05
Oct 16

En Colombia yo hubiera votado No

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En Colombia, el 50.2% de los ciudadanos que acudieron al referendum del domingo pasado se expresaron por el No, es decir, contra la vigencia de los acuerdos de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Rebeldes de Colombia.

Basado en mi experiencia ciudadana con los pactos de apaciguamiento en Guatemala, y dado lo que leí acerca de los acuerdos entre la administración de Santos y las FARC, con el patrocinio de Los Castro en Cuba, yo hubiera puesto una X sobre el No, si fuera colombiano.

Antes de seguir, dejemos claro que pienso, como James Madison, que la guerra es el más temible de los enemigos de la libertad porque comprende y desarrolla el gérmen de todos los demás enemigos de la libertad.  La guerra cuesta vidas, y causa daños irreparables.  La guerra causa sufrimientos inmensos.  Prefiero la paz; que la guerra y prefiero el intercambio voluntario y pacífico a la coacción y la violencia.

Empero, una paz firme y duradera sólo se alcanza cuando el enemigo es derrotado, cuando al enemigo no le queda duda alguna de que fue derrotado, cuando al enemigo no le queda duda alguna de quién es quien lo derrotó y por qué,  y cuando no le queda voluntad alguna de seguir utilizando la violencia.  Esto se aprende de las lecciones de historia que uno puede leer en libros como Nothing Less than Victoryen el que su autor, John David Lewis te cuenta por qué la paz de Versalles no fue firme, ni duradera; y por qué la rendición de Japón, luego de la II Guerra Mundial si generó una, y por qué la paz entre Cartago y Roma si lo fue, luego de la derrota total de la primera ciudad. John explica estas y otras experiencias bélicas y pacifistas. En su libro, John explica el valor que, en una guerra, tienen el razonamiento de cada lado, el propósito moral de cada lado y el compromiso con la lucha de cada lado.  Como sea, la paz firme y duradera no puede basarse en la impunidad, en privilegios, ni en el apaciguamiento.

Las FARC no son un grupo insurgente por la libertad.  Son una narcoguerrilla letal, secuestradora y terrorista que, en su mejor momento fue el brazo armado del partido comunista según el modelo marxista-leninista, de corte castrista.  Por eso se fueron a la lucha armada, en lugar de sentarse a esperar que colapsara el capitalismo como consecuencia de su agotamiento, y de la lucha de clases.  Es decir que, en su momento moral más elevado (Esto fue un sarcasmo), lo que quería era imponer la dictadura del proletariado en Colombia.  En eso se parecían mucho a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca; pero las FARC eran la URNG con esteroides.

¿Qué es la dictadura del proletariado?

Para Marx, la dictadura del proletariado no era una forma de gobierno, sino una clase particular de sociedad; son Lenin y Trotsky los que nos dan detalles sobre qué quería la guerrilla como forma de gobierno. Los leninistas proclamaban reconstruir el Estado en la forma más despótica posible.

Lenin hizo énfasis en que dictadura significa el poder ilimitado basado en la fuerza, y no en la ley. El término de dictadura significa autoridad sin las trabas de la ley, no restringida por normas y basada en la violencia. Si la guerrilla fusilaba, secuestraba, asesinaba y ejecutaba actos de terrorismo durante el enfrentamiento armado… ¿aquello era lo que esperaba a miles de guatemaltecos si la revolución triunfaba? Tú, ¿qué crees?

En los ochenta, parecía que la fantasía leninista de una revolución mundial podía hacerse realidad. Aquí en la vecindad, Cuba, Grenada, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, estaban encaminados.

Una vez que el proletariado esté en el poder, ninguna consideración, más que el mantenimiento del poder, será importante… la DP abolirá el sistema parlamentario –de forma permanente–, así como la separación entre el Legislativo y el Ejecutivo. La idea era que los gobernantes determinaran por medio de qué leyes iban a mandar y que no estuvieran controlados por nadie. Pero… ¿quiénes iban a ser los gobernantes? Lenin usó la frase dictadura del partido. Lenin escribió: Las Cortes no deben prohibir el terror… deben legalizarlo como principio.

La dictadura del proletariado, ¿implicaba un No a la militarización? ¡No!, Trotksy decía que el trabajo debe ser militarizado.

Dicho lo anterior, ¿está claro que las FARC no son un grupo de insurgentes por la libertad?

Como ocurrió en Guatemala, la guerrilla colombiana recibió la bendición de la comunidad internacional y su lucha fue legitimada.  En Guatemala la guerrilla había sido militarmente derrotada y estaba era políticamente irrelevante como no fuera por su capacidad de usar la violencia.  En el  imaginario del votante chapín, la exguerrilla no es opción electoral digna de consideración alguna; y, si la exguerrilla chapina toma posiciones políticas importantes es por medio de arreglos al margen de la voluntad expresa de los mandantes y disfruta de privilegios como guardaespaldas, puestos públicos (a modo de canonjías), resarcimientos y prácticas similares; siendo la más importante de todas la de la impunidad.  En Guatemala, una paz basada en aquella condiciones sólo fue la guerra en por otros medios, la guerra de cuarta generación, o una sucesión de actos políticos.

Tal vez cierta dirigencia colombiana, ajena a la administración de Santos y ajena al patrocinio de Los Castro, observó y aprendió algo de la experiencia dolorosa guatemalteca y de sus frustradas expectativas de paz.

Una paz firme y duradera, con una guerrilla letal y criminal como la de Colombia, no se puede fundar sobre apaciguamiento, ni sobre impunidad, ni sobre privilegios, ni sobre la idea falsa de que esa guerrilla es es moralmente igual al gobierno legítimo de una república constitucional, y menos, menos, es igualmente moral a una sociedad que ha sido víctima del terrorismo para imponer la dictadura del proletariado, o cualquiera otra forma de tiranía.

Es inaceptable, por ejemplo, que las FARC recibieran, a cambio de abandonar sus prácticas criminales la recompensa de la impunidad, la recompensa de un número de curules fijas en el Congreso, la recompensa de rentas básicas para los dirigentes, y la recompensa de frecuencias de radio gratuitas. Unas a costa de la justicia, otras a costa de los principios republicano, unas y  a costa de los tributarios y de la gente productiva. Una paz firme y duradera no puede ser fundada así.  Tal vez eso explica que hasta en departamentos golpeados por la guerrilla, como Huila, Caqueta, Meta, Tolima y otros ganó el No.

En Guatemala, en las elecciones de 2011, el Frente Amplio de Izquierda, lidereado por la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú e integrado por un fuerte contingente de la exguerrilla en  Winaq, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalateca-Maíz y la Alianza Nueva Nación mejoró su desempeño comparado con los resultados de 2007. En 20111, Menchú recibió 3.25% de los votos, en vez de sólo 2.06.  Y en esa ocasión no tuvo que compartirlos con el liderazgo de Nineth Montenegro, que fue su compañera de fórmula cuatro años antes.  En Quiché, el departamento natal de Menchú, el FAI alcanzó 4.95% del total de votos válidos; y en Uspantán, entre los suyos y los que la conocen porque es su municipio originario, consiguió 3.27%.

En mayo de 1999 los guatemaltecos fuimos llamados a las urnas para aprobar, o  no, las reformas constitucionales derivadas de los pactos de apaciguamiento firmados entre la administración de Alvaro Arzú y la URNG en 1996.  En esa ocasión ¡el No a todas las preguntas ganó la consulta!, el No fue votado por 55.6% de los que participamos en la consulta, aunque participara sólo el 18.55% del total de empadronados.

El domingo pasado, en Colombia, el abstencionismo también fue alto (sólo cerca 13 de 35 millones de ciudadanos habilitados acudió a votar) y la diferencia entre ganadores y perdedores fue como de 50,000 votos, poco más o menos. Pareciera que tanto aquí, como allá, y seguramente en otras partes del mundo, este tipo de consultas no atrae las multitudes que atraen las elecciones generales (cuando las atraen).  Pero sea como sea, si se respetan las reglas, el resultado es una expresión legítima de  los mandantes: a la mayoría no le interesa el asunto; pero los que si están interesados como para participar activamente son los que determinan inclinan la balanza de un lado, o de otro. ¡De eso se trata el sufragio!

En Guatemala, en 1999 no hubo un liderazgo visible y los resultados fueron consecuencia de los esfuerzos de muchos grupos e individuos dispersos.  Yo hice mi parte desde las páginas editoriales del diario Siglo Veintiuno.  En Colombia, en cambio, parecía una cabeza visible del No, el liderazgo del expresidente Alvaro Uribe.

El No, en Colombia, no fue un No a la paz; fue un No a la injusticia y un No a los privilegios.  No fue un No a la paz, fue un No a las FARC.  Fue un golpe al castrismo en América Latina y al socialismo en todo el mundo que están acostumbrados a que justicia se haga a la medida de sus demandas.

¿Qué procede ahora? Renegociar los acuerdos en el marco del estado de derecho. ¿Qué no procede? Volver a hacer un referendum tras otro, hasta que los resultados sirvan a los intereses de las FARC, de Los Castro y del socialismo del siglo XXI, tan inescrupuloso como el del siglo XX.

La ilustración la tomé de Facebook.


18
May 16

Colombia en peligro

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Tengo amigos colombianos queridos; y me encantan las bandejas paisa, las morcillas, el ajiaco (¡especialmente el que hace Liliana!) y los bocaditos veleños.  Comparto con muchos de ellos su angustia por el proceso de paz lidereado por Juan Manuel Santos, bendecido por el régimen de los hermanos Castro desde la Habana, Cuba.

Por eso comparto las preocupaciones expresadas por el expresidente de aquel país, Alvaro Uribe, preocupaciones legítimas porque en mucho me recuerdan lo ocurrido en Guatemala luego de los pactos de pacificación firmados entre el gobierno de Alvaro Arzú y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca en 1996.  Pactos que no sólo les garantizaron impunidad a los exguerrilleros, sino que impenitentes y todo fueron recibidos en el seno de la democracia (y para amenaza de la república).  Pactos que abonaron la tierra para que poco  menos de 20 años más tarde las semillas del odio, la violencia y el divisionismo brotaran y se multimplicaran.

Uribe expresa:  Haber adelantado el diálogo sin cese de actividades crimínales, verificable a través de la concentración supervisada, ha contribuido al aumento de la criminalidad y a la desconfianza en el proceso, ya que, sin esa concentración, se negó a la ciudadanía el derecho de inferir que Farc, con buena fe en la paz, era ajena a cualquier delito cometido. La exigencia seguramente habría demorado la iniciación del diálogo, pero este habría generado más credibilidad.

A ese aumento de la criminalidad también ha aportado el anuncio de impunidad total, plasmado en el acuerdo de justicia, que ha animado la expansión de los grupos delictivos y el incremento de delitos. Han crecido la extorsión; el control territorial terrorista sobre el pánico de ciudadanos que carecen de confianza en las autoridades; y, el narco tráfico que en los últimos 3 años ha ascendido de 43000 hectáreas de cultivos ilícitos a 159000. En números aproximados, Farc ha pasado de 6800 integrantes a más de 17000; el ELN recuperó la capacidad criminal, sus uniformes sirven a integrantes de Farc y la tiranía de Venezuela lo utiliza para chantajear al Gobierno de Colombia; y, las bandas criminales son cinco veces más grandes.

Si con el solo anuncio la impunidad se ha generado más crimen, qué podremos esperar cuando ya se haya implementado!

Vale recordar que el Gobierno ha aceptado al narco tráfico como conexo con el delito político, por ende sin cárcel ni extradición pero con elegibilidad política. Y en cuanto a las conductas que se aceptarían como atrocidades, el Gobierno dice que no hay impunidad porque los responsables serían investigados, juzgados y les impondrían sentencia. Sin embargo, la aceptación temprana de responsabilidad evitaría la cárcel.

En los anteriores términos el acuerdo genera ejemplo para que haya más violencia y no garantiza estabilidad. La impunidad es partera de nuevas violencias y dificulta el perdón sincero.

Ojalá que los hermanos colombianos escucharan a Uribe y aprendieran algo de la triste lección que podemos ofrecerles los guatemaltecos.


20
May 15

Se puede manifestar en paz

11351204_10152883055513443_7955095242292685126_n¡Ahí está, sí se puede!  Uno de los grupos que manifestó hoy en la mañana lo hizo sin bloquear, perjudicar, amenazar, ni obstaculizar a nadie.  Quien quiera que haya sido el dirigente de este grupo y sus miembros merecen reconocimiento.

Uno podrá no estar de acuerdo con algunas cosas que piden, como una asamblea constituyente, o el estatismo; pero es ejemplar lo que hizo este grupo.  Los chapines le estamos recordando al mundo que somos gente de paz; y si logramos que las demostraciones sean ordenadas y pacíficas, sin violar derechos ajenos, quizás sea cierto que estamos madurando.

No todos los grupos de hoy en la mañana actuaron con este nivel; pero supongo que ahí vamos evolucionando y aprendiendo no sólo a proteger nuestros derechos y a defenderlos; sino a hacerlo con la autoridad moral que da el no constituirse en violador de derechos y sin exponer a los manifestantes.

Mis respetos para quienes hicieron posible.

Actualización: Un lector me dice que en los dos carriles del lado derecho del arriate van vehículos de ida y de vuelta; lo que indica que en los dos carriles de la izquierda (que no se ven) iba el grueso de la columna de manifestantes y que por lo tanto estaban bloqueados.  ¿Alguien sabe si ese es el caso?  Si así fuera, ¡que decepción!


19
May 15

No a las expresiones violentas

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Las características más notables de los plantones en la Plaza de la Constitución, celebrados el 16 de mayo y el 25 de abril son:

1.Su carácter familiar

2. Su carácter pacífico

3. Su carácter incluyente

Cualquiera que haya estado ahí -y las fotos- pueden dar testimonio de ello. Son verdaderas fiestas cívicas en las que las personas nos reunimos, sin perjudicar a nadie, con el propósito de manifestarnos como ciudadanos y tributarios para ponerle un ¡Hasta aquí! a la corrupción y a los corruptos y para empezar a sembrar un mejor país.

Mañana -aparentemente en la ciudad de Guatemala y en varios puntos del país- las dirigencias oportunistas y violentos de siempre organizarán sus tristemente tradicionales marchas y bloqueos.  Pedirán lo de siempre: estatismo y privilegios.  Pero ahora quieren una asamblea nacional constituyente (¿y un rompimiento constitucional?). ¡Que bien les caería a estos grupos una asamblea que les hiciera una constitución a la medida de Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua!

Entre los organizadores destaca la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas; pero que no te engañe el nombre.  La integran el Comité de Unidad Campesina y la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina, entre otras; organizaciones pero que no te engañen los nombres.  Son grupos que se caracterizan por manifestaciones violentas, generalmente de acarreados, que impiden la movilización de las personas pacíficas y productivas por calles y carreteras, exponen la seguridad de sus acarreados y de sus víctimas y muchas veces dañan la propiedad ajena.  En este enlace hay una explicación de las actividades de Codeca una de las promotoras de la estatización.

¿Por qué es importante esta distinción? Porque los guatemaltecos estamos viviendo un momento de inflexión en nuestra Historia.  Podemos seguir como siempre atados al atavismo de la revolución y el odio; o podemos girar y cambiar el rumbo.  Podemos -si queremos- hacer que prevalezca el espíritu familiar, pacífico e incluyente de las expresiones no violentas.

Que no se confunda a la dirigencia oportunista y violenta de siempre con la gente de paz. ¡Por supuesto que todos tenemos derecho a manifestar; y sobre todo los más afectados por los fabricantes de miseria!; pero, ¿tiene que ser de forma que se violen derechos de otros, tapando calles y en día laboral? La dirigencia de aquellos grupos, ¿podría ser más creativa e innovadora y menos perjudicial?

Les digo No al rompimiento constitucional; No a una asamblea nacional constituyente; No al estatismo; y No al odio.


12
Dic 14

“Cómo se manipuló la paz”

141212 Como se manipuló la paz

¡Ya está a la venta el libro Cómo se manipuló la paz!; pero, ¿por qué es importante? Porque la Historia estudia la acción humana como tal y esta no es sólo una colección poco más o menos ordenada de datos; sino que trata de las valoraciones y las motivaciones de los actores en contextos específicos.

Durante 36 años grupos armados intentaron establecer –en Guatemala– una dictadura del proletariado inspirada en los pensamientos colectivista y totalitario que hace posibles pesadillas como la de Cuba, la de Corea del Norte, para citar sólo dos que sobreviven en nuestros días.

Aquellos grupos fueron derrotados cívica, política y militarmente.  Cuando colapsaron sus patrones en Europa oriental, la Unión Soviética y Asia, se hubieran vuelto irrelevantes (como pelusa en el ombligo), si no hubieran recibido apoyo  –en Occidente – para conseguir acuerdos de pacificación que no sólo les lavarían la cara, sino que les conseguirían espacios políticos y mediáticos.   Actualmente mantienen esos espacios mediante actos de violencia como bloqueos de carreteras; y el control de la narrativa acerca de la natualeza de sus acciones, de sus valoraciones y de sus motivaciones.

Cómo se manipuló la paz es una obra que ayuda al lector intelectualmente honesto a integrar y comprender lo que ocurrió luego del colapso de la exguerrilla y su resurgimiento como casta revolucionaria en ¿tiempos de paz?

Uno puede estar en desacuerdo con ciertas partes de la obra.  Por ejemplo, en el hecho de que –en un estado de derecho– es inadmisible que la institución armada se dedique a hacer obras que les deberían estar vedadas a otras ramas del sector público (que es el sector coercitivo de la economía y de la sociedad).  Pero, superado este detalle (importante), a quien quiera entender qué ocurrió en Guatemala seguramente le interesará conocer la perspectiva de la historiografía militar sobre los derechos humanos en el conflicto armado, así como las ficciones y la leyenda negra elaborada en ese campo.  Le interesará saber cómo es que los vencidos se apoderaron no sólo del tema de los derechos humanos, sino del indigenismo y de la bandera de la paz.

Columna publicada en El periódico.


05
Ago 13

En la marcha por la paz

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¡Me siento muy bien por haber ido a la marcha por la paz y contra la impunidad! Que rico hubiera sido quedarme echando la hueva;  pero no me hubiera sentido bien. Me siento orgullosa de “mi misma”, dijo mi cuata Carol, al referirse a su participación de ayer en la marcha por la paz que se celebró ayer en la Plaza de la Constitución.

Me gustó lo que escribió Carol porque yo también estaba contento de haber ido  y porque la gente que estuvo ahí hizo la diferencia frente a los que no se aparecieron, y frente a los que creen que con poner Like en los anuncios de Facebook y con quejarse en los cuchubales ya hicieron lo suyo.

Ejemplares fueron, también, las participaciónes de mi amiga Carla y toda su familia; así como de la gente que lleva banderas y pancartas; y la de la gente que no es indiferente y la gente que asume un papel protagónico en la organización y participación en actividades como esta. Ciertamente que la paz no va a ser ganada, ni la impunidad va a se derrotada gracias  a los ciudadanos y tributarios abúlicos, resignados y acomodados.

Mis felicitaciones y respetos para quienes organizaron la marcha y para quienes estuvieron ahí.


19
Abr 13

No hay paz sin verdad, ni justicia

En una actitud de franco y abierto desacato, el Tribunal Primero A de Alto Impacto, presidido por Jazmín Barrios anunció que continuará con el debate en el juicio que por supuesto genocidio se sigue contra los generales Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez.  El acto es nulo, claro, porque ayer  Carol Patricia Flores, titular del Juzgado Primero A de Mayor Riesgo, resolvió anular todas las diligencias del juicio que se seguía contra el exjefe de Estado, y el extitular de Inteligencia Militar, quienes por 20 días han estado sometido a procedimientos judiciales arbitrarios e ilegales.

Flores explicó que su decisión se debió al cumplimiento de dos órdenes que le fueron notificadas el pasado martes: la primera de la Corte Suprema de Justicia, que le  ordenó a aquella judicatura que restituya al Centro de Acción Legal en Derechos Humanos lo ordenado en el amparo interpuesto contra la decisión que el 23 de noviembre de 2011 trasladó a Miguel Ángel Gálvez el caso contra el general Héctor Mario López Fuentes, único sindicado en aquella fecha.  La segunda orden de la Corte de Constitucionalidad que detalla que la juzgadora debe recibir las actuaciones y dar exacto cumplimiento al amparo provisional otorgado al CALDH.

Las anteriores resoluciones fueron suficientes para que la jueza decidiera dejar sin efecto todo lo actuado del 23 de marzo de 2011 en adelante, y anular el juicio que hasta ayer se realizaba contra Ríos y Rodríguez.  Antes de hacer pública su decisión, la jueza Flores dijo que Más que un deber es una obligación resolver lo ordenado por la CC y la CSJ. La juzgadora insistió en que no resolvía “a su sabor y antojo”, sino en cumplimiento a las órdenes de ambas Cortes.

Ayer, un reportero me consultó acerca de estos acontecimientos y me preguntó que qué opinaba de la resolución de la jueza Flores.  Le dije que si el propósito de aquellos procedimientos judiciales era el de buscar la verdad y hacer la justicia para consolidar la paz, yo celebraba que se respetaran las garantías del debido proceso y el estado de derecho.  Luego preguntó que si todo lo actuado era anulado, eso tendría efectos en el dolor y el sufrimiento de las víctimas; a lo que respondí que ciertamente le dolor y el sufrimiento eran cosas muy malas y que no deberían ocurrir, y que era lamentable. Lo que olvidé mencionar es que la jueza Barrios debería haber pensado en eso cuando actuaba a sabiéndas del amparo interpuesto por CALDH, y cuando actuaba de forma ilegal y abusadora en el tribunal.  Sospecho que la arrogancia y la fortaleza que le daban sus patrocinadores (ONG, prensa, embajadores extranjeros, organismos interesados y otros) le impidió ver que estaba poniendo en riesgo la legalidad de los procedimientos en los que incurría.  Finalmente me preguntó si no es que se ponía énfasis en la forma, y se perdía la importancia del fondo.  A este cuestionamiento respondí que la forma y el fondo se complementan.  Que si bien el fondo es importante, la función de la forma es proteger las garantías del debido proceso y del estado de derecho; y que su función era la de evitar procedimientos arbitrarios, antijurídicos, prepotentes y abusadores.  La forma puede obstaculizar el fondo; pero la función de la forma es proteger el fondo.

En fin…todo esto se está moviendo rápido y lo importante es que se haga justicia y que prevalezca la verdad para que la paz no se funde en venganza, ni en arbitrariedades.  Aribrariedades y abusos como el de la jueza Barrios al no acatar la resolución del Juzgado Primero A de Mayor Riesgo, de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Constitucionalidad.


20
Jun 12

¡Por el principio de no agresión en la sociedad!


Jorge debería ayudar te va a gustar si estás de acuerdo con que el principio de no agresión debería prevalecer en una sociedad civilizada.

Este post es la coincidencia afortunada de tres buenos cuates: Fred Kofman, que es la voz del vídeo; Ricardo, que me mostró George Ought to Help, y Rebeca, que me avisó que hay esta versión en español.


27
Abr 12

¿Algo pacífico y relajante para antes de ir a dormir?


No hay nada más que decir. Gracias a mis amigos Susette, Michael y Magatte.


28
Dic 10

Payasos y caritas pintadas para celebrar “La paz”

Muy apropiado me pareció que la firma de los acuerdos de pacificación sea celebrada con payasos, mimos y caritas pintadas.  Y creo que el mejor artículo con respecto a aquellos acuerdos es el que publicó, hoy, Estuardo Zapeta:  Una estafa llamada “paz”

No hubo paz; esa cosa fue un engaño; sólo nos cambiaron de guerra, y los ex guerrilleros, que ahora se codean con la “oligarquía”, contra la cual pelearon, han aprehendido, como perros de Pavlov, a degustar “Vega Sicilia”, con el pisto de nuestros impuestos. Vaya vueltas de la vida.

No, qué va, la paz ni vista ni oída. Esa fue cantos de sirenas rojinegras que en lugar de escamas tenían cuero suficientemente grueso, pero a la vez deslizante para navegar por las turbulencias políticas de un grupo que cambió la montaña por el hotel cinco estrellas, y las tortillas por parisino “baguet”, y los frijoles por caviar iraní.

La paz fue el arrinconamiento de los rústicos guerrilleros que hoy cobardemente no salen de las “asesorías” presidenciales, para no dar cara y saldar también sus muertes, sus masacres y sus fantasmas.

Por eso utilizan la “paz” como discurso; por eso, han convencido al rancio conservadurismo gachupín que cambiar de discurso puede costarles la ira europea o los “frutos de la ira” de los gringos. Y los gachupines tiemblan. Cobardes.

Y por eso los hijos de los conservadores se sientan hoy con quien sigue queriendo destruirlos, pero ya no bajo la premisa de la guerra armada, sino bajo el manto de “amistarse con los cachorros, ganarse con eso la confianza de los patriarcas, para luego destruir la especie”.

Ex guerrilleros de pico educado, o mejor dicho reentrenado, que aprendieron la letanía de la paz para subsistir en una guerra de antiguos fantasmas y del olor a muerte que les llega desde el mar. Me sorprende cómo citan a Giddens —fuera de contexto, por supuesto— y algunos atrevidos se han cambiado a Leoni y han dejado “Gramshí” —como dice un “culto” ex guerrillero—, y otros, sintiendo que el tren los dejó, quieren recuperar a Vargas Llosa, a quien siempre odiaron, según ellos por “derechista”. (A esos ex guerrilleros, los que corren detrás del tren de la posmodernidad, les recomiendo que empiecen por “Historia de Mayta”, y vean ese magnífico retrato con todo y final, de estos movimientillos de la, ja, ja, ja, “izquierda latinoamericana”; y, es que de veras, tenemos en Guatemala el retorno del Perfecto Idiota Latinoamericano . . . y europeo. . . y gringo, con esa retórica de “la paz”).

Nuestros ex guerrilleros aprendieron rápido  el discursito ese de “las multiculturalidades, multietnicidades, plurilingüismos”, cuando antes esas eran para ellos “babosadas  irrelevantes del poder intelectual de la clase dominante para subyugar al campesinado,” á la Díaz-Polanco, y de repente, oh Ajaw, oh Abuelas y Abuelos,  resultaron cual “dominicos”, de defensores de los “indios,” y más “mayas” que mi primo Tekún, sí, por supuesto, defensores de “los indios brutos y mulas”, que se dejaron seducir por la gran paja y las huecadas de las “22 estrellas pequeñas representando la multiculturalidad de Guatemala, formando un círculo, con dos estrellas grandes en el centro que representaban el Campesinado y el Proletariado”, ay tú.

No hombre, si estos ex guerrilleros hasta de música cambiaron y Silvio, Pablo, y La Negra, junto con los “guaragua” —sos chucho— dejaron por el “jazzestructural”, verdad. Así de revolucionaria es la paz de los ex guerrilleros cinco estrellas.

No, no hubo paz, ellos sólo cambiaron de guerra.