), la obligación moral de las autoridades, en defensa de los derechos de las víctimas del bloqueo, es remover el bloqueo.

Las autoridades, pues, deben contar con el apoyo legislativo, judicial y político necesario para proteger a las víctimas de los bloqueos, contra las imposiciones de los bloqueadores.

¿Qué opinas?


02
May 22

¿Acompañantes, o directores en los bloqueos?

 

No sé si son suecos como dice la publicación que ilustra esta entrada; pero lo cierto es que extranjeros, los canchitos, no son raros de ver mezclados en bloqueos y otras manifestaciones violentas organizadas por la dirigencia popular chapina. El de la foto fue captado durante los bloqueos de la semana pasada.

La Ilustración la tomé de Twitter.

La presencia de esos personajes ni es nueva, ni es un fenómeno exclusivamente chapin; pero no por ello debe ser pasada por alto; y ayuda a entender la dimensión política, ideologizada e internacional de las acciones de grupos como CODECA.

Reclutadas por organizaciones en el exterior, me pregunto si cuando viajan esas personas tienen la ilusión de visitar La Antigua y Atitlán, así como la de marchar por la ciudad de Guatemala, o en algún bloqueo junto a grupos indígenas y populares.  Por cierto que, en respeto a la libertad de expresión, no comparto el criterio de que los extranjeros no deben opinar sobre la sociedad, la economía, la política y otros asuntos guatemaltecos; pero hay que tener en cuenta que opinar es diferente a involucrarse en actividades que abiertamente dañan y perjudican a terceros, violan derechos ajenos y crean caos. Con contadas excepciones, la mayoría sólo está aquí teniendo la experiencia más maravillosa de su vida, y mañana se une a una secta que espera que los extraterrestres las recojan.

Esto es de 2016.

Hace años, cuando yo era editor de Economía, en Siglo Veintiuno,  visité un par de veces la sede de la Unidad de Acción Sindical y Popular; que era una de las organizaciones más vociferantes de aquel entonces. Y me llamaba la atención que en las dos visitas había un extranjero joven sentado en una silla justo en la entrada de aquella oficina.

En esos días, en La Antigua, en el bar donde me hallaba tomando un aperitivo extranjeros pasaron repartiendo volantes en los que se invitaba a jóvenes foráneos a acompañar a las organizaciones populares en sus actividades. El documento estaba escrito en inglés, pero iba dirigido a los visitantes de todas las nacionalidades. Entonces, y preguntando, entendí cuál era el papel de los chicos que había visto en la UASP. Lamentablemente, perdí el volante.

Por cierto, durante el enfrentamiento armado interno, en algunas partes de Guatemala, a los guerrilleros se les llamaba canchitos, seguramente por la presencia notable de este tipo de personajes.


12
Oct 21

Vandalismo contra Colón y Reina Barrios

 

Con acompañamiento internacional y con la infaltable iconografía comunista, dos pequeños grupos de cafres vandalizaron los monumentos de Cristobal Colon y de José María Reyna Barrios, en la ciudad de Guatemala.

La estatua de Reinita fue decapitada y su monumento ecuestre fue gravemente dañado; el hermoso monumento de Colón se salvó porque, aparentemente, había un panal de abejas cerca y los orcos tuvieron que retirarse. ¿Dónde estaban las autoridades? ¡Quién sabe!  De cualquier manera, autoridades sin autoridad y emasculadas, ¿hubieran sido tan útiles en la Avenida de la Reforma y en la Avenida de las Américas como lo son en los bloqueos y en las invasiones?

¿Quiénes son los perpetradores? El mismo tipo de gente que pinta hoces y martillos en la Sexta avenida y apedrean negocios; el mismo tipo de gente que lleva banderas rojas a los bloqueos; los mismos que van con bates y palos de golf a las manifestaciones; el mismo tipo de gente que quema lo que puede; el mismo tipo de gente que ensucia; los mismos que tomaron la Plaza de la Constitución el 15 de septiembre pasado.  ¿Y por qué pueden hacerlo? Porque las autoridades pusilánimes no los sacaron de aquel espacio y permitieron sus desmanes; porque esas autoridades pusilánimes tienen la bandera nacional, en el Obelisco, hecha jirones; porque son tan pusilánimes que quitaron el retrato de Pedro de Alvarado de la Municipalidad capitalina y la sustituyeron por un cuadro anodino.

No hay que dejarse distraer con que la plebe destructora es un grupito de ignorantes que viven existencias miserables; su dirigencia nacional y extranjera sabe perfectamente lo que quiere: caos, violencia, feísmo, inseguridad, ingobernabilidad, terrorismo y en última instancia la revolución.  Así ha sido en Seattle, Washington, en Portland, Oregon, en México y en América del Sur.  El che y la iconografía colectivista y totalitaria no son casualidades.

En Erasing America, libro que aplica a otras culturas,  James Robins explica como es que la izquierda radical controla la educación y los medios masivos de comunicación.  Advierte que grupos de aquella persuasión degradan y demuelen la historia y el pasado, sus lideres, instituciones y sus símbolos para condenar el presente. La guerra contra la historia es más que un espectáculo académico.  Este movimiento tóxico le ha lavado el cerebro a una generación y rápidamente está disolviendo los lazos históricos, culturales y espirituales que hacen posible la cooperación social pacífica. Sobre ese libro, y las ideas que comparte, Bradley J. Birzer, profesor del Hillsdale College, nos recuerda que en casi todos los sentidos, los mitos y símbolos de los pueblos importan inmensa y fundamentalmente; y David Horowitz, autor de The Black Book of the American Left, explica que por eso es que hay una campaña para demonizar el pasado, y borrar y reescribir la historia.

Voy a atreverme a decir que actos de violencia irracional y cada vez más audaz van a irse multiplicando en la medida en que la dirigencia popular y revolucionaria se dé cuenta de que no encuentra oposición.  Ni oposición legal por parte de las autoridades, ni oposición moral por parte tuya…que estás leyendo estas líneas y no sabes qué hacer.

¿Viste el vídeo de los cafres pateando la cabeza de Reina Barrios? Me recordó las espantosas escenas de violencia que se han visto durante los motines carcelarios. Ese es el tipo de gente que participa en actos delincuenciales como los que ocurrieron hoy.  Por cierto, ¿van a quedar impunes esos delitos? Los organizadores, los perpetradores y sus protectores, ¿Van a enfrentar, o no las consecuencias jurídicas de sus decisiones y de sus acciones? A propósito, Acoguate está dirigida por comités basados en Alemania, Austria, Canadá, Francia, Suecia y Suiza; seguramente es buena idea que esas organizaciones paguen las reparaciones de los monumentos que dañaron los grupos que protegen.

Actualización: Felicitaciones a las autoridades que capturaron a un presunto participante en los actos delictivos de hoy contra el patrimonio cultural de los guatemaltecos.  Ahora está por verse si el Ministerio Público y el Organismo Judicial cumplen con sus partes para hacer que esa persona -si fue participante- cumpla con la pena que establece la ley.

Las fotos las tomé de Twitter.


29
Jul 21

Diferencia entre bloqueo y paro

 

El bloqueo es la acción de bloquear; y bloquear es obstruir o cerrar el paso, impedir el funcionamiento normal de algo, dificultar o entorpecer la realización de un proceso, en términos militares es cortar la comunicación con una plaza, o un territorio.  ¿Ves? El bloqueo es obstruir, impedir, entorpecer y cortar comunicaciones. Necesariamente implica el uso de la violencia, o la amenaza del uso de la violencia para que sea efectivo. En esas condiciones es evidente que el bloqueo tiene que ser impuesto lo que descarta la voluntariedad y no puede ser pacífico porque rompe el principio de no agresión y es violatorio de los derechos de otras personas.  Si bien es cierto que el derecho a manifestar es una forma de ejercer el derecho a la libre expresión y que esta es una forma forma de ejercer el derecho a la libertad, no existe nada como el derecho a bloquear.

Así empecé mi día.

En cambio, el paro es otra cosa.  En el contexto que nos importa, paro es la interrupción de actividades colectivas por iniciativa de algún grupo social, o de la autoridad.  La iniciativa es el acto de ejercer el derecho a hacer una propuesta.  El concepto de paro no incluye los de obstruir, impedir, entorpecer y cortar comunicaciones y menos los de uso de la violencia o la amenaza de uso de la violencia.  Nada en los conceptos de iniciativa y de hacer propuestas se parece a bloquear.  Los conceptos de iniciativa y de hacer propuestas traen consigo los de aceptar, o no las propuestas y las iniciativas, lo que implica voluntariedad y aceptación pacífica.

La foto la tomé de Twitter.

Cuando un grupo que porta banderas rojas atraviesa un autobús ajeno y entorpece al paso por una arteria de la ciudad, bloquea.  Cuando un grupo pone tablas con clavos y barricadas en una carretera, bloquea.  Cuando grupos de interés fuerzan a otras personas a cerrar sus negocios, bloquean.  Cuando grupos religiosos apoyan a los que bloquean, son comparsas del bloqueo.

El derecho de manifestarse contra la corrupción y contra la ineptitud de la administración actual es legítimo; pero el uso del bloqueo para hacerlo, no.

La foto la tomé de Twitter.

Cuando yo participaba en una serie de manifestaciones conocidas como Viernes de luto en 2001 -contra la corrupción y el alza de los impuestos-. Muchísimas personas nos reuníamos en el Monumento a los próceres de la Independencia, encendíamos velas, dábamos vueltas por esa plaza y dejábamos limpio el lugar.  En aquella ocasión no faltaba quienes sugerían que paráramos el tráfico en el Obelisco (a las 6:00 p. m.) para tener impacto y para llamar la atención de la prensa.  También había quienes sugerían bajar la bandera que hay en aquella plaza, con los mismos propósitos.  El equipo de Viernes de luto siempre se opuso a acciones como aquellas para no perder legitimidad y para respetar los derechos de los demás.

La foto la tomé de Twitter.

A final de cuentas y después de unos 15 viernes seguidos de protestas, no conseguimos detener la corrupción ni el alza en los impuestos; pero demostramos cosas importantes:

1. Que la gente puede reunirse para protestar en paz;

2. Que la gente puede reunirse para protestar sin violar derechos ajenos;

3. Que la gente puede reunirse para protestar sin dejar todo sucio y sin destruir propiedad ajena

4. Que la gente no tiene miedo de defender su vida, su libertad y su propiedad de forma legítima.

Mientras tanto, hoy comencé mi día en oposición directa al bloqueo.  Fui a comprar donde los organizadores del bloqueo dicen que no hay que ir a comprar.  Comprobé que la mayor parte de la gente quiere trabajar y rechaza las acciones violentas y las amenazas de acciones violentas. Además no hay que engañarse, el objetivo de los bloqueos no es la lucha contra la corrupción y la ineptitud; tiene objetivos ideológicos enraizados en una mentalidad anticapitalista, anti empresa, anti individualismo, anti libertad.


08
Dic 20

La contaminación de la plaza

Los destruccionistas contaminaron la plaza no sólo con demandas sobre las cuales no existe el más mínimo nivel de acuerdo entre los guatemaltecos, sino con la presencia de jóvenes embozados y armados; con pintas de odio, rabia y muerte; y con actos de violencia extrema como el fuego en el Congreso, la quema de un Transurbano y los actos delincuenciales sobre la Sexta avenida.

Los destruccionistas contaminaron la plaza y diluyeron las demandas legítimas de un pueblo harto de la corrupción y de los abusos de una clase política rapaz y carroñera.

Las tomas aéreas de la Plaza de la Constitución, durante las actividades del sábado 5 de diciembre en la tarde, pusieron en evidencia que al llamado de la plaza ya sólo acude un grupo marginal, más interesado en provocar y crear caos y malestar, que en buscar acuerdos y en encontrar soluciones.  La mayoría de gente pacífica, que iba a la plaza de buena fe y en ejercicio de sus derechos ciudadanos, mejor se quedó en casa, y se quedó guardada, para cuando se la necesite de verdad.

Aquellos grupos creyeron que el 21N podían encender la mecha de la revolución al amparo del rechazo de los guatemaltecos a un presupuesto criminal (por desfinanciado, expoliador y endeudador); y al amparo del rechazo de los guatemaltecos a seguir eligiendo diputados por listas, en vez de hacerlo individualmente. Creyeron que podían encender el barril de pólvora de la revolución al amparo del rechazo de los guatemaltecos a los favores para el valido presidencial y los abusos que aquello implica.   Contaron, quizás, con el mal carácter y la tozudez presidenciales; rasgos que impidieron una solución más temprana y razonable frente a lo que pudo haberse convertido en una sucesión de tragedias de consecuencias inimaginables. Para el 28N y sobre todo para el 5D es más que evidente que no es por la violencia por donde los guatemaltecos queremos resolver nuestros problemas políticos.

Con la contaminación de la plaza, las que eran exigencias razonables de tributarios y de electores se diluyeron una multitud de demandas jacobinas y de barricada.  Pero no por ello, aquellas exigencias razonables dejan de serlo y no por ello deben ser perdidas de vista.  Por ello me tomo la libertad de tratar de recogerlas e interpretarlas, en un intento de identificar las que gozan de niveles elevados de acuerdos, cuando no de consensos.

  1. Demandas relacionadas son el sistema electoral: Que los diputados sean electos individualmente y no por listas, de modo que la gente no se vea obligada a darle su voto a personajes que ni conoce, o a quienes nunca les daría un mandato, sólo porque en la lista hay uno, o dos que quizás no sean pájaros de cuenta.  Que se haga realidad la transparencia en el financiamiento de partidos políticos y de candidatos. Que haya elecciones legislativas a mitad del período constitucional, de modo que el Congreso pueda ser renovado.
  2. Demandas relacionadas con el uso del dinero de los tributarios: Que el monto del Presupuesto de egresos del estado tenga una relación proporcional con el Producto Interno Bruto.  Que no sean presentados, ni aprobados presupuestos que no estén financiados 100% desde su origen.  Que se respeta el espíritu y la letra de la norma constitucional que establece que con la finalidad de garantizar la estabilidad monetaria, cambiaria y crediticia del país, la Junta Monetaria no podrá autorizar que el Banco de Guatemala otorgue financiamiento directo o indirecto; garantía o aval al estado, a sus entidades descentralizadas o autónomas ni a las entidades privadas no bancarias. Con ese mismo fin, el Banco de Guatemala no podrá adquirir los valores que emitan o negocien en el mercado primario dichas entidades.
  3. Demandas relacionadas con la administración de justicia: Que los miembros de la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad y la Corte de Apelaciones no sean sustituidos todos a la vez y que sus períodos sean cuando no vitalicios, sí por períodos de por lo menos 10 años. Que jueces y magistrados sean elegidos por oposición y no por criterios políticos corporativistas, o no.

Las reformas que urgen deben servir, no para satisfacer las listas de Santa Claus de todo grupo de interés constituido en el país, sino para establecer los fundamentos de una polis o sociedad política viable o sostenible. Por eso no pueden ser muchas y sólo pueden ser aquellas que no violen derechos individuales.  No deben servir para crear privilegios.  No deben abrir la puerta a la posibilidad de que se negocie bajo la mesa, lo que debe ser decidido en las urnas, por los electores y tributarios.

Por lo pronto no vuelvo a la plaza mientras esté contaminada.

Mientras tanto…ya transcurrieron dos semanas desde el 21N y como por la Plaza de la Constitución no pasó médico alguno (así como random) para advertir lo peligrosas que son las manifestaciones en tiempos de Covid-19, ¿ya se sabe si subieron los contagios?…o las manifestaciones sólo son riesgosas cuando no las organizan los destruccionistas?


30
Nov 20

Las pintas del 28N

Muerte, rabia, furia y revolución fueron los mensajes que abundaban en las pintas callejeras con motivo de la manifestación del 28 de noviembre pasado; manifestación a la que decidí no ir porque consideré que para nada reflejaría mis aspiraciones personales como tributario, elector y ciudadano.

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Yo iría a la plaza para demandar la derogación del presupuesto estatal criminal para 2021 y para exigir una forma personal de elegir diputados; pero no iría a hacer bulto con quienes quieren una constitución que satisfaga necesidades (frente a una que proteja los derechos individuales de todos por igual), ni con quienes quieren tomar el poder al margen de las elecciones.

Luego de la experiencia del 21N -jóvenes embozados y armados con bates y palos de golf-, luego del fuego en el Congreso y a la vista de las pintas que encontré ayer, y de los disturbios alrededor del bus.  Creo que fue una decisión acertada.

Toca buscar formas más creativas para enfrentar la agresión tributaria y endeudadora de los pipoldermos; y toca buscar formas creativas para distinguirse de los que hacen las pintas, acuden con bates y palos de golf, medran en las crisis y el caos. Si bien es cierto que la mayoría de la gente llega de forma pacífica y con buenas intenciones a la plaza; también es cierto que detrás del 21N y del 28N hay más de lo que se ve.

Creo, además, que el Ministerio Público debe hacer y exhibir una investigación objetiva e independiente que aclare -sin lugar a dudas- quienes fueron los autores de la quema en el Congreso y de el fuego y los disturbios en la Plaza de la Constitución.


22
Nov 20

Hay un antes y un después del 21N

Hay un antes y un después de la manifestación del 21 de noviembre de 2020 porque mientras que unos nos hallábamos reunidos en la Plaza de la Constitución, de forma pacífica, otros llegaron al edificio del Congreso de la República y metieron fuego en el lugar. Y porque la administración reaccionó con violencia, donde no había motivo.

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¿Por qué es que lo ocurrido ayer es un punto de inflexión? Porque los chapines ya habíamos logrado generar una cultura de manifestaciones pacíficas y civilizadas en las plazas de la ciudad de Guatemala, muy distintas a las que vivieron nuestros padres y abuelos hasta los años 80.  En los Viernes de luto de principios del siglo XX, contra los impuestos y la corrupción, nunca se vieron actos de violencia.  En las jornadas de mayo de 2009 y en las jornadas de 2015 nunca hubo violencia.  Ayer también fue un punto de inflexión porque ni siquiera los sinvergüenzas de Alfonso Portillo y los Colom/Torres, o un general del ejército, como Otto Pérez usaron la fuerza contra una manifestación.

Para esto último hacía falta un trastornado (¿Trastornado es la palabra?) que puso A mi manera en su ceremonia de investidura presidencial. Uno que parece creer que todo se arregla con estados de excepción; y uno con la mecha corta, quizás demasiado propenso a dejar que sus emociones controlen su capacidad racional.  Uno que sin duda no vio el episodio en The Crown cuando la reina Isabel le dice a Margaret Thatcher: Todos debemos preguntarnos cuándo ejercer nuestro poder, y cuándo no.  Creo que su primer instinto como persona suele ser actuar.  Ejercer el poder.  Sólo pregunto si corresponde ejercer el poder sólo porque puede hacerlo.  El poder no es nada sin autoridad. Claro que siendo la Dama de Hierro quien era, entendió el mensaje de la Reina y optó por el camino sabio, y no por el del capricho. Hacía falta Alejandro Giammattei.

Esto último me lleva a las causas por las cuales estábamos en la Plaza de la Constitución.

Fui porque el Organismo Ejecutivo -desde el Ministerio de Finanzas, vía la Presidencia- le envió al Congreso un proyecto de presupuesto estatal criminal; y la mayoría de diputados lo aprobó rápidamente y en la nocturnidad?  Y porque la mayoría de los diputados que se opusieron, no no tuvieron las agallas de oponerse y sólo se salieron de hemiciclo, lo hicieron no por principios, sino porque la piñata no había sido repartida a su gusto.  Fui, también, porque apoyo la iniciativa de una reforma electoral que acabe con los listados para elegir diputados y una que permita que elijamos diputados individualmente.

¿Por qué es un presupuesto criminal? Para hacer la historia corta, porque no sólo es el presupuesto más alto de toda la historia, una carga que se perfila insoportable para la menguada economía de los guatemaltecos; sino porque está exageradamente desfinanciado y habría de ser cubierto con endeudamiento para tres generaciones.  Aunque el Presidente tiene la facultad de vetar lo aprobado por el Congreso, dispuso que este macho es mi mula y dejó claro que las cosas se harían a su manera.

Si te interesan los detalles te recomiendo que leas El gobierno que más ha endeudado a Guatemala en décadas, por Daniel Fernández.

Todo aquello ocurre en el contexto de un proceso de descomposición política de la Administración que no escapa al ineludible contexto de la pandemia y a los efectos del encierro de 6 meses y la destrucción de las economías de miles de familias.  Aquello ocurrió en el contexto de que el vicepresidente, Guillermo Castillo le pidió al Mandatario que vetara el presupuesto; y a señalar que si ambos no estaban en capacidad de gobernar, ambos deberían renunciar.  Para que te hagas una idea, la popularidad de Alejandro Giammattei se ha desplomado de 83% de aprobación en abril, a 36% en octubre pasado.  Y apuesto una ceja a que a partir de ayer, se acentuó la caída en picada.

Por todo aquello es que fui a la Plaza de la Constitución, de forma voluntaria y pacífica, de la misma forma en que suelo ir a actividades similares.  Fui acompañado por amigos con los que comparto muchos valores.  Ah, y también fui para poder decir que yo lo vide.

Pero otros fueron por otros motivos. Unos iban a pedir la renuncia de Giammattei, otros porque no les gustó como fue repartida la piñata del presupuesto, otros a exigir una asamblea nacional constituyente para refundar el estado, otros iban con la esperanza de hacer la revolución, y así, cada cabeza es un mundo. Unos iban con sus playeras del che Guevara y -a diferencia de otras experiencias similares, digamos las jornadas de mayo de 2009 y las de 2015- vi muchos jóvenes embozados y armados con bates y palos de golf.  Muchos vestidos de negro y rojo.

Con todo y todo, a pesar de lo inquietante que es ver jóvenes embozados y armados, y a pesar de la estridencia y el jacobinismo que se respiraba por momentos, sobre todo al calor de los discursos en la tarima y en los altavoces, el ambiente en la plaza era de fiesta y era pacífico.   Como ocurría en las jornadas de mayo de 2009 y de 2015, en la plaza había de todo, incluidas familias con niños, e incluidas personas mayores.  Los chapines habíamos aprendido a confiar en las manifestaciones.  Creíamos que no habría violencia de parte de los manifestantes y que tampoco la habría de parte de quienes ejercen el poder.

Pero nos equivocamos.

Cuando se supo que había fuego en el Congreso (el Congreso queda como a 7 cuadras de la Plaza), el ambiente se puso tenso.  Sabiendo que habíamos llegado en Uber, una amiga ofreció irnos a rescatar a inmediaciones de la plaza; y yo le dije que gracias, que a pesar de la tensión, todo estaba ocurriendo en paz. Sin embargo, optamos por abandonar el lugar y nos enfilamos hacia la Quinta avenida con intención de caminar hacia el sur y pedir los Ubers correspondientes.

Creo que fue justo a tiempo antes de que Giammattei (o quien quiera que fuera) decidiera usar el poder contra quienes estaban reunidos pacíficamente en la plaza; y el caso es que las fuerzas del orden arrojaron bombas lacrimógenas. Hubo golpeados, capturados y ¿por qué fregados es que las fuerzas del orden actuaron no contra los violentos que habían asaltado y quemado el Congreso, ¡a siete cuadras de la plaza!, sino contra los manifestantes pacíficos que se hallaban principalmente al este y sureste de aquel espacio? ¿Qué necesidad había de tal despliegue de insensatez y de fuerza?

Todo aquello no fue del todo sorprendente porque ya habíamos visto una pinta que llamaba a quemar el Congreso, otra que llamaba a organizar la rabia y veríamos una mas que invitaba a matar al criollo.

Dicho lo anterior, la quema del Congreso (en realidad de una, o dos oficinas del Congreso, cerca de la entrada principal), ha despertado muchas dudas y les comparto cuatro: ¿Por qué es que no había suficientes policías resguardando el edificio? ¿Por qué hay fotografías que muestran extintores de incendios y espacios configurados como si se estuviera a la espera de un asalto incendiario? ¿Por qué es que los invasores pudieron ingresar con relativa facilidad al edificio? ¿Por qué es que, ante la amenaza, no llegó el escuadrón antimotines? El Vicepresidente, Castillo, pidió que haya una investigación a fondo de lo que ocurrió ahí, y la investigación le corresponde al Ministerio Público. ¿Cabe la posibilidad de que fuera razonable que en el Congreso se prepararan para una quema eventual?

A lo largo del viernes, dudé muchísimo sí ir, o no a la manifestación en la Plaza de la Constitución.  Ciertamente, no quería que mi presencia apoyara las demandas revolucionarias de algunos de los organizadores; pero tampoco quería dejar de hacer presencia y oponerme, ahí, al presupuesto criminal; y comparto, con mis amigos acompañantes y otros que estaban en la plaza, el deseo de que podamos elegir diputados sin necesidad de las listas nefastas.

Fui porque este país también es mío y porque la Plaza de la Constitución también es mía.  Fui porque igual que miles de personas que se hallaban en aquel espacio, quiero una mejor Guatemala para todos sus habitantes, sin privilegios.  Fui a pesar de lo incómodo que me siento con el jacobinismo, la iconografía y las motivaciones de muchos de los que se hallaban ahí.

A partir de ayer, para el presidente Alejandro Giammattei y su administración, así como para los guatemaltecos hay un antes, y un después.  Unos tendrán que plantearse si su tozudez vale tanto como para ejercer el poder con cada vez menos autoridad, o si mejor reconocen que se equivocaron, ofrecen disculpas e intentan rescatar la autoridad y apuntalar la república; y otros tendremos que plantearnos si dejamos que sigan siendo pisoteados nuestros derechos individuales (con presupuestos expoliatorios y criminales, así como con formas engañosas de representatividad), o si ponemos un ¡Hasta aquí! Sin acudir a la violencia, claro; y sin caer de la sartén a las brasas.

Mientras tanto, este seguramente es un buen momento para leer Resistencia no violenta a regímenes autoritarios de base democrática, por Ricardo Rojas. En esta obra,  mi cuate, Ricardo Manuel Rojas, aborda un tema de una inusitada vigencia: cómo evitar que gobiernos originalmente­ constitucionales, elegidos de acuerdo con procedimientos legales, se conviertan en autoritarios a través del uso de las atribuciones que la propia ley les otorga, pero puestas al servicio de la acumulación de poder y de la neutralización de la oposición política. Si te interesa, en este enlace hay una conversación que sostuve con Ricardo, al respecto.


28
May 20

No quebremos Guate

Con la consigna de #NoQuebremosGuate una caravana contra el encierro forzado recorrió las calles de la ciudad de Guatemala entre el Monumento a los próceres de la Independencia y la Plaza de la Constitución.

¿Por qué participé?

1. Porque estoy convencido de que la función del buen gobierno es proteger los derechos individuales de todos por igual; y no administrar las vidas de las personas en función de intereses políticos, por muy buena apariencia que tengan esos intereses. Cuando los políticos y burócratas empiezan a violar las esferas de acción privada de las personas, para imponer criterios, es el momento de salir en defensa de la libertad.

2. Porque cada día de encierro que pasa destruye más y más capacidad productiva que costará muchísimo reponer.  De esa capacidad productiva dependen miles y miles de familias guatemaltecas para trabajar, pagar el colegio de los niños, la mensualidad del carro, el alquiler de la casa, el mercado y el supermercado, la salud, y tantas otras necesidades que a muchos, quizás demasiados, no les cuesta.  Aquella destrucción de capacidades afecta más a los más pobres, a los que no tienen ahorros, a los que viven en un cuarto,o dos y a los que viven al dia; y no puede empezar a ser recuperada si no le les permite a las personas trabajar y producir.

3. Porque si bien es cierto que el Sars-Cov-2 y la Covid-19 son amenazas; también es cierto que cada día las conocemos mejor y que, eventualmente pasarán, como pasaron la influenza española y la pandemia de 1958.  En ninguna de esas ocasiones se encerró a la gente y se le prohibió trabajar.  Las pandemias pasaron, y no hubo daños irreparables a las capacidades productivas de las personas. No puedo quedarme tranquilo, en casa, cuando miles de personas han llegado al borde de la desesparación y hay hambre fabricado.

4. Tampoco puedo ser indiferente al pensar en las miles de familias que viven hacinadas y ahora encerradas; en los niños y las mujeres que sufren de abusos, ahora encerradas y empobrecidas; o en los campesinos (por mencionar una actividad económica) que han visto como se pierden sus cosechas y sus esperanzas de elevar su calidad de vida.

5. Porque aunque vendrán tiempos de aprendizaje y de adaptación, como consecuencia de todo lo que ignoramos acerca del virus chino y de la enfermedad que causa, también es cierto que las personas no pueden enfrentar la incertidumbre si a la incertidumbre natural se le añaden los golpes de timón, las arbitrariedades y los caprichos desde el poder.

6. Porque aquí y en Timboctú, la centralización de decisiones limita la búsqueda de soluciones, crea cuellos de botella y es caldo de cultivo para la corrupción.  Y porque mientras más tiempo duran el encierro y las prohibiciones, más se agravan los males que trae.

7. Porque cada vez que veo un niño (y claro que las valoraciones son personales), pienso que no me hubiera gustado crecer en una sociedad tipo rebaño, en la que el miedo y la dependencia fueran las actitudes prevalecientes; y en la que se viviera por permiso, en vez de por derecho; y en la que los intereses colectivos prevalecieran sobre los derechos individuales.

Dicho lo anterior, celebró que haya ido un gentío a la caravana; una estimación calculó que había por lo menos tres kilómetros de vehículos, muchas veces en doble fila.  ¿Por qué en vehículo? Para guardar la distancia, que es una medida razonable. ¿Quén querría un 8-M como el que organizaron en España?

Por un momento el acceso a la Plaza de la Constitución estuvo bloqueado (y creo que esa fue una decisión inmadura e innecesaria); pero cuando llegué a ese espacio el paso estaba expedito.  Al final de la Avenida de la Reforma (norte) el acceso a la zona 4 estaba bloqueado por policías (otra decisión absurda), así que agarramos hacia el Estadio Mateo Flores y de ahí enfilamos hacia la Séptima avenida para reencontrar a la caravana cuando entraba al Centro Cívico.

Ojalá todos aprendamos de esta experiencia, para bien.  En paz.  Con respeto. Con el ánimo de detener la destrucción y chambear como chambeamos los chapines.


21
May 19

Lo que es salsa para el ganso…

Grupos de supuestos militares retirados bloquearon carreteras para exigir una indemización por sus años de servicio; además amenazaron con usar bombas y boicotear las elecciones.  Así como ese tipo de actos son delictivos y repudiables cuando los hacen grupos como Codeca, el CUC, los burócratas de Joviel y otros, lo son cuando lo hacen grupos como el citado. Lo que es salsa para el ganso, es salsa para la gansa.

La foto es de Soy502.

Siempre he dicho -y reitero- que estoy muy agradecido con el Ejército de Guatemala por haber derrotado a la guerrilla y por haber evitado que mi generación y yo vivieramos en una sociedad esclavizada como la de Venezuala, la de Nicaragua y la de Cuba.  Pero, dicho lo anterior y si es cierto que los organizadores de los bloqueos de ayer son ex militares, eso no es óbice para señalar que los bloqueos son violaciones a los derechos ajenos y son delitos. Por su parte, el Ministerio de la Defensa duda de la legitimidad de los bloqueadores.

Dicho lo anterior, ¿a quién le extraña que grupos como aquellos acudan a actos violentos como los bloqueos?  ¡Si lo hacen -con impunidad- la Codeca, el CUC, los burócratas de Joviel y otros!  ¿A quién le extraña si lo hacen estos y consiguen lo que quieren, cuando quieren?  ¿A quién le parece raro si los exguerilleros, que luchaban por establecer la dictadura del proletariado y secuestraban, asesinaban, ponían bombas y efectuaban otros actos de terrorismo sí recibieron resarcimiento? ¿A quién le sorpende si estos grupos recibieron resarcimientos a pesar de que lo prohibe la Constitución? ¿Sábes? El artículo 155 de la Carta Magna dice que ni los guatemaltecos ni los extranjeros, podrán reclamar al Estado, indemnización por daños o perjuicios causados por movimientos armados o disturbios civiles. Pero, claro, ¿quién toma en serio la Constitución desde hace ratos?

De cualquier manera, los bloqueos y otros actos violentos similares deslegitimizan cualquier reclamo. Recuerdo que cuando yo participaba en los Viernes de luto (18 de ellos en 2001) y ya para el tercero, o cuarto de ellos los medios de comunicación nos ignoraban (esto es antes del boom de las redes sociales virtuales), algunos participantes sugerían que bloqueáramos el Obelisco (los viernes a las 6:00 pm) con el propósito de llamar la atención.  En esas circunstancias, fuimos muchísimos los que nos opusimos a tal disparate, no sólo para no dañar a terceros, sino para no deslegitimar nuestros reclamos (contra el alza de impuestos…que ahora estás pagando).

En fin…lo que es salsa para el ganso, es salsa para la gansa.


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Ene 19

Aquí y ahora las manifestaciones son una idea mala

El coro de la Cicig está alborotado con la idea de ir a la plaza.  El activismo de barricada y de bloqueo, que sospecho que se halla en su ADN, los llama a las calles y a las carreteas.  Pero ir a la plaza en condiciones forzadas y artificiosas es una mala idea y es peligrosa.

Sospecho que al coro de la Cicig le urge un Mario Alioto, o un Abner Abdiel; y una concentración de personas -que ya sea que ejecuten o no acciones violentas como las del 14 de septiembre de 2017- es el mejor ambiente para conseguirlo.

Yo participé con entusiasmo en las multiudinarias jornadas de mayo de de 2009; y en las de 2015; pero a diferencia de las marchas fabricadas que quiere organizar el coro de la Cicig, a aquellas no sólo acudíamos miles de individuos de todo el espectro social guatemalteco, sino que no respondían a una agenda ideológica particular, sino al ideal común de que se hiciera justicia.

La plaza tiene sus momentos apropiados y no debe ser usada para precipitar acontecimientos violentos.

La escena de la peli V for Vendetta, que comparto en esta entrada se explica porque en el minuto 2.33 el inspector Finch explica que en un abiente de caos (como el de los desordenes violentos del 14 de septiembre citado) alguien (de cualquier bando) puede hacer algo estúpido y si eso ocurre las cosas se pueden poner muy mal.

Imagen de previsualización de YouTube

En las actuales condiciones, ¿qué grupos de interés se beneficiarían de uno, o varios muertos y heridos en la plaza y en las calles?  ¿Qué bando sería linchado mediática y políticamente, aquí y allende los mares si aquellos grupos consiguieran tan sólo un mártir?

En V for Vendetta (que es una peli) la detonación del Parlamento y la vorágine de actos y hechos que la preceden tienen razón de ser como el último recurso contra una larga tiranía totalitaria y colectivista; pero de ninguna manera se justificarían como recurso para iniciar el camino hacia una.

De cualquier manera, los organizadores de las pretendidas manifestaciones deben asegurarse de que sus seguidores no actúen de forma violenta, ni provocadora (como lo hicieron en septiembre de 2017); y las autoridades deben asegurarse de que sus elementos no cedan a la violencia y a la provocación si se dieran.

La violencia y las provocaciones deben ser evitadas por todas las partes involucradas.