25
Nov 21

En el Día de Gracias o “Thanksgiving Day”

 

Dentro de unas nueve horas, poco más o menos, celebraré con mi familia el Día de Acción de gracias o Thanksgiving Day.  ¿Por qué? Porque para ser agradecido hay que valorar; y para valorar hay que estar consciente. ¿Qué es la consciencia? Ya lo dijo Aristókalos:

Es la facultad de conocer…me permite experimentar sensaciones. Integrar sensaciones en percepciones. Percepciones en conceptos. Conceptos en conocimiento. Y este conocimiento, es mi medio básico de la supervivencia.  Una consciencia sin medios de ser consciente no puede ser.  Una consciencia sin cuerpo es imposible.

Como cada año en esta fecha, y en el contexto de los párrafos anteriores, este es un buen día para ver Saints and Strangers que -descontado el misticismo- pone en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo artículos:

 El gran engaño de Acción de gracias.

Happy Thanksgiving from the Objective Standard.

Thanksgiving, the Producers Holiday.

Thanksgiving was the Triumph of Capitalism over Collectivism.

Me gusta esta fiesta porque es acerca de la vida, la productividad, el ahorro; pero más importante: sobre la familia, los amigos y las personas que enriquecen nuestras vidas.

Francamente, además, ¿a quién no le gusta celebrar aquello?…y ¿qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para las aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, ¡Imagínate! Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de gracias.

En unas horas mi familia y yo celebraremos con una deliciosa cena en casa de mi hermana.  Es ese tipo de encuentros en los que uno se divierte como mico y en los que es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecerán de la nada.  Son posibles gracias al ingenio, la productividad y a la empresarialidad de miles de personas que no conocemos. Son posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Son posibles gracias a quienes transportan los productos y a quienes nos los venden. Son posibles porque ahorramos y porque muchos participaron en su elaboración.

En esta fiesta, aprovechemos para agradecer a quienes valoran nuestros talentos humildes. ¡Mil gracias! a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los quesos, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavan los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.  Gracias a mi hermana y a mi  familia por mantener la tradición.


01
Nov 21

Día de los muertos, día de la vida

 

Como es tradición en mi casa y en Guatemala, en el contexto del Día de los muertos celebramos la vida.  La reunión con la familia y los amigos es el eje de la fiesta; y el fiambre es la comida tradicional de esta celebración.  El fiambre es el más chapín de todos los platos chapines.

Esta es la forma chapina del Día de Gracias. Es una festividad que celebra la vida, los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos. Hace unos años leí, en Twitter, que la verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

No es posible un buen fiambre sin trabajo y sin productividad, sin ahorros, sin productos y sin familia, ni amigos para compartirlo. Un buen fiambre es imposible sin amor, como dijo mi cuata, Carmen.

Cada familia guatemalteca tiene su propia receta de fiambre, y ¿sabes cuál es el mejor fiambre? El que sabe como el de la casa de tus padres, o como en la de tus abuelos; pero también es el que tiene tu toque personal.  El que te recuerda tu niñez, tu adolescencia y tu proceso de maduración, y el que tiene tu carácter.  El mejor fiambre es el que es acerca de tus raíces y acerca de tus ramas…para usar una metáfora como cualquiera otra.  El que hacemos en casa tiene su origen en por lo menos cuatro generaciones.  Está basado en la receta de mi madre, Nora; que recibió la de mi abuela paterna, Frances; basada en la receta de mi bisabuela, Adela que, a su vez, la recibió de su cuñada, Elisa.

Hay fiambres rojos, blancos y verdes (y el jueves oí que hay amarillos); y en casa el caldillo de nuestro fiambre es rosado tirando a rojo.  El fiambre es un plato tradicional y muy complejo de la cocina guatemalteca por lo que requiere de todo el buen juicio, el entusiasmo y la sazón que puedan tener quienes lo preparan.  Las claves de un buen fiambre son la armonía de los sabores, de sus formas, sus texturas y sus colores, así como la calidad de los ingredientes y tener con quién compartirlo.

La preparación del fiambre lleva semanas de planificación y de ejecución.  La fiesta del fiambre no es sólo acerca de comerlo (que ya es bastante bueno); sino acerca de la expectativa de seleccionar las carnes, los embutidos y los adornos; es sobre la compra de las verduras y sobre el proceso de hacerlo en familia, con amigos y en buena compañía. Es sobre lo que se goza haciéndolo y sobre recordar y recordar las anécdotas relacionadas con su elaboración. Por ejemplo, este año fuimos a seleccionar y a comprar una gallina gorda al Mercado Colón y fue toda una experiencia. Nosotros siempre usamos los embutidos de La puerta del Sol, preparados por Virgilio y su equipo, basados en la receta del legendario Abel.

Este año, como en otros, el de la casa fue elaborado por Nora, Raúl, el Ale y yo…pero el jueves, para el corte de las verduras. se nos unió Luis Pedro.  La receta ya está pasando a la sexta generación. Hubo sake y butifarras para animar la ocasión.

A mí me gusta el fiambre desde niño, y recuerdo muy bien la emoción que sentía cuando llegaba este día y nos dirigíamos a casa de mi abuela, para almorzar.  Recuerdo muy bien lo feliz que estaba el primer día que mi madre preparó el fiambre en casa y la ilusión con la que preparamos nuestro primer fiambre, en mi casa.

Este año -en el que igual que en 2020 decidimos resignificar las fiestas en medio de otro año difícil y para no olvidar que a pesar de que la vida es frágil el universo es benevolente- hubo otro plato estelar: el pan de muerto de Tradición culinaria.  Un pan de muerto, relleno que desde el año pasado elevó la barra y fue aplaudido por todos los que tuvimos la dicha de probarlo.

Ahora que con el Halloween y el Día de los muerteos empezaron las fiestas del fin de año, en Guatemala, les deseo a todos lo mejor.  Felicidad, salud y paz al lado de quienes aman.


31
Oct 21

¡Llegó Halloween!

 

Hoy se celebra la fiesta de Halloween, íntimamente relacionada con la del Día de los muertos.  ¡Me encanta ver las fotos de disfraces que publican mis amigos en las redes sociales virtuales!  Desde hace años que los chapines les ponen bastante creatividad e ingenio.

MIs favoritos de este año son mis cuates Majo, que iba anoche de personaje de la película Saw, muuuuy convincente; y Jose que iba de arzobispo. La fiesta se celebró anoche porque fue sábado y vino muy bien porque no faltaron los tiranos que quisieron cancelar las celebraciones.  ¿Qué diría mi abuela, Frances? Where there´s a will, there´s a way.

Imagen espeluznante de Toniná, tomada de @chicomoztoc_7_cuevas

Entre los guatemaltecos, con la llegada del Halloween y del Día de los muertos se inauguran las fiestas del fin de año. Durante tres días- entre hoy y el 2 de noviembre- se celebra una de las fiestas más significativas del calendario de celebraciones chapinas.

En Guatemala, el Día de todos los santos y el Día de los muertos se fusionan en el asueto del 1 de noviembre día en que las familias se reúnen para comer e intercambiar el inigualable y delicioso fiambre ; y mi hipótesis -sin fundamento científico- es que esta fiesta es nuestro Día de gracias.  Fiesta que es una mezcla encantadora de tradiciones precolombinas, virreinales y celtas.

Por cierto, que no te engañen, no es cierto que la tradición de pedir dulces en la noche de hoy sea ajena a la cultura chapina. Los niños de los tiempos de Naná camota, durante lo que ahora conocemos como Halloween, iban de casa en casa recitando: Angeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos./ Si no nos la dan/ puertas y ventanas lo pagarán. Era la versión criolla del trick, or treat; y si los críos no recibían sus dulces de ayote y de jocotes manchaban con cal puertas y ventanas de los roñosos.

La noche de hoy, la de Halloween, es importante porque es la víspera.  Es la noche en la que se deja curtiendo el fiambre para comerlo mañana. La noche en la que los ingredientes quedan mezclándose e intercambiando sus sabores y aromas de la forma en la que lo hicieron nuestros padres, nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos. En casa nos adelantamos porque nos gusta que el fiambre se curta bien por dos días y hoy celebramos la Brujitas` Nite.

Además es una noche juguetona en la que -con disfraces- celebramos la vida y nos burlamos de la muerte; así como de las brujas, de la hechicería, de los monstruos y de otros productos del misticismo. Este año iniciamos, en casa, la tradición de elaborar un altar en recuerdo de nuestros muertos, con el espíritu festivo y cariñoso que caracteriza esta festividad.

El 1 de noviembre y en celebración de la vida (este detalle es muy importante), las familias recuerdan a los que han fallecido y alrededor de un plato opulento llamado fiambre –que incluye variedad de carnes, embutidos, vegetales y adornos exuberantes–  celebran que están unidas, que pueden comer aquellas delicias y que ¡hasta pueden compartirlas!

El fiambre, como el pavo y otras maravillas del Día de Gracias, no es posible sin trabajo productivo, sin cosechas, sin ahorros, sin salud, prosperidad, ni talento. Todo ello digno de ser celebrado. El fiambre que se come en soledad no sabe tan bien como el que se come acompañado por las personas que uno ama, que uno valora, que uno admira, que uno respeta o a las que uno les tiene cariño.

De cualquier manera, una fiesta en la que se celebra la vida y en la que se hace mofa del misticismo; una fiesta en la que se les quita importancia al mal y a los monstruos;  una fiesta en la que se celebran la bonanza y la prosperidad; y una fiesta en la que la familia es el núcleo unificador, es una fiesta que merece ser celebrada.


14
Sep 21

¡Oh, ya hay pasteles de Luna!

 

Con ocasión de la llegada del otoño en el hemisferio norte vienen los pasteles de Luna. Y qué casualidad que también en el mes de mi cumpleaños. Este año, que es especial en mi vida, considero los pasteles de Luna como una parte de mis celebraciones.

En Taiwán y en China, la costumbre es que la gente coma pasteles de Luna en esta  temporada y para celebrar el Festival Zhongquiu o Festival de la Luna.

Yo los disfruto mucho desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán.  Desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta. Comparados con los pasteles occidentales tradicionales, estas delicias son densas y pesadas (pero no en un sentido negativo). Se los decora con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y a otros buenos deseos, acompañados por imágenes de conejos y flores entre otros.

En Guatemala se los consigue en el restaurante Lai Lai de la Montúfar.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no son ajenos al gusto occidental y de hecho recuerdan algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote, o chilacayote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


15
Ago 21

Extraño la feria de Jocotenango

¡Ay, como extraño la feria de Jocotenango o feria de agosto, que es la de la ciudad de Guatemala!  Este es el segundo año que no se celebra esa fiesta tradicional y popular que me gusta tanto, a causa del virus chino y de las restricciones.

Extraño comer garnachas acompañadas de cerveza, me hace falta comer elotes asados, churros, y tacos acompañados con atol de elote.  Suspiro por los dulces tradicionales que traemos a casa luego de pasar la tarde en la feria: conserva de coco, pepitorias, canillitas de leche, encanelados, mazapanes, zapotes y otros. Quiero ganar premios en el tiro al blanco.

Con Carmina, Sebastián y Raúl disfrutamos de esta tradicional visita a la feria todos los años; visita que siempre esperamos con alegría.  Es una fiesta a la que iba con mis padres y mis tíos desde que yo era niño y vivía en la Avenida Independencia que es paralela a la Avenida Simeón Cañas que desemboca en el área donde se celebra la feria.


04
Abr 21

¡Hoy es la fiesta de “Easter”!

Con chocolates y el emblemático conejo, en casa celebramos la antiquísima fiesta de Easter.  La fiesta de la fertilidad, la luz y la vida.

Desde hace milenios, ¿por qué no iba a ser motivo de fiesta el inicio de la temporada en la que las noches son más cortas, en la que hay más horas de luz y cuando la primavera trae la fertilidad y la vida?  ¡De ahí la antiquísima fiesta de Easter!

Claro que aquí, entre el trópico de Cáncer y el de Capricornio, no nos damos cuenta de aquellos cambios; y menos en Guate, que el país de la eterna primavera.  Pero es un hecho que el conejo y los huevos coloreados son símbolos de aquella fiesta y de aquellas celebraciones.

Los colores de esta fiesta milenaria son los del amanecer y los de la vida  suave, agradable y tibia propia de la primavera, cuando hay vida y hay luz.  Mi abuela, Frances, solía estrenar ropa en esta fiesta y los colores que usaba eran los propios de la temporada.  También solía preparar almuerzos muy ricos, que normalmente incluían pays.

Los colores  son importantes porque los de la Easter milenaria contrastan grandemente con los de la semana santa, que son el negro y el morado.  El negro es el color de la muerte, de lo oscuro, del vacío, de la soledad, de la noche, del mal y la tristeza; y el morado (violeta, o púrpura) es el color del poder, de la magia y de la fe (frente a la racionalidad); es el color del confesionario (de la culpa, en contraste con la responsabilidad) y de algunos ritos funerarios.

Cuando yo era niño, el conejo (animal que es imposible no relacionar con la fertilidad) llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa -o donde quiera que estuviéramos-  porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras.  Sin que los chicos nos diéramos cuenta, mis padres y tíos escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había pasado y que saliéramos a buscar los huevos. Cuando  crecimos, a los mayores se nos enviaba a alguna habitación lejos del jardín y -aunque ya sabíamos quienes escondían los huevos, y que no había tal conejo- igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar los dulces.

Aquella tradición es de origen germánico y precede al cristianismo; pero también las culturas de Mesoamérica tienen conejos benefactores involucrados en sus leyendas.   En la Luna llena, donde en occidente vemos la cara de un hombre (o la de Jakie Gleason), los pueblos de mesoamérica (igual que los chinos) ven un conejo. En la próxima noche de Luna llena sal y ve el conejo.

¿Y cómo fue a parar ese animalito allá?

Según una leyeda de Chiconamel, en Veracruz, cierto dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron de ahogarse porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo.  El dios que había ocasionado el diluvio se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y entonces castigó al conejo que,  por haber salvado a los hombres, fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna.  Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chincihlla.

Desde tiempos muy antiguos, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.  En recuerdo de aquella diosa, a la festividad de pascua se la denomina Easter, en algunos paísesEsto es porque también era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter.  Para el siglo VIII los anglosajones ya habían tomado dicho nombre para la fiesta que celebramos en este día.

¡Por supuesto que no celebro dioses, ni diosas, pero sí lo que representan aquellos mitos: fertilidad, vida, luz.


02
Abr 21

¡Llegó el día del bacalao!

En el contexto de las fiestas del equinoccio de primavera, en casa comemos bacalao en este día.  No te imaginas lo mucho que disfruto al preparar este plato y más al comerlo en familia y/o con amigos.

Desde que yo era niño me gozaba mucho la textura, el sabor, el aroma y el color característicos de este pescado preparado hábilmente por mis abuelas y luego por mi madre, basadas en la receta de mi bisabuela, Mami.  Cada receta con su carácter propio, y está enraizada profundamente en una tradición de generaciones. Lo de comer bacalao el viernes es parte de las tradiciones chapinas de la semana santa.

Me gusta comerlo caliente, al tiempo y frío.  Acompañado por arroz (mejor si es arroz jazmín)  y este año, lo acompañamos con un encurtido de remolachas y verduras.  También este año lo acompañaremos con Hoegarden, una cerveza que nos gusta mucho.  Y si es de boca, en la noche, me gusta acompañar el bacalao con un buen whisky. Es una delicia remojar pan francés, de horno de leña, en esa salsa intensa, aunque este año lo hicimos con pan de masa madre.

En casa nos gusta que el de hoy sea un almuerzo ceremonioso, que subraye el carácter festivo de la  ocasión en la que se comparten los alimentos, el cariño y los buenos recuerdos. En el que se celebran la fertilidad y fin de las noches largas. Y porque el año pasado estuvimos encerrados de forma forzada, y porque resistimos y ahora no es así.

Quienes desde hace ratos visitan Carpe diem saben que asamos los tomates y el chile guaque y el chile pasa (este año asamos también la mitad de las cebollas y la mitad de los ajos).  Freímos en aceite de oliva las cebollas rodajadas finamente y los ajos picados, añadimos el pescado previamente desalado y desespinado.  Sumamos la salsa de tomates y chiles licuada; y agregamos los chiles del piquillo en tiritas, las aceitunas y las alcaparras (lavadas estas para quitarles lo salado) para luego dejar hirviendo el pescado durante por lo menos una hora en fuego lento.  Por último un toque de azúcar moreno, un toque; y aceite de oliva en cantidades generosas es recomendable.


31
Mar 21

Delicias de la temporada

En Guatemala esta temporada tiene sus características propias e intensas. Música propia, colores propios, texturas, aromas y sabores propios.  Estos últimos los disfrutamos mucho en casa cuando comemos y preparamos algunos de los platillos más característicos. En casa nos gusta celebrar el equinoccio de primavera con las comidas tradicionales chapinas.

Los mangos en dulce son unos de mis favoritos y nos gusta prepararlos con canela, clavo y pimienta (a veces pimienta gorda y a veces pimienta de Castilla).

Imagen de previsualización de YouTube

Nos encantan el dulce de garbanzos, tal y como lo hacía mi tía abuela, La mamita y mi tío Rony.  Con azúcar y canela.

Dulce de garbanzos que me hace viajar en el tiempo y en el espacio.

También la miel de garbanzos como se suele preparar en la costa sur.  Con panela y canela; y a veces (aunque no en esta ocasión) le agregamos frutas.

Miel de garbanzos al estilo de la costa sur.

Tradicionalmente la miel de garbanzos sirve, también para remojar el pan de yemas.  Nuestro pan viene de la costa y es preparado a mano con huevos de gallinas conocidas y leche de vaca conocida. Lo prepara Shalby  con mucho esmero.

Pan que nos envían de Coatepeque.

Este año mi prima, Claudia, nos envió salporas, un tipo de galletas que también son muy característica de la semana santa, que es la más chapina de todas las fiestas.

Salporas, pan de la costa y buen café.

El rey de los platos, sin embargo, es el bacalao a la vizcaína.  Amo nuestra receta de bacalao que viene de mi madre, Nora; mi abuela, Frances y mi bisabuela, Adela. Pero de ese voy a escribir el viernes porque es en ese día cuando se consume tradicionalmente.

En esta época también se comen moyetes y torrejas que nunca hemos hecho en casa, pero que a veces encargamos donde sabemos que los hacen bien y dan la altura; o bien los comemos en casa de nuestra querida doña Yoli cuando hacemos alfombra de aserrín.


16
Feb 21

Cascarones y Carnaval

Los alegres cascarones son infaltables en la fiesta del Carnaval chapina; los cascarones son huevos vacíos, rellenos con confetti y un grano de maíz, coloreados con añilina y cubiertos con papel de China. ¿Podría, alguien, explicarme cuál es el propósito, o el significado del grano de maíz? La semana pasada me enteré de que ya no les ponen grano de maíz a los cascarones.

Los cascarones siempre me traen recuerdos divertidos.

La idea, con los cascarones es rompérselos a alguien en la cabeza; normalmente de forma sorpresiva….y armar un alboroto.

Cuando era niño recuerdo haber hecho cascarones en dos ocasiones. Eso fue con mi tía abuela, La Mamita, que fue quien me enseñó la técnica de pintado. Ella guardaba cáscaras de huevo a lo largo de meses, elaboraba el confetti, preparaba la añilina, cortaba el papel y hacía el engrudo necesario para sellar los cascarones. Y los niños, ¿qué hacíamos? Pues pintábamos los cascarones y nos pintábamos entre nosotros, combinábamos los colores, hacíamos diseños y nos divertíamos como micos. Y si uno quería llevar la diversión un paso más allá, podía ponerle harina a algunos cascarones, travesura que había que hacer sin que La Mamita se diera cuenta.

Cuando estaba en la Primaria, el carnaval se celebraba durante el recreo y ese día era permitido llegar disfrazado al colegio. Un año, mi madre andaba de viaje y como era costumbre, cuando eso ocurría a mi hermano Juan Carlos y a mí nos dejaban en casa de mi abuelita Juanita y de La Mamita.  Pues un día, con ocasión del carnaval, nos compraron cascarones, nos pusieron nuestros disfraces de Batman y Robin y nos enviaron así al colegio.  Y al subir al bus…nadie iba disfrazado; porque las viejitas nos habían disfrazado ocho días antes.  No sería carnaval, sino hasta el martes siguiente.  Sobra decir que hicimos el ridículo.  Pero sobrevivimos.

Muchas culturas en Europa y en el Oriente Medio tienen la costumbre de pintar huevos. El carnaval es una fiesta muy antigua que creo que no tiene el lugar que merece entre nosotros. Durante esta temporada, en casa solemos decorar con cascarones no sólo porque nos gustan sus colores y diseños, sino porque esta es una fiesta alegre, de esas que celebran la vida.


25
Ene 21

¿Doscientos días de fiestas?

Los que visitan este espacio con frecuencia y desde hace tiempo, saben que soy fan de las celebraciones populares del Día de la Independencia. ¡Gozo y disfruto a la gente y a las familias felices en el Obelisco, corriendo con antorchas y desfilando, o viendo los desfiles, y los actos en la Plaza de la Constitución!

Gozo y disfruto esas celebraciones porque en alto porcentaje son espontáneas y porque reúnen pacífica y alegremente a los chapines.  Son parte de nuestras tradiciones más enraizadas y me recuerdan mi infancia y mi adolescencia, conectan a las actuales generaciones con las anteriores.

Las fiestas de Independencia son fiestas familiares.

Dicho lo anterior, me ha parecido escandaloso que, con lo castigadas que están las economías familiares de los guatemaltecos y con la falta que hacen los recursos -que hay, pero que la Administración es incapaz de ejecutar como debe ser- el gobierno de Alejandro Giammattei pretenda que las fiestas del 200 aniversario de la Independencia vayan a durar 200 días. Porque, no te engañes, la fiesta de 200 días sería pagada con el dinero que políticos y burócratas en el poder nos quitan a los tributarios.

Si, claro que entiendo que no va a ser una parranda de 200 días; pero también entiendo que la Magdalena no está para tafetanes.  Menos, si las fiestas van a tener una administración centralizada y política.  Menos, si los espectáculos van a ser virtuales y costosos.  Menos, si van a ser oportunidades para la corrupción.

Si me preguntan, yo preferiría algo solemne y digno, algo sencillo y elegante, como diría mi abuelita Juanita.  Invitaría a las municipalidades y a los liderazgos nacionales a no favorecer festejos multitudinarios.

Por prudencia, estoy convencido de que la celebración de los 200 años de Independencia de Guatemala es una buena ocasión para descubrir las virtudes romanas de gravitas y dignitas. Y el año entrante, cuando hayamos aprendido a vivir con el SarsCov2 como vivimos con otros viruses, habrá oportunidad para rescatar los desfiles y las antorchas y para que los que solemos reunirnos en el Obelisco, o en la Plaza de la Constitución disfrutemos de la fiesta como debe ser. Con más fuerza, con más alegría.  Como rescataremos las procesiones, las ferias y otras actividades parecidas. Vacunados, o no. En rebeldía contra el miedo y la irracionalidad.