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May 26

“Road trip” en la boca costa, y V

 

La costa sur no sólo es riquísima en términos de experiencias arqueológicas, agroindustriales, turísticas y gastronómicas, sobre todo es rica en gente generosa que sabe hacer que los visitantes nos sintamos bienvenidos.

La basura se enreda en los alambres de cuchillas de los muros perimetrales.

Después de dos años seguidos que pasamos el asueto del equinoccio de primavera en Quiché, y de varios años que lo pasamos en la ciudad de Guatemala, esta visita a la boca costa fue gratificante y provechosa. Conocimos mejor las culturas Monte Alto y Cotzumalguapa, que son distintas a las culturas maya y mayenses con las que uno suele estar más familiarizado; visitamos cañaverales y bosques de hule; cenamos delicioso en Robert´s, que es un clásico, y descubrimos La cabaña de don Manuel donde compramos crema y quesos exquisitos y frescos. También visitamos amigos y conocimos la mítica El Jabalí.

El martes 31 desayunamos en el apartamento y salimos temprano para llegar a la ciudad de Guatemala cuanto antes. La idea era llegar a tiempo para el sepelio de la abuelita de nuestra cuata, Majito, pero no fue posible.

Restaurante hecho con contenedores y un bus.

Resulta que cuando ya estábamos a 45 minutos de la ciudad nos encontramos con uno de esos embotellamientos inexplicables en los que el tráfico, cuando no camina a paso de tortuga, simplemente se estanca. Y cuando uno llega al presunto punto original del atasco… no hay nada. Nada evidente, al menos. A sólo 45 minutos de la ciudad, ¿cuánto tiempo crees que hicimos en la realidad? Tres horas. Por eso es que pienso, y repienso cuando tengo que salir hacia La Antigua, o cualquier otro destino. Los costos emocionales, de tiempo y de combustible de los congestionamientos para salir y entrar son elevados, sobre todo si uno va a salir sólo por el día.

Dicho lo anterior, ¿sabes qué me impresiona muy mal a inmediaciones del basurero de AMSA? Aparte del hedor, claro. La cantidad de basura que sale volando y anda por ahí y queda enredada en los alambres de cuchillas que se ponen para seguridad perimetral.

Del lado positivo, en el camino de vuelta también me llamó la atención un restaurante hecho con contenedores y un bus de transporte colectivo. Otro día será que pasemos a comer algo allí.

Después de esta experiencia encantadora en la costa sur, Lissa, Raúl y yo quedamos convidados para volver. Para usar Santa Lucía Cotzumalguapa, o Coatepeque como base para explorar los alrededores. Para conocer mejor las costumbres y tradiciones de aquellas regiones. Para comer rico y para encontrarnos de nuevo con amigos. Al final, estos road trips sirven para recordar que, a pesar de los eternos embotellamientos y la dejadez que uno se encuentra al volver, Guatemala tiene lugares y gente que siguen haciendo que sea maravilloso salir a recorrerla.

Road trip en la boca costa, I

Road trip en la boca costa, II

Road trip en la boca costa, III 

Road trip en la boca costa, IV


03
May 26

“Road trip” en la boca costa, IV

 

En nuestro road trip por la costa sur, el lunes 30 de marzo fue estelar. Nos levantamos tarde y desayunamos en el apartamento. Ese día, nuestra amiga Chiqui nos llevaría de paseo.

Monumento en el Ingenio Pantaleón.

El día comenzó con un almuerzo en el Ingenio Pantaleón en compañía de Rolando, un graduado notable de la Universidad Francisco Marroquín que trabaja en aquel gigante de la industria azucarera. Gracias a Gladys —amiga de Chiqui— el encuentro fue durante el almuerzo en el club. Con Rolando recordamos los días en la universidad, su encuentro con una serpiente venenosa cuando cortaba caña, su decisión de estudiar y su carrera en CPA y su maestría. Con Rolando, Gladys, su hija y su esposo, y con Chiqui, tanto Lissa como Raúl y yo nos reímos como micos intercambiando historias sobre la vida en la boca costa y hablando de El Jabalí.

https://www.tiktok.com/@luisficarpediem/video/7632520406355823893

Después del agradabilísimo y rico almuerzo, Chiqui nos llevó al Museo de la Cultura Cotzumalguapa ubicado en la finca Las Ilusiones. Gracias a José Ricardo Muñóz Gálvez, que recibió la Orden del Pop en 1996 que otorga el Museo Popol Vuh, el museo resguarda piezas arqueológicas y monumentos originales y réplicas de la zona de Bilbao, cruciales para entender la ocupación maya de la costa sur. En el lugar nos atendió hábil y generosamente Gloria, que nos guio por el museo.

Réplica del Monumento 21 de la cultura Cotzumalguapa.

Ya habíamos querido visitar ese lugar en 2011 cuando Lissa, Raúl y yo viajamos a Samayac en busca de brujos, pero no fue posible. Por eso estábamos muy alegres de hacer esta visita. El museo es pequeño, pero muy rico y bien cuidado. Tiene piezas encantadoras y fascinantes y, cuando uno las ve con atención, es muy evidente que no son de estilo maya. Para comenzar, los glifos de la cultura Cotzumalguapa son cartuchos circulares, muy pero muy diferentes a los mayas. Luego, si uno presta atención, la ropa de los personajes es distinta.

Vista parcial del Altar de Sacrificios, Cultura Cotzumalguapa.

¿Qué fue lo que más me llamó la atención del lugar? Las esculturas articuladas de piedra. Esas piezas deben haber pesado más que un mal matrimonio y, aun así, les ponen articulaciones. Me pregunto si las hacían moverse. ¿Cuál sería el objetivo de articular tremendas esculturas de piedra? Por supuesto que amamos la reproducción del Monumento 21 que es fascinante, y el Altar de Sacrificios que es original. Aunque es una réplica, siempre me ha gustado mucho la estela del boxeador, misma que muestra a un personaje enmascarado que lleva guantes como de boxeo.

Torso esquelético del personaje con miembros articulados.

Hay que ir con tiempo y mucha curiosidad cuando uno visita este museo que de verdad es una joya. Monte Alto (en La Democracia) y Cotzumalguapa están en la periferia sur de lo que se llama área maya, pero las relaciones son profundas y complejas. Monte Alto es contemporánea de sitios formativos mayas como Takalik Abaj, Kaminaljuyu e Izapa, y comparte alineaciones astronómicas y elementos tempranos que contribuyeron al surgimiento de la complejidad maya. Cotzumalguapa usa el sistema de Cuenta Larga maya desde el 37 d.e.c. y tiene iconografía que evoca motivos mayas como Chaak/K’awiil, pero su estilo escultórico es distinto y no puramente maya. Durante décadas se debatió si era maya o no-maya, pero actualmente los arqueólogos la entienden como una cultura independiente con fuertes interacciones: intercambiaban cerámica, arte y posiblemente élites con los mayas de Tierras Bajas y Altiplano. No fueron mayas clásicos como los de Tikal y Copán, pero sí son parte de la gran tradición mesoamericana sureña.

Concluida esta visita, Chiqui nos tenía otra experiencia memorable. En el Ingenio Madre Tierra nos recibieron sus compadres Ninfa y René en compañía de su agradabilísima familia. Con ellos caminamos entre cañaverales, visitamos el casco antiguo de la finca original con sus ruinas y su capilla característica. Fue un paseo misterioso porque las ruinas siempre tienen un toque enigmático y romántico, sobre todo si están ubicadas entre la selva.

Ahí vamos, rumbo a los cañaverales en Madre Tierra.

Yo estaba cansadísimo y, mientras el grupo siguió adentrándose en el bosque rumbo al bosque de caucho, opté por quedarme junto al río y entre las ruinas. No sé cuánto tiempo estuve solo ahí, pero fue muy reparador, no solo físicamente sino mentalmente. Son tan fascinantes los sonidos del agua y del bosque. En esas situaciones me gusta ponerme donde no haya culebras, cerrar los ojos, respirar con calma y contar cuántos sonidos diferentes puedo escuchar. Es fascinante cómo al principio son unos pocos y luego el número crece. Por supuesto que uno no puede identificar trinos específicos, ni nada parecido; pero es muy rico el ejercicio.

Estructura encantadora junto a la pista de aterrizaje en Madre Tierra.

Al rato de estar ahí, pasó a saludarme el guardián de ese espacio y me contó que vivía en la finca desde que era adolescente. La conversación fue breve; pero cordial.

@luisficarpediem

De paseo por un bosque encantador y algo misterioso #bosque #giradetres #rio #costasur #santaluciacotzumalguapa

♬ Spring-Vivaldi – 5 Alarm Music

Cuando el cielo empezó a oscurecer volvieron los caminantes y nos apresuramos a cruzar los cañaverales para ir a su casa. Paramos por ahí a cortar caña y, como a mí me gusta mucho, disfruté doblemente el jugo dulce. Y me acordé de la canción que dice: De la caña se hace el guaro / que caramba si la caña es buena fruta / si la caña se machuca / que caramba / si el guaro también se chupa. Esa canción la cantában mis papás cuando vivíamos en Costa Rica y yo tenía menos de 5 años.

Capilla antigua en Madre Tierra.

Cuando se sintieron los goterones aceleramos el paso, pero igual nos agarró la lluvia en medio de la pista de aterrizaje de la finca. No fue uno de esos aguaceros torrenciales de la costa; pero sí fue suficiente para mojarnos rico.  Al llegar a la casa de Ninfa y Jorge nos aseamos y disfrutamos de una limonada deliciosa, así como de la conversación agradable de su familia, plática que pasó por serpientes, almohadas de caucho y otros temas.  Son admirables la ciencia y la tecnología involucradas en las industrias azucarera y hulera.

Río junto al cual descansé un rato en Madre Tierra.

Nuestro último día completo en la boca costa fue intenso y rico, no solo a nivel de experiencias y novedades, sino a nivel humano. ¡Muchas gracias a Chiqui y a sus amigas y familias! Volvimos al apartamento, no hubo debriefing y ensayé la muerte porque dormí como tierno. Al día siguiente regresaríamos a Guatemala para entrar de lleno a las fiestas del equinoccio de primavera.

Listo para disfrutar del delicioso jugo de caña.

Con el cuerpo cansado y la cabeza llena de buenos recuerdos, cerramos un día que resumió perfectamente por qué es valioso salir de la rutina: porque la vida real siempre supera cualquier guion.

“Road trip” en la boca costa, I

“Road trip” en la boca costa, II

“Road trip”en la boca costa, III

“Road trip” en la boca costa, y V 


26
Abr 26

“Road trip” en la boca costa, III

 

El principal motivador para el road trip por la boca costa fue la idea de conocer la peculiar aldea El Jabalí, tierra de youtubers. ¿Por qué? Porque la cantidad de creadores de contenido per cápita en esa población es altísima y porque, luego de varios años de seguir a algunos de ellos en casa, llegamos a la conclusión de que uno puede entender una buena porción de la mentalidad guatemalteca si entiende lo que ocurre allá.

Carreteras y caminos para El Jabalí.

Luego de varios vídeos e intercambio de anécdotas durante varios meses, Lissa, Raúl y yo concluimos que en algún momento iba a ser fascinante visitar aquella población y la oportunidad se dio durante la celebración del equinoccio de primavera y el asueto correspondiente. Así que agarramos camino el domingo, 29 de marzo del 2026.

Este día también lo dedicaríamos a visitar Patulul (Suchitepéquez) y Rico-Deli, la cafetería Luz y José Río, dos hermanos que se graduaron de la Universidad Francisco Marroquín y ella fue mi estudiante.

Los caminos de la costa sur tienen aromas, colores y sonidos particulares.

El Jabalí queda rumbo a la playa Tecojate en el Océano Pacífico y para ir ahí, a partir de Santa Lucía Cotzumalguapa (Escuintla), hay que dirigirse al oeste en busca de Cocales. Eso significa que pasaríamos frente a La cabaña de don Manuel, donde nos detuvimos para tomar unas Coca-Colas y apartar crema, queso fresco y de capas, así como miel de abejas que sería el tesoro que traeríamos de vuelta a casa y recogeríamos al día siguiente.

Arriar una vacada en moto es el siglo XXI.

En Cocales tomamos el entronque que va hacia el mar y ¿qué te digo? Se disfruta muchísimo de los paisajes, aromas y colores de la costa sur. La cinta asfáltica en toda esa región está en muy buen estado (aunque los camellones y cunetas están descuidados). Además, las carreteras rectas permiten apreciar re bien todo aquello. Nos tocó un día brillante y sin complicación alguna llegamos a una garita con letrero que dice Bienvenidos, aldea El Jabalí.

Corozo en la iglesia de El Jabalí.

Lo primero que encontramos —y nos pareció encantador— fue una vacada que cruzaba la población guiada por una pareja en moto. El chico iba manejando y la chica iba atrás con el lazo característico de los vaqueros. Cruzamos el pueblo y estacionamos con la sensación de que habíamos llegado como quien llega a un set cinematográfico porque uno reconoce negocios y personajes que solo ha visto en YouTube.

Caminamos a la pequeña iglesia de la población porque siempre es simpático visitar esos establecimientos. Ahí encontramos un ramo hermoso de corozo, la flor aromática del manaco imprescindible en esta temporada conmemorativa chapina. También encontramos la imagen de un nazareno procesional con la peluca más descuidada de todo el universo mundo. Eso nos recordó que en otra población de la costa sur el cabello de una tía de Raúl sirvió para hacerle peluca a una imagen de la Virgen del Tránsito y que cuando yo era niño se decía que el cabello de un amigo de mis padres había servido para hacerle peluca a El Zarquito que se venera en el Lago de Atitlán.

Ceiba en El Jabalí. Bienvenidos al Centro.

En El Jabalí es muy característica una ceiba plantada en un arriate que dice: Bienvenidos al Centro y uno supone que ahí es el centro de la población. ¿Cómo no se nos ocurrió tomarnos una foto en ese lugar característico? Fue porque nos distrajimos conversando con una familia que venía de Tecpán a pasar la temporada a la costa.

Cañaveral precioso y carretones de caña a inmediaciones de El Jabalí.

Para el Viernes Santo, Lissa estaba organizando la elaboración de una alfombra procesional en La Antigua, de modo que le sería útil comprar un corozo y esa es tierra de corozos. En la iglesia nos dijeron que quien podría tener era un personaje del pueblo al que identificaron como don Montaña, para luego advertirnos que no recordaban su nombre, y que es muy posible que al personaje en cuestión no le gustara el apodo.

Como nos indicaron por dónde se halla su casa fuimos en su búsqueda solo para encontrarnos con que ya no tenía corozos. Nunca vimos a don Montaña, y solo lo oímos en la oscuridad de su casa a través de una ventana que daba a la calle.

Es una chulada esa planta, pero no la he podido identificar.

Ya que estábamos por ahí dispusimos explorar brevemente un camino aledaño y nos internamos en el paisaje del lugar entre árboles antiquísimos y cañaverales muy jóvenes y bien cuidados. Así como el altiplano suele oler a pino y a leña, la costa sur suele oler a miel de abejas y a plantas del lugar. Raúl dice que eso se debe a la abundancia de colmenas que hay en los árboles y tocones.

Escobas fabricadas con latas de productos alimenticios de Guatemala.

En el camino de vuelta dimos un paseo por las calles de la aldea e identificamos algunas casas que suelen aparecer en los vídeos de los creadores de contenido. Haz de caso que, mutatis mutandis, estábamos paseando por algún vecindario de Hollywood a la TorTrix. Junto a una capilla encontramos una planta preciosa que no hemos logrado identificar, cuya característica es que sus flores se hallan al final de tallos largos y se ven preciosas.

Los TorTrix son chips de maíz fritos con una textura crujiente. Son perfectos para ensaladas, sopas, cremas, guacamole y mucho más y mis favoritos son los de barbacoa.  En Guatemala se dice que algo es a la TorTrix cuando algo es al estilo chapín, entre fake y hecho a medias; no en forma despectiva al producto que es verdaderamente rico, sino en alusión a una campaña publicitaria de hace unos años. 

Ahí va la gran pocha de corozo.

En camino a Patulul

Contentos de nuestra visita a El Jabalí agarramos camino rumbo a Cocales (Suchitepéquez) para dirigirnos al norte en busca de Patulul. En esa región se halla la célebre fábrica de lácteos Parma. A finales de los años 70 y principios de los años 80 ahí había un león, o leona, que se veía desde la carretera y siempre me llamaba la atención cuando tenía la dicha de pasar por ahí porque iba de paseo a San Lucas Tolimán (Sololá) gracias a la generosidad y amistad de la familia Lizama.

En el camino compramos el corozo de Lissa y en una tienda vimos las escobas más divertidas, hechas con latas de frijoles Ducal, chiles jalapeños B&B y sardinas Fanny, todo muy chapín.

Un camion reventó nuestra botella de agua en el Paso Misterioso.

Lissa andaba enigmática porque quería mostrarnos algo y llevaba props pero no decía qué. Resulta que en esa carretera se produce un fenómeno óptico que te hace pensar que la cinta asfáltica va hacia arriba cuando en realidad va hacia abajo y, entonces, pareciera que el auto —en neutro— fuera contra la fuerza de gravedad. Fue una experiencia chistosa. El Paso Misterioso o Paso Mágico está en la carretera entre Patulul y San Lucas Tolimán (Sololá), a unos 135 km de la Ciudad de Guatemala. Por supuesto que no hay magia, sino que es una ilusión óptica creada por la disposición del terreno circundante. En realidad, la carretera baja (es una pendiente descendente), pero el paisaje (montañas, árboles, vegetación, o un horizonte parcialmente oculto) distorsiona nuestra referencia visual. El cerebro interpreta erróneamente la pendiente y la ve como si subiera.

@luisficarpediem

El “paso misterioso” entre Patulul y San Lucas Toliman #misterio #ilusionoptica #carretera #giradetres #diversion

♬ X-Files Main Theme (From “”The X-Files””) – Geek Music

Al llegar a Patulul estacionamos en el parque y visitamos la iglesia del lugar y luego nos dirigimos a buscar Rico-Deli. Ahí comimos pizza, sándwich cubano y postres, también tomamos café (riquísimo) y fuimos muy bien atendidos por José; sentimos mucho no saludar personalmente a Luz que no había llegado desde Guatemala. Fue alegre visitar el lugar porque nos da mucho gusto cuando graduados de la Marro ponen sus negocios.

Cuando vimos que estaba por llover y como no nos gusta andar en el camino de noche regresamos a Santa Lucía Cotzumalguapa. En la carretera disfrutamos de un buen aguacero de la costa que a ratos puede ser estresante; pero que trae consigo nuevos aromas y esa sensación de que la lluvia es vida.

@luisficarpediem

Vamos a El Jabalí tierra de “yutubers” #eljabali #santaluciacotzumalguapa #giradetres #costasur #carreteras

♬ Beautiful Life – Ace of Base

Luego de un día largo bajo el sol y en la carretera, esa noche dispusimos no salir a cenar. Hicimos el debriefing acompañados por cerveza y algo de los snacks que llevábamos, incluidos quesos y mi delicioso hummus.

Y así, con el cuerpo cansado pero el espíritu lleno de imágenes, olores y anécdotas de la costa sur, cerramos otro road trip que nos recuerda por qué Guatemala sigue siendo un país fascinante para quien se anima a recorrerlo con ojos curiosos.

El cansancio era tal que dormí como tierno.

“Road trip” en la boca costa, I

“Road trip” en la boca costa, II

“Road trip” en la boca costa, IV 

“Road trip” en la boca costa, y V 


19
Abr 26

“Road trip” en la boca costa, II

 

Chilaquilas, frijoles colados y plátanos fritos fue el desayuno en nuestro segundo día del road trip en la boca costa, a partir de Santa Lucía Cotzumalguapa. No madrugamos y el cometido de ese día fue ir a visitar a Javier, Lourdes y su hijita Emma, que nos invitaron a almorzar en su casa.

Yo no sabía que hay torgugas que se cierran.

Antes, sin embargo, Lissa, Raúl y yo dispusimos ir a conocer Las Cabañas de don Manuel, un hotel a orillas de la carretera entre Santa Lucía Cotz. y Cocales, en el Departamento de Suchitepéquez.

En el camino, sin embargo, encontramos una siembra de hule (Hevea brasiliensis). No pudimos resistir la tentación de pasear entre aquellos árboles hermosos que son sembrados de una forma particular y bella.

El caucho se siembra en filas muy precisas y con un patrón característico y de hileras anchas para permitir un acceso fácil y sistemático a lo largo de todo el ciclo de vida del cultivo y facilitar el paso de trabajadores, tractores y equipo para labores de mantenimiento, fertilización, control de malezas y, sobre todo, la pica del látex. Sin este trazado exacto, las operaciones diarias se volverían ineficientes y costosas en una plantación que requiere intervención constante.

El espaciamiento preciso también asegura que cada árbol reciba luz, agua y nutrientes de manera equilibrada, lo que promueve troncos rectos y de circunferencia uniforme, que son indispensables para iniciar y mantener una sangría eficiente y prolongada.

Aunque había muchos mosquitos y otras alimañas propias del campo, los bosques de hule son algo hipnóticos e invitan al relajamiento, a pensar y a conversar. No fue un paseo largo, pero sí fue un paseo rico en el que aprovechamos lo agradable del lugar.

Los bosques de caucho son medio hipnóticos.

Estando ahí me acordé de uno de los libros de mi adolescencia: El río del sol, que es una novela de aventuras ambientada en el Amazonas justo después de la Segunda Guerra Mundial. En The River of the Sun, el protagonista, un ex piloto de la aviación estadounidense traumado por una tragedia personal, regresa a la selva brasileña para dirigir la reactivación de una antigua plantación de hule abandonada en el Río Negro; pero en realidad persigue una obsesión: encontrar el Río del Sol, un río legendario que supuestamente baja de una meseta interior llena de tesoros y secretos. Recuerdo que el trasfondo tenía mucha información sobre el Amazonas y el caucho. Ese fue uno de los libros que mi abuela, Frances, me regalaba en inglés y mi tía abuela, Baby, me regalaba en español.

¿Por qué ocurría eso? Porque mi abuela leía en inglés y le regalaba a su hermana los libros que leía cuando habían sido traducidos al español. Luego, ambas me regalaron sus bibliotecas.

@luisficarpediem

La boca costa desde el mirador de Las cabañas de don Manuel #costasur #paisaje #santaluciacotzumalguapa #naturaleza #giradetres

♬ sonido original – Luis Figueroa

Las cabañas y tarde familiar

Al concluir nuestro paseo entre los árboles de hule nos dirigimos a Las Cabañas de don Manuel, lugar que nos había recomendado nuestra amiga Chiqui cuando le preguntamos qué deberíamos visitar en los alrededores de Santa Lucía Cotz. Con Chiqui nos encontraríamos al día siguiente.

Las Cabañas es encantador. En efecto el hotel tiene cabañas cómodas y bien equipadas, piscina, temascal (llamado Los Cushines), restaurante y un mirador que permite disfrutar los sonidos, aromas, colores y texturas de la boca costa. Fuimos muy bien atendidos y nos enteramos de que vendían crema y miel de abejas, de modo que regresaríamos para comprar y traer a casa. Fuimos muy bien atendidos por Luis Fernando, el propietario, y por su equipo. 

Cuando llegó el mediodía y la hora de dirigirnos a donde nuestros anfitriones Javier, Lourdes y Emma, cerca de Santa Lucía Cotz. y en camino a Yepocapa.

Lissa, Raúl, Fátima y yours truly bajamos chalunes de un árbol. También hallamos un hongo para Fátima.

Al llegar fuimos recibidos por Javier y Emma (nos hizo falta Lourdes) y en lo que estaba el almuerzo disfrutamos de su jardín y de las tortugas de la niña. Por primera vez conocí una tortuga candado (Kinosternon scorpioides). La particularidad de estos quelonios es que cierran sus caparazones completamente y quedan como cajitas a salvo de depredadores.

Javier y Emma nos ofrecieron pollo a la leña y ensalada que estaban deliciosos; además Emma había ayudado a preparar la ensalada. La conversación fue fascinante porque Javier es un muchacho que ha tenido una vida extraordinaria. Por ejemplo, pasó tres temporadas en Alaska, trabajando en un barco pesquero y procesador de pescados. Esa es una vida dura, de esas que dan para escribir novelas porque tienen muchos niveles de experiencias alucinantes.

Luego de una siesta brevérrima (¿cómo iba a faltar mi siesta?) salimos a caminar por los alrededores de la casa porque Emma tiene la dicha de vivir en una urbanización que todavía es campestre. Su abuela y su tío Raúl también crecieron en el campo, en la costa sur, de modo que esa vida es la continuación de experiencias familiares. Bajamos chalunes (Inga vera) de un árbol y yo no conocía esos frutos que se relacionan con los cushines, los caspiroles, las paternas y las wawas. Las vainas de los chalunes son muy particulares porque tienen la textura como de corduroy, y aunque sus frutos no ricos, ricos, sí son agradables y tienen una textura que invita a saborearlos.

@luisficarpediem

Hormigas en la labor #hormigas #insectos #fauna #giradetres #naturaleza

♬ original sound – Lauren Paley

También vimos hormigas (Atta sp.) trabajando y durante un buen rato nos deleitamos con sus afanes. Emma estaba muy insistente con que el día anterior había visto un hongo y quería verlo de nuevo. Por el calor del lugar pensé que no sería posible pero… ¡sorpresa! encontramos uno blanco que, por distraído, no fotografié.

Emma también disfrutó de hablar inglés con Lissa; al principio estaba tímida, pero luego fue agarrando confianza.

Esta tortuga me recordó a las que teníamos en casa de mis padres. A una de ellas, uno de mis hermanos la pintó de Herbie (Cupido motorizado) y a la otra con colores fosforecentes.

De vuelta a Santa

Al atardecer nos despedimos de nuestros anfitriones, muy agradecidos por la hospitalidad y por lo que aprendimos de la vida en aquella región y de la vida en un barco pesquero cerca del Ártico.

En casa, el 28 de marzo es un día especial así que para celebrar —temprano por el cansancio— nos encaminamos a Robert’s para otra deliciosa experiencia gastronómica. Ahí hicimos el debriefing y brindamos con cava. Siempre agradecidos por la vida, por la buena compañía y por las oportunidades de aprender.

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De visita en un bosque de hule #hule #latex #bosque #agricultura #giradetres

♬ La vie est belle – Saria

Así fue el segundo día de nuestro road trip de equinoccio, y días como estos, llenos de caminos secundarios, olores a tierra húmeda y conversaciones que fluyen sin prisa, son los que enriquecen la vida.

Road trip en la boca costa, I

Road trip en la boca costa, III 

Road trip en la boca costa, IV

Roadtrip en la boca costa, y V 


12
Abr 26

“Road trip” en la boca costa, I

 

El road trip de nuestro pequeño grupo de exploradores —para la celebración del equinoccio de primavera en 2026— fue un paseo por la boca costa del Pacífico a partir de Santa Lucía Cotzumalguapa. El plan incluyó una visita a El Jabalí, un parcelamiento célebre porque ahí abundan los creadores de contenido; los museos de la Cultura Monte Alto y de la cultura Cotzumalguapa; paseos por cultivos de caña de azúcar y de hule; y visitas a cuates de por allá. Cumplimos los objetivos, descubrimos buenos lugares y ¡lo mejor!: nos encontramos con personas generosas, alegres y con historias fascinantes.

Escultura de tambos de gas en la carretera.

Lissa, Raúl y yo salimos el viernes 27 de marzo a las 6:30 a. m. con destino al apartamento que nos prestó nuestra cuata, Kathleen. Por supuesto que paramos a desayunar en el camino, pero no fue algo especial.

Quedamos de juntarnos con Kathleen en el Colegio Americano del Sur y cuando íbamos llegando a ese plantel educativo notamos que en esa misma calle hay un Museo del Azúcar… ¿y quién puede resistir la tentación de visitar un museo? Mientras Lissa atendía asuntos de trabajo, Raúl y yo caminamos al museo. Llegamos sin anunciarnos y al principio nos dijeron que había que reservar un tour; pero creo que nuestro desencanto conmovió a los ejecutivos a cargo y nos admitieron para que nos uniéramos a un grupo que llegaría en unos minutos. Fue buena decisión quedarnos y por Q25 por persona tuvimos un paseo muy agradable.

Oscar y Edgar nos facilitaron conocer los procesos modernos de la agroindustria azucarera que no sólo produce aquel edulcorante que a mí me encanta, sino también subproductos como la melaza. También energía eléctrica y alcoholes (incluido el nefasto etanol que nos será impuesto). Me opongo a la imposición del etanol, pero eso no quiere decir que no me maraville y no admire la ciencia y la tecnología que hay involucradas en la producción de caña de azúcar y en los ingenios.

El museo tiene un jardín muy agradable con maquinaria y vehículos vintage de aquella agroindustria importante. Hay trapiches de bueyes y de norias; y máquinas de vapor, así como un viejo camión Mack cuyo perrito característico me hizo viajar en el tiempo.

En el Museo del Azúcar se aprende bastante sobre la historia y sobre la ciencia y la tecnología en el cultivo de la caña y los ingenios.

Cerca del mediodía nos dirigimos al pequeño, pero bien equipado apartamento, al que apodamos La sala de espera por su disposición. Ahí teníamos aire acondicionado, buen baño, un refrigerador pequeño y horno de microondas. A unos metros de ese espacio, Lissa ocupó una cabañita donde había un refrigerador más grande, de modo que distribuimos las vituallas entre los dos refrigeradores y las hieleras que siempre nos acompañan. ¡El lugar fue perfecto como base de operaciones para disfrutar de la exhuberancia de la boca costa!

Dispusimos no almorzar porque habíamos desayunado bien y planeábamos cenar mejor, de modo que tan pronto como estuvimos bien instalados agarramos camino a La Democracia, Escuintla. ¿Por qué? Porque ahí hay un museo dedicado a dos temas fascinantes: la cultura Monte Alto y la obra de Guillermo Grajeda Mena.

Los barrigones y las cabezas monumentales de la cultura Monte Alto están exhibidos en la plaza central de La Democracia.

Monte Alto es una de las culturas más antiguas de Mesoamérica (ocupación desde ca. 1800 a. e. c., apogeo en el Preclásico Tardío, 400 a. e. c. – 200 e. c.). Se caracteriza por cabezas colosales y esculturas barrigonas (figuras corpulentas talladas en grandes bloques basálticos redondeados), además de estelas tabulares y altares. Algunas esculturas muestran propiedades magnéticas, lo que sugiere conocimiento temprano de fuerzas magnéticas por parte de sus artesanos.

En aquella población el Museo Rubén Chévez van Dorne cuenta con una encantadora colección de piezas precolombinas y murales magníficos de Guillermo Grajeda Mena. En el museo también hay una réplica hermosa de una máscara de jade que fue hallada en el lugar, fue robada, rescatada y ahora el original se halla en otra parte. ¿En el Museo de Arqueología y Antropología de la ciudad de Guatemala? El museo es atendido con diligencia por don Selvin, a quien ya habíamos conocido cuando Raúl y yo visitamos aquel museo en 2021 en compañía de nuestro cuate Edgar.  Por cierto, en esta ocasión descubrimos que Carlos Castillo Armas, líder de la LIberación en 1954 era oriundo de La Democrácia. 

El pueblo de La Democracia en homenaje al coronel Carlos Castillo Armas.

En el museo hay muestras de alfarería y lítica. Hay varias piezas sorprendentes y encantadoras. Los murales de Grajeda Mena que hay en el museo le hacen justicia al talento de aquel artista extraordinario. Mena, como él firmaba sus obras, dejó allá un legado hermoso. Su dominio de la figura humana estilizada y en movimiento capta inmediatamente la atención del observador. El propulsor de dardos, por ejemplo, me conectó con el David de Miguel Ángel y con el Arquero de Walter Peter, porque el personaje parece estar pensando, preparándose física y mentalmente para lanzar su arma. Ve su objetivo y calcula cuánta fuerza necesita para dar en el blanco y toda su mente y su cuerpo se concentran en conseguir el propósito que se ha propuesto.

El museo de La Democracia es rico en piezas de la cultura Monte Alto y en obras de Guillermo Grajeda Mena. Don Selvin recibe muy bien a los visitantes.

Luego de las atenciones y guía de don Selvin en el museo, visitamos la iglesia de la población que yo no conocía de mis visitas anteriores (también fui a La Democracia en una excursión del Liceo Minerva cuando estaba en segundo básico, en 1975). Lissa, Raúl y yo paseamos por el parque y curioseamos entre los barrigones y las cabezas colosales. Traté de comprobar el magnetismo que hay en algunas, pero fallé porque en ese momento no me acordé de que ese fenómeno se produce en zonas muy específicas de algunas de las piezas.

La cultura Monte Alto ilustra la vitalidad de la costa sur de Guatemala como laboratorio de innovación mesoamericana: desde las primeras complejidades preolmecas hasta un renacimiento clásico que dialoga con los mayas sin perder su identidad local. Si visitas la zona, de verdad te recomiendo este museo encantador a cargo de don Selvin, que sabe muy bien cómo informar y atender a los visitantes.

En ese río metí los pies en 1975 y ahora es un tiradero de basura., como casi todos los ríos en Guatemala.

Al volver al apartamento, durante el cóctel de las 6:00 p. m., hicimos el acostumbrado debriefing que ayuda mucho a valorar y poner en perspectiva todo lo que aprendimos en aquella jornada. Luego nos fuimos a cenar a Robert’s, que es un clásico de Santa Lucía Cotzumalguapa —La Capital de la Alegría— y con toda la razón del mundo. Tienen una sopa de lentejas, que sirven como cortesía, que en sí misma es una delicia. Cenamos pescado a gusto y la atención esmerada invita a uno a volver y volver. De hecho, en 2011 cuando hicimos una excursión a Samayac, fue en Robert’s donde cenamos la primera noche y en esta ocasión volveríamos al día siguiente.

Por cierto, en el estacionamiento encontramos una ranita arbórea mexicana (Smilisca baudinii)) que se dejó fotografiar graciosamente… y así terminó nuestro primer día de esta aventura.

@luisficarpediem

Ranita arbórea mexicana (Smilisca baudinii) en Santa Lucía Cotzumalguapa #rana #batracio #santaluciacotzumalguapa #fauna #giradetres

♬ Ranita – Alpha Blondy

La boca costa nos recibió con su mezcla perfecta de historia antigua, ingenio moderno y gente cálida. Un gran arranque para el road trip de equinoccio.

Hashtags: Desde el primer viaje que hicimos Lissa, Rachel, Raúl y yo a Joyabaj es tradición convertir en hashtags las situaciones absurdas, tiernas y divertidas por las que pasamos, a modo de chistes internos; y los hashtags de este paseo fueron: #EsUnApartamentito #SalaDeEspera #RanaArboreaMexicana #NoEsSuEsposaNiSuHija #DondePutasEstaMiToalla #EsTanChiquitoQueNoEntraNiLaSeñal #VoyAEmpezarAVibrar #ConGustoMamita #EsUnLugarBienTranquilo #MeroQueLeDicen #NoNosTomamosFotoEnElJabali #TenemosScripts #TortillaNoEsOmelette #PeroTenemosAireAcondicionado #EnLaEsmeraldaNo #CapitalMundialDeLaAlegria #LasDosDePueblo #NoEraMangueraEraCulebra #PorQueElJabali #NiYoTengoEmpotrados #TanDulcesComoElAzucar #MeEquivoqueDeCarrera #MiNombreArtistico 

Road trip en la boca costa, II

Road trip en la boca costa, III 

Road trip en la boca costa, IV

Road trip en la boca costa, y V 


05
Abr 26

Pascua y la luz que vuelve

 

La fiesta de Pascua o Easter es una de luz, vida y fertilidad y por eso nos gusta en casa. El día comenzó con por lo menos media hora de campanadas en la iglesia de la Villa de Guadalupe y siguió con un desayuno de chilaquilas con chirmol y frijoles parados con crema de Acul, Quiché. Este año no se me olvidó comprar conejo y chocolates, que acompañamos con pastelitos que uno de mis hermanos trajo ayer.

El conejo de Pascua nos visitó este año.

Desde hace milenios es motivo de fiesta el inicio de la temporada en la que las noches son más cortas, en la que hay más horas de luz y cuando la primavera trae la fertilidad y la vida. Los colores propios de esta fiesta antiquísima son los del amanecer y los de la vida suave, agradable y tibia propia de la primavera, cuando hay luz y hay vida. Mi abuela, Frances, solía estrenar ropa en esta fiesta y los colores que usaba eran los propios de la celebración.  También solía preparar almuerzos muy ricos, que normalmente incluían pays.

El lenguaje de los colores  es importante porque los de Easter contrastan notablemente con los de la Semana Santa que son el negro y el morado.  El negro es el color de la muerte, de lo oscuro, de la soledad, del vacío de la noche, de la tristeza y del mal; y el morado (violeta, o púrpura) es el color del poder, de la magia y de la fe (vis a vis la racionalidad); es el color del confesionario y por consiguiente de la culpa, en contraste con la responsabilidad y es el de algunos ritos funerarios.

Cuando yo era chico, el conejo (animal que es imposible no relacionar con la fertilidad) llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras. Sin que los niños nos diéramos cuenta, mis padres y tíos escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había llegado y que saliéramos a buscar los huevos. Cuando crecimos, a los mayores se nos enviaba a alguna habitación lejos del jardín y —aunque ya sabíamos quiénes escondían los huevos, y que no había tal conejo— igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar sus dulces y preciados obsequios.

El conejo en la Luna

Según una leyenda de Chiconamel, en Veracruz, México, un dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron de ahogarse porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo. El dios en cuestión se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y entonces castigó al conejo que, por haber salvado a los hombres, fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna. Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chinchilla.

Desde tiempos muy antiguos, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.En recuerdo de aquella diosa, a la festividad de pascua se la denomina Easter en algunos países. Esto es porque también era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter. Para el siglo VIII los anglosajones ya habían tomado dicho nombre para la fiesta que celebramos en este día. Astarté es Ishtar y esta, en el cielo en esta temporada, es Venus, el lucero brillante que ves al atardecer. No sorprende que Venus también fuera conocido como Lucifer, el traedor de luz, alegoría propia del inicio de la primavera.

¡Por supuesto que no celebro dioses, ni diosas, pero sí lo que representan aquellos mitos: la fertilidad, la vida, y la luz!

Fiesta en el barrio

En la Villa de Guadalupe, que es mi barrio, la Pascua se celebra con procesión y cohetes aqi que hoy está muy alegre por aquí. Este, por cierto, será el último año que veré la procesión sobre la 20 calle y 14 avenida porque el año entrante habrá un edificio tapando la vista.

Mientras los cohetes alegran el barrio, queda claro que esta fiesta no es solo un recuerdo del pasado: es la afirmación terca de que la luz siempre regresa, más fuerte que cualquier sombra.


03
Abr 26

Tradiciones que saben a Guatemala

 

Hace unos días anduve de gira por la costa sur y es fascinante la explosión de colores que hay allá gracias a la exuberante variedad de flores. Esa exuberancia también se manifiesta en las jacarandas y otras flores que hay en La Antigua, en la ciudad de Guatemala y… para ser justos, en todo el país. Lo que pasa en la costa es que el brillo y la luz del sol tienen particularidades propias, como las tienen los costeños en términos de hospitalidad, alegría y generosidad.

Pan de yemas para remojar en miel de garbanzos, o en leche.

Esta temporada —la del equinoccio de primavera— la celebramos en casa con los colores, sabores, aromas, sonidos y texturas propias de la Semana Santa chapina, que es riquísima en tradiciones diferentes a todo lo ancho del país.

El cronograma de las conmemoraciones no se limita a los cuatro días usuales en otras latitudes, sino que empieza al día siguiente del carnaval. Ese viernes y los siguientes, sí o sí, es día de comer empanadas de leche o de atún. Cuando era niño eran de salmón, pero esas ya no se consiguen comercialmente.

A partir de ese día, en casa se hacen presentes los aromas de mangos en almíbar y de jocotes marañones para refresco. Hace sólo dos semanas descubrí que también me gustan los anacardos vivos con azúcar. ¡Así que este año sumé otra tradición culinaria para mi repertorio de la fiesta!

Me encanta el aroma de los jocotes marañones y el refresco alivia los días cálidos de la temporada.

Mientras escribo estas líneas, en casa se está desalando el bacalao que preparamos ayer. También se cuecen los huevos duros porque, cuando salíamos de temporada con mis padres, era costumbre que mi madre preparara ensalada de huevos que siempre estaba disponible en el refrigerador para cuando los niños quisiéramos comer algo rápidamente. En los años 80 dispuse añadirle lomo ahumado a la ensalada y estoy convencido de que fue una buena idea. Mientras escribo estas líneas vino el pan de yemas que ahora nos prepara un panadero de Totonicapán.

Cuando pasaba la temporada en el Hotel Cacique Inn (gracias a la generosidad de mi tía abuela Adelita), el almuerzo del jueves solía ser almuerzo frío, que consistía en jamones, quesos, buena mostaza y huevos endiablados, plato que yo esperaba con alegría.

Los mangos en almibar serán el postre del sábado.

En casa los grandes ausentes de este año son el dulce de garbanzos (al estilo de mi tía abuela, La Mamita, con azúcar blanco) y la miel de garbanzos (al estilo de la costa sur, con panela). Lo que sí habrá es un descubrimiento del año pasado que en casa llamamos jalea de garbanzos, una delicadeza exquisita inspirada en la miel que acabo de mencionar y que —sin tener relación alguna— evoca al haroset propio del pesaj.

Hasta entrado el siglo XX, el día de hoy tenía protocolos muy particulares. Los niños no debían meterse al agua porque podían convertirse en peces, según advertían los viejitos. No había que correr, ni hacer alborotos, ni hablar en voz alta y menos escuchar música. Ya no viví esos tiempos; pero sí viví y vivo la dicha y la alegría de comer bacalao a la vizcaína, plato que se servía en las casas de mis abuelas y de mis padres, y que preparamos en casa con mucho esmero. La receta básica es de mi bisabuela, Adela; pero interpretada de acuerdo con los gustos particulares que tenemos en casa. ¿Quieres la receta? Si te interesa, sigue leyendo; y si no… hasta aquí llegamos.

Bacalao a la vizcaína que preparamos el jueves en casa y almorzaremos el sábado.

Habiendo desalado bien el bacalao, asamos los tomates, chiles pasa y guaque. Licuamos esos ingredientes y ya tenemos la salsa. En una olla freímos ligeramente los cubos de bacalao, removemos el agua excesiva, añadimos la cebolla morada rebanada y el ajo abundante picado. Agregamos aceite de oliva de forma generosa y sumamos la salsa. Este es el momento de añadir aceitunas rellenas de chiles pimientos, tiritas de chiles morrones o del piquillo, y alcaparras (mejor si son de las pequeñas y bien lavadas para quitarles la sal). Dejamos hervir todo aquello, checamos la sazón (sal, pimienta y un toque de azúcar moreno) y añadimos más aceite de oliva. Nos gusta la salsa ligeramente aceitosa para remojar el pan en ella. Y es importante que la salsa obtenga un color rojo profundo e intenso. Que no se vea una salsa pálida.

¿Te diste cuenta? En casa el equinoccio de primavera gira alrededor de los buenos recuerdos que nos conectan con por lo menos tres generaciones de aficionados a la buena mesa. ¿Cómo se celebra en tu casa?

Columna publicada en República.


24
Feb 26

El Toque del Silencio

 

Cuando era niño, mi abuelita Juanita y mi tía abuela, La Mamita me contaron que había una procesión que iba en silencio -sin banda- y que la acompañaban solo redoblantes que marcaban el paso y que en algún momento se escuchaba el Toque del Silencio. Algún tiempo después, mi madre me contó de esa procesión; pero nunca llegué a verla.

Vista de la Séptima avenida, de la zona 1, desde la esquina con la Quinta calle.

Hace dos años alguien me contó que aquella procesión era la del primer jueves de la cuaresma chapina (en el equinoccio de primavera), de modo que en 2024 y 2025 salí en su búsqueda… solo para encontrar que sí lleva banda y no oímos el célebre toque. Pero no pregunté. Por menso, no pregunté nada.

Este año, por casualidad, llegué a la procesión justo a tiempo para escuchar el Toque del Silencio, solemne y conmovedor. No pude sino acordarme de La Juanis y de La Mamita. ¡Me alegré mucho de haber llegado en el momento en que sonó aquella melodía! Yo estaba embobado y no alcancé a grabar; pero Raúl sí consiguió aquellas notas que me hicieron viajar a las historias de mi niñez. Mi cuata, Majito, me explicó que aquella procesión es un via crucis y que el Toque del Silencio se hace en cada estación de aquella práctica. 

@ottoraul.contreras

El Señor de los Milagros es recibido con el toque del silencio. #procesionesenguate2026 #cuaresma2026 #guatemala #chapinesporelmundo

♬ sonido original – Raúl Contreras

 

Los que visitan este espacio con frecuencia saben que no asisto a las procesiones por su contenido místico; sino porque me encantan las tradiciones, las fiestas populares callejeras, y porque… ¿a dónde va Vicente? A donde va la gente.

Una vez escuché, de un habitante de San Sebastián, Retalhuleu, que un pueblo sin tradiciones es un pueblo muerto. Dichosamente, los guatemaltecos —a lo largo y a lo ancho del país e incluso cuando migran— tienen las más variadas y ricas tradiciones. Todas con tronco y raíces comunes, pero adaptadas e interpretadas de acuerdo con los sistemas de creencias y patrones de crianza de millones de individuos, familias y poblaciones. Las tradiciones también crean comunidad, nos dan sentido de estabilidad y de pertenencia, y sentido de propósito común… cuando hace falta. De ahí que el valor sanador y constructor de las tradiciones sea consecuencia de un largo proceso evolutivo, y no pueda ser el resultado de imposiciones, ni de prohibiciones. Y ese valor se aplica incluso para tradiciones cuyo contenido místico uno podría no compartir. Las tradiciones, además, son puentes que conectan generaciones.


20
Abr 25

Desayuno de “Easter”

 

¿Te cuento? En los apuros de la semana antes de las conmemoraciones de la temporada olvidé comprar conejo y huevos de chocolate así que…¡Desayuno de Easter! ¿Y qué fue eso? Pues frijoles parados fritos con manteca de cerdo y aderezados con crema de don Rosendo en Chicamán y chiles jalapeños de Marisol, huevos fritos en mantequilla, panes de Quiché y de un panadero de Totonicapán, jalea de garbanzos y café del mejor, hecho con agua de manantial de El Soch

Celebramos “Easter” con un buen desayuno.

En casa nos gusta la fiesta de Easter o Pascua porque es una de vida, de luz y de fertilidad. Desde hace milenios es motivo de fiesta el inicio de la temporada en la que las noches son más cortas, en la que hay más horas de luz y cuando la primavera trae la fertilidad y la vida.

Los colores propios de esta fiesta antiquísima son los del amanecer y los de la vida  suave, agradable y tibia propia de la primavera, cuando hay luz y hay vida.  Mi abuela, Frances, solía estrenar ropa en esta fiesta y los colores que usaba eran los propios de la celebración.  También solía preparar almuerzos muy ricos, que normalmente incluían pays.

El lenguaje de los colores  es importante porque los de Easter contrastan notablemente con los de la Semana Santa, que son el negro y el morado.  El negro es el color de la muerte, de lo oscuro, de la soledad, del vacío de la noche, de la tristeza y del mal; y el morado (violeta, o púrpura) es el color del poder, de la magia y de la fe (vis a vis la racionalidad); es el color del confesionario y por consiguiente de la culpa, en contraste con la responsabilidad y es el de algunos ritos funerarios.

Cuando yo era chico, el conejo (animal que es imposible no relacionar con la fertilidad) llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras.  Sin que los niños nos diéramos cuenta, mis padres y tíos escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había llegado y que saliéramos a buscar los huevos. Cuando  crecimos, a los mayores se nos enviaba a alguna habitación lejos del jardín y -aunque ya sabíamos quienes escondían los huevos, y que no había tal conejo- igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar sus dulces y preciados obsequios.

@luisficarpediem

Este año no hubo conejo, ni huevos de chocolate; ¡Pero si desayuno de “Easter”! #pascua #easter #celebracion #vida #desayuno #luisfi61

♬ Camino – QUIQUE

¿Y cómo fue a parar ese animalito allá?

Según una leyeda de Chiconamel, en Veracruz, México, un dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron de ahogarse porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo.  El dios en cuestión se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y entonces castigó al conejo que,  por haber salvado a los hombres, fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna.  Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chincihlla.

Este año no hubo conejo, pero hay celebración.

Desde tiempos muy antiguos, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.  En recuerdo de aquella diosa, a la festividad de pascua se la denomina Easter, en algunos paísesEsto es porque también era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter.  Para el siglo VIII los anglosajones ya habían tomado dicho nombre para la fiesta que celebramos en este día.  Asarté es Ishtar y esta, en el cielo en esta temporada, es Venus el lucero brillante que ves al atardecer. No sorprende que Venus también fuera conocido como Lucifer, el traedor de luz, alegoría propia del inicio de la primavera.

¡Por supuesto que no celebro dioses, ni diosas, pero sí lo que representan aquellos mitos: la fertilidad, la vida, y la luz.

Fiesta en el barrio

En la Villa de Guadalupe, que es mi barrio, la Pascua se celebra con procesión y cohetes aqi que hoy está muy alegre por aquí. 


16
Abr 25

Semana Santa, raíces y sabores

 

En lo que va de abril ya comí dulce de garbanzos y miel de garbanzos. Esos son mis postres tradicionales favoritos de la temporada y en casa hacemos los dos porque cada uno tiene su carácter y cada uno nos conecta con las tradiciones propias de la Semana Santa chapina.

El bacalao a la vizcaína se sirve con arroz y el mejor pan posible.

¿Cuál es la diferencia? Que el dulce se hace con azúcar y la miel se hace con panela. Sin ningún fundamento científico digo que el dulce es propio de la ciudad de Guatemala, en tanto que la miel es propia de la costa sur. Esta se suele comer con buen pan de yemas que, este año, le compraremos a un panadero de Totonicapán.

¿Te vas dando cuenta? En casa el equinoccio de primavera gira alrededor de los buenos recuerdos que nos conectan con por lo menos tres generaciones de aficionados a la buena mesa. ¡Por supuesto que ya comí mangos en dulce!, que es otro postre que suele ser disfrutado en esta temporada; y la semana entrante será la oportunidad para gozar de los sabores, aromas y texturas de los moyetes en miel de anís, que a mí me gusta aderezar con almendras tostadas y un toque de ron Zacapa. ¡Por supuesto que ya tomé refresco de jocotes marañones!

No vayas a creer que todo gira alrededor de dulces y postres… pero tengo mucho antojo de comer conserva de tomates, como la que es tradicional en Huehuetenango.

El menú de la Semana Mayor chapina incluye pescado seco envuelto en huevo, que se sirve en caldo con verduras o con chirmol; e incluye encurtido de remolachas. Pero el rey indiscutible de la mesa, el más magnífico de los platos magníficos, es el bacalao a la vizcaína. En casa preparamos nuestra interpretación de la receta de mi madre, que viene de la receta de mi abuela y esta, a su vez, se deriva de la que preparaba mi bisabuela.

¿Te comparto la receta? El día anterior a la preparación lavamos bien el bacalao de la mejor calidad posible, lo cortamos en cubos, le quitamos las espinas si las hubiera y lo dajamos remojando en agua. A mí me gusta cambiarles el agua por lo menos cuatro veces a lo largo del día y dejarlo en la noche en agua fresca. El objetivo es remover toda, toda la sal posible. Un bacalao salado no es agradable y es un desastre.

Al día siguiente asamos los tomates, chiles pasa y guaque. Licuamos esos ingredientes y ya tenemos la salsa. En una olla freímos ligeramente los cubos de bacalao, removemos el agua excesiva, añadimos la cebolla morada rebanada y el ajo abundante picado. Agregamos aceite de oliva de forma generosa y sumamos la salsa. Este es el momento de añadir aceitunas rellenas de chiles pimientos, tiritas de chiles morrones o del piquillo, y alcaparras (mejor si son de las pequeñas y bien lavadas para quitarles la sal). Dejamos hervir todo aquello, checamos la sazón (sal, pimienta y un toque de azúcar moreno) y añadimos más aceite de oliva. Nos gusta la salsa ligeramente aceitosa para remojar el pan en ella. Y es importante que la salsa obtenga un color rojo profundo e intenso. Que no se vea una salsa pálida.

Los guatemaltecos celebramos esta temporada rodeados de jacarandas, matilisguates, paloblancos y nazarenos en flor. A ratos embobados por los aromas del incienso y del corozo. Al ritmo de marchas fúnebres que celebran la vida, ¿vas a creer? Porque la vida está en las generaciones que vienen y mantendrán vigentes las tradiciones ricas, intensas y a veces absurdas que nos hacen tan chapines.

Y hablando de la vida: en esta temporada, si manejas, no bebas; y si bebes, no manejes. Sé prudente en la carretera y en el mar. ¡Que la Semana Santa nos devuelva vivos, habiendo saboreado la más chapina de todas las celebraciones!

Columna publicada en República.