12
Abr 22

Excursión a Nebaj, de vuelta a Guate

 

Es cierto que dormi como tierno en la noche del sábado 2 de abril en la Hacienda San Antonio.  Luego de un día emocionante y emotivo era lo que correspondía y ni oí a los gallos hasta las 7:00 de la mañana del domingo.  Tristemente el día de regresar a Guate.

Desayunamos alegremente panqueques, frijoles, huevos, café y la maravillosa crema de la hacienda.  Las maravillosas manos de doña María y doña Catarina prepararon el exquisito desayuno.

Luego de despedirnos de los terneros, de los gallos y de las gallinas agarramos camino hacia Nebaj para despedirnos de la familia Guzaro por medio de Angie y de Cristian; y de Jossimar.  Una parada en el pueblo…y  ¡Hasta pronto!

El plan era llegar a Santa Cruz del Quiché, enfilar hacia Chiché y volver por la carretera nueva; …y para no perder la tradición…¡Adivinaste!…Google maps nos perdió y nos mandó hacia Chichicastenango. Lo bueno es que Raúl se dio cuenta a tiempo y unos trabajadores nos guiaron bien para salir de la cabecera departamental.  Si me preguntan, diré que tanto en Santa Cruz, como en Chiché, hace falta señalización que ayude al viajero a encontrar el camino a Guate con facilidad.

Para ir resumiendo llegamos a Chichavac y de ahí a Katok para almorzar según la tradición.  El descubrimiento notable de esa parada fue el pan de la Deli de Paulino´s que es exactamente lo que tengo en mente cuando deseo un pan sandwich como debe ser.  Por supuesto que ahí compramos un queso Chancol y regresamos más contentos de lo que llegamos.

Tenemos muchas ganas de volver a Nebaj y explorar Chajul y Cotzal y todo lo que se pueda. Tenemos ganas de probar Boxboles.  Quedamos agradecidísimos con la familia de don Tomás Guzaro y con la gente que conocimos en Nebaj y en San Antonio.  Volvimos más enamorados de Guatemala.

…y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Excursión a Nebaj, primer día.

Excursión a Nebaj, el día importante.


11
Abr 22

Excursión a Nebaj, el día importante

 

Amanecer en Acul, Nebaj -y particularmente en la Hacienda San Antonio es una delicia y un espectáculo.

A pesar de que cuando viajamos llevamos nuestras propias almohadas, siempre me cuesta mucho conciliar el sueño la primera noche en cama ajena; y a pesar de eso dormí como tierno.

Amanecer en la Hacienda San Antonio. Haz clic en la foto para ver más fotos.

A las 4:30 a.m. sentí el canto de los gallos que ya habíamos visto en la noche.  Agradecí ese despertador porque brinqué hacia la ventana y el color del cielo y la silueta del cerro que tenía enfrente me indicaron que tenía que salir. A pesar del frío abrí la puerta del cuarto y al salir al balcón me encontré con Venus, Júpiter y Saturno brillantes como sólo se ven brillantes en el campo y cómo deben haberlos visto los antiguos Ixiles del área.

Fue un momento espectacular y yo estaba muy agradecido por la dicha de estar ahí.

Raúl se levantó y salimos a disfrutar del amanecer, del canto de los gallos y de los alrededores del alojamiento.  Luego sendos baños -al son de Cunén en fiesta- salimos a visitar a los gallos, a las gallinas, a los establos con sus vacas y a los perros, ¡Por supuesto!  Y luego…lo mejor…huevos, frijoles, tortillas, longanizas, mermelada de sáuco y crema de la hacienda.  ¡El desayuno delicioso preparado por doña María y doña Catarina.

De vuelta a Nebaj

Luego de desayunar y de dar otro breve paseo por los alrededores agarramos camino para Nebaj y fue un error no visitar Acul.  La próxima vez exploraremos Acul.  Es que queríamos llegar temprano para pasear por el pueblo, visitar el mercado y el museo arqueológico de la población.  Acul, Chajul  (y sus murales) y Cotzal quedan para la próxima visita, con más tiempo.

Lo del museo fue un fiasco porque está cerrado, como el de Gumarkaaj.  Repito que a estas alturas es absurdo que los museos estén cerrados.  El parque central de Nebaj está en remodelación así que no es muy agradable; pero la iglesia tiene lo suyo y está bien cuidada, bonita.  Ahí me encontré a Rafael con su cráneo partido por una cimitarra.  Cuando era niño y visitaba la iglesia de los dominicos en la ciudad de Guatemala -en compañía de mis padres, o de mis abuelas- y ese personaje me daba miedo y no me gustaba ir por no encontrármelo.  Ahora sé su nombre; pero en una búsqueda rápida en Google, no he encontrado nada de él.

La visita al mercado fue productiva y agradable.  La guinda del pastel fue un tzut que le compramos a doña Catarina.  Es de mi uso, nos dijo la señora y nos lo llevamos contentos.  A nosotros nos gusta comprar piezas que han sido usadas, en vez de nuevas, porque tienen historia.

“Tzut” de Nebaj. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Almuerzo con la familia Guzaro

La familia de don Tomás Guzaro tuvo la gentileza de invitarnos a almorzar y para pasar el tiempo -antes del almuerzo- nos sentamos a ejercer el antiguo arte de people watching desde el balcón del restaurante El´ Sim.  A la hora acordada nos dirigimos al restaurante El amancer donde nos recibió Angie Guzaro y donde conocimos a sus hermanas Ana y Aurelia, así como a su tío, a su sobrino Tomás (nieto) y a sus sobrinas Melanie y Alma.  Alma, por cierto, tiene cinco años y fue el alma del almuerzo y es una chispa de vida.  También conocimos a Kenneth Muller, el director de Nebaj, la película basada en la vida de don Tomás, a Susan y a Cristian y a otros familiares de Angie.  De verdad fue un honor compartir con la querida familia Guzaro.

Nos gozamos la compañía y el delicioso caldo de res ahumado que nunca habíamos probado antes; y llevamos un pastel de la abuelita Flory, pastel que nos habían recomendado y que se veía bien rico y bien pastel.  De paso, fue un gusto conocer a doña Flory.

Para pasar el rato entre el fin del almuerzo y la hora del homenaje a don Tomás y la película (que era a las 6:00 p. m.) fuimos a descansar y a comer el postre al Restaurante Don Tono, que también queda frente al parque y tiene un balcón muy agradable, fresco y conveniente para el atardecer.  Ahí tomé un café bien sabroso y una crepa fue el postre.  Raúl pidió limonada que estaba bien rica.  Para esas alturas ya nos habíamos dado cuenta de que la gente, en Nebaj, es muy cordial en el trato, a donde quiera que íbamos nos trataban con amabilidad y afecto. Tanto en los restaurantes, como en el mercado, en la gasolinera, cuando andábamos perdidos y en la calle.

Homenaje a don Tomás y la peli Nebaj

Llegaron las 6:00 y nos dirigimos al Salón municipal que se fue llenando poco a poco y ahí habían entre 800 y 900 personas y nos sentíamos muy emocionados. Emocionados por compartir con la familia y porque ahí estaban los sobrevivientes de la aventura que don Tomás Guzaro relata en Escapando del fuego, el libro que escribió con Terri McComb.  Emocionados y conmovidos por el homenaje que don Tomás recibía a un año de su muerte.  Emocionados porque la peli Nebaj iba a ser exhibida en Nebaj, por primera vez y porque ahí estaban los que vivieron la historia y la recuerdan, y los que sólo la han oído porque se las han contado.

Homenaje a don Tomás Guzaro y proyección de la peli “Nebaj”. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Don Tomás fue un héroe no sólo porque salvó del fuego a los habitantes de su aldea en lo peor del conflicto armado interno; sino porque era un emprendedor, filántropo, padre de familia y ciudadano muy respetado y querido.  Entre otras obras de benevolencia, don Tomás fue fundador de Cotoneb, una cooperativa importante en Quiché, de una clínica conocida como El hospitalito, y de un centro de rehabilitación para personas que sufren de trastornos por consumo de alcohol.  Fue una dicha conocerlo (a él y a su esposa, doña Petronila), gracias a mi amigo Giancarlo Ibárgüen, y hacer este viaje que fue idea de mi amiga, Mayra Ramírez.

Te digo que la peli es intensa y muy educativa y que es una que hay que ver.  Te digo que verla allá fue una experiencia conmovedora y te digo que me encantan Nebaj y su gente. Yo había leído acerca del área Ixil y de sus habitantes debido a las noticias de los años 80; pero también porque cuando estaba en la universidad había leído Ixiles y ladinos, la monografía de Colby y van der Berghe.  Y de verdad tenía muchísimas ganas de visitar el área tan remota, algo mítica y de tanta tradición e historia.

Fue algo triste que no nos quedáramos al final de la peli, pero el estacionamiento lo cerraban a las 9:00 p. m. y teníamos que cenar antes de llegar a la Hacienda San Antonio.  Cenamos en El´ Sim, yo una milanesa verdaderamente bien empanizada y rica; y Raúl un pollo asado bien sabroso. Fue bueno que saliéramos a las 9:00 en punto porque…nos volvimos a perder para salir del pueblo.  En parte por cletos, en parte porque Google maps nos volvió a enviar por el extravío y en parte porque un camión bloqueó la salida que conocíamos.  Para hacer la historia corta casi llegamos a las 11:00 a la Hacienda San Antonio.

Luego de hacer un debriefing del día y de checar redes sociales me quedé dormido como sólo se duerme en el campo y con la conciencia tranquila, a tal punto de que, al día siguiente ni oí a los gallos hasta las 7:00 a.m. pero de eso te cuento en la próxima entrada.

Excursión a Nebaj, primer día.

Exursión a Nebaj, de vuelta a Guate.


09
Abr 22

Excursión a Nebaj, primer día

 

Con el propósito de asistir a un homenaje para don Tomás Guzaro y a la proyección de la película Nebaj -en su honor- la semana pasada agarramos camino para Nebaj; con la ilusión, además, de visitar por primera vez el triángulo Ixil en Quiché.

Más grata no pudo ser la experiencia; no sólo porque nos encanta viajar por Guatemala, sino por la oportunidad de recordar a don Tomás en su tierra a un año de su fallecimiento; por la de experimentar de cerca el cariño, respeto y admiración que le tiene la gente a ese héroe, emprendedor y filántropo; y por conocer aquella parte casi mítica del país.

El viernes 1 de abril salimos temprano para desayunar en El pedregal, en Santa Apolonia; una parada tradicional en nuestras excursiones al occidente y un lugar donde siempre desayunamos rico.

Una novedad en este paseo es que usamos la recién estrenada carretera entre Chichavac y Chiché vía el río Motagua.   En 2021, durante una visita a la finca El encanto, en Tecpán, ya habíamos ido a conocer la parte del camino entre esa finca y el puente sobre el Motagua.  ya se veía que iba a ser una ruta preferida y bella.

Haz clic en la foto para ver más fotos.

Por ahí vimos niños caminando por la carretera, con sus útiles escolares y me enteré de que, en las escuelas estatales, las clases sólo ocurren durante dos horas al día.  ¡Sólo dos horas al día!

Uno se ahorra bastante tiempo por esa ruta y además es emocionante conocer una nueva vía hacia Quiché que no fuera la carretera Panamericana de siempre.   Además, la nueva ruta -por ser nueva- está en mejor estado que muchas secciones de la Panamericana en donde la última vez que fuimos a Xela el concreto nos rebanó una llanta.

¡En busca de Gumarkaaj!

Bueno…llegamos a Chiché y de ahí a Santa Cruz del Quiché en busca de Gumarkaaj.  Visité la capital de los Quichés a mediados de los ochenta cuando fui a medir el techo de la agencia del Banco de Guatemala en aquella cabecera departamental.  Mi amigo, Bobby, me hizo el favor de llevarme y como paseo fuimos a conocer el sitio arqueológico.  No recuerdo que en aquel entonces estuviera reconstruido el campo de juego de pelota.  Eso fue una novedad en esta visita de la semana pasada.  Raúl y yo caminamos por lo que queda de Utatlán (que es el nombre náhua de Gumarkaaj) y es muy agradable.

El bosque es fresco y hermoso.  No hay muchas estructuras como las hay en Iximché y en Chuwa Nim Abaj; pero el ambiente -con sus árboles enormes y abundancia de musgo español- es medio mágico.  Nos encaramamos aquí y allá y luego seguimos camino. Lo que es una lástima es que el museo del lugar esté cerrado.  A estas alturas no hay motivo razonable alguno para que los museos no estén abiertos.

Sal negra y La vuelta del río.

Pasamos por Sacapulas y no podíamos pasar sin comprar la extraordinaria sal negra que se produce en el río Negro en esa población.  A mí me gusta mucho esa sal cuando aso carne, o incluso para bistecs normales, y también en huevos tibios.  Tiene un sabor ahumado que le da un carácter distinto a las comidas.

Más adelante encontramos La vuelta del río, una playa en el río negro.  ¡Por poco y no  nos detenemos!,y de verdad me alegro mucho de haberlo hecho.  El encargado del lugar fue muy atento y lamento no haber preguntado su nombre.  Ahí nos contó que en el lugar se halla Xutixtiox, un sitio arqueológico; también hay una catarata y nos invitó a cortar frutas en los mangales y jocotales del lugar.  Como Raúl tenía un compromiso en línea a las 3:30 p.m., no pudimos aprovechar las gentilezas del encargado de La vuelta del río; pero definitivamente es un lugar al que queremos volver.

¡Llegamos a Nebaj!

Llegamos a Nebaj justo a las 3:25, con apenas tiempo para encontrar un lugar para conectarnos en línea y almorzar.  Nos recomendaron el restaurante El´ Sim, en el centro comercial K´um´us que está bien ubicado frente al parque central y es buen lugar para estacionar.

Cumplimos puntualmente el compromiso de las 3:30 y almorzamos para luego encontrarnos con Angie Guzaro, hija de don Tomás.  Llevábamos un cargamento de los libros Escapando del fuego, por Tomás Guzaro y Terri McComb para entregarle a Angie; y Raúl y yo teníamos muchas ganas de conocerla.  Luego de conversar, de tomar café, de hacer los planes para el día siguiente y de despedirnos agarramos camino para la Hacienda San Antonio.

…y para mantener una tradición, nos perdimos.

No nos perdimos en la carretera, sino en la población.  ¡Que un mal rayo parta a Google maps que nos enviaba a San Antonio por un extravío en vez de hacerlo por el camino correcto!  No lográbamos salir de Nebaj y la App nos enviaba por calles estrechas y empinadas, e iba oscureciendo.  Quienes han seguido otras excursiones nuestras saben que no nos gusta andar de noche en carretera, y menos en caminos desconocidos.  Luego de dar más vueltas que un trompo, luego de pasarnos un semáforo en rojo y de ser reprendidos por un PMT, luego de preguntar una y otra vez, logramos salir y ponernos en ruta.

La carretera entre Nebaj y Acul, donde está San Antonio, no es largo, ni está en mal estado (son sólo 30 minutos de camino), pero es de terracería y sí lo deja a uno todo saguaneado y como era de noche sentimos que era eterno.  En fin, llegamos a San Antonio donde doña María nos preparó una cena deliciosa de huevos revueltos (de las gallinas del lugar), longanizas, frijoles parados. (muy, pero muy bien hechos, con ajito sabroso), tortillas y limonada (exquisita)…¿y lo mejor? La crema del lugar.  ¡Que crema!

San Antonio es una hacienda con arquitectura característica. Los cuartos y camas son cómodos y de buen tamaño.  Agua caliente en la ducha…que era algo que nos urgía.  Yo suelo pasar mala noche la primera noche que duermo en cama ajena y esta vez no fue la excepción; pero estaba muy contento de estar ahí, e incluso me divertían los eventuales cantos de los gallos en la oscuridad de la noche, a la vera de cerros que prometían ser hermosos.

¡Al fin estábamos en Acul, en una hacienda, como nos gusta!…y sólo se puso mejor.

Excursión a Nebaj, el día importante.

Excursión a Nebaj, de regreso a Guate.


29
Sep 21

Paseo a la laguna de Calderas

 

La laguna de Calderas, hace miles de años, fue un cráter de un volcán y hoy es un rincón encantador para ir de paseo y hacer picnic.

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El domingo dispusimos enmontarnos y el lugar elegido -por cerca y porque no lo conocíamos- fue aquella laguna.  Agarramos por la autopista a Palín entramos al cruce para San Vicente Pacaya, luego llegamos a San Francisco de Sales y la laguna está ahí nomás adelante.  Aunque es sinuoso y la parte final del camino es de terracería, se llega con comodidad y con facilidad.

Como es una caldera volcánica, y no es muy grande (900 x 600 metros), son especialmente atractivas las paredes de naturaleza que rodean el lugar, sobre todo porque las sientes cerca.  El agua de la laguna es sorprendentemente limpia, tomando en cuenta que los pobladores seguramente echan todo lo que pueden en la cuenca y también toman, de ella, toda el agua que quieren.  Nosotros íbamos con ánimo de picnic, pero leímos que hay oportunidades de senderismo, paseos en canoa, alguito de pesca y otras en Parque Calderas.

Optamos por la Finca Laguacate, teléfono 4219 5156 y 42126 203 donde hay una playita agradable, hamacas, bastante espacio, facilidades para churrasco, mesas, baños bien limpios y buena atención.  Llegamos y aunque había unas siete familias, por lo espacioso del lugar no nos cruzábamos unos con otros.  Sólo durante unos pocos minutos hubo un grupo molesto con una moto ruidosa.

Mi amiga, Carla, nos había recomendado el lugar porque ella y su familia se quedaron a dormir en unas cabañas chulas y creo que nos gustaría mucho ir ahí. Ha de ser riquísimo pasar ahí la noche y escuchar sus sonidos característicos y sentir sus aromas.  Ha de ser agradabilísimo amanecer allá, sobre todo en temporada de frío y disfrutar de los cambios en la luz y en los colores.

A principios de los 80 y con mi amigo, Bobby, dispusimos ir en moto desde la casa de sus papas en Amatitlán hacia la laguna; pero salimos tarde y a medio camino nos dimos cuenta de que si seguíamos hasta Calderas íbamos a tener que regresar de noche.  De esa cuenta nos devolvimos y nunca más regresamos y yo me quedé con las ganas de ir.

Me alegro de haber ido el domingo pasado. Descontando la salida de la ciudad de Guatemala es un viaje corto y agradable. Un paseo relajante y enriquecedor.


25
Feb 21

Guatemala: “me robaste el corazón”

Me puso la piel de gallina esta Carta a Guatemala.

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Con este vídeo quise devolverle a este país un poco de todo lo que me dio, fue un viaje increíble lleno de magia, momentos espectaculares, mucha naturaleza y lugares mágicos y encantadores con belleza sin igual. Disfruten de esta carta a esta hermosa nación.Te amo Guatemala, dice el autor del vídeo: LuisitoViajero.

Dime si no te emocionó también.

El vídeo es de LuisitoViajero; pero lo vi gracias a que Las Paulanas lo compartieron con sus seguidores.


13
Oct 20

Delincuencia y turismo

Un grupo de turistas que visitó  Santiago Atitlán denunció que el sábado pasado fue asaltado por hombres que usaban pasamontañas, en el kilómetro 10 de la carretera entre Santiago  y el Cerro de oro. Sin un mínimo de seguridad para los visitantes -y para todos- Guatemala seguirá sin desarrollar todo su potencial turístico.

Cerro de oro, en Atitlán.

De acuerdo con una de las víctimas un hombre se colocó en medio de la cinta asfáltica con una pistola y apuntó al auto en el que se conducían los turistas; luego unas seis personas salieron de los arbustos, rodearon el vehículo y les quitaron sus pertenencias de los ocupantes del vehículo.

Mientras aquello ocurría, el Instituto Guatemalteco de Turismo celebraba que Guatemala recibió el Sello de Viaje Seguro que otorga el Consejo Mundial de Viajes y Turismo luego de que Guatemala cumple con los protocolos de higiene y desinfección, lo que genera una mayor confianza para los visitantes toda vez que las autoridades decidan abrir los destinos turísticos”.

¡Muy bonito y todo!; pero mientras que Guatemala siga teniendo fama de que es un lugar donde los turistas son asaltados, la industria turística en el país que está en el corazón del mundo maya seguirá siendo…¿cómo es que se dice?…un largo amanecer que no termina de ser día.

Eso sin contar con los bloqueos de carreteras, las arbitrariedades que cometen muchos alcaldes, la burocracia y los despropósitos administrativos en sitios de interés turístico, o el fastidio de que, en ciertas partes del país, quienes recorren las carreteras tienen que someterse a los extorsionistas que cruzan lazos en los caminos y exigen pagos para permitir el paso.

Lo de las medidas higiénicas está bien, claro; pero la verdad es que si no fuera porque Guatemala es cultural y naturalmente fascinante y porque los chapines somos querendones, el verdadero talón de Aquiles de la industria turística guatemalteca son la delincuencia y las arbitrariedades.

 


06
Ago 20

Aviso de viaje para Guatemala

No viajes a Guatemala debido al covid-19 y a la delincuencia, dice el aviso de viaje que publicó, hoy,  el Departamento de estado, de los Estados Unidos de América.

Los viajeros a Guatemala pueden experimentar cierres de fronteras, cierres de aeropuertos, prohibiciones de viaje, pedidos de permanencia en casa, cierres de negocios y otras condiciones de emergencia dentro de Guatemala debido al COVID-19. Visite la página COVID-19 de la Embajada para obtener más información sobre COVID-19 en Guatemala, dice el aviso.

Reconsidera viajar a: Departamento de Guatemala por delincuencia. Escuintla por delincuencia. Chiquimula por delincuencia. Quetzaltenango por delincuencia. Izabal por delincuencia. Petén por delincuencia.

Delitos violentos, como robos a mano armada y asesinatos, son comunes. Actividades de pandillas, como extorsiones, crímenes callejeros violento y narcotráfico, están muy extendidas. La policía local puede carecer de los recursos para responder eficazmente a incidentes delicuenciales graves, advierte el aviso.

Asi estuvo el tráfico aéreo sobre los Estados Unidos, hoy; y los guatemaltecos no vamos a poder aprovechar la reanudación de los viajes desde allá hacia centroamérica, cuando los haya, si no se resuelve el tema de la inseguridad y la delincuencia.

¡Que pena!


12
Sep 19

Excursión a Joyabaj V, el retorno

¡Llegó el día que uno no quiere que llegue!  Es hora de dejar Joyabaj, pero no sin ganas de volver…¡y con qué ganas nos hubieramos quedado a celebrar La octava.

La octava, según nos contaron es la fiesta que cierra el ciclo de la feria de Joyabaj.  Ocurre quince días después del 15 de agosto y es otro fiestón.  En esa ocasión es que son quemados los toritos impresionantes que había en la plaza durante los días 14 y 15 de agosto.

Quebrada honda y sus piedras características. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Luego de desayunar, cargar el equipaje y pasar carga de la batería de un carro, a la del otro nos separamos.  Lissa, Rachel y Andrew (que no quiso arriesgarse a volver con Raúl y yo para no pasar 11 horas en la carretera, ja ja ja) se quedaron en Joyabaj para tratar de comprar una máscara que habían visto el día anterior.  Raúl y yo agarramos camino rumbo a Pachalúm, con la intención de pasar por Mixco Viejo y San Juan Sacatepequez para volver a la ciudad de Guatemala.

En el camino encontramos dos cosas particularmente agradables: El río Quebrada honda que es como de tarjeta postal. Sus pequeñas caídas de agua, su sinuosidad, sus piedras características y flores hermosas, nos llamaron la atención inmediatamente así que nos detuvimos un rato para disfrutar del lugar y del momento, así como para encaramarnos en las piedras y tomar fotos.  Poco antes, pasamos por otro lugar que vale la pena mencionar.  Un paraje en el que había letreros que decían: No tires basura, te estamos viendo.  Me pareció buena idea que la gente cuide esos paisajes hermosos y que cuide su entorno.  Me pareció una lástima que no hubiera ese cuidado, por ejemplo, en otro lugar encantador como los altares de cuarzo, por ejemplo.

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De cualquier manera, el retorno resultaba muy agradable; incluso cuando llegamos al imponente río Motagua donde el tramo carretero está en construcción y hay que desviarse.  No tuvimos que esperar mucho y fue una experiencia.  Ahí vimos un árbol hermoso de tamarindos y como nos gusta mucho el refresco de esa fruta uno no puede resistir la tentación de admirarlo y fotografiarlo. Recordamos que en Choacorral también habíamos visto tamarindales.

Disgresión para hablar de tamarindo y gin

Eso me recordó una historia de mi adolescencia.  Cuando estaba en Segundo de bachillerato, mi colegio, el Liceo Minerva estaba ubicado en la Primera avenida y 3a. calle de la zona 9 y la parada de la camioneta 2, que me  llevaba de ahí a Ciudad Nueva, en la zona 2 estaba sobre la Avenida de la Reforma y 3a. calle.  Mi amigo, Ricardo, que vivía en la 8a. avenida y 15 calle de la zona 1 tomaba esa misma camioneta y ambos caminabamos juntos hacia la parada.

En el camino fumábamos sendos cigarrillos mientras conversabamos y un día se nos ocurrió que, siendo que mi padre y su padre tenían buenos bares en casa, podríamos probar distintos licores cada día.  La idea era que cada día uno de nosotros trajera algo distinto (en un pequeño frasco de no más de un jigger) y así probaríamos nuevos licores mientras fumábamos un cigarrillo y caminábamos a esperar la camioneta. Y francamente fue muy educativo el experimento que duró varias semanas.

La cosa es que un día yo llevé ginebra; que no es agradable tomar sola.  Ricardo me preguntó que qué refresco había llevado al colegio y si me había sobrado.  Ese día yo había llevado refresco de tamarindo y si, había sobrado.  Le añadimos la ginebra al refresco y ¡Voilá! Riquísimo. Así que te recomiendo que, en días de calor y si te gustan la ginebra y el refresco de tamarindo, pruebes esta bebida bien helada.

Fin de la disgrasión y de vuelta a la carretera

De vuelta a la carretera llegamos a Pachalum y cómo no detenernos e ir a pasear al mercado.  Eso hicimos y compramos una bolsa de pinol del lugar.  La señora que nos lo vendió nos sugirió hacer pollo y mezclar el pinol con caldo y un sofrito de tomates y cebollas.  Días después hicimos el platillo recomendado y de verdad es algo muy sabroso.  En Pachalum también compramos frijoles blancos.  Ya hacía meses que, en casa, teníamos antojo de hacer frijoles blancos con espinazo, plato que también preparamos y a mí me hizo viajar en el tiempo.

Luego de dejar Pachalum pasamos por Mixco Viejo o Chuwa nim abaj.   No nos detuvimos porque el cansancio ya estaba pasando su factura; y luego me arrepentí de no haber pasado ni siquiera un momento.  De ahí llegamos a San Juan Sacatepequez y a San Pedro Sacatepequez donde uno se encuentra con ese tráfico fastidioso de las poblaciones y con obstáculos que te hacen perder tiempo.

Con todo y todo llegamos sanos y salvos a la ciudad de Guatemala, bajo la lluvia y felices y contentos.  No sólo por todo lo que conocimos y aprendimos en Joyabaj y sus inmediaciones, con las fiestas y la gente encantadora con la que nos encontramos.  Sino luego de cinco días entre amigos queridos en un roadtrip enriquecedor, memorable y algo alucinante.

 


09
Sep 19

Excursión a Joyabaj IV, Choacorral y Pachilip II

Luego de un rico amanecer en Joyabaj salimos del hotel para encontrarnos con la plaza totalmente transformada.  Porque era sábado, ahora era un intenso mercado.  Ya no estaba nítida y despejada; y tampoco era el escenario de una fiestón, sino mercado enorme y alegre.

Dimos un recorrido por el mismo y Rachel compró algo de alfarería; yo estuve asi de cerca de comprar unos cortes tradicionales del lugar y unos camarones secos que se veían hermosos y muy frescos y que a mí me gusta preparar con arroz.  En fin…resistí a la tentación y volvimos a la Posada de don Guillermo para aprestarnos a la exploración del día.

Mercado en Joyabaj. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Agarramos camino para la finca Choacorral porque tiene fama de ser hermosa y…en efecto, su entorno que mira hacia la sierra de Chuacús y sus edificaciones antiguas hacen de ella un lugar encantador.  Luis nos recibió muy atentamente y nos dio un recorrido por el lugar mientras nos contaba su azarosa historia que se remonta a la época virreinal y que pasa por el enfrentamiento armado con la guerrilla. El lugar es como de novela y parece que el tiempo se hubiera detenido en sus rincones, en sus muros, en sus jardines y en sus corredores.  Hay, por ejemplo, un silo de 1914, un horno de igloo, doña Isidora estaba calentando agua en el poyo.  Uno anda por el corredor y tiene la impresión de que en algún momento se va a encontrar con Francisco Morazán, con Tata Lapo, o con Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios. Tiene la impresión de que debe hablar quedito para no despertar de su siesta a Francisco Marroquin, o a Manuel Estrada Cabrera.

Cerca de ahí hay una formación de enormes rocas de cuarzo, rodeadas de un bosque con musgo español o barbas de viejo.  Es un lugar sagrado y no sorprende por qué.  El cuarzo y el bosque proveen el ambiente perfecto para el misticismo que atrae gente al lugar.  No estábamos más que nosotros, los cinco exploradores, y el silencio en el área -interrumpido por un par de camiones y por tres personas que acarreaban leña- contribuía a esa paz que uno siente cuando se halla en medio de la naturaleza (y esta no está tronando, o algo parecido).  Entre las piedras hay señales de que ahí se hace costumbre, de modo que uno anda con cuidado para no estropear algo.

La misión de ese día, sin embargo, era la de visitar a don Antonio Jucúm en Pachilip II.  ¿Por qué? Porque tiene fama de ser un hombre sabio y por su relación con San Simón.  Llegamos a la casa de don Antonio, sin anunciarnos, y fuimos amablemente recibidos por él y por su esposa, doña Josefa que nos animaba a hacerle preguntas y a conversar con confianza.

Don Antonio y doña Josefa nos llevaron a visitar a su San Simón y nos contaron historias acerca de la importancia de ese personaje.  Y ahí nos agarró uno de esos aguaceros del campo, de esos en los que uno siente que toda el agua, de todo el universo está cayendo ahí y en ese momento.  Entonces me acordé de la sequía en Canillá y de las milpas amarillas y desee mucho que lloviera así en aquella población. El torrente alargó nuestra visita y sospecho que puso a prueba la paciencia de nuestros anfitriones.

Cuando escampó decidimos volver a Joyabaj, en parte porque estabamos cansados y en parte porque, por algún motivo no teníamos un plan.  Y estábamos cansados, ah, ya había mencionado eso.

Al llegar a Joyabaj le quemamos la canilla La hacienda de los Panchos y lo lamentamos mucho, mucho. Luego de comer hice una de esas siestas en las que uno ensaya la muerte y, a las siete nos juntamos para cenar y para hacer el debriefing.  ¿Sábes?  Con esa sensación que te invade cuando te cae el 20 de que esa es tu última noche en un lugar que será memorable y al que no es difícil agarrarle cariño.

Al día siguiente, el domingo, agarraríamos camino de vuelta a Guatemala y el plan fue el de hacerlo vía Pachalúm, Mixco Viejo y San Juan Sacatepéquez.  ¡Así que a dormir!


28
Ago 19

Excursión a Joyabaj III: San Simón y Los cerritos de Chijoj

¿Qué es un roadtrip, sin roadtrips? El plan para el tercer día de nuestra aventura era el de ir a Canillá porque el camino es hermoso y a ratos retador; pero antes: San Simón, la morería de doña Mercedes y paseo en tuc tuc.

Al salir del La posada de don Guillermo lo que impresiona es que la plaza de Joyabaj está limpia…ahí todo pasó sin que pasara nada, como decía mi tía abuela, La Mamita.  Luego del fiestón de la noche anterior, la plaza estaba como si nada. Te digo como si nada.

Temprano pasamos a ver a la Virgen del tránsito, que es la patrona de Joyabaj; y lo que más me llamó la atención es que la imágen lleva un teléfono móvil, igual que muchísimas personas en aquella población y sus alrededores.  La Virgen del tránsito no es la del tráfico,ni la de los embotellamiendos; sino una versión de la Virgen de la asunción.

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Acto seguido contratamos a un tuc tuc para que nos llevara a hacer las diligencias progamadas para comenzar el día.  Primero volvimos a la morería de doña Mercedes Melecio en donde Rachel compró una máscara preciosa; y Lissa adquirió un tricornio de colores adornado plumas, espejos, lentejuelas y colores, de esos que son propios de los bailes tradicionales.  Doña Mercedes nos antendió con la generosidad y cortesía que la distinguieron el día anterior.

En la morería tuvimos la dicha de encontrarnos con tres caballeros agradables que venían de Cubulco; y la razón de su visita fue la de devolver los trajes que había usado, el día anterior, en la festividad de aquella población; y nos contaron detalles sobre el palo volador y los bailes allá.

Al concluir la visita y las conversaciones cogimos el tuc tuc con la intención de volver al hotel y agarrar camino cuando nos cruzamos con una tienda de sansimones y de objetos de culto para Maximón.  ¿Y cómo no nos íbamos a detener?  Ahí compramos unos encargos para nuestro cuate, Andy (que no es el Andrew, que nos acompañaba).  Andy tiene un altar a San Simón, en Texas.  Luego de cumplir los encargos y de comprar un bastón en forma de zebra, de vuelta al tuc tuc y en camino al hotel.

Campo de juego de pelota, en Los cerritos de Chijoj. Haz clic en la foto para ver más fotos.

En menos de lo que canta un gallo acomodamos el equipo en el pick-up y agarramos camino hacia Canillá (porque esto es un roadtrip).  Pasamos por Zacualpa donde nos detuvimos para explorar la iglesia local y luego empezamos a subir por la montaña.  La primera parte del camino es muy hermosa y a ratos retadora, hay de esos ganchos y de esas curvas en las que uno pasa tranquilo sólo porque tiene retranca.  El toque divertido es que es un camino lleno de curvas y, cuando menos te lo esperas, en un lugar random, nos encontramos con un letrero, un sólo letrero que advertía: Curva.

Bien informados continuamos hasta que dimos con una pequeña tienda de adobe, encantadora, con una ventana de barrotes y enmarcada en azul.  Ahí nos atendió una señora gentil acompañada por dos chicas muy risueñas.  Rachel y Lissa terminaron comprando sendos güipiles y Lissa, además, compró dos pequeñas sillas de madera. Tras reponernos con India Quiché (la gaseosa originaria de El Quiché) y unas golosinas, volvimos a agarrar camino hacia arriba en la montaña.

Al llegar a la cima de la montaña, Canillá se ve abajo en el valle y es una vista hermosa.  Disfrutándola estábamos cuando oímos el llamado de la naturaleza y nos detuvimos en una parada técnica.  A unos metros había unas casas, o algo así y decidinos acercarnos para conversar tantito con los habitantes; pero no encontramos persona alguna.  Lo que si vimos fueron una estructura que supusimos que era un temazcal y, a unos metros, un excusado con vista.  Bueno…si tenía inodoro; pero lo divertido es que la cortina que debía proporcionar privacidad tenía un agujero a la altura de la cara de la persona que estuviera sentada en el trono. Luego de una serie divertida de especulaciones volvimos a agarrar camino, montaña abajo, rumbo a Canilla.

…y llegamos a Canillá.  ¡Mucho sol y calor en Canillá!  Y unos panitos ricos, de horno de leña, en la primera tienda que encontramos.

Caminando andábamos, sin objetivo alguno, cuando paramos en el parque y encontramos a cuatro personas encantadoras.  Platicadoras.  De esas personas que disfrutan de conversar con extraños.  Entre otras cosas nos contaron de la existencia de un sitio arqueológico pequeño, llamado Los cerritos de Chijoj, situado a unos pocos minutos del lugar.  Más tardaron ellos en mencionarlo que nosotros en proponérles que fuéramos. Dos de nuestros anfitriones improvisados aceptaron y en compañía de doña Ester y don Santos agarramos camino hacia el sitio indicado.

Los cerritos de Chijoj es ciertamente pequeño; pero no por ello menos chulo.  Sus piedras nos recordaron las de Chuwa Nim Abaj o Mixco Viejo.  Tiene una plaza con su campo de juego de pelota, algo distinto a otros que hemos visto y un templo a medio escabar.  El sitio está muy bien cuidado y en él trabajaron Alain Ichon y su equipo.  Ichón recibió la Orden del Pop en 2009, distinción que otorga el Museo Popol Vuh.  Los cerritos de Chijoj fue el lugar perfecto para hacer un picnic, almorzar, explorar y tomar unos minutos de descanso y disfrutar de la buena compañía y de la naturaleza.  ¡Me alegro mucho de haber estado ahí!

Algo triste fue el regreso porque reparamos en que las milpas del lugar estaban amarillas y tostadas; ya que se habían estropeado por la falta de lluvias.  Según doña Esther y don Santos, las nubes cargadas de agua pasan de largo el valle y se descargan en las montañas.  Fue en ese camino que hice mi numerito que menos mal que no acabó en 1000 formas de morir.

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Para no alargar la historia, volvimos a Canillá, nos despedimos de nuestros guías generosos y emprendimos el retorno a Joyabaj.  No por las montañas y el camino de terracería por el que habíamos llegado via Zacualpa, sino por San Andrés Sajcabajá y Santa Cruz del Quiché. Iba a ser largo; pero más seguro.

Sobra decir que llegamos molidos a Joyabaj, y que luego del debriefing y la cena ligera nos fuimos a dormir como tiernos.  Al día siguiente nos esperaban Choacorral, Pachilip II, los altares de cuarzo y San Simón.