22
May 24

Egoísmo y virtud

 

De Ayn Rand, la Wikipedia dice que fue filósofa y escritora. Si aquella fuente te parece muy pedestre para tus estándares, ¿qué tal la Stanford Encyclopedia of Philosophy?  Esa fuente de una universidad Ivy League dice que fue una novelista-filósofa que esbozó una filosofía integral, que incluía una epistemología y una teoría del arte en sus novelas y ensayos.

De hecho, la filosofía Objetivista, de Ayn Rand, se ocupa de la metafísica (que es el estudio de la existencia como tal y es la base de la filosofía), de la epistemología (que es la teoría del conocimiento y estudia los métodos de cognición de las personas), de la ética (que se ocupa del bien y del mal y de cómo deberíamos tratarnos entre las personas), de la política (que trata de los principios de un sistema social apropiado) y de la estética (que aborda las necesidades de nuestras conciencias).  ¡Todas ellas ramas de la filosofía! En su obra, Filosofía: ¿quién la necesita? Rand explica que necesitamos de aquella disciplina académica para manejarnos con los problemas concretos, particulares, de la vida real, es decir, para poder vivir en la tierra.

Filosofía: ¿quién la necesita?, por Ayn Rand.

En materia de ética Rand tiene un libro que se titula The Virtue of Selfishness, traducido como La virtud del egoísmo, y por eso algunas personas creen que Rand dice que el egoísmo es una virtud.  Pero eso es un error y te cuento por qué.

El primero paso es avanzar más allá del título y leer el primer párrafo de la Introducción donde la autora explica hay personas que le preguntan por qué es que usa la palabra egoísmo para describir virtudes de carácter; pero Rand no dice que el egoísmo es una virtud. 

Un lector más acucioso querrá enterarse mejor y avanzar al sexto párrafo de la Introducción para hallarse con que el significado exacto de la palabra egoísmo es la preocupación por los intereses personales. Y Rand explica que ese concepto no incluye una calificación moral porque no nos dice si la preocupación sobre lo que a uno le interesa es buena, o mala; ni que es lo que constituye los intereses reales de las personas. 

Hasta aquí no hay modo de que alguien pueda concluir, por ejemplo, que Ayn Rand acuñara la triste afirmación de que el egoísmo es una virtud.

Lo que sí dice la autora, si el lector quiere enterarse, es que la moralidad (el campo de las virtudes) no es una competencia de caprichos; y que como no podemos sobrevivir por medios arbitrarios tenemos que descubrir y practicar los principios que requiere no sólo nuestra supervivencia, sino nuestro florecimiento. De ahí que necesitemos una moralidad de interés racional, o de egoísmo racional.

Nada, hasta aquí, apunta a que -según Rand- el egoísmo sea una virtud.

La virtud del egoísmo, por Ayn Rand.

¿Por qué es necesario hacer este ejercicio de ir a un texto de Ayn Rand para entender a Ayn Rand? Porque, como explican Mortimer J. Adler y Charles van Doren en el clásico How to Read A Book, the Classic Guide to Intelligent Reading, el primer paso necesario para la lectura analítica es llegar a un acuerdo con el autor.  Adler y van Doren recomiendan identificar las palabras importantes de un libro y descubrir cómo es que las está usando el autor.  Hay que determinar el significado de esas palabras con precisión tal y como las usa el autor. 

¿Ves? No se vale criticar a un autor por lo que no dice, ni por lo que quieres creer que dice.

How to Read a Book, por Mortimer J. Adler y Charles van Doren.

De modo que sigamos con textos de la filósofa que nos ocupa. En La ética objetivista (un capítulo de La virtud del egoísmo) Ayn Rand explica que los valores son todo aquello que queremos conseguir, o conservar; en tanto que las virtudes son acciones necesarias para conseguir, o conservar valores morales (porque no todos los valores son morales. Tu computadora es un valor, pero no es un valor moral). 

Y aquí viene el pollo del arroz con pollo. En aquel texto, Ayn Rand ofrece una lista de tres valores cardinales: razón, propósito y autoestima, a las cuales les corresponden tres virtudes cardinales: racionalidad, productividad y orgullo. Y no veo al egoísmo mencionado aquí…por ningún lado.

La filósofa hace una lista de virtudes derivadas de la racionalidad que ella considera importante explicar expresamente: independencia, integridad, honestidad, productividad, y justicia.  Ponle atención a justicia porque nos ocuparemos de ella en unos párrafos; y, mientras tanto, ¿leíste egoísmo en esa lista de virtudes? ¿No? Yo tampoco.  Porque Rand no considera que el egoísmo sea una virtud.

Warren Orbaugh, arquitecto y filosofo guatemalteco, estudioso de la filosofía Objetivista (la de Ayn Rand), escribió una obra titulada Objetivismo: la filosofía benevolente e hizo una lista de virtudes Objetivistas adicionales a las mencionadas arriba: creatividad, laboriosidad, ambición, determinación, benevolencia, perseverancia, responsabilidad, honradez, sinceridad, prudencia, limpieza y fortalecimiento.  ¿Viste que el egoísmo no está en esta lista, tampoco? ¿Sabes qué otra virtud si menciona Orbaugh? La justicia, y no le quites el ojo a esta virtud.

Objetivismo: la filosofía benevolente, por Warren Orbaugh.

Entonces, ¿qué quiere decir la filósofa con la virtud del egoísmo? Pues que la virtud propia de la necesaria facultad de velar, uno por sus propios intereses es la racionalidad.  De ahí la frase egoísmo racional, que se opone al egoísmo irracional, infantil, y caprichoso de aquel que piensa que todo es para él, que puede sacrificar a otros en su propio beneficio, o que puede vivir arbitrariamente. Si el libro se hubiera llamado The Proper Virtue of Selfishness, o La virtud adecuada del egoísmo, quizá habría menos personas confundidas; empero, supongo que un título breve es mejor que uno largo, y que uno, cuando escribe, espera algún esfuerzo intelectual mínimo por parte de los lectores.

¿A qué viene todo esto?

Estas meditaciones vienen a cuento porque Carol Zardetto, escritora guatemalteca notable escribió en X que Ayn Rand, es una pseudofilósofa que acuñó la triste afirmación de que el egoísmo es una virtud. Y ya vimos que ni una cosa, ni la otra, si confiamos en la Wikipedia y en la Stanford Encyclopedia of Philosophy y si hacemos el mínimo esfuerzo intelectual de leer a Rand directamente.

Aquello nos lleva al X de la distinguida escritora que añade: Su pensamiento [el de Rand] es asidero de los narcisistas y de los que creen que la libertad puede existir sin la justicia. Además, la dilecta escritora afirmó que aquellos conceptos están a lo largo de la obra de Rand y que no es difícil hallarlos si uno la lee.

Me animé a escribir estas líneas por invitación de Benjamín Alvarado -un lector de la escritora citada- que publicó en X lo siguiente: Responda porfa Luisfi, no se comporte como Netcentero que solo tira la piedra y esconde la mano…Espero su respuesta porque se ve que lo dejaron en jaque.

Eso sí, le comenté al lector que en realidad no respondo bajo presión; y prefiero almorzar antes que ocuparme de cosas así. Ya que la conversación me agarró a la hora del almuerzo. 

Ahora exploremos la justicia

En La virtud del egoísmo, Rand menciona expresamente a la justicia entre las virtudes; y en Objetivismo: la filosofía benevolente, Orbaugh menciona a la justicia entre las virtudes.  Si llegamos a acuerdos con los autores, ¿es apropiado decir que ellos consideran que la justicia es una virtud? Yo digo que sí; y me parece clarísimo.

En el célebre discurso de John Galt, en La rebelión de Atlas, que es una novela filosófica de Rand, el héroe dice que la justicia es el reconocimiento del hecho de que no se puede falsear el carácter de los hombres como no se puede falsear el carácter de la naturaleza, que se debe juzgar a todos los hombres tan concienzudamente como se juzgan los objetos inanimados, con el mismo respeto por la verdad, con la misma visión incorruptible, mediante un proceso de identificación tan puro y racional que cada hombre debe ser juzgado por lo que es y tratado en consecuencia.

En su libro Introduction to Objectivist Epistemology, la filósofa explica que el “juicio objetivo” es una de las categorías más amplias a las que pertenece el concepto de “justicia”. ¿Qué distingue a la “justicia” de otras instancias de juicio objetivo? Cuando uno evalúa la naturaleza o las acciones de objetos inanimados, el criterio de juicio está determinado por el propósito particular para el cual los evalúa. Pero ¿cómo se determina un criterio para evaluar el carácter y las acciones de los hombres, en vista del hecho de que los hombres poseen la facultad de volición? ¿Qué ciencia puede proporcionar un criterio objetivo de evaluación con respecto a cuestiones volitivas? La Ética. Ahora bien, ¿necesito un concepto para designar el acto de juzgar el carácter y/o las acciones de un hombre exclusivamente sobre la base de todas las pruebas fácticas disponibles, y de evaluarlo mediante un criterio moral objetivo? Sí. Ese concepto es “justicia”.

Por si no quedó claro, Warren Orbaugh la explica así: Justicia es la racionalidad en la evaluación y trato de otros individuos. Es una necesidad práctica para la vida humana.  La justicia es la muestra de la honestidad y de la racionalidad y por lo tanto exige objetividad al tratar a otros como se merecen.  Es un medio vital para proteger y promover los valores de uno.

Semejante virtud, ¿cómo podría estar divorciada de la libertad que es la ausencia de coacción arbitraria?

Habiendo practicado las recomendaciones de Adler y van Doren, en How to Read a Book, no cabe afirmar que el pensamiento de Ayn Rand es asidero…de los que creen que la libertad puede existir sin la justicia.

Por supuesto que alguien podría tener una definición distinta de justicia; y en el espíritu de Adler y van Doren sería genial que la compartiera; para salir a su encuentro y no perdernos en el camino de entender a Rand.

La falacia del hombre de paja

Friedrich A. Hayek, en Los fundamentos de la libertad explicó que todas las teorías políticas dan por sentado que la mayoría de los individuos son muy ignorantes. Aquellos que propugnan la libertad difieren del resto en que se incluyen a sí mismos entre los ignorantes e incluyen también a los más sabios. El conocimiento que el individuo más ignorante puede deliberadamente utilizar y el que usa el hombre más sabio, comparados con la totalidad del conocimiento que constantemente se utiliza en la evolución de la civilización dinámica, son insignificantes. Y es cierto, todos somos ignorantes en algo y en mucho.  Por lo tanto, nadie está obligado a tener conocimiento de la filosofía Objetivista, que es la de Ayn Rand.

Lo que no se vale…y esto se aplica a cualquier filosofía (o texto) es criticarla sin haberla leído, repetir consignas sin fundamento, ningunear a la autora (y esto se aplica a cualquier autor) para predisponer a la clientela; ni se vale fabricar un hombre de paja para no tener que entrarle al hueso de lo que se quiere criticar.

Análisis del libro: La virtud del egoísmo (Sesión 1)

La falacia del hombre de paja consiste en fabricar una imagen débil del oponente, que no necesariamente refleje sus argumentos para luego atacar y desprestigiar esa imagen, haciendo creer a los demás que ese en realidad es el oponente.

¿Viste? Es un hombre de paja decir que Ayn Rand es una pseudofilósofa (en X), cuando la enciclopedia de filosofía de la Standford University (y otras instancias) la describen como filósofa.  Es un hombre de paja decir que Rand dice que el egoísmo es una virtud, cuando no dijo tal cosa. Es un hombre de paja decir que la autora da pie a suponer que la libertad y la justicia son incompatibles.


02
Feb 24

¡Guinness para celebrar el Día de Ayn Rand!

El día de hoy es para celebrar: el dos de febrero se celebra el Día de Ayn Rand  o Día del egoísmo porque hoy sería el cumpleaños de aquella filósofa.

De acuerdo con la tradición este día se celebra comprando algo que te da placer y alegría, o haciendo algo que disfrutas y que te pone contento. Aprovecha este día para desafiar cualquier premisa basada en el deber, para reafirmar el amor por tus valores y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí mismo.

Yours Truly y ¡Salud, por Ayn Rand y sus ideas! Foto por Raúl Contreras.

Como en otros años te comparto algo que escribió mi cuate Craig Biddle, en The Objective Standardexplica que Rand defendía lo que ella llamaba egoísmo racional: la idea de que uno siempre debe actuar de una manera racionalmente interesada, perseguir siempre los valores que le sirven a la vida por medio del mejor juicio, siempre considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones y nunca cometer un sacrificio (“la rendición es un valor mayor por el bien de uno menor”).

Sostener este principio, explicó, es ser moral; de ahí la virtud del egoísmo. Rand vio esta idea como la clave de la felicidad personal y como la base moral de una sociedad libre. Y ella tenía razón. Si desea vivir su vida plenamente y alcanzar la mayor felicidad posible, debe actuar de una manera racionalmente interesada como un principio inquebrantable. Debe elegir objetivos, actividades y relaciones que sirvan para la vida, y debe buscarlos de manera racional y ambiciosa a lo largo de sus días y años. Hacer lo contrario es vivir menos plenamente, menos felizmente de lo que puedes vivir.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

¿Un almuerzo festivo? ¡Enrolladas con mole de chunto!

Para celebrar, en camino a casa pasé a por un par de cervezas Guinness y en casa el almuerzo fueron enrolladas con mole de chunto. No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.


02
Sep 23

¡2 de septiembre, Día de “La rebelión de Atlas”!

 

El 2 de septiembre de 1946 la filósofa y novelista Ayn Rand empezó a escribir La rebelión de Atlas y por eso es que hoy celebramos el Día de La rebelión de Atlas; además a lo largo de aquella novela esa fecha aparece en varias ocasiones.

The Ayn Rand medal, por Sandra J. Shaw.

En septiembre también celebramos la desvinculación de Guatemala -y de Centroamérica- como parte de las Españas, y en este mes celebro mi cumpleaños.  Entonces aprovecho para recordar que, en la novela, Guatemala es mencionada dos veces:

  • [Cuffy Meigs]…vendía rieles a Guatemala o a compañías tranviarias de Canadá, cables a fabricantes de fonógrafos y durmientes como combustible para hoteles de centros turísticos, dice en el capítulo V de la tercera parte de la novela. Meigs, por cierto, es un saqueador que medra en la crisis, al amparo de los políticos…¿te parece familiar?

Coincidentemente, ese capitulo comienza con: La mañana del 2 de septiembre un alambre de cobre se rompió entre dos postes de teléfono, junto a la línea de la vía del Pacífico, de Taggart Transcontinental.  ¿Viste? El 2 de septiembre y Guatemala en el mismo capítulo.

  • La República popular de Guatemala -escribían los periódicos del 26 de enero- rechaza el pedido de los Estados Unidos de mil toneladas de acero. dice en el capítulo VIII d la segunda parte de la novela.  Este capítulo aborda el enfrentamiento entre la fuerza bruta y el intelecto; y el hecho de que los humanos necesitamos de libertad política para sobrevivir.

Aquella novela célebre fue publicada en 1957. ¿Qué pasó en la historia de Guatemala entre 1946 y 1957 que pudiera llamar la atención de la filósofa a tal punto de que incluyera a a este país, ¡dos veces!, en su novela monumental?  Luego del período revolucionario que es cooptado por el socialismo, e incluso  por políticos e ideólogos marxista-leninistas, en 1954 -y con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos de América- los guatemaltecos llevan a cabo La Liberación contra un gobierno cada vez más radicalizado hacia el socialismo.  Guatemala tuvo que estar en las noticias con bastante frecuencia, sobre todo a partir de 1949 cuando el régimen revolucionario empieza a deteriorarse gravemente luego del asesinato del candidato opositor.

Independientemente de cualquiera otra causa -y quizás la respuesta se halle, o no en la correspondencia y archivos de Rand- la lucha de los guatemaltecos por su libertad, contra el colectivismo y el potencial totalitarismo podría haber llamado la atención de la autora.


25
Ene 23

“Los que vivimos”…un obsequio “vintage”

 

Los que vivimos es la historia de Kira Argunova. Se desarrolla en 1920 alrededor de la familia de Kira y su lucha por sobrevivir a los cambios sociales e ideológicos a principios de la revolución bolchevique y de la Unión Soviética.   La película está basada en la novela homónima por Ayn Rand y la semana pasada recibí un bellísima versión en VHS, de 1988, gracias a la generosidad de Lucy A. de Ríos.

La peli, de 1942, fue dirigida por Goffredo Alessandrini y producida por Massimo Ferrara-Santa María.  Este último fue acusado por el régimen fascista, de Benito Mussolini, de haber hecho -intencionalmente- una película de propaganda antitotalitaria contra aquel régimen.  En consecuencia el film fue confiscado por los fascistas y desaparecido hasta que, en 1968, fue redescubirerto por Erika y Henry Mark Holzer. Curiosamente Vittorio, hijo de Il Duce, ayudó a su producción y convenció al ministro de Cultura,  Corrado Pavloni, de autorizar la peli.  En contraste con la reacción italiana, para Joseph Goebbels, en Berlín, Los que vivimos era muy blanda con los soviéticos a quienes los cineastas alemanes describían como animales inhumanos.  El burro hablando de orejas, diría mi abuela.  La información para este párrafo la tomé de textos que acompañan los VHS.

La novela y la peli son de gran valor.  Según Warren Orbaugh, El propósito principal de las cinco novelas de Ayn Rand –IdealLos que Vivimos, Himno, El Manantial, y La Rebelión de Atlasno fue la conversión filosófica de sus lectores (aunque todas tienen un tema filosófico principal), sino que proyectar y hacer real los caracteres que son los héroes de sus libros. El deseo de hacer visible al hombre ideal fue lo que la llevó a escribir las novelas, y la necesidad de definir lo que hace posible a un hombre ideal, la llevó a formular el contenido filosófico de esas novelas.

Dicho lo anterior, Los que vivimos no sólo es una historia de amor conmovedora, sino que plantea un problema de mucha actualidad: ¿Cómo puede vivir una persona buena, íntegra e independiente en una sociedad maligna?

En 1988, cuando fue lanzada la edición que generosamente me obsequió Lucy…en recuerdo del querido Roberto Bobby Ríos, The Boston Globe publicó que We the Living viene de una época en que las películas no se avergonzaban de ser operáticas, lujuriosas y de pura sangreEs una mezcla de “Doctor Zhivago” y “A Tale of Two Cities”.  En el New York Daily, ike McGrady escribió que “We the Living” califica, en todo aspecto, como un tesoro fílmico.  En The New York City Tribune, Nels Ericson escribió que será un crímen que pocas personas vean esta película cuando sea exhibida en la sala de cine de Bleeker St. y en la Carnegie Screening Room; pero es un crimen que esta gran película haya estado escondida y olvidada por cerca de 50 años.  Variety opinó que el de We the Living debe ser considerado un redescubrimiento importante; y The  Hollywood Reporter recordó que la peli es una denuncia moral del colectivismo, según había explicado Holzer.

Leí el libro y vi la peli hace varios años, y me dan ganas de volver a por lo menos uno de ellos.

Como dato curioso que no tiene nada que ver, pero sí,  Rossano Brazzi es el actor que interpreta a Leo Kovelensky en Los que vivimos y protatonizó, en 1975 una película filmada en Guatemala, que se llama El derecho de asilo.


02
Feb 22

¡Celebremos, hoy, el Día de Ayn Rand!

 

La fecha de hoy es extraordinaria: 2/2/22, y ¿sabes qué? El dos de febrero se celebra el Día de Ayn Rand  o Día del egoísmo porque hoy sería el cumpleaños de aquella filósofa.

Este día suele celebrarse comprando algo que te da placer y alegría, o haciendo algo que disfrutas y que te pone contento. Aprovecha este día para desafiar cualquier premisa basada en el deber, para reafirmar el amor por tus valores y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí mismo.

Craig Biddle, en The Objective Standardexplica que Rand defendía lo que ella llamaba egoísmo racional: la idea de que uno siempre debe actuar de una manera racionalmente interesada, perseguir siempre los valores que le sirven a la vida por medio del mejor juicio, siempre considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones y nunca cometer un sacrificio (“la rendición es un valor mayor por el bien de uno menor”).

Sostener este principio, explicó, es ser moral; de ahí la virtud del egoísmo. Rand vio esta idea como la clave de la felicidad personal y como la base moral de una sociedad libre. Y ella tenía razón. Si desea vivir su vida plenamente y alcanzar la mayor felicidad posible, debe actuar de una manera racionalmente interesada como un principio inquebrantable. Debe elegir objetivos, actividades y relaciones que sirvan para la vida, y debe buscarlos de manera racional y ambiciosa a lo largo de sus días y años. Hacer lo contrario es vivir menos plenamente, menos felizmente de lo que puedes vivir.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

Para celebrar, más tarde iré a uno de mis lugares favoritos a echarme un par de Guinness. No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

Fue una, no dos; pero estuvo rico y alegre.

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.


04
Sep 21

Temas controversiales con Bryan Caplan

 

Cuando Bryan Caplan escribe un libro, no piensa sólo para especialistas investigadores; sino que piensa en hacerlos accesibles para  científicos sociales en general, estudiantes, periodistas y cualquiera que sea intelectualmente curioso; pero en su libro más reciente, pensó no solo sus audiencias regulares, sino en estudiantes de secundaria e incluso niños.

Haz clic en la imagen para ver la conversación.

Justo antes del encierro del año pasado tuve la dicha de conversar con Bryan; y aunque yo no soy fan de las fronteras abiertas porque estoy convencido de que sus defensores no están conscientes plenamente de la naturaleza del islamismo; ni de la de las caravanas masivas de migrantes, conversar con alguien de la talla intelectual de Bryan siempre es estimulante y enriquecedor.

Bryan es autor de  The Case Against Education: Why the Education System Is a Waste  of Time and Money; y The Myth of the Rational Voter: Shy Democracies Choose Bad Policies; y más recientemente de Open Borders: The Science and Ethics of Inmigration.

Si te interesan esos temas seguramente encontrarás útil esta conversación y los libros de Bryan.

Por supuesto que hablamos de las fronteras abiertas, también acerca del mito del votante racional, sobre el desperdicio que es el actual sistema de educación. La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, fue el libro más influyente en su vida, dijo Bryan, además escribió un ensayo que relaciona la teoría del análisis económico de las decisiones públicas con las ideas de Rand.

Al final de la charla, Bryan Caplan hace una recomendación de lecturas que es muy valiosa.


02
Jul 21

¿Quién cambiara la educación para los niños?

 

La educación de mi cuate, Nixon, fue tradicional y no fue inspiradora para él. Por eso le costaba hacer tareas y llegar a los resultados que se esperaban de él.  Sin embargo, él siempre estaba buscando algo fuera de las clases, él quería explorar el mundo y vivir aventuras porque tenía la sensación de que había algo más allá de las aulas y de lo que le hacían memorizar en la escuela.

Imagen de previsualización de YouTube

Nixon empezó a descubrir lo que buscaba cuando comenzó a leer libros por su cuenta.  El Manantial, de Ayn Rand, fue la primera novela que leyó y en las obras de aquella filósofa encontró una promesa de grandeza, no sólo con respecto a lo que podía encontrar en el mundo, sino con respecto a lo que podía encontrar en sí mismo a pesar de los problemas y de los obstáculos.

Adolescente, como era, Nixon encontró en aquellas obras las herramientas necesarias para buscar y encontrar su lugar en el mundo.  Todo esto lo cuenta él en su canal de Youtube que encuentras si en el buscador de aquel sitio pones: Nixon Sucuc. Aquellas herramientas lo ayudaron encontrar el propósito de su vida y fortalecer su autoestima.  Empezó a aprender a usar su razón, luego de que todo lo que había aprendido en la escuela era a obedecer a la autoridad y a aceptar conclusiones por fe, y a memorizar.  Armado con aquellas herramientas Nixon enfrentó los conflictos entre lo que había aprendido y lo que quería alcanzar.

Para no hacer larga la historia, ¿a qué dedica Nixon su talento y sus otros recursos en estos días? A resolver el problema que más le molesta en el mundo y el que más le fascina en el mundo.  Es que no existen programas educativos que inicien a los niños y adolescentes en los poderes y hábitos mentales que necesitamos para vivir una vida floreciente como seres humanos.

Nixon también explora su vida de propósito por medio de las artes liberales en el Michael Polanyi College, por medio de las obras de Homero, Sófocles, Aristóteles, Newton, Darwin, Smith, Locke y otros grandes.  Si compartes la inquietud de Nixon seguramente querrás suscribirte a su canal, o por lo menos visitarlo con regularidad.

Columna publicada en elPeriódico.


02
Feb 21

¡A celebrar el Día de Ayn Rand!

Hoy es el Día de Ayn Rand o de el egoísmo y suele celebrarse comprando algo que te da placer y alegría, o haciendo algo que disfrutas y que te pone contento.  El 2 de febrero cumpliría años la escritora y filósofa Ayn Rand y para celebrar aprovecha el día para desafiar cualquier premisa basada en el deber, para reafirmar el amor por tus valores y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí mismo.

Imagen de previsualización de YouTube

Craig Biddle, en The Objective Standardexplica que Rand defendía lo que ella llamaba egoísmo racional: la idea de que uno siempre debe actuar de una manera racionalmente interesada, perseguir siempre los valores que le sirven a la vida por medio del mejor juicio, siempre considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones y nunca cometer un sacrificio (“la rendición es un valor mayor por el bien de uno menor”).

Sostener este principio, explicó, es ser moral; de ahí la virtud del egoísmo. Rand vio esta idea como la clave de la felicidad personal y como la base moral de una sociedad libre. Y ella tenía razón. Si desea vivir su vida plenamente y alcanzar la mayor felicidad posible, debe actuar de una manera racionalmente interesada como un principio inquebrantable. Debe elegir objetivos, actividades y relaciones que sirvan para la vida, y debe buscarlos de manera racional y ambiciosa a lo largo de sus días y años. Hacer lo contrario es vivir menos plenamente, menos felizmente de lo que puedes vivir.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

Para celebrar, en casa nos compramos un paté que nos gusta mucho y lo comeremos a la tarde. No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.


01
Nov 20

Importancia ética y tradicional de estas fiestas

Ayer celebramos el  Halloween y esta es una fiesta para tomar a la ligera el mal y celebrar el bien. Pero, dados los fantasmas inflables en el césped de sus vecinos y los niños disfrazados de zombis y monstruos, también es una oportunidad para reflexionar sobre la base y la naturaleza del mal. No podemos depender del ajo, la decapitación, o de la luz del sol para repeler las criaturas nocivas que inevitablemente encontramos en la vida. Para fortalecernos contra el mal, tenemos que entenderlo, escribió Jon Hersey en un artículo publicado en The Objective Standard. Te invito a que leas el artículo. 

Porfirio, Macario, Tereso y Teófilo. Nuestros perritos de Halloween.

Mientras tanto, en Guatemala, con la llegada del Halloween y del Día de los muertos se inauguran las fiestas del fin de año. Durante tres días- entre ayer y el 2 de noviembre- se celebra una de las fiestas más importantes del calendario de celebraciones chapinas.

En chapinlandia, el Día de todos los santos y el Día de los muertos se fusionan en el asueto del 1 de noviembre día en que las familias se reúnen para comer e intercambiar el célebre fiambre; y mi hipótesis -sin fundamento científico- es que esta fiesta es nuestro Día de gracias.  Celebración que es una mezcla encantadora de tradiciones precolombinas, virreinales y celtas.

Por cierto, que no te engañen, no es cierto que la tradición de pedir dulces en la noche de hoy sea ajena a la cultura chapina. Los niños de los tiempos de Naná camota, durante lo que ahora conocemos como Halloween, iban de casa en casa recitando: Angeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos./ Si no nos la dan/ puertas y ventanas lo pagarán. Era la versión criolla del trick, or treat; y si los críos no recibían sus dulces de ayote y de jocotes manchaban puertas y ventanas de los tacaños con cal.

La noche de anoche, la de Halloween, es importante porque es la víspera.  Es la noche en la que se deja curtiendo el fiambre para comerlo hoy. La noche en la que los ingredientes quedan mezclándose e intercambiando sus sabores y aromas de la forma en la que lo hicieron nuestros padres, nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos. Además es una noche juguetona en la que -con disfraces- celebramos la vida y nos burlamos de la muerte; así como de las brujas, de la hechicería, de los monstruos y de otros productos del misticismo.

El 1 de noviembre y en celebración de la vida (este detalle es muy importante), las familias recuerdan a los que han fallecido y alrededor de un plato opulento –que incluye variedad de carnes, embutidos, vegetales y adornos exuberantes–  celebran que están unidas, que pueden comer aquellas delicias y que ¡hasta pueden compartirlas!

El fiambre, como el pavo y otras maravillas del Día de Gracias, no es posible sin trabajo productivo, sin cosechas, sin ahorros, sin salud, prosperidad, ni talento. Todo ello digno de ser celebrado. El Fiambre que se come en soledad no sabe tan bien como el que se come acompañado por las personas que uno ama, que uno valora, que uno admira, que uno respeta o a las que uno les tiene cariño.

De cualquier manera, una fiesta en la que se celebra la vida y en la que se hace mofa del misticismo; una fiesta en la que se les quita importancia al mal y a los monstruos;  una fiesta en la que se celebran la bonanza y la prosperidad; y una fiesta en la que la familia es el núcleo unificador, es una fiesta que merece ser celebrada.

Con respecto al mal; y esto es muy importante en los tiempos que estamos viviendo, Ayn Rand escribió: Vi que el mal era impotente, que el mal era lo irracional, lo ciego, lo anti-real, y que la única arma de su triunfo era la voluntad del bien de servirlo. . . . Vi que llega un punto, en la derrota de cualquier hombre virtuoso, en el que se necesita su propio consentimiento para que el mal gane, y que ninguna forma de daño que otros le hagan a él puede tener éxito si decide negar su consentimiento.

A largo plazo, escribió Hersey, el mal no puede vencer de manera sustancial sin el consentimiento de sus víctimas. Para luchar contra el mal, no se necesitan “agua bendita” ni balas de plata. Lo que se necesita es que los hombres buenos comprendan la naturaleza del bien y el mal, que condenen el mal con certeza moral y animen a otros a hacer lo mismo.