12
Dic 20

Después de todo sí hubo algo de fiesta de Guadalupe

Una de las ventajas de vivir en un barrio antiguo es que la gente suele conservar las tradiciones; y la Villa de Guadalupe no es ajena a esas prácticas.

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El barrio suele echar la casa por la ventana con ocasión de la fiesta de Guadalupe y las celebraciones incluyen cantidades asombrosas de pólvora.  Y en casa pensamos que este año iba a ser silencio. Sin embargo, con todo y todo, este año, en 2020 las fiestas no fueron deslucidas.  A la media noche del 11 hubo juegos pirotécnicos y música que nos despertó sorprendidos.  No es que hubiera fiesta, fiesta como nos gusta a los del barrio; pero se mantuvo la tradición.  Y a las 5 de la mañana hubo algo alboroto, pero en menor escala; y el ambiente festivo continuó hasta las 10 de la noche.

Y no sólo se mantuvo la tradición sino que fue rescatada, porque el año pasado si que estuvo triste debido…creo…a un cura de esos que recuerdan a Diego de Landa y sus cómplices.

Las tradiciones son importantes porque nos conectan con nuestros ancestros y nuestra historia.  Alimentos, sonidos, aromas, colores y texturas, así como rituales nos traer recuerdos y nos invitan a reflexionar.  Bailes, fuegos artificiales, disfraces, costumbres y más son parte de aquel acervo rico. Reflexionar es muy importante en 2020, el más inolvidable de los años que hemos vivido, año propicio para valorar la vida, la compañía de quienes amamos y todo lo que tenemos y no siempre sabemos apreciar.00


26
Nov 20

Hoy es el Día de Gracias

Cuando comas frutas, recuerda a aquellos que plantaron los árboles, dice un dicho vietnamita que me gusta no sólo en sentido literal, sino que, también, en sentido figurado.  Es una de las razones por las que disfruto la fiesta de hoy.

Guardo un momento para no olvidar el compromiso de trabajar para que, algún día, Guatemala y todos los guatemaltecos prosperemos.

Mientras celebre la vida junto a la gente que más amo (y todos ellos han plantado árboles en mi vida), no dejaré de recordar a los que ya no están y a los que se nos fueron este año en medio del encierro, la incertidumbre y la zozobra.  ¡Gracias por acompañarme en el camino…o gracias por haberme acompañado en él!

Gracias a los que siembran, cosechan, crían, transportan, fabrican, o comercian todo lo que ponemos en nuestras mesas y todo lo que hace nuestras vidas más fáciles, cómodas y bellas.  Gracias a los que inventan, descubren e idean todo lo que nos permite florecer, lo que nos cura, y lo que nos hace sonreír.

Gracias a mis maestros; especialmente a los racionales y a los apasionados.  Gracias a los filósofos que los inspiraron.  Gracias a quienes me enseñaron a valorar la independencia, la racionalidad y el valor del propósito.

Gracias a quienes han confiado en mí y me han dado oportunidades, a los que me han abierto puertas y a los que me han compartido conocimientos.  Gracias porque no me faltan trabajo, casa, comida y sustento. Gracias a quienes han sido generosos y a quienes han sido pacientes.

Gracias a quienes hacen música y películas inspiradoras, a quienes hacen pinturas, esculturas y edificios bellos. Gracias a quienes escriben historias y nos recuerdan que no somos seres sin voluntad, sujetos a fuerzas fuera de nuestro control.

La idea de que exista un día y una fiesta para agradecer es sano y sabio.  Los chapines también lo tenemos en el día del fiambre, cuando celebramos con quienes amamos, junto a la mesa, y gozando los frutos de todo lo bueno, lo pacífico y lo bello del mundo.  Es exactamente lo que ocurrirá en la fiesta de hoy en la noche, celebración en la que guardaré un momento para no olvidar el compromiso de trabajar para que, algún día, Guatemala y todos los guatemaltecos prosperemos.


15
Nov 20

Un Árbol Gallo diferente

A pesar de que sabíamos que no iban a encender el Árbol Gallo temprano y que no iba a haber espectáculos, ni gentío, ayer dispusimos ir a la plaza del monumento a los próceres de la Independencia, donde se ubica el árbol célebre, para ver ver a la gente que también llegaría.

Ârbol Gallo en la plaza del monumento a los próceres de la Independencia, en la ciudad de Guatemala.

A pesar de que no hubo bulla, la experiencia tuvo su encanto.

No había mucha gente, pero la había.  Familias, principalmente, y jóvenes.  Como no hay transporte colectivo, ni habría fiesta, no hubo multitudes.  Lo que sí había y bastante, era un espíritu de paz, convivencia y de esperanza.  Si alguna vez has visto las miradas de los niños cuando se maravillan con algo  y si alguna vez han visto las miradas de los padres que se alegran de ver a sus hijos contentos, quizás sepas a lo que me refiero.

Como el árbol estaba apagado, y no sería encendido hasta en la noche, noche, el toque de colores lo pusieron los vendedores de globos, espadas con luces y otros juguetes luminosos.  La música eran las conversaciones de la gente y las risas y carreras de los chiquitos.

El 99.99% de la gente iba con mascarillas y si algunos se las quitaban era para tomarse la infaltable foto con el Árbol Gallo detrás, ya fuera solos, en parejas, o en familia.  Había suficiente espacio en la plaza para que cada quien pusiera algunos metros de distancia con otras personas, cada quien de acuerdo con su mejor juicio.

Fue raro ver la plaza sin mucha gente y sin fiesta; y fue raro no ver el momento en el que  el árbol fuera encendido, cosa que ocurrió ya tarde, cuando la mayor parte de la gente (yo incluido) ya nos habíamos ido.

¡Gracias a la Cervecería Centroamericana por encender los árboles en todo el país! ¡Gracias a Cayalá en donde hubo fuegos artificiales a principios de esta semana! ¡Gracias a Pollo Campero que iluminará los cielos como en otros años!…y gracias, todos,  por hacerlo de forma prudente. Hoy, más que nunca, los chapines necesitamos recordar que las tradiciones nos conectan y que todo pasa y que esto -la pandemia- también pasará. Grandes y chicos necesitamos, como no se necesitaba desde el terremoto de 1976, recordar que la vida es preciosa y que hay que celebrarla cada vez que sea posible.

Actualización:

El domingo, 15, volvimos a la plaza de El obelisco a ver el árbol iluminado y fue una buena idea. Tengo la impresión de que la música estaba fallando, porque no se oía bien.  Descontado eso, fue muy  agradable el ambiente. Poca gente y todos con mascarillas, mucho aire fresco y espíritu de fiesta.


01
Oct 20

Celebramos el festival de medio otoño

Con pasteles de Luna, en casa y en familia, celebramos el festival de medio otoño.

Pasteles de Luna.

Es una costumbre china que también se conoce como el Festival Zongquiu. Para el mismo son elaboradas aquellas delicias que tienen rellenos riquísimos y suelen estar decoradas con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.

A mí me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta a mediados de septiembre. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.

Gracias a la embajada de Taiwán por los que alegraron el día de hoy.


26
Abr 20

¡Doce años para celebrar!

Hoy celebro que hace doce años le gané la partida a un infarto. Celebro la vida y celebro mi vida; y a las personas que la han hecho posible con su amor y su cariño, con su paciencia, con su apoyo, con su talento y su lealtad.

Hoy celebramos con un Malbec.

¿Qué canciones con la palabra corazón se te ocurren así top of mind? A mi:  Heart, de Pet Shop Boys.  Corazón, de José Alfredo Jiménez; Corazón de madera, de Peret; Corazón partío y La fuerza del corazón, de Alejandro Sánz; Dónde estás Corazón, de Shakira; Heartbeat, de George Michael; Es tan fácil romper un corazón, de Miguel Mateos; Dónde estás corazón, de Mocedades; Corazón apasionado, de Julio Iglesias;  Palabras del corazón, de Franco de Vita; y Este terco corazón, de Emmanuel.

Celebro a la ciencia, la tecnología y a los médicos geniales que me sacaron de aquel lance.

L´chaim


21
Mar 20

Los 80 de Nora

No es casualidad que el cumpleaños de Nora, mi madre, coincida con el inicio de la primavera; por eso no me extraña la forma admirable en que está llevando el aislamiento para jugarle la vuelta al coronavirus.  Hoy es su cumpleaños 80 y lo que iba a ser una celebración de fin de semana en La Antigua, con sus hijos y sus nietos (a los que adora y la adoran) terminó en el encuentro en una App.

Esta es una de mis fotos favoritas de Nora; cuando tenía unos 19 años y era novia de mi padre.

Ah, la modernidad.

De cualquier manera, Nora (La Mamaish) es una especie de puente entre las tradiciones y ahora nos apañamos con una App porque es lo que hay.  No de una forma fatalista, sino realista.  Es posible que nada de lo humano le sea ajeno y de ahi su prudencia, su buen juicio, su generosidad  y su capacidad de amar y cuidar a los suyos y a quienes se acercan a ella con cariño.

Ochenta años no es poca cosa.  Nació poco antes del bombardeo de Pearl Harbor y recuerda cuando mataron a Francisco Javier Arana. Vivió dos que tres golpes de estado y un terremoto en el que murieron poco mas de 24,000 personas.  Con mi padre, Luis, crió una familia que yo no cambiaría por ninguna otra, aunque a veces parezcamos la familia Adams.

Pues..así le cantamos “¡Feliz cumpleaños! a mi madre hoy en la mañana.

¿Sabes que disfruto mucho de ella?

Que siempre tiene buen ánimo para salir, para cocinar, para ir de fiesta y para ser ella misma.  Es como todo terreno y parece el conejito de Duracell aunque luego caiga en la cama rendida y tenga que sobarse las piernas con alcohol del que da risa.

Que siempre tiene un buen consejo basado en la realidad y en la prudencia.  Que no pierde la cabeza.  Que sabe ser contrafuerte.

Que sabe amar, perdonar, amar y perdonar.

¿Sabes de qué me arrepiento?

De las veces que fui arrogante con ella y de no haber confiado más en ella, sobre todo cuando era adolescente.

En fin…¡Feliz cumpleaños, Nora! Y si no celebramos en La Antigua, pronto, celebraremos el año entrante.  L´chaim.


02
Feb 20

¡Feliz Día de Ayn Rand o del egoísmo!

¡Hoy, que es capicúa, ten un feliz y egoísta Día de Ayn Rand! El 2 de febrero cumpliría años la escritora y filósofa Ayn Rand.  Aprovecha el Día de Ayn Rand para desafiar cualquier premisa basada en el deber, para reafirmar el amor por tus valores y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí mismo.

La ilustración me pareció muy atinada para este año porque cada vez más, cada vez más, los peores entre nosotros están tratando de imponernos sus valores y de decirnos como debemos vivir nuestras vidas.

“En nombre de lo mejor que hay en ti, no sacrifiques este mundo a los peores”

Craig Biddle, en The Objective Standard, explica que Rand defendía lo que ella llamaba egoísmo racional: la idea de que uno siempre debe actuar de una manera racionalmente interesada, perseguir siempre los valores que le sirven a la vida por medio del mejor juicio, siempre considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones y nunca cometer un sacrificio (“la rendición es un valor mayor por el bien de uno menor”).

Sostener este principio, explicó, es ser moral; de ahí la virtud del egoísmo. Rand vio esta idea como la clave de la felicidad personal y como la base moral de una sociedad libre. Y ella tenía razón. Si desea vivir su vida plenamente y alcanzar la mayor felicidad posible, debe actuar de una manera racionalmente interesada como un principio inquebrantable. Debe elegir objetivos, actividades y relaciones que sirvan para la vida, y debe buscarlos de manera racional y ambiciosa a lo largo de sus días y años. Hacer lo contrario es vivir menos plenamente, menos felizmente de lo que puedes vivir.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

…y además la de hoy es una fecha capicúa: 02022020; una fecha que se lee igual de adelante para atrás, que de atrás para adelante.

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.

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14
Dic 19

Alegres toritos

¡Chispas!…este año por poco y nos quedamos sin toritos a causa de la lluvia.  Ya habíamos cancelado el paseo para buscarlos en el centro de la ciudad; pero a última hora dejó de llover y nos animamos a salir.  ¡Que bueno que lo hicimos porque los toritos estuvieron muy buenos.

De los cuatro que vimos este fue el mejor; y en esa cuadra quemaron cualquier cantidad de pólvora; aún dentro de los estándares de esta fiesta, la cantidad de pólvora que hicieron tronar ahí -entre bombas, ametralladoras, misiles y otros fuegos artificiales- fue más que espectacular.

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Los que visitan Carpe diem desde hace tiempo saben que me encantan los toritos y que voy a buscarlos al centro de la ciudad cada 12 de diciembre.

Parte de la gracia de los toritos es correr por las calles para ir a su encuentro; y hacerse a un lado y correr cuando se aproximan fieros y echando luces y humo por todas partes.

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Cuando yo era niño, los relatos de mi tía abuela, La Mamita, acerca de toritos durante las festividades tradicionales me maravillaban. Yo tenía muchas ganas de ver toritos y no fue hasta hace relativamente pocos años que vi el primero en San Juan del Obispo. Desde entonces pocas cosas me divierten tanto y me ponen tan contento como salir a buscar toritos y verlos desplegando sus fuegos y sus colores entre la gente que se les acerca y les huye.

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Hay toritos en muchas fiestas chapinas; y los de estos vídeos son durante la fiesta de Guadalupe. Mis lugares favoritos para verlos son los barrios de las zonas 1 y 4 en el extremo norte de la Avenida Elena, digamos que entre el callejón de Maravillas y el INCA.


29
Nov 19

Fue un Día de Gracias diferente

Mi abuela decía que Es de bien nacido ser agradecido y en el Día de Gracias, que se celebró ayer, muchos agradecimos el trabajo, la salud, la familia, los amigos, el amor, y que no nos faltan techo y una mesa servida.  Eso es bueno, por supuesto, porque ser agradecido nos ayuda a ser conscientes del mundo que nos rodea y de nuestros contextos; y nos recuerda que la realidad existe.  Ser agradecido nos conecta con la cadena de causalidades que hacen posibles nuestras vidas.

Pavo es la comida tradicional en esta fiesta.

Escucha el podcast aquí.

El miércoles, sin embargo, mi amigo Ramón me llamó la atención sobre dos de esas causalidades que parecieran ser las causalidades olvidadas que pocos agradecen. ¿Cuáles crees que son? Pues son la propiedad privada y el afán de lucro, que hacen posible la abundancia; idea que expone muy bien Lawrence W. Reed, en un artículo titulado Why the Pilgrims Abandoned Common Ownership for Private Property.

Por cierto, la idea de tener un día de agradecimiento no es exclusiva de los gringos.  En Guatemala tenemos el día del fiambre o Día de los muertos en el que agradecemos la vida, la abundancia y la posibilidad de compartirlas con familia y amigos.

De vuelta al Día de Gracias, suelo recomendar en estas fechas una miniserie que se llama Saints and Strangers, que te acerca y te muestra las penurias espantosas que sufrieron los pilgrims -en la colonia de Plymouth- durante los primeros años de asentamiento. En esos años, la propiedad era común, las cosechas eran centralizadas y luego repartidas de forma igualitaria y había obligación de trabajar para la comunidad, en vez de para uno mismo, durante cierto tiempo.  El resultado no debería sorprender a nadie: hambre, enfermedades y muerte.

¿Qué salvó a aquellos colonos? El acuerdo moral de respetar la propiedad, que no es el derecho a tener bienes; sino el respeto a la posibilidad de actuar y hacer lo que es correcto para producir, u obtener bienes. No es la garantía de que uno obtendrá propiedad alguna, sino sólo la de que poseerá los bienes si los obtiene. Es el derecho a ganar, conservar, usar y disponer de valores materiales.

¿Qué piensas?

Columna publicada en elPeriódico.


17
Nov 19

¿Por qué me gusta tanto la fiesta del Árbol Gallo?

Como en casi todos los años, ayer fuimos a pasear a la fiesta del Árbol Gallo ¡que alegría da ver a las familias y a los niños gozando del ambiente y de las expectativas!  Hay que ver las caritas de los niños para entender la naturaleza de esta celebración popular.

Las familias se juntan para celebrar junto al Árbol Gallo y el ambiente es muy festivo.

Es alegre ver a las familias que se instalan desde temprano y hacen picnic en la Avenida de la Reforma y en otros espacios.  Tienden sus mantas, sacan sus comidas y bebidas, hacen la siesta, departen, se ríen y gozan de una tarde fría y agradable.  También es alegre ver a las familias y a los jóvenes que llegan a poner sus negocios con la esperanza de hacer unos centavos.  Ayer tuve la suerte de estar ahí en el momento en el que los vendedores se instalaron en la avenida y la cinta asfáltica cobró vida.

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Normalmente está adornada con luces la Avenida de las Américas, pero este año las luces cubren abrazan los árboles de la Avenida de la Reforma.  Por un rato nos quedamos viendo el show de los payasos y nos reímos mucho junto a docenas de niños, padres y abuelos que gozaban las ocurrencias.   La música coronaba muy bien todo el ambiente festivo.

Cuando paseo entre la gente, en aquel entorno de festival, vivo lo que es ser niño y la capacidad que uno tiene de maravillarse con la felicidad de otros, con las luces, con la música, con juguetes y con el mero hecho de estar vivos y de gozar la vida. De alguna manera  es algo como bailar como si nadie estuviera viendo.

Colores. música y alegría se viven en “El Obelisco” y junto al Árbol Gallo.

Al caer la noche nos fuimos a la casa de mi hermana, que se acaba de mudar, y vimos los fuegos artificiales desde la terraza; y ¡que dicha estar vivos y compartir con quienes amamos!

Admito que es una lástima que la misma gente que tanto disfruta de la fiesta sea la gente inmunda que deja el lugar y sus alrededores hecho un asco; pero date una vuelta en la madrugada del 15 de diciembre por la 18 calle; o date una vuelta por La Antigua en la noche del Viernes Santo y vas a ver bastante de lo mismo.  Date una vuelta por cualquier fiesta de pueblo y ¿qué crees que vas a encontrar? La cultura de la inmundicia está bien enraizada.