28
Ago 20

Van a tener que pedir perdón

Cuatro viejitos que conozco empiezan a manifestar efectos del encierro prolongado.

La soledad entre adultos mayores ha sido descrita como una epidemia con graves consecuencias físicas y mentales. El aislamiento forzado tiene el potencial de agravar más aquella epidemia y causar problemas cognitivos entre los adultos mayores vulnerables, dice un reportaje de la AARP. Pero, el encierro forzado, el aislamiento, la incertidumbre y los daños económicos que han sufrido las familias también le están pasando factura a los patojos. Un tuitero joven que sigo, escribió: Creo que he envejecido 5 años en este año; y no sorprende porque los jóvenes van a necesitar más apoyo en términos de salud mental cuando termine el encierro, dice un reportaje de youngminds.org.uk

Estoy convencido de que, tan pronto como sea posible, los responsables políticos del encierro deberían enfrentar consecuencias y, por lo menos, pedir perdón públicamente, como Enrique IV en Canossa. El aislamiento voluntario es una medida prudente; pero el encierro forzado es de otra naturaleza.

Enrique IV en Canossa. Hendrik Willem Van Loon, dominio público, via Wikimedia Commons.

En Canadá, el médico Matt Strauss reportó haber admitido en el hospital a muchos ancianos diagnosticados con desnutrición. aparentemente como resultado del aislamiento.  Les hemos fallado, la inhumanidad es incalculable, dijo. Con el nivel de cuarentena más estricto del mundo, Argentina ya tiene más muertos por millón de habitantes que el promedio mundial. Destrozaron la economía y la militancia política de los infectólogos de cuarentena fue un fracaso, escribió el economista Roberto Cachanosky

Esta semana Jeffrey Tucker preguntó: ¿Crees que a los fans del encierro consideraron, tan siquiera por un instante, los efectos de sus acciones en los valores de la propiedad? ¿En las artes? ¿En las expectativas de los inversionistas? ¿En la futura elección de profesiones, de la gente? ¿En la salud mental? ¿En algo?

¿Cómo crees que ha sido en Guate?

Mucho de lo que se está haciendo con familias enteras son crímenes de lesa humanidad, actos atroces e inhumanos cometidos para aplicar políticas del gobierno, o de una organización internacional.

Columna publicada en elPeriódico.


13
Ago 20

El fracaso de los infectólogos militantes, y de sus cómplices en la política

Con el nivel de cuarentena más estricto del mundo, Argentina ya tiene más muertos por millón de habitantes que el promedio mundial. Destrozaron la economía y su militancia política de cuarentena fue un fracaso, escribió el economista Roberto Cachanosky; y pensé que salvando las distancias, en Guatemala también destrozaron la economía los médicos militantes en connivencia con los políticos irresponsables, oportunistas y asustadizos que los contrataron, y que escuchan sus consejos.

La ilustración la tomé de Facebook.

Cada vez que salgo y veo locales comerciales cerrados y en alquiler, que antes estaban ocupados y eran productivos, pienso en aquella destrucción que nunca será recuperada. Nunca. Cada vez que un amigo, o alguien conocido se queda sin trabajo, o cierra su negocio, pienso en aquella destrucción y en aquella militancia.  Cada vez que pienso en las contradicciones y los golpes de timón que dieron los políticos y los expertos, para justificar el encierro y la consecuente destrucción, pienso que debería hacérseles responsables.

El otro día leí que debería procesárseles por genocidio; pero eso no es posible porque el genocidio implica el ánimo de exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de religión o de política; y es evidente que el encierro forzado y sus consecuencias no iban dirigidas a exterminar o eliminar sistemáticamente a un grupo social por los motivos citados.  Sin embargo, son crímenes de lesa humanidad aquellos actos atroces y de carácter inhumano, que forman parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, cometidos para aplicar las políticas de un Estado, o de una organización.

¿Como qué actos inhumanos? Actos inhumanos tales como impedir -arbitrariamente- que determinadas personas puedan trabajar, ganarse la vida, operar sus negocios y proveer a sus familias, sobre todo cuando -de forma paralela- se creaban los privilegios para que -también arbitrariamente- otras personas si pudieran trabajar, ganarse la vida, operar sus negocios y proveer a sus familias.  Actos inhumanos tales como cerrar los tribunales de justicia.  Actos inhumanos tales como crear condiciones de pánico y de incertidumbre. No sé cómo es en Guatemala, pero en Argentina, ocho de cada 10 jóvenes tienen síntomas de depresión; califica como acto inhumano crear y mantener -políticamente- las condiciones para que aquello ocurra. En condiciones de encierro forzado -en Africa, Asia, y América Latina- se incrementaron los casos de tuberculosis, H.I.V. y malaria; ¿cómo sería en Guatemala, alguien lleva las cuentas? ¿Alguien tiene idea de qué está ocurriendo en el interior del país con respecto a esas y otras enfermedades que han sido eclipsadas por el pornomiedo en torno al virus chino? La desidia al respecto, ¿califica como acto inhumano?

Escuché el caso de una señora -en la costa sur- que tiene síntomas de influenza y que se niega a hacerse un examen porque duele mucho; pero sospecho que las razones son otras.  Mucha gente tiene miedo a que la confinen; porque le temen a las condiciones de los hospitales estatales y le teme a la estigmatización.  También de la costa sur, supe de unas señoras que han sido aisladas por la población donde viven ya que tienen síntomas de influenza.  Pasan penas para conseguir alimentos, porque sus vecinos y familias les han dado la espalda.  ¿Qué rol tuvieron la desinformación, la incertidumbre, los golpes de timón y el pánico creado desde la política para generar un ambiente hostil entre la gente? ¿Fueron, o son inhumanas esas políticas?  ¿Cómo es en el resto del país? Desde a política -y sospecho que de forma ideológica en sólo cinco meses- fue creada una estructura social en la que unos vieron, o ven a otros como vehículos de contagio mortal.

En  Guatemala, y entre enero y mayo de este año, se identificaron 1,962 embarazos en menores entre 10 y 14 años, y 60% de ese período fue bajo encierro forzado políticamente. Entre marzo y julio de 2020, el Inacif reporta 1,319 delitos sexuales en niñas y adolescentes, ¿cuántos de esos delitos fueron posibles gracias al encierro? ¿A alguien le importa?

En Ontario, Canadá (que es el primer mundo) el médico Matt Strauss reportó haber admitido en el hospital a muchos ancianos diagnosticados con desnutrición. aparentemente como resultado del aislamiento.  Les hemos fallado, la inhumanidad es incalculable, dijo el médico. En Guatemala, ¿cuántos viejitos impedidos de ganarse la vida y de procurarse alimentos sufren de desnutrición, o fallecieron en condiciones inhumanas impuestas desde la política? Algunos recibieron ayuda y ¡Que bueno!; pero ¿no tienes la impresión de que fue sólo la punta del iceberg?

¿Qué otros actos atroces y de carácter inhumano, generalizados y sistemáticos cometidos para aplicar las políticas del gobierno y de la OMS, en el contexto del covid-19, conoces en Guatemala?


06
Ago 20

El estado niñera ataca a los mayores

El lunes llevé a mi mamá a hacer unos mandados y cuando llegamos al supermercado la tuve que dejar en el auto, en el estacionamiento, con un par de ventanas entreabiertas, porque en los supermercados no dejan entrar a personas mayores de 60 años, como no sea muy temprano en la mañana. ¡Por disposición presidencial!  Descontando lo inseguro que es aquello, me pareció una indignidad.

De la película “Las horas”.

Mi madre es una mujer independiente, fuerte, racional y vivaz que decidió vivir la pandemia con prudencia; pero sin miedo. Con prudencia, pero viva. Con prudencia y en control de su vida.

El fin de semana, sin embargo, había leído el caso del papá de un lector al que lo recibieron de mala gana en una tienda de electrodomésticos y lo tuvieron esperando, aislado, para luego no atenderlo.  De ahí se dejó venir la noticia de que las personas mayores de 60 años no podrán tramitar sus licencias de conducir automóvil cuando haya “semáforo rojo”, en cumplimiento de las ordenes presidenciales.

Luego el médico Jackie Sabbaj, escribió: Hoy, martes 4 de agosto, fui a un Centro Comercial de la zona 10 y me negaron la entrada para mi “protección personal” debido a que soy mayor de 60 años y que nuestro municipio está en Alerta Roja. No necesito ese tipo de protección “paternalista” de parte del estado. Se como cuidarme. Es una disposición arbitraria y discriminatoria. Más adelante pueden prohibir el ingreso a personas con sobrepeso, presión arterial elevada o a individuos con tipo “A” sanguíneo; todos factores de riesgo. Bajo ese razonamiento más adelante pedirán historial médico completo para excluir a personas con problemas cardíacos o pulmonares, etc. Luego excluirán a personas de ojos cafés, piel oscura y preguntarán por afiliación religiosa etc. Esto no puede ser. Según recuerdo el régimen dictatorial de Manuel Estrada Cabrera terminó en 1920. Siendo médico comprendo las disposiciones sanitarias como uso de mascarillas, distanciamiento, higiene de manos y control de temperatura antes de ingresar al CC. Son disposiciones genérales que hacen sentido, y que yo apoyo. Dicho sea de paso, las personas encargadas del CC fueron corteses y actuaron sin prepotencia. Estaré enviando nota similar a la prensa. En el intervalo hay que hacer este mensaje VIRAL, que no causa fiebre, tos, etc., sin efecto adverso a nuestra salud. A la par de nuestra salud tiene que estar nuestra libertad.

En el contexto del virus chino se ha generado una plaga de gobiernos del miedo y Guatemala no ha escapado dicha peste.  La administración ha hecho una gran variedad de experimentos basados en prohibiciones caprichosas y destruccionistas que, en el mejor de los casos, no son más que expresiones del estado niñera, o de postureo moral, cuando no de auto engaño.

Las disposiciones contra la gente de más de 60 años (todavía me falta un año y tantito) infantilizan a las personas, y tendrán consecuencias psicológicas que no podemos imaginar.  La multiplicación de controles y de prohibiciones han hecho que muchas personas confundan la posibilidad de vivir por permisos, con la de vivir en libertad.  El estado niñera es una práctica que indigna porque les roba a los individuos la posibilidad de actuar de acuerdo con su mejor juicio, de una forma adulta y racional.

Si vemos los peligros del estado niñera rabioso, hay que advertir contra ellos y evitar que se consolide.


29
Jul 20

¿Y si hubiera vacuna contra el covid-19?

La búsqueda de una vacuna contra el covid-19 avanza a una velocidad sin precedentes en el marco de una competencia planetaria; y hay 25 candidatos a vacuna evaluados en pruebas clínicas en humanos (sólo eran 11 a mediados de junio). ¿Me pondría la vacuna, si la hubiere?

La vaccine Dominique Vivant Denon, dominio público, via Wikimedia commmons.

La mayoría de estas pruebas se encuentra en la fase 1 que es la de evaluar su seguridad, y otras en fase 2, en la que que ya se explora su eficacia. Sólo cuatro candidatos a vacuna están en la la fase 3, en la cual la eficacia se mide a gran escala. La empresa estadounidense Moderna comenzó el lunes 27 de julio del 2020 esta fase, durante la cual se testearán a 30,000 voluntarios, dice el reportaje que leí y la historia de las posibles vacunas contra el covid-19 es como para una novela de John Le Carré, Frederik Forsyth, o Ian Fleming.

¿Te pondrías la vacuna si la hubiere?

Así de entrada, ciertamente que no me pondría la vacuna china por la misma razón que no compraría maquinaria china, ni un automóvil chino. Tampoco me inocularía con el producto ruso, entre otras razones porque el régimen de Putin es una amenaza grave para la democracia y los valores occidentales y no pondría en manos de ese régimen mi salud. También leí que los cubanos ofrecen una posible vacuna; pero ¿quién confiaría en una vacuna cubana?

¿Me la pondría, o no me la pondría?

Quedan las vacunas del mundo libre; y no estoy seguro de que me sentiría cómodo con una en la que estuviera involucrado Anthony Fauci, director del NIAD, en los Estados Unidos.  Quizás, quizás consideraría una vacuna británica y más una alemana, tal vez porque cuando uno piensa en una plancha Rowenta, o en un beamer, supone que va a ser algo bueno.  Posiblemente preferiría una vacuna desarrollada por una farmacéutica privada, y no por un laboratorio estatal.

Todo aquello, claro, en el contexto de escuchar la opinión confiable de mi médico.

En este caso, sin embargo, lo que no me genera confianza es la prisa.  En todo caso preferiría desarrollar antígenos de forma natural y no vacunarme.  Pero, ¿y si por algún requerimiento me tuviera que vacunar? Digamos…para viajar…pues ahí está el detalle y ahí es dónde escucharía el consejo de mi médico en busca de una vacuna que no modificara mi ADN y que ofreciera ciertas garantías (ni china, ni rusa, ni cubana). A lo mejor me arriesgaría y esperaría unos meses antes de considerar la inyección…a ver cómo resulta en quienes se atrevan a usarla.

Sé que la medicina genética y la modificación del ADN son el futuro para acabar con ciertas enfermedades terribles; pero…en medio de una pandemia, en medio de una carrera de poder, no estoy seguro de querer meterme en eso.

Dicho lo anterior, celebro que haya la posibilidad de una vacuna.  Normalmente me da una gripe de esas que lo mandan a uno a la cama, por lo menos una vez al año; y de cuando en cuando me pongo la vacuna correspondiente.  Igual creo que no me hace efecto, o sólo un poquito.  Eso sí, no sólo no soy antivacunas, sino que suelo confiar en ellas y me he puesto las que he necesitado: las de cajón cuando uno es niño, contra el tétanos, contra la tifoidea, contra las hepatitis, y así.  Coincido, también, con la idea de que vacunarse no es sólo un acto de protección individual, sino uno de responsabilidad, así que ya veremos.  Igual, celebro que haya posibilidad de vacuna, o más bien, vacunas.

Lo que seguramente no debe ocurrir es que la vacunación sea forzada, y mucho menos si es una vacuna específica elegida por políticos y burócratas.


27
Jul 20

Es el tiempo para la responsabilidad

Luego de cuatro meses de asfixiar las posibilidades de ganarse la vida, de los guatemaltecos; y luego de cuatro meses encierros, prohibiciones y otros experimentos la vida empieza a retornar y es el tiempo para la responsabilidad y la prudencia.

La hora dorada en la ciudad de Guatemala.

Durante los cuatro meses pasados mucha riqueza fue destruida y aunque nunca va a ser repuesta, estoy seguro de que muchos chapines van a hacer todo lo posible por volver a empezar como empezaron luego del terremoto devastador de 1976 y como han empezado luego de otras desgracias.  Todo es que no los estorben.

Eso sí, dado que hay mucho que desconocemos sobre el SARS-coV-2 y el covid-19 y dada la desinformación abundante con respecto al virus y a la enfermedad que ocasiona, la vuelta a la vida normal debe ser con responsabilidad y prudencia.

Está claro que las autoridades en el poder no nos han devuelto la libertad, sino que han ampliado los permisos y de forma discriminatoria; y no vaya a ser que nos acostumbremos a vivir por permiso, en vez de vivir por derecho.  Aún así, aplica la idea hayekiana de que la libertad no sólo significa que el individuo tiene la oportunidad y responsabilidad de la elección, sino también tiene que soportar las consecuencias de sus acciones y recibir alabanzas, o censuras por ellas. La libertad y la responsabilidad son inseparables. Y aplica también el concepto objetivista de prudencia o sensatez, que tiene sus raíces en Aristóteles para quien es la virtud de delibera y juzgar correctamente sobre lo que es bueno y ventajoso para uno mismo, en lo que conduce a la buena vida.

No es el momento para desmanes como el de ir a quemar la municipalidad, organizar fiestas, o irse a zampar a apretazones y multitudes.  Pero tampoco es el momento para descuidar los detalles pequeños, de cortesía, o de sentido común como lavarse las manos con frecuencia y usar mascarilla en público.  Es el momento para actuar con responsabilidad y prudencia.

Porque estamos viviendo un fenómeno sin precedentes en la memoria de muchísima gente, seguramente va a haber actos irresponsables e imprudentes; y porque la naturaleza en realidad no es nuestra amiga (que no es lo mismo que decir que el universo no es benevolente) lo más seguro es que luego de este periodo de permisos laxos haya un repunte de contagios y de muertos.  Y eso va a despertar la ansiedad de los que tienen miedo y la  codicia de quienes medran en la quiebra, la pobreza y la falta de libertad. Y entonces será el momento para actuar con racionalidad y evitar el cortoplacismo.

Va ha haber muchas frustraciones porque las medidas supuestamente sanitarias que son condiciones y requisitos para empezar de nuevo ciertas actividades no sólo no son financieramente propicias, sino que son prácticamente imposibles.  Tomando en cuenta que no hay tal cosa como one size fits all, ¿cuál es el aforo mínimo necesario para que valga la pena operar un comedor, o una camioneta? Si antes del covid-19 había colas largas para abordar buses urbanos y extraurbanos, ¿de cuánto van a ser ahora las colas en metros y en tiempo? ¿Cuál es el máximo para que valga la pena?

Es tiempo para ser flexibles, creativos y emprendedores.

Hay que rechazar, sin embargo, el concepto de nueva normalidad porque tiene una carga colectivista, ingenieril, racionalista y constructivista demasiado pesada y tóxica.  No falta quienes quieren diseñar y legislar una nueva realidad de acuerdo con sus fiebres, sin tomar en cuenta las valoraciones personales de los individuos, las configuraciones particulares de los mercados y de los grupos humanos, ni el debido respeto a los proyectos de vida de las personas.  Condiciones para las cuales es preciso que los derechos individuales prevalezcan sobre los intereses colectivos, y no al revés, como ocurre en la actualidad, especialmente en el contexto del estado de calamidad, del toque de queda y de las restricciones.

Volveremos a la normalidad cada quien a su ritmo y cada quien en la medida de sus posibilidades y la normalidad será lo que sea normal, siempre y cuando no haya quienes quieran forzarla a su gusto y conveniencia.  Pero para ello hay que hacer a un lado la ansiedad anticipatoria, la estigmatización y el miedo irracional que nada tienen que ver con la responsabilidad y la prudencia.

En fin, l´haim.


18
Jul 20

Las condiciones de los presos

Las condiciones en las que viven los presos es un tema que revienta de cuando en cuando, pero que siempre diferimos.  Cuando empezó el tema de la pandemia, en Guatemala, fue uno de mis primeros pensamientos: ¿Qué va a ser de los reos? Y ahora me impresioné con las imágenes de un preso -con síntomas de covid-19- siendo arrastrado por guardias penitenciarios.

La foto es de elPeriódico.

Impresiona más el hecho de que los familiares del reo no reciben información acerca de su pariente enfermo que fue trasladado…arrastrado…al hospital estatal San Juan de Dios. Las autoridades penitenciarias dicen que el reo está estable y que no tenía covid-19; pero una hermana afirma que todos los días vengo a averiguar sobre el reo, por el hecho que está preso no nos dicen qué pasa con él, nos dijeron que murió. Hemos ido a información y me dijeron que no tiene coronavirus, pero que está delicado, no nos dicen más. La situación es confusa; pero lo cierto es que ha de ser muy angustiante para las familias la situación de sus parientes privados de libertad…sean delincuentes, o no.

Por cierto que los encargados del sistema penitenciario recién informaron que subió a 15 el número de privados de libertad fallecidos por coronavirus. Los datos corresponden a dos semanas después del último reporte, cuando se registraron 11.

Es preciso no olvidar que el sistema penitenciario es una de las cuatro columnas que sostienen el sistema de seguridad/justicia, juntamente con la policía, los tribunales y la fiscalía; y sin embargo, las prisiones son lugares de tristeza, miedo, tensión y degradación humana que merecen muchísima más atención de la que les prestamos.

Las penas de prisión son consecuencias jurídicas de actos delictivos; pero no por ello deben ser inhumanas; ni siquiera para criminales convictos, ya no digamos para delincuentes culpables de delitos que sólo lo son porque están tipificados como tales, sin ser crímenes, o delicta mala in se. ¡Y menos para los que están presos injustamente!

Sé que ahora hay muchas cosas en qué pensar; pero este es un tema importante.  En 2014, en el marco de un coloquio titulado The Constitutional Political Economy of Statelessness, leí un ensayo de David Skarbek que tiene por título Governance and Prison Gangs. Ese ensayo, que se convirtió en libro y es una lectura que recomiendo a cualquiera que se involucre en la urgente tarea de reformar el sistema penitenciario. Toda reforma penitenciaria que pueda ser exitosa, no debe ignorar los descubrimientos de Skarbek sobre cómo se comportan los seres humanos en prisión.


17
Jul 20

Unos en yate y otros nadando

Me vino uno de esos memes que dan que pensar: En él hay la imagen de un anciano, de esos con la piel curtida por el sol y que usa una mascarilla raída. El texto dice: No, no estamos en el mismo barco, estamos en el mismo mar, unos en yate, otros en lancha, otros en salvavidas y otros nadando con todas sus fuerzas.

El meme lo tomé de Facebook.

¿Quiénes van en yates?  Los mejores yates son de los que viven del presupuesto del estado, mismo que se financia con dinero ajeno tomado por la fuerza y con endeudamiento, que luego también se paga con impuestos. A ellos nunca les falta su cheque a fin de mes; y muchos de ellos gozan de canonjías y los hay de todos tamaños.

Van en yates los delincuentes y los corruptos cuyas naves han sido conseguidas al amparo directo del estatismo, o porque quienes ejercen del poder se hacen de la vista gorda con respecto a sus actividades criminales.

Alguien dirá que los ricos van en yates; y es cierto que muchas de sus naves parecen inhundibles, como el Titanic; pero a menos que hayan obtenido sus fortunas como describo en el segundo, o tercer párrafo, muchos creadores, emprendedores y productores están luchando por mantener a flote sus naves (grandes, o pequeñas) y en sus embarcaciones tienen que luchar contra las bromas o gusanos de la madera, sembrados ahí por las políticas destruccionistas de políticos, burócratas y sus clientelas.

¿Quiénes van en lanchas? Muchísimos guatemaltecos que tienen trabajo, y no saben si lo van a perder mañana; que tienen sueldo, pero que se vio reducido; que están vendiendo, pero que su futuro es particularmente incierto y precario.

¿Y los de salvavidas y nadando? Los que se quedaron sin trabajo. Esos a los que, desde el poder, les gritaron que no tiene derecho a trabajar, ni a ganarse la vida.  Son los que no pueden vender sus cosechas, los que no pueden abrir el negocio que fundaron con sus ahorros e ilusiones.  Es el hombre del meme, que hasta hace cuatro meses era productivo e independiente, y ahora está humillado y desesperado.

¿Quiénes más van nadando? Los que tienen familiares enfermos y han visto sus ingresos mermados, por orden superior.

Columna publicada en elPeriódico.


19
Jun 20

¿Estamos desperdiciando la vida?

Date una vuelta por la Sexta avenida y vas a ver el impresionante montón de gente pidiendo ayuda.  Y si eso por sí mismo no te conmueve, velos a los ojos y ve en ellos la angustia y la desesperación.  La mayoría de ellos son personas que no tendrían que estar ahí, de no ser porque –desde el poder y por razones políticas– se les ha prohibido trabajar y ser productivos.

Sexta avenida de la zona 1, en la ciudad de Guatemala.

Ese es el caso de las señoras que, apostadas a inmediaciones del Instituto Belén, dicen ser maestras y tienen todo el aspecto de ser docentes; pero están paradas ahí, suplicando ayuda porque –desde el poder y por razones políticas– los pipoldermos* han decidido que no tienen derecho a ganarse la vida.

¿Qué me dices de los taxistas, o de los conductores de Uber que acudieron a esa actividad porque no tuvieron otra opción luego de que las empresas en que trabajaban se vieran forzadas a cerrar actividades? ¿Has notado la cantidad de camiones de mudanzas que están vaciando oficinas en la ciudad de Guatemala? ¿Cómo será en otras ciudades del país, o en las poblaciones donde la miseria siempre golpea más duro?

Date una vuelta por el Mercado central y vas a ver que casi no hay actividad comercial. Verás que entre los que tienen sus negocios ahí, los que no fueron forzados a cerrar, prevalece la tristeza y el desasosiego porque no están vendiendo, o están malbaratando su mercadería.

No es por los burócratas y asesores que reciben cheques puntualmente, ni por los oenegeros y los que están ilusionados con encender la revolución, ni por los ricos que hay que abrir la economía.  ¡Es por la gente que tiene que humillarse para pedir caridad, por la gente que tieneque implorar que le aguanten los cobros de las mensualidades y los que ya toparon la tarjeta!

¿Y lo peor? Es que cuando despertemos veremos que el virus sigue aquí; sin que se haya aplanado la curva, sin que se les haya pagado a los médicos y personal salubrista, y sin que se les haya dotado de equipo; esquivando caprichos y experimentos políticos. Habiendo desperdiciado la vida.

*Pícaros políticos que por el momento detentan el poder.

Columna publicada en elPeriódico.


05
Jun 20

Suicidios y encierro

Ya sea como efecto directo del desempleo, o de la pobreza potencial producida por el cierre económico, lo cierto es que en los Estados Unidos de América ha habido un aumento de suicidios e intentos de suicidio, advierte Jeffrey A. Tucker del American Institute of Economic Research.

¿Alguien lleva la cuenta en Guatemala? ¿A alguien le importa?

La foto la tomé del AIER.

Sabemos que antes del encierro forzado, en poblaciones como Nahualá, Nebaj, San Carlos Sija y otras, ya era preocupante la cantidad y frecuencia de suicidios de niños.  Luego de casi tres meses de cierre económico y de encierro forzado, ¿qué sabemos ahora con respecto a niños y adultos en esas y otras poblaciones, con respecto al suicidio?

Claro que el suicidio no es monocausal y no ocurre al margen del contexto de quien acude a él para dejar de sufrir; pero también es cierto que el desempleo y la pobreza potencial (entre otras circunstancias relacionadas con el cierre económico y con el encierro forzado) pueden ser identificadas como causas eficientes (pensando en términos aristotélicos). Es decir, que pueden ser identificadas como disparadores, estímulos, o causas motrices del acto suicida.  Tal es el caso del abuso o maltrato, del deseo de dejar de ser una carga o molestia, y de la soledad y el abandono, por mencionar unos.

¿Qué necesita un suicida potencial para alejarse de aquella posibilidad y ayudarse? En principio validación, empatía y redes de apoyo, elementos que son difíciles de conseguir en poblaciones modestas, con tejidos sociales débiles y en las que abundan las creencias irracionales y la descalificación. Ahí, sin embargo, hay oportunidad para el emprendimiento social y para el liderazgo responsable.  No sólo como el teléfono de prevención contra el suicidio, que es el 5392-5953 y presta un servicio valioso; sino con programas y materiales diseñados cuidadosa y específicamente.

Si ha de haber soluciones, yo no me sentaría a esperarlas desde la política. Este es un llamado al liderazgo local y a emprendedores sociales para que actúen como tales.

Columna publicada en elPeriódico.


28
May 20

No quebremos Guate

Con la consigna de #NoQuebremosGuate una caravana contra el encierro forzado recorrió las calles de la ciudad de Guatemala entre el Monumento a los próceres de la Independencia y la Plaza de la Constitución.

¿Por qué participé?

1. Porque estoy convencido de que la función del buen gobierno es proteger los derechos individuales de todos por igual; y no administrar las vidas de las personas en función de intereses políticos, por muy buena apariencia que tengan esos intereses. Cuando los políticos y burócratas empiezan a violar las esferas de acción privada de las personas, para imponer criterios, es el momento de salir en defensa de la libertad.

2. Porque cada día de encierro que pasa destruye más y más capacidad productiva que costará muchísimo reponer.  De esa capacidad productiva dependen miles y miles de familias guatemaltecas para trabajar, pagar el colegio de los niños, la mensualidad del carro, el alquiler de la casa, el mercado y el supermercado, la salud, y tantas otras necesidades que a muchos, quizás demasiados, no les cuesta.  Aquella destrucción de capacidades afecta más a los más pobres, a los que no tienen ahorros, a los que viven en un cuarto,o dos y a los que viven al dia; y no puede empezar a ser recuperada si no le les permite a las personas trabajar y producir.

3. Porque si bien es cierto que el Sars-Cov-2 y la Covid-19 son amenazas; también es cierto que cada día las conocemos mejor y que, eventualmente pasarán, como pasaron la influenza española y la pandemia de 1958.  En ninguna de esas ocasiones se encerró a la gente y se le prohibió trabajar.  Las pandemias pasaron, y no hubo daños irreparables a las capacidades productivas de las personas. No puedo quedarme tranquilo, en casa, cuando miles de personas han llegado al borde de la desesparación y hay hambre fabricado.

4. Tampoco puedo ser indiferente al pensar en las miles de familias que viven hacinadas y ahora encerradas; en los niños y las mujeres que sufren de abusos, ahora encerradas y empobrecidas; o en los campesinos (por mencionar una actividad económica) que han visto como se pierden sus cosechas y sus esperanzas de elevar su calidad de vida.

5. Porque aunque vendrán tiempos de aprendizaje y de adaptación, como consecuencia de todo lo que ignoramos acerca del virus chino y de la enfermedad que causa, también es cierto que las personas no pueden enfrentar la incertidumbre si a la incertidumbre natural se le añaden los golpes de timón, las arbitrariedades y los caprichos desde el poder.

6. Porque aquí y en Timboctú, la centralización de decisiones limita la búsqueda de soluciones, crea cuellos de botella y es caldo de cultivo para la corrupción.  Y porque mientras más tiempo duran el encierro y las prohibiciones, más se agravan los males que trae.

7. Porque cada vez que veo un niño (y claro que las valoraciones son personales), pienso que no me hubiera gustado crecer en una sociedad tipo rebaño, en la que el miedo y la dependencia fueran las actitudes prevalecientes; y en la que se viviera por permiso, en vez de por derecho; y en la que los intereses colectivos prevalecieran sobre los derechos individuales.

Dicho lo anterior, celebró que haya ido un gentío a la caravana; una estimación calculó que había por lo menos tres kilómetros de vehículos, muchas veces en doble fila.  ¿Por qué en vehículo? Para guardar la distancia, que es una medida razonable. ¿Quén querría un 8-M como el que organizaron en España?

Por un momento el acceso a la Plaza de la Constitución estuvo bloqueado (y creo que esa fue una decisión inmadura e innecesaria); pero cuando llegué a ese espacio el paso estaba expedito.  Al final de la Avenida de la Reforma (norte) el acceso a la zona 4 estaba bloqueado por policías (otra decisión absurda), así que agarramos hacia el Estadio Mateo Flores y de ahí enfilamos hacia la Séptima avenida para reencontrar a la caravana cuando entraba al Centro Cívico.

Ojalá todos aprendamos de esta experiencia, para bien.  En paz.  Con respeto. Con el ánimo de detener la destrucción y chambear como chambeamos los chapines.