03
Jul 26

La basura no desaparece

 

Cuando viajas por los caminos polvorientos de la patria, no es raro encontrar que en las inmediaciones de muchas poblaciones hay tiraderos de basura junto a las carreteras y ahí llegan camiones a depositar desechos. Por supuesto que las cunetas de muchas carreteras también están llenas de todo tipo de basura.

Basura bajo el histórico Puente de los Esclavos.

Eso no es raro porque si caminas por las calles de muchas poblaciones vas a encontrar lo mismo: basura, basura, basura. Incluso en los patios de las casas: llantas usadas, baldes rotos, latas de leche en polvo, trapos, alguna bicicleta vieja y más basura.

Date una vuelta por la fiesta patronal de casi cualquier pueblo y lo que vas a ver por todas partes son hojas de tamales, elotes desgranados, pañales usados y otras inmundicias.

Sin ir muy lejos, una vez a la semana, al otro lado de la calle de  mi casa, amanecen bolsas negras llenas de basura. Sospecho que por la cantidad no se trata de residuos domésticos y apuesto una ceja a que los responsables de ese abuso son de alguna empresa a la que no le costaría mucho pagar un servicio de extracción de basura. En casa de mis padres y en las casas de mis abuelas, desde que yo era niño, llegaban los basureros con sus costales y se llevaban la basura en camiones amarillos. Mi tía abuela, Baby, una vez detuvo el carro en el que íbamos porque uno de mis primos arrojó un envoltorio en la carretera. La cultura de disponer bien de la basura se aprende desde que uno es chico.

Cuento esto porque la semana pasada participé en buena parte del República Summit de Sostenibilidad 2026: La basura, el reto pendiente. En esa actividad se expusieron datos escalofriantes y culminó con una observación inquietante: Fíjate que todos somos responsables de la basura. Tú, y yo. Todos.

A partir de ahí, te comparto otras ideas que se expusieron durante el encuentro: el manejo apropiado de la basura es un problema político y constituye una deuda del gobierno y de las municipalidades con los electores y los tributarios; pero la solución va por la vía de los incentivos y no por la de los castigos. Las leyes punitivas no van a cambiar la cultura de la gente, ni la de las autoridades a cargo del asunto.

El panel que escuché estuvo integrado por representantes de la cadena ignorada que limpia la ciudad: los recolectores y transportistas de desechos sólidos, así como los recicladores base. Los miembros de esta cadena que ya existe, no deben ser ignorados en cualquier solución que sea explorada.

El que mucho abarca, poco aprieta: los guatemaltecos podemos reducir sustancialmente el impacto de la basura si tan solo hubiera incentivos para tratar lo biodegradable. Y hablando de incentivos, el sector privado sería un aliado estratégico en cualquier ruta que se explore para el manejo de residuos.

República Summit de Sostenibilidad 2026: la basura el reto pendiente.

Durante mi permanencia en el foro también escuché siete modelos que tienen impactos positivos en el manejo de la basura: Proverde, Castillo Hermanos, BAC, Cayalá, Desarrollo en Movimiento, Revo y Grupo AG. Esos modelos muestran diferentes vías para gestionar residuos: coprocesamiento, reciclaje de plástico, financiamiento sostenible, valorización urbana, rescate de alimentos, recuperación de vidrio y reciclaje de chatarra. Todos con visiones de largo plazo.

Haces ratos un amigo le preguntó a un alcalde  que por qué había tanta basura en las afueras del pueblo; y lo que el munícipe contestó fue: Es que aquí no hay río. ¿Ves? En todo caso, el manejo de la basura no se va a arreglar con proyectos aislados. Este asunto desagradable requiere de una estrategia nacional capaz de inspirar e integrar a las personas, empresas, municipalidades y autoridades. Porque la basura no desaparece; solo cambia de lugar cuando no se administra con responsabilidad.

Lo cierto es que la basura no se arregla con discursos, ni con proyectos aislados. Mientras no se alineen los incentivos para que la gente, las empresas y las municipalidades hagan lo correcto porque les conviene, y no solo porque les multan, seguiremos viendo vertederos junto a las carreteras y bolsas negras frente a las casas. Cadenas de soluciones ya existen; lo que falta es dejarlas trabajar y construir sobre lo que ya da resultados.

Columna publicada en República


07
Feb 25

Basura reciclada, farsa reciclada

 

Tres recipientes para los desechos vas a tener en tu casa a partir del martes próximo, para cumplir con la legislación de gestión integral de residuos y desechos sólidos comunes. En uno vas a poner la basura orgánica, en otro los desechos reciclables y en otro los no reciclables. Originalmente, la legislación estipulaba siete recipientes para siete categorías; pero, finalmente, quedó en tres.

¡Me muero de ganas por ver cómo va a funcionar esto en lugares donde se suele tirar la basura al río o al barranco!

Tiradero de basura en el Puente Los Esclavos.

Sospecho que lo que va a pasar en casas, edificios, colonias y condominios es que uno va a poner las cáscaras de banano, los vasos plásticos y el duropor en tres recipientes distintos, para luego poner aquella basura en tres bolsas distintas que van a parar al mismo camioncito.

Pasará con la basura lo mismo que ocurre con el agua. El agua es procesada en los edificios, por ejemplo, y luego va a parar al mismo caudal que lleva el agua contaminada que viene de poco más arriba.

Para que sepas, la separación de lo reciclable y valioso de lo no reciclable y sin valor alguno ya la hacen los muchachos en los camiones; y también la hacen los guajeros en los barrancos mal llamados rellenos sanitarios. ¿Por qué? Porque nada que tiene valor se desperdicia si hay mercado.

Yours truly con Penn & Teller en Las Vegas.

Si antes usabas una bolsa de basura para poner los desechos que luego son clasificados en el camión o en el “relleno”, ahora usarás tres bolsas. ¿Viste? ¿Te fijaste? Se multiplicará por tres el uso de bolsas plásticas. No sólo habrá más bolsas entre la basura, sino que tu gasto por ese rubro se va a elevar.

Este es el momento para preguntar: esa gente que no paga por bolsas y tira su basura donde sea, ¿cómo va a ser monitoreada para que ahora compre bolsas? ¿La gente que no paga recolección de basura? ¿Cómo van a monitorear que lo pague? Si hay multas por no clasificar la basura en la casa y en la oficina, ¿se van a multiplicar las bolsas de basura dejadas en predios, calles o barrancos? Va a estar chistoso el reciclaje en las ferias a lo largo y ancho del país.

Con la nueva legislación, ¿cómo se van a modificar los tratos entre los que recogen la basura en las casas y oficinas y los guajeros, ahora que a estos últimos les llegará la basura medianamente clasificada? ¿Cómo se va a modificar el “bisne” que tienen algunas municipalidades con la venta de licencias?

Yours Truly con John Stossel frente a Atlas Libertas en la UFM.

En su programa Penn & Teller: Bullshit!, aquellos comediantes pusieron en evidencia lo absurdo de la mentalidad recicladora, no en un pueblecito perdido de Guatemala, sino en una gran ciudad gringa. Mediante una prueba para la televisión, pusieron a personas a clasificar basura en nueve recipientes con nueve criterios; y, ¿sabes qué pasó? Los participantes se pegaron unas confundidas monumentales. Es muy chistoso cómo la gente se presta al disparate sin cuestionar el valor de este. Si le dices a la gente que así se hace en Japón, la gente no duda en hacerlo, aunque sea ilógico.

El periodista John Stossel, en uno de sus programas célebres, dice que el reciclaje hace que las personas se sientan bien y que se eleven moralmente sobre los demás; y que es una forma de religión. Empero, Holly Fretwell, experta del Property and Environment Research Center, explica que no todo reciclaje es bueno y que muchas formas de reciclaje tienen costos tan elevados (en términos financieros y en términos de uso de otros recursos, como energía) que superan los supuestos beneficios.

Stossel y Fretwell coinciden con Penn & Teller en que muchas formas de reciclaje son engaños. Si esto ocurre en un país industrializado, con gente mayoritariamente educada y con autoridades relativamente responsables, ¿qué ocurrirá en otras latitudes?

Este es el problema de las soluciones diseñadas en escritorios y vendidas como panaceas: se imponen sin medir sus consecuencias reales, sin entender las dinámicas del mercado, ni la cultura de la gente. Al final, la basura seguirá en el mismo lugar, pero ahora habrá más bolsas, más costos y más burocracia. ¿Y el ambiente? Bien, gracias.

Columna publicada en República.


12
Jun 19

Cosas de meones

El meón de la primera foto hace lo suyo bajo uno de esos muebles de propaganda electoral tan ubicuos en estos días; y hace poco, Raúl vio a una señora dandole el pecho a su chiquito bajo uno de esos muebles en plena lluvia.

¿Así, o más simbólico?

 

El primer caso, el de la foto, es hasta simbólico; y el segundo caso -el de la señora- pues al menos uno de esos chunches sirvió para un buen propósito.

El letrero de abajo es un intento, humorístico, de alejar a los sucios meones de una pared.  He leído que en algunos casos la gente pone imágenes religiosas en los sitios preferidos por los meones con la idea de alejarlos de ahí.

“Mejor riegue los árboles”, dice.

Hace más de diez años, cuando empecé a bloguear, una de las primeras secciones que ideé fue la de los meones; y  la hice porque me llamaba la atención la cantidad de meones que veía en las  calles.

¿Cómo se originó aquella sección?  A finales de los años 80 el columnista José Eduardo Chepe Zarco organizó una campaña exitosa contra aquellos que tiraban basura en las calles; y el lema de la campaña era No sea coche; y más tarde, no se en donde, leí que en algún lugar de México a la gente que orinaba en la calle le gritaban: ¡Meón, meón!  

Se que en Guatemala no abundan las facilidades sanitarias para quienes andamos en la calle; pero eso no quita que sea feo, sucio y una falta de consideración para los demás echarse una araña en la vía pública.

Gracias a mi amigo, Ramón, por estas dos fotos.


12
May 19

¡Meón del infierno!

Hace más de una década, cuando empecé a escribir en este espacio, una de las primeras secciones que ideé fue la de los meones; y  la hice porque me llamaba la atención la cantidad de meones que veía en las  calles; y luego abandoné la sección.

Meón en la 11 avenida de la zona 10.

 

¿Cómo se originó aquella sección?  A finales de los años 80 el columnista Chepe Zarco organizó una campaña muy exitosa contra aquellos que tiraban basura en las calles; y el lema de la campaña era No sea coche. Más tarde leí, y no se dónde, que en algún lugar de México a la gente que orinaba en la calle le gritaban: ¡Meón, meón!  

Se que en Guatemala no abundan las facilidades sanitarias para quienes andamos en la calle; pero eso no quita que sea feo, sucio y una falta de consideración para los demás echarse una araña en la vía pública.

En ese contexto me acordé de haber leído que alguien le llevó a su hijo de 15 años al almirante Nelson (el de Trafalgar) para que el marino le diera un consejo de vida.  Y el consejo del Almirante fue; Never miss a chance to make water. Esto es, en un lugar apropiado, claro.  Cuando yo salía con mis sobrinos pequeños, siempre los mandaba al inodoro (tuvieran ganas, o no) antes de abandonar la casa, o el lugar donde estuviéramos y hubiera servicios sanitarios.  En prevención de las ganas les vinieran en momentos y lugares inconvenientes.

Aquel es un buen consejo para niños…y para adultos, también.


27
Feb 19

¡Meón en la 20 calle!

Una de las primeras secciones en Carpe Diem, cuando empecé este espacio -hace como 13 años era la de los meones.  Y la hice porque me llamaba la atención la cantidad de meones que veía en las  calles; y abandoné la sección.

¿Cómo se originó aquella sección?  A finales de los años 80 el columnista Chepe Zarco organizó una campaña muy exitosa contra aquellos que tiraban basura en las calles; y el lema de la campaña era No sea coche. Más tarde leí, y no se dónde, que en algún lugar de México a la gente que orinaba en la calle le gritaban: ¡Meón, meón!  

Se que en Guatemala no abundan las facilidades sanitarias para quienes andamos en la calle; pero eso no quita que sea feo, sucio y una falta de consideración para los demás echarse una araña en la vía pública.

En ese contexto me acordé de haber leído que alguien le llevó a su hijo de 15 años al almirante Nelson (el de Trafalgar) para que el marino le diera un consejo de vida.  Y el consejo del Almirante fue; Never miss a chance to make water. Esto es, en un lugar apropiado, claro.  Cuando yo salía con mis sobrinos pequeños, siempre los mandaba al inodoro (tuvieran ganas, o no) antes de abandonar la casa, o el lugar donde estuviéramos y hubiera servicios sanitarios.  En prevención de las ganas les vinieran en momentos y lugares inconvenientes.

Aquel es un buen consejo para niños…y para adultos, también.

De cuando en cuando juego con la idea de irme a vivir a la zona 1 -por lo encantador que podría ser-; pero, ¿qué me disuade? El olor a meados en las calles y cuando no es a orines, es a la creolina que la gente usa para eliminar el olor a bish.


19
May 18

Los meones…de vuelta

Una de las primeras secciones en Carpe Diem, cuando empecé este espacio, era la de los meones.  Y la hice porque me llamó la atención la cantidad de meones que veía en las  calles.

Además, a finales de los años 80 el columnista Chepe Zarco organizó una campaña muy exitosa contra aquellos que tiraban basura en las calles; y el lema de la campaña era No sea coche. Más tarde leí, y no se dónde, que en algún lugar de México a la gente que orinaba en la calle le gritaban: ¡Meón, meón!  Leí, también, que en algunos rincones, donde la gente mea indiscriminadamente, hay personas que ponen imágenes religiosas, con la esperanza de que eso desanime a los meones.

Yo se que en Guatemala no hay muchas facilidades sanitarias para quienes andamos en la calle; pero eso no quita que sea feo, sucio y una falta de consideración para los demás echarse una araña en la vía pública.

Ahora que mi cuate, Ramón, me envió la foto que rescata esa sección e ilustra esta entrada, me acordé de que alguien le llevó a su hijo de 15 años al almirante Nelson (el de Trafalgar) para que el marino le diera un consejo de vida.  Y el consejo del Almirante fue; Never miss a chance to make water. Esto es, en un lugar apropiado, claro.  Cuando yo salía con mis sobrinos pequeños, siempre los mandaba al inodoro (tuvieran ganas, o no) antes de abandonar la casa, o el lugar donde estuviéramos y hubiera servicios sanitarios.  En prevención de las ganas les vinieran en momentos y lugares inconvenientes.

Aquel es un buen consejo para niños…y para adultos, también.

A veces, juego con la idea de irme a vivir a la zona 1; pero me disuado rápido porque las calles del centro cuando no huelen a meados, huelen a Creolina.  Y eso hace que se me pasen las ganas.

En fin…gracias a Ramón por recordarme lo de los meones.


13
Ene 17

Cuquitos, golosinas y chanclas

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Cuando uno viaja por Guatemala una de las cosas que más impresionan es  lo inmundo que está todo.  Carreteras, playas, ríos, bosques, barrancos llenos de inmundicias que no llegan ahí solitas.  Llegan a esos lugares porque la gente inmunda la tira ahí.

Acabo de estar en un lugar precioso, con bosques encantadores y, ¿dónde crees que se hallan tirados los botes de aceite para automóvil, las bolsas de golosinas y los juguetes aplastados? Al lado de las casas donde vive la gente que trabaja en el lugar.  Aquellas cosas no llegan, ni se quedan ahí por sí mismas.  La gente las tira ahí, y no las recoge cuando las ve.  Uno sospecha que a la gente no le molesta que la basura esté ahí porque si le molestara, ¿la recogería?

En el edificio donde vivo, a pesar de que  hay depósitos prácticos para la basura, nunca faltan las bolsas puestas en el piso –al lado de los depósitos– y los pisos del área chorreados.  Eso ocurre porque hay gente inmunda a la que no le incomoda ese estado de cosas.

En estos días hay tres iniciativas, en el Congreso,  para regular el uso de plásticos; y un alcalde –¿o emperador?– dispuso prohibir el uso de bolsas plásticas y el de estiropor en su municipio.  Mucha gente cree que las leyes pueden resolver problemas como este y no falta quien crea que los productos biodegradables pueden solucionar la presencia de los empaques plásticos en el ambiente; pero, ¿sabes que los productos plásticos biodegradables cuestan tres veces más que los normales?

¿Por qué crees que el material plástico es exitoso?  Porque su uso es ventajoso para la ti. ¿Recuerdas cuando el shampoo venía en envases de vidrio y se resbalaba en la ducha? ¿Has transportado víveres en bolsas de papel un día lluvioso? ¿Ya compraste tus bolsas reutilizables en el supermercado?  El lobby anti-industrial la ha cogido contra las bolsas plásticas porque estas son evidentes,  y son difíciles de ignorar.  Empero hay otras basuras que andan por ahí y nadie dice cuio.  ¿Por qué no hay iniciativas de ley contra los empaques de cuquitos, los de golosinas fritas, o las chanclas? ¿Por qué no hay contra las palanganas?  ¡Ups, tal vez es cuestión de tiempo!

Columna publicada en elPeriódicola fotografía es de basura en el río Los esclavos.


11
Nov 16

Bolsas plásticas y gente “shuca”

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La imagen es encantadora: en el mercado de San Pedro La Laguna los vendedores despachan sus productos en hojas.  ¡Como en el siglo XVI, seguramente! …y la gente cree que está a la altura de los países más avanzados de Europa donde el uso de las bolsas plásticas está prohibido.  Ah, ese es el pequeño detalle: toda la gente en San Pedro no prefiere despachar en hojas que chorrean, o recibir sus compras de esa forma, tal práctica ha sido impuesta por la fuerza de multas que van entre Q300 y Q1500.  Es cierto que algunos prefieren las hojas; pero también es cierto que otros, no.

A la iniciativa en San Pedro se ha unido un grupo de diputados que pretende legislar para regular y eventualmente eliminar el uso de bolsas plásticas en el país.  La prohibición se extendería al duropor, pajillas y productos parecidos.

¿Te has preguntado por qué es que la gente usa bolsas plásticas? Porque funcionan y cumplen sus propósitos de maravilla.  Porque son baratas, higiénicas, ligeras y relativamente  resistentes.  A pesar de ello parece que hay una guerra global contra las bolsas plásticas supuestamente porque  la gente sólo las usa una vez;  porque consumen nuestras reservas limitadas de petróleo y se convierten en basura y dañan al paisaje y peor aún, a los animales.

Me da rabia cuando viajo por Guatemala y veo ríos, carreteras y poblaciones inmundas; y me da mucha rabia cuando veo que esa basura (mucha de ella plástica) va a parar a ríos, lagos y al mar e imagino a tortugas y otros animalitos muriendo a causa de la basura.  Empero, entre 80 y 90% de las personas vuelven a usar sus bolsas plásticas y las bolsas plásticas constituyen sólo 1% de la basura (al menos en los EE.UU; que es de donde hay datos).  La oposición a las bolsas plásticas tiene un elevado componente ideológico anti-industrial y, en última instancia, ¿de quién es la culpa de que las bolsas terminen contaminando? De la gente shuca e irresponsable, ¡por supuesto!, de esa gente que las tira en las calles, barrancos y donde sea…y de las corporaciones municipales (los pipoldermos), que no cumplen con su obligación de procesar la basura adecuadamente.

Columna publicada en elPeriódico.


23
May 16

Inmundicia en lagos, ríos y todas partes

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¿Viste las fotos de la inmundicia y el basural que llega a la desembocadura del río Villalobos en el lago de Amatitlán?  Esa -con variantes propias de cada lugar- es la historia de todos los lagos y ríos en Guatemala. ¿Leíste que la laguna del Pino podría convertirse en un pantano? ¿Has visto los efectos de la cianobacteria y las natas en Atitlán?

La verdad sea dicha, es la historia de toda Guatemala.  Casi no hay población en la que no haya focos de inmundicias.

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Cuando yo era niño, íbamos con mi tía Baby y su familia en varios carros rumbo a Sipacate y en algún momento uno de los niños tiró algo por la ventana.  Mi tía abuela hizo que se detuviera el automóvil y recogió la basura que había salido de nuestro vehículo.  Eso me pareció ejemplar y siempre lo recuerdo.  Pero la mayor parte de gente no haría algo así.  De hecho, en el edificio donde vivo y donde lugares muy específicos y convenientes para disponer de la basura, no falta la gente que usa bolsas inapropiadas que se rompen y derraman líquidos, o no ponen las bolsas en los lugares destinados para ello.  Ya sea por incuria, por haraganería o porque nadie les dio la educación necesaria, muchas personas no dudan en ensuciar.  Hay gente que, por no pagar a quienes recogen la basura en las casas, salen en las noches y tiran bolsas de desperdicios en predios, o en la vía pública.

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Cuando uno viaja por el interior del país es triste, pero muy triste, ver que muchísima gente cree que los ríos, las cunetas, los barrancos, y muchos espacios más son apropiados para arrojar basura de todo tipo.  Si te disgustó la foto ahora piensa en esto: los popodrilos, las pipirañas y los cacaimanes de miles y miles de desagues legales e ilegales, no se ven entre la basura evidente.

A final de cuentas, si bien es cierto que las autoridades encargadas del manejo de desperdicios resultan ser ñaques costosos, lo cierto es que -sin necesidad de convertirnos en maniáticos- ya podríamos empezar por ensuciar mucho menos.  Como los japoneses, ¿sabes?, que se quitan el calzado antes de entrar a la casa.  Esto último fue una metafora (Aclaración necesaria para los que necesitan este tipo de aclaraciones).

La foto 1 es por Félix Acajabón, de elPeriódico; y las fotos 2 y 3 son de Amilcar Montejo.


09
Abr 15

La Antigua, la inmunda

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Antes yo iba a La Antigua para las fiestas que preceden a la Pascua.  Casi nunca para quedarme, pero si para visitar y disfrutar del ambiente.  Dejé de hacerlo cuando una noche, en el Parque Central, noté una inmundicia rayana en lo asqueroso.  Los botes de basura habían sido rebasados días atrás.  La gente -porque es la gente la responsable- había dejaro en el suelo bolsas, empaques, frutas, pañales, botellas, heces y todo tipo de basura.  ¡Pero es que era mucha!  Un par de años después tuve que ir para acompañar a unos arquitectos extranjeros que querían ver casas antigueñas.  Lo de las casas estuvo de película; pero la suciedad en las calles fue impresionante.  Impresionante de una forma muy fea.

Todo esto viene a que hoy, Gabriel Azurdia, en Prensa Libre, llamó la atención sobre la falta de agua, al mal olor  y al hecho de que las autoridades de la Ciudad Colonial no estuvieron a la altura durante las festividades.  La Antigua se vio rebasada, otra vez.

En parte, ¡por supuesto!, es culpa de las autoridades irresponsables e ineptas; pero en buena parte la inmundicia es responsabilidad de la gente sucia porque la porquería no llega ahí sola.