29
Nov 19

Fue un Día de Gracias diferente

Mi abuela decía que Es de bien nacido ser agradecido y en el Día de Gracias, que se celebró ayer, muchos agradecimos el trabajo, la salud, la familia, los amigos, el amor, y que no nos faltan techo y una mesa servida.  Eso es bueno, por supuesto, porque ser agradecido nos ayuda a ser conscientes del mundo que nos rodea y de nuestros contextos; y nos recuerda que la realidad existe.  Ser agradecido nos conecta con la cadena de causalidades que hacen posibles nuestras vidas.

Pavo es la comida tradicional en esta fiesta.

Escucha el podcast aquí.

El miércoles, sin embargo, mi amigo Ramón me llamó la atención sobre dos de esas causalidades que parecieran ser las causalidades olvidadas que pocos agradecen. ¿Cuáles crees que son? Pues son la propiedad privada y el afán de lucro, que hacen posible la abundancia; idea que expone muy bien Lawrence W. Reed, en un artículo titulado Why the Pilgrims Abandoned Common Ownership for Private Property.

Por cierto, la idea de tener un día de agradecimiento no es exclusiva de los gringos.  En Guatemala tenemos el día del fiambre o Día de los muertos en el que agradecemos la vida, la abundancia y la posibilidad de compartirlas con familia y amigos.

De vuelta al Día de Gracias, suelo recomendar en estas fechas una miniserie que se llama Saints and Strangers, que te acerca y te muestra las penurias espantosas que sufrieron los pilgrims -en la colonia de Plymouth- durante los primeros años de asentamiento. En esos años, la propiedad era común, las cosechas eran centralizadas y luego repartidas de forma igualitaria y había obligación de trabajar para la comunidad, en vez de para uno mismo, durante cierto tiempo.  El resultado no debería sorprender a nadie: hambre, enfermedades y muerte.

¿Qué salvó a aquellos colonos? El acuerdo moral de respetar la propiedad, que no es el derecho a tener bienes; sino el respeto a la posibilidad de actuar y hacer lo que es correcto para producir, u obtener bienes. No es la garantía de que uno obtendrá propiedad alguna, sino sólo la de que poseerá los bienes si los obtiene. Es el derecho a ganar, conservar, usar y disponer de valores materiales.

¿Qué piensas?

Columna publicada en elPeriódico.


22
Nov 18

En este Día de Gracias

Dentro de unas siete horas, poco más o menos, celebraré con mi famila el Día de Gracias.  ¿Por qué? Desde mi perspectiva, porque ser agradecido hay que valorar; y para valorar hay que estar consciente. ¿Qué es la consciencia? Ya lo dijo Aristókalos:

Es la facultad de conocer…me permite experimentar sensaciones. Integrar sensaciones en percepciones. Percepciones en conceptos. Conceptos en conocimiento. Y este conocimiento, Es mi medio básico de la supervivencia.  Una consciencia sin medios de ser consciente no puede ser.  Una concsciencia sin cuerpo es imposible.

Como el año pasado, y en el contexto de los párrafos anteriores, este es un buen día para ver Saints and Strangers, en Netflix y poner en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo este artículo El gran engaño de Acción de gracias.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

Me gusta esta fiesta porque es acerca de la vida, la productividad, el ahorro, la familia, los amigos y las personas que enriquecen la vida. Hace un momento salió de mi oficina una persona de esas, de esas que se preocupan por mi y, a la distancia, enriquece mi vida con sus atenciones.

Francamente, además, no hay que hacerse el papo, ¿a quién no le gusta celebrar aquello? ¿Qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para las aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, ¡Imaginate! Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de gracias.

En unas horas mi familia y yo celebraremos con una deliciosa cena en casa de mi hermana.  Es ese tipo de encuentros en los que uno se divierete como mico y en los que es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecerán de la nada.  Son posibles gracias al ingenio, la productividad y a la empresdarialidad de miles de personas que no conocemos. Son posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Son posibles gracias a quienes transportan los productos y a quienes nos los venden. Son posibles porque ahorramos y porque muchos participaron en su elaboración.

En esta fiesta, aprovechemos para agradecer a quienes valoran nuestros talentos humildes. ¡Mil gracias! a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los quesos, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavan los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.  Gracias a mi hermana y a mi  familia por mantener la tradición.


23
Nov 17

¿Y por qué celebramos el Día de Gracias?

En el siglo XXI -y seguramente para muchos de los lectores de este espacio- es difícil dimensionar apropiadamente lo que significa poner en la mesa comida abundante y poder compartirla con las personas a las que amamos, respetamos y admiramos.  Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de Gracias.

Creo que es un buen día para ver Saints and Strangers, en Netflix y poner en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo este artículo El gran engaño de Acción de gracias.

Estas es una celebración que festeja la vida, la productividad, el ahorro y a la familia y a los amigos.  Y no hay que hacerse el papo, ¿a quién no le gusta celebrar aquello? ¿Qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para as aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, go figure. Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de Gracias.

Hace un momento mi familia y yo celebramos con una deliciosa cena.  Fue una cena íntima, en casa de mi madre. Gracias a todos porque no sólo es que la cena estuviera deliciosa, sino que nos divertimos como micos y siempre es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecieron de la nada.  Fueron posibles gracias al ingenio, la empresarialidad y la productividad de miles de personas que no conocemos. Fueron posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Fueron posibles gracias a quienes los transportaron y a quienes nos lo vendieron. Fueron posibles porque ahorramos y fueron posibles porque muchos participaron en su elaboración.

En este día, no está de más darles las gracias a aquellos y a quienes valoran nuestros talentos humildes. Gracias a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavaron los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.    Gracias a mi familia por mantener la tradición.

Actualización: Hice una consulta entre los lectores de @luisficarpediem y 56 personas contestaron: ¿Celebraste el Día de Gracias?  De ellos 22 dijeron que sí y que lo disfrutaron; 15 lectores dijeron que no, pero que les gustaría; y 19 personas dijeron que no y que ¿para qué? Me cayó dio algo de tristeza que 19 lectores no encontraran motivos para celebrar, o para estar agradecidos.


24
Nov 16

¿Por qué damos las gracias?…y a quién

pavo

Vengo de la cena del Día de Gracias.  Como todos los años, desde hace unos años, fue una cena íntima con mi familia más inmediata y en casa de mi hermana que hizo el pavo.  Gracias a La Guise por acogernos en su casa.  Gracias los que estuvieron allí para compartir la mesa; no sólo porque la cena estuvo riquísima, sino porque siempre nos reímos un montón (esta vez con aplicaciones de Snapchat) y siempre es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecieron allí de la nada.  Fueron posibles gracias al ingenio, la empresarialidad y la productividad de miles de personas que no conocemos. Fueron posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Fueron posibles gracias a quienes los transportaron y a quienes nos lo vendieron.

Gracias a quienes valoran nuestros talentos humildes.  Gracias a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los panes, las arvejas, el tocino, los postres y demás.  Gracias a quienes lavaron los platos, los moldes, los cubiertos y demás. Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.    Gracias a todos por mantener la tradición.


03
Dic 13

Fin de semana y “Thanksgiving” en las nubes

Y el premio a la mejor idea del trimestre es para: ¡La excursión de Thanksgiving a Los andes cloud forest! ¿Qué te digo? Buenos amigos, naturaleza exhuberante, comida magnífica, conversaciones fascinantes y divertidas, y alojamiento encantador.

Pues ahí está que a un grupo de amigos se les ocurrió que hicieramos este viaje para celebrar el Día de gracias.  ¡Fue una idea estupenda!  La finca es hermosa.  Aunque es principalmente cafetalera, tiene algo de té, macadamias, hule y bosques nubosos inmensos.  De hecho es una reserva natural.  Tiene, además, una casa encantadora con todas las comodidades sin que pierda su carácter finquero con una mezcla de personalidades inglesa y chapina.   El volcán Atitlán, majestuoso, te da la bienvenida.

Como era una fiesta familiar y de amigos llevámos nuestros propios alimentos.  Sólo el desayuno lo preparaba en su totalidad el personal de la casa.  Como el grupo era muy variado hubo migas extremeñas, lasagna, ensaladas variadas, panitos con tomate rallado y aceite de oliva, pavos, purés de papas y de camotes, pastel de Hanukkah, pays de pacanas y de manzanas, galletas de jengibre, arvejas, frijoles, huevos, queso de capas, chiltepes, tortillas de maíz y de papas, sandwichs y bueno…todo rico y hecho con cariño.

No te imaginas cómo me gozo este tipo de paseos.  Una mañana escalamos senderos en busca de quetzales y vimos muchas aves, orquídeas,  hongos, y todas esas maravillas que ofrecen los bosques nubosos tan llenos de vida, de sonidos, de aromas, de colores y de texturas.  No vimos quetzales; pero aprendimos mucho entre las preguntas de los niños y las explicaciones de don Chus, nuestro guía.  Vimos tucanetas, eso sí.  Y Los andes es famosa porque abundan las Tangara cabanisi, que son unos pajaritos azules y preciosos. Otro día paseamos por el beneficio de café y paseamos por el río.  Yo no me metí al río porque ya sabes que el agua fría no es mi ambiente favorito.  El frío que sí aguanté fue el de la madrugada para ver el cielo…uno tan estrellado y claro que te cuesta identificar las constelaciones y asterismos.

En las noches hubo juegos de Pictionary y de mímica.  Las conversaciones nos llevaron por todas partes, desde la cuestión de si comer mono es kosher, hasta temas de geología, agricultura, antropología, economía, antropología, política y otras frivolidades.  Nuestro cuate el geologus admirabilis, Sam, fascinó a grandes y chicos.

Los andes, su gente y su ambiente fueron una experiencia muy enriquecedora.  Gracias a Olga y Jaime por recibirnos, gracias a Lissa por reunirnos.  Gracias a todos por un fin de semana inolvidable.


28
Nov 13

¡Feliz Día de Gracias!

Este Día de Gracias será triple.  Comienza con un almuerzo con el equipo del Michael Polanyi College, sigue con cena familiar en casa de mi hermana y concluirá el viernes con cena entre amigos en el volcán Tolimán.  Ah…y de paso, dentro de un momento me desayuno un tamal.

A mí me gusta celebrar el Thanksgiving Day porque, ¿a quién no le gusta una comilona epicúrea con la familia y con amigos queridos? Pero, además, aprecio muchísimo su significado profundo. El Día de Gracias, festeja el exito de la libertad, del individualismo, de la propiedad y de la productividad.

Antes de que el gobernador William Bradford y los pilgrims abandonaran el colectivismo, no tenían más que escasez y hambre. Pero una vez que optaron por que cada quién fuera responsable de sus siembras y de sus necesidades; y una vez que optaron por un sistema que proveyera los incentivos necesarios para mejorar la productividad y evitar la hambruna, las cosas cambiaron. El colectivismo fue sustituido por la cooperación social y el hambre fue sustituido por la abundancia.

¿Cómo no tener respeto por una celebración así? Este festejo de la vida y de la productividad contrasta con el tipo de cosas que celebramos en otras culturas. Por ejemplo, aquí le damos prioridad al Día de todos los santos (que están muertos). Y eso, seguramente, dice mucho de nosotros. Sin embargo el significado es bastante similar: No se puede hacer buen fiambre sin los valores que se recuerdan y celebran en el día de hoy.

La abundancia, la alegría y el optimismo que caracterizan al Día de Gracias, junto a la compañía de  la familia, y la de amigos viejos y amigos nuevos, hacen que esta fiesta sea una de mis favoritas.


25
Nov 11

Celebración del Día de Gracias…y torito


Este año, El Torito le dió un toque especial a la celebración del Día de Gracias en casa.  Como en otras ocasiones, amigos y familia nos juntamos a festejar los frutos del trabajo y a divertirnos como micos.  El torito estaba programado para mi cumpleaños; pero como llovió intensamente toda esa noche hubo que diferirlo y esta fue una ocasión propicia; ya que le dió un toque inusual y alegría extra a la fiesta.

Y el pavo, ¡ah, el pavo!…el pavo salió magnífico.  Hermoso, dorado, jugoso, suave, lleno de aromas y sabores.  En casa hemos perfecionado muchísimo el relleno que es mi parte favorita.

A mí me gusta celebrar el Thanksgiving Day porque, ¿a quién no le gusta una comilona epicúrea con la familia y con amigos queridos? Pero, además, aprecio muchísimo su significado profundo. El Día de Gracias, festeja el exito de la libertad, del individualismo, de la propiedad privada.

Antes de que el gobernador William Bradford y los pilgrims abandonaran el colectivismo, no tenían más que escasez y hambre. Pero una vez que optaron por que cada quién fuera responsable de sus siembras y de sus necesidades; y una vez que optaron por un sistema que proveyera los incentivos necesarios para mejorar la productividad y evitar la hambruna, las cosas cambiaron. El colectivismo fue sustituido por la cooperación social y el hambre fue sustituido por la abundancia.

¿Cómo no tener respeto por una celebración así? Este festejo de la vida y de la productividad contrasta con el tipo de cosas que celebramos en otras culturas. Por ejemplo, aquí le damos prioridad al Día de todos los santos (que están todos muertos). Y eso, seguramente, dice mucho de nosotros.

La abundancia, la alegría y el optimismo que caracterizan al Día de Gracias, junto a la compañía de amigos viejos, y amigos nuevos, hacen que esta fiesta sea una de mis favoritas.

¿Y El Torito?

De todos los fuegos artificiales que he visto mi favorito es El Torito. Oí por primera vez de él cuando era niño y mi tía abuela La Mamita me contaba de los festejos populares de cuando ella era niña, a principios del síglo XX.

Cuando ella llegaba a la parte del torito, y de cómo se dejaba ir entre la gente mientras disparaba cohetes y luces, yo me emocionaba mucho. Pero no fue hasta la adolecencia que vi uno en persona. Y desde entonces no me resisto a ver toritos, aunque me correteen.

Por cierto que el de anoche nos lo hubimos en la cohetería Kalimán de la 2a. avenida 20-40, zona 1; teléfono 5709 0997.  Duró un montón y tenía luces variadas y de colores.  Luces que salían disparadas y que daban vueltas.  ¡Un verdadero torito, como debe ser!  Y todos aplaudimos y gozamos mucho de este espectáculo chapín.

Aunque en la primera foto soy quien lleva puesto al torito, en realidad fue un experto quien lo quemó y quien lo hizo bailar.  Yo sólo posé.

Las fotos son por Así es la vida.


26
Nov 10

¡Celebración de la vida y de lo que la hace buena!

¿Cómo no dedicarle una noche a la celebración de todo lo bueno que hemos tenido en el año? ¿Cómo no celebrar a las personas que nos aman y que amamos, a nuestras familias y a nuestros amigos? ¿Cómo no celebrar las cosas buenas que tenemos: los frutos del trabajo, y la salud? ¿Cómo no celebrar a las ideas y a las personas que hacen posible lo que tenemos y lo que hace nuestras vidas más placenteras, más fáciles y más alegres?

A mí, por eso, me gusta mucho celebrar la fiesta del Día de Gracias.  La verdad sea dicha, las fiestas en las que se celebran la muerte y el sacrificio sólo me interesan como fenómenos sociales y como parte de las tradiciones (¡Y por la comida que se acostumbra en ellas!); pero, realmente, me parecen perversas.  ¡Que vivan la vida y la productividad!

Anoche celebramos con un pavo que hicimos en casa de acuerdo con la receta de mi bisabuela, Adela o Mami; acompañado por puré de camote, ensalada y un Quimera 2005, de Achaval Ferrer, que trajeron amigas queridas.  Y el toque chapín lo puso una torta de yemas, de Totonicapán, departamento guatemalteco famoso por sus panaderías, entre otras cosas.

He aquí una meditación valiosa sobre esta fiesta,  por el cuate Craig Biddle.


25
Nov 10

Concluida la fase 1 del pavo

Debido a los horarios apretados, en casa preparamos en fases el pavo para la cena de hoy: Fase 1, es la preparación del relleno y la sazón de la piel del ave.  Fase 2, es la horneada.

Ya hicimos la primera parte, que consiste en picar y freír en mantequilla: cebolla, apio, hongos, castañas  y los menudos del pavo.  Luego, estos se mezclan con pan que ha sido remojado en vino blanco de modo que no quede empapado, sino húmedo.  Esta mezcla se sazona con sal, pimienta y salvia.  Luego el pavo es sobado con mantequilla, ajo, sal y pimienta.

Mi bisabuela, mi abuela y mi madre usaban champiñones; pero a mí me gusta usar crimini, o shitakes aveces porque su sabor se hace sentir más; y hoy usamos shitakes. Y otra cosa que hago, porque me gusta el toque que le añade, es ponerle un chorrito de aceite de oliva.

Cuando está frío el relleno se coloca dentro del animal.

Para mí, el pavo es sólo un vehículo para hornear el relleno, que es mi parte favorita, la que me me pone contento y la que me lama los bigotes.  Definitivamente no me gusta la pechuga -que mi bisabuela decía que era como comer sábana-, y me disfruto mucho la carne de las alas y de  los muslos.

La fase 2, ocurrirá hoy en la noche.  Luego de rellenado el pavo, se le ponen encima lascas de tocino a lo ancho de la pechuga y sobre las piernas y en las alas.  Se pone dentro de la bolsa con algo de vino blanco y ¡al horno!

Esta es una de las recetas de mi bisabuela, Adela.  Ella preparaba otras dos: una con manzanas y otra con ostras; pero esta es mi favorita.


28
Nov 08

¿Cómo no celebrar algo así?

Este es el pavo que preparó anoche mi amiga Anna María.  La foto con mi movil no le hace justicia; pero el dorado estaba magnífico, como lo estaba la carne jugosa y el relleno de arroz y queso provolone, que, según dijo, era de orígen mediterráneo.

A mí me gusta celebrar el Thanksgiving Day porque, ¿a quién no le gusta una comilona conla familia y con amigos queridos?  Pero, además, aprecio muchísimo su significado profundo.  El Día de Gracias, festeja el exito de la libertad, del  individualismo, de la propiedad privada.  
Antes de que el gobernador William Bradford y los pilgrims abandonaran el colectivismo, no tenían más que escasez y hambre.  Pero una vez que optaron por que cada quién fuera responsable de sus propias siembras y de sus propias necesidades; y una vez que optaron por un sistema que proveyera los incentivos necesarios para mejorar la productividad y evitar la hambruna.
¿Cómo no tener respeto por una celebración así?  Este festejo de la vida y de la productividad contrasta con el tipo de cosas que celebramos en otras culturas.  Por ejemplo, aquí le damos prioridad al Día de los Muertos y al Viernes Santo (vis a vis el Domingo de Resurrección).  Y eso, seguramente, dice mucho de nosotros.
La abundancia, la alegría y el optimismo que caracterizan al Día de Gracias, junto a la compañía de amigos viejos, y amigos nuevos, hacen que esta fiesta sea una de mis favoritas.