28
Dic 19

Visita a la obra de Carlos Mérida

Mi pieza favorita en la exhibición de obras de Carlos Mérida, que hay en el Museo Nacional de Arte Moderno (que lleva su nombre) es la que está abajo.  Me gustan la sobriedad y dignidad de la escena y el estilo.

Si me ofrecieran una pieza para llevar, esta es la que escogería.

La de abajo, llamada Danzantes, también llamó mi atención aunque es en un estilo que me gusta menos.  Sin embargo, se me hizo bien sesentera; me llevó a alguna biblioteca privada de cuando yo era niño.  Consiguió llevarme a algún lado.

Esta obra me transportó en el tiempo.

La serie de abajo, llamada imágenes de Guatemala, decoró mi dormitorio en algún momento durante los años 80.  Era de mis padres y era una colección de exquisitas litografías de Byron Zadik.  Mi padre las había mandado a enmarcar para su oficina a finales de los años 70 y luego las llevó a casa.  ¿Qué pasó con ellas? Pues…no recuerdo. Creo que se quedaron en alguna mudanza y cada vez que me acuerdo de eso, me pego un golpe por baboso.

Imágenes de Guatemala.

De todos modos, ya sabes, no soy de arte moderno, pero tenía ganas de ver algunas obras de aquel artista guatemalteco.  El tipo de cuadros que parecen salidos de sueños ácidos no me interesan, ni me gustan, tampoco las figuras geométricas.   Empero, de verdad me gustó mucho la exhibición.  Hubo algunas que me gustaron y que olvidé fotografiar, en la primera parte de la exposición, que son imágenes mexicanas.

Mi hermana, Guisela; mi sobrino, Andrés, Raúl y yo pasamos un buen rato explorando esta muestra de Mérida y tuvimos la suerte de encontrarnos con el artista Rudy Cotton, director del MuNaM.

Sin tener mayores entrenamiento, ni conocimiento de arte, desde niño siempre he disfrutado de un buen cuadro; y desde que uso el método de Luc Travers para tocar el arte, de verdad que me gozo más los museos y las exhibiciones.  Te lo recomiendo en este enlace.

Con el llamado arte moderno es difícil prácticar los consejos de Luc; pero con el primer cuadro de esta entrada sí fue posible. Luc te sugiere, por ejemplo, tratar una obra de arte como si fuera el cuadro de una película. Algo ocurrió antes, y algo ocurrirá después del cuadro que estás viendo; Imagina que estás viendo personas, o hechos reales; descríbete y descríbe las escenas, los detalles son importantes; conéctate personalmente a lo que estás viendo. Dales voces a los personajes e imagina qué estarían diciendo; si estuvieras ahí, qué estarías diciendo, y haciendo.  Estos son algunos de los consejos que me han servido para disfrutar el arte muchísimo más.

Luego fuimos rápidamente a ver los murales de San Bartolo en el Museo de Arqueología, para tener una probadita y volver otro día.


27
May 19

Restauraciones que hay que celebrar

Pasé por el Centro Cívico y noté que el mural de Roberto González Goyri, que está sobre la Séptima avenida ha sido restaurado; igualmente está siendo restaurado el Palacio Nacional y me enteré que también fueron restaurados los murales de Carlos Mérida que están en el edificio del seguro social.  ¡Celebro esas restauraciones!

“Nacionalidad” es el nombre de este mural que está sobre la Séptima avenida.

Nacionalidad es el nombre del mural que está sobre la Séptima avenida; lo recuerdo desde que era niño y es uno de mis favoritos. La pieza que el maestro González Goyri erigió en el IGSS es La Nacionalidad Guatemealteca, un mural de grandes proporciones elaborado en concreto. Para 1959, año en el que fue finalizado, esta técnica era tan novedosa como el estilo mismo de los edificios que la rodean. La obra es parte del complejo del Centro Cívico, un conjunto de edificaciones pensadas bajo el concepto de la Modernidad y que hoy son patrimonio nacional. Según explicaba el propio artista, la técnica “consiste en elaborar un mural al revés, directamente sobre la formaleta haciendo las veces de negativo. La idea era al mismo tiempo, que la fundición copiara los accidentes de la madera”. A esto se le conoce como “verdad al material: no hacerlo aparentar como si fuera una talla en piedra”. Goyri fundió los elementos por separado y luego los armó sobre el espacio, dice un reportaje que fue publicado con ocasión del inicio del proceso de restauración.

Por su parte, el Palacio Nacional ya clamaba por atención.  No sólo porque a su avanzada edad ya necesitaba de reparaciones, sino porque, a lo largo de su historia azarosa ha sido víctima de un bombazo terrorista por parte de la exguerrilla y numerosos ataques con pinturas de aerosol y otras sustancias por distintos grupos de interés que no dudan en destruir monumentos y edificios. Al menos 150 personas trabajarán en esta restauración que comenzará con la limpieza de la fachada, como primera fase. Algunos trabajos de remodelación se iniciaron en junio del 2017, en el Salón de Recepciones. Se limpiaron las lámparas centrales y laterales, se limpió la alfombra, se pulió la madera, se fortalecieron la cúpula y las columnas y se armaron los andamios para evaluar las grietas causadas por los sismos. Con el fin de estabilizar la estructura, se lee en otro reportaje.  En 1974, cuando estudiaba en el Centro, y me capeaba en las tardes, uno de los matatiempo que más me gustaba era el de pasar un buen rato en el Palacio. Disfrutaba mucho de sus ambientes y de su arquitectura.

Finalmente los murales multicolores de Carlos Mérida, en la parte de atrás del edificio del IGSS también han sido restaurados.  Debo confesar que nunca les he puesto mayor atención y que me gustaría conocerlos mejor. Ya pasaré por ahí y me detendré a observarlos luego de leer algo sobre ellos.

La restauración y rescate de estos monumentos es importante en un país que necesita conocer mejor su historia y en uno en el que la idea de arte se ha deteriorado mucho.  En un país en el que los chatarreros se robaron todo el bronce que pudieron en la Avenida de la Reforma, la Avenida de las Américas y el Cementerio General. En uno en el que el feísmo hace metástasis por donde puede.