12
Jul 13

Los héroes y el Popol Vuh

Haz clic en la foto para ver más fotos

Este es el principio de las antiguas historias aquí en el Quiche. Aquí escribiremos y empezaremos las antiguas historias; así es como comienza el Popol Vuh, y el miércoles pasado tuve la dicha de leer en voz alta ese texto directamente de un estupendo facsímil del documento traducido por Francisco Ximenez en el siglo XVIII.  Estuve en la Newberry Library, de Chicago, en donde se halla el manuscrito.

Para qué te voy a decir que no, si sí.  Estaba muy emocionado cuando me dieron cita para visitar el documento; y conforme me acercaba al edificio de la biblioteca mi emoción crecía.  El bibliotecario, John Brady, nos recibió a Marta Yolanda Díaz-Durán y a mí y nos hizo una breve relación de la historia de esta joya histórica y cultural.  Luego nos condujo a una mesa en la que se hallaban tres facsímiles del libro, y de una caja sobria extrajo ¡El Popol Vuh!…en realidad un facsímil precioso.

Gracias a mi abuela, Frances, y a otras buenas influencias en mi vida, hace años que adoro los libros y lo que traen. Pero cuando se trata de libros históricos, realmente me da por maravillarme.  Tengo la dicha de estar en contacto frecuente con la Enciclopedia de Diderot y D´Alambert, con la Constitución de Cádiz (conocida como La Pepa), con el Código Napoleónico y con una primera edición de La riqueza de las naciones, en español; y a pesar de la rutina aparente, el hecho de entrar en contacto físico y  directo con la Historia, por medio de aquellas obras, y del Popol Vuh de Ximenez, es un placer que siempre tiene algo nuevo y encantador.

Hace casi un año, y gracias a la alcaldía indígena de Chuwilá cuando sus miembros visitaron el Museo Popol Vuh, se renovó mi interés por las antiguas historias del Quiché; historias que suelo relatar a personas que visitan Guatemala y que tienen respeto por la riqueza cultural de otras naciones. Historias que conocía por medio de libros y cursos; e historias que conocía desde la Primaria.  Historias que recién he tenido en mis manos y cuyos héroes y villanos merecen más atención de parte de aquellos que sabemos que los héroes son posibles. Los héroes tienen un papel vital en la vida humana, y ahora tengo muchas ganas de estudiar a los del Popol Vuh.

Columna publicada en El periódico.


31
May 07

¡Zompopos de mayo!

De mis inusuales compañeros de trabajo, unos de los que más gusto me da ver son los zompopos de mayo.

Cuando era niño los probé asados y con mantequilla, como corresponde; y lo nos he vuelto a comer desde entonces. Sin embargo, hace un par de años comí escamoles y también me parecieron deliciosos.

Los zompopos de mayo saben como a maní bien tostado, o como la shinga que queda en el fondo de una bolsa de chicharrones.

También, cuando era niño y con mis compañeros de colegio, solía hacer peleas de zompopos; pero como decía la nana de un cuate: todo patojo es bruto.

Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra Historia natural del reino de Guatemala. “Tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto”.

Javier Aroche tiene fotos de zompopos, también.