23
Oct 26

Los comprachicos de hoy

Los comprachicos eran, según una leyenda difundida por Victor Hugo, personajes que compraban niños y los sometían a mutilaciones físicas deliberadas —retorciendo huesos, deformando cráneos, encogiendo cuerpos— para convertirlos en monstruos de feria que pudieran venderse como espectáculo.

Desde el siglo XX hasta nuestros díasciertos pedagogos, psicólogos y filósofos se han dedicado a comprar, o a capturar las mentes de los niños para deformarlas desde dentro. La ilustración es de Grok.

Las imágenes del fin de semana, de los bochinches en París y Milán, me llevaron a pensar en un ensayo de Ayn Rand titulado The Comprachicos. Hoy que me enteré de que comités de trabajadores en Francia pretenden que los directivos del canal estatal francés despidan a los periodistas que elaboraron un reportaje que expone la verdadera naturaleza de aquellos disturbios, me acordé nuevamente de aquella pieza de filosofía.

Ayn Rand toma aquella imagen y la traslada al terreno de la mente: desde el siglo XX hasta nuestros díasciertos pedagogos, psicólogos y filósofos se han dedicado a comprar, o a capturar las mentes de los niños para deformarlas desde dentro. No les rompen los cuerpos; sino que les rompen la razón, que es el instrumento que hace posible la vida humana. El resultado no es un enano de circo, sino un adulto incapaz de pensar por sí mismo, de juzgar la realidad y de sostener su propia existencia.

De ahí que haya gente que crea que los bochincheros en París y Milán eran estudiantes clamando por mejores condiciones educativas. De ahí que haya gente que crea que la causa palestina no es una causa contra Occidente. De ahí que haya gente que crea que China es un país capitalista ejemplar, aunque tenga un gobierno totalitario. De ahí que haya gente que crea que lo mejor para el mundo libre es que Ucrania ceda a las agresiones rusas. De ahí que haya gente que crea que las inmigraciones de bárbaros son enriquecimiento cultural.

El mecanismo de aquella deformación es la pedagogía mal llamada progresista y sus supuestos filosóficos. Al niño se le enseña que no existe una realidad objetiva independiente de sus deseos, o de los deseos del grupo; que la lógica es opresiva; que los conceptos son construcciones arbitrarias; que la autoestima no se gana por el logro sino que se otorga por decreto; y que la autoridad legítima no reside en la evidencia ni en la competencia, sino en el consenso, o en el sentimiento colectivo. Se le niega la jerarquía del conocimiento: se le impide aprender a abstraer, a integrar, a distinguir lo esencial de lo accidental. En lugar de formarle una mente que pueda enfrentarse al universo con los ojos abiertos, se le fabrica una conciencia que huye de la certeza, que teme el juicio independiente y que busca, por encima de todo, la aprobación del grupo. Rand llama a esto mutilación psicológica: más radical que la física, porque destruye precisamente aquello que distingue a los humanos de los demás animales.

Las consecuencias, según el análisis Objetivista, son devastadoras tanto para el individuo como para la civilización. El adulto producido por este proceso no es un rebelde libre, sino un conformista emocional que sustituye el pensamiento por la pertenencia, la responsabilidad por la culpa colectiva y la búsqueda de la verdad por la búsqueda de víctimas, o de enemigos. Esa mente deformada es el material perfecto para cualquier ideología anti-razón: el colectivismo, el relativismo moral, o el misticismo secular. No puede defender su propia vida porque no sabe cómo conocerla; no puede defender la libertad porque no entiende que la libertad es la condición política de una mente racional.

Frente a ello, Rand no propone una pedagogía alternativa de sentimientos positivos, sino la restauración deliberada de lo que el niño necesita: el ejercicio de la razón, el respeto por los hechos, la independencia de juicio y la convicción de que su mente es su herramienta de supervivencia y su dignidad. Sin esa restauración, argumenta, la humanidad seguirá criando a sus propios comprachicos hasta que desaparezcan Occidente, sus virtudes y sus valores.

Esa mutilación sigue en marcha en las aulas, las redes, los medios, los púlpitos y en las calles. La única defensa posible es una razón que no se rinde.

Columna publicada en República.


06
Jul 15

Schumann, ciencias y autocontrol en OCON

[youtube]https://youtu.be/NAppGhJeamg[/youtube]
El día comenzó rebien con una charla de Thomas Shoebotham sobre el compositor romántico Robert Schumann, comprometido intelectual y sentimentalmente con la idea de que la música registra sentimientos y pensamientos propios de los espíritus sensitivos a lo largo de su jornada por la vida.  En el vídeo escuchamos unos segundos de Träumerei (Soñando), que es parte de sus Kinderscenen (Escenas de la niñez).  Una pieza muy conocida que yo recuerdo desde que era pequeño, y hasta hoy no conocía su contexto.

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Otra de mis conferencias favoritas de ayer fue From Sputnik to the Internet: Real Solutions for Reforming Science Education, por Eric Daniels.  Eric habló de cómo es que se desperdician recursos valiosos en la educación para las ciencias, por motivos políticos y cómo es que los esfuerzos hechos en aquella dirección no sólo han fallado, sino que han empeorado las cosas.  Además hizo una propuesta para remediar la situación.

Mi tercera sesión favorita fue The science of «Self-Control»: What We Can (and Cannot) Learn from Contemporary Psycologysts, por Gena Gorlin.  Gena exploró los descubrimientos más notables con respecto a la naturaleza, la función y el ejercicio del auto control y nuestra habilitad para resistir tentaciones y distracciones que interfieren con nuestros objetivos de largo plazo.  Desde una perspectiva objetivista identificó las correlaciones cognitivas y motivacionales de esta habilidad y los obstáculos que la debilitan, así como prácticas para remontar aquellos obstáculos.


04
Dic 14

Adiós a Nathaniel Branden

nathaniel-branden-giancarlo-ibarguen-warren-orbaugh-leigh-horton-ufm

Nathaniel Branden, conocido como El padre de la autoestima falleció el 3 de diciembre de 2014.  Branden visitó Guatemala y la Universidad Francisco Marroquín en noviembre de 2009.

Es autor de  Los seis pilares de la autoestima y de La autoestima en el trabajo, obras de las que se han vendido millones de copias y que han sido traducidas a más de 18 idiomas. Branden fue doctor en Psicología, filósofo, escritor, profesor universitario y conferencista.

Como psicólogo, Branden explicó el papel crucial de la autoestima en la salud mental, y definió las prácticas volitivas esenciales para conseguir y mantener la autoestima. El definió formalmente la autoestima como: la disposición de experimentarse uno mismo como competente para hacerles frente a los desafíos básicos de la vida y como digno de la felicidad.

Los seis pilares de la autoestima, según Branden, son:

-Vivir conscientemente, o sea la práctica de estar consciente de lo que uno hace mientras lo hace. Es la práctica de la atención plena.

– La autoaceptación es la práctica de poseer verdades con respecto a los pensamientos, las emociones y los comportamientos propios; de ser amable hacia uno mismo con respecto a ellas ; y de ser uno mismo en un sentido básico.

-La responsabilidad propia es la práctica de poseer uno la autoría de las acciones de uno y de ser dueño de la propia capacidad de ser la causa de los efectos que uno desea.

-La autoafirmación es la práctica de tratar las necesidades y los intereses propios con respeto y de expresarlos de manera apropiada.

– Vivir con propósito es la práctica de formularse objetivos y de formular y aplicar los planes de acción necesarios para alcanzarlos.

-La integridad personal es la práctica de mantener la alineación entre los comportamientos y las convicciones propias.

En la foto: Giancarlo Ibárgüen, Nathaniel Branden, Warren Orbaugh y Leigh Horton Branden.


22
Abr 14

¿Qué relación hay entre la economía y los sentimientos?

[youtube]http://youtu.be/qwI9jKAMw4Y[/youtube]

La convivencia, ¿fortalece, o desgasta el amor de pareja? y La diversión es una buena inversión, son algunos de los temas audaces que el cuate, Martín Simonetta, aborda en su libro Psicoeconomía: Economía de los sentimientos humanos.

Si te interesa saber cómo es que se unen la economía y los sentimientos humanos te interesará leer el libro; y -seguramente- querrás ver la conversación que tuve con Martín, hace poco.  En ella, el autor explica cómo es que en las últimas décadas la economía ha estrechado sus relaciones con otras ciencias como la política y la psicología.  Martin Simonetta hace referencia a los trabajos de Vernon L. Smith sobre la economía del comportamiento.  El libro de Martín explora las riquísmas relaciones que hay entre la economía y la psicología.

En la conversación, Martín aborda el tema de por qué es que las relaciones de pareja tienden a ser más volátiles ahora, que antes y por qué es que una perspectiva de ganar-ganar es, ahora, mucho más importante en una relación de lo que lo era hace décadas.

Martín también habla sobre el capital psíquico, tema desarrollado a partir de la psicológía positiva, que es una rama de la psicología que se enfoca más en lo positivo y las fortalezas de las personas, que en lo negativo y en sus debilidades.  El capital psíquico es lo que nos ayuda a recuperarnos de las adversidades, a enfrentar desafíos, a crecer y a desarrollar resilencia.