19
Oct 21

Árbol de persimones, que alegría

 

Este año todavía no he comido persimones; pero, ¡Sorpresa!, ayer me encontré con un árbol de esas deliciosas frutas y es la primera vez que veo uno.

Los persimones siempre me recuerdan a mi abuela, Frances, en mi adolescencia.  En aquel tiempo no eran comunes, ni conocidos, y ella compartía conmigo los suyos que le llevaba su comadre, Queta, cosechados del jardín de su suegro don Manuel, en Panajachel.  La Abui, como le decíamos a mi abuela los comía crudos disfrutando de su dulzura y de su textura peculiar; o preparaba un pudding que sacaba lágrimas de emoción de lo delicioso que era. Freddy, que es primo de mi papá, me contó una vez que los primeros árboles de persimones que vinieron a Guatemala los trajo mi bisabuelo Federico y uno de esos arbolitos estaba en la casa de mi tía abuela, Olga, la mamá de Freddy.

Los persimones (junto con los chicos) son unas de mis frutas favoritas no sólo por su sabor, sino por sus color y textura. Esta es una caricia y, ¿sabes?, su pulpa tiene dos texturas distintas.


23
Sep 21

¡Sorpesa! Chicle de verdad

 

Los chicozapotes o chicos son mis frutas favoritas; más que los mangos, que los higos, que las fresas y las moras, que las peras, que las manzanas, que los melones y las papayas, que los bananos y que los melocotones.  Tanto como los persimones. No sólo por su sabor amielado delicioso, sino porque desde niño me llamaba la atención que de su árbol salía el chicle natural. ¿Ves el chicle entre la pulpa?

Los chicos de ahora no traen chicle como cuando yo era niño.  Los de ahora son injertados y supongo que la eliminación del chicle en la fruta es un plus de la modernidad.  Pero cuando yo era niño los chicos casi siempre traían chicle y era muy alegre y divertido separarlo de la pupa y masticarlo por buen rato aunque no tuviera sabor.

Ahora es raro encontrar chicos con chicle; pero en casa, cuando los encontramos, siempre nos alegra.  Ya sabes…el club de la nostalgia se alborota. En la foto una bolita de chicle natural.

Cuando fui a El Mirador, en el reino Kan, la primera noche en la selva la pasamos junto al sitio arqueológico La Florida, donde hay un campamento de chicleros.  Ahí conocí el chicle natural en bloque.  Durante nuestra expedición vimos muchísimos árboles de chicozapote con los cortes cruzados característicos que son necesarios para extraer la preciosa materia prima. En la foto: El Ale y nuestro guía, Darwin, con un bloque de chicle.

No soy de mascar chicle; pero la idea del chicle natural, su conexión con la selva y con exploradores me encanta.  Por eso me gustó mucho la novela Guayacán de Virgilio Rodríguez Macal y disfruté mucho la conexión entre Uaxactún y la actividad chiclera cuando visité aquel sitio en compañía de Mart Laar, ex primer ministro de Estonia, su esposa y mi amiga, Lissa.

Ahora la goma de mascar se hace con acetato polivinílico; pero originalmente se hacía con la savia del chicozapote; su historia es como de película e involucra al dictador mexicano Antonio López de Santa Anna, y a entrepreneurs fascinantes como Thomas Adams y William Wringley Jr.

Mi amiga, Lucía, suele regalarnos chicos de su propia cosecha; y a veces traen chicle y entonces los disfrutamos a la N potencia.


07
Sep 19

¡Higos, deliciosos higos!

¿Vas a creer que nunca había comido higos maduros? Claro que he comido higos en miel, e higos secos.  Incluso, una vez, hice mis propios higos en miel.  Los higos me encantan y sólo hasta hace unos días los comí maduros.

Higo maduro con su color característico.

Una vez estuve cerca, hace añales, porque mi tía Adelita tenía una higuera en el jardín del Hotel Cacique Inn y me mostró tres higos galanes que estaban por madurar.  Pero no llegué a probar porque los pájaros se me adelantaron.  Esta historia, ahora, me recordó que mi abuelo, Jorge, cubría con bolsas de papel Kraft sus aguacates, para que los pájaros no se los comieran.

Higos maduros listos para ser disfrutados.

De vuelta a los higos, no te imaginas la alegría que me dio probarlos.  Su sabor es extremadamente delicado y entiendo por que es que es más rico comerlos en dulce, o secos.  ¿Sábes que otra cosa me encanta? La miel de hojas de higo, sobre todo sobre panqueques, o sobre waffles.

Por otro lado, Figueroa, mi apellido, viene de higo.  Higo, figo, Figueroa.


14
Oct 18

Día de probar yaca

A veces, cuando voy a comprar pescado, veo esta fruta en la pescadería, la  Yaca; y ayer tuve la oportunidad de probarla.

A mí me pareció que su sabor y textura estaban entre guanaba y anona; pero Wikipedia dice que sabe como a entre mango y naranja, y sí; lla cosa es que es agradable.  Si todavía es temporada, la próxima vez que vaya a la pescadería compraré media libra de pulpa.  Es una fruta enorme….enorme, de modo que es buena idea que la vendan por libra.


01
Feb 17

Chicle en mi chico del desayuno

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Cuando yo era niño los chicos o chicozapotes, con frecuencia traían chicle adherido a sus semillas.  Por supuesto que es un chicle insaboro; pero a mí me maravillaba la idea de que de ese material se hacían los chicles que uno compraba en las tiendas.

Yo estaba lejos de saber que los chicles de las tiendas ya no se hacían sólo con el chicle de los chicos.  Yo estaba lejos de saber que, en pocos años, los chicos con chicle se harían más y más raros y que prevalecerían nuevos injertos con dos ventajas: menos gusanos (porque los chicos naturales solían traer gusanos) y nada de semillas.

En fin, de cuando en cuando me topo con chicos naturales y me alegro mucho cuando en ellos, o en los injertados encuentro un pedacito de chicle.

Cuando viajé al reino Kan o a el Mirador, la primera noche dormí en La Florida, un sitio arqueológico que es un campamento de chicleros; y ahí vimos cómo cocían el chicle en peroles y nos mostraron bloques de aquel material.  Me acordé, entonces, del libro Guayacán, de Virgilio Rodríguez Macal, uno que -si te gustan las aventuras en la selva- te recomiendo leer.


06
Oct 16

Al fin comí persimones

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¡Desde hace varias semanas hay montones de persimones en los mercados!; pero hasta esta semana pude comer los míos. Me encanta disfrutarlos bien, bien maduros y suculentos.  Me gozo su color, su dulzura y su textura, tan distinta a las de otras frutas. Me encanta comerlos bien fíos, aunque al tiempo también son sabrosos.

Los persimones siempre me recuerdan a mi abuela, Frances, en mi adolescencia.  En aquel tiempo no eran comunes, ni conocidos, y ella compartía conmigo los suyos que le llevaba su comadre, Queta, cosechados del jardín de su suegro don Manuel, en Panajachel.  La Abui, como le decíamos a mi abuela los comía crudos disfrutando de su dulzura y de su textura peculiar; o preparaba un pudding que sacaba lágrimas de emoción de lo delicioso que era.


07
Mar 15

Jocotes marañones en “Perhaps You Need a Little Guatemala”

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Me embarga el júbilo y me siento muy honrado porque mi foto de los jocotes marañones fue publicada en Perhaps You Need a Little Guatemala.   Ese proyecto es una de las más ingeniosas y emprendedoras iniciativas turísticas en La tierra del quetzal para el mundo.

Para los no iniciados, los jocotes marañones son las frutas de cuya semilla -en el exterior- se extraen las nueces que se conocen como marañones, anacardos o cashew nuts.  Mi tía abuela, La mamita, las asaba en las brasas y también las pintaba de modo que parecían caritas de mono.  Los niños jugábamos con ellas con la advertencia de que eran venenosas y de que no debíamos llevarlas a la boca.

Lo que me fascina de esto es que los niños de mi generación no eramos esos críos sobreprotegidos que hay ahora.  Podíamos jugar con semillas venenosas y se esperaba, de nosotros, que tuviéramos el buen juicio de no ingerirlas.  No se nos apartaba de ellas, ni se nos ocultaban, ni nada parecido.  Teníamos los conocimientos necesarios para no intoxicarnos con estas, o con semillas de higuerillo, por ejemplo; y lo teníamos para no tocar el chichicaste.

Charge it to experience, era la moraleja si uno cometía un error.

En mi casa, los jocotes marañones son señales inequívocas de que ya llegó la temporada de calor con sus festividades propias.


19
Nov 14

Me encantan los persimones

 

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¡Hay montones de persimones en los mercados! y me encanta disfrutarlos bien , bien, bien maduros, suculentos.  Lo que más me gusta es su color , su dulzura y su textura, tan distinta a otras frutas.  Me encanta comerlos fríos, aunque al tiempo también son sabrosos.

Los persimones siempre me recuerdan a mi abuela, Frances, en mi adolescencia.  En aquel tiempo no eran comunes, ni conocidos, y ella compartía conmigo los suyos que le llevaba su comadre,  Queta, cosechados del jardín de su suegro don Manuel, en Panajachel.  La Abui, como le decíamos a mi abuela los comía crudos disfrutando de su dulzura y de su textura peculiar; o preparaba un pudding que sacaba las lágrimas de lo delicioso que era.  De repente y me animo a hacer un pudding de persimones ahora que hay tantos y tan buenos.


02
Ago 14

¿Te acuerdas de la Bounty y la fruta de pan?

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El jueves vi fruta de pan en el Mercado Central; y en casa la hacemos frita en aceite de oliva, crujiente y calientita; sazonada con sal, o con sal de ajo. Aparte de eso, esta fruta siempre me recuerda la historia de William Blight, Fletcher Christian y la aventura del HMAV Bounty.
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Vi Motín en el Bounty cuando tenía unos 10 años y desde ese momento tuve curiosidad de probar la fruta de pan, vegetal que tiene un papel importante en aquella película. En el segundo 39 del trailer puedes ver los árbolitos de fruta de pan siendo arrojados fuera de la Bounty. Sin embargo, como aquella fruta no se consume mucho en la ciudad de Guatemala, aunque sí es muy apreciada en la Costa Sur y en el Atlántico, nunca la vi en los mercados hasta ca. 2005 cuando compré una en el Mercado Central de la ciudad y de verdad me gustó mucho. Al año siguiente, quizás, leí La Bounty, obra de Caroline Alexander acerca de aquella nave y sus tripulantes, y la fruta de pan.
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Debe ser su temporada, porque no es usual que haya de esta fruta en el mercado y porque andaba de prisa y acompañando a un visitante extranjero tuve la mala idea de no comprar una.  Ahora me gustaría salir corriendo a ver si todavía hay.
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20
Abr 14

Los aromas de la temporada: corozo y jocotes marañones

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¿A qué huele esta temporada en Guatemala? A corozo y a jocotes marañones.  A pan de yemas horneado en leña, a dulce de garbanzos, a bacalao, a moyetes y torrejas, a mangos en dulce, a encurtido…y a bronceador.

En casa el aroma del corozo y de los jocotes marañones alegra mis mañanas de esta temporada; así como el del pinabete y las manzanillas alegra mis mañanas de fin de año.

El corozo es la flor del manaco, una especie de palma; y viene en vainas conocidas como pochas.  A los jocotes marañones o anacardos me los gozo muchísimo en refresco y en helados. Me gustan su textura y su sabor; pero sobre todo su aroma.

En esta temporada, además de ser consumidos como frutas, la gente los usa para adornar altares y andas propios de la festividad.