20
Sep 21

Observaciones sobre el 15 de septiembre de 2021

 

Sencillo pero elegante era una divisa de mi abuelita Juanita; lema que al gobierno de Guatemala -en todos los niveles desde el gobierno central hasta todos los municipales- les hubiera caído de perlas.

La bandera azul y blanco estuvo ausente.

En aquello pensé cuando llegué con un grupo de amigos a la Plaza de la Constitución el día 15 a las 5:30 p. m.  Me encontré con pintas e inmundicia a lo largo de la Sexta avenida, y encontré más pintas e inmundicia en la Plaza.  El lugar de honor que le correspondería a la bandera nacional estaba ocupado por la bandera de los pueblos, impuesta en una vara de bambú.  Infaltable la manta de Codeca y rodeada por pintas, muchas de ellas inquietantes.  El genocidio continúa se llama democracia, decía la que más llamó mi atención. 

WTF

¿Por qué llamó mi atención? Porque está clarísimo que no hubo genocidio en Guatemala, siendo que las muertes que dejó el enfrentamiento armado interno, desatado por quienes querían imponer la dictadura del proletariado y usaron el indigenismo para conseguir carne de cañón, nunca se trató de cometer actos orientados a destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Ni de un lado, ni de otro.  La sanata del genocidio inexistente no sólo carece de fundamento, sino que…¿te das cuenta de que para los grupos que hacen las pintas y ensuciaron la plaza la democracia es genocidio?  ¿Qué pasaría con la democracia si esos grupos llegaran a controlar el poder, la administración de justicia, la legislación y las armas en Guatemala?  ¿Qué pasaría con la república?

En la Plaza de la Constitución había una mujer que me dio la impresión de que no estaba en sus cabales; pero como don Quijote de la Mancha, en su locura había cordura.  ¿Qué decía la mujer? Esa bandera no tiene nada que hacer ahí, hoy es el día de Guatemala, al referirse a la bandera de los pueblos.  Los “marsistas” todo lo ensucian, decía al referirse a la inmundicia en la plaza.

El adefesio que separa el Parque Centenario de la Plaza de la Constitución.

Al llegar a aquel espacio, no pude uno dejar de ver ese lunar con pelos que se halla a medio construir entre el Parque Centenario y la Plaza de la Constitución. Recordatorio permanente de lo inútil, lo vano y lo inapropiado, sobre todo si se toma en cuenta que la bandera gigante de Guatemala que se halla en el monumento a los próceres de la Independencia, conocido como el Obelisco, se halla rasgada y casi hecha jirones.  Descolorida y abandonada.

El 15 en la Plaza de la Constitución fue salvado por los aviones y helicópteros que sobrevolaron la ciudad y la gente aplaudió desde abajo; recuerdos mustios de cuando la plaza estaba llena de jóvenes y bandas que disfrutaban de la fiesta; de cuando ahí se izaba con dignidad la bandera azul y blanco; de cuando sonaban las salvas y los niños se emocionaban; de cuando ahí se cantaban el Himno de Guatemala y el de Centroamérica.

Aviones y helicópteros salvaron la tarde.

En 2017 los violentos causaron destrozos en la Plaza el 14 de septiembre e intentaron estropear la fiesta; y en 2018 la celebración fue dignamente rescatada.  En 2021 grupos afines tomaron aquel espacio y consiguieron ensuciar la efeméride.  ¿Va a ser rescatada en 2022?

Llegaron los encapuchados.

Las alegres bandas y las alegres antorchas -organizadas y portadas por jóvenes y por familias enteras- ¿podrán sustituir a los encapuchados y a los violentos? ¿La esperanza podrá sustituir a la imposición del odio?

Algo sencillo, pero elegante y digno hubiera sido mejor para celebrar el Bicentenario de la desvinculación de la monarquía hispánica, en vez de planes megalómanos que nunca se hicieron realidad y en vez de la incuria que se vio en la Plaza.  La fiesta debe volver a la gente.


17
Sep 21

¿Qué son 60 años?

 

Si como dice el tango, veinte años no es nada; ¿qué son sesenta?  Esa es una de las preguntas que me han entretenido desde que empezó septiembre; y si tú también naciste en 1961, seguro entiendes.

Nací en el año en que Kennedy tomó posesión de la presidencia en los EE. UU. y en el del fiasco de Bahía de Cochinos. El año en que Eichmann fue condenado a muerte por crímenes contra la humanidad; y en el que médicos italianos lograron varias fecundaciones de óvulos humanos en tubos de ensayo. Ese año fue anunciado el proyecto Apolo. Fue el año en que se levantó el ominoso muro de Berlín. Nací un domingo 17 a la hora de la siesta.  Hubo eventos notables en aquel año…como en todos.

¿Sabes?, cuando pensaba en escribir estas notas celebratorias, se me ocurrió que deberían de ser de agradecimiento.  Quería hacer una lista de todas las personas que han sido importantes en mi vida; pero la hice tres veces y siempre tuve que añadir a alguien.  Abandoné el proyecto porque, ¿qué tal si la publicaba y luego me daba cuenta de que faltaba un nombre?

Entonces dispuse aprovechar este espacio para agradecer a quienes lo hacen posible. También a quienes me enseñaron a dar las gracias, a pedir por favor y me dieron la vida.  A quienes me han abierto puertas y me han sentado a sus mesas.  A quienes me han dado abrazos y me han tendido la mano cuando lo he necesitado, y a quienes me han permitido darles abrazos y ofrecerles mi mano en momentos de alegrías y de tristezas.  Gracias a quienes hacen mis días ricos.  Gracias a quienes me han tenido paciencia y me han animado.  Gracias a quienes me han honrado con su cariño, con su amistad, con su confianza, con su ternura y con su amor; y a quienes me aguantan cuando canto…o cuando ando maleado. ¡Tantas personas buenas en mi vida! ¡Tantos que se arriesgaron por mí! ¡Gracias!

Y les pido perdón a los que he decepcionado.

Pablo Picasso dijo que uno empieza a ser joven a los 60, y entonces ya es demasiado tarde; pero eso no me preocupa, porque -afortunadamente- buena parte de mi siempre ha tenido y tendrá 12.

¡Salud!, por todos los que han sido bondadosos y generosos conmigo.

Columna publicada en elPeriódico.


14
Sep 21

¡Oh, ya hay pasteles de Luna!

 

Con ocasión de la llegada del otoño en el hemisferio norte vienen los pasteles de Luna. Y qué casualidad que también en el mes de mi cumpleaños. Este año, que es especial en mi vida, considero los pasteles de Luna como una parte de mis celebraciones.

En Taiwán y en China, la costumbre es que la gente coma pasteles de Luna en esta  temporada y para celebrar el Festival Zhongquiu o Festival de la Luna.

Yo los disfruto mucho desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán.  Desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta. Comparados con los pasteles occidentales tradicionales, estas delicias son densas y pesadas (pero no en un sentido negativo). Se los decora con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y a otros buenos deseos, acompañados por imágenes de conejos y flores entre otros.

En Guatemala se los consigue en el restaurante Lai Lai de la Montúfar.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no son ajenos al gusto occidental y de hecho recuerdan algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote, o chilacayote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


10
Sep 21

¡A celebrar el 15 de septiembre!

 

Me encanta celebrar el 15 de septiembre, Día de la Independencia o más bien de la desvinculación de la monarquía hispánica. La excusa común para la fiesta es la de celebrar a la patria; y es conmovedor ese patriotismo cándido que pasa de generación en generación, porque tu patria es donde está enterrado tu mux.  Sospecho, sin embargo, que en el fondo lo que celebramos en estos días es la vida, o la simple posibilidad de celebrar.  El hecho de que uno pueda hacerlo con quien uno elige y el hecho de que uno se puede divertir y pasarla bien.  Se vive plenamente cuando se disfruta la vida.

Una familia en el Obelisco, 2018.

Por eso es que me gusta ir al Obelisco y gozo las antorchas y voy a la Plaza de la Constitución y me dejo llevar por el alboroto y la alegría de la gente.  ¿Sabes que son absolutamente irrelevantes las autoridades en esta fiesta?  Quien ha ido al Obelisco el 14 y ha estado en las calles ese día y el 15 sabe que la gente celebra con, o sin Presidente, ministros, Alcalde y otros pipoldermos.

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Este año, como en el anterior, extraño el carácter popular y callejero de la efeméride; pero me alegra mucho que haya variedad de iniciativas para el festejo. BAC Credomatic tiene planeadas actividades en el Istmo; En La Torre se canta el Himno nacional; G&T Continental lanzó una campaña; Nescafé ofrece tazas; Ducal modificó sus etiquetas; en la San Martín y en Cemaco hay ambiente de septiembre.

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¡Por supuesto que no celebro el patrioterismo colectivista contra el que advirtió Ludwig von Mises! ¡Por supuesto que reconozco que Guatemala está lejos de florecer plenamente y que todavía nos falta avanzar en términos de calidad de vida y calidad institucional!  ¡Pero, muchá, llevamos 200 años en busca de la libertad, a pesar de sus enemigos, los liberticidas!

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Cuando vuelva la fiesta a las calles ahí estaré; con las familias, con los amigos, con la gente de todas las edades y condiciones, con los niños que se maravillan y con los vendedores. En casa retomaremos nuestro tradicional potluck chino de Independencia. Porque evitar la muerte no es lo mismo que vivir.  ¿Y sábes que? Soy optimista con Guate y los chapines.

Columna publicada en elPeriódico.

Notas: Algunos de mis amigos, cuates y colegas han escrito libros sobre el Bicentenario y tres de esas obras ilustran esta entrada.

¿Sabes qué es el potluck chino de Independencia? En la costa sur es tradicional que, luego del desfile tradicional la gente vaya a almorzar a algún restaurante chino.  De modo que en mi casa y con algunos amigos, tenemos la costumbre de juntarnos el 15 al medio día y cada quién lleva un plato chino distinto en un orden espontáneo.  La idea es comer distintos platillos y celebrar antes de irnos a la Plaza de la Constitución para la ceremonia de arriar la bandera y para ver las últimas bandas escolares. Un potluck, por cierto, es lo que en buen chapín llamamos fiesta de traje.


25
Jun 21

Hoy, que es el Día del Maestro

 

Mi  amiga, doña Beatriz, me contó que el 25 de junio de 1944 ella y dos amigas asistieron a la célebre manifestación contra don Jorge Ubico, en la que fue asesinada la docente María Chinchilla.  Doña Beatriz tenía motivos para estar ahí porque su padre había sido fusilado por el dictador.  Mi amiga también recibió un balazo en aquel día fatídico; pero vivió para contarlo.  Aquel asesinato es el origen de la celebración de hoy.

La escuela de Atenas, dominio público, vía Wikimedia Commons.

A lo largo de mi vida tuve Maestros (con mayúscula) y maestros (con minúscula). Los tuve generosos y buenos; y los tuve despreciables y corruptos. Los tuve sabios y verdaderamente modestos. Pero el balance es positivo…tuve Maestros a los que quise, respeté y admiré. De hecho, ¡tengo Maestros a los que quiero, respeto y admiro!

¿Quienes han sido mis mejores Maestros? Aquellos a quienes les he importado, aquellos que descubrieron que había que tenerme paciencia, los que aguantaron la audacia de mi ignorancia, los que no se desanimaron conmigo, los que me empujaron y me halaron cuando me quedaba atascado, y los que me han honrado con su amistad.

Lo que es una lástima es que la festividad del Día del Maestro se celebre a la sombra del magisterio como una forma de burocracia que crece como un cáncer, al ritmo escalofriante de 9 de cada 10 puestos de trabajo estatales. Creo que los Maestros de verdad merecen una celebración que no esté manchada por los intereses de buscadores de rentas parasitarias, intereses como los de aquellos que hacen como que enseñan y viven a costa de un sistema que perpetúa el parasitismo.

O mejor aún, una celebración que no esté  manchada por maestros que usan el dinero de los tributarios para deformar las mentes de los más vulnerables; que lo usan para imponer el pensamiento único, para minar los fundamentos de la civilización y para criar súbditos en vez de ciudadanos.  Urge quitarles a los políticos y burócratas el control de las mentes de los niños y jóvenes.  ¿Tu que piensas?

¡Ms respetos a los buenos maestros!

Columna publicada en elPeriódico.


17
Jun 21

¡Hoy es el Día del padre!

 

Mi padre -Luis- era un personaje divertido y alegre.  Generoso. Era un buen hombre y es una lástima que haya muerto antes de conocer a sus nietos y antes de ver que sus hijos y sus familias crecimos y somos  felices.  A veces… hasta extraño las discusiones que teníamos. No, eso no.

Un ejemplo de su espíritu juguetón era el juego de buscar el tesoro que armaba ya fuera cuando El ratón nos dejaba dinero a cambio de dientes, a mis hermanos y a mí; o cuando cumplíamos años.  Las fotos que acompañan esta entrada son muestras de uno de esos juegos.  Este fue en una ocasión en la que fui a pasar mi cumpleaños a Panajachel.  Al volver me estaban esperando en casa no con un regalo, sino con un sobre que contenía la primera instrucción: Happy Birthday Luisito, busque debajo de su almohada.

Haz clic en la foto para ver el resto del juego.

Luego de eso se desataba el recorrido por toda la casa en el cual yo (o cualquiera de mis hermanos) iba siguiendo las instrucciones y las pistas, y mis padres y los demás iban (o íbamos) detrás divirtiéndose como micos y emocionados por el misterio y la emoción.

A la primera instrucción seguía otras:

Manix tiene sorpresa, papás, Hnos, Nacho y Manix, etc. etc. etc.  Manix era uno de los perros de la casa y Nacho -era un gallo que nos habían regalado; ya sabes: Nacho, el gallo más macho.  Y la siguiente pista estaba en el collar de Manix.

Yu ju. Busque dentro de la caja de juegos de cuero.  Esa una caja con dados, barajas que había sido de mi bisabuela.

Dentro del congelador de la hielera hay ALGO.

ALGO tenía que encontrar, busque en el limonar del patio de enfrente.

Aquí como hiede, se orinó Manix, busque debajo de la almohada Nona.  Nona es mi madre y ese era uno de sus apodos…tiene varios.

Buscar capítulo XXVII Libro 1 de los Paralipómenos…y uno tenía que averiguar qué jodidos era Paralipómenos…antes de Google.

Me gustan las toronjas.  Busque.  Allí sí verá algo.

Verdad que yáatengo toronjas? Busque debajo de la almohada de papito.  Él era papito, claro.

Busque en la maceta de la flor de pascua.

Busque en horno de el comedor.

Te toca ir a la almohada de Guisela.  Guisela es mi hermana.

Dele un beso a La Chuchis, linda.  Ya casi, casi.  La Chuchis era Guisela…y habia que darle un beso.

Dale un beso a La Nona, y ya casi casi. Beto.  Beto era yo, por Alberto.  Me tenia varios apodos: Beto, Beto el recluta, Fray Junípero, Lalo, y algún otro que no recuerdo.

Ahora no recuerdo qué era el regalo.  Lo importante era el juego, el ambiente que se armaba, el cariño que se recibía.  El alboroto familiar.  Es una dicha que haya guardado los papelitos del juego porque en ellos estaba la clave de todo…  Estos son sencillos; pero otros eran más complejos e incluían dibujos: Un perico siendo perseguido por Simón, o por Manix, por ejemplo.

¡Feliz Día del padre a los papás que leen este espacio!


16
Feb 21

Cascarones y Carnaval

Los alegres cascarones son infaltables en la fiesta del Carnaval chapina; los cascarones son huevos vacíos, rellenos con confetti y un grano de maíz, coloreados con añilina y cubiertos con papel de China. ¿Podría, alguien, explicarme cuál es el propósito, o el significado del grano de maíz? La semana pasada me enteré de que ya no les ponen grano de maíz a los cascarones.

Los cascarones siempre me traen recuerdos divertidos.

La idea, con los cascarones es rompérselos a alguien en la cabeza; normalmente de forma sorpresiva….y armar un alboroto.

Cuando era niño recuerdo haber hecho cascarones en dos ocasiones. Eso fue con mi tía abuela, La Mamita, que fue quien me enseñó la técnica de pintado. Ella guardaba cáscaras de huevo a lo largo de meses, elaboraba el confetti, preparaba la añilina, cortaba el papel y hacía el engrudo necesario para sellar los cascarones. Y los niños, ¿qué hacíamos? Pues pintábamos los cascarones y nos pintábamos entre nosotros, combinábamos los colores, hacíamos diseños y nos divertíamos como micos. Y si uno quería llevar la diversión un paso más allá, podía ponerle harina a algunos cascarones, travesura que había que hacer sin que La Mamita se diera cuenta.

Cuando estaba en la Primaria, el carnaval se celebraba durante el recreo y ese día era permitido llegar disfrazado al colegio. Un año, mi madre andaba de viaje y como era costumbre, cuando eso ocurría a mi hermano Juan Carlos y a mí nos dejaban en casa de mi abuelita Juanita y de La Mamita.  Pues un día, con ocasión del carnaval, nos compraron cascarones, nos pusieron nuestros disfraces de Batman y Robin y nos enviaron así al colegio.  Y al subir al bus…nadie iba disfrazado; porque las viejitas nos habían disfrazado ocho días antes.  No sería carnaval, sino hasta el martes siguiente.  Sobra decir que hicimos el ridículo.  Pero sobrevivimos.

Muchas culturas en Europa y en el Oriente Medio tienen la costumbre de pintar huevos. El carnaval es una fiesta muy antigua que creo que no tiene el lugar que merece entre nosotros. Durante esta temporada, en casa solemos decorar con cascarones no sólo porque nos gustan sus colores y diseños, sino porque esta es una fiesta alegre, de esas que celebran la vida.


02
Feb 21

¡A celebrar el Día de Ayn Rand!

Hoy es el Día de Ayn Rand o de el egoísmo y suele celebrarse comprando algo que te da placer y alegría, o haciendo algo que disfrutas y que te pone contento.  El 2 de febrero cumpliría años la escritora y filósofa Ayn Rand y para celebrar aprovecha el día para desafiar cualquier premisa basada en el deber, para reafirmar el amor por tus valores y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí mismo.

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Craig Biddle, en The Objective Standardexplica que Rand defendía lo que ella llamaba egoísmo racional: la idea de que uno siempre debe actuar de una manera racionalmente interesada, perseguir siempre los valores que le sirven a la vida por medio del mejor juicio, siempre considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones y nunca cometer un sacrificio (“la rendición es un valor mayor por el bien de uno menor”).

Sostener este principio, explicó, es ser moral; de ahí la virtud del egoísmo. Rand vio esta idea como la clave de la felicidad personal y como la base moral de una sociedad libre. Y ella tenía razón. Si desea vivir su vida plenamente y alcanzar la mayor felicidad posible, debe actuar de una manera racionalmente interesada como un principio inquebrantable. Debe elegir objetivos, actividades y relaciones que sirvan para la vida, y debe buscarlos de manera racional y ambiciosa a lo largo de sus días y años. Hacer lo contrario es vivir menos plenamente, menos felizmente de lo que puedes vivir.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

Para celebrar, en casa nos compramos un paté que nos gusta mucho y lo comeremos a la tarde. No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.


25
Ene 21

¿Doscientos días de fiestas?

Los que visitan este espacio con frecuencia y desde hace tiempo, saben que soy fan de las celebraciones populares del Día de la Independencia. ¡Gozo y disfruto a la gente y a las familias felices en el Obelisco, corriendo con antorchas y desfilando, o viendo los desfiles, y los actos en la Plaza de la Constitución!

Gozo y disfruto esas celebraciones porque en alto porcentaje son espontáneas y porque reúnen pacífica y alegremente a los chapines.  Son parte de nuestras tradiciones más enraizadas y me recuerdan mi infancia y mi adolescencia, conectan a las actuales generaciones con las anteriores.

Las fiestas de Independencia son fiestas familiares.

Dicho lo anterior, me ha parecido escandaloso que, con lo castigadas que están las economías familiares de los guatemaltecos y con la falta que hacen los recursos -que hay, pero que la Administración es incapaz de ejecutar como debe ser- el gobierno de Alejandro Giammattei pretenda que las fiestas del 200 aniversario de la Independencia vayan a durar 200 días. Porque, no te engañes, la fiesta de 200 días sería pagada con el dinero que políticos y burócratas en el poder nos quitan a los tributarios.

Si, claro que entiendo que no va a ser una parranda de 200 días; pero también entiendo que la Magdalena no está para tafetanes.  Menos, si las fiestas van a tener una administración centralizada y política.  Menos, si los espectáculos van a ser virtuales y costosos.  Menos, si van a ser oportunidades para la corrupción.

Si me preguntan, yo preferiría algo solemne y digno, algo sencillo y elegante, como diría mi abuelita Juanita.  Invitaría a las municipalidades y a los liderazgos nacionales a no favorecer festejos multitudinarios.

Por prudencia, estoy convencido de que la celebración de los 200 años de Independencia de Guatemala es una buena ocasión para descubrir las virtudes romanas de gravitas y dignitas. Y el año entrante, cuando hayamos aprendido a vivir con el SarsCov2 como vivimos con otros viruses, habrá oportunidad para rescatar los desfiles y las antorchas y para que los que solemos reunirnos en el Obelisco, o en la Plaza de la Constitución disfrutemos de la fiesta como debe ser. Con más fuerza, con más alegría.  Como rescataremos las procesiones, las ferias y otras actividades parecidas. Vacunados, o no. En rebeldía contra el miedo y la irracionalidad.


12
Dic 20

Después de todo sí hubo algo de fiesta de Guadalupe

Una de las ventajas de vivir en un barrio antiguo es que la gente suele conservar las tradiciones; y la Villa de Guadalupe no es ajena a esas prácticas.

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El barrio suele echar la casa por la ventana con ocasión de la fiesta de Guadalupe y las celebraciones incluyen cantidades asombrosas de pólvora.  Y en casa pensamos que este año iba a ser silencio. Sin embargo, con todo y todo, este año, en 2020 las fiestas no fueron deslucidas.  A la media noche del 11 hubo juegos pirotécnicos y música que nos despertó sorprendidos.  No es que hubiera fiesta, fiesta como nos gusta a los del barrio; pero se mantuvo la tradición.  Y a las 5 de la mañana hubo algo alboroto, pero en menor escala; y el ambiente festivo continuó hasta las 10 de la noche.

Y no sólo se mantuvo la tradición sino que fue rescatada, porque el año pasado si que estuvo triste debido…creo…a un cura de esos que recuerdan a Diego de Landa y sus cómplices.

Las tradiciones son importantes porque nos conectan con nuestros ancestros y nuestra historia.  Alimentos, sonidos, aromas, colores y texturas, así como rituales nos traer recuerdos y nos invitan a reflexionar.  Bailes, fuegos artificiales, disfraces, costumbres y más son parte de aquel acervo rico. Reflexionar es muy importante en 2020, el más inolvidable de los años que hemos vivido, año propicio para valorar la vida, la compañía de quienes amamos y todo lo que tenemos y no siempre sabemos apreciar.00