17
Mar 11

Cándido y los soldados chapines en Haití y el Congo

¿Será cierto que a los soldados guatemaltecos que están en Haití y en el Congo no les pagan con puntualidad?  Usted no me crea; pero eso me preguntó Cándido mientras desenvolvía un pache para su refacción de las cuatro.

El asunto vino a colación cuando mi amigo leyó un reportaje sobre las experiencias y el drama humano que viven los soldados guatemaltecos desplegados en aquellos dos países.


20
Ene 11

El retorno de los muertos vivientes, Aristide y otros

Otra maldición ha caído sobre Haití: Jean-Duvalier o Baby Doc regresó para dedicarse a la política porque, según su abogado, un político nunca muere.  Como los zombies.  Y ahora resulta que Jean Bertrand Aristide, otro expresidente expulsado en 2004, se está preparando para volver.

Aquí en Guatemala, Alvaro Arzú quiere volver a la presidencia; y -después de lo de la liberación de Manuel Maza y de Eduardo Arévalo- ¿es posible que Alfonso Portillo vuelva a la política?


20
Ene 11

Facta, non verba: Duvalier y su retorno a Haití

Un político nunca muere, dijo el abogado de Jean-Claude Duvalier, que regresó a Haití para participar en política.


30
Nov 10

Continúa la larga noche oscura de Haití

Mientras que observadores del Centro de Investigaciones Políticas y Económicas tildaron de farsa los comicios en Haití, la misión conjunta de la Organización de Estados Americanos y el grupo regional del Caribe, estimaron que las elecciones son válidas, a pesar de serias irregularidades.

¿Qué clase de irregularidades? Rellenado de urnas, obstáculos contra algunos electores, e impedir que el partido más popular participara.  Una foto que publicó la sección Internacional del diario Siglo Veintiuno, muestra a un niño jugando con un montón de papeletas electorales, tiradas en el piso.

…pero la OEA dice que los comicios son válidos.  Yo, con la OEA, tendría cuidado.

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09
Feb 10

Haití, ¿está perdido?

Si aceptamos que las ideas tienen consecuencias, Haití podría estar perdido. Mientras que las víctimas de personajes como Hugo Chávez rezan para que desaparezca ese sujeto, y que vuelvan a Venezuela la paz, el agua y la energía; algunos haitianos lo reclaman para sí. ¡A Chávez, y a Castro, imagínese usted!


El letrero que sostiene el hombre de la foto dice: Angel de la guarda, dulce compañía, llévate bien lejos a Hugo Chávez Frías; y no lo devuelvas ni de noche, ni de día, para que Venezuela tenga paz, agua y energía. No harían falta más palabras, si la desesperación de los venezolanos no contrastara tanto con la confusión entre los haitianos.

Leo, por ejemplo, que mientras Puerto Príncipe vive el drama de la supervivencia tras el sismo del 12 de enero algunos habitantes anhelan el liderazgo del venezolano Hugo Chávez, el estadounidense Barack Obama y del cubano Fidel Castro.


Los haitianos adoramos a Chávez y a Obama, a veces más a Obama, a veces más a Chávez, esos deberían ser nuestros presidentes, comentó Frank Royemon, un joven que por presta su servicio como traductor de un equipo de periodistas estadounidenses. Royemon recordó que antes de que los mandatarios de Venezuela y Estados Unidos irrumpieran en la escena internacional, Fidel Castro era el más querido, siempre lo será, él debió hacer una revolución en Haití, apuntó.


Si lo que dice Royemon refleja las ideas que prevalecen entre los haitianos, uno se explica, entonces, por qué es que Haití es como Haití; y ya puede ir colgando, en el aeropuerto de Puerto Príncipe, un letrero que diga: Abandonen la esperanza, aquellos que entren a este lugar.

Gracias por la foto, a mi amigo Warren.

25
Ene 10

En Haití las canalladas del Unicef no tienen límite

Que los políticos y sus burócratas hagan y digan canalladas no debe sorprendernos; pero siempre debería indignarnos. Sobre todo en un contexto tan vulnerable como el de Haití. El Unicef, varias ONG y el gobierno de España desaconsejaron el acogimiento y la adopciòn internacional coo forma de ayduar a los niños afectados por el terremoto, según ellos por las consecuencias emocionales que generan en sus vidas.


A mí que me expliquen; porque los orfanatos haitianos quedaron en ruinas. En esos lugares -aún antes del terremoto y para los estándares haitianos- las condiciones de vida eran miserables e insalubres. ¡¿Por qué jodidos los niños de Haití no deberían poder encontrar una mejor vida en otros países?! ¡¿Por qué no podrían encontrar cariño, respeto y bienestar en el seno de una familia que los ame, aunque fueran extranjeros?! ¡¿Qué no es cierto que todos somos extranjeros, para los de otros países?! ¿Qué peor consecuencia emocional puede ser el quedar abandonado en algún nido de inmundicia y de miseria?
¡Es indignante! Lo que hacen el Unicef y todas esas burocracias es matarles la esperanza a los niños de Haití, como se la han ido matando a los niños en muchos otros lugares, como Guatemala. ¿Se puede ser más hideputa?
La noticia, por cierto, la leí en la página 36 de Prensa Libre del 22 de enero pasado.

23
Ene 10

¿Buscando consuelo en Haitì?

Muy tristemente, Haití siempre ha sido una forma de consuelo para los chapines. Que si estamos mal en seguridad; pues ahí está Haití, donde las cosas son peores. Que si estamos mal en educación; pues ahí esta Haití, donde las cosas sí que están mal.


Pues hoy que leo la conmovedora historia de Edgar Porón, Manuel Xocop y Santiago Xulú, veo algo que debe ponernos a pensar. Los tres chapines que vivieron el espantoso terremoto de Haití se hallaban allá desde hace varios meses trabajando en una maquila. ¡Hemos llegado al punto en el que los guatemaltecos salen de aquí y van a buscar trabajo y mejores horizontes a Haití!


La gente generalmente emigra hacia lo que considera que son tierras de oportunidades; se va hacia donde puede encontrar una vida mejor. Por eso es que miles y miles de mexicanos, guatemaltecos, salvadoreños, y otros arriesgan sus vidas para ir a los Estados Unidos de América. Por eso es que los cubanos escapan -hasta en tubos de llantas- para ir a La Florida. Por eso es que los peruanos se iban a Argentina; los nicas se iban a Costa Rica. Por eso es que los de Viet Nam del Norte escapaban hacia Viet Nam del Sur y los chinos continentales salían rumbo a Taiwán, Hong Hong, y otros lugares. Por eso es que no se ven españoles desesperados por ir a Africa; ni alemanes haciendo lo imposible por ir a Turquía, ya así podemos seguir la lista.

¡Y ahora, hay chapines que buscaron consuelo y mejores empleos en Haití!

Por cierto que usted, como yo, quizás sienta recelo de enviar su ayuda a los haitianos por medio de la Coordinadora Nacional de Desastres, la Organización de las Naciones Unidas, o por cualquier otro medio que involucre a políticos y burócratas directamente. He aquí una buena opción: The Human Rights Foundation y el actor Kelsey Gammer, han establecido un fondo generoso.

21
Ene 10

La peor forma de ayudar a los haitianos

Ya apareció mi amigo, David, en Puerto Principe. Su casa se desplomó y está viviendo en su oficina; si hubiera estado en su residencia, durante el terremoto, ahora no estuviera contando la historia. El sismo lo agarró en una calle comercial y vio como colapsaban muchos edificios.


Mientras tanto, los haitianos están sufriendo lo indecible y necesitan -inmediatamente- toda la ayuda que pueda enviárseles. En el mediano plazo, también necesitarán mucha ayuda para levantar cabeza. Empero, si esa ayuda sigue, sigue y sigue, sin que los haitianos tomen el control de sus vidas, de su sociedad y de su destino; sin que los haitianos hagan de la suya una sociedad más rica y por lo tanto más segura, allá están condenados.

Si el futuro de los haitianos va a depender de la ayuda, están perdidos.

Vea usted esta gráfica. En el eje X se muestra el ingreso por persona, ajustado a la inflación; en tanto que el eje Y muestra la ayuda exterior recibida por persona en dólares actuales. Hay tres países ahí: Haití (en amarillo), Tanzania (en azul) y Hong Kong (en rojo); este último para hacer el contraste. Haga usted clic en Play, y verá como ha evolucionado la relación entre los ejes X e Y entre 1960 y 2007. Mientras más vertical y hacia la izquierda es la evolución de las gráficas, más se hace evidente que no hay correlación positiva alguna entre el crecimiento de la ayuda exterior recibida y el ingreso de las personas, ni en Haití, ni en Tanzania.

Ahora vea lo que ha ocurrido con Hong Kong y su gráfica roja. El ingreso de las personas ha crecido, crecido y crecido; en tanto que el monto de la ayuda exterior recibida se ha mantenido estable.

La ayuda exterior es vital durante una emergencia; pero es irrelevante y hasta puede ser nefasta para mejorar el nivel de vida de las personas. Los Haitianos sólo tendrán una sociedad rica y segura cuando establezcan:

1. Derechos de propiedad para todos.
2. Libertades civiles y derechos individuales iguales para todos.
3.Un gobierno que proteja los derechos de todos.
4. Impuestos bajos, transparentes y predecibles.
5. Un sistema monetario no inflacionario.
6. Libertad de intercambio.
7. Políticas que no sean envidiosas contra aquellos que son empresarialmente exitosos.

Por cierto que usted, como yo, quizás sienta recelo de enviar su ayuda a los haitianos por medio de la Coordinadora Nacional de Desastres, la Organización de las Naciones Unidas, o por cualquier otro medio que involucre a políticos y burócratas directamente. He aquí una buena opción: The Human Rights Foundation y el actor Kelsey Gammer, han establecido un fondo generoso.


20
Ene 10

Haití y Venezuela sin luz, agua ni teléfonos

Un sismo de 7.3 grados dejó sin luz, sin agua y sin teléfonos a los haitianos; y, en Venezuela, un simio de menor grado dejó a los venezolanos sin luz, sin agua y sin teléfonos. Gracias a mi amiga, Betty, por esta pieza.

17
Ene 10

La tragedia en Haití

Mi amigo David está en Puerto Príncipe y no ha respondido a mis correos electrónicos; y mucha de la familia de mi amigo Louis está allá. Cuando le pregunté a este si tenía noticias de Haití, me dijo que no había muchas comunicaciones y que el epicentro había sido cerca de su antiguo barrio.
Cuando veo las fotos y vídeos de lo que ha ocurrido en Haití se me pone la carne de gallina y no puedo sino pensar en lo espantoso que debe ser para la gente que está allá. Veo la devastación y los muertos en la calle y la cabeza me da vueltas.
Recuerdo muy bien el terremoto de 1976 en Guatemala; sismo que dejó alrededor de 23,000 muertos; pero nunca vi un cadáver en la calle. Eso sí, caminé por el barrio El Gallito el mero 4 de febrero, cerca de las 7:00 a.m., y pude ver la destrucción, el desconcierto, la tristeza y el miedo. También recuerdo las fotos que vi de San Martín Jilotepeque, Zaragoza y otras poblaciones guatemaltecas que fueron arrasadas, y recuerdo las historias de entierros en fosas comunes.
Tragedias como estas inmediatamente hacen brillar lo humano en nosotros. La ayuda y la generosidad se volcaron hacia los guatemaltecos en 1976 y se están dirigiendo a los haitianos ahora, en 2010. Empero, hay una realidad que no está de más meditar, aún en medio de lo urgente que es el corto plazo. Sin duda urgen agua, medicinas, ropa, alimentos y otras cosas para aliviar el sufrimiento de los haitianos; pero…¿y mañana?
Es un hecho que los países ricos sufren menos con los desastres naturales. Incluso en las regiones pobres de los países ricos, la gente sufre más por los desastres naturales, que en las regiones ricas de aquellos mismos países. Evidencia de lo primero es que el terremoto de Haití, que fue de 7.0 grados Richter, dejó allá cerca de 100,000 muertos; en tanto el terremoto de Loma Prieta, California en 1989, también de 7 grados en la misma escala, dejó allá menos de 70 fallecimientos. Evidencia de los segundo es que el huracán Katrina hizo estragos en Louisiana, que no es precisamente uno de los estados más ricos de la Unión Americana. Mi amigo Roberto, que vive del lado de Texas, en la frontera con México, cuenta cómo es que, cuando hay huracanes muere menos gente del lado tejano, que del mexicano. Parece evidente que las sociedades ricas son sociedades menos vulnerables.
¿Qué se necesita, entonces, para que en países como Guatemala y Haití muera menos gente a causa de terremotos, huracanes, y otros fenómenos naturales? Ya lo dice mi amigo Richard Ebeling: Un sistema de libertad que permita la prosperidad.
1. Derechos de propiedad para todos.
2. Libertades civiles y derechos individuales iguales para todos.
3.Un gobierno que proteja los derechos de todos.
4. Impuestos bajos, transparentes y predecibles.
5. Un sistema monetario no inflacionario.
6. Libertad de intercambio.
7. Políticas que no sean envidiosas contra aquellos que son empresarialmente exitosos.
Si las sociedades ricas son sociedades más seguras, ¿qué nos detiene? Cuando nos golpea la desgracia, agradecemos la generosidad, la valentía, el consuelo, y la bondad de nuestros amigos y vecinos; pero la de asegurarnos de que no volvamos a ser tan vulnerables, esa es responsabilidad nuestra y ahora.
…y ahora, mis pensamientos están con los haitianos.