05
Jun 20

Suicidios y encierro

Ya sea como efecto directo del desempleo, o de la pobreza potencial producida por el cierre económico, lo cierto es que en los Estados Unidos de América ha habido un aumento de suicidios e intentos de suicidio, advierte Jeffrey A. Tucker del American Institute of Economic Research.

¿Alguien lleva la cuenta en Guatemala? ¿A alguien le importa?

La foto la tomé del AIER.

Sabemos que antes del encierro forzado, en poblaciones como Nahualá, Nebaj, San Carlos Sija y otras, ya era preocupante la cantidad y frecuencia de suicidios de niños.  Luego de casi tres meses de cierre económico y de encierro forzado, ¿qué sabemos ahora con respecto a niños y adultos en esas y otras poblaciones, con respecto al suicidio?

Claro que el suicidio no es monocausal y no ocurre al margen del contexto de quien acude a él para dejar de sufrir; pero también es cierto que el desempleo y la pobreza potencial (entre otras circunstancias relacionadas con el cierre económico y con el encierro forzado) pueden ser identificadas como causas eficientes (pensando en términos aristotélicos). Es decir, que pueden ser identificadas como disparadores, estímulos, o causas motrices del acto suicida.  Tal es el caso del abuso o maltrato, del deseo de dejar de ser una carga o molestia, y de la soledad y el abandono, por mencionar unos.

¿Qué necesita un suicida potencial para alejarse de aquella posibilidad y ayudarse? En principio validación, empatía y redes de apoyo, elementos que son difíciles de conseguir en poblaciones modestas, con tejidos sociales débiles y en las que abundan las creencias irracionales y la descalificación. Ahí, sin embargo, hay oportunidad para el emprendimiento social y para el liderazgo responsable.  No sólo como el teléfono de prevención contra el suicidio, que es el 5392-5953 y presta un servicio valioso; sino con programas y materiales diseñados cuidadosa y específicamente.

Si ha de haber soluciones, yo no me sentaría a esperarlas desde la política. Este es un llamado al liderazgo local y a emprendedores sociales para que actúen como tales.

Columna publicada en elPeriódico.


28
May 20

No quebremos Guate

Con la consigna de #NoQuebremosGuate una caravana contra el encierro forzado recorrió las calles de la ciudad de Guatemala entre el Monumento a los próceres de la Independencia y la Plaza de la Constitución.

¿Por qué participé?

1. Porque estoy convencido de que la función del buen gobierno es proteger los derechos individuales de todos por igual; y no administrar las vidas de las personas en función de intereses políticos, por muy buena apariencia que tengan esos intereses. Cuando los políticos y burócratas empiezan a violar las esferas de acción privada de las personas, para imponer criterios, es el momento de salir en defensa de la libertad.

2. Porque cada día de encierro que pasa destruye más y más capacidad productiva que costará muchísimo reponer.  De esa capacidad productiva dependen miles y miles de familias guatemaltecas para trabajar, pagar el colegio de los niños, la mensualidad del carro, el alquiler de la casa, el mercado y el supermercado, la salud, y tantas otras necesidades que a muchos, quizás demasiados, no les cuesta.  Aquella destrucción de capacidades afecta más a los más pobres, a los que no tienen ahorros, a los que viven en un cuarto,o dos y a los que viven al dia; y no puede empezar a ser recuperada si no le les permite a las personas trabajar y producir.

3. Porque si bien es cierto que el Sars-Cov-2 y la Covid-19 son amenazas; también es cierto que cada día las conocemos mejor y que, eventualmente pasarán, como pasaron la influenza española y la pandemia de 1958.  En ninguna de esas ocasiones se encerró a la gente y se le prohibió trabajar.  Las pandemias pasaron, y no hubo daños irreparables a las capacidades productivas de las personas. No puedo quedarme tranquilo, en casa, cuando miles de personas han llegado al borde de la desesparación y hay hambre fabricado.

4. Tampoco puedo ser indiferente al pensar en las miles de familias que viven hacinadas y ahora encerradas; en los niños y las mujeres que sufren de abusos, ahora encerradas y empobrecidas; o en los campesinos (por mencionar una actividad económica) que han visto como se pierden sus cosechas y sus esperanzas de elevar su calidad de vida.

5. Porque aunque vendrán tiempos de aprendizaje y de adaptación, como consecuencia de todo lo que ignoramos acerca del virus chino y de la enfermedad que causa, también es cierto que las personas no pueden enfrentar la incertidumbre si a la incertidumbre natural se le añaden los golpes de timón, las arbitrariedades y los caprichos desde el poder.

6. Porque aquí y en Timboctú, la centralización de decisiones limita la búsqueda de soluciones, crea cuellos de botella y es caldo de cultivo para la corrupción.  Y porque mientras más tiempo duran el encierro y las prohibiciones, más se agravan los males que trae.

7. Porque cada vez que veo un niño (y claro que las valoraciones son personales), pienso que no me hubiera gustado crecer en una sociedad tipo rebaño, en la que el miedo y la dependencia fueran las actitudes prevalecientes; y en la que se viviera por permiso, en vez de por derecho; y en la que los intereses colectivos prevalecieran sobre los derechos individuales.

Dicho lo anterior, celebró que haya ido un gentío a la caravana; una estimación calculó que había por lo menos tres kilómetros de vehículos, muchas veces en doble fila.  ¿Por qué en vehículo? Para guardar la distancia, que es una medida razonable. ¿Quén querría un 8-M como el que organizaron en España?

Por un momento el acceso a la Plaza de la Constitución estuvo bloqueado (y creo que esa fue una decisión inmadura e innecesaria); pero cuando llegué a ese espacio el paso estaba expedito.  Al final de la Avenida de la Reforma (norte) el acceso a la zona 4 estaba bloqueado por policías (otra decisión absurda), así que agarramos hacia el Estadio Mateo Flores y de ahí enfilamos hacia la Séptima avenida para reencontrar a la caravana cuando entraba al Centro Cívico.

Ojalá todos aprendamos de esta experiencia, para bien.  En paz.  Con respeto. Con el ánimo de detener la destrucción y chambear como chambeamos los chapines.


16
May 20

Al oído del Presidente, por Marcos Ibargüen

Estas líneas que escribió el abogado Marcos Ibargüen, al oído del presidente Alejandro Giammattei son de lo mejor que he leido en estos días; por eso se las comparto:

En estos tiempos del coronavirus, me ha resultado imposible evitar volcarme a la pluma (o teclado, mejor dicho) para escribir lo que pienso.  Tal vez hoy con un poco más de molestia, pero con esperanza de que lo que diga se escuche donde tenga que oírse aunque cause molestias.   Aquí va:

Aún hay tiempo para enmendar.

Haz clic en la imagen par ver el artículo en elPeriódico.

Con el incremento de casos de estos últimos días y el carácter autoritario que ha ido mostrando, aconsejado por el miedo y la falsa creencia de que está únicamente en sus manos salvar al pueblo, anoche, 14 de mayo de 2020, a la hora acostumbrada, 7 p.m., el presidente Giammattei dio rienda suelta a su verborrea ininteligible y  derramó nuevas disposiciones gubernamentales intencionadas a milagrosamente contener un virus, pero destinadas a causar más hambre, rabia y aglomeraciones.

Señor Presidente, todos entendemos su formación médica y deseo de  priorizar la salud y la vida. Pero es tiempo de informarle que su mensaje de ayer delataba entre líneas la arrogancia de aquel que piensa que sabe más que los demás. Que es más inteligente que nosotros. Ignoró por completo al problema del trabajador que se sentía afortunado de aún poder trabajar, para poder siquiera cobrar el cheque de su quincena. No consideró que la gente no se preparó y asumió que todos a pie o sobre caballos o burros iríamos a una tienda de barrio dentro de un horario restringido reabasteciéndonos como por arte de magia y sin pisto y sin causar aglomeraciones ni molestias.

Con las medidas de anoche que le ganarán fama, pero no de la buena, el lunes 18, a partir de las 5 a.m., veremos cómo el pueblo al que quiere contener (y esto si lo logra mantener encerrado a la fuerza porque visualizo infinidad de personas más necesitadas violando por extrema necesidad sus medidas) muchos ciudadanos no tendrán más remedio que aglomerarse para poder cubrir sus necesidades básicas. No se olvide que comer también es salud y que la gran mayoría de guatemaltecos trabajamos para comer.

Regreso a su arrogancia. Entiendo que consultó con epidemiólogos y que comparten el miedo de los duros efectos de esta trágica pandemia.  Quiero seguir creyendo también que en el fondo mantiene un interés genuino por el bienestar de  todos los guatemaltecos. Pero no pretenda ordenarnos a abrir, cerrar, despachar o llegar milagrosamente al puesto de trabajo si no entiende de economía. Sí, la arrogancia de pensar que la economía se dirige y que el pueblo es un borrego que siempre hace  caso. Desde arriba las cosas se ven distintas. Se distorsionan por el ego y los interlocutores interesados que mantiene a su alrededor y que le trasladarán la información con parcialidad e imprecisión. Esto le pasa a todos los gobernantes.

Le sugiero oír a la gente de a pie estos días, que seremos millones por decreto, y no dar órdenes sin pensar los tremendos incentivos perversos que por su arrogancia mostrada van a generar. Sí, los médicos saben de su oficio y lo deben cumplir. Su misión es salvar vidas. Pero los verdaderos estadistas (ojo no digo políticos ni gobernantes) muestran su sabiduría al reconocer con humildad la naturaleza humana y aceptar que no siempre lo que se decreta o impone logra el resultado deseado.   No pretenda cambiar la naturaleza humana de un plumazo porque una tras otra, verá cómo este pueblo “desobediente e ignorante” le llevará la contra.

Suficiente daño y miedo tenemos con esta enfermedad. No lo agrave con sus disposiciones que están destinadas a causar tremenda molestia, a desgastar aún más su gobierno recién inaugurado y a lograr inspirarnos a quienes usualmente no lo hacíamos, a expresar con voz cada vez más recia que se deje aconsejar también por el sentido común, que la naturaleza humana no se cambia por decreto y que hay cosas que están en nuestras manos y otras que no lo están. Mejor enfóquese en atender la tremenda crisis hospitalaria que tenemos, acérquese a esos médicos que son nuestra primera línea de batalla con la enfermedad y provéalos de los insumos necesarios. Asegúrese de que los millardos de quetzales para atender esta crisis que tiene a su disposición lleguen a quien los necesite de verdad, pues también aquí le falta entendimiento de naturaleza humana en el Estado y pareciera que no solo no llega a quien debe sino que habrá mucha gente aprovechada.

Los guatemaltecos somos amantes de nuestra libertad. En los más de dos meses que llevamos con restricciones a nuestras libertades hemos sido tolerantes. Pero todo tiene un límite. Es cierto, hemos visto cómo en otros países los gobernantes se aprovechan del miedo para mantener zozobra y control. Para restringir libertades ganadas con el esfuerzo y derramamiento de sangre (sí, vidas) de varios siglos de muchos héroes que nos anteceden. Quiero creer que sus intenciones siguen siendo buenas. Por favor, cambie de enfoque y no se deje llevar por las medidas de moda de otros gobernantes. No somos del primer mundo. Aquí la mayoría de la gente vive al día. Vaya usted a un cajero automático en el interior a pie. ¿En donde? Sí, esta enfermedad es terrible no solo por su virulencia y rápida propagación sino por el miedo que causa y que ciega la razón.

Aprenda de las historias de éxito en otros países que han sabido manejar mejor el delicado balance entre restricciones sanitarias y libertades de locomoción y de industria y trabajo. Aproveche los recursos financieros extraordinarios con que usted (como ningún otro gobernante que tenga memoria) cuenta para dar genuino alivio a la población más afectada.

La restricción de nuestras libertades jamás debe tomarse a la ligera –ni siquiera dentro de esta pandemia–. De nuevo le ruego volcar la vista hacia El Salvador. Vea a su Presidente. Observe bien lo que está haciendo y diciendo y asegúrese de aprender mucho de lo que NO se debe hacer.

Errar es de humanos y rectificar oportunamente es de sabios. Aún hay tiempo.

Artículo también publicado en el Centro de Estudios Económico-Sociales.


15
May 20

Un ¡Hasta aquí! a los excesos

Cuando yo veía películas distópicas, de esas como Gattaca y otras que muestran estados totalitarios como Black Mirror, siempre me preguntaba que cómo es que las sociedades llegaban a eso.  ¿Es que nadie se daba cuenta del deterioro? me cuestionaba. Es cierto que V for Vendetta es bastante ilustrativa; pero uno…o yo, por lo menos, no la vi como una forma de receta para los estatistas, colectivistas y totalitarios.

Haz clic en la ilustración para ver una escena de V for Vendetta.

Imagen de previsualización de YouTube

Pues así como es la vida, me ha tocado atestiguar el proceso; y ojalá me toque ver cómo se revierte esa tragedia, de forma pacífica y antes de que cause más daños y destruya más vidas humanas.

Primero surge un enemigo invisible y omnipresente, pero también puede ser muy material y visible como ocurrió con el 11-S.  Luego se va construyendo el miedo por medio de los medios de comunicación masivos.  ¡Miedo al virus, o miedo a usar aviones!  En este año vimos imágenes perturbadoras de gente asfixiándose y de cadáveres abandonados en las calles.  Y cifras, cifras y cifras de contagiados, historias de viejitos abandonados, y el miedo fue sustituido por el pánico.  V lo dice en V for Vendetta: Sé por qué lo hicisteis, sé que teníais miedo ¿Y quién no? Guerras, terror, enfermedades. Había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común. El temor pudo con vosotros y, presas del pánico, acudisteis al actual líder, Adam Sandler. Os prometió orden, os prometió paz. Y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión.

Y poco antes de aquel párrafo, V observa que ahora, tienes censores y sistemas de vigilancia que os coartan para que os conforméis y os convirtáis en sumisos. ¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable?

Una vez sembrado el miedo y convertido en pánico la mesa estaba servida: vinieron las primeras limitaciones a la libertad individual para satisfacer las necesidades colectivas. Así tuvimos la primera temporada de encierro forzoso a la que muchos respondieron con el agradecimiento y la sumisión esperadas; y luego vino la segunda temporada en un tira y afloja para medir reacciones y conseguir el pretexto para la tercera temporada que comentó el viernes. La pérdida de libertad va ocurriendo poco a poco, en el síndrome de la rana hervida. ¿Cuánto aguantarán sin acabar con la libertad de expresión?

El costo en vidas humanas, para satisfacer la necesidad de seguridad y de orden que había entre muchos ya no cuenta.  Cuentan los contagiados de los cuales se nos da un informe a diario y en la televisión (by the book); y las que no cuentan son las cifras -que han de ser pavorosas- de gente que se ha quedado sin trabajo y sin ingresos; de gente que ha tenido que cerrar sus negocios y despedir trabajadores; de gente que ha tenido que dejar su casa, o su cuarto por no poder pagarlos; de gente cuyas mercancías, o cosechas se pudrirán en la intemperie.  El costo de la gente que se está sumiendo en la desesperación y quizás llegue hasta la depresión, cuando no a decisiones fatales. Todo por disposiciones presidenciales que sirven a quienes están a salvo en sus casas, con el cheque depositado y pueden darse el lujo de no producir valor, para vivir.

¿Ya leíste las disposiciones del jueves en la noche publicadas el viernes? Son escalofriantes y dignas de une peli distópica, o dignas del régimen de Pekín. Por ejemplo, lee la Undécima disposición de Alejandro Giammattei que autoriza a su administración a separar pacientes, de sus familias y tercerlos, hasta que se considere que se han recuperado.  ¿Te imaginas? ¿Te imaginas a un niño contagiado y separado de sus padres?  ¿Te imaginas que las autoridades dispongan que estás contagiado y te aislen completamente? Cosas así tienen que ser inconstitucionales con ley de orden público, o sin ella. Imagínate que han prohibido que te trates, si estás contagiado, como no sea en hospitales, o instalaciones del gobierno.  ¡A cargo del gobierno, como los presos, o las niñas del hogar de protección!  En hospitales e instalaciones donde no se les paga a los médicos y encargados, y donde ni siqueira el personal sanitario tiene el equipo necesario para protegerse. Cosas así tienen que ser inconstitucionales porque violan la dignidad de las personas.

Lee el documento para ver hasta donde estamos viviendo por permiso, y no por derecho.

¿Por qué llegamos aquí? Por miedo.  Por miedo y porque nos han entrenado para creer que nada malo debe ocurrir; y para creer que los responsables de que nada malo ocurra son los políticos y burócratas y que, si algo malo ocurriera, son los políticos y burócratas los llamados a hacer algo.  Y francamente, ¿qué es lo que mejor saben hacer los que ejercen el poder? Prohibir. ¡Así que ya lo tienes! Vivimos por permiso; y lo peor es que algunos creen que eso es vivir.

A este estado de cosas hay que ponerle un ¡Hasta aquí!; pero el pollo del arroz con pollo será: Que tiene que ser cuanto antes, y sin causar un caos de tal naturaleza que permita pescar en río revuelto. La responsabilidad de detener los daños y evitar daños mayores, pues, es de Alejandro Giammattei como jefe de estado y jefe de gobierno. ¿La va a aprovechar, o lo va a ganar su carácter volado?


08
May 20

¿Es posible la madurez?

Los gobiernos nunca son liberales por inclinación, dice Ludwig von Mises en Gobierno Omnipotente, una obra muy recomendable en estos tiempos.

“Otras personas no son tu propiedad”

Es humano que los hombres que manejan el aparato de compulsión y coerción exageren su poder de funcionamiento y aspiren a someter todas las esferas de la vida humana a su inmediata influencia. El estatismo es la enfermedad profesional de los gobernantes, los guerreros y los burócratas, añade el filósofo y economista en ese libro que tiene su origen en un ensayo publicado poco después de que el nacionalsocialismo tomara el poder en Alemania, con el atinado título de En nombre del estado: los peligros del colectivismo.

Mises advierte que los gobiernos no se hacen liberales, sino cuando a ello les fuerzan los ciudadanos.  Sí, y sólo si, añado, los ciudadanos valoran la libertad, rechazan la servidumbre, y no han renunciado a la idea pivotal de que las demás personas no son tu propiedad y que, en consecuencia, tu no eres propiedad de otros.

¿Por qué es que Gobierno omnipotente es atingente en pleno encierro en el contexto del SARS-Cov2 o Virus chino? Porque, quién dice: debería haber una ley sobre este asunto, quiere decir: la fuerza armada del gobierno debería obligar a la gente a hacer lo que no quiere hacer.  Quien dice: esta ley debería ser puesta en vigor, quiere decir: la policía debería obligar a la gente a cumplir la ley, explica Mises. ¿Dime si no has visto gente forzada a no trabajar y a no desplazarse por disposiciones legislativas? ¿Dime si no has visto a las fuerzas de compulsión obligando a la gente a cumplir la voluntad de quienes tienen el poder y de quienes influyen en él?

En el contexto actual, a los individuos nos corresponde actuar con prudencia; con el ánimo de mantenernos a salvo, no dañar a otros y ¡Vivir la vida! Tales niveles de madurez y de racionalidad son imposibles si renunciamos a la madurez y a la racionalidad, y si nos contagiamos de la enfermedad del estatismo.  Mal que, por cierto, está matando a quien sabe cuantos miles de personas de hambre, de desesperación y de incertidumbre.

Columna publicada en Elperiódico.


04
May 20

Un paseo por el Mercado central

El sábado hicimos una visita al Mercado Central de la ciudad de Guatemala porque necesitábamos algunos ingredientes y por curiosidad.

Este rico pirulí fue “ganancia” en la visita al mercado.

Me dió tristeza ver todo el primer piso cerrado y pensar en las penas que deben estar pasando los propietarios y los trabajadores de esos puestos.  En el segundo y tercer pisos había bastante más actividad; pero poca gente y productos en cantidades limitadas, aunque abundantes frutas y verduras.

Me impresionó, sin embargo, la amabilidad y la alegría con la que nos atendieron.  El hombre de las semillas me conmovió porque se notó estaba agradecido de vender; igual cosa ocurrió con el hombre del queso, con la chica de la pepitoria y con el hombre de los dulces.  En todos los puestos que compramos nos dieron ganancia; cosa que nunca había visto que ocurriera en tiempos normales. El encierro está dañando a mucha gente.

Yo hubiera querido comprar aunque sea algo en cada puesto porque aunque el mercado esté abierto, es evidente que el nivel de ventas está por los suelos.

Hasta Maximón toma precauciones.

¿Sábes qué me dio un pesar particular? Ver el comedor de doña Mela cerrado.  No es lo mismo ir al mercado y saludar alegremente a Carmen, a su familia y a sus colaboradores, comerse una tortita de yuca con miel y unas pacayas envueltas en huevo y salir contento, que pasar de largo.

#UnlockHumanity


03
May 20

En el Día de la libertad de expresión

Hoy se celebra el Día de la libertad de expresión, libertad que se pierde minuto a minuto, sobre todo en tiempos de calamidades e incertidumbre. No se pierde toda y en un día, sino poquito a poco y por eso no nos damos cuenta de cómo nos vamos privando de ella.

La ilustración la tomé de Facebook.

Desde hace ratos y en todo el mundo una de las libertades más amenazadas es la de expresión.  La corrección política, la penetración cultural y la de ideas alla Gramsci, la multiplicación de espacios seguros contra ideas controversiales, y el totalitarismo islámico, así como formas de conservadurismo, son las principales fuentes de aquellas amenazas.

En enero de 2017, en Guatemala, Flemming Rose explicó que la libertad de expresión se basa en el concepto del individuo como un ser moralmente autónomo que tiene capacidad de entender y decidir qué decir y de cómo reaccionar a lo que otras personas dicen y piensan.  Pienso, dijo, que ningún político, ningún individuo, ningún grupo, debería tener el poder de ocultarnos opiniones, ni formas de expresión.  En ese sentido la libertad de expresión también se trata de la dignidad humana; debemos tratarnos, unos a otros, como adultos, como individuos independientes y autónomos, y no como criaturas inmaduras, robots, o niños.

No sólo para quienes ejercen el poder directamente, sino para grupos de interés que buscan influir en políticos y burócratas, o grupos que anhelan controlar el poder, es tentadora la posibilidad de hacer callar las opiniones que los ofenden, que los incomodan, las que no les parecen verdaderas, y as que van contra sus intereses entre otras; pero así de a poquito, haciendo callar aquí y haciendo callar allá, linchando mediáticamente aquí y linchando mediáticamente allá terminaremos en silencio y con la vista hacia el suelo.  Repito: sobre todo en tiempos de calamidades e incertidumbre, como en el contexto del virus chino.

En la medida en que renunciamos a la libertad de expresión, en esa medida nos acercamos más a la esclavitud, perdemos un valioso instrumento para la búsqueda de la verdad, y para la conservación de la dignidad humana como seres racionales.

Actualización: Hoy estuve en Canal Antigua, junto a la periodista Sylvia Gereda, hablando del tema con Mariano Rayo y Christians Castillo.

Gracias a María José Saiz por la foto.

#UnlockHumanity


01
May 20

Desbloquear a la humanidad

Más que una causa de naturaleza médica, o una causa de naturaleza económica, la de desbloquear a la humanidad (cesar el encierro forzado de personas sanas) es una causa de naturaleza moral; y la resistencia a los cierres de población está aumentando rápidamente. Terminar con el bloqueo de la humanidad es la causa más importante en este momento, porque debería ser evidente que las cadenas son lo contrario de lo que la humanidad necesita para enfrentar los desafíos.

Haz clic en la imagen para ir a http://unlockhumanity.com/

Mi cuate, Judd Weiss, fotógrafo que estuvo de visita en Guatemala y en la Universidad Francisco Marroquín en 2016, desde hace unos días comparte la iniciativa #UnlockHumanity -en redes sociales- y me he adherido a ella porque estoy de acuerdo con ella.

Lo que separa a esta de otras iniciativas es un equilibrio entre nuestras necesidades de seguridad, con nuestro deseo de vivir nuestras vidas y nuestra obligación de no dañarnos mutuamente; de ahí el lema de la campaña: Stay Safe, Do no harm, Live Life (Mantente a salvo, No hagas daño, Vive la vida).  Si quieres más información visita unlockhumanity.com y puedes usar los elementos que Judd ha diseñado para tus redes sociales.

¿Por qué es que desbloquear a la humanidad es una causa de naturaleza moral? La moral es el código de valores que nos sirven para guiar nuestras  elecciones y acciones en función del propósito y el curso de nuestras vidas. Sin libertad para actuar y pensar, sin libertad para expresarnos y sin otras formas de libertad, es imposible tomar las decisiones racionales necesarias para florecer y vivir como seres humanos plenos; en vez de sobrevivir prisioneros, temerosos e improductivos. En vez de irnos convirtiendo cada vez más en siervos dependientes.

Haz clic en la foto para obtener marcos y “banners”.

La vida es acción humana y lo que los gobiernos pueden hacer es impedir, o facilitar las capacidades de las personas para adaptarse. La toma de decisiones centralizada y luego forzada lo que hace es limitar e incluso bloquear el uso del conocimiento disperso; y el menor uso de ese conocimiento disperso se traduce en resultados sociales limitados, cuando no perjudiciales. Urge desbloquear a la humanidad.

Columna publicada en elPeriódico.


24
Abr 20

“El trono” y la libertad de expresión

Ahora que murió Marcos Mundstock, voz entrañable e icónica de Les Luthiers, vinieron a mi mente unos versos de El rey enamorado: ¡El poder, la prisión, el trono! ¿El trono, o María? Al fin y al cabo, el trono lo quiero para posarme sobre el, y satisfacer mis deseos, los mas sublimes y los mas perversos, en cambio a María la quiero para…. caramba, ¡qué coincidencia!

¿Y por qué es atingente aquello?

La ilustración la tomé de Facebook.

En el mundo, muchos de quienes ejercen el poder han echado mano de un dicho perverso de la política que aconseja que nunca desperdicies una buena crisis; y en ese espíritu han aprovechado “el trono” para satisfacer -con todo tipo de intenciones- muchos de sus deseos y caprichos ideológicos y políticos.  Posados en el trono han encontrado que pueden mandar, ordenar,  prohibir, regular y controlar a una masa ansiosa por ser mandada, ordenada, prohibida y regulada. Incluso si para ello tienen que violar la ley y el orden constitucional.

En casi todo el mundo la libertad individual de producir, consumir, intercambiar y servir, sin coerción, ni privilegios está bajo ataques constantes, cuando no ha sido pisoteada sin más.  Igual suerte corre la libertad de expresión.

En España, por ejemplo, el Jefe de la Guardia Civil, dejó ir que ese cuerpo policial estaba trabajando en minimizar las críticas al gobierno.  En China, el régimen criminal de Pekín ha impuesto restricciones sobre la publicación de investigaciones académicas sobre el origen del SARS-CoV-2.  Aquí en Guatemala hay diputados que quieren regular el teletrabajo; y así podemos seguir con una lista larga de acciones contra la libertad en general, y contra la libertad de expresión en particular. Y este estado de cosas no debe ser tolerado, venga de donde venga. Sobre todo en tiempos de crisis, porque, como leí en Twitter: Al poder se le incomoda, no se le besan las botas.

Todo intento por coartar la libertad de expresión sólo contribuirá a el establecimiento de un pensamiento único, castigará la discusión de ideas y penalizará la búsqueda de la verdad. ¡Nada bueno trae la censura! El trono, no debería ser para eso.

Columna publicada en elPeriódico.


19
Abr 20

Una vuelta por el Centro

Ayer tuve que ir a la zona 1 de la ciudad de Guatemala  y entré por la Séptima avenida con la intención de dar una vuelta por la Plaza de la Constitución antes de hacer mi mandado.

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Mi cuate, Joaquín, de Madrid y que estuvo aquí hace unos años comentó: Que bonita es esa zona, al ver el vídeo y recordar su paseo por la zona 1.

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Es bonita, sí; pero hace falta la gente.  Hace falta el bullicio y la vida propia de la ciudad. Mientras conducía noté que había cambistas como siempre.  En la Séptima avenida, entre 13 y 12 calles suelen haber mucha actividad de cambistas; también noté que en el montepío había hasta cola.  Ese fenómeno ya lo había anotado antes; pero supongo que se ha ido agravando conforme se alarga el confinamiento forzado.

Casa de empeños en la Séptima avenida.

Me inquietan mucho las penas que ha de estar pasando mucha gente para enfrentar sus necesidades y compromisos, sobre todo cuando tienen familias y sus ingresos han disminuido, o se han suspendido.  Como cuando han perdido sus empleos, o sus negocios han tenido que cerrar.

Por favor, quédense en sus castillos.

Esas penas, claro, no las pasan quienes tienen sus cheques asegurados a fin de mes; ni aquellos cuyos negocios -aunque hayan menguado- no están en peligro.