15
Sep 22

¡Potluck chino de independencia!

 

Desde hace varios años, en casa es tradicional celebrar este día con un potluck chino de Independencia.  Nos juntamos varios amigos y comemos comida china para el almuerzo, antes de ir a la ceremonia de arriada de la bandera.

Esta fue la primera ronda del potluck chino de Independencia en 2022.

En casa, con algunos amigos, nos encanta celebrar el 15 de septiembre, Día de la desvinculación de la monarquía hispánica. El pretexto común para la fiesta es el de celebrar a la patria; y no deja de ser conmovedor aquel patriotismo cándido que pasa de generación en generación, porque tu patria es donde está enterrado tu mux.  Sospecho, sin embargo, que en el fondo lo que celebramos en estos días es la vida, o la maravillosa posibilidad de celebrar.  El hecho de que uno pueda hacerlo con quien uno elige y el hecho de que uno se puede divertir y pasarla bien.  Se vive plenamente cuando se disfruta la vida. Sobre todo después de la experiencia amarga de los encierros y prohibiciones del 2020.

¿Qué es un potluck y por qué es chino el nuestro?

En la costa sur es tradicional que, luego del desfile del 15 de septiembre la gente vaya a almorzar a algún restaurante chino.  De modo que en mi casa y con algunos amigos, tenemos la costumbre de juntarnos en este día para almorzar y cada quién trae un plato chino distinto en un orden espontáneo, su plato favorito, de su restaurante favorito.  La idea es comer distintos platillos y celebrar antes de irnos a la plaza de la Constitución para la ceremonia de arriar la bandera y para ver las bandas escolares. Un potluck, por cierto, es lo que en buen chapín llamamos fiesta de traje.


15
Sep 22

El acto de arriar la bandera y las bandas estudiantiles

 

La plaza de la Constitución estuvo alegre -a pesar de la lluvia pertinaz- porque los chicos y las bandas llegaron para asistir al acto de arriada de la bandera nacional.  La Sexta avenida y la plaza estaban llenas de gente y había ambiente de fiesta.

Los cadetes llegaron puntuales para la ceremonia y hubo fuegos artificiales.  Entonamos el Himno Nacional…e hizo falta el Himno de Centroamérica. No hubo tenor.

Banda en la Sexta avenida al concluir el acto de arriada de la bandera.

Llegó el alto mando del ejército; pero no estaba el Presidente.  Técnicamente no es que hiciera falta, pero quizá por respeto a los estudiantes que llegaron empapados y a los cadetes también estuvieron bajo el agua, hubiera sido bueno que estuviera ahí.  Total, parte de la gracia de ser el jefe del estado es servir como símbolo en estas ocasiones.

Si me preguntan el acto estuvo deslucido.  Como ayer, hicieron falta las salvas de artillería.  El arreglo del Himno Nacional estuvo fatal.  ¿Vas a creer que pusieron un disco de marimba en vez de tener una marimba de verdad? ¿Vas a creer que el Palacio Nacional no estaba iluminado y la Catedral sí?

El Palacio oscuro y la Catedral bien iluminada.

Repito, como escribí ayer, que tiene su mérito el rescate de esta fiesta; y por eso mismo pienso que la ceremonia de este día no debería haber sido descuidada.  Sobre todo porque los violentos y sus mensajes de odio y muerte se hicieron presentes durante el día. Me recuerdan el espeluznante grito de ¡Viva la muerte!, por José Millán-Astray.

¿Y qué sustituiría a la ley? ¿La arbitrariedad? ¿La legislación? ¿Que fijación tiene esta gente con la muerte?

¿Qué quieren? ¿Dictadura? ¿Anarquía? ¿Cómo puede haber aborto legal, como pide esta pinta, sin ley, como exige la pinta de la foto anterior?

Con todo y todo, es alegre ver las bandas y a la gente, las familias y los niños que las aplauden.  MIs respetos a los estudiantes que acuden a la arriada de la bandera, sobre todo cuando llueve como suele llover en septiembre.

Chapó y gracias por una fiesta que disfrutamos grandes y chicos.

¡El año entrante será mejor!…y no faltará el entusiasmo en los estudiantes y en las bandas, en quienes acuden a las antorchas y en las familias que disfrutan de estas fiestas.


14
Sep 22

La fiesta de las antorchas y de las bandas

 

Cada 14 de septiembre miles de guatemaltecos de todas las edades y de todas las condiciones nos reunimos en la plaza de la Constitución y en el monumento a los Próceres de la Independencia, para celebrar la víspera del aniversario de la desvinculación de Guatemala de la monarquía española.

Es una fiesta familiar, sana, pacífica y llena de alegría.

Los niños disfrutan mucho esta fiesta. Haz clic en la foto para ver más fotos.

A la plaza llegan bandas escolares que recorren las calles de la zona 1 para presenciar la izada de la bandera nacional a las 6:00 p. m. Es alegre ver la multitud y variedad de bandas que van llegando al lugar y ocupan sus lugares de forma ordenada y espontánea.  Este año extrañamos mucho los cañonazos al momento en el que los cadetes de la Escuela Politécnica izan elevan la bandera al son de la Granadera.  Entiendo que este año no hayan llevado la artillería de salva a la Plaza, pero ojalá y el año entrante si la haya.  Es muy divertido ver a los niños que se gozan ese momento y hay que ser un poco niño para disfrutar plenamente de estas fiestas.

Una banda, una familia.

Los himnos de Guatemala y Centroamérica son entonados en el acto.  Este año, el tenor Gustavo Palomo cantó el Himno Nacional acompañado de la banda sinfónica del Ejército; pero no cantó el Himno de Centroamérica.  Eso fue mala idea porque la mayoría de la gente no conoce ese himno cuya letra es muy chula.

Luego es leída el acta de Independencia y hay fuegos artificiales.  No se si este año habló el presidente Giammattei porque dejamos la Plaza al concluir los himnos.  Quienes visitan este espacio saben que no soy fan del Presidente; pero este es un buen momento para agradecerles a él y a la Municipalidad capitalina que hayan rescatado esta fiesta.  En el 2020 no se hizo por los encierros y el miedo; y el año pasado se hizo a medias debido a los violentos que amenazaron los festejos.  Esta fiesta le pertenece a la gente, a la gente pacífica y a las familias y debe ser protegida.

Las de la plaza de la Constitución y del monumento a los Próceres son fiestas familiares. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Al abandonar la zona uno nos dirigimos a la zona 10 y estacionamos en la 13 calle para caminar sobre la Avenida de la Reforma hacia el monumento a los Próceres, u Obelisco en donde se reúnen miles de personas para encender antorchas y llevarlas a sus poblaciones, barrios, colonias, iglesias y demás.  Como pueden ser un papá, una mamá y su pequeño hijo, pueden ser grupones de…que se yo…treinta, o más. personas.  De todas las edades. De todas las condiciones.  Todos unidos en la fiesta por el deseo de pasar buenos momentos, y divertirse en paz con alegría.

Se que es cuestión de gustos y se que mucha gente disfruta el espectáculo montado en el lugar; pero yo prefiero ese fiesta espontánea, sin la mayor intervención posible de burócratas por bien intencionados que sean.  La fiesta ocurre de forma ordenada y pacífica sin necesidad de gastos superfluos, ni de organizadores, ni animadores.   Es cosa mía.  También era alegre cuando no vaciaban la fuente y llegaban muchos jóvenes a meterse a agua porque eso les divertía.  Pero es cosa mía.

¿Sabes qué es lo que más disfruto de estas fiestas?  A las familias y a los niños.  Hay que ser algo niño para disfrutar. plenamente estas celebraciones populares y callejeras.  Hay que abandonar la burbuja ideológica y la burbuja habitual para valorar la celebración colectiva, sobre todo en una sociedad en la que los violentos no descansan y en la que no siempre es fácil ganarse el pan.

Hay que ser un poco niño para maravillarse con  estas fiestas. Haz clic en la foto para ver más fotos.

¿Cuál fue el pelo en la sopa? Es que a veces cae un pelo en la sopa.  Pues, ¿vas a creer que mucho escenario, muchos espectáculos y todo…pero la llama de la libertad, en el Obelisco estaba apagada?

El pebetero estaba apagado.

¿Por qué es que eso es importante? Porque la placa que acompaña a la llama, ahora ausente, dice: Guatemalteco, esta llama simboliza nuestra suprema aspiración de libertad y de justicia. Venérala, respétala no permitas que se extinga nunca. Esta no es una fiesta vacía y tiene contenido.  Un contenido que heredan los niños que van a la plaza de la Constitución y los chicos que van con bandas; uno que heredan los niños que van al monumento a los Próceres y corren con antorchas. Uno que heredan los que no tienen por qué crecer en una sociedad de odio y de resentimiento, en una sin violencia y en una con justicia…en libertad.

Se que lo de las bolsas con agua divierte a muchos; pero esa novedad tiene dos desventajas: Primero, que es invasiva porque te cae agua sin pedirla y eso podría generar roces innecesarios; y segundo, porque es un basural, las bolsas ensucian la ciudad y las carreteras sin necesidad alguna.

Abajo, mi participación en Libertópolis sobre este tema que me encanta:

Y ya. para finalizar…porque mañana también hay fieta, ¿ves a lo que me refiero con los violentos?

¡Viva Guate, y viva la libertad! Por todo lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico.


10
May 22

A Nora en el Día de las madres

 

Un día pasé por su casa y estaba feliz porque ayudaba a uno de mis sobrinos con su álbum del Mundial. Si hubieras visto las chispas que salían de sus ojos cuando contó que ya solo les faltaban 26 estampas, sabrías por qué es que es imposible no sentir admiración y cariño por esta octogenaria que sabe cómo apasionarse como niña.

La admiro porque ha llevado la adversidad con dignidad; porque cuando faltó mi padre no se intimidó y porque si lo hizo, sus hijos no nos enteramos. La admiro porque sabe ser la voz de la razón, en medio de la confusión; porque sabe conservar la serenidad, en medio del caos; y porque siempre tiene palabra de consuelo para cuando hacen más falta.

La admiro porque es generosa, paciente, comprensiva y alegre. Aunque fracasó miserablemente en enseñarme a bailar, nunca se desanimó en esa empresa. Y aunque ella baila fabuloso, nunca se avergonzó de que su primogénito tuviera dos pies derechos.

Sin duda que Nora tiene un manual de cómo ser madre… y lo aplica en su versión de cómo ser abuela. Sus nietos la adoran y sé por qué. Porque contagia alegría, porque no pierde la cabeza y porque sabe lo que es la justa medida.

Que sea divertida, generosa y paciente, no quiere decir que no sepa cuándo apretar el tornillo. Una mirada suya solía ser suficiente para evitar travesuras y conductas infantiles. Y si la mirada no bastaba, pues ahí iba un pellizco seguido de la sentenciosa frase: Te-es-tás-lu-cien-do.

¡Nadie! hace mejor fiambre, mejor lasaña, mejores pays, ni mejores galletas que ella. Se goza igual, una tortilla con sal, que cualquiera de las comidas que he mencionado antes; y tiene un green thumb increíble para los culantrillos.

Estuvo a mi lado estuvo cuando me dieron varicela, hepatitis y malaria; estuvo de mi lado cuando perdí un año en el colegio y cuando perdí mi primer empleo; estuvo cuando perdí a mi padre y cuando me le escapé a la parca. Ha sabido estar en las buenas, y se las arregla para estar en las malas. Sabe cuándo hay que abrir una botella de vino, y sabe cuándo es mejor que haya silencio. Nora se ve menuda, pero siempre ha sabido cuidar a sus cachorros.  Todavía es como el conejito de Duracel…pero en cámara lenta.  Sólo…no te dejes engañar. por las apariencias.

A quien se le acerque, con cariño, siempre ha sabido ofrecerle un hogar feliz y un rincón a su lado; y aunque a veces no todo ha salido bien, lo cierto es que donde ella está, siempre hay lugar para la alegría, para la luz, para las cosas algo locas, para los aromas y sabores olímpicos y para la generosidad.

A Nora, y a todas las madres: ¡Feliz Día de la madre!


11
Dic 21

No me quedé sin toritos

 

Mi barrio es la Villa de Guadalupe donde hoy es fiesta; y hubo toritos, gigantes, bailes como es tradición.

Debido a los encierros y las prohibiciones del año pasado, la celebración fue bastante sencilla; y en 2019 había sido peor.  Me alegro de que la tradición de estas fiestas sea rescatada y que la gente del barrio esté dispuesta a echar la casa por la ventana como se dice en buen chapín.

Ya sabes, en Guatemala las fiestas se adornan con pólvora y la de Guadalupe no es la excepción.

Estoy seguro de que el año entrante será muy bueno en términos de fiestas populares y tradicionales.  Esto es importante porque las tradiciones no sólo nos dan un sentimiento y una sensación de comunidad; sino que cumplen una función sanadora frente a la desesperanza y a la inestabilidad. Aromas, alimentos y sonidos, texturas y colores, así como rituales nos traer recuerdos y nos invitan a reflexionar.  Fuegos artificiales, costumbres,  disfraces y más son parte de aquel acervo rico y enriquecedor.

Si visitas con frecuencia Carpe diem, sin duda sabes que mi elemento favorito de las fiestas populares son los toritos.  ¡Amo los toritos!

Cuando yo era niño, las historias de mi tía abuela, La Mamita, acerca de toritos durante las fiestas tradicionales disparaban mi imaginación. Yo tenía muchas ganas de ver toritos y no fue hasta hace relativamente pocos años que vi el primero en San Juan del Obispo. Desde entonces pocas cosas me emocionan y divierten tanto y me ponen tan contento como salir a buscar toritos y verlos desplegando sus luces y sus colores entre la gente que se les acerca y les huye.


25
Nov 21

En el Día de Gracias o “Thanksgiving Day”

 

Dentro de unas nueve horas, poco más o menos, celebraré con mi familia el Día de Acción de gracias o Thanksgiving Day.  ¿Por qué? Porque para ser agradecido hay que valorar; y para valorar hay que estar consciente. ¿Qué es la consciencia? Ya lo dijo Aristókalos:

Es la facultad de conocer…me permite experimentar sensaciones. Integrar sensaciones en percepciones. Percepciones en conceptos. Conceptos en conocimiento. Y este conocimiento, es mi medio básico de la supervivencia.  Una consciencia sin medios de ser consciente no puede ser.  Una consciencia sin cuerpo es imposible.

Como cada año en esta fecha, y en el contexto de los párrafos anteriores, este es un buen día para ver Saints and Strangers que -descontado el misticismo- pone en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo artículos:

 El gran engaño de Acción de gracias.

Happy Thanksgiving from the Objective Standard.

Thanksgiving, the Producers Holiday.

Thanksgiving was the Triumph of Capitalism over Collectivism.

Me gusta esta fiesta porque es acerca de la vida, la productividad, el ahorro; pero más importante: sobre la familia, los amigos y las personas que enriquecen nuestras vidas.

Francamente, además, ¿a quién no le gusta celebrar aquello?…y ¿qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para las aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, ¡Imagínate! Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de gracias.

En unas horas mi familia y yo celebraremos con una deliciosa cena en casa de mi hermana.  Es ese tipo de encuentros en los que uno se divierte como mico y en los que es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecerán de la nada.  Son posibles gracias al ingenio, la productividad y a la empresarialidad de miles de personas que no conocemos. Son posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Son posibles gracias a quienes transportan los productos y a quienes nos los venden. Son posibles porque ahorramos y porque muchos participaron en su elaboración.

En esta fiesta, aprovechemos para agradecer a quienes valoran nuestros talentos humildes. ¡Mil gracias! a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los quesos, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavan los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.  Gracias a mi hermana y a mi  familia por mantener la tradición.


20
Sep 21

Observaciones sobre el 15 de septiembre de 2021

 

Sencillo pero elegante era una divisa de mi abuelita Juanita; lema que al gobierno de Guatemala -en todos los niveles desde el gobierno central hasta todos los municipales- les hubiera caído de perlas.

La bandera azul y blanco estuvo ausente.

En aquello pensé cuando llegué con un grupo de amigos a la Plaza de la Constitución el día 15 a las 5:30 p. m.  Me encontré con pintas e inmundicia a lo largo de la Sexta avenida, y encontré más pintas e inmundicia en la Plaza.  El lugar de honor que le correspondería a la bandera nacional estaba ocupado por la bandera de los pueblos, impuesta en una vara de bambú.  Infaltable la manta de Codeca y rodeada por pintas, muchas de ellas inquietantes.  El genocidio continúa se llama democracia, decía la que más llamó mi atención. 

WTF

¿Por qué llamó mi atención? Porque está clarísimo que no hubo genocidio en Guatemala, siendo que las muertes que dejó el enfrentamiento armado interno, desatado por quienes querían imponer la dictadura del proletariado y usaron el indigenismo para conseguir carne de cañón, nunca se trató de cometer actos orientados a destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Ni de un lado, ni de otro.  La sanata del genocidio inexistente no sólo carece de fundamento, sino que…¿te das cuenta de que para los grupos que hacen las pintas y ensuciaron la plaza la democracia es genocidio?  ¿Qué pasaría con la democracia si esos grupos llegaran a controlar el poder, la administración de justicia, la legislación y las armas en Guatemala?  ¿Qué pasaría con la república?

En la Plaza de la Constitución había una mujer que me dio la impresión de que no estaba en sus cabales; pero como don Quijote de la Mancha, en su locura había cordura.  ¿Qué decía la mujer? Esa bandera no tiene nada que hacer ahí, hoy es el día de Guatemala, al referirse a la bandera de los pueblos.  Los “marsistas” todo lo ensucian, decía al referirse a la inmundicia en la plaza.

El adefesio que separa el Parque Centenario de la Plaza de la Constitución.

Al llegar a aquel espacio, no pude uno dejar de ver ese lunar con pelos que se halla a medio construir entre el Parque Centenario y la Plaza de la Constitución. Recordatorio permanente de lo inútil, lo vano y lo inapropiado, sobre todo si se toma en cuenta que la bandera gigante de Guatemala que se halla en el monumento a los próceres de la Independencia, conocido como el Obelisco, se halla rasgada y casi hecha jirones.  Descolorida y abandonada.

El 15 en la Plaza de la Constitución fue salvado por los aviones y helicópteros que sobrevolaron la ciudad y la gente aplaudió desde abajo; recuerdos mustios de cuando la plaza estaba llena de jóvenes y bandas que disfrutaban de la fiesta; de cuando ahí se izaba con dignidad la bandera azul y blanco; de cuando sonaban las salvas y los niños se emocionaban; de cuando ahí se cantaban el Himno de Guatemala y el de Centroamérica.

Aviones y helicópteros salvaron la tarde.

En 2017 los violentos causaron destrozos en la Plaza el 14 de septiembre e intentaron estropear la fiesta; y en 2018 la celebración fue dignamente rescatada.  En 2021 grupos afines tomaron aquel espacio y consiguieron ensuciar la efeméride.  ¿Va a ser rescatada en 2022?

Llegaron los encapuchados.

Las alegres bandas y las alegres antorchas -organizadas y portadas por jóvenes y por familias enteras- ¿podrán sustituir a los encapuchados y a los violentos? ¿La esperanza podrá sustituir a la imposición del odio?

Algo sencillo, pero elegante y digno hubiera sido mejor para celebrar el Bicentenario de la desvinculación de la monarquía hispánica, en vez de planes megalómanos que nunca se hicieron realidad y en vez de la incuria que se vio en la Plaza.  La fiesta debe volver a la gente.


17
Sep 21

¿Qué son 60 años?

 

Si como dice el tango, veinte años no es nada; ¿qué son sesenta?  Esa es una de las preguntas que me han entretenido desde que empezó septiembre; y si tú también naciste en 1961, seguro entiendes.

Nací en el año en que Kennedy tomó posesión de la presidencia en los EE. UU. y en el del fiasco de Bahía de Cochinos. El año en que Eichmann fue condenado a muerte por crímenes contra la humanidad; y en el que médicos italianos lograron varias fecundaciones de óvulos humanos en tubos de ensayo. Ese año fue anunciado el proyecto Apolo. Fue el año en que se levantó el ominoso muro de Berlín. Nací un domingo 17 a la hora de la siesta.  Hubo eventos notables en aquel año…como en todos.

¿Sabes?, cuando pensaba en escribir estas notas celebratorias, se me ocurrió que deberían de ser de agradecimiento.  Quería hacer una lista de todas las personas que han sido importantes en mi vida; pero la hice tres veces y siempre tuve que añadir a alguien.  Abandoné el proyecto porque, ¿qué tal si la publicaba y luego me daba cuenta de que faltaba un nombre?

Entonces dispuse aprovechar este espacio para agradecer a quienes lo hacen posible. También a quienes me enseñaron a dar las gracias, a pedir por favor y me dieron la vida.  A quienes me han abierto puertas y me han sentado a sus mesas.  A quienes me han dado abrazos y me han tendido la mano cuando lo he necesitado, y a quienes me han permitido darles abrazos y ofrecerles mi mano en momentos de alegrías y de tristezas.  Gracias a quienes hacen mis días ricos.  Gracias a quienes me han tenido paciencia y me han animado.  Gracias a quienes me han honrado con su cariño, con su amistad, con su confianza, con su ternura y con su amor; y a quienes me aguantan cuando canto…o cuando ando maleado. ¡Tantas personas buenas en mi vida! ¡Tantos que se arriesgaron por mí! ¡Gracias!

Y les pido perdón a los que he decepcionado.

Pablo Picasso dijo que uno empieza a ser joven a los 60, y entonces ya es demasiado tarde; pero eso no me preocupa, porque -afortunadamente- buena parte de mi siempre ha tenido y tendrá 12.

¡Salud!, por todos los que han sido bondadosos y generosos conmigo.

Columna publicada en elPeriódico.


14
Sep 21

¡Oh, ya hay pasteles de Luna!

 

Con ocasión de la llegada del otoño en el hemisferio norte vienen los pasteles de Luna. Y qué casualidad que también en el mes de mi cumpleaños. Este año, que es especial en mi vida, considero los pasteles de Luna como una parte de mis celebraciones.

En Taiwán y en China, la costumbre es que la gente coma pasteles de Luna en esta  temporada y para celebrar el Festival Zhongquiu o Festival de la Luna.

Yo los disfruto mucho desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán.  Desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta. Comparados con los pasteles occidentales tradicionales, estas delicias son densas y pesadas (pero no en un sentido negativo). Se los decora con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y a otros buenos deseos, acompañados por imágenes de conejos y flores entre otros.

En Guatemala se los consigue en el restaurante Lai Lai de la Montúfar.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no son ajenos al gusto occidental y de hecho recuerdan algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote, o chilacayote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


10
Sep 21

¡A celebrar el 15 de septiembre!

 

Me encanta celebrar el 15 de septiembre, Día de la Independencia o más bien de la desvinculación de la monarquía hispánica. La excusa común para la fiesta es la de celebrar a la patria; y es conmovedor ese patriotismo cándido que pasa de generación en generación, porque tu patria es donde está enterrado tu mux.  Sospecho, sin embargo, que en el fondo lo que celebramos en estos días es la vida, o la simple posibilidad de celebrar.  El hecho de que uno pueda hacerlo con quien uno elige y el hecho de que uno se puede divertir y pasarla bien.  Se vive plenamente cuando se disfruta la vida.

Una familia en el Obelisco, 2018.

Por eso es que me gusta ir al Obelisco y gozo las antorchas y voy a la Plaza de la Constitución y me dejo llevar por el alboroto y la alegría de la gente.  ¿Sabes que son absolutamente irrelevantes las autoridades en esta fiesta?  Quien ha ido al Obelisco el 14 y ha estado en las calles ese día y el 15 sabe que la gente celebra con, o sin Presidente, ministros, Alcalde y otros pipoldermos.

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Este año, como en el anterior, extraño el carácter popular y callejero de la efeméride; pero me alegra mucho que haya variedad de iniciativas para el festejo. BAC Credomatic tiene planeadas actividades en el Istmo; En La Torre se canta el Himno nacional; G&T Continental lanzó una campaña; Nescafé ofrece tazas; Ducal modificó sus etiquetas; en la San Martín y en Cemaco hay ambiente de septiembre.

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¡Por supuesto que no celebro el patrioterismo colectivista contra el que advirtió Ludwig von Mises! ¡Por supuesto que reconozco que Guatemala está lejos de florecer plenamente y que todavía nos falta avanzar en términos de calidad de vida y calidad institucional!  ¡Pero, muchá, llevamos 200 años en busca de la libertad, a pesar de sus enemigos, los liberticidas!

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Cuando vuelva la fiesta a las calles ahí estaré; con las familias, con los amigos, con la gente de todas las edades y condiciones, con los niños que se maravillan y con los vendedores. En casa retomaremos nuestro tradicional potluck chino de Independencia. Porque evitar la muerte no es lo mismo que vivir.  ¿Y sábes que? Soy optimista con Guate y los chapines.

Columna publicada en elPeriódico.

Notas: Algunos de mis amigos, cuates y colegas han escrito libros sobre el Bicentenario y tres de esas obras ilustran esta entrada.

¿Sabes qué es el potluck chino de Independencia? En la costa sur es tradicional que, luego del desfile tradicional la gente vaya a almorzar a algún restaurante chino.  De modo que en mi casa y con algunos amigos, tenemos la costumbre de juntarnos el 15 al medio día y cada quién lleva un plato chino distinto en un orden espontáneo.  La idea es comer distintos platillos y celebrar antes de irnos a la Plaza de la Constitución para la ceremonia de arriar la bandera y para ver las últimas bandas escolares. Un potluck, por cierto, es lo que en buen chapín llamamos fiesta de traje.