12
Abr 22

Excursión a Nebaj, de vuelta a Guate

 

Es cierto que dormi como tierno en la noche del sábado 2 de abril en la Hacienda San Antonio.  Luego de un día emocionante y emotivo era lo que correspondía y ni oí a los gallos hasta las 7:00 de la mañana del domingo.  Tristemente el día de regresar a Guate.

Desayunamos alegremente panqueques, frijoles, huevos, café y la maravillosa crema de la hacienda.  Las maravillosas manos de doña María y doña Catarina prepararon el exquisito desayuno.

Luego de despedirnos de los terneros, de los gallos y de las gallinas agarramos camino hacia Nebaj para despedirnos de la familia Guzaro por medio de Angie y de Cristian; y de Jossimar.  Una parada en el pueblo…y  ¡Hasta pronto!

El plan era llegar a Santa Cruz del Quiché, enfilar hacia Chiché y volver por la carretera nueva; …y para no perder la tradición…¡Adivinaste!…Google maps nos perdió y nos mandó hacia Chichicastenango. Lo bueno es que Raúl se dio cuenta a tiempo y unos trabajadores nos guiaron bien para salir de la cabecera departamental.  Si me preguntan, diré que tanto en Santa Cruz, como en Chiché, hace falta señalización que ayude al viajero a encontrar el camino a Guate con facilidad.

Para ir resumiendo llegamos a Chichavac y de ahí a Katok para almorzar según la tradición.  El descubrimiento notable de esa parada fue el pan de la Deli de Paulino´s que es exactamente lo que tengo en mente cuando deseo un pan sandwich como debe ser.  Por supuesto que ahí compramos un queso Chancol y regresamos más contentos de lo que llegamos.

Tenemos muchas ganas de volver a Nebaj y explorar Chajul y Cotzal y todo lo que se pueda. Tenemos ganas de probar Boxboles.  Quedamos agradecidísimos con la familia de don Tomás Guzaro y con la gente que conocimos en Nebaj y en San Antonio.  Volvimos más enamorados de Guatemala.

…y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Excursión a Nebaj, primer día.

Excursión a Nebaj, el día importante.


11
Abr 22

Excursión a Nebaj, el día importante

 

Amanecer en Acul, Nebaj -y particularmente en la Hacienda San Antonio es una delicia y un espectáculo.

A pesar de que cuando viajamos llevamos nuestras propias almohadas, siempre me cuesta mucho conciliar el sueño la primera noche en cama ajena; y a pesar de eso dormí como tierno.

Amanecer en la Hacienda San Antonio. Haz clic en la foto para ver más fotos.

A las 4:30 a.m. sentí el canto de los gallos que ya habíamos visto en la noche.  Agradecí ese despertador porque brinqué hacia la ventana y el color del cielo y la silueta del cerro que tenía enfrente me indicaron que tenía que salir. A pesar del frío abrí la puerta del cuarto y al salir al balcón me encontré con Venus, Júpiter y Saturno brillantes como sólo se ven brillantes en el campo y cómo deben haberlos visto los antiguos Ixiles del área.

Fue un momento espectacular y yo estaba muy agradecido por la dicha de estar ahí.

Raúl se levantó y salimos a disfrutar del amanecer, del canto de los gallos y de los alrededores del alojamiento.  Luego sendos baños -al son de Cunén en fiesta- salimos a visitar a los gallos, a las gallinas, a los establos con sus vacas y a los perros, ¡Por supuesto!  Y luego…lo mejor…huevos, frijoles, tortillas, longanizas, mermelada de sáuco y crema de la hacienda.  ¡El desayuno delicioso preparado por doña María y doña Catarina.

De vuelta a Nebaj

Luego de desayunar y de dar otro breve paseo por los alrededores agarramos camino para Nebaj y fue un error no visitar Acul.  La próxima vez exploraremos Acul.  Es que queríamos llegar temprano para pasear por el pueblo, visitar el mercado y el museo arqueológico de la población.  Acul, Chajul  (y sus murales) y Cotzal quedan para la próxima visita, con más tiempo.

Lo del museo fue un fiasco porque está cerrado, como el de Gumarkaaj.  Repito que a estas alturas es absurdo que los museos estén cerrados.  El parque central de Nebaj está en remodelación así que no es muy agradable; pero la iglesia tiene lo suyo y está bien cuidada, bonita.  Ahí me encontré a Rafael con su cráneo partido por una cimitarra.  Cuando era niño y visitaba la iglesia de los dominicos en la ciudad de Guatemala -en compañía de mis padres, o de mis abuelas- y ese personaje me daba miedo y no me gustaba ir por no encontrármelo.  Ahora sé su nombre; pero en una búsqueda rápida en Google, no he encontrado nada de él.

La visita al mercado fue productiva y agradable.  La guinda del pastel fue un tzut que le compramos a doña Catarina.  Es de mi uso, nos dijo la señora y nos lo llevamos contentos.  A nosotros nos gusta comprar piezas que han sido usadas, en vez de nuevas, porque tienen historia.

“Tzut” de Nebaj. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Almuerzo con la familia Guzaro

La familia de don Tomás Guzaro tuvo la gentileza de invitarnos a almorzar y para pasar el tiempo -antes del almuerzo- nos sentamos a ejercer el antiguo arte de people watching desde el balcón del restaurante El´ Sim.  A la hora acordada nos dirigimos al restaurante El amancer donde nos recibió Angie Guzaro y donde conocimos a sus hermanas Ana y Aurelia, así como a su tío, a su sobrino Tomás (nieto) y a sus sobrinas Melanie y Alma.  Alma, por cierto, tiene cinco años y fue el alma del almuerzo y es una chispa de vida.  También conocimos a Kenneth Muller, el director de Nebaj, la película basada en la vida de don Tomás, a Susan y a Cristian y a otros familiares de Angie.  De verdad fue un honor compartir con la querida familia Guzaro.

Nos gozamos la compañía y el delicioso caldo de res ahumado que nunca habíamos probado antes; y llevamos un pastel de la abuelita Flory, pastel que nos habían recomendado y que se veía bien rico y bien pastel.  De paso, fue un gusto conocer a doña Flory.

Para pasar el rato entre el fin del almuerzo y la hora del homenaje a don Tomás y la película (que era a las 6:00 p. m.) fuimos a descansar y a comer el postre al Restaurante Don Tono, que también queda frente al parque y tiene un balcón muy agradable, fresco y conveniente para el atardecer.  Ahí tomé un café bien sabroso y una crepa fue el postre.  Raúl pidió limonada que estaba bien rica.  Para esas alturas ya nos habíamos dado cuenta de que la gente, en Nebaj, es muy cordial en el trato, a donde quiera que íbamos nos trataban con amabilidad y afecto. Tanto en los restaurantes, como en el mercado, en la gasolinera, cuando andábamos perdidos y en la calle.

Homenaje a don Tomás y la peli Nebaj

Llegaron las 6:00 y nos dirigimos al Salón municipal que se fue llenando poco a poco y ahí habían entre 800 y 900 personas y nos sentíamos muy emocionados. Emocionados por compartir con la familia y porque ahí estaban los sobrevivientes de la aventura que don Tomás Guzaro relata en Escapando del fuego, el libro que escribió con Terri McComb.  Emocionados y conmovidos por el homenaje que don Tomás recibía a un año de su muerte.  Emocionados porque la peli Nebaj iba a ser exhibida en Nebaj, por primera vez y porque ahí estaban los que vivieron la historia y la recuerdan, y los que sólo la han oído porque se las han contado.

Homenaje a don Tomás Guzaro y proyección de la peli “Nebaj”. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Don Tomás fue un héroe no sólo porque salvó del fuego a los habitantes de su aldea en lo peor del conflicto armado interno; sino porque era un emprendedor, filántropo, padre de familia y ciudadano muy respetado y querido.  Entre otras obras de benevolencia, don Tomás fue fundador de Cotoneb, una cooperativa importante en Quiché, de una clínica conocida como El hospitalito, y de un centro de rehabilitación para personas que sufren de trastornos por consumo de alcohol.  Fue una dicha conocerlo (a él y a su esposa, doña Petronila), gracias a mi amigo Giancarlo Ibárgüen, y hacer este viaje que fue idea de mi amiga, Mayra Ramírez.

Te digo que la peli es intensa y muy educativa y que es una que hay que ver.  Te digo que verla allá fue una experiencia conmovedora y te digo que me encantan Nebaj y su gente. Yo había leído acerca del área Ixil y de sus habitantes debido a las noticias de los años 80; pero también porque cuando estaba en la universidad había leído Ixiles y ladinos, la monografía de Colby y van der Berghe.  Y de verdad tenía muchísimas ganas de visitar el área tan remota, algo mítica y de tanta tradición e historia.

Fue algo triste que no nos quedáramos al final de la peli, pero el estacionamiento lo cerraban a las 9:00 p. m. y teníamos que cenar antes de llegar a la Hacienda San Antonio.  Cenamos en El´ Sim, yo una milanesa verdaderamente bien empanizada y rica; y Raúl un pollo asado bien sabroso. Fue bueno que saliéramos a las 9:00 en punto porque…nos volvimos a perder para salir del pueblo.  En parte por cletos, en parte porque Google maps nos volvió a enviar por el extravío y en parte porque un camión bloqueó la salida que conocíamos.  Para hacer la historia corta casi llegamos a las 11:00 a la Hacienda San Antonio.

Luego de hacer un debriefing del día y de checar redes sociales me quedé dormido como sólo se duerme en el campo y con la conciencia tranquila, a tal punto de que, al día siguiente ni oí a los gallos hasta las 7:00 a.m. pero de eso te cuento en la próxima entrada.

Excursión a Nebaj, primer día.

Exursión a Nebaj, de vuelta a Guate.


09
Abr 22

Excursión a Nebaj, primer día

 

Con el propósito de asistir a un homenaje para don Tomás Guzaro y a la proyección de la película Nebaj -en su honor- la semana pasada agarramos camino para Nebaj; con la ilusión, además, de visitar por primera vez el triángulo Ixil en Quiché.

Más grata no pudo ser la experiencia; no sólo porque nos encanta viajar por Guatemala, sino por la oportunidad de recordar a don Tomás en su tierra a un año de su fallecimiento; por la de experimentar de cerca el cariño, respeto y admiración que le tiene la gente a ese héroe, emprendedor y filántropo; y por conocer aquella parte casi mítica del país.

El viernes 1 de abril salimos temprano para desayunar en El pedregal, en Santa Apolonia; una parada tradicional en nuestras excursiones al occidente y un lugar donde siempre desayunamos rico.

Una novedad en este paseo es que usamos la recién estrenada carretera entre Chichavac y Chiché vía el río Motagua.   En 2021, durante una visita a la finca El encanto, en Tecpán, ya habíamos ido a conocer la parte del camino entre esa finca y el puente sobre el Motagua.  ya se veía que iba a ser una ruta preferida y bella.

Haz clic en la foto para ver más fotos.

Por ahí vimos niños caminando por la carretera, con sus útiles escolares y me enteré de que, en las escuelas estatales, las clases sólo ocurren durante dos horas al día.  ¡Sólo dos horas al día!

Uno se ahorra bastante tiempo por esa ruta y además es emocionante conocer una nueva vía hacia Quiché que no fuera la carretera Panamericana de siempre.   Además, la nueva ruta -por ser nueva- está en mejor estado que muchas secciones de la Panamericana en donde la última vez que fuimos a Xela el concreto nos rebanó una llanta.

¡En busca de Gumarkaaj!

Bueno…llegamos a Chiché y de ahí a Santa Cruz del Quiché en busca de Gumarkaaj.  Visité la capital de los Quichés a mediados de los ochenta cuando fui a medir el techo de la agencia del Banco de Guatemala en aquella cabecera departamental.  Mi amigo, Bobby, me hizo el favor de llevarme y como paseo fuimos a conocer el sitio arqueológico.  No recuerdo que en aquel entonces estuviera reconstruido el campo de juego de pelota.  Eso fue una novedad en esta visita de la semana pasada.  Raúl y yo caminamos por lo que queda de Utatlán (que es el nombre náhua de Gumarkaaj) y es muy agradable.

El bosque es fresco y hermoso.  No hay muchas estructuras como las hay en Iximché y en Chuwa Nim Abaj; pero el ambiente -con sus árboles enormes y abundancia de musgo español- es medio mágico.  Nos encaramamos aquí y allá y luego seguimos camino. Lo que es una lástima es que el museo del lugar esté cerrado.  A estas alturas no hay motivo razonable alguno para que los museos no estén abiertos.

Sal negra y La vuelta del río.

Pasamos por Sacapulas y no podíamos pasar sin comprar la extraordinaria sal negra que se produce en el río Negro en esa población.  A mí me gusta mucho esa sal cuando aso carne, o incluso para bistecs normales, y también en huevos tibios.  Tiene un sabor ahumado que le da un carácter distinto a las comidas.

Más adelante encontramos La vuelta del río, una playa en el río negro.  ¡Por poco y no  nos detenemos!,y de verdad me alegro mucho de haberlo hecho.  El encargado del lugar fue muy atento y lamento no haber preguntado su nombre.  Ahí nos contó que en el lugar se halla Xutixtiox, un sitio arqueológico; también hay una catarata y nos invitó a cortar frutas en los mangales y jocotales del lugar.  Como Raúl tenía un compromiso en línea a las 3:30 p.m., no pudimos aprovechar las gentilezas del encargado de La vuelta del río; pero definitivamente es un lugar al que queremos volver.

¡Llegamos a Nebaj!

Llegamos a Nebaj justo a las 3:25, con apenas tiempo para encontrar un lugar para conectarnos en línea y almorzar.  Nos recomendaron el restaurante El´ Sim, en el centro comercial K´um´us que está bien ubicado frente al parque central y es buen lugar para estacionar.

Cumplimos puntualmente el compromiso de las 3:30 y almorzamos para luego encontrarnos con Angie Guzaro, hija de don Tomás.  Llevábamos un cargamento de los libros Escapando del fuego, por Tomás Guzaro y Terri McComb para entregarle a Angie; y Raúl y yo teníamos muchas ganas de conocerla.  Luego de conversar, de tomar café, de hacer los planes para el día siguiente y de despedirnos agarramos camino para la Hacienda San Antonio.

…y para mantener una tradición, nos perdimos.

No nos perdimos en la carretera, sino en la población.  ¡Que un mal rayo parta a Google maps que nos enviaba a San Antonio por un extravío en vez de hacerlo por el camino correcto!  No lográbamos salir de Nebaj y la App nos enviaba por calles estrechas y empinadas, e iba oscureciendo.  Quienes han seguido otras excursiones nuestras saben que no nos gusta andar de noche en carretera, y menos en caminos desconocidos.  Luego de dar más vueltas que un trompo, luego de pasarnos un semáforo en rojo y de ser reprendidos por un PMT, luego de preguntar una y otra vez, logramos salir y ponernos en ruta.

La carretera entre Nebaj y Acul, donde está San Antonio, no es largo, ni está en mal estado (son sólo 30 minutos de camino), pero es de terracería y sí lo deja a uno todo saguaneado y como era de noche sentimos que era eterno.  En fin, llegamos a San Antonio donde doña María nos preparó una cena deliciosa de huevos revueltos (de las gallinas del lugar), longanizas, frijoles parados. (muy, pero muy bien hechos, con ajito sabroso), tortillas y limonada (exquisita)…¿y lo mejor? La crema del lugar.  ¡Que crema!

San Antonio es una hacienda con arquitectura característica. Los cuartos y camas son cómodos y de buen tamaño.  Agua caliente en la ducha…que era algo que nos urgía.  Yo suelo pasar mala noche la primera noche que duermo en cama ajena y esta vez no fue la excepción; pero estaba muy contento de estar ahí, e incluso me divertían los eventuales cantos de los gallos en la oscuridad de la noche, a la vera de cerros que prometían ser hermosos.

¡Al fin estábamos en Acul, en una hacienda, como nos gusta!…y sólo se puso mejor.

Excursión a Nebaj, el día importante.

Excursión a Nebaj, de regreso a Guate.