27
Jul 26

El gobierno te rompe las piernas

Para el observador superficial un subsidio estatal es una ayuda económica que el gobierno da a grupos de interés. Sirve para que un producto, o servicio, cueste menos dinero de lo que vale en realidad. Como el gobierno no produce riqueza, ni nada, a los tributarios el gobierno les saca impuestos de un bolsillo, y generosamente les da un subsidio en el otro bolsillo, con ese dinero que tomó. ¿Te das cuenta del absurdo?

Los subsidios son transferencias de riqueza, de los grupos no organizados hacia los grupos organizados. La ilustración es de Grok.

De ahí que la frase para que cueste menos dinero de lo que vale en realidad es aparente en términos financieros. Si pagas Q4.70 de IDP; y te dan Q5.00 de subsidio aparente por galón. ¿De cuánto es el subsidio aparentemente real? ¡De Q0.30. ¿Te das cuenta del absurdo? Y eso en el supuesto de que los Q4.70 que pagaste pasaron por el gobierno sin ser objeto de mala administración, desperdicio y en muchos casos corrupción.

El subsidio es un privilegio, es una ventaja económica que unos reciben y otros no, a costa de los tributarios. Ahora bien, tú no recibes el subsidio, porque no es que a tu cuenta del banco le depositen Q5.00 por cada galón de gasolina que consumes. Ese dinero se lo dan a los empresarios de combustibles.

Por eso es que mis amigos economistas dicen que los subsidios son transferencias políticas de riqueza, y no necesariamente para los más pobres. Alguno de mis maestros explicó que los subsidios van de los grupos más vulnerables, desorganizados y poco dados al escándalo, hacia los grupos más organizados y dados a la buruca. Es decir que, un campesino que paga impuestos por la compra de un machete en Huehuetenango, termina pagando el subsidio de la gasolina para un carro en la ciudad de Guatemala. ¿Qué paga poco, poco? Sí. Pero la cuestión no es sólo económica, sino moral. ¿Por qué es moralmente aceptable que unos le paguen la ayuda a otros, incluso a los que no necesitan de la ayuda? Pregunto esto porque los dueños de Lexus, Audi, Mercedes, BMW, Cayenne y otros, reciben el mismo subsidio que los dueños de carros mucho más modestos.

El subsidio es inmoral porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son robo), ¿por qué iba a ser moral tomar dinero ajeno bajo amenaza del uso de la fuerza y repartirlo entre grupos de interés político?

Es inmoral porque es un engaño. ¿Por qué iba a ser moral saludar con sombrero ajeno cuando se soluciona un daño causado por el mismo grupo que causó el daño? Es como el meme que dice: El gobierno te rompe las piernas y luego te regala las muletas.

Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real. Cuando un bien tiene un precio real, los consumidores tenemos el incentivo de no desperdiciarlo y de consumirlo sólo cuando de verdad es necesario. Eso reduce la demanda y crea presión para bajar el precio de la oferta… naturalmente… no por la fuerza.

Verás, los precios son mensajeros y alterarlos constituye censura. Los precios llevan y traen información que la gente necesita para colocar sus recursos. Si la gasolina está política y artificialmente barata la gente cree que puede usar más de la que usaría si el precio fuera real.

Censura es la prohibición, o el control de información. Un gobierno la aplica para evitar que un contenido se conozca. Si el gobierno impide que conozcas el precio real de la gasolina para que administres tus recursos económicos de forma racional y sin el engaño, el gobierno censura esa información.

Los subsidios, como el de la gasolina, no surgen sólo porque haya sinvergüenzas. Surgen porque a mucha gente la han entrenado a pensar que el gobierno debe resolver sus problemas económicos incluso de forma invasiva. No basta con que el gobierno se concentre en garantizar el respeto a los derechos individuales, el cumplimiento de los contratos y la resolución de conflictos; mucha gente ha sido entrenada a creer que si el gobierno le resuelve los problemas a los empresarios mercantilistas, y a los sindicatos de maestros, también se los debe resolver a otros grupos de interés. Y por eso estamos donde estamos.

El resultado no es más justicia ni más eficiencia: es más dependencia, más distorsión y más poder concentrado en quienes deciden a quién se le quita y a quién se le da.

Columna publicada en República.


17
Abr 26

Subsidios y trampa

 

Liderados por diputados oficialistas, una mayoría de congresistas cayó en la trampa de aprobar subsidios para los combustibles porque, claro, ¡el gobierno debería hacer algo!

Los pipoldermos no dan nada que no le hayan quitado a alguien más. La ilustración es de Grok.

En la realidad no importa si ese algo es económica, financiera y moralmente perjudicial; porque en la mentalidad y en la retórica estatistas que prevalecen entre muchos electores, políticos y burócratas, gobernar es gravar para gastar lo que quiere decir: transferir recursos del sector voluntario de la economía al sector coercitivo de la economía.

Lo que ve la gente es que en autoservicio la gasolina regular cuesta unos Q37.99 y con el subsidio debería quedar en Q32.99. La gasolina super cuesta unos Q38.99, y con el subsidio debería andar por Q33.99. El galón de diésel, que se cotiza cuesta unos Q41.69, con la transferencia debería quedar en Q33.69. Pero lo que no se ve es muy dañino.

Mis cuates que saben de estas cosas calcularon que el subsidio aprobado para tres meses, de Q2000 millones, en realidad alcanzará para poco más de dos meses con base a datos sobre el consumo.

Desde la perspectiva política, los subsidios, en general, son instrumentos de clientelismo y corrupción institucionalizada. El gobierno, al redistribuir recursos coercitivamente (vía impuestos, o inflación), crea grupos de interés dependientes que presionan por mantener, o ampliar los subsidios. Los pipoldermos compran votos potenciales al ofrecer “beneficios” visibles mientras los costos se diluyen de forma invisible entre todos los contribuyentes. Se fomenta el mercantilismo porque las empresas más conectadas políticamente reciben los fondos, no las más eficientes. Esto erosiona la meritocracia y la competencia real. Los subsidios convierten al gobierno en árbitro de ganadores y perdedores y la política se consolida como una lucha por el botín fiscal. Ejemplo: el transporte colectivo urbano que dejó de ser una actividad empresarial legítima para convertirse en un caldo de mafias que viven del dinero ajeno tomado por la fuerza.

En general, los subsidios distorsionan el cálculo económico y las señales de precios. El precio de mercado es la única forma en que millones de individuos coordinan sus acciones sin un planificador central. Al bajar artificialmente el precio de un bien o servicio se genera “malinversión” que es cuando los recursos (capital, trabajo, materias primas) se desvían hacia actividades que el mercado libre no demandaría en esa magnitud. Ejemplo: más gente va a usar combustibles, como cuando mucha gente desperdicia agua porque el agua no tiene precio de mercado. Encima de aquello, las empresas subsidiadas no tienen incentivos para reducir costos, innovar, o adaptarse a la realidad. Sobreviven empresas zombis que consumen recursos que podrían usarse mejor en otro lugar.

Los subsidios a los combustibles, en particular, incentivan al sobreconsumo. El mercado no puede señalar la verdadera escasez energética, por lo que no se incentiva la conservación, ni la inversión en alternativas, ni el transporte racional.

Las empresas subsidiadas no compiten por eficiencia, y los pipoldermos trasladan los costos a toda la economía.

Los subsidios —que en este caso saldrán de readecuaciones presupuestarias— se financian con deudas que tarde o temprano van a tener que pagar los tributarios ya sea directamente, o por medio de inflación que erosiona el poder adquisitivo de todos, y especialmente de los más pobres.

Según mi querido F. A. Hayek, los precios son un sistema de información que transmite conocimiento disperso. Al subsidiar combustibles, el gobierno “apaga” esa señal en un sector clave, lo que ocasiona descoordinación generalizada. Según mi estimadísimo L. v. Mises, es un cálculo económico imposible ya que tarde o temprano no se sabe cuál es el “precio correcto” sin mercado libre.

Finalmente, de acuerdo con mi admirada A. Rand, los subsidios destruyen la independencia moral de los individuos porque crean una cultura de mendicidad estatal donde la gente aprende a pedir al gobierno en vez de actuar de acuerdo con su mejor juicio en un mercado de precios reales.

Al final, la factura siempre llega. Y cuando lo hace, los que menos pueden son los que más pagan.

Columna publicada en República.


08
Abr 26

Subsidios: la “ayuda” que te roba

 

Así funciona el subsidio que se discute para supuestamente aliviar a los consumidores de combustibles: Los políticos y burócatas te quitan Q4 en impuestos para subsidiar la gasolina y Q8 en impuestos para subsidiar el diesel y luego fingen que, generosamente, te dan ese dinero -que ya te quitaron- para subsidiar los combustibles. A ese tipo de cosas en mi pueblo se les llama dar atol con el dedo porque es pasar el dinero de un bolsillo a otro. Recuerda que el gobierno no puede dar nada que previamente no le haya quitado a alguien. 

El subsidio es inmoral y no resuelve el problema. La ilustración es de Grok.

Ya es bastante indignante aquel engaño populista; pero empeora si le añadimos que todo el dinero que te quitan los políticos y burócratas pasa por un proceso de corrupción, mala administración y desperdicio que, digamos, puede tener un costo de 40% por citar una cifra que suele circular por ahí. Entonces, para que los políticos y burócratas te puedan dar Q4, o Q8 de subsidio netos deben tomar Q5.60, o Q11.30. Ya sé que esto no es una ciencia exacta, pero ayuda a poner en perspectiva dos realidades:

  1. El subsidio no es una ayuda generosa; y
  2. El subsidio tiene costos que nadie te cuenta.

Entonces, ¿cuál sería una ayuda efectiva para los consumidores de combustible? Que los políticos y burócratas quiten el impuesto a la distribución de petróleo que asciende a Q4.70 para el galón de gasolina súper, y de Q1.30 para el diésel. Parece poco para el diésel; pero es honesto y no es una farsa, y es sano no solo desde el punto de vista económico y financiero, sino desde la perspectiva ética.

La idea de quitar el Impuesto al Valor Agregado no es una buena idea porque, para que ese tributo cumpla con sus funciones sin distorsionar la economía (y el sistema fiscal), debe ser universal.

Al final, lo que realmente alivia el bolsillo del guatemalteco es menos impuestos y menos farsas estatales. Sin trucos.


02
Ago 22

El subsidio: más caro el caldo que la gallina

 

La decisión gubernamental de usar el dinero que era  para vacunas y el Bono Familia para ampliar el subsidio al diésel y la energía, te va a salir carísima.  Algo así como cuando sale más caro el caldo que la gallina.

¿Por qué? Porque El origen de la inflación es el gasto público excesivo y desfinanciado.  Y aquellos dineros son gasto público desfinanciado.  Para cubrir el gasto público desfinanciado, el gobierno infla la cantidad de dinero que circula en el mercado y esa inflación eleva los precios de los productos.  Del arroz y de los frijoles, de las zanahorias, los huevos y la carne.  Del gas…y de la gasolina y del diesel.  Y se crea una espiral alcista.

¿Quién paga esa espiral alcista? Tú.

Luego el gobierno va a querer neutralizar la inflación que él mismo causó y va a elevar las tasas de interés por lo que las amortizaciones de tu casa y de tu carro se van a encarecer. También se va a poner caro el crédito para establecer nuevas empresas.

¿Quién va a pagar esa elevación de precios? Tú.  Directamente si estás pagando casa, o automóvil; e indirectamente si tu sueldo no sube porque hay más demanda de empleo, que oferta.

¡Qué rico era recibir el Bono Familia!, ¿verdad? Pues ahora lo estás pagando con creces cuando te cuesta llegar al fin de mes.  Porque aquel cheque alegre se convirtió en inflación y esta se tradujo en precios mas altos.

Si los pipoldermos quisieran ayudarte, de verdad, dejarían de gastar a tontas y a locas y, por lo menos congelarían el gasto público para que no siga creciendo el gasto desfinanciado.  ¡Eliminarían los impuestos que ellos mismos le han puesto a los combustibles!…y dejarían de darte atol con el dedo con el tema del subsidio.


18
May 22

Los subsidios son un engaño cínico

 

Los subsidios son un engaño…iba a decir que cruel; pero en realidad son un engaño cínico; y, además, son un autoengaño.

Es un engaño cínico porque cínica es la actitud de la persona que miente con descaro y defiende, o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación.

La foto es del Diario de Centroamérica.

¿Por qué es que los subsidios merecen general desaprobación? Porque no resuelven el fondo de los problemas; y porque le trasladan a otros los costos de la supuesta solución y porque desvían la solución de los problemas.

Me explico:  El subsidio a los combustibles no ha impedido que aquellos suban de precio porque los precios de los combustibles no dependen de si hay subsidio, o no.  En parte han subido porque el gobierno de los Estados Unidos de América controla la perforación, el transporte, la refinación, la compra, la venta y el comercio y los impuestos que pesan sobre el petróleo; y en parte por la inflación que hay en el país del norte.  Los combustibles también son caros porque los consumidores tienen que pagar los impuestos locales que exigen los políticos y burócratas. Todo esto es el fondo del problema en el caso de los combustibles.

El subsidio a los usuarios de los combustibles los pagan -con impuestos, préstamos, y/o más inflacion- incluso las personas que no los usan directamente.  Tu pagas el subsidio a los combustibles que usan y la gente más pobre del país -que paga impuestos indirectamente- te paga el subsidio que recibes.  Es como que te saques dinero de la bolsa izquierda, y te lo metas en la derecha (menos el 30% de gastos de administración) y estés feliz porque recibiste plata.  ¿No te incomoda saber que otras personas -incluso los desempleados- te pagan el subsidio?

El subsidio es un juego de prestidigitación mediante el cual los políticos y burócratas involucrados en el tema te dan atol con el dedo.  Mientras te emboban con el subsidio, siguen quitándote impuestos que gastan y malgastan caprichosamente.  Si de verdad quisieran ayudar a los consumidores de combustibles los pipoldermos eliminarían los impuestos con los que castigan a los consumidores. Pero es no es posible porque para ello tendrían que reducir el gasto estatal, o por lo menos contenerlo y eso perjudica sus intereses de corto plazo y los de sus clientelas. Entonces es más fácil hacer abracadabra y darte un subsidio.

Ya ves, pagas el dinero del subsidio con los impuestos que te quitan.  Pagas el subsidio con los préstamos que piden para financiar el presupuesto estatal desbalanceado, para el cual no hay dinero que alcance a pesar de los dinerales que los pipoldermos recaudan en impuestos, sumas que no hacen más que crecer y crecer.  Pagas el subsidio con inflación porque para financiar el presupuesto estatal no basta con préstamos, sino que los pipoldermos tienen que imprimir dinero y con ello le roban poder adquisitivo a tu sueldo, a tus ahorros y a tu cheque de retiro. Si alguien te dice que la inflación es consecuencia del alza generalizada en el nivel de precios te está tomando por tonto.  Es al revés. La inflación es un fenómeno monetario que se manifiesta en el encarecimiento de los productos.

Pero la cosa empeora. Como los subsidios alteran políticamente la información que acarrean los precios, los subsidios impiden, o dificultan el buen cálculo económico y distorsionan la asignación de recursos.

…y por si hiciera falta, luego hay otro problema: Una vez que pase la crisis se vuelve políticamente imposible quitar este tipo de subsidios y los tributarios terminamos pagando un subsidio permanente que es una sangría para las economías familiares.

¡Qué cínicos son los que ofrecen subsidios y los que los piden!  Porque no te creas…los pipoldermos conocen todo aquello.  Pero tienen la impresión, ¿correcta?, de que no te importa.  ¿No te importa?  Tienen la impresión de que falseas la realidad y de que prefieres ser engañado con un subsidio, que enfrentar la realidad y exigir la eliminación de los impuestos que pagas por el consumo de los combustibles.  ¿Falseas la realidad?

Los subsidios son un engaño cínico…y cruel…pero se necesitan dos para bailar un tango.


06
May 22

La verdadera lucha de clases

 

Recién leí una genialidad: La verdadera lucha de clases es entre quienes reciben subsidios, y quienes los pagan. La frase está relacionada con otra que dice -poco más o menos- que la transferencia forzada de riquezas ocurre de los grupos no organizados hacia los grupos organizados.  Es decir: te organizas (en una cámara, en un sindicato, o en asociación), consigues que tus necesidades, o las de terceros (que son tu clientela potencial) sean clasificadas políticamente como derechos y los que no estamos organizados te las tenemos que financiar porque consigues una ley para forzar ese financiamiento.

¿No me crees?  Aquí van tres ejemplos.

El Congreso aprobó legislación para forzar una tasa preferencial (subsidiada) para promover la construcción de viviendas para la clase media.   Alguien quiere construir casas y alguien quiere colocar el dinero que le sobra sin correr muchos riesgos.  Ambos encuentran que hay gente que quiere casa subsidiada…y otros pagan la tasa preferencial subsidiada.  ¿Quién crees que va a subsidiar la tasa?  Como las tasas de interés son los precios del crédito, y los precios llevan y traen la información necesaria para que los agentes económicos tomen decisiones acerca de dónde y cuándo colocar sus recursos, ¿Quiénes se beneficiarán con los precios falsos del crédito para la vivienda? ¿Quiénes saldrán perjudicados?

Alguien tiene capacidad para producir etanol en cantidades industriales, consiguió apoyo político en el Congreso y ¡Sorpresa!, este año se prevé crear legislación y las regulaciones necesarias para forzar que a las gasolinas se les agregue hasta 10 por ciento de etanol.  Según los expertos eso beneficiaría a los consumidores y al ambiente…pero…si es tan bueno, ¿por qué tiene que hacerse a la fuerza? Pues para asegurar la producción y proteger a los productores.  ¿Tu qué creías?

Alguien quiere importar y vender carros eléctricos en un ambiente mercantilista y patrimonialista como el chapín, ¿cómo le hace? Consigue apoyo político y legislación que disponga el privilegio de que su clientela no pague IVA, ni Impuesto de circulación y ¡Ya! Los privilegios hacen la magia.

¿Capisci?

Columna publicada en elPeriódico.


16
Mar 22

El subsidio que te pagas con el impuesto que te quitan

 

A los pipoldermos les cuesta uno y la mitad del otro sacar sus manos de los bolsillos de los tributarios.  La evidencia más reciente es la del subsidio a ciertos combustibles aprobado por el Congreso.

La ilustración la tomé de Twitter.

Verás: Los usuarios de gasolina regular pagan Q4.50 por concepto del Impuesto de Distribución de Petróleo, por cada galón de ese combustible que compran.  ¿De cuánto va a a ser el subsidio? ¡De Q2.50!  O sea que del mismo cuero salen las correas. El privilegio que supuestamente vas a recibir cuando compres gasolina regular, va a salir exactamente del impuesto que te están cobrando en ese momento.

En un mundo que no estuviera de cabeza, lo racional sería eliminar la totalidad el impuesto para ayudar a los consumidores y a los tributarios; o por lo menos eliminar la mitad tan sólo para equiparar el beneficio real, al subsidio que es un espejismo.  Pero no, porque está visto que para los pipoldermos es más fácil dar y quitar un subsidio, que dejar de esquilmar a los tributarios y prescindir de una forma de renta parasitaria.

La responsabilidad por esta forma de conducta disparatada no es sólo de los pipoldermos que son los que toman las decisiones políticas; sino de la gente que no cesa de pedirles privilegios y favores a quienes tienen la facultad de repartir subsidios y otras canonjías. Al final del día, los políticos y burócratas han hecho algo para aliviar a las personas; pero… ¿quiénes quedan así?

Los tributarios y los supuestos beneficiarios de ese privilegio que es el subsidio.


03
Mar 22

La feria de los subsidios y privilegios

 

¿Guatemala es la feria de los subsidios, o qué fregados? Sólo ayer me enteré de que una diputada pretende otorgarles el privilegio de un subsidio a los pescadores durante la época de veda; grupos de diputados pretenden otorgar el privilegio de un subsidio a…¿todos, o a algunos consumidores de combustibles fósiles y gas propano? Me enteré de que un grupo de diputadas pretende otorgar el privilegio de un subsidio a…¿todas, o a algunas consumidoras de compresas, tampones y otros productos para la menstruación?.  ¿Qué otros grupos de interés están haciendo cola en el Congreso para ordeñar a los tributarios en su beneficio particular?

Los subsidios son privilegios porque los políticos estatistas que los otorgan toman el dinero de todos los tributarios para repartirlo entre cierta clientela.  Esa clientela no tendría acceso a aquellos recursos si no tuvieran la influencia necesarios para conseguir el apoyo legislativo, y sin el poder coactivo y arbitrario de un grupo de políticos. La práctica de repartir privilegios de aquella forma se llama clientelismo; y el clientelismo es la tendencia a favorecer  a determinadas personas, organizaciones o grupos de interés para conseguir su apoyo político.

Aparte del daño moral que hace la multiplicación de privilegios, esa práctica destruye el principio de igualdad de todos ante la ley y fortalece el concepto de política como mercado de privilegios.  Crea incentivos perversos y perjudica la asignación económica de recursos.  Contamina el cálculo económico.  Los subsidios suelen tener consecuencias no intencionadas, como llenar los bolsillos de actores mercantilistas. Los subsidios tienen apariencia de ser benevolentes; pero en realidad son malignos porque son pagados con los impuestos que les quitan a todos los tributarios (incluidos los mismos privilegiados), son pagados con impuestos, y/o son pagados con inflación.  Son, como se dice en mi pueblo, pan para hoy y hambre para mañana.


19
Nov 21

Jugando con fuego

 

El gas propano -que se usa para cocinar en muchísimos hogares y negocios- ha subido de precio por lo menos un 10 por ciento; y en un acto irresponsable de populismo la respuesta de la Administración es la de ofrecer un subsidio temporal. El Congreso tenía que detener el disparate; pero se subió al carro de la demagogia.

La foto es de elPeriódico.

La dirigencia popular, siempre más interesada en promover la ingobernabilidad y hasta la violencia, antes que la mejora de la calidad de vida de las personas, exige que desde la política se haga algo y…pues…”al chile”…¡150 millones del dinero de los tributarios!

El alza, por cierto, no es un capricho, ni una maldad local.  Es un fenómeno mundial relacionado con el precio del petróleo crudo (que ha subido), la producción (que ha bajado), la demanda estacional (que sube en tiempos de frío) y con la crisis de los sistemas de distribución (que no da muestras de solución en el corto plazo).

Una forma ética y sana de aliviar a los consumidores de gas propano -y a los de los productos que dependen del gas- hubiera sido que el sector político y burocrático de la economía renunciara a los impuestos que nos quitan a los tributarios por el consumo de aquel combustible.  Pero los pipoldermos, más interesados en la expoliación que en la racionalización de gastos, le dieron un rotundo ¡No! a esa posibilidad; y está en duda, claro, si aquella renuncia debe incluir el IVA porque ese impuesto debe ser universal y neutro, por su propia naturaleza.

La peor solución, eso sí, es el subsidio.  ¿Por qué? Porque un precio bajo artificial del gas -mediante ese tipo de ayuda– incentiva el desperdicio del combustible. El subsidio desnaturaliza la función informadora del precio y pasará con la lumbre lo mismo que con el agua.  Sin precio real, no hay incentivo para evitar el uso irracional de cualquier recurso.  Y luego…¿quién se va a atrever a quitar el subsidio cuando los consumidores lo consideren un derecho adquirido, que creen que pueden defender a pedradas? El subsidio, como siempre, será pagado por los tributarios de una forma, u otra…con creces.

Columna publicada en elPeriódico.


07
Jun 13

Los mercantilistas, “empresaurios” y “pipoldermos” no descansan

El capitalismo clientelista, amiguista o de compadres, que en inglés es el crony capitalism describe una economía falsamente capitalista en la que el éxito y la prosperidad en los negocios dependen de una estrecha relación entre los empresaurios y los los políticos y funcionarios que administran el presupuesto del estado. Entre sus expresiones, se puede mencionar favoritismo en la distribución de permisos legales, subsidios con el dinero de los tributarios e impuestos especiales, por ejemplo.

De esto me acordé cuando leí que los empresaurios cuyos negocios están relacionados con la construcción y venta de viviendas quieren que el Congreso apruebe un subsidio preferencial de 4% a los guatemaltecos, con el propósito de dinamizar la compra de casas.  ¿Quiénes van a construir y vender esas casas?  Los empresaurios citados.  ¿Qué negocios van a prosperar con ese subsidio? Los de los empresaurios citados.  ¿Sáben, los empresaurios citados que la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera en los Estados Unidos de América comenzó gracias a subsidios para viviendas? ¿Les importa?

Los constructores y vendedores de casas quieren que los pipoldermos brinden bonos, o créditos fiscales a las entidades financieras que concedan los préstamos; es decir, que se haga una reducción en el pago de impuestos de las agencias bancarias y así se privilegie a otro grupo de empresaurios: los banqueros cuyos bancos dependen -para su salud financiera y prosperidad- de este tipo de canonjías.