04
Abr 26

El bacalao une a la familia

 

En casa, hoy almorzamos el bacalao a la vizcaína tradicional de esta temporada. Este es un plato que se disfruta en viernes; pero ayer no se pudo y lo comimos hoy en familia.

Bacalao a la vizcaína que preparamos en casa.

En Guatemala el bacalao noruego preparado a la vizcaína, es un plato ritual, como el fiambre en el contexto del Día de los muertos y en el de Todos los santos, y los tamales en la Nochebuena, o Navidad y el Año Nuevo. Muchas familias preparan el bacalao con días de anticipación para que los sabores se concentren, y lo comen antes, o después de las procesiones, o mientras ven, o hacen las alfombras de aserrín. Representa la unión de la familia y la identidad gastronómica guatemalteca. Es tan arraigado que, aunque en otras épocas del año casi no se consume, en Semana Santa aparece en casi todas las mesas del país, desde la ciudad de Guatemala hasta los pueblos remotos. En el mismo contexto suele consumirse pescado seco, deliciosamente envuelto en huevo y acompañado por verduras.

¡Listos para recibir a la famila con el bacalao a la vizcaína!

La receta llegó con los españoles, se adaptó al paladar guatemalteco y hoy es un símbolo de sabor e historia. En casa preparamos la receta que pasó de mi bisabuela, Adela, a mi abuela, Frances, y de ahí a mi madre, Nora. No es la receta vizcaína tradicional porque nos gusta añadirle chiles guaque y pasa asados. Por cierto que mi abuela, y su hermana, la tía Baby, tenían una disputa acerca de si mi bisabuela asaba, o cocía los tomates. No recuerdo quién decía qué, pero en casa los asamos y te comparto la receta.

Habiendo desalado bien el bacalao, asamos los tomates, chiles pasa y guaque. Licuamos esos ingredientes y ya tenemos la salsa. En una olla freímos ligeramente los cubos de bacalao, removemos el agua excesiva, añadimos la cebolla morada rebanada y el ajo abundante picado. Agregamos aceite de oliva de forma generosa y sumamos la salsa. Este es el momento de añadir aceitunas rellenas de chiles pimientos, tiritas de chiles morrones, o del piquillo, y alcaparras (mejor si son de las pequeñas y bien lavadas para quitarles la sal). Dejamos hervir todo aquello, checamos la sazón (sal, pimienta y un toque de azúcar moreno) y añadimos más aceite de oliva. Nos gusta la salsa ligeramente aceitosa para remojar el pan en ella. Y es importante que la salsa obtenga un color rojo profundo e intenso. Que no se vea una salsa pálida.

¿Por qué no pudimos almorzar bacalao el viernes? Porque nuestros amigos Sergio y William nos invitaron a su casa a comer y a ver las procesiones de ese día. Comimos una exquisita zarzuela de mariscos acompañada por rebujitos. Sergio preparó un delicado y riquísimo gazpacho de remolachas para acompañar aquel plato majestuoso y en casa nos animamos a hacer nuestra versión del mismo y fue un éxito entre la familia. También fue un éxito el pan de yemas elaborado por un panadero de Totonicapán y los mangos en almibar preparados en casa.

Zarzuela de mariscos que almorzamos el viernes en casa de amigos.

Al final, da igual si cayó el viernes, o el sábado. Lo que cuenta es la mesa compartida, los sabores que vienen de lejos y esa forma tan guatemalteca de mantener viva la tradición sin pedirle permiso al calendario.


04
Abr 26

El alma de las procesiones

 

¿Dónde cenan los romanos? En el parque José Batres Montúfar, que está en la esquina opuesta al Conservatorio Nacional de Música en la ciudad de Guatemala. Me refiero al escuadrón de romanos que acompaña a la procesión de El Calvario.

La centuria cena y descansa en el Parque José Batres Montúfar, y tuve la oportunidad de vestirme de romano.

Hace como unos diez u once años me enteré de que los centuriones cenaban y descansaban en ese rincón encantador, y no fue hasta anoche que los vi por primera vez descansando de su recorrido y muchos en compañía de sus familias. Los escuadrones de romanos o centurias romanas son uno de los elementos más vistosos y emblemáticos de las procesiones de esta temporada. Se trata de grupos organizados de devotos —generalmente hombres jóvenes y adultos, aunque en años recientes han aparecido variantes con niños (romanitos)— que se visten y marchan como soldados del imperio romano. En muchos casos van precedidos por una banda de guerra que, con fanfarrias, anuncia el paso del cortejo por las calles.

Fue muy grato encontrarlos y departir con algunos. Uno de ellos me ofreció usar sus pilum, scutum y galea, oportunidad que no iba a desperdiciar. Aquellos elementos son la lanza, el escudo y el casco.

Muy grata, también, fue la participación de muchos jóvenes en distintos roles, no sólo como cargadores. Destacan, por ejemplo, los chicos de Villa Nueva que decoraron el anda espectacular de María en la procesión de Santo Domingo, basados en un tapiz de El Escorial. Son particularmente notables los jóvenes que acompañan a sus abuelitas. Tal vez porque yo fui introducido a estas tradiciones por mis abuelas, me conmueve ver a las viejitas acompañadas por sus nietos. Uno de ellos llamó particularmente mi atención porque ayudó a su abuelita a levantarse y recogió la basura que había quedado de la cena de ambos. Con la viejita en un brazo y la basura en una mano, ambos se retiraron cuando pasó la procesión de La Recolección.

El muchacho acompañó a su abuelita y recogió la basura que quedó de su cena.

La actitud cariñosa y civilizada del patojo contrastó con un sujeto que vimos en el parque Batres Montúfar. El tipo subió una silla sobre el arriate de malamadres, aplastó varias plantas y se aposentó ahí como si nada. Encima se sonó la nariz con las manos y arrojó los mocos.

Este es un buen momento para recordar que la basura no llega sola a las calles, ríos, lagos y playas. La basura es llevada ahí y dejada por gente inmunda, irresponsable e irrespetuosa que actúa de forma incivilizada porque puede.

Hay gente que no cuida el ornato de la ciudad.

Eso me lleva a un fenómeno que noté anoche: docenas y docenas de ventas de comidas y chalchigüites no sólo invaden las aceras, sino que ocupan porcentajes de las calles donde pasarán las procesiones y crean un ambiente de feria que desvirtúa la naturaleza de los cortejos procesionales. Quienes visitan Carpe Diem con frecuencia saben que no acudo a estas conmemoraciones por su carácter místico, sino por su contenido cultural y tradicional riquísimo. Las procesiones no son desfiles cualesquiera, sino que tienen significados que les imprimen carácter, está uno de acuerdo con ellos, o no. Si por descuido de la Municipalidad de Guatemala y de las hermandades se diluye aquellas naturaleza y carácter, para ser sustituidos por lo pedestre de una fiesta cualquiera, los guatemaltecos perderemos muchísimo de la experiencia colectiva que hace especial esta temporada.

La Municipalidad de Guatemala y las hermandades deberían velar por que las procesiones no se conviertan en desfiles de ferias.

Las ventas deberían ser ubicadas fuera de las vías procesionales. Por ejemplo, si la procesión va a pasar por la Primera avenida, las ventas podrían ser localizadas en las calles que desembocan en aquella arteria. De ese modo no estorbarían, no dañarían el carácter solemne de las procesiones y la gente podría ganarse la vida honradamente ofreciendo sus productos. Por otro lado, una cosa son las ventas que desde siempre han precedido a los cortejos; pero no se mezclan con el paso de las procesiones y otra muy distinta es este fenómeno nuevo que irrumpe y distorsiona.

Otro fenómeno que noté es que abundaron las sillas plegables. Eso está re bien porque yo soy de los que usa banquito para ir a ver los cortejos; pero lo malo es que las sillas son colocadas en primera fila al borde de la banqueta. ¿Y qué con eso? Pues que eso impide que la gente pueda subir y bajar de las banquetas con facilidad al cruzar las calles. Es cierto que uno puede pedir paso con gentileza y la gente da paso con la misma actitud normalmente; pero es aparatoso y noté que mucha gente tímida (quizá) y personas mayores se veían intimidadas a la hora de pedir espacio para pasar. Algo parecido ocurre en las bocacalles donde se hacen varias filas de personas sentadas en sillas e impiden el flujo de transeúntes.  De hecho, las dificultades para la movilidad de la gente se deben a las obstrucciones, y no a las cantidades de asistentes. Está re bien que la gente lleve sillas; pero… ¿habrá forma de que no impidan el paso?

El tercer fenómeno que vi es que da la impresión de que la única hermandad capaz de mantener orden y disciplina en las filas es la de Candelaria. Una vez más, la solemnidad y el carácter de las procesiones quedan debilitados cuando todo es un relajo que no las hace diferentes de un desfile cualquiera. En uno de los cortejos que vi anoche, una vendedora de algodones de azúcar iba gritando entre las filas y los estandartes sin conciencia alguna de dónde estaba y por qué.

Finalmente, fue conmovedor comparar la majestuosidad de las tres grandes procesiones de la ciudad de Guatemala con la sencillez del pequeño y encantador cortejo de Santa Catalina. Esa procesión lleva un Sepultado de tusa, que solía cargar Pedro José de Betancur.

Anoche me enteré de que la cabeza de María Cleofás fue robada por un cargador y permaneció perdida muchos años. También oí la historia de la marcha fúnebre Ione, inspirada en una ópera homónima. Este año me enteré de que la marcha Fuente Divina fue escrita por Manuel Estrada Velásquez, tío abuelo de mi sobrina Michelle.

En medio de tanta belleza y tradición, queda claro que preservar el alma de estas procesiones depende de un equilibrio delicado: respeto, orden y sentido común. Sin ellos, lo extraordinario se vuelve ordinario. Y los guatemaltecos podemos conservar lo que hace única a Guatemala, si queremos.


26
Mar 25

¿Hay procesión cerca?

 

Cuando vas por una calle de la ciudad de Guatemala en esta temporada, ¿cómo sabes que hay una procesión cerca?

Una familia va con sus banquitos plásticos por la Sexta avenida de la zona 1.

Lo más evidente es si te alcanzan el aroma del incienso y las notas de una marcha fúnebre; pero hay otras señales inequívocas. 

1 Si ves a una persona acarreando un banquito plástico.  Esto es porque cuando hay que esperar el paso del cortejo es muy cómodo comprar un banquito de esos y sentarse a aguardar.  A mi, por cierto, me gusta obsequierle el banquito a alguna persona mayor cuando ya lo he usado. Me encanta ver la cara de sorpresa y de gusto de las personas al recibir el mueble porque supongo que nadie espera que algo así ocurra. 

2. Si ves lo que llamo las boutiques móviles del cucurucho y la cargadora.  Estas ventas ambulantes llevan desde mantillas hasta trajes completos de cucurucho.  Llevan insiginas de las hermandades, sombreros, gorras, llaveros, juguetes y mochilas con motivos procesionales.  Ofrecen casi todo lo que se pudiera necesitar en caso de una emergencia procesional.

Dos boutiques ambulantes del cucurucho llevan todo lo que pudiera necesitarse durante una procesión.

3. La comida callejera también suele preceder a las andas.  Ahí van las empanadas propias de la temporada,  los churros, los tacos, las obleas con arequipe, pizzas, aguas gaseosas y más.  Donde huele a taco, ahí hay procesión.

4. No pueden faltar los vendedores de banquitos plásticos, sillas plegables y paraguas porque uno no sabe cuándo va a caer un aguacero.

Durante la cuaresma y la semana santa chapinas, hasta las procesiones más solemnes tienen un aire de fiesta callejera y popular que contrasta de forma encantadora con el espíritu de la conmemoración.

Un vendedor ofrece banquitos, sillas y paraguas.

Aún si uno no es creyente, el carácter complejo y culturalmente enraizado de las procesiones invita no sólo a ejercer el arte antiguo de people watching, sino a disrfrutar del mil y un modos en que familias enteras y personas de todas las edades viven la más chapina de las temporadas.


01
Dic 22

Semana santa, patrimonio inmaterial

 

Noto cierto alborozo porque la semana santa chapina ha sido declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por parte de la Unesco; y a mí me preocupa.

Los que leen Carpe Diem, con regularidad, han de saber que esa es una de mis temporadas favoritas en Guatemala.  ¡Todo el país se pone en semana santa “mode” a lo largo de 50 días y las prácticas culturales de esa temporada se manifiestan para los cinco sentidos en comidas, música, colores, aromas y texturas muy características!  ¿Por qué 50 días y no ocho, o cuatro? Porque incluye la cuaresma.

Extraño mucho hacer alfombra junto a mis amigos. Esta es la última que hicimos, en 2019,  Foto por María Dolores Arias.

Durante esos días, son pocos quienes pueden ser ajenos al pescado seco, a las empanadas, a los garbanzos en dulce, a las marchas, al color morado, al corozo y al incienso y a las alfombras de aserrín.  La semana santa es nuestra de los chapines (con, o sin su contenido religioso porque su valor cultural es inmenso, más allá de sus raíces).  Como toda propiedad “de todos” (material, o inmaterial) la fiesta es de todos y como es de todos no es de nadie.  De ahí que evolucione como consecuencia de millones de acciones de millones de personas que la hacen suya, pero no es consecuencia del diseño humano.

Desde el punto de vista de la Unesco, “el patrimonio cultural inmaterial incluye prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes escénicas, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional”; y mi temor es que ahora que la semana santa es patrimonio no sólo de los chapines, sino de toda la humanidad,  surjan formas de “policías culturales”, al modo de los “policías morales” que nos digan como debe ser la semana santa.

Me explico: esa temporada tiene sus comidas tradicionales como las ya mencionadas arriba y muchas más; pero en las calles, durante las conmemoraciones, también se come pizza, pollo frito, obleas con arequipe, tacos, gringas y otras cosas.  ¿Sabes que  en La Antigua Guatemala se prohibió la venta de esas comidas?  No sé si la prohibición está vigente, ni sé si se pudo hacer realidad; pero “la policía cultural”, que se cree facultada para decirnos qué podemos comer y qué no, sintió que podía echarse aquella prohibición.  ¡Y eso que la declaratoria de la Unesco no existía! “La policía cultural” y “La policía moral” en La Antigua dispuso cerrar bares durante la semana santa, porque ellos saben y deciden qué hacer y cómo hacerlo durante esa temporada.

Aquí la cuestión de fondo es ¿A quién le pertenecen las costumbres y las tradiciones?  ¿Quién decide qué se come y cómo se celebra la semana santa? ¿A la humanidad? ¿A la Unesco, que sospecho que cree que la representa? ¿A todos los chapines? ¿A las municipalidades? ¿A los que la celebramos? ¿A los religiosos, o a todos los que la celebramos? ¿A la iglesia católica que es la que cobra por participar activa y directamente en muchas de las celebraciones? ¿A ti? ¿A mí? ¿Habrá una burocracia encargada de cuidar de la semana santa?

¿Sabes que las fotos y documentos de tu familia -con más de 50 años de actividad- ya no son tuyos, tuyos, sino que son patrimonio del estado?

Hace años, durante una procesión, escuche a una mujer comentar: ¡Sólo falta que privaticen las procesiones! Y estuve a punto de explicarle que las procesiones son privadas.  La declaratoria de patrimonio inmaterial, ¿es la estatización de las procesiones y de la semana santa?

Cuando mis papás vivían en Costa Rica, una vez manejaron en viernes santo y al pasar por ciertas poblaciones les apedreaban el carro.  Eran “la policía cultural” y la “policía moral”, en acción, a menudo integradas por voluntarios y zelotes.

Con el patrimonio material de la humanidad pasa que si a alguien no le gusta el color del que pintaste tu casa puedes ser sometido a proceso judicial y en el peor de los casos ir a preso.  Todavía no hay legislación para proteger la semana santa como patrimonio inmaterial de la humanidad; pero…¿es necesaria la legislación para que los fariseos (con autoridad, o sólo con poderío)  impongan sus criterios?


05
Abr 15

¡Ya vinieron los conejos de Pascua!

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Los colores de la pascua son el amarillo, el anaranjado y el rojo que son los colores del amanecer.  Son los colores de la primavera y del sol que vuelve (en el hemisferio norte) luego del infierno frío y oscuro.  Son los colores de la vida tibia, suave y agradable propia de aquella estación del año.  Son los colores de una fiesta muy, muy antigua relacionada con la vida, la alegría, y la fertilidad; de ahí que los conejos y los huevos sean los íconos de esta celebración. Mi abuela, Frances, solía estrenar  algo de ropa en esta fiesta y los colores que usaba eran los propios de la festividad.

Los colores de la pascua milenaria contrastan con los de la Semana Santa, que son el negro y el morado.  El negro es el color de la muerte, de lo oscuro, del vacío, de la soledad, de la noche, del mal y la tristeza.  El morado (violeta, o púrpura) es el color del poder, y de la magia y de la fe (frente a la racionalidad); es el color del confesionario (de la culpa) y de algunos ritos funerarios.

Cuando era niño, el conejo llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa -o donde quiera que estuviéramos-  porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras.    Sin que los niños nos diéramos cuenta, mis padres escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había pasado y que saliéramos a buscar huevos. Cuando los mayores crecimos un poco, se nos mandaba a alguna habitación lejos del jardín y -aunque ya sabíamos que eran mis padres los que escondían los huevos, y que no había tal conejo- igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar los dulces. Cuando chicos, lo importante era encontrarlos; y cuando crecíamos el asunto era de a ver quién encontraba más.

Esta tradición es de origen germánico y precede al cristianismo; pero también las culturas mesoamericanas tienen conejos benefactores involucrados en sus leyendas.   En la luna, donde otras culturas ven la cara de un hombre, los pueblos de mesoamérica (como los chinos) ven un conejo.  ¿Y cómo fue a parar ahí?

Según un mito del pueblo de Chiconamel, del norte de Veracruz, un dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron contra la voluntad divina porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo.  El dios que había ocasionado el diluvio se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y de acuerdo con el relato nahua, el conejo fue castigado y por salvar a los hombres fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna.  Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chincihlla.

Me gusta mucho esta fiesta porque es alegre y colorida. Desde tiempos antiguos, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.  En recuerdo de aquella diosa, a la festividad de pascua se la denomina Easter, en algunos paísesEsto es porque también era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter.  Para el siglo VIII los anglosajones ya habían transferido dicho nombre a la fiesta cristiana.

Me gusta esta fiesta porque celebra la vida, el regreso del sol y de la luz y la fertilidad.


24
Abr 14

Catolicismo pierde terreno en Guatemala

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El catolicismo ya no es la religión mayoritaria en Guatemala. Ahora son sólo el 47% y el porcentaje ha decaído sostenidamente a pesar de las procesiones y de tres visitas papales.

En 1996 el 54% de los guatemaltecos decía profesar la religión católica, frente a un 25% de evangélicos. Pero en 2013 el cálculo para los primeros se situó en 47%, solo 7% más que el 40% que dijo profesar el protestantismo.  Así lo informó Prensa Libre.

Entre 1996 y 2013, el porcentaje de chapines que admite que no profesa religión alguna ha llegado a 13% en 2000 y 2007;  pero en 2013 se situó en 9% . Es fascinante saber que esto ocurre.

Por las declaraciones del Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, que le atribuye al liberalismo del siglo XIX y principios del XX el orígen del declive católico, ¿será válildo suponer que los dirigentes de aquella organización hubieran preferido que el monopolio protegido por el estado no les hubiera sido retirado?  La competencia dañó sus intereses.  En los años 80 también hubo un repunte del protestantismo porque en aquellos años muchos curas, catecistas y monjas católicas estaban involucrados con la guerrilla e incentivaban la gente a involucrarse también. Las iglesias evangélicas, en cambio, no participaban directamente en el conflicto, ni involucraban a sus seguidores en la lucha de los marxistas-leninistas.

Ejemplos de esto son las actividades de muchos jesuitas, maryknoll y otros; así como testimonios como el de Escaping the Fire que es un relato de cómo es que cientos de ixiles salvaron sus vidas durante el enfrentamiento armado que les llevó el Ejército Guerrillero de los Pobres, muchas veces de la mano de militantes católicos.

En el reportaje que anima estas meditaciones se menciona de paso lo poco efectiva que es la iglesia católica en cuanto a construir sentimientos de comunidad entre sus adeptos; y no se menciona con justicia lo efectivos que son los evangélicos en ese sentido.

¿Sabes qué hace falta en los análisis de los consultados para el reportaje? En ningún lado se hace mención de los abusos contra niños cometidos por funcionarios de la iglesia católica. ¿Habrá gente que les de la espalda por esa razón?

Veo varias causas principales para la pérdida de terreno de la iglesia católica en Guatemala: La ruptura del monopolio que tenían, el involucramiento de sus dirigentes y sus militantes con la guerrilla marxista-leninista; y no sólo los abusos contra niños sino los actos de ocultamiento de los mismos. Veo que mientras que el catolicismo hace encomios de la pobreza, los evangélicos suponen que si dios es el rey y ellos son hijos de dios, no tienen por qué avergonzarse de ser querer vivir como príncipes.

Puede que mi perspectiva no sea políticamente correcta; pero creo que aclara y amplía el análisis.

Actualización: El lector, Javier, me llamó la atención sobre un detalle: aunque es evidente que el catolicismo está disminuyendo en sus números; sigue siendo mayoritaria.  Esto es cierto porque  lo que llamamos iglesia evangélica, en realidad es iglesias evangélicas.  La iglesia evangélica no es una y piramidal, como la católica.  Se puede decir, eso sí, que el protestantismo ha desplazado al catolicismo.

La ilustración es de Prensa Libre.


19
Abr 14

Choque de dos culturas

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Mi amiga Anna, me explicó que eso de los sneakers  colgados del tendido eléctrico se llama shoe tossing y que  podía significar que: en las inmediaciones se venden drogas, señalar el territorio de alguna pandilla, o algún tipo de celebración.   De esto me acordé el jueves pasado cuando al paso de la procesión de Candelaria los portadores de las liras que sirven para elevar los cables eléctricos -y que estos no obstaculicen el paso de las imágenes- bajaron un par de zapatos en la Décima calle y Quinta avenida de la zona 1.

Es el choque de dos culturas, pensé.


17
Abr 14

Dulce de garbanzos, mi favorito

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Mi dulce favorito de la temporada es el de garbanzos.  El sabor de los garbanzos se combina deliciosa y delicadamente con la miel y la canela.  A mí me transporta a mi niñez y su elaboración me da mucha alegría.

Me encantan su sabor y su aroma, su color y su textura.  Me divierte verles su carita de pollito a los garbanzos; y por eso es que se llaman chickpeas en inglés.  Pienso en Cicerón porque cicer significa garbanzo.

En mi casa hay dos tradiciones de dulce de garbanzos. Los de la foto cuya receta viene de mi madre, de mi tío Rony,  su tío abuelo Pancho y mi tía abuela La Mamita.  Y también hacemos la miel de garbanzos con frutas, tradicional de la Costa Sur.  Ya luego les contaré de esa.

Parece increíble que en la antiguedad estas delicias fueran asociadas con la frugalidad e incluso con la rudeza.  Los griegos comían garbanzos en los banquete fúnebres, y me pregunto si es por eso que este dulce es tradicional de esta temporada chapina.

En la ciudad de Guatemala, los garbanzos en dulce se preparan en una miel de agua, azúcar y canela. La noche anterior se dejan en agua, con un toque de bicarbonato y en la mañana se pelan laboriosamente. Luego se cuecen y cuando están cocidos se cuelan y se apagan inmediatamente en la miel para que calen bien.

El año pasado, ¡dos de mis fotos de garbanzos en dulce fueron publicadas por la Revista D!; y este año ¡una de esas fotos apareció en el diario Siglo 21!


14
Abr 14

¡El pan ya está aquí!

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¡Ya está, en casa, el pan que nos enviaron de la Costa Sur!  Es inconfundible al aroma que le dan el  horno de leña, la leche ordeñada el mismo día en que se hizo el pan, mantequilla y los huevos de las gallinas de la vecindad.  Hecho, además, con cariño por mi cuata Shalby que este año le añadió queso a la masa.   Algunos del año pasado tenían sabor de naranja y este año vienen con sabor de queso.

¡Me embarga el júbilo!

La tradición de hacer y compartir pan en esta temporada es una de mis favoritas. El aroma, el sabor y la textura del pan hecho en casa son primigenios y nos conectan con la historia, el pasado y las costumbres que enriquecen nuestras experiencias de vida.  ¡Por eso es que el pan es bueno para celebrar la vida y lo que la hace buena!  En Occidente, el pan está vinculado a la civilización y la cultura.

En la Costa Sur de Guatemala, se acostumbra preparar pan para Judas. La costumbre es que, el miércoles, grupos de jóvenes van de casa en casa y por las calles con música y pidiendo pan. La gente le da pan a Judas y por unos pesos los jóvenes bailan con el apóstol y con quienes les dan dinero y pan.   Y…¿para qué quiere pan, dinero, chocolate, miel de garbanzos u otra especie que reciba Judas?   Para las conmemoraciones de la noche en las que participa todo el que quiera.

También es costumbre que la gente intercambie pan.   Sospecho que esta costumbre tiene sus raíces en  aquellos tiempos en los que  las panaderías cerraban durante el asueto de esta semana y, en consecuencia,  la gente tenía que hacer su propio pan. Y luego…la necesidad se hizo fiesta, como puede ocurrir. La comida se disfruta más cuando se hace compartida; y especialmente cuando se comparte con quienes se les tiene cariño, amor, respeto y admiración.  Sospecho que, en parte, la tradición de llevar y traer pan tiene que ver con una celebración de la abundancia; pero también de la generosidad, porque aún los que menos tienen…tienen algo para compartir.

Hace tres años hicimos el pan en la casa y salió sabroso; pero como no tenemos horno de leña, faltó aquel toque especial.

En la Costa Sur chapina  la costumbre es remojar el pan en la miel de garbanzos; y a mí me gusta mucho así, o remojado en leche, o en chocolate…o sólo por pedazos.


14
Abr 14

La voz de “La Chepona”

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La Chepona es el nombre que la gente le dio a la campana principal de la Catedral de la ciudad de Guatemala, que es la campana más grande del país.   Las campanas tienen nombres y Chepa es el femenino de Chepe, y Chepe es la contracción de José.  Mi tía abuela La Mamita y mi abuelita Juanita me contaron eso.

La Chepona suena grave y  llama la atención particularmente cuando dobla con solemnidad.  En el audio, La Chepona se escucha entre el bullicio de la gente en la Plaza de la Constitución y al fondo suena la banda de una procesión.

Leí que  fue fundida en 1861,  por Julio Vassaux a pedido del cabildo metropolitano, y  pesa cinco mil libras de bronce. Se dice que se escuchó su tañido cuando se puso en vigencia la Constitución de Cádiz, de 1812 conocida popularmente como  La Pepa.  Pepe, como Chepe es contracción  José.   Esto me parece raro porque La Pepa no estaba vigente en 1861.  Lo estuvo durante 2 años en tiempos de Fernando VII, fue derogada por la invasión napoleónica y durante el reinado de José Bonaparte o Pepe botella (otro Pepe involucrado)  y volvió a estar vigente durante el Trienio liberal que concluyó en 1837.  Por cierto que, durante aquella invasión, los españoles gritaban ¡Viva La Pepa! para vitorear la Constitución de 1812 y repudiar a los franceses.

La foto es de una alfombra de aserrín,  tradicional guatemalteca,  para las procesiones propias de esta temporada.