19
Jun 20

¿Estamos desperdiciando la vida?

Date una vuelta por la Sexta avenida y vas a ver el impresionante montón de gente pidiendo ayuda.  Y si eso por sí mismo no te conmueve, velos a los ojos y ve en ellos la angustia y la desesperación.  La mayoría de ellos son personas que no tendrían que estar ahí, de no ser porque –desde el poder y por razones políticas– se les ha prohibido trabajar y ser productivos.

Sexta avenida de la zona 1, en la ciudad de Guatemala.

Ese es el caso de las señoras que, apostadas a inmediaciones del Instituto Belén, dicen ser maestras y tienen todo el aspecto de ser docentes; pero están paradas ahí, suplicando ayuda porque –desde el poder y por razones políticas– los pipoldermos* han decidido que no tienen derecho a ganarse la vida.

¿Qué me dices de los taxistas, o de los conductores de Uber que acudieron a esa actividad porque no tuvieron otra opción luego de que las empresas en que trabajaban se vieran forzadas a cerrar actividades? ¿Has notado la cantidad de camiones de mudanzas que están vaciando oficinas en la ciudad de Guatemala? ¿Cómo será en otras ciudades del país, o en las poblaciones donde la miseria siempre golpea más duro?

Date una vuelta por el Mercado central y vas a ver que casi no hay actividad comercial. Verás que entre los que tienen sus negocios ahí, los que no fueron forzados a cerrar, prevalece la tristeza y el desasosiego porque no están vendiendo, o están malbaratando su mercadería.

No es por los burócratas y asesores que reciben cheques puntualmente, ni por los oenegeros y los que están ilusionados con encender la revolución, ni por los ricos que hay que abrir la economía.  ¡Es por la gente que tiene que humillarse para pedir caridad, por la gente que tieneque implorar que le aguanten los cobros de las mensualidades y los que ya toparon la tarjeta!

¿Y lo peor? Es que cuando despertemos veremos que el virus sigue aquí; sin que se haya aplanado la curva, sin que se les haya pagado a los médicos y personal salubrista, y sin que se les haya dotado de equipo; esquivando caprichos y experimentos políticos. Habiendo desperdiciado la vida.

*Pícaros políticos que por el momento detentan el poder.

Columna publicada en elPeriódico.


16
May 20

Al oído del Presidente, por Marcos Ibargüen

Estas líneas que escribió el abogado Marcos Ibargüen, al oído del presidente Alejandro Giammattei son de lo mejor que he leido en estos días; por eso se las comparto:

En estos tiempos del coronavirus, me ha resultado imposible evitar volcarme a la pluma (o teclado, mejor dicho) para escribir lo que pienso.  Tal vez hoy con un poco más de molestia, pero con esperanza de que lo que diga se escuche donde tenga que oírse aunque cause molestias.   Aquí va:

Aún hay tiempo para enmendar.

Haz clic en la imagen par ver el artículo en elPeriódico.

Con el incremento de casos de estos últimos días y el carácter autoritario que ha ido mostrando, aconsejado por el miedo y la falsa creencia de que está únicamente en sus manos salvar al pueblo, anoche, 14 de mayo de 2020, a la hora acostumbrada, 7 p.m., el presidente Giammattei dio rienda suelta a su verborrea ininteligible y  derramó nuevas disposiciones gubernamentales intencionadas a milagrosamente contener un virus, pero destinadas a causar más hambre, rabia y aglomeraciones.

Señor Presidente, todos entendemos su formación médica y deseo de  priorizar la salud y la vida. Pero es tiempo de informarle que su mensaje de ayer delataba entre líneas la arrogancia de aquel que piensa que sabe más que los demás. Que es más inteligente que nosotros. Ignoró por completo al problema del trabajador que se sentía afortunado de aún poder trabajar, para poder siquiera cobrar el cheque de su quincena. No consideró que la gente no se preparó y asumió que todos a pie o sobre caballos o burros iríamos a una tienda de barrio dentro de un horario restringido reabasteciéndonos como por arte de magia y sin pisto y sin causar aglomeraciones ni molestias.

Con las medidas de anoche que le ganarán fama, pero no de la buena, el lunes 18, a partir de las 5 a.m., veremos cómo el pueblo al que quiere contener (y esto si lo logra mantener encerrado a la fuerza porque visualizo infinidad de personas más necesitadas violando por extrema necesidad sus medidas) muchos ciudadanos no tendrán más remedio que aglomerarse para poder cubrir sus necesidades básicas. No se olvide que comer también es salud y que la gran mayoría de guatemaltecos trabajamos para comer.

Regreso a su arrogancia. Entiendo que consultó con epidemiólogos y que comparten el miedo de los duros efectos de esta trágica pandemia.  Quiero seguir creyendo también que en el fondo mantiene un interés genuino por el bienestar de  todos los guatemaltecos. Pero no pretenda ordenarnos a abrir, cerrar, despachar o llegar milagrosamente al puesto de trabajo si no entiende de economía. Sí, la arrogancia de pensar que la economía se dirige y que el pueblo es un borrego que siempre hace  caso. Desde arriba las cosas se ven distintas. Se distorsionan por el ego y los interlocutores interesados que mantiene a su alrededor y que le trasladarán la información con parcialidad e imprecisión. Esto le pasa a todos los gobernantes.

Le sugiero oír a la gente de a pie estos días, que seremos millones por decreto, y no dar órdenes sin pensar los tremendos incentivos perversos que por su arrogancia mostrada van a generar. Sí, los médicos saben de su oficio y lo deben cumplir. Su misión es salvar vidas. Pero los verdaderos estadistas (ojo no digo políticos ni gobernantes) muestran su sabiduría al reconocer con humildad la naturaleza humana y aceptar que no siempre lo que se decreta o impone logra el resultado deseado.   No pretenda cambiar la naturaleza humana de un plumazo porque una tras otra, verá cómo este pueblo “desobediente e ignorante” le llevará la contra.

Suficiente daño y miedo tenemos con esta enfermedad. No lo agrave con sus disposiciones que están destinadas a causar tremenda molestia, a desgastar aún más su gobierno recién inaugurado y a lograr inspirarnos a quienes usualmente no lo hacíamos, a expresar con voz cada vez más recia que se deje aconsejar también por el sentido común, que la naturaleza humana no se cambia por decreto y que hay cosas que están en nuestras manos y otras que no lo están. Mejor enfóquese en atender la tremenda crisis hospitalaria que tenemos, acérquese a esos médicos que son nuestra primera línea de batalla con la enfermedad y provéalos de los insumos necesarios. Asegúrese de que los millardos de quetzales para atender esta crisis que tiene a su disposición lleguen a quien los necesite de verdad, pues también aquí le falta entendimiento de naturaleza humana en el Estado y pareciera que no solo no llega a quien debe sino que habrá mucha gente aprovechada.

Los guatemaltecos somos amantes de nuestra libertad. En los más de dos meses que llevamos con restricciones a nuestras libertades hemos sido tolerantes. Pero todo tiene un límite. Es cierto, hemos visto cómo en otros países los gobernantes se aprovechan del miedo para mantener zozobra y control. Para restringir libertades ganadas con el esfuerzo y derramamiento de sangre (sí, vidas) de varios siglos de muchos héroes que nos anteceden. Quiero creer que sus intenciones siguen siendo buenas. Por favor, cambie de enfoque y no se deje llevar por las medidas de moda de otros gobernantes. No somos del primer mundo. Aquí la mayoría de la gente vive al día. Vaya usted a un cajero automático en el interior a pie. ¿En donde? Sí, esta enfermedad es terrible no solo por su virulencia y rápida propagación sino por el miedo que causa y que ciega la razón.

Aprenda de las historias de éxito en otros países que han sabido manejar mejor el delicado balance entre restricciones sanitarias y libertades de locomoción y de industria y trabajo. Aproveche los recursos financieros extraordinarios con que usted (como ningún otro gobernante que tenga memoria) cuenta para dar genuino alivio a la población más afectada.

La restricción de nuestras libertades jamás debe tomarse a la ligera –ni siquiera dentro de esta pandemia–. De nuevo le ruego volcar la vista hacia El Salvador. Vea a su Presidente. Observe bien lo que está haciendo y diciendo y asegúrese de aprender mucho de lo que NO se debe hacer.

Errar es de humanos y rectificar oportunamente es de sabios. Aún hay tiempo.

Artículo también publicado en el Centro de Estudios Económico-Sociales.


15
May 20

Un ¡Hasta aquí! a los excesos

Cuando yo veía películas distópicas, de esas como Gattaca y otras que muestran estados totalitarios como Black Mirror, siempre me preguntaba que cómo es que las sociedades llegaban a eso.  ¿Es que nadie se daba cuenta del deterioro? me cuestionaba. Es cierto que V for Vendetta es bastante ilustrativa; pero uno…o yo, por lo menos, no la vi como una forma de receta para los estatistas, colectivistas y totalitarios.

Haz clic en la ilustración para ver una escena de V for Vendetta.

Imagen de previsualización de YouTube

Pues así como es la vida, me ha tocado atestiguar el proceso; y ojalá me toque ver cómo se revierte esa tragedia, de forma pacífica y antes de que cause más daños y destruya más vidas humanas.

Primero surge un enemigo invisible y omnipresente, pero también puede ser muy material y visible como ocurrió con el 11-S.  Luego se va construyendo el miedo por medio de los medios de comunicación masivos.  ¡Miedo al virus, o miedo a usar aviones!  En este año vimos imágenes perturbadoras de gente asfixiándose y de cadáveres abandonados en las calles.  Y cifras, cifras y cifras de contagiados, historias de viejitos abandonados, y el miedo fue sustituido por el pánico.  V lo dice en V for Vendetta: Sé por qué lo hicisteis, sé que teníais miedo ¿Y quién no? Guerras, terror, enfermedades. Había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común. El temor pudo con vosotros y, presas del pánico, acudisteis al actual líder, Adam Sandler. Os prometió orden, os prometió paz. Y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión.

Y poco antes de aquel párrafo, V observa que ahora, tienes censores y sistemas de vigilancia que os coartan para que os conforméis y os convirtáis en sumisos. ¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable?

Una vez sembrado el miedo y convertido en pánico la mesa estaba servida: vinieron las primeras limitaciones a la libertad individual para satisfacer las necesidades colectivas. Así tuvimos la primera temporada de encierro forzoso a la que muchos respondieron con el agradecimiento y la sumisión esperadas; y luego vino la segunda temporada en un tira y afloja para medir reacciones y conseguir el pretexto para la tercera temporada que comentó el viernes. La pérdida de libertad va ocurriendo poco a poco, en el síndrome de la rana hervida. ¿Cuánto aguantarán sin acabar con la libertad de expresión?

El costo en vidas humanas, para satisfacer la necesidad de seguridad y de orden que había entre muchos ya no cuenta.  Cuentan los contagiados de los cuales se nos da un informe a diario y en la televisión (by the book); y las que no cuentan son las cifras -que han de ser pavorosas- de gente que se ha quedado sin trabajo y sin ingresos; de gente que ha tenido que cerrar sus negocios y despedir trabajadores; de gente que ha tenido que dejar su casa, o su cuarto por no poder pagarlos; de gente cuyas mercancías, o cosechas se pudrirán en la intemperie.  El costo de la gente que se está sumiendo en la desesperación y quizás llegue hasta la depresión, cuando no a decisiones fatales. Todo por disposiciones presidenciales que sirven a quienes están a salvo en sus casas, con el cheque depositado y pueden darse el lujo de no producir valor, para vivir.

¿Ya leíste las disposiciones del jueves en la noche publicadas el viernes? Son escalofriantes y dignas de une peli distópica, o dignas del régimen de Pekín. Por ejemplo, lee la Undécima disposición de Alejandro Giammattei que autoriza a su administración a separar pacientes, de sus familias y tercerlos, hasta que se considere que se han recuperado.  ¿Te imaginas? ¿Te imaginas a un niño contagiado y separado de sus padres?  ¿Te imaginas que las autoridades dispongan que estás contagiado y te aislen completamente? Cosas así tienen que ser inconstitucionales con ley de orden público, o sin ella. Imagínate que han prohibido que te trates, si estás contagiado, como no sea en hospitales, o instalaciones del gobierno.  ¡A cargo del gobierno, como los presos, o las niñas del hogar de protección!  En hospitales e instalaciones donde no se les paga a los médicos y encargados, y donde ni siqueira el personal sanitario tiene el equipo necesario para protegerse. Cosas así tienen que ser inconstitucionales porque violan la dignidad de las personas.

Lee el documento para ver hasta donde estamos viviendo por permiso, y no por derecho.

¿Por qué llegamos aquí? Por miedo.  Por miedo y porque nos han entrenado para creer que nada malo debe ocurrir; y para creer que los responsables de que nada malo ocurra son los políticos y burócratas y que, si algo malo ocurriera, son los políticos y burócratas los llamados a hacer algo.  Y francamente, ¿qué es lo que mejor saben hacer los que ejercen el poder? Prohibir. ¡Así que ya lo tienes! Vivimos por permiso; y lo peor es que algunos creen que eso es vivir.

A este estado de cosas hay que ponerle un ¡Hasta aquí!; pero el pollo del arroz con pollo será: Que tiene que ser cuanto antes, y sin causar un caos de tal naturaleza que permita pescar en río revuelto. La responsabilidad de detener los daños y evitar daños mayores, pues, es de Alejandro Giammattei como jefe de estado y jefe de gobierno. ¿La va a aprovechar, o lo va a ganar su carácter volado?


06
Abr 20

Gobernantes y zopilotes

Ajaw o señor, gobernante, rey era el  título más importante de los reyes mayas y fue representado por un perfil humano con un punto negro en la mejilla y una banda amarrada sobre la frente. Además de esta variante podemos encontrar cabezas de zopilote sustituyendo el perfil humano. ¿Te sorprende?

El dibujo es por Mark van Stone, Museo Popol Vuh.

A mí no.  No me sorprende. Los zopilotes son las aves carroñeras por excelencia; y si algo nos ha enseñado la pandemia del coronavirus o virus chino es que muchísimos gobernantes (y tomemos como gobernantes a quienes tienen el poder en cualquiera de los organismos del estado) no dudan en actuar como aves de rapiña en medio de la calamidad. Van 500 millones para sindicalistas del estado, 26 millones para el Congreso, millón y medio para el Parlacen y cinco millones para los ex constituyentes.

Zopilotes, foto por Raúl Contreras.

En Guatemala, los que tienen el poder -en todos los niveles- han aprovechado para abusar de sus facultades, desde el alcaldito que invade propiedad privada para imponerse; hasta los diputados que nos están recetado inflación, endeudamiento y pobreza a todos; hasta el Presidente que dispone quienes pueden ganarse la vida y quienes no, o puede imponer otras prohibiciones sin tener facultad constitucional alguna para hacerlo.


05
Mar 20

¿¡Cuatro años para entregar títulos!?

A ver…en serio…¿por qué fregados es que los burócratas no les entregan sus títulos a los egresados de la escuela estatal de enfermería?  ¿Por qué es que pasan cuatro años sin que aquellos títulos sean entregados?

La foto es de elPeriódico.

Un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Enfermería tomó las instalaciones del Ministerio de Salud para exigir la entrega de sus títulos, los cuales llevan cuatro años de atraso. Los manifestantes aseguran que ¡son más de 400 personas las que no han recibido sus títulos desde 2016! Los afectados aseguran que no han podido encontrar trabajo por la falta de títulos y que no pueden realizar sus trámites para continuar sus estudios. El 18 de febrero, pasado, este grupo bloqueó las calzada Roosevelt por el mismo motivo y adivina, los políticos y burócratas no les han dado respuesta.

Quienes visitan Carpe diem, con frecuencia, saben que no soy partidario de bloqueos de vías públicas, ni de tomas de edificios; estoy convencido de que son formas de violencia y de que deberían tener consecuencias penales; pero, ¿te imaginas la posición en la que están aquellas personas? Cuatro años sin que los pipoldermos  te entreguen tu título, cuatro años sin la posibilidad de aspirar a un mejor trabajo, y sin poder continuar tu preparación profesional sólo porque a un grupo que tiene el poder tiene bloqueado tu título.

¿Dónde está el cuello de botella? ¿Quiénes son los jefes en esos cuellos de botella? ¿A qué intereses sirven el cuello de botella y quienes lo hacen posible? ¿Esto ocurre por ineptitud, incapacidad, o por dolo? ¿Quién puede investigar y dar una explicación? Es muy posible que haya otra cara de la moneda, ¿la hay?


05
Jul 19

La división del poder y los jueces

El establecimiento de jueces es uno de los puntos más delicados en todas las sociedades políticas, escribió José del Valle en El amigo de la Patria, Número 17, Folio 383.  El Sabio Valle era quien publicaba aquel periódico moderado, en el que las ideas de los gases o bacos se enfrentaban a las ideas radicales de los cacos, lidereados por Pedro Molina desde El editor constitucional.

Haz clic en la ilustración para ver este ejemplar.

¿Son, las discusiones en esos dos periódicos, lo más cercano que tenemos (los centroamericanos) a los Federalist Papers y a los Anti-Federalist Papers?

Los jueces, dice del Valle, deciden los derechos más sagrados de los hombres… disponen de su vida, de su honor, y de su hacienda; y se lo dice al Jefe político superior de la provincia, al advertirle que si él es quien nombra jueces, las faltas de estos serían obras del Jefe político y los daños que causaren serían efectos del citado jefe y que el disgusto del pueblo sería producido por ese altísimo funcionario.

Traigo esto a cuenta porque en Guatemala los más altos magistrados son electos por el Congreso de la República; y si llegara a pasar que el Congreso fuera dominado por el mismo partido que controla el Organismo ejecutivo, los daños que ocasionaran aquellos jueces serían responsabilidad del partido en cuestión y del jefe del gobierno. De ahí la importancia de que el partido que controla el Congreso, no sea el mismo que controla el Ejecutivo y de ahí la importancia de votar cruzado en los próximos comicios.  La UNE no debe controlar el Ejecutivo.

Además, el control jurisdiccional es una de las características fundamentales del estado de derecho y un garante de la separación de poderes; ya que parte de sus propósitos son resguardar la intangibilidad de la Constitución y hacer efectiva la responsabilidad de quienes tienen a su cargo la administración pública, según explica el jurista Alberto Herrarte.

En una república sana, el Organismo judicial y la Corte de constitucionalidad deberían ser políticamente independientes del partido que controla el Congreso, y del que controla el Ejecutivo. ¿Dónde vas a poner tu X en las próximas votaciones?

Columna publicada en elPeriódico y en el Centro de Estudios Económico-Sociales.


28
Jun 19

¿Qué sabemos del poder?

Sabemos que, en Don Quijote de La Mancha, Miguel de Cervantes aborda el tema del poder.  Aquella es la primera novela política de la historia y en ella hay un análisis profundo del poder. Es una crítica de la situación en aquel entonces, de la imposición de un poder cada vez más cesarista por parte de los Habsburgo, ha explicado el profesor Eric C. Graf y por si te interesa el tema te recomiendo que visites Razón de estado; en el Mooc Don Quijote de La Mancha.  Se ha dicho, también, que don Quijote no combatió molinos, sino poderes.

Imagen de previsualización de YouTube

.

Escucha el podcast aquí.

Sabemos que el poder reside en el monopolio legal del uso de la fuerza (Ayn Rand); que tiende a corromper y que el poder absoluto corrompe absolutamente (Lord Acton); que el liberalismo se preocupa principalmente de la limitación del poder coactivo de todos los gobiernos, sean democráticos o no (Friedrich A. Hayek); y sabemos que la división del poder es la base del gobierno civilizado (Carl J. Friedrich).

La próxima vez que vaya a votar, me ocuparé de defender la distribución del poder.

Además de todo aquello, sabemos que la separación de poderes es característica de un estado de derecho. Tú ya sabes (por las experiencias venezolana y nicaragüense, para mencionar dos recientes) que la concentración del poder lleva a la tiranía; y aunque es un hecho que el poder político es uno, también lo es que la distribución de funciones -en una república sana- debe ser defendida y sostenida para evitar el despotismo propio de aquellos que se atribuyen la facultad de ejecutar, legislar y ejercer la función jurisdiccional sin pesos, ni contrapesos.

Prometo no olvidar que -parafraseando a Karl Lowenstein, citado por Alberto Herrarte– la clasificación de un sistema político como republicano depende de la existencia, o carencia de instituciones efectivas por medio de las cuales el ejercicio del poder político está distribuido entre los detentadores del poder, y por medio de las cuales los detentadores del poder están sometidos al control de los destinatarios del poder.

La próxima vez que vaya a votar, tendré esto y casi sólo esto en mente: El poder no debe estar concentrado, ni en la UNE, ni en ninguna otra organización política.

Columna publicada en elPeriódico.


15
Jun 18

¿Quién lleva a los politicastros al poder”

Mi Twitter se alborotó porque un grupo de diputados y políticos ex miembros del Partido Patriota y del Movimiento Reformador están formando una nueva organización que ominosamente llaman Podemos (en alusión, supongo, al partido español de destruccionistas, perroflautas y okupas).

Escucha el podcast aquí.

Cuando leí aquello pensé es que lo malo no es que esos politicastros quieran reciclarse.  ¡El problema es que hay gente que vota por ellos!  Los malos diputados y malos alcaldes no “se reeligen” como se dice en la calle.  Los malos diputados y malos alcaldes son reelectos por gente que vota por ellos.

Lo de que el sistema democrático de incentivos perversos que tenemos atraiga a personajes como aquellos no debería sorprendernos. ¿Y lo de que la gente vote por ellos? Tampoco.

Tradicionalmente se estima que en política las personas son racionalmente desinformadas y que por eso llevan al poder a individuos y grupos de expoliadores, cuando no de tiranos; pero recientemente científicos como Bryan Caplan han expuesto la idea de que los votantes son irracionales. Irracionales no porque no piensen, sino porque lo que quieren y esperan de los políticos a los que les dan el poder es irracional.

¿Cómo se expresan esas irracionalidades de los que eligen a los políticos y a los que van a legislar? Se expresan en sesgos antimercado y contra la interacción con extranjeros, y en sesgos que sobreestiman el valor del trabajo y exageran con el pesimismo.  Y la gente elige políticos que corrigen el mercado, que impiden que los otros se lleven lo nuestro, que presupuestan empleos (aunque sean improductivos, o en plazas para fantasmas) y que nos libran de todo mal, amén.  Checa el libro de Caplan,  The Myth of the Rational Voter y vas a ver.

El problema, pues, no son sólo los pipoldermos de hoy y de mañana; sino las hordas de votantes irracionales que esperan beneficios irracionales, de políticas irracionales.

Columna publicada en elPeriódico. La ilustración una escena de la peli Milada, que te recomiendo.  El texto dice: A la gente le dicen lo que quiere oír, y se lo cree.


30
May 18

Vericuetos del caso Molina Theissen

El caso Molina Theissen, que podría haber sido uno por la justicia, se ha convertido en un instrumento de poder y en un disparador de pasiones peligrosas.

Antes de continuar me gustaría dejar claro algo: Así como son criminales las ejecuciones extrajudiciales, las torturas, los secuestros y las desapariciones que cometen regímenes revolucionarios como los de Nicaragua, Venezuela, o Cuba, y las que aquí cometieron los delincuentes subversivos, son inaceptables aquellas prácticas en otros contextos.  Ni siquiera contra personas involucradas en repartir propaganda y material subversivo con el propósito de ayudar a establecer -por la fuerza- la dictadura del proletariado y un régimen revolucionario al estilo de los de Nicaragua, Venezuela, o Cuba.  ¡Y menos contra un niño!  Hoy, Oscar Clemente Marroquín, en su columna, trancribió un testimonio de Emma Molina Thiessen que es muy conmovedor.

En su oportunidad ca. 1983, defendí los tribunales de fuero especial porque, con defectos y todo, eran opciones más civilizadas y decentes para tratar con los delincuentes subversivos, vis a vis las prácticas señaladas arriba.

Dicho lo anterior, los promotores del caso Molina Thiessen y quienes se benefician de él perdieron la oportunidad histórica de hacer justicia cuando el juez de Mayor Riesgo C afirmó que en este tipo de acciones los relatos de la víctima deben considerarse reales y subsisten por sí mismos; haciendo a un lado las evidencias y de las pruebas, y haciendo caso omiso de que un relato puede ser verdadero, o falso. De ahí que las pruebas científicas sean más valoradas que las pruebas testimoniales en un proceso.  De ahí que un relato, un cuento o una narración, por conmovedores que sean, por horribles que sean (y los de los Molina Thiessen lo son) no pueden constituir prueba alguna.  Pueden ser útiles para la retorica y para la cobertura mediática; pero como elemento probatorio, un relato no sólo no puede subsistir por sí mismo (frente a las pruebas plenas, o en sustitución de las pruebas plenas), sino que no tiene por qué ser considerado como real…y menos en ausencia, o sustitución de evidencias.

Estoy seguro de que en Segunda instancia, la sentencia del tribunal de Mayor Riesgo C va a ser anulada, en buena parte por las razones expuestas arriba.

Mientras tanto la maquinaria de opinión pública se ha echado a andar sobre las exigencias políticas de los Molina Thiessen que entre otras cosas quieren que, con dinero de todos los tributarios:

El Ministerio de Educación -que tiene el control de la educación estatal y privada y por lo tanto controla el pensamiento de los niños y los adolecentes (especialmente de los más vulnerables)- incluya textos que expliquen lo actontecido contra aquella familia.  La cuestión es si esos textos serán objetivos, o presentarán un sólo lado de la historia.

Los ministerios de Educación y de Cultura y deportes elaboren un documental que explique el caso, avalado por la familia y, una vez, más, la custión es si servirá para fijar en el imaginario de la gente una sóla versión de lo que ocurrió.

La Universidad de San Carlos diseñe otro documental sobre el mismo tema y que sea difundido por medios de comunicación.

Haya becas con el nombre del niño Marco Antonio Molina Thiessen.

Se construya un monumento en Quetzaltenango, con el nombre de Emma Guadalupe Molina Thiessen.

El Ministerio de la Defensa cree una condecoración llamada Molina Thiessen para oficiales y miembros del Ejército que realicen labores humanitarias, o se destaquen en el respeto a los derechos humanos.

La familia quería que al Campo de Marte se le cambiara el nombre por el del niño Marco Antonio; que se diera de baja deshonrosa a los militares y que aquellos le reintegraran al estado los US$690 mil que la familia ya ha recibido como resarcimiento. La familia renunció a un nuevo resarcimiento; pero ya había recibido dinero antes.  Con algo de buen juicio, el tribunal rechazó esas peticiones.

Todas estas disposiciones son instrumentos de poder porque no sólo modelan la opinión pública, sino que siembran formas de pensamiento único en las mentes de niños y adolescentes, en las aulas; y las de un público de más amplio espectro en distintos medios de comunicación y redes sociales.  En una sociedad sana, nunca es suficiente advertir contra el peligro que representan el control estatal de la educación y de sus contenidos. ¿Te has dado cuenta como es que los estatistas y los revolucionarios insisten tanto en el control político y burocrático de la educación, sus contenidos y su iconografíá?

En ese ambiente, el caso Molina Thiessen está despertando pasiones que dan escalofíos.

Ayer leí que un columnista escribió: La familia Molina Thiessen es un cáncer en la sociedad guatemalteca y hay que extirparlo de raíz, lastimosamente sólo fue uno el desaparecido.  Y me quedé papo.  Es cierto que las pretensiones del tribunal tienen propósitos políticos; pero Emma fue torturada, violada y su vida fue horriblemente dañada y Marco Antonio fue desaparecido.  Es cierto que Emma transportaba propaganda y material subversivo para imponer por la fuerza la dictadura del proletariado y la revolución; pero la idea de que una familia debería ser extirpada y desaparecida no anuncia nada bueno. Es inaceptable animar una escalada de venganzas y violencia.

La libertad, no es libertad para hacer lo que uno quiera, sino estar libre de la coacción arbitraria de terceros.  Por eso es que la libertad de expresión tiene límites razonables como la injuria, la calumnia, la difamación y ¿cómo no? la intención de extirpar, o desaparecer a una familia.

Yo prefiero confiar en que la sentancia del tribunal de Mayor riesgo C será anulada por un tribunal superior, en la apelación, como ocurrió con la sentencia contra Efraín Ríos Montt.  Con todos sus defectos prefiero confiar en la administración de justicia, que en la idea de que tirios, o troyanos, deberían ser extirpados, o desaparecidos.

La foto la tomé de elPeriódico y la ilustración es de Twitter.


26
Jun 17

El cabildeo y el uso del poder

La política es objeto de estudio de la praxeología porque se ocupa del proceso de conformación y regulación de las relaciones de poder en la vida pública del estado.  La praxeología, ¿sabes? es la ciencia que estudia la acción humana (qua acción humana) y la esfera de acción pública es la de relaciones coactivas, en oposición a la esfera de acción privada, que es la de relaciones voluntarias.

Desde que el estado benefactor mercantilista (y otras formas de colectivismo) es el modelo prevaleciente en Occidente y en otras partes del mundo, la práctica de influir en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante para prosperar y hasta para sobrevivir.  Desde que unos pueden usar la política para beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.  Desde que quienes tienen la facultad de usar la ley par beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.

El hombre, al actuar, dice Ludwig von Mises, decide entre las diversas posibilidades ofrecidas a su elección.  En la alternativa prefiere una determinada cosa [o estado de cosas] a las demás. Esto es cierto para toda acción humana, en todo campo de la acción humana, incluido el campo de las relaciones de poder.  Mises explica que el hombre, al actuar, aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor (como cambiar esta política, o a este actor político por otro mejor); La mente presenta al actor situaciones más gratas, que este, mediante la acción pretende alcanzar.  Es siempre el malestar el incentivo qu einduce al individuo a actuar. Pero ni el malestar, ni el representarse un estado de cosas más atractivo bastan por sí solos para impeler al hombre a actuar, añade Mises.  Debe concurrir un tercer requisito: advertir mentalmente la existencia de cierta conducta deliberada capaz de suprimir o, al menos reducir la incomodidad sentida. De ahí la opción de cabildear para tratar de influir en quienes tienen poder y modificar el estado de cosas menos satisfactorias.

En Guatemala y en todo el mundo, ya lo dijo Mark Twain: ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido.  De ahí que -en un modelo en el que desde el poder político se pueden dispensar favores, o se puede causar perjuicios, incluso mediante el uso de la legislación- la capacidad de influir en legisladores y en políticos sea importante para prosperar… y hasta para sobrevivir.

Los lobbies, o grupos de cabildeo son grupos con intereses comunes que realizan acciones dirigidas a influir ante políticos y burócratas para promover decisiones favorables a sus intereses y modificar aquellos estados de cosas menos satisfactorias.

Las primeras utilizaciones políticas de este término son del siglo XIX. Ya en 1830 la palabra lobby designaba los pasillos de la Cámara de los Comunes británica donde los grupos de interés y de presión, discutían con los miembros del Parlamento. Durante la Guerra de secesión estadounidense el general Grant, después del incendio de la Casa Blanca se instaló en el bajo lobby de un hotel, que pronto se llenó de cabilderos. En princiipio, la actividad del lobby  es legal, y lleva ante políticos y burócratas las opiniones e intereses de los implicados en las decisiones que implican el uso del poder político.  El cabildeo de los “lobbies” tiene una amplia tradición en Estados Unidos, donde su práctica ha sido entendida como una “colaboración necesaria” entre la sociedad y los poderes públicos para el ejercicio eficaz de la política.  Es decir, para el uso eficaz del poder en cuanto a la eliminación y sustitución de aquellos estados de cosas insatisfactorios.

Recientemente se han hecho esfuerzos para su regulación, lo que debería contribuir a su transparencia y normalización.  Pero el caso es que el problema de fondo -porque es problema- no es la transparencia y la normalización, sino el modelo que admite el uso de la facultad legislativa, la facultad coactiva y la política para beneficio propio, o para perjudicar a otros. Porque ya sabes: el poder tiende a corromper.   La realidad es que todo el que puede, cabildea; pero en La rebelión de Atlas, Hank Rearden tenía un cabilidero en Washington, D.C. (Wesley Mouch) y se rehusaba a usarlo.

De ahí la importancia de una aproximación liberal clásica al problema del cabildeo.El caso es que, para el liberalismo clásico se preocupa principalmlente de la limitacion del poder coactivo de todos los gobiernos, como lo explica Friedrich A. Hayek.   Un gobierno que…juzga cada problema de acuerdo con sus méritos acaba regularmente por tener que observar principios que no son de su elección y por verse llevado a una acción que nunca previó, explica Hayek. Hoy nos es familiar el fenómeno de que gobiernos cuya accion se inició bajo la orgullosa pretensión de una deliberada intervención en todos los asuntos se encuentran acosaos a cada momento por las necesidades creadas por sus acciones anteriores.  Tan pronto como los gobiernos llegaron a considerarse omnipotentes comenzaron los comentarios sobre la necesidad e inevitabilidad de una actuación, de esta clase o de la otra, cuya inconvenciencia los propios gobernantes reconocen.

En resumen, la actividad cabildera es una necesidad cuando quienes tienen el poder pueden intervenir en todos los asuntos -incluso de la esfera de accion privada de las personas-.  De ahi que la discusión de fondo no es si tal, o cual cabildeo es aceptable, o no.  La discusión de fondo es si el ejercicio del poder debe tener límites, o no.  Y yo digo que sí.

La ilustración la tomé de aquí.