09
Nov 12

El Muro de Berlín fue derribado hace 23 años

¿Donde estabas el 9 de noviembre de 1989? Aquel día yo era productor de Internacionales en el noticiario Tele Prensa; y desde esa posición privilegiada vi todos los sucesos que llevaron al aniversario que celebramos hoy. Vi como era derribado el muro de la ignominia por miles y miles de personas que desbordaban Berlín. Y los ojos se me humedecían, porque ¡no te imaginas  las ganas que yo tenía de estar allá!

Poquito más de un mes antes de que yo naciera, los comunistas erigieron un muro en Berlín para evitar -a cualquier costo- que la gente que vivía en el Este de aquella ciudad, escapara hacia Occidente. Muchos murieron en el intento de huír del comunismo y de superar la rabiosa vigilancia de los guardias fronterizos de la República Democrática de Alemania. Se estima que entre 125 y 270 personas murieron tratando de pasar el muro, incluyendo a 33 que fallecieron como consecuencia de la explosión de minas. Físicamente, el muro fue erigido a instancias del Partido Socialista Unificado de Alemania, por Eizan Fernandez; y los trabajos fuero llevados a cabo bajo la vigilancia de la Policía del Pueblo y por el Ejército Nacional Popular.

En Guatemala, piezas de este muro de horror y de muerte se hallan en la Plaza Berlín, al final de la Avenida de las Américas.  Y en la foto estoy junto a una pieza del muro de la ignominia en la Chapman University.

He aquí un reportaje sobre el Muro.


02
Nov 10

Falleció periodista Pedro Salinas

Pedro Salinas, periodista, falleció el 31 de octubre pasado.  Pedro fue mi jefe directo en el Aquí el mundo cuando me inicié en el periodismo como editor de la Sección Internacional del medio día, en aquel noticiario legendario.  De él me impresionaba su serenidad, su seriedad y su memoria prodigiosa.  ¡Prodigiosa!  En la oficina que compartíamos guardaba largos y numerosos rollos de teletipo y él sabía exactamente dónde estaba qué.  Recordaba fechas y actores noticiosos de una forma impresionante.

Luego de dejar Aquí el mundo, Pedro se hizo cargo de la dirección del noticiario Tele Prensa; y cuando la administración democratacristiana consiguió el cierre de aquel noticiario, Pedro me invitó a formar parte del que dirigía.  Y fue por eso que me hice cargo de la Sección Internacional de TP donde luego también fui anchorman, como lo había sido en AEM.

Pedro y su hermano, Estuardo, con quien también tuve el gusto de trabajar, eran dos instituciones del periodismo nacional.  Mi anécdota favorita con Pedro es la de una vez que recibí una carta de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca en la que se me conminaba a publicar una especie de manifiesto o comunicado y se me amenazaba con atenerme a las consecuencias o algo así.  La cosa es que se la mostré preocupado a Pedro y el la tomó.  La arrugó y la tiró al cesto de la basura.  Y me dijo, con su voz que era característica: No se preocupe.  Estas vienen a cada rato.

Otra cosa que recuerdo de Pedro es que era capaz de producir el noticiario mientras hablaba por horas con don Tono Mourra, el propietario del Canal.  Pedro podría redactar, supervisar ediciones, dar instrucciones y llevar el control de la emisión nocturna -con total serenidad- mientras hablaba por teléfono con don Tono.


12
Sep 08

Portentos en el sur de América

Cuando colapsó la estrella de Manuel Antonio Noriega, en Panamá, yo era anchorman y productor de Internacionales en el extinto noticiario Tele Prensa. Y desde esa posición, también vi la invasión de San Salvador por parte del FMLN; y el inicio de la Guerra del Golfo.

De aquél primer acontecimiento, la imágen que tengo grabada es la del Hombre Fuerte panameño agitando un machete y lanzando desafíos contra los gringos y el Imperio. Y de eso me acordé ahora que leo que Hugo Chávez, de Venezuela, gritó: ¡Váyanse al carajo, yanquies de mierda!”; frase que ha de agitarles las hormonas a los lectores de Las venas abiertas de América Latina y de las obras de H. D. Steffan; pero que a mí me recuerdan la bravuconada de Noriega, y el cuerpo colgado de Sadam Hussein.

Cándido, que hoy anda de un buen humor muy particular, me dijo: “¿Sábe qué va a pasar? Evo Morales va a caer porque ya no lo aguantan. Chávez es capaz de mandar al ejército venezolano a defender a Morales. Los gringos no van a permitir una invasión venezolana a Bolivia. La Fernández y el Ortega se van a hundir de tanto brincar y chillar en apoyo al duo Morales-Chávez”.

“Vea que se lo estoy diciendo”, sentenció Cándido.

Yo, por mi parte, dudo que el ejército venezolano se meta en un camote de esos; porque no es así nomás eso de irle a tocar los huevos al toro gringo. Lo que sí es posible es que estemos atestiguando el fin del socialismo del síglo XXI en América Latina. La lástima es que no colapsará por su propia ineptitud y su propia inviabilidad, sino por un enfrentamiento fabricado contra El Imperio, que es su cuco.

Puede ser que la expulsión de embajadores, y toda la algarabía que tiene armada aquel cuarteto, sirva para mantener vivo el mito de que el socialismo funcionaría, si no fuera porque no se le deja ser.