24
Abr 08

Holanda ofreció disculpas

Por las impertinencias de su embajador, Teunis Kamper, el gobierno de Holanda le ofreció disculpas al de Guatemala.

Y yo me pregunto, qué hubiera pasado con Kamper si lo que dijo lo hubiera dicho en La Habana, o en Caracas donde no son tan condecendientes como los chapines. Ojalá que la experiencia holandesa sirva de advertencia a otros embajadores con aires de procónsules que medran en los pasillos del Congreso, de los tribunales y del Ejecutivo.

En su momento, Kamper dijo cosas como:

“Es primordial crar una cultura de tributación, porque las élites del país no están acostumbradas a pagar impuestos”.

“Si usted -Juan Luis Florido- es de la opinión de que el MP no tiene recursos para hacer bien su trabajo, ¿por qué no renuncia”.

“Yo soy una persona que no especula. una de las principales tareas de un gobierno es garantizar el bienestar y la seguridad, y en Guatemala es evidente que eso no sucede”.

“El MP, la Policía Nacional Civil y la Corte Suprema de Justicia son responsables de la inseguridad por la impunidad con que trabajan”.

Las expresiones del representante diplomático de Los Países Bajos no sólo fueron impertinentes, sino que constituyen violación de la Convención de Viena, tal y como atinadamente lo hizo ver el excanciller guatemalteco Gabriel Orellana.


15
Abr 08

Más sobre las impertinencias del embajador de Holanda

Muy atinado es el editorial de hoy, en El Periódico, para referirse a las impertinencias del embajador holandés, en Guatemala, Teunis Kamper. El representante diplomático, claro, no es sino uno más en una larga lista de representantes extranjeros que más que como amigos han actuado como procónsules: María Leissner, de Suecia; Bea Ten Tuscher, de los Países Bajos; y Prudence Bushnell, de los EUA, sólo para citar a las más notorias.

En una reciente entrevista el embajador de Holanda, Teunis Kamper, expresó: Yo conversé con el fiscal general –Juan Luis Florido– y le pregunté si había considerado renunciar, debido a la ineficiencia de esta institución. Asimismo, el embajador Kamper señaló que las élites del país no están acostumbradas a pagar más impuestos. Muchos creen que el Gobierno tiene suficiente dinero para cumplir con sus objetivos, cuando evidentemente no es así. Es decir que el embajador Kamper se permitió pedir la renuncia a un funcionario público de Guatemala y hacer apreciaciones sobre el pago de impuestos en nuestro país. Aún cuando fuera cierto lo de la ineficiencia del Ministerio Público, creemos que un diplomático extranjero no es el indicado para solicitarle la renuncia al Fiscal General ni a ningún otro funcionario o empleado público. Tampoco lo es para venir a acusar de falta de pago de impuestos a los contribuyentes en Guatemala. Muy país amigo podrá ser Holanda, pero eso no les da derecho a sus gobernantes y diplomáticos para venir a interferir en los asuntos internos de nuestra nación. ¿Cómo verían los holandeses que el embajador guatemalteco fuera a pedirle la renuncia al equivalente del Fiscal General o al Presidente de la Corte Suprema en Holanda? Por cierto, en la cuestión fiscal sería interesante que el Embajador de Holanda nos dijera qué opinión le merece aquella famosa frase: No hay obras sin sobras, atribuida a un miembro distinguido de la comunidad internacional, al referirse a la administración de recursos públicos del PACUR por parte de la OIM. También sería interesante que se pronunciara sobre la administración de fondos públicos por organismos internacionales (a través de transferencias discrecionales, fideicomisos y demás) en secreto, sin transparencia, rendición de cuentas y publicidad, sin apegarse a la Ley de Contrataciones del Estado y, por supuesto, bajo la protección de la inmunidad diplomática. La Cancillería bajo el anterior Gobierno omitió protestar por declaraciones de extranjeros impertinentes, fundamentalmente por la intervención del ex vicepresidente Eduardo Stein. Ojalá que el actual Canciller proteste, con energía, por este tipo de intromisiones.


14
Abr 08

Hubris, la arrogancia que ofende a los dioses

Cuando en las tragedias de la antigua Grecia, algún personaje cometía hubris, grandes calamidades caían sobre su vida. Es que la hubris es una arrogancia de tal magnitud que ofende a los dioses y enciende su ira.

En eso pensé cuando estas entrevistas con el embajador de Holanda, Teunis Kamper; y la embajadora de Suecia, Ewa Werner. El representante de los Países Bajos incluso se atreve a sugerir la renuncia del fiscal general; y la representante sueca admite que tiene mandato directo de hacer que la pena de muerte sea abolida en Guatemala. Ambos países han jugado papeles muy activos para la aprobación de la ley antiadopciones.

Pero no tiene la culpa el loro, sino quien le enseña a hablar. Y los arrogantes diplomáticos sólo pueden actual así porque los pipolermos serviles chapines y los grupos de interés que viven de la cooperación internacional, se los permiten. Y porque los guatemaltecos se los permitimos.

Sería interesante ver qué ocurriría en Amsterdam y en Estocolmo si sendos embajadores chapines se apareciera con el mandato de que holandeses y suecos resolvieran sus problemas con el islamismo creciente en sus respectivos países.

Ambos países enfrentan gravísimas tensiones étnicas y problemas políticos que no están en capacidad de resolver; y, sin embargo, sus embajadores tienen el tupé de caer por aquí y decirnos qué debemos hacer y qué no.

Hubris, se llama eso.