28
May 24

Censura y pensamiento único

 

De cuanto en cuando la idea de silenciar a quiene opinan diferente llega a redes sociales y a medios de comunicación; y creo que no debe dejarse pasar la oportunidad de rechazar por completo la pretensión de que se pueda meter presas a personas -por entre 3 y 7 años- si se atreven a cuestionar que en Guatemala haya habido genocidio.

El tema es recurrente, ya lo dije.  En 2013 leí un comunicado en el que un grupo de personas tuvo la arrogancia de advertir que no está a debate [PL, 22 de abril de 2013] si hubo genocidio durante el enfrentamiento armado interno durante el cual las guerrillas marxistas-leninistas trataron de hacerse del poder por la fuerza, para imponer la dictadura del proletariado

Me opongo a aquellos intentos porque en la búsqueda de la verdad -en el ámbito social y político- todo tema debe estar sometido a examen, a conversación e incluso a debate; y  sostengo que ningún tema debe ser tabú. Es más, en este caso, en el del genocidio, creo que hay una obligación moral de hablar al respecto y de escribir al respecto. 

La libertad de expresión es fundamental no sólo para respetar la dignidad humana, sino para limitar el poder (que en este caso es el poder de censurar) y sobre todo para buscar la verdad.  Quien censura y quien impide y prohibe la discusión de ciertos temas, es enemigo de la búsqueda de la verdad y es promotor del pensamiento único.  Yo digo que en una sociedad abierta, en una sociedad libre y en una sociedad sana lo que corresponde es desafiar el pensamiento único. Incluso en temas dolorosos como el de los abusos y delitos cometidos durante aquel enfrentamiento, especialmente los de lesa humanidad (que no son lo mismo que genocidio).

Aquello me recordó lo que Frederick Copleston escribió en Historia de la filosofía. Demostró, Sócrates, su categoría moral rehusando acceder a que los ocho generales que debían ser procesados por su negligencia en las Arginusas fuesen juzgados a la vez, ya que esto era ilegal y estaba calculado para provocar la sentencia más dura… Una vez más cuando no quiso obedecer la orden de los Treinta… de que tomase parte en el arresto de León de Salamina, a quien los oligarcas trataban de condenar a muerte para poder confiscar sus propiedades. Deseaban sin duda implicar en sus actos al mayor número posible de ciudadanos eminentes, con vistas al día en que tuviesen que rendir cuentas.

Sigue Copleston: Sócrates fue llevado a juicio por los dirigentes de la democracia restaurada acusado de no honrar a los dioses que honra la ciudad, o sea de no conformarse con las ideas que le convenían al establishment; y de fomentar entre los jóvenes un espíritu de crítica con respecto a la democracia ateniense. Y ya sabemos en qué terminó Sócrates. Creo que a nuestra oligarquía oenegera y de los derechos humanos y ahora a los diputados semilleros le gustaría callar a los críticos de sus narrativas, de la misma manera en que la oligarquía y la democracia callaron a Sócrates. 

En este tema, el intento de censura mediante la amenaza e cárcel, también me recordó De eso no se habla, una peli argentina que me gustaba mucho y trata de los oscuros padecimientos de la protagonista, en un pueblo desolado. Parece ser que para las tribus exguerrilleras, oenegeras y sus políticos afines, esa es la consigna: ¡De eso no se habla!


22
May 19

CICIG intenta asedio contra la libertad de expresión

Con el pretexto de que la desinformación en redes sociales es una herramienta de las redes político económicas criminales para socavar la lucha contra la corrupción, la CICIG (¿Todavía existe la CICIG?) mandó a hacer un informe (o consiguió un informe) en el que acusa de netcenteros a varios tuiteros que suelen cuestionar la actuación de la Comisión.

Según la CICIG los netcenters divulgan mensajes que provocan odio hacia los actores de la lucha contra la corrupción y estos son reenviados y multiplicados por rebaños de personas desinformadas y manipulables.

Desde lejos y por medio de una videoconferencia, el jefe de la CICIG se refirió al informe sobre netcenters. Foto de elPeriódico.

A decir verdad, no dudo que haya netcenters, ¿por qué no iba a haberlos? En los tiempos de las redes sociales virtuales hay suficientes incentivos como para que grupos de interés de todos los colores hagan uso de ese recurso para influir en la opinión pública.  ¿Cuándo es que los grupos de interés no han hecho uso de todo tipo de recursos para influir en la opinión pública? Lo malo, por supuesto, es tratar de influir por medio de noticias e informaciones falsas, o de medias verdades, o de manipulaciones malintencionadas.

Dicho lo anterior, ya sabes: Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo, es una frase que Evelyn Beatrice Hall le atribuyó a Voltaire. Lo que no se vale es que un poder como la CICIG (un poder que no responde ante los tributarios, ni ante los electores) consiga un informe ad hoc y señale de odiadores (haters) a sus críticos; y que los señale de causar odio contra los actores que luchan contra la corrupción que, ¿cómo iba a ser de otra forma? ¡Qué casualidad!, son la mismísima Comisión y sus patrocinadores y corifeos. Lo que no se vale es que el informe no fuera sobre la totalidad de netcenters (esas malvadas organizaciones manipuladoras), sino sólo sobre los que opinan y operan contra los intereses de la CICIG, sus patrocinadores y sus corifeos. ¿Me vas a decir que los tuiteros afines a aquellos tres no operan igual que los tuiteros que los cuestionan?

¿Qué quieren la CICIG, sus patrocinadores y sus corifeos? ¿Un pensamiento único que no los incomode? ¿Un pensamiento hegemónico? ¿Un ambiente sumiso que no cuestionara el poder desmedido e irresponsable que llegó a tener la Comisión? ¿Sólo tuiteros y feisbuqueros serviles?  ¿No es así una de las formas en que se enraízan las dictaduras? En el siglo XX, ¿no era la prensa servil, sumisa y de pensamiento único la que ponía a la opinión pública del lado de los tiranos?

Seguro que para la CICIG moribunda, para su Jefe y para sus funcionarios, algunas opiniones de usuarios de redes sociales virtuales son incómodas y desagradables; pero, en Guatemala, es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna; y no constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos. Esta disposición constitucional (si alguien todavía respeta la Constitución en este país) se le aplica también a la CICIG; aunque esa Comisión, su Jefe y sus funcionaros todavía crean que pueden actuar con la impunidad con que actuaron durante una década.

La ilustración es de Vosnisho.

No se vale intimidar a los usuarios de las redes sociales virtuales adversos, ni colgarles un sambenito para manipular la opinión pública mediante una forma de censura contra opiniones incómodas.  Esas son cosas de la Inquisición, de la Stasi, de la KGB, y de la Gestapo.  ¡¿Sorpresa?!


23
Ene 19

Venezuela, juguémosle la vuelta a la censura

Ante la censura de los medios de comunicación independientes en Venezuela, ¿dónde pueden enterarse, los venezolanos, de lo que está ocurriendo en su país? Estas son algunas opciones por si quieres compartirlas.

Imagen de previsualización de YouTube

 

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26
Ene 16

Italianos cubren estatuas de desnudos, por presidente de Irán

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Si te dicen que estas cosas van a pasar no te las crees: Debido a la visita del presidente de Irán, Hassan Rouhani, a Italia, las autoridades dispusieron cubrir las estatuas clásicas de desnudos en los Museos Capitolinos, de Roma.   Esto en atención, sospecho,  a que el islamismo es una gran perversión sexual convertida en religión, como dijo mi cuate Gerardo.  La hipocresía políticamente correcta que prevalece en muchos ambientes justificó la medida como una señal de respeto al conservadurismo del visitante y de su gobierno; pero, ese respeto no es de dos vías.  En Irán las mujeres occidentales son obligadas a cubrirse de una forma totalmente ajena a su cultura, por ejemplo.  En todo caso, como ha dicho algún comentarista: el respeto a otras culturas no debe implicar la negación de la propia.  Si un jefe de estado de occidente viajara a Teherán, ¿el gobierno de aquel país les quitaría las burkas a las mujeres?

Es como cuando algún papa dispuso ponerles pañales a los desnudos de Miguel Angel en la Capilla Sixtina, o cuando otro dispuso ponerles ojas de parra a los genitales de las estatuas.  En occidente esas cosas pasaban antes, en el pasado, no en el siglo XXI.

Es peligroso este juego de poder de parte de los islamistas; y occidente cae en la trampa. La Venus del Esquilino fue una de las víctimas de este desatino.

Actualización: en contraste, la administración de Hollande, en Francia, se negó a quitar el vino del almuerzo con Rouhani y este suspendió el encuentro.  La decisión francesa es lo más atinado y la respuesta del presidente de Irán es un berrinche.

Foto por  Miguel Hermoso Cuesta (Trabajo propio) [CC BY-SA 3.0],  via Wikimedia Commons.


10
Abr 15

¿Terrorismo mediático?

libertad-de-expresion

¿Quién duda de que –entre otras cosas– puede decirse que Guatemala es el país de los chistes y del sentido del humor retorcido en circunstancias de congoja? Por ejemplo: antes del terremoto del 76, que dejó cerca de 25 mil muertos, había en la TV un anuncio de insecticida en el que una ama de casa lo rociaba en la cocina, mataba a todas las cucarachas y preguntaba: ¿Queda alguna cucaracha que decir?  Y entonces el chiste –¡inmediatamente después del movimiento telúrico!– era que, luego del terremoto se abrió el cielo y una voz como de bóveda preguntó: ¿Queda alguna cucaracha que decir?.

La política y los políticos nunca han estado al margen de la furia humorística chapina. Hay chistes sobre Ubico y Chacón, sobre Ydígoras, sobre Lucas, no los hay sobre Arzú porque ese ni gracia tiene, y los chapines empoderados por la Internet han elevado a la décima potencia su garra humorística por medio de memes, hashtags y otros recursos contra quienes abusan del poder. Los más célebres de la actualidad son los de Baldizón (por el copy-paste) y los de Baldetti (por…por… ya perdí la cuenta). Durante la Revolución francesa, María Antonieta sin duda odiaba las caricaturas de ella que circulaban en las plazas y en los salones.

Los políticos, por supuesto, detestan aquel empoderamiento ya que no eran lo mismo los chistes que pasaban de boca en boca en funerales y en cuchubales, que los que se viralizan y quedan en la red para siempre.

Esto viene a que exempleados de los pipoldermos organizaron una fundación contra el terrorismo mediático para luchar contra las informaciones de todo medio de comunicación que demeriten la dignidad y derechos de la persona humana y a las instituciones públicas y privadas.  Sospecho que es para judicializar la censura (al estilo de Correa y Kirchner), o para asustar como lo hicieron los banqueros con su ley de pánico financiero. Si googleas Terrorismo mediático, vas a parar a una página que defiende la tiranía de los Castro y a temas como la construcción social del miedo por parte de quienes ejercen el poder. ¿Te sorprende? A mí, no.

Columna publicada en El periódico.

Actualización: A regímenes como el de Putin, les sirve mucho el concepto de terrorismo mediático: si entras a este enlace verás memes de Putin que seguramente ya son prohibidos en Rusia,


28
May 14

¿Te apetece un “Talipán”?

Talipan-guatemala

Mi amiga, La Kitty, encontró este mural y este negocio en la 6a. avenida de la zona 9 de la ciudad de Guatemala: Es de talipanes.  Y el eslogan de la empresa es: Yo también quiero un talipán.  Claro que recuerda a los choripanes, cuyo eslogan era: Yo también quiero un choripán.

A mi también me recordó otra cosa: el 20 de mayo se celebra el Everybody Draw Mohammed Day en apoyo a la libertad de expresión de todos aquellas personas que están amenazadas con violencia por haber dibujado representaciones del profeta islámico Mahoma.  La iniciativa es consecuencia de un acto de censura contra el programa de televisión South Park, 201, en respuesta a amenazas.

A mí me encantaría saber qué motivó la idea de los talipanes y si el mural anima a la gente a probarlos.

Gracias a La Kitti y por la foto.


09
Ago 13

La censura y la dictadura

Las dictaduras del viejo cuño censuraban a lo bruto; o había una oficina oscura por en algún edificio del régimen por la cual tenían que pasar todos los materiales sujetos a inspección; o en los lugares donde pudieran surgir esos materiales -medios de comunicación masivos, por ejemplo- se instalaba un equipo de censores.

En la historia reciente de Guatemala, y cuando yo trabajaba en Aquí el Mundo (un noticiario de televisión), mis compañeros me contaban que durante el régimen de Efraín Ríos Montt la censura operaba de tal manera que las noticias pasaban por el censor segundos antes de que estuvieran programadas para ser transmitidas; de modo que si al censor se le ocurría que una noticia no podía ser transmitida, había una pausa incómoda.  La censura no sólo es una violación a la libertad de expresión; sino que suele ser ejercida con lujo de fuerza y de forma abusadora…sólo porque se lo puede hacer de esa forma.  Hace pocos años y durante el golpe de estado que protaginizó Jorge Serrano, ese régimen torpe intentó actos de censura que muchos enfrentaron valientemente y otros aceptaron ovejunamente.

La censura puede ser un instrumento útil para una dictadura, o para un régimen que pretende elevar sus niveles de control político sobre la población casi a los de una dictadura.  Pero tiene desventajas: La primera es tecnológica porque no es lo mismo imponer censura en 3 diarios impresos, 3 canales de televisión y 16 noticiarios de radio (las cifras son sólo para ilustrar) que tratar de callar todos los blogs, Facebook, Twitter y docenas y docenas de otros medios de comunicación.  En los años 90, recuerdo que en Burma el régimen militar castigaba con 8 años de prisión a quien tuviera un fax.  Recientemente, en Egipto el régimen no puedo detener las comunicaciones por medio de redes sociales y teléfonos que facilitaron su derrumbe. La segunda es que la censura generalmente tiene mala prensa (cuando la prensa no es cómplice, claro).  La censura y las mordazas que la hacen posible, generalmente son denunciadas y rechazadas en todo el mundo civilizado y por eso es que los regímenes autoritarios y los que pretenden ser totalitarios ya no censuran pelado.  China y Rusia pueden censurar a lo bruto, pero sólo porque sus regímenes son extremadamente inescrupulosos.

Recientemente, en Ecuador, el régimen diseñó una ley que les permite a los políticos controlar el contenido de las noticias y de los comentarios por medio de la regulación nacionalista de los contenidos y de la propiedad de los medios masivos.  Allá, el régimen de Rafael Correa utiliza la legislación (que no la ley) para protegerse de la crítica, de la denuncia, de la oposición y de la actividad contralora por parte de la prensa, de los tributarios y de los electores.  En consecuencia, las leyes, que deberían proteger a la gente contra los abusos de quienes ejercen el poder, se convierten en normas que impiden el ejercicio sano de la ciudadanía y provee de blindaje a los actos abusivos de quienes controlan las armas, los tribunales y las regulaciones.  Regímenes como los de Venezuela, Bolivia y Nicaragua, usan las mismas técnicas amordazantes de forma legal.

¿Qué, entonces, es una mordaza?  La organización Un mundo sin mordaza considera que es mordaza todo instrumento, medida o regulación que se utilice:

Consideramos mordaza todo instrumento, medida o regulación que se utilice:

  • Para frenar, limitar, coartar, censurar o condicionar la libre creación , expresión y difusión de ideas, opiniones o sentimientos y el libre ejercicio de actividades culturales en el sentido más amplio, que incluye la investigación, la ciencias, las artes, los cultos, los credos y todas las prácticas de búsqueda de la verdad, la belleza, la justicia y la felicidad conforme al dictado de la libre subjetividad de individuos y grupos.
  • Para criminalizar la protesta o para impedir la objeción, la crítica, el disenso, la discrepancia y la diferencia.
  • Para forzar a la pertenencia, a la asociación o al ejercicio de conductas, prácticas y actividades contrarias al libre criterio subjetivo del individuo o del grupo.
  • Para convertir a la educación en una herramienta de indoctrinamiento. Para forzar a la adhesión a ideologías, credos o dictámenes de personas, instituciones u organizaciones.
  • Para limitar el derecho al trabajo, a la propiedad privada, a la libre empresa, al comercio, al salario, al juego, a la vida, a la libre asociación y al libre desempeño de cualquier actividad lícita de expresión, comunicación o comercio de ideas.

Dada la inaceptabilidad de la censura en estos tiempos de democracia, los regímenes que quieren hacer uso de instrumentos amordazantes deben hacerlo mediante el uso de las facultades que se atribuyen como consecuencia de haber sido electos por mayoría; y al amparo de leyes que consiguen por medio de sus aplanadoras parlamentarias, y de tribunales sumisos.  Así es fácil de disfrazar la censura con velos y velos de regulaciones y fallos serviles que, aunque legales (en el sentido más ofensivamante positivista del término), nunca pueden ser legítimos…ni remotamente aceptables.

La libertad de expresión es un derecho incuestionable en una sociedad sana y civilizada; y como tal no puede estar sujeta a las necesidades políticas, ni a las exigencias del poder. Ya sabes: los derechos individuales deben prevalecer sobre los interes colectivos y sobre los intereses individuales.

Estas meditaciones vienen al caso en el contexto de los procedimientos express contra Giovanni Fratti por opiniones vertidas en la radio en el contexto del caso de Rodrigo Rosenberg.  Los pipoldermos tardaron en animarse a imitar a sus colegas de América del Sur y están haciendo sus pinitos en el arte maligno de censurar mediante expedientes democráticos y guizachadas.  Los Colom lo intentaron con el tuitero @jeanfer; Rafael El machete Espada lo intentó con Marta Yolanda Díaz-Durán y ahora los pipoldermos de turno lo intentan con el caso de Fratti; con un caveat, eso sí:  No lo intentan directamente, sino por interpósita persona.  Así son menos evidentes la intimidación y la censura; intimidación y censura que no sólo van dirigidas al personaje que es víctima directa del ataque, sino contra cualquiera otro que vaya a tener la osadía de exprersar opinión alguna que incomode a los pipoldermos, o a su clientela.

Si esta intentona por judicializar las opiniones tiene éxito, los pipoldermos tendrán en sus manos una herramienta poderosa y efectiva de censura y de control poblacional.  No te engañes pensando que las víctimas sólo seran los periodistas.  Toda persona tiene opiniones (informadas, o no).   Tu libertad de expresión está en peligro.

Si funciona el acoso judicial contra las opiniones, todos aquellos que expresen opiniones contrarias a los intereses de los pipoldermos podrían enfrentar denuncias judiciales que, aunque espurias e ilegítimas, tendrían costos para las víctimas.  Costos monetarios, psicológicos, sociales y, en casos extremos, hasta penales.

La judicialización de opiniones es una arma muy peligrosa de intimidación política; sobre todo si es de carácter penal.  En una sociedad sana, si se qusiera proteger la honra de las personas contra acusaciones o sindicaciones falsas, por ejemplo, lo más atinado sería optar por la vía civil.  Además, para más protección de los derechos individuales y de la labor contralora que los ciudadanos deberían ejercer sobre los mandatarios, estos y sus funcionarios no deberían de poder evadir la crítica mediante procedimientos judiciales.  Total, la libertad y la responsabilidad son dos caras de la misma moneda.

Con el caso en cuestión, la sociedad guatemalteca esta en uno de esos momentos críticos que demandan acción y responsabilidad de parte de la ciudadanía.  Y la bifurcación es la siguiente: ¿Le abrimos la puerta a la censura legalista y enmascarada, o se la cerramos con fuerza y en defensa de la libertad? ¿Defendemos la república, o le ponemos la alfombra de bienvenida al autoritarismo y a la dictadura?  ¿Actuamos como seres humanos, o como ovejas?

Tu…¿qué decides?


07
Jun 13

Otro intento de censura

La Administración Pérez no se dejó arrinconar en la asamblea de la OEA, y no firmará una iniciativa que dice que los Estados se comprometen a prevenir, eliminar, prohibir y sancionar todo acto o manifestación de discriminación incluyendo cualquier material que apruebe, justifique o defienda actos que constituyan o hayan constituido genocidio o crímenes de lesa humanidad, según se definen en el derecho internacional, o promueva o incite a la realización de tales actos*.

¡Por supuesto que es inmoral aprobar, justificar, promover, incitar o defender el genocidio y los crímenes de lesa humanidad! Pero en el contexto de que la exguerrilla y sus aliados acaban de intentar una ley mordaza para penalizar la discusión del genocidio, la intentona de conseguir la mordaza en la OEA no debe pasar inadvertida. A la exguerrilla no le gusta que se la contradiga. Le arde que se recuerde que ellos les llevaron la guerra a los Ixiles [ve Guatemala, la historia silenciada, tomo II, por  Carlos Sabino; y Escaping the Fire, por  Tomás Guzaro y  Terri McComb] . No les gusta que se recuerde que llenaron la Sexta Avenida de hoces y martillos, ni que se hable de la dictadura del proletariado, ni de los secuestros [y otros delitos] que cometieron durante el enfrentamiento de 36 años. No le conviene que la gente se dé cuenta de que su definición arbitraria de genocidio no se ajusta a la tipificación de ese delito. Y si pueden prohibir la libertad de expresión, para impedir aquello, van a hacerlo.

¡El genocidio y los crímenes de lesa humanidad deben ser punibles!; pero su discusión no debe ser amordazada y no debe señalarse como genocidio, lo que no lo es. En una sociedad sana, los derechos individuales (como la libertad de expresión, aun de asuntos que nos repugnan) deben prevalecer sobre los intereses de grupos particulares (como el de prohibir las expresiones que contradigan sus opiniones).

En Guatemala existe la figura de la Apología del delito [artículo 395, del  Código Penal]; norma razonable, general y transparente que penaliza el elogio, la solidaridad pública, y la glorificación de un acto que, con fuerza de cosa juzgada, haya sido declarado delictivo. No hace falta –y es inadmisible– una norma política, específica y oscura que castigue la discusión abierta y franca de si hubo delito, o no lo hubo.

Columna publicada en El Periódico.

* En la version original e impresa de esta columna no hay espacio para detalles; pero es importante anotar que este texto forma parte de una pretendida convención interamericana contra toda forma de discriminación e intolerancia.  Y, ¿cómo se define la intolerancia en ese contexto? Como el acto, o conjunto de actos, o manifestaciones que expresan el irrespeto, rechazo o desprecio de la dignidad, características ,convicciones u opiniones de los seres humanos por ser diferentes o contrarias. Puede manifestarse como marginación y exclusión de la participación en cualquier ámbito de la vida pública, o privada de grupos en condiciones de vulnerabilidad, o como violencia contra ellos.  La pretensión de amordazar se hace evidente cuando una normativa basada en aquellas consideraciones podría penalizarte por rechazar convicciones u opiniones de otros porque son diferentes, o contrarias a las tuyas.  Resultarías intolerante, por ejemplo, si rechazaras la continuación de la guerra perdida contra las drogas, la prohibición del matrimonio igualitario, la propaganda a favor de la idea de que en Guatemala hubo genocidio durante la guerra de la URNG, para citar tres ejemplos que ocupan los espacios públicos y privados de opinión y discusión.


23
Abr 13

La triste historia de los libros prohibidos

Seguramente has oído historias acerca de regimenes que queman y prohiben libros.  Los nacionalsocialistas y los socialistas soviéticos quemaban y prohibían libros.  La iglesia católica tenía un Index lilbrorum prohibitorum.  Aquí en Guatemala, entre los años 1960-1990 es muy posible que fuera peligroso tener ciertos libros de ideologías colectivistas.  Quemar y prohibir libros es una práctica propia de regímenes autoritarios, totalitarios y/o anacrónicos.

Pues…ahí está que no.  Aquellos fenómenos se dan, también, en sociedades modernas y occidentales.  En sociedades donde los intereses particulares prevalecen sobre los derechos individuales; y en sociedades en las que el respeto a las ideas y las formas de vida pacíficas de otras personas es una práctica del diente al labio.

Este vídeo nos cuenta de los 10 libros más prohibidos.


18
Feb 13

Libertad de expresión, “Plaza pública”, e impostura

Estoy de acuerdo con la idea de que los medios de comunicación -incluidos los masivos- existen para el ejercicio de la libertad de expresión de sus propietarios; y por eso creo que no se debe limitar la existencia de medios de comunicación.  The more, the merrier; porque así los hay para todos los gustos.  Creo, también -pero esta es una consideración más mercadológica, que de otra naturaleza- que a los medios de comunicación que tienen pretensiones de ser masivos, les conviene ser diversos.  Y a los usuarios nos conviene que compitan.

Estoy convencido de que cuando los propietarios de un medio de comunicación deciden publicar algo, o no, lo que hacen es ejercer su derecho de propiedad y que esa decisión no constituye censura.  El propietario tiene derecho a decidir qué ideas va a apoyar con sus recursos, y qué ideas no.  Y ya que hay ideas buenas, e ideas malas, no considero que sea algo virtuoso financiar, o apoyar la diseminación de las ideas malas.  Es más, creo que eso es intrínsecamente malo.  El buen periodismo debe ser objetivo; pero…¿tiene que ser imparcial?

Dicho lo anterior no me parece que Plaza pública haya cometido censura cuando su director, Martín Rodríguez tomó la decisión de quitar una columna de opinión y cerrar el blog: La vida parcialmente examinada, compartido por Walda Salazar y Oscar Pineda.  El director de aquel medio actuó en defensa de los intereses de los propietarios del diario y de sus patrocinadores.  El diario es de los jesuitas y estos tienen derecho a pedirles a sus empleados y a sus colaboradores que no critiquen a la Compañía, ni al Papa, ni al Vaticano.

Y hasta aquí llegaría la cosa si no fuera porque Plaza pública se presenta como paladín de la libertad de expresión sin compromisos con los poderes, ni con los patrocinadores o anunciantes.  Con respecto a la relación entre el periodismo y los patrocinadores, el 9 de marzo de 2012 el diario publicó un editorial titulado El periodismo y la censura empresarial.  En esa pieza el diario afirmó que  uno de los problemas más profundos de la libertad de expresión en una democracia y la consideración del derecho a la información como un bien público para la sociedad de Guatemala y Centroamérica: la censura empresarial y la autocensura de los medios.

“Plaza pública” surgió…porque un grupo de periodistas estábamos frustrados con los límites a la libertad de expresión y de prensa que existen en los medios tradicionales a la hora de abordar …el papel del sector privado en nuestro país.

Los periodistas y los medios en Guatemala nos legaron en 25 años una democracia en la que le perdieron el miedo a fiscalizar a los políticos y a los militares, pero nos heredaron también una gran deuda en cuanto a describirnos al resto de poderes en la sociedad, empezando por los más poderosos, los empresarios. Y es que, contrario a las restricciones imaginarias construidas por el discurso conservador, la cosa pública, el interés público, eso que debe ser discutido y abordado por una sociedad, no se limita a las acciones y a los actores del Estado.

En la democracia guatemalteca y su libertad de expresión –abortada en el siglo XX y amordazada desde el Estado al amparo de la elite conservadora– es comprensible que la alerta permanente para evitar censuras dirija sus reflectores a los políticos y al Estado. No está de más.

Pero desde esta tribuna…queremos apuntar otros reflectores hacia la censura que ejerce fuera de micrófonos parte del sector privado sobre el periodismo en Guatemala y que no tiene que ver con la línea editorial de los medios, línea que en muchos casos, da buen y legítimo cobijo a los intereses patronales. Es algo cotidiano que ante un cuestionamiento de parte de un reportero, un empresario llame al dueño del medio para vetar artículos que considera que pueden afectar a las aspiraciones de su empresas, o de sus amigos, casi siempre con éxito. O incluso llegar al extremo de que telefónicas tengan el poder de vetar cartas de los lectores que sean críticas con sus servicios.

En aquellas líneas, Plaza pública daba la impresión de ser un medio que estaría libre de la censura, o autocensura que supuestamente ejercen los poderosos, los dueños, los anunciantes y los patrocinadores.  Daba la impresión de que se erigía frente a los lectores un medio de comunicación al que no frustrarían los límites a la libertad de expresión que ejercen los poderosos y los conservadores.  Daba la impresión de que sus reflectores no iban a apuntar sólo a las acciones de los políticos y del estado, sino que iban a ser de más amplio espectro.  Daba la impresión de que ninguno de sus colaboradores iba a recibir llamada alguna de propietario alguno  para vetar artículos que perjudicaran sus intereses, o los de sus amigos.  Y daba la impresión de que, si eso llegara a suceder, el que llamara no iba a tener éxito.

Pero qué va.  Ahí está que no.  Ahí está que era impostura.  Ahí está que a Plaza pública, como a cualquier otro medio de comunicación masivo, tiene que pensar dos veces si se mete con sus propietarios, con sus intereses, con los amigos de sus propietarios, con los socios de sus propietarios, ni con sus intereses.  Y si se mete…tiene que enfrentar las consecuencias.

Más valiente y cabal hubiera sido que Plaza pública fuera sido objetivo y que no se hubiera puesto ínfulas de paladín contra los poderes, ni contra los intereses de los propietarios y patrocinadores de otros medios.  Mejor hubiera sido que, desde el principio, hubieran dicho que aunque no reconocían el derecho que los anunciantes tienen de decir que ideas patrocinan y qué ideas no patrocinan, si reconocían la facultad de los jesuitas a decidir qué ideas patrocinan y qué ideas no.  Hubieran dicho, desde el principio, que no creían que los propietarios y anunciantes de otros medios tuvieran el derecho de negarle espacio y tiempo a nadie; pero que esa creencia exceptuaba a los jesuitas, al Papa, al Vaticano y a sus intereses.  Así la gente no se hubiera confundido y las cosas hubieran sido claras, respetuosas y transparentes; sobre todo para sus lectores, y también para Salazar, Pineda y otros colaboradores.

Al final de cuentas Plaza pública no va a morder la mano que le da de comer; porque si lo hace, y ad majorem dei gloriam, un jesuita va a llamar a Martín para recordarle que en ese medio no se debe criticar a los dueños, ni a los patrocinadores.