21
Ago 26

El IUSI, prueba de poder

 

Si Bernardo Arévalo veta la ley del Impuesto Único sobre Inmuebles que exime del pago de aquel tributo a las personas que son dueñas de terrenos que sirven para viviendas, se van a confirmar dos teorías con respecto al uso del poder.

Los alcaldes reciben los tributos de la gente trabajadora. La ilustración es de Grok.

Lo ideal hubiera sido que el IUSI fuera eliminado por completo, ya que ese tributo es uno de los más inmorales; sin embargo, como cualquier alivio del peso impositivo sobre las ya castigadas familias guatemaltecas es bienvenido, pues la idea de que las viviendas no paguen es buena. Total… la política es el arte de lo posible.

¿Qué teorías se confirmarían si el Presidente veta aquel beneficio para los tributarios? La primera es de mi maestro, Osvaldo Schenone: Gobernar es gravar para gastar y despoja al gobierno de la retórica para reducirlo a su núcleo operativo. En lo esencial, gobernar no es liderar, transformar ni representar; sino que es extraer recursos de unos para asignarlos de alguna forma a otros. Todo lo demás es debate sobre el cómo y el para qué. Los gobiernos no crean riqueza; solo la transfieren y por eso necesitan gravar. Toda discusión seria sobre política pública debe partir de reconocer que el Estado opera fundamentalmente por medio de la extracción de recursos y su posterior asignación. Schenone sostiene que, cualquiera sea el tamaño, o la ideología del gobierno —desde el Estado mínimo hasta el más intervencionista—, su función definitoria e ineludible es recaudar impuestos (gravar) y destinarlos a algún uso (gastar).

La segunda parte de una premisa contra la cual se nos ha entrenado desde bien chiquitos: la política no es un reino moralmente superior al mercado. Es un proceso de intercambio e incentivos donde los actores responden a costos y beneficios privados. El Análisis Económico de las Decisiones Públicas (Public Choice) aplica el instrumental de la economía a la política, la burocracia y las instituciones colectivas. No supone benevolencia, ni omnisciencia en los gobernantes.

Políticos, burócratas, votantes y grupos de interés maximizan su propia utilidad (poder, presupuesto, prestigio, reelección, rentas) bajo las restricciones institucionales que enfrentan. No hay interés general abstracto que los mueva de forma automática; y esta es la ruptura fundacional con la visión romántica del Estado como agente benevolente. James M. Buchanan y Gordon Tullock la formularon con claridad: si abandonamos el supuesto de egoísmo racional en el mercado, no tenemos derecho a reintroducirlo mágicamente cuando analizamos al Congreso, o a los ministerios.

Tullock desarrolló el concepto de búsqueda de rentas parasitarias (rent-seeking), que ocurre cuando recursos reales se desperdician y no sirven producir riqueza, sino para capturar transferencias por medio del gobierno.

Estas teorías son realismo puro y nos obligan a abandonar la ilusión de que más democracia, o mejores intenciones resuelven automáticamente los problemas de acción colectiva y de poder. Nos recuerdan que la libertad y la prosperidad dependen menos de la virtud de los gobernantes y más de las restricciones institucionales que enfrentan.

Si el veto llega, no será un error de cálculo. Será el poder actuando exactamente como estas teorías describen en perjuicio de tu familia y de tu economía familiar.

Columna publicada en República


31
Jul 26

Tu bolsillo en la mira

 

En el contexto de la Revolución Americana, el emplumamiento fue una práctica de protesta contra los impuestos y los cobradores de impuestos. A estos personajes se los desnudaba, se los cubría con brea y se los hacía rodar en una pila de plumas de aves de modo que estas se adhirieran a sus cuerpos. El emplumamiento fue una forma de castigo, o venganza muy popular en las Trece Colonias y el más famoso de ellos fue el de John Malcolm, un cobrador de aduanas, en Boston, que fue emplumado por los Patriotas.

Emplumamiento de John Malcolm, recaudador de aranceles. Philip Dawe, Dominio público, via Wikimedia Commons.

Hubo, también, árboles de la libertad. El primero de estos fue un olmo en Boston y bajo él se reunían los Hijos de la Libertad para protestar contra los impuestos. De sus ramas se colgaban efigies de cobradores de impuestos.

Estos personajes -los encargados de cobrar impuestos, y los que multiplican e incrementan los tributos- nunca han gozado de aprecio en las sociedades. De hecho, en la Biblia se cuenta que los publicanos eran muy despreciados.

¿A qué vienen estas historias?

A que diputados de la bancada Valor, en el Congreso, recién propusieron aumentar en un 20% el impuesto sobre la circulación de vehículos; y su pretensión alcanzaría las billeteras de propietarios de vehículos particulares, comerciales y motocicletas, o sea… tu billetera. Tu bolsillo está en la mira.

Esta propuesta de expoliación surge en momentos económicamente delicados para los tributarios chapines porque los combustibles están carísimos; y porque como consecuencia de los combustibles caros (por factores internacionales) también se encarecen el transporte y todos los productos que tienen que ser transportados.  En esas circunstancias de penas, ¿qué se les ocurre a aquellos políticos estatistas? Castigar más la economía doméstica de los guatemaltecos.

Tú, que lees Carpe Diem con frecuencia, sabes que los impuestos son una forma de extorsión ya que funcionan de la siguiente forma: pagas lo que políticos y burócratas te exigen que pagues, o te meten preso. Ese acto es exactamente igual al que comete el marero cuando llega a una tienda de barrio y le exige dinero a cambio de no hacerle daño al tendero, o a su familia.

Tú, que visitas este espacio con frecuencia, sabes que los impuestos son dinero ajeno tomado mediante amenaza del uso de la fuerza, para luego ser repartido con criterios políticos entre la clientela de los que tienen el poder para quitarles ese dinero a sus propietarios legítimos.

De ahí que el concepto de contribuyente sea absurdo, en tanto que el concepto de tributario sí tiene sentido. Muy atinadamente, Javier Milei dijo que Llamar contribuyente al pagador de impuestos es como que el violador llame a su víctima novia. En esa dirección, Lysander Spooner explicó que El Estado es como un ladrón que te asalta en un callejón oscuro con una pistola, te quita el dinero, pero luego te compra un bocadillo con tus propias monedas y espera que le des las gracias.

Cuando un grupo de políticos y burócratas pretende que pagues más impuestos sin que antes se racionalice el gasto del gobierno, se eliminen las plazas para fantasmas, se eliminen todas las partidas presupuestarias que van destinadas a intereses particulares y clientelas, y se reduzcan al mínimo la mala administración, el desperdicio y la corrupción, ese grupo se merece el rechazo de tributarios y electores.

…y si viviéramos en el siglo XVIII, tal vez merecerían una buena emplumada.

Columna publicada en República.


26
Abr 26

IUSI: extorsión por tener lo tuyo

 

El Impuesto Único Sobre Inmuebles o IUSI es un tributo que las municipalidades le imponen a tu propiedad inmueble. Como todo impuesto es una forma de extorsión ya que si no puedes pagarlo, los ayuntamientos te causan daños. Al principio ese daño incrementa el monto de la extorsión porque es una multa de 20% sobre el monto original. Cada vez más municipalidades están demandando judicialmente, y pueden llegar a embargar cuentas bancarias, salarios, o bienes muebles para cobrar la extorsión.

Mediante los impuestos el dinero fluye claramente de los ciudadanos a la opulencia de los que viven del presupuesto municipal y estatal. La ilustración es de Grok.

El IUSI es una violación directa al derecho de propiedad; y tú ya sabes que el derecho a la propiedad es un derecho fundamental derivado de la razón y de la naturaleza del hombre como ser productivo. Cuando el Estado te obliga a pagar un porcentaje anual solo por el hecho de poseer lo que ya es tuyo (un terreno, una casa que construiste, o compraste con tu esfuerzo), viola el principio de no agresión porque inicia el uso de la fuerza contra ti, con el agravante de que, para cobrarlo, las municipalidades no toman en cuenta si tienes ingresos suficientes para pagarlo.

Ayn Rand lo explicó con claridad: En una sociedad civilizada, el gobierno es el sirviente del ciudadano; no su amo; y el impuesto sobre la propiedad es la negación práctica de que la propiedad es tuya: te convierte en arrendatario perpetuo del Estado. Cada año la municipalidad te cobra por existir como propietario. ¿Lo ves? Es extorsión legalizada.

El IUSI no solo es un tributo: es una manifestación del principio colectivista según el cual “la sociedad” (o el Estado) tiene prioridad moral sobre el individuo y su propiedad. En ese contexto lo moralmente correcto es luchar por una reforma profunda que respete el derecho de propiedad y se elimine aquella forma de extorsión. La propiedad no es un privilegio que el Estado te concede; sino un derecho derivado de principios morales.

Hablando de ética, es vergonzoso que Álvaro Arzú y Sebastián Siero (Unionistas) se opongan a la derogación de aquel impuesto. Esa actitud confirma, como si hiciera falta, que hay un sector de las derechas chapinas que es tan estatista y colectivista como sus antípodas; que no valora la propiedad como pricipio y que quiren más gobierno para invadir las esferas de acción privada de las personas siemrpe que se pueda. Esa actitud confirma que para ese sector de las derechas, “gobernar es gravar para gastar”, exactamente igual que para sus pares del otro lado del espectro político. En algunos temas los tirios se distinguen de los troyanos; pero a la hora de expoliar a los guatemaltecos, ninguno se tienta el alma.

En todo el país, la mera verdad es que muchos alcaldes suelen usar los ingresos municipales para su propio beneficio (en forma de sueldos exagerados, por ejemplo); para beneficiar socios, compadres, parientes y amantes; para comprar clientela electoral, o para multiplicar programas ajenos a las funciones municipales legítimas. De esa cuenta, la derogación del IUSI debería ser un llamado a la racionalización de los gastos en las municipalidades, principalmente en las formas de eliminar la corrupción, la mala administración y el desperdicio.

Como si los argumentos morales no fueran suficientes, el rechazo al IUSI se lo han ganado las municipalidades porque los tributarios no vemos obras. Los ayuntamientos cobran la extorsión con puntualidad; pero por ningún lado se ven el agua potable, el ornato y el manejo técnico de la basura. Eso sí, el caserón del alcalde se nota a la legua.

La única obra que siempre se entrega a tiempo es el caserón del alcalde. El resto brilla por su ausencia.

Columna publicada den República


13
Feb 26

¡Adiós impuesto de herencias!

¡Todo el orbe cante! El Congreso aprobó la derogación total del Impuesto de Herencias, Legados y Donaciones, una carga vigente desde 1948 durante la administración de Juan José Arévalo. La nueva normativa elimina el tributo y exonera obligaciones pendientes. La medida busca reducir cargas impositivas y costos burocráticos asociados a sucesiones, que en muchos casos prolongaban procesos familiares durante años y perjudican a los más pobres cuando tienen la dicha de heredar algo.

Los ciegos pasando frene a las hoces y martillos son la metáfora perfecta para entender por qué una sociedad no ve lo éticamente malvado del socialismo. La foto es en la Sexta avenida A, de la zona 1.

En general, este impuesto define la relación que hay entre la propiedad y el gobierno, e ideológicamente suele ser un tema sensible. No sólo es un impuesto abiertamente hostil a la propiedad y a la herencia, sino que donde existe de manera significativa es fuertemente progresivo. Cuanto mayor es el valor de la herencia, mayor es el porcentaje que toma el gobierno. La gente intelectualmente modesta (como muchos semillaros/raiceros cree que el impuesto daña a los más ricos; pero quien hereda bienes que valen una fortuna, es más posible que pueda pagar impuestos castigadores aunque tengan que prescindir de los bienes. Sin embargo, quien hereda un terrenito en Villa Nueva, o una casita en Quiché, es muy posible que sea más vulnerable a un impuesto hostil a la herencia como institución, e incluso que deba perder la herencia para pagar el impuesto.

En el Manifiesto Comunista, de Carlos Marx y Federico Engels, los autores esbozan 10 propuestas de expropiaciones, políticas fiscales, medidas jurídicas y reorganización de la economía y de la educación a ser aplicadas por el proletariado erigido en clase dominante. Dos de las primeras tres son: fuertes impuestos progresivos y supresión del derecho de herencia.

¿Ves la conexión ideológica y por qué es sensible? A los comunistas y a otros colectivistas les gusta aquel impuesto; y yo digo que es por eso que los diputados semilleros/raiceros (los diputados oficialistas de la administración de Bernardo Arévalo y representantes afines) votaron contra la derogación del tributo.

Aquella oposición a derogar el impuesto no es sólo porque gobernar es gravar para gastar, sino porque la relación entre la propiedad y esta administración no es la que hay entre un derecho y quienes ejercen el poder político. Es la que hay entre un permiso y quienes pueden darlo, o quitarlo para servir a sus intereses.

Para los ponentes y para los diputados que votaron a favor de acabar con aquel impuesto especialmente castigador e injusto, esta derogatoria es un triunfo moral. Los ponentes y los que aprobaron el fin de aquel tributo se hicieron grandes y aprobaron una ley que protege la vida, la libertad y la propiedad contra la voracidad de los pipoldermos y la de la sociedad.

Dicho lo aneterios, ¿para qué sirve la herencia, según lo explica mi querido Friedrich A. Hayek en Los fundamentos de la libertad?

La función familiar de transmitir patrones y tradiciones está íntimamente ligada a la posibilidad de transmitir bienes materiales, dice Hayek. Y agrega que los individuos deben ser libres para hacer llegar a sus descendientes o a otras personas los indicados bienes de carácter material. Hayek explica que es la mejor forma de encauzar el instinto natural de los padres de dotar lo mejor que puedan a las nuevas generaciones, y que parece que no existe razón sensible para limitar la acción a los beneficios no materiales.

La derogación del impuesto sobre herencias es un triunfo moral que beneficia a las familias más sencillas que tienen la dicha de heredar algo. La ilustración es de Grok.

Agrega el maestro que, si queremos hacer el máximo uso de la natural parcialidad de los padres por sus hijos, no debemos impedir la transmisión de la propiedad. Parece cierto que, entre las muchas fórmulas existentes para que ganadores de poder e influencia provean a sus descendientes, la más barata, en el aspecto social, con gran diferencia, es la transmisión de la fortuna. De no existir dicho expediente, los hombres buscarían otras maneras de proveer a sus hijos, tales como colocarlos en una situación que les proporcionara la renta y el prestigio que una fortuna les hubiera dado, originando con ello un despilfarro de recursos y una injusticia mucho más tangible que la que causa la transmisión del patrimonio familiar.

A aquellas ventajas, añade que la herencia constituye un medio básico para mantener el capital e inducir a su acumulación. ¡Y por supuesto que quieres mantener e inducir a la acumulación de capital! Porque el capital no es dinero en una bóveda como el de Rico McPato. Capital son aquellos recursos que las personas utilizan en procesos productivos para satisfacer necesidades de manera más indirecta, por medio de métodos que requieren tiempo y un proceso productivo.

El impuesto sobre herencias llegó a su fin el 2 de marzo del 2026.

¿Ahora entiendes por qué los semilleros/raiceros votaron contra la protección a la propiedad y a la institución de la herencia?


22
Jul 25

El Congreso y su piñata

 

Lo que te quitan en impuestos se piñatea de distintas formas; por ejemplo: el Congreso gasta Q7.4 millones mensuales en asesores delegados a tareas administrativas.

Los tributarios pagamos impuestos para no ir a la cárcel. La ilustración es de Grok.

¿Cuánto apuestas a que varias de esas plazas son para fantasmas? ¿Cuánto apuestas a que varios de los sueldos de esas plazas los reciben amigos, socios, parientes, compadres o algún amante?

De ahí que los impuestos sean una forma de tomar dinero ajeno por la fuerza para luego repartirlo entre la clientela de quienes tienen la facultad de cobrar tributos. Que no te cuenten que los impuestos son el precio de la civilización o que sirven para la justicia social. Los impuestos son robo y una forma de transferir riqueza con criterios políticos.

¡Basta de excusas! Los impuestos no son para el bien común, sino para engordar los bolsillos de los conectados al poder. ¿Ya es hora de exigir transparencia y justicia…o nos aguantamos? 


20
Jun 25

Derogatoria y triunfo moral

 

Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre están a salvo cuando el Legislativo está reunido, dijo Mark Twain, y por eso no es bueno que se mida la efectividad de un Congreso por la cantidad de legislación que aprueba. Eso sí, de cuando en cuando, los diputados tienen la oportunidad de hacerse grandes y aprobar leyes que protegen la vida, la libertad y la propiedad contra la voracidad del gobierno y la de la sociedad.

La herencia no debería ser castigada con impuestos. La imágen la hizo Grok.

La derogatoria de la legislación sobre el impuesto de herencias, legados y donaciones es una de esas oportunidades que se pintan calvas … es decir, que hay que agarrarlas de frente y por los pocos pelos que tienen. ¿Por qué? Porque la derogatoria protege la economía de las familias guatemaltecas; elimina totalmente aquel impuesto castigador; exonera de impuestos, multas, intereses y recargos generados previamente al entrar en vigor la derogatoria. Por supuesto, no será aplicada a los impuestos pagados previamente, por eso urge su aprobación, para que no cause más daños. La derogatoria facilita y hace transparente la transferencia de bienes entre generaciones, y evita que las personas se vean motivadas a simular aquellas transferencias. Desde muchas perspectivas, la derogatoria es una ley de carácter moral.

Solo en ambientes muy perjudicados no hay acuerdo en que la familia es deseable como instrumento para la transmisión de la moral, la educación, los gustos y el conocimiento. Tus preferencias musicales, y de lectura, la religión, el agnosticismo o el ateísmo, tu afición por la historia, los deportes o la naturaleza, y tus convicciones en materia de vida, libertad y propiedad, seguramente vienen en buena parte de tu familia. Pero la herencia tiene detractores, aunque sospecho que es porque no se entiende su naturaleza, que mi estimadísimo Friedrich A. Hayek describe muy bien en Los fundamentos de la libertad.

La función familiar de transmitir patrones y tradiciones está íntimamente ligada a la posibilidad de transmitir bienes materiales, dice Hayek. Y agrega que los individuos deben ser libres para hacer llegar a sus descendientes o a otras personas los indicados bienes de carácter material. Hayek explica que es la mejor forma de encauzar el instinto natural de los padres de dotar lo mejor que puedan a las nuevas generaciones, y que parece que no existe razón sensible para limitar la acción a los beneficios no materiales.

Agrega el maestro que, si queremos hacer el máximo uso de la natural parcialidad de los padres por sus hijos, no debemos impedir la transmisión de la propiedad. Parece cierto que, entre las muchas fórmulas existentes para que ganadores de poder e influencia provean a sus descendientes, la más barata, en el aspecto social, con gran diferencia, es la transmisión de la fortuna. De no existir dicho expediente, los hombres buscarían otras maneras de proveer a sus hijos, tales como colocarlos en una situación que les proporcionara la renta y el prestigio que una fortuna les hubiera dado, originando con ello un despilfarro de recursos y una injusticia mucho más tangible que la que causa la transmisión del patrimonio familiar.

A aquellas ventajas, añade que la herencia constituye un medio básico para mantener el capital e inducir a su acumulación. ¡Y por supuesto que quieres mantener e inducir a la acumulación de capital! Porque el capital no es dinero en una bóveda como el de Rico McPato. Capital son aquellos recursos que las personas utilizan en procesos productivos para satisfacer necesidades de manera más indirecta, por medio de métodos que requieren tiempo y un proceso productivo.

@luisficarpediem

¡Bienvenida la derogatoria de la legislación sobre el impuesto de herencias, legados y donaciones! Que los diputados no dejen pasar esta oportunidad de proteger la libertad y el esfuerzo de las familias guatemaltecas, porque la herencia no es un privilegio, ¡es un derecho! #impuestos #herencia #legado #donacion #patrimonio #libertad #derecho #diputados #luisfi61 #legislacion

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En fin… ¡Bienvenida la derogatoria de la legislación sobre el impuesto de herencias, legados y donaciones! Que los diputados no dejen pasar esta oportunidad de proteger la libertad y el esfuerzo de las familias guatemaltecas, porque la herencia no es un privilegio, ¡es un derecho!

El impuesto sobre herencias llegó a su fin el 2 de marzo del 2026.

Columna publiada en República.


05
Jul 24

La SAT a por remesas

 

Que las remesas financian en gran medida el consumo en los hogares guatemaltecos, dijo el superintendente de Administración Tributaria. Que el fruto del trabajo de los chapines en el exterior representa el 20 por ciento del PIB, añadió el funcionario. Que una parte significativa de esas transferencias se destina a la compra de alimentos y otros bienes en el sector informal de la economía, además de servicios de educación, o medicamentos que no pagan tributos, agregó.

No existe nada parecido a lo “financiado por el gobierno”. Eres tu. Tú lo financias. Todo ello. La ilustración la tomé de Facebook.

Corrígeme si me equivoco; pero…hay funcionarios y burócratas que -de verdad- creen que deberías darle al gobierno una parte del dinero que te manda tu papá, o tu mamá, tu cónyuge, o tu hermano.  Hay funcionarios que creen que no deberías comprar alimentos en el mercado de tu barrio, sin que al precio se le añada el porcentaje que demandan los políticos y burócratas.  Están convencidos de que nadie -ni siquiera tu a quien le cuesta muchísimo llegar a fin de mes- debería escapar de la mano larga de los publicanos.   La próxima vez que compres tomates, papas, o cebollas en el mercado, al precio que te pidan añádele 12% de IVA y un poco más de ISR para tener una idea de qué tan caros serían si tuvieras que pagar lo que exigen los que viven del presupuesto del gobierno.

Haz ese ejercicio con servicios y medicinas que contratas, y compras con regularidad y dificultad.  Si eres propietario de un puesto en el mercado, haz cuentas de qué porcentaje de tus ganancias tendrías que entregar si pagaras entre 5% y 7% de ISR, más un importe fijo si ganas más de Q300 mil. Haz cuentas de a cuánto tendría que subir el precio de lo que vendes, y de si es posible subir ese precio sin que la gente deje de comprarte.

La SAT va a por las remesas y a por los pequeños y medianos negocios de la gente como tu. ¿Para qué? Para cubrir el presupuesto del gobierno, del cual ¿80%?  se va en gastos de operación y en sueldos de burócratas de todos los niveles.

Los impuestos, por cierto, son dinero ajeno tomado mediante la amenaza del uso de la fuerza, para luego repartirlo entre la clientela de quien tiene el poder de amenazar y tomar aquel dinero.  Normalmente va a parar a grupos de intereses específicos con los que -muchísimas veces- el legítimo propietario de aquel dinero posiblemente no contribuiría voluntariamente si tuviera opción.

No pagas impuestos, te los quitan. No es cierto que los impuestos sean para el bien común porque el bien común es el bien de todos. Todos. Sólo un pequeño porcentaje va para seguridad y justicia que si sirven al bien de todos.  El resto va para intereses no sólo particulares, sino muy específicos.

Tampoco es cierto que los impuestos sean el precio de la civilización, como me dijo una vez un gringo. La civilización no puede basarse en relaciones forzadas, en amenazas, ni en el uso de la fuerza.  Sólo un puñado de personas paga impuestos de forma voluntaria; el resto de nosotros lo hacemos para no caer víctimas del poder coactivo de quienes tienen la facultad de ejercerlo.

Pienso que deberías poder conservar el fruto de tu trabajo y que no es inmoral que protejas tu propiedad contra la expoliación.  Pienso que está mal que se te estigmatice porque compras en el mercado del barrio, o porque vendes en el garage de tu casa. Pienso que hace falta una discusión profunda, filosófica y ética acerca de las facultades impositivas del gobierno, del color que sea.  ¿Qué piensas tu?

Columna publicada en República.


04
Jun 24

Impuestos y coacción

En X circula la idea de que las distorsiones en las preferencias de los usuarios -motivadas por alzas en los precios, a causa de impuestos- no son coacción per se.  ¡Y claro que si son coacción! 

Para comenzar fácil los impuestos o tributos son impuestos; e imponer quiere decir obligar; y obligar es sinónimo de forzar. Los impuestos no los pagas voluntariamente; y tributos como el que pesa sobre los rendimientos del capital (o Impuesto Sobre la Renta) no los pagas, sino que te los quitan (te los retienen) antes de que recibas tu transferencia.  Ni siquiera puedes rehusarte a pagarlos porque nunca pasan por tus manos.  Cuando vas al supermercado no hay forma de decir: Por favor no me cobre IVA.  Los recaudadores usan drones para mantener controladas tus propiedades y forzarte a pagar el IUSI que ellos demandan. 

¿Cómo te fuerzan -los recaudadores- para hacer efectiva la imposición y el pago de impuestos? Te amenazan con que si no entregas tu propiedad (la parte que ellos reclaman), te causarán un daño.  ¿Qué daño? Te meterán preso.  Si no cumples con sus exigencias irás preso…enchachadopie con jeta porque no les pagaste.

Es como cuando un grupo delincuencial amenaza al tendero con que si no le paga le hará daño al negocio, a su familia, o al tendero. En esencia, la extorsión consiste en amenazar a una persona para obligarla a actuar de determinada manera y, así, obtener dinero . Si ves las similitudes, ¿verdad? 

La coacción puede ser legal, o arbitraria y consiste en usar la fuerza, o la amenaza del uso de la fuerza para conseguir que alguien haga algo, o deje de hacer algo.  En este caso la amenaza de cárcel es lo que consigue que las personas paguen los impuestos que -sin la amenaza- podrían elegir no pagar. La coacción puede ser legal si se hace conforme a la legislación aunque viole derechos individuales (que son la vida, la libertad y la propiedad de las personas); pero, ¿es legítima? No.  Si una norma viola derechos individuales no es legítima; aunque sea consecuencia de la voluntad de la mayoría (o de quienes alegan representar a la mayoría y aunque haya sido promulgada de acuerdo con el proceso de formación de legislación. De ninguna manera es aceptable la creencia de que la voluntad de la mayoría puede legitimar una norma que viola los derechos de una minoría. ¿Y cuál es la minoría más pequeña? La minoría de uno.  No hay minoría más pequeña que la de un individuo.  Existe una división importante entre lo que es legal y lo que es legítimo.  Lo legítimo lleva una carga moral de fondo; en tanto que a la legalidad sólo le concierne la formalidad superficial.

Entonces, ¿por qué podemos meter presos a asesinos, ladrones, secuestradores, y otros criminales de forma legítima? Porque, parafraseando a John Locke, cuando un criminal decide violar los derechos a la vida, la propiedad y a libertad de otras personas se pone en guerra contra los integrantes del orden social y renuncia a la plenitud del goce de sus propios derechos. No en su totalidad, claro (porque el orden social depende del respeto a los derechos individuales), pero ya no es igual a las personas que respetan la cooperación social pacífica. 

La ilustración de Hagar, The Horrible, Dik Browne la tomé de Facebook.

El tributario, a quien el gobierno decide quitarle su libertad y su propiedad, no se ha puesto en guerra con nadie. Tu…no te has puesto en guerra con nadie.  Sólo eres víctima de quienes pueden amenazarte con causarte el daño de la cárcel y otros daños colaterales, sólo porque alegan representar la voluntad de la mayoría y han cumplido con ciertas formalidades hechas a a medida.

Para estas alturas debería verse claro que si involucras impuestos en una relación eso es coacción. 

La distorsión de las preferencias

Hay grupos de personas a las que no les gusta tu forma de vida.  Por ejemplo: no les gusta lo que comes, o lo que bebes.

Como no se atreven a forzarte directamente para que no comas y no bebas lo que ellos consideran que no debes comer, ni beber; pues te lo pueden encarecer artificialmente mediante la imposición de un tributo. Entonces por ejemplo, a los productos que tienen grasas, azúcares, u otros componentes que aquellas personas estiman que tu no debes ingerir le ponen un impuesto con la idea de que, por caro, no lo puedas consumir por lo menos con la frecuencia que sueles consumirlo.

La ilustración de Hagar, The Horrible, por Dik Browne, la tomé de Facebook.

Como la mayoría de nosotros vivimos con un presupuesto limitado, la decisión de encarecer -mediante impuestos- algunos productos que consumimos nos hace  actuar de una forma en la que no actuaríamos en ausencia de tributos (de ahí la distorsión).  Parece una decisión voluntaria eso de que renuncies a comer,o beber productos que han sido encarecidos; pero no lo es. ¿Por qué? Porque la opción no responde a una decisión de mercado (como cuando no compras lorocos porque están caros). Sino que responde a una decisión política y ya sabes, la política es la ciencia del poder, es decir, de la capacidad de hacer que otras personas actúen como quieren los que ejercen el poder, ya sea mediante persuasión para influir, o mediante la fuerza, para obligar. ¿Qué instrumentos usan los grupos que quieren dirigir tu vida? La legislación que impone tributos. Descartada la persuasión, el instrumento es el castigo económico (la expoliación) si consumes lo que el grupo con poder no quiere que consumas. De ahí que es bueno que el impuesto fuera eliminado de aquella iniciativa. 

A los pipoldermos que controlan el estado niñera les gustan aquellos impuestos porque, ¿a qué político colectivista no le gusta gravar para gastar? Pero hay un efecto más perverso que la expoliación; y ese es el de la infantilización de los individuos. La coacción -disfrazada de información- destinada a modificar las preferencias de las personas, para que no consuman ciertos alimentos (y consuman otros) irrespeta la dignidad de las víctimas y las convierte en niños que llegan a creer, de verdad, que no deberían tener la responsabilidad las decisiones que toman en sus vidas porque esa responsabilidad ya la asumieron los políticos y burócratas…que luego te informarán que tienes que alimentarte con insectos.


31
May 24

Repollos e impuestos

 

Mi cuata, Raquel, andaba alarmada porque su mamá le contó que le pidieron Q30 por un repollo y Q10 por un aguacate en el mercado San José, de la zona 7; eso fue un día antes de que los guatemaltecos nos enteráramos de que el banco central prevé una leve alza en la inflación y que las áreas más afectadas serán alimentos y transporte.

Pon a tu santo favorito de cabeza y pídele que los diputados tengan la decencia y el buen tino de no autorizar los Q14 mil millones de ampliación prespuestaria que pretende la Administración Arévalo. ¿Por qué? Porque la causa principal de la inflación es el presupuesto desfinanciado del gobierno.  Aquí y en todo el mundo los gobiernos inflan cuando no tienen con qué pagar sus piñatas.

Haz clic en la foto para ver cuando dice que no subirá impuestos y que todo lo tienen bien calculado.

¿De qué otro modo es que los gobiernos pagan sus excesos? Con impuestos y con endeudamiento; y el endeudamiento -que no te engañen- se paga con impuestos.

Durante la campaña electoral semillera el grupo en el poder se llenó la boca con la idea de que el 40% del Presupuesto del gobierno se perdía en corrupción. El hecho de que la Administración pida Q14 mil millones más de lo que ya tiene quiere decir que: 1. Lo del 40% era mentira y que durante la campaña electoral le repartió “atol con el dedo” a todo el que lo quiso; 2. Lo del 40% es cierto y todavía sigue habiendo esa corrupción; y/o 3. Que la simiente necesita toda aquella plata con motivos electorales para ampliar su clientela y financiar activistas.

A todo aquello añádele que en tres meses que lleva controlando el Ejecutivo, la Administración Arévalo ha tenido nivel de ejecución mediocre y que -como ocurre siempre, siempre- la mayor parte de la ejecución que hay se va en gastos de funcionamiento y sueldos.   ¿Será que el 80% de la ejecución es puro gasto? Aquella baja ejecución es por el desconocimiento, por la inexperiencia y ¿por la ineptitud? de un equipo que da la impresión de haberse metido en camisa de once varas; pero que tiene los retos de permanecer en el poder, y de conservarlo.

En defensa de los consumidores, en defensa de los ahorrantes potenciales, en defensa de los tributarios y en defensa de las personas más vulnerables económicamente, los diputados tienen la obligación moral de evitar la piñata.  ¿Para qué? Para evitar la inflación, el endeudamiento y la eventual alza en los impuestos que terminarían de castigar a la mamá de Raquel y a la inmensa mayoría de hogares chapines. ¿Cuánto crees que te llegará a costar un repollo si los semilleros suben los impuestos con la colaboración de algunos diputados?

Ya el Fondo Monetario Internacional anda esparciendo la idea de que el gobierno de Guatemala necesita de mayor recaudación fiscal, que esta no debe ser menor del 13% del PIB y que se debe conseguir mediante una reforma fiscal; y la propuesta de ampliación que quiere la Administración Arévalo dice que habría que incrementar los ingresos tributarios. Esto último a pesar de que -cuando quería tu voto- Arévalo te aseguró que con eliminar la corrupción iba a ser suficiente para financiar el gasto público que Semilla tenía calculado.  Hizo afirmaciones categóricas: no subir impuestos, no crear más impuestos y detener el 40% de corrupción porque no se necesita aumentar impuestos, si se detiene la corrupción.

Entonces, no cabe hablar de ampliación persupuestaria y menos de más impuestos si: 1. Del Presupuesto no se eliminan todos los privilegios, y todas las partidas para intereses particulares; 2. No hay prioridades claras de inversiones y gastos; y 3. No hay evidencias de que la corrupción, la mala administración y el desperdicio han sido disminuidos sustancialmente.

Los diputados, en ejercicio de la división del poder, tienen la responsabilidad de hacerse grandes. ¿La van a aprovechar?

Columna publicada en República.


17
Abr 24

Se enriquecen con tus impuestos

 

Cuando los pipoldermos te quiten tributos recuerda: Nueve magistrados de la de Corte Suprema de Justicia recibieron Q22 millones -de tus impuestos- por indemnizaciones y prestaciones ilegales. La que más recibió fue la expresidenta de aquella corte, que se embolsó Q3 millones.

Por un lado los puestos por nombramiento a plazo fijo, en el sector público (que es el sector coercitivo de la economía) no generan prestaciones, ni indemnización. Esos pagos son inconstitucionales porque el artículo 110 de la Constitución dice que los trabajadores del Estado, al ser despedidos sin causa justificada, recibirán su indemnización.  En primer lugar los magistrados, diputados y otros funcionarios de ese nivel, no son trabajadores en el sentido de empleados; y en segundo lugar son nombrados por un plazo fijo, de modo que cuando se les vence el período no hay despido sin causa justificada. El artículo 102p, de la Carta Magna, también alude a la indemnización para trabajadores por despido injustificado, o indirecto.

Es evidente que la terminación del plazo no es un despido injustificado y que el fin de la función se conoce desde el principio de la relación del individuo con el gobierno. 

Sin embargo, como los políticos y burócratas se tapan con la misma chamarra,  En 2003 el Congreso aprobó el Decreto Legislativo 56-2003 que prohibía la indemnización a diputados, al presidente de la república y vicepresidente, a magistrados y a todo funcionario nombrado para un plazo fijo: sólo para que después fuera impugnado por un grupo de diputados. 

En todo caso, es un principio general del derecho que en el derecho administrativo (compuesto principalmente por thesis para usar el lenguaje hayekiano) sólo se puede hacer lo que está permitido; de modo que no habiendo normativa que permita la indemnización a funcionarios de plazo fijo, pues esos pagos son ilegales que seguramente constituyen delito de malversación.

¿Qué es la malversación? Pues, comete ese delito el funcionario, o empleado público que diere a los caudales, o efectos que administrare una aplicación diferente de aquella a que estuviere destinados. La pena es una nada: multa de cien a un mil quetzales.  Pero es delito y es delicta mala in se.

¿No te parece que es especialmente irónico que a la Corte Suprema de Justicia y sus magistrados -a quienes les corresponde la función jurisdiccional- violen la ley y te expolien con tal desparpajo?