02
Feb 20

¡Feliz Día de Ayn Rand o del egoísmo!

¡Hoy, que es capicúa, ten un feliz y egoísta Día de Ayn Rand! El 2 de febrero cumpliría años la escritora y filósofa Ayn Rand.  Aprovecha el Día de Ayn Rand para desafiar cualquier premisa basada en el deber, para reafirmar el amor por tus valores y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí mismo.

La ilustración me pareció muy atinada para este año porque cada vez más, cada vez más, los peores entre nosotros están tratando de imponernos sus valores y de decirnos como debemos vivir nuestras vidas.

“En nombre de lo mejor que hay en ti, no sacrifiques este mundo a los peores”

Craig Biddle, en The Objective Standard, explica que Rand defendía lo que ella llamaba egoísmo racional: la idea de que uno siempre debe actuar de una manera racionalmente interesada, perseguir siempre los valores que le sirven a la vida por medio del mejor juicio, siempre considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones y nunca cometer un sacrificio (“la rendición es un valor mayor por el bien de uno menor”).

Sostener este principio, explicó, es ser moral; de ahí la virtud del egoísmo. Rand vio esta idea como la clave de la felicidad personal y como la base moral de una sociedad libre. Y ella tenía razón. Si desea vivir su vida plenamente y alcanzar la mayor felicidad posible, debe actuar de una manera racionalmente interesada como un principio inquebrantable. Debe elegir objetivos, actividades y relaciones que sirvan para la vida, y debe buscarlos de manera racional y ambiciosa a lo largo de sus días y años. Hacer lo contrario es vivir menos plenamente, menos felizmente de lo que puedes vivir.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

…y además la de hoy es una fecha capicúa: 02022020; una fecha que se lee igual de adelante para atrás, que de atrás para adelante.

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.

Comments


14
Dic 19

Alegres toritos

¡Chispas!…este año por poco y nos quedamos sin toritos a causa de la lluvia.  Ya habíamos cancelado el paseo para buscarlos en el centro de la ciudad; pero a última hora dejó de llover y nos animamos a salir.  ¡Que bueno que lo hicimos porque los toritos estuvieron muy buenos.

De los cuatro que vimos este fue el mejor; y en esa cuadra quemaron cualquier cantidad de pólvora; aún dentro de los estándares de esta fiesta, la cantidad de pólvora que hicieron tronar ahí -entre bombas, ametralladoras, misiles y otros fuegos artificiales- fue más que espectacular.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Los que visitan Carpe diem desde hace tiempo saben que me encantan los toritos y que voy a buscarlos al centro de la ciudad cada 12 de diciembre.

Parte de la gracia de los toritos es correr por las calles para ir a su encuentro; y hacerse a un lado y correr cuando se aproximan fieros y echando luces y humo por todas partes.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Cuando yo era niño, los relatos de mi tía abuela, La Mamita, acerca de toritos durante las festividades tradicionales me maravillaban. Yo tenía muchas ganas de ver toritos y no fue hasta hace relativamente pocos años que vi el primero en San Juan del Obispo. Desde entonces pocas cosas me divierten tanto y me ponen tan contento como salir a buscar toritos y verlos desplegando sus fuegos y sus colores entre la gente que se les acerca y les huye.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Hay toritos en muchas fiestas chapinas; y los de estos vídeos son durante la fiesta de Guadalupe. Mis lugares favoritos para verlos son los barrios de las zonas 1 y 4 en el extremo norte de la Avenida Elena, digamos que entre el callejón de Maravillas y el INCA.


29
Nov 19

Fue un Día de Gracias diferente

Mi abuela decía que Es de bien nacido ser agradecido y en el Día de Gracias, que se celebró ayer, muchos agradecimos el trabajo, la salud, la familia, los amigos, el amor, y que no nos faltan techo y una mesa servida.  Eso es bueno, por supuesto, porque ser agradecido nos ayuda a ser conscientes del mundo que nos rodea y de nuestros contextos; y nos recuerda que la realidad existe.  Ser agradecido nos conecta con la cadena de causalidades que hacen posibles nuestras vidas.

Pavo es la comida tradicional en esta fiesta.

Escucha el podcast aquí.

El miércoles, sin embargo, mi amigo Ramón me llamó la atención sobre dos de esas causalidades que parecieran ser las causalidades olvidadas que pocos agradecen. ¿Cuáles crees que son? Pues son la propiedad privada y el afán de lucro, que hacen posible la abundancia; idea que expone muy bien Lawrence W. Reed, en un artículo titulado Why the Pilgrims Abandoned Common Ownership for Private Property.

Por cierto, la idea de tener un día de agradecimiento no es exclusiva de los gringos.  En Guatemala tenemos el día del fiambre o Día de los muertos en el que agradecemos la vida, la abundancia y la posibilidad de compartirlas con familia y amigos.

De vuelta al Día de Gracias, suelo recomendar en estas fechas una miniserie que se llama Saints and Strangers, que te acerca y te muestra las penurias espantosas que sufrieron los pilgrims -en la colonia de Plymouth- durante los primeros años de asentamiento. En esos años, la propiedad era común, las cosechas eran centralizadas y luego repartidas de forma igualitaria y había obligación de trabajar para la comunidad, en vez de para uno mismo, durante cierto tiempo.  El resultado no debería sorprender a nadie: hambre, enfermedades y muerte.

¿Qué salvó a aquellos colonos? El acuerdo moral de respetar la propiedad, que no es el derecho a tener bienes; sino el respeto a la posibilidad de actuar y hacer lo que es correcto para producir, u obtener bienes. No es la garantía de que uno obtendrá propiedad alguna, sino sólo la de que poseerá los bienes si los obtiene. Es el derecho a ganar, conservar, usar y disponer de valores materiales.

¿Qué piensas?

Columna publicada en elPeriódico.


17
Nov 19

¿Por qué me gusta tanto la fiesta del Árbol Gallo?

Como en casi todos los años, ayer fuimos a pasear a la fiesta del Árbol Gallo ¡que alegría da ver a las familias y a los niños gozando del ambiente y de las expectativas!  Hay que ver las caritas de los niños para entender la naturaleza de esta celebración popular.

Las familias se juntan para celebrar junto al Árbol Gallo y el ambiente es muy festivo.

Es alegre ver a las familias que se instalan desde temprano y hacen picnic en la Avenida de la Reforma y en otros espacios.  Tienden sus mantas, sacan sus comidas y bebidas, hacen la siesta, departen, se ríen y gozan de una tarde fría y agradable.  También es alegre ver a las familias y a los jóvenes que llegan a poner sus negocios con la esperanza de hacer unos centavos.  Ayer tuve la suerte de estar ahí en el momento en el que los vendedores se instalaron en la avenida y la cinta asfáltica cobró vida.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Normalmente está adornada con luces la Avenida de las Américas, pero este año las luces cubren abrazan los árboles de la Avenida de la Reforma.  Por un rato nos quedamos viendo el show de los payasos y nos reímos mucho junto a docenas de niños, padres y abuelos que gozaban las ocurrencias.   La música coronaba muy bien todo el ambiente festivo.

Cuando paseo entre la gente, en aquel entorno de festival, vivo lo que es ser niño y la capacidad que uno tiene de maravillarse con la felicidad de otros, con las luces, con la música, con juguetes y con el mero hecho de estar vivos y de gozar la vida. De alguna manera  es algo como bailar como si nadie estuviera viendo.

Colores. música y alegría se viven en “El Obelisco” y junto al Árbol Gallo.

Al caer la noche nos fuimos a la casa de mi hermana, que se acaba de mudar, y vimos los fuegos artificiales desde la terraza; y ¡que dicha estar vivos y compartir con quienes amamos!

Admito que es una lástima que la misma gente que tanto disfruta de la fiesta sea la gente inmunda que deja el lugar y sus alrededores hecho un asco; pero date una vuelta en la madrugada del 15 de diciembre por la 18 calle; o date una vuelta por La Antigua en la noche del Viernes Santo y vas a ver bastante de lo mismo.  Date una vuelta por cualquier fiesta de pueblo y ¿qué crees que vas a encontrar? La cultura de la inmundicia está bien enraizada.


16
Sep 19

Fiesta en La Sexta y en el Obelisco

Como todos los años, me gusta celebrar la fiesta de la Independencia en La Sexta avenida, la Plaza de la Constitución y en el monumento a los Próceres (u Obelisco).  Me gusta mucho esta fiesta porque la gente la ha hecho suya.  Especlalmente la tradición de las antorchas es una expresión popular de alegría, pertenencia y libertad.

¡Antorcheros! Haz clic en la foto para ver más fotos.

La excusa  para la fiesta es celebrar a la patria; y es muy conmovedor ese patriotismo cándido que se pasa de generación en generación porque la patria es donde está enterrado tu mux.  Sospecho, empero, que en el fondo, fondo, lo que celebramos en estos días es la vida, o la simple posibilidad de celebrar.  El hecho de que se puede estar ahí, con quien uno elige para estar ahí y el hecho de que uno se puede divertir y pasarla bien.  Se vive plenamente cuando se disfruta la vida.

Me gusta ir a eso de las 5:00 p.m. al Centro a ver la llegada de las bandas escolares que enfilan hacia la Plaza de la Constitución y el paso de los antorcheros que van hacia el norte de la ciudad.  Me emociona mucho la alegría con la que participan familias enteras y gente de todas las edades.  Me conmovió una foto que envió Raúl, de antorcheros en sillas de ruedas; y una que tomé de una señora que no se perdió de la fiesta, aunque fuera en uno de aquellos muebles.

Imagen de previsualización de YouTube

Me enteré de que los colegios de Primaria no llegan hasta la Plaza para la ceremonia de arriar la bandera y para las escuchar las salvas de artillería; pero eso no impide que los chiquillos desfilen en la Sexta avenida, como otros estudiantes mayores.  La Sexta, por cierto estaba galana adornada con banderas; y personal de la Municipalidad hacía un buen trabajo ayudando al paso de vehículos, bandas y peatones.  Gracias a la PNC y al Ejército por proveer seguridad en el área y en el Obelisco.

Al aproximarse las 6:00 p.m. nos dirigimos a la Plaza de la Constitución y desde la desembocadura de la Sexta Avenida -casi junto a donde estaban los cañones- escuchamos las salvas de artillería.  Es muy divertido como reaccionan los niños que las oyen por primera vez; y al lado de nosotros había un grupo de adolescentes que nos hicieron reír mucho con sus reacciones.

Imagen de previsualización de YouTube

En la Plaza se canta el himno nacional que casi todos saben poco más, o menos; y también el himno de Centroamérica que casi nadie sabe.  En donde estábamos sólo Raúl, una señora y yo entonamos aquel himno, y mucha gente nos veía con cara de, ¿qué está cantando esta gente? Yo no soy centroamericanista; y quienes me conocen saben que yo me inclino más por las ciudades libres, que por los grandes estados-nación.  Pero hoy (y ayer) no sólo es fiesta de los chapines, sino de los centroamericanos.

Por el lugar en que estábamos no escuchamos los abucheos al Presidente; y ¿sábes qué? Los chapines deberíamos conservar la sana costumbre de abuchear a los presidentes.  Para ponerlos en su lugar, para recordarles de dónde vienen y a dónde van y que no son más que mandatarios de nosotros los mandantes.  Para recordarles que, a menos que encarnen la unidad de la nación y que se comporten com dignitas, gravitas e integritas, son prescindibles en estas celebraciones.

Imagen de previsualización de YouTube

Luego de las ceremonias nos quedamos un rato en la Sexta para ver el retiro de algunas de las bandas que optan por tomar esa vía. Me alegra mucho cuando el público aplaude el paso y las demostraciones que hacen las batonistas y los gastadores, por ejemplo.

Luego de pasar un buen rato sentimos que el hambre apretaba y nos fuimos a cenar: hamburguesas y Guinness. Es muy agradable caminar por la zona 1 durante fiestas como esta. Pasamos, por ejemplo, por la concha acústica en el Parque Centanario donde había una orquesta y gente bailando.  Y luego de cenar, como Panza llena, corazón contento, agarramos camino al  monumento a los Próceres donde nos esperaba la segunda parte de la fiesta.

Imagen de previsualización de YouTube

La celebración en el Obelisco se diferencia de las que hay en el Centro en que en el Obelisco  no hay funcionarios.  La gente llega a encender sus antorchas, a tomarse la fotos y a salir corriendo  cada quién en lo suyo, pero todos en todo, y cada quién sabe a dónde.  No hay edad para no pararla bien en esta fiesta. Llegan desde niños hasta ancianos, desde barrios cercanos al Obelisco hasta de pueblos lejanos. Es un punto de encuentro efímero, pero profundo porque de todos los que estamos allí es esta tierra.  Todos llegan en paz y con ganas de pasar buenos ratos. Todos esperan su turno, todos encuentran lo que iban buscando y todos se van en paz.  ¡Yo digo que es la fiesta de la gente!

No faltan, por supuesto docenas de ventas de tacos, gaseosas, cervezas, banderas, gorgoritos, vuvuzelas, bufandas, gorras, sombreros, máscaras, bandanas y todo eso que contribuye al espíritu celebratorio y de comunidad. La ente vende kits de antorchero y eso me da da mucho gusto.

Imagen de previsualización de YouTube

Antes de llegar al Obelisco caminamos por la Avenida de la Reforma en donde pasan un maral con sus antorchas.  Unos van corriendo y otros van en motos y bicicletas, unos van en buses. En el Obelisco, como en el centro,  ni la edad, ni las sillas de ruedas son obstáculos para que la gente disfrute de la fiesta.  ¿Cuándo fue la última vez que te maravillaste con cosas así en una fiesta callejera? En el Obelisco nos encontramos con mi cuata, Majo y un amigo suyo, y ahì pasamos un rato viendo como la gente goza y disfruta de la experiencia antorchera; y cuando estoy ahí pienso en lo arrogantees que se ven los que se quejan de ella, luego de participar en procesiones, manifestaciones, carreras y otras actividades similares.

Imagen de previsualización de YouTube

¿Sábes qué sería genial en el Centro y en el Obelisco? Que la gente no dejara tirada su basura, que con todo y todo no es desproporcionada.

Ayer, 15, también fuimos a la zona 1, esta vez en compañía de Mario.  Llegamos a ver las bandas en la Sexta, agarramos hacia la Plaza de la Constitución por la Séptima avenida y al llegar a la plaza conseguimos un lugar muy apropiado, casi al centro a sólo tres filas de la valla de seguridad.

Desde ahí vimos la ceremonia de arriar la bandera y escuchamos las salvas de artillería. Desde ahí vimos los fuegos artificiales y es la primera vez que los vemos desde tan cerca.  ¡Fue muy emocionante!  Al concluir los actos nos dirigimos a la Sexta a venida para ejercer el antiguo arte de people watching con cerveza en mano, vimos pasar varias bandas y así concluyó la fiesta.

Como el año pasado, y el pasado, y el pasado, y el pasado…quedé convidado a volver a estas fiestas en las que se celebran la libertad, lo que tenemos en común a pesar de nuestras diferencias, y la vida.

Imagen de previsualización de YouTube

Ojalá y el año entrante de animaras a sumarte a la fiesta.


05
Jun 19

Villa de Guadalupe un barrio vivo

Mi barrio es la Villa de Guadalupe y es un barrio vivo.  Es un barrio alegre que conserva su carácter y en el que siempre hay fiestas. A veces huele a leña, a pólvora, a flores y a árboles y a churros.  A veces suena a convite, a procesión y a sarabanda. A veces se ilumina con colores.

El video es de una de las tantas festividades que suelen ser celebradas con fuegos artificiales.  Salió bonito porque se combinaron la claridad de la noche con las lueces de la ciudad y los juegos pirotécnicos.

Imagen de previsualización de YouTube

.
La de abajo es una foto antigua de la plaza, la iglesia y la cruz de la localidad, ¿a finales del siglo XIX? ¿Alguien tiene idea de cuándo?

La foto es de Fotos antiguas de Guatemala, en Facebook y muestra la plaza de la Villa de Guadalupe, ilo tempore.

La Villa de Guadalupe, como lo dice su nombre, fue un pueblo aparte; incluso hubo un tranvía Decauville que unía la ciudad de Guatemala con aquella población.  La villa se situaba junto al montículo de la culebra y su célebre acueducto del que aún se conservan restos visibles.  El barrio todaviá conserva su plaza, su mercado y su iglesia y fue anexado a la ciudad de Guatemala, como uno de sus cantones, en 1922.


10
May 19

En el Día de la madre

Cada Día de la madre, suelo encontrar alusiones abundantes a las madres sacrificadas. Y pienso…¿Es a sacrificio a lo que se refieren? Por ejemplo, si una madre deja de comer para darle alimentos a sus hijos, ¿se sacrifica?

La foto de Nora es por Luis Andrés Schwartz.

Escucha el podcast aquí.

La creencia general es que sí; que si una madre deja de ir al cine con sus amigas para quedarse a cuidar a su hijo, eso es un sacrificio. Que si deja de hacer cosas que hacía antes para luego tener plata con qué mandar a su hijo a la universidad, eso es sacrificio y tal.

Empero, un sacrificio es una acción a la que uno se sujeta con repugnancia, o sujetarse con resignación a una cosa violenta. Es abnegación, que a su vez es renunciar uno a sus intereses y a sus valoraciones. Hay sacrificio, por ejemplo, cuando uno entrega algo de más valor (para uno), a cambio de algo de menos valor (para uno). Ahora bien, si la madre valora (ama, respeta y admira) al hijo y deja de comer por él, o deja de ir al cine, por él, ¿cuál es el sacrificio? Si la madre valora y se interesa por su hijo más que por el cine, por decir algo; ¿dónde está la abnegación?

Es evidente, en aquellos casos, que la madre cambia algo que valora (comer, o ir al cine), por algo que valora más (su hijo). No hay repugnancia, ni resignación frente a la violencia. ¡Al contrario!

Claro que otro es el caso si se diera el uso de violencia; es decir, si la madre fuera obligada a cuidar a un hijo que no quiere, que no ama, que no respeta, que no admira. Entonces sí habría sacrificio, porque hay uso de la fuerza, o amenaza de violencia. Y claro, ese no es el tipo de relación que admiramos entre una madre y su hijo (o al revés).

En este Día de la madre, no celebremos el sacrificio, la repugnancia, ni la violencia. Por mi parte, celebró a mi madre; cuyo amor, gozo por la vida, generosidad y buen juicio han estado a mi lado tanto en los días de fiesta, como en los días adversos. Gracias, Nora, por haberme valorado, y por nunca haber considerado la posibilidad de que yo fuera objeto de tu sacrificio. ¡Lehaim!

Y de paso a los lectores les recomiendo que googlen y lean Capitalism created modern motherhood.

Columna publicada en elPeriódico.


02
Mar 19

¡Tiempo de permisividad y cascarones!

El carnaval es tiempo de descontrol. Es una fiesta sobreviviente de culturas antiguas, como las bacanales romanas, o las fiestas dedicadas al buey Apis, en Egipto. Es una fiesta alegre, si no se abandona la necesaria virtud de la prudencia.

La fiesta involucra máscaras y disfraces, serpentinas y confetti y mis favoritos: los cascarones.

Los cascarones se compran en mercados y en supermercados.

En Guatemala alegres cascarones anuncian la fiesta del Carnaval y son imprescindibles para esta festividad, son huevos vacíos, rellenos con confetti y un grano de maíz, coloreados con añilina y cubiertos con papel de China. ¿Podría, alguien, explicarme cuál es el propósito, o el significado del grano de maíz?

La idea, con los cascarones es rompérselos a alguien en la cabeza; y mejor si es de forma sorpresiva.

Cuando era niño recuerdo haber hecho cascarones en dos ocasiones con mi tía abuela, La Mamita, que fue quien me enseñó la técnica de pintado. Ella guardaba cáscaras de huevo a lo largo de meses, elaboraba el pica-pica con sus legendarias tijeras de colita,  preparaba la añilina, cortaba el papel y hacía el engrudo necesario para sellar los cascarones. Y los niños, ¿qué hacíamos? Pues pintábamos los cascarones y nos pintábamos entre nosotros, nos divertíamos mucho combinando colores y haciendo diseños. Y si uno quería llevar la diversión un paso más allá, podía ponerle harina a algunos cascarones, travesura que había que hacer sin que La Mamita se diera cuenta…o más precisamente: creyendo que La Mamita no se daba cuenta; porque ¿quién crees que nos comentó que eso se hacía en las fiestas de principios del siglo XX?

Muchas culturas en Europa y en el Oriente Medio tienen la costumbre de pintar huevos; y en muchas culturas se celebran fiestas similares al carnaval.


13
Dic 18

¡Mariposa y torito!, pura fiesta

¿Cuál fue la novedad en los fuegos artificiales de este 12 de diciembre? Pues hubo dos: una mariposa y un torito de cuatro pisos.

Los que visitan Carpe diem desde hace ratos saben que me encantan los toritos y que voy a buscarlos al centro de la ciudad cada 12 de diciembre.  ¡En 2016 vi siete toritos!

Pues ayer vi una mariposa por primera vez.  La mariposa es un hombre que carga una estructura de madera en forma de alas y en la estructura hay fuegos artificiales.  Nunca había visto una y, casualmente, mi cuata, María José, me habló de ellas porque en Mixco si las hay durante la feria de allá.  La mariposa de anoche me impresionó, no sólo por la novedad y por el hecho de que la pirotécnia que llevaba resultó hermosa y espectacular, sino porque el hombre que la representaba supo bailarla muy bien.

Haz clic en las fotos para ver los vídeos.

Imagen de previsualización de YouTube

Unos metros más adelante vimos un torito; pero no cualquier torito.  Por primera vez en mi vida vi un torito de ¡cuatro pisos!  Cuatro pisos de pirotécnia asombrosa y maravillosa.  Y un torito fiero.  A mí me hizo gozar mucho, sobre todo cuando se acercaba y uno tiene la impresión de que el torito va a pasar embistiendo con sus luces y sus fuegos.

Imagen de previsualización de YouTube

La noche fue inolvidable.  Incluyó un coheterío con bombas y todo que duró por lo menos 10 minutos y un espectáculo de luces que duró entre 15 y 20 minutos, todo en una cuadra antes del torito de cuatro pisos.

Imagen de previsualización de YouTube

También hubo mariachi, cosa que no habíamos visto en años anteriores.

Imagen de previsualización de YouTube

Fuimos acompañados por nuestras cuatas Karen y Laura, que nunca habían visto toritos, ni mariposas de pirotécnia, ni habían estado en una fiesta callejera chapina como esta.  Me da mucha alegría que se hayan gozado todo porque me gusta mucho que los extranjeros conozcan la Guatemala de los chapines.

Cuando era niño, los relatos de mi tía abuela, La Mamita, acerca de toritos durante las festividades tradicionales me maravillaban. Yo tenía muchas ganas de ver toritos y no fue hasta hace relativamente pocos años que vi el primero. Desde entonces pocas cosas me divierten tanto como salir a buscar toritos y verlos desplegando sus fuegos y sus colores entre la gente que se les acerca y les huye.


22
Nov 18

En este Día de Gracias

Dentro de unas siete horas, poco más o menos, celebraré con mi famila el Día de Gracias.  ¿Por qué? Desde mi perspectiva, porque ser agradecido hay que valorar; y para valorar hay que estar consciente. ¿Qué es la consciencia? Ya lo dijo Aristókalos:

Es la facultad de conocer…me permite experimentar sensaciones. Integrar sensaciones en percepciones. Percepciones en conceptos. Conceptos en conocimiento. Y este conocimiento, Es mi medio básico de la supervivencia.  Una consciencia sin medios de ser consciente no puede ser.  Una concsciencia sin cuerpo es imposible.

Como el año pasado, y en el contexto de los párrafos anteriores, este es un buen día para ver Saints and Strangers, en Netflix y poner en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo este artículo El gran engaño de Acción de gracias.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

Me gusta esta fiesta porque es acerca de la vida, la productividad, el ahorro, la familia, los amigos y las personas que enriquecen la vida. Hace un momento salió de mi oficina una persona de esas, de esas que se preocupan por mi y, a la distancia, enriquece mi vida con sus atenciones.

Francamente, además, no hay que hacerse el papo, ¿a quién no le gusta celebrar aquello? ¿Qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para las aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, ¡Imaginate! Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de gracias.

En unas horas mi familia y yo celebraremos con una deliciosa cena en casa de mi hermana.  Es ese tipo de encuentros en los que uno se divierete como mico y en los que es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecerán de la nada.  Son posibles gracias al ingenio, la productividad y a la empresdarialidad de miles de personas que no conocemos. Son posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Son posibles gracias a quienes transportan los productos y a quienes nos los venden. Son posibles porque ahorramos y porque muchos participaron en su elaboración.

En esta fiesta, aprovechemos para agradecer a quienes valoran nuestros talentos humildes. ¡Mil gracias! a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los quesos, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavan los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.  Gracias a mi hermana y a mi  familia por mantener la tradición.