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Ago 15

¡Sí queremos elecciones! y una reforma electoral de verdad

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Las elecciones deben efectuarse de acuerdo con la Constitución y como está previsto este próximo domingo 6 de septiembre.  Este es el momento en el que los guatemaltecos debemos darle un ¡No! rotundo e inconfundible a los que están impulsando una crisis fabricada a su medida y para sus propósitos particulares.

¡Si queremos elecciones!, y queremos una reforma política de verdad que nos sirva para fortalecer un sistema republicano viable y perdurable.

Por eso comparto esta propuesta de reforma; para que la leas y la compartas y no te dejes dar atol con el dedo.

La reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos  es un tema pendiente que tiene al mundo intelectual y político guatemalteco en un debate constante. Con dicho proceso, se pretende modificar la relación existente entre el Estado y los partidos políticos –hablamos de la financiación-, además de transformar los vínculos entre representante y representado introduciendo elementos asociados al voto nulo o a la creación de comités cívicos de naturaleza departamental. Sin embargo, y a pesar de que el tema es de gran interés y urgencia, la arista desde la cual se está analizando no apunta a los problemas de fondo existentes en el sistema de partidos guatemalteco, dice Eduardo Fernández Luiña en un documento que, si te interesa aquel proceso, te invito leer.

Dice Eduardo, en esta publicación del Centro de Estudios Económico-Sociales, que hay dos elementos que deberían ser centrales en el proceso de reforma y que están siendo ignorados. De un lado, la propia definición legal de partido político. De otro, la estructura de competición –hablamos de la fórmula electoral- que debería regir el sistema.

El artículo -que hay que leer- abre un debate sobre dos reformas que parecen urgentes en la LEPP guatemalteca. De un lado, la modificación de la definición de partido político. De otro, la reforma de la fórmula electoral. Ambas transformaciones cambiarían radicalmente la cara del sistema electoral guatemalteco mejorando la relación entre representantes y representados al resolver parcialmente las asimetrías de información existentes en la actualidad. Esperemos que haya espacios para debatir y tratar abiertamente estas y otras cuestiones porque de lo contrario será imposible mejorar la calidad de la democracia guatemalteca. Ojalá avancemos hacia un mejor diseño institucional. Guatemala y los guatemaltecos se lo merecen.