03
May 26

“Road trip” en la boca costa, IV

 

En nuestro road trip por la costa sur, el lunes 30 de marzo fue estelar. Nos levantamos tarde y desayunamos en el apartamento. Ese día, nuestra amiga Chiqui nos llevaría de paseo.

Monumento en el Ingenio Pantaleón.

El día comenzó con un almuerzo en el Ingenio Pantaleón en compañía de Rolando, un graduado notable de la Universidad Francisco Marroquín que trabaja en aquel gigante de la industria azucarera. Gracias a Gladys —amiga de Chiqui— el encuentro fue durante el almuerzo en el club. Con Rolando recordamos los días en la universidad, su encuentro con una serpiente venenosa cuando cortaba caña, su decisión de estudiar y su carrera en CPA y su maestría. Con Rolando, Gladys, su hija y su esposo, y con Chiqui, tanto Lissa como Raúl y yo nos reímos como micos intercambiando historias sobre la vida en la boca costa y hablando de El Jabalí.

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Después del agradabilísimo y rico almuerzo, Chiqui nos llevó al Museo de la Cultura Cotzumalguapa ubicado en la finca Las Ilusiones. Gracias a José Ricardo Muñóz Gálvez, que recibió la Orden del Pop en 1996 que otorga el Museo Popol Vuh, el museo resguarda piezas arqueológicas y monumentos originales y réplicas de la zona de Bilbao, cruciales para entender la ocupación maya de la costa sur. En el lugar nos atendió hábil y generosamente Gloria, que nos guio por el museo.

Réplica del Monumento 21 de la cultura Cotzumalguapa.

Ya habíamos querido visitar ese lugar en 2011 cuando Lissa, Raúl y yo viajamos a Samayac en busca de brujos, pero no fue posible. Por eso estábamos muy alegres de hacer esta visita. El museo es pequeño, pero muy rico y bien cuidado. Tiene piezas encantadoras y fascinantes y, cuando uno las ve con atención, es muy evidente que no son de estilo maya. Para comenzar, los glifos de la cultura Cotzumalguapa son cartuchos circulares, muy pero muy diferentes a los mayas. Luego, si uno presta atención, la ropa de los personajes es distinta.

Vista parcial del Altar de Sacrificios, Cultura Cotzumalguapa.

¿Qué fue lo que más me llamó la atención del lugar? Las esculturas articuladas de piedra. Esas piezas deben haber pesado más que un mal matrimonio y, aun así, les ponen articulaciones. Me pregunto si las hacían moverse. ¿Cuál sería el objetivo de articular tremendas esculturas de piedra? Por supuesto que amamos la reproducción del Monumento 21 que es fascinante, y el Altar de Sacrificios que es original. Aunque es una réplica, siempre me ha gustado mucho la estela del boxeador, misma que muestra a un personaje enmascarado que lleva guantes como de boxeo.

Torso esquelético del personaje con miembros articulados.

Hay que ir con tiempo y mucha curiosidad cuando uno visita este museo que de verdad es una joya. Monte Alto (en La Democracia) y Cotzumalguapa están en la periferia sur de lo que se llama área maya, pero las relaciones son profundas y complejas. Monte Alto es contemporánea de sitios formativos mayas como Takalik Abaj, Kaminaljuyu e Izapa, y comparte alineaciones astronómicas y elementos tempranos que contribuyeron al surgimiento de la complejidad maya. Cotzumalguapa usa el sistema de Cuenta Larga maya desde el 37 d.e.c. y tiene iconografía que evoca motivos mayas como Chaak/K’awiil, pero su estilo escultórico es distinto y no puramente maya. Durante décadas se debatió si era maya o no-maya, pero actualmente los arqueólogos la entienden como una cultura independiente con fuertes interacciones: intercambiaban cerámica, arte y posiblemente élites con los mayas de Tierras Bajas y Altiplano. No fueron mayas clásicos como los de Tikal y Copán, pero sí son parte de la gran tradición mesoamericana sureña.

Concluida esta visita, Chiqui nos tenía otra experiencia memorable. En el Ingenio Madre Tierra nos recibieron sus compadres Ninfa y René en compañía de su agradabilísima familia. Con ellos caminamos entre cañaverales, visitamos el casco antiguo de la finca original con sus ruinas y su capilla característica. Fue un paseo misterioso porque las ruinas siempre tienen un toque enigmático y romántico, sobre todo si están ubicadas entre la selva.

Ahí vamos, rumbo a los cañaverales en Madre Tierra.

Yo estaba cansadísimo y, mientras el grupo siguió adentrándose en el bosque rumbo al bosque de caucho, opté por quedarme junto al río y entre las ruinas. No sé cuánto tiempo estuve solo ahí, pero fue muy reparador, no solo físicamente sino mentalmente. Son tan fascinantes los sonidos del agua y del bosque. En esas situaciones me gusta ponerme donde no haya culebras, cerrar los ojos, respirar con calma y contar cuántos sonidos diferentes puedo escuchar. Es fascinante cómo al principio son unos pocos y luego el número crece. Por supuesto que uno no puede identificar trinos específicos, ni nada parecido; pero es muy rico el ejercicio.

Estructura encantadora junto a la pista de aterrizaje en Madre Tierra.

Al rato de estar ahí, pasó a saludarme el guardián de ese espacio y me contó que vivía en la finca desde que era adolescente. La conversación fue breve; pero cordial.

@luisficarpediem

De paseo por un bosque encantador y algo misterioso #bosque #giradetres #rio #costasur #santaluciacotzumalguapa

♬ Spring-Vivaldi – 5 Alarm Music

Cuando el cielo empezó a oscurecer volvieron los caminantes y nos apresuramos a cruzar los cañaverales para ir a su casa. Paramos por ahí a cortar caña y, como a mí me gusta mucho, disfruté doblemente el jugo dulce. Y me acordé de la canción que dice: De la caña se hace el guaro / que caramba si la caña es buena fruta / si la caña se machuca / que caramba / si el guaro también se chupa. Esa canción la cantában mis papás cuando vivíamos en Costa Rica y yo tenía menos de 5 años.

Capilla antigua en Madre Tierra.

Cuando se sintieron los goterones aceleramos el paso, pero igual nos agarró la lluvia en medio de la pista de aterrizaje de la finca. No fue uno de esos aguaceros torrenciales de la costa; pero sí fue suficiente para mojarnos rico.  Al llegar a la casa de Ninfa y Jorge nos aseamos y disfrutamos de una limonada deliciosa, así como de la conversación agradable de su familia, plática que pasó por serpientes, almohadas de caucho y otros temas.  Son admirables la ciencia y la tecnología involucradas en las industrias azucarera y hulera.

Río junto al cual descansé un rato en Madre Tierra.

Nuestro último día completo en la boca costa fue intenso y rico, no solo a nivel de experiencias y novedades, sino a nivel humano. ¡Muchas gracias a Chiqui y a sus amigas y familias! Volvimos al apartamento, no hubo debriefing y ensayé la muerte porque dormí como tierno. Al día siguiente regresaríamos a Guatemala para entrar de lleno a las fiestas del equinoccio de primavera.

Listo para disfrutar del delicioso jugo de caña.

Con el cuerpo cansado y la cabeza llena de buenos recuerdos, cerramos un día que resumió perfectamente por qué es valioso salir de la rutina: porque la vida real siempre supera cualquier guion.

“Road trip” en la boca costa, I

“Road trip” en la boca costa, II

“Road trip”en la boca costa, III

“Road trip” en la boca costa, y V (Próximamente)


26
Abr 26

“Road trip” en la boca costa, III

 

El principal motivador para el road trip por la boca costa fue la idea de conocer la peculiar aldea El Jabalí, tierra de youtubers. ¿Por qué? Porque la cantidad de creadores de contenido per cápita en esa población es altísima y porque, luego de varios años de seguir a algunos de ellos en casa, llegamos a la conclusión de que uno puede entender una buena porción de la mentalidad guatemalteca si entiende lo que ocurre allá.

Carreteras y caminos para El Jabalí.

Luego de varios vídeos e intercambio de anécdotas durante varios meses, Lissa, Raúl y yo concluimos que en algún momento iba a ser fascinante visitar aquella población y la oportunidad se dio durante la celebración del equinoccio de primavera y el asueto correspondiente. Así que agarramos camino el domingo, 29 de marzo del 2026.

Este día también lo dedicaríamos a visitar Patulul (Suchitepéquez) y Rico-Deli, la cafetería Luz y José Río, dos hermanos que se graduaron de la Universidad Francisco Marroquín y ella fue mi estudiante.

Los caminos de la costa sur tienen aromas, colores y sonidos particulares.

El Jabalí queda rumbo a la playa Tecojate en el Océano Pacífico y para ir ahí, a partir de Santa Lucía Cotzumalguapa (Escuintla), hay que dirigirse al oeste en busca de Cocales. Eso significa que pasaríamos frente a La cabaña de don Manuel, donde nos detuvimos para tomar unas Coca-Colas y apartar crema, queso fresco y de capas, así como miel de abejas que sería el tesoro que traeríamos de vuelta a casa y recogeríamos al día siguiente.

Arriar una vacada en moto es el siglo XXI.

En Cocales tomamos el entronque que va hacia el mar y ¿qué te digo? Se disfruta muchísimo de los paisajes, aromas y colores de la costa sur. La cinta asfáltica en toda esa región está en muy buen estado (aunque los camellones y cunetas están descuidados). Además, las carreteras rectas permiten apreciar re bien todo aquello. Nos tocó un día brillante y sin complicación alguna llegamos a una garita con letrero que dice Bienvenidos, aldea El Jabalí.

Corozo en la iglesia de El Jabalí.

Lo primero que encontramos —y nos pareció encantador— fue una vacada que cruzaba la población guiada por una pareja en moto. El chico iba manejando y la chica iba atrás con el lazo característico de los vaqueros. Cruzamos el pueblo y estacionamos con la sensación de que habíamos llegado como quien llega a un set cinematográfico porque uno reconoce negocios y personajes que solo ha visto en YouTube.

Caminamos a la pequeña iglesia de la población porque siempre es simpático visitar esos establecimientos. Ahí encontramos un ramo hermoso de corozo, la flor aromática del manaco imprescindible en esta temporada conmemorativa chapina. También encontramos la imagen de un nazareno procesional con la peluca más descuidada de todo el universo mundo. Eso nos recordó que en otra población de la costa sur el cabello de una tía de Raúl sirvió para hacerle peluca a una imagen de la Virgen del Tránsito y que cuando yo era niño se decía que el cabello de un amigo de mis padres había servido para hacerle peluca a El Zarquito que se venera en el Lago de Atitlán.

Ceiba en El Jabalí. Bienvenidos al Centro.

En El Jabalí es muy característica una ceiba plantada en un arriate que dice: Bienvenidos al Centro y uno supone que ahí es el centro de la población. ¿Cómo no se nos ocurrió tomarnos una foto en ese lugar característico? Fue porque nos distrajimos conversando con una familia que venía de Tecpán a pasar la temporada a la costa.

Cañaveral precioso y carretones de caña a inmediaciones de El Jabalí.

Para el Viernes Santo, Lissa estaba organizando la elaboración de una alfombra procesional en La Antigua, de modo que le sería útil comprar un corozo y esa es tierra de corozos. En la iglesia nos dijeron que quien podría tener era un personaje del pueblo al que identificaron como don Montaña, para luego advertirnos que no recordaban su nombre, y que es muy posible que al personaje en cuestión no le gustara el apodo.

Como nos indicaron por dónde se halla su casa fuimos en su búsqueda solo para encontrarnos con que ya no tenía corozos. Nunca vimos a don Montaña, y solo lo oímos en la oscuridad de su casa a través de una ventana que daba a la calle.

Es una chulada esa planta, pero no la he podido identificar.

Ya que estábamos por ahí dispusimos explorar brevemente un camino aledaño y nos internamos en el paisaje del lugar entre árboles antiquísimos y cañaverales muy jóvenes y bien cuidados. Así como el altiplano suele oler a pino y a leña, la costa sur suele oler a miel de abejas y a plantas del lugar. Raúl dice que eso se debe a la abundancia de colmenas que hay en los árboles y tocones.

Escobas fabricadas con latas de productos alimenticios de Guatemala.

En el camino de vuelta dimos un paseo por las calles de la aldea e identificamos algunas casas que suelen aparecer en los vídeos de los creadores de contenido. Haz de caso que, mutatis mutandis, estábamos paseando por algún vecindario de Hollywood a la TorTrix. Junto a una capilla encontramos una planta preciosa que no hemos logrado identificar, cuya característica es que sus flores se hallan al final de tallos largos y se ven preciosas.

Los TorTrix son chips de maíz fritos con una textura crujiente. Son perfectos para ensaladas, sopas, cremas, guacamole y mucho más y mis favoritos son los de barbacoa.  En Guatemala se dice que algo es a la TorTrix cuando algo es al estilo chapín, entre fake y hecho a medias; no en forma despectiva al producto que es verdaderamente rico, sino en alusión a una campaña publicitaria de hace unos años. 

Ahí va la gran pocha de corozo.

En camino a Patulul

Contentos de nuestra visita a El Jabalí agarramos camino rumbo a Cocales (Suchitepéquez) para dirigirnos al norte en busca de Patulul. En esa región se halla la célebre fábrica de lácteos Parma. A finales de los años 70 y principios de los años 80 ahí había un león, o leona, que se veía desde la carretera y siempre me llamaba la atención cuando tenía la dicha de pasar por ahí porque iba de paseo a San Lucas Tolimán (Sololá) gracias a la generosidad y amistad de la familia Lizama.

En el camino compramos el corozo de Lissa y en una tienda vimos las escobas más divertidas, hechas con latas de frijoles Ducal, chiles jalapeños B&B y sardinas Fanny, todo muy chapín.

Un camion reventó nuestra botella de agua en el Paso Misterioso.

Lissa andaba enigmática porque quería mostrarnos algo y llevaba props pero no decía qué. Resulta que en esa carretera se produce un fenómeno óptico que te hace pensar que la cinta asfáltica va hacia arriba cuando en realidad va hacia abajo y, entonces, pareciera que el auto —en neutro— fuera contra la fuerza de gravedad. Fue una experiencia chistosa. El Paso Misterioso o Paso Mágico está en la carretera entre Patulul y San Lucas Tolimán (Sololá), a unos 135 km de la Ciudad de Guatemala. Por supuesto que no hay magia, sino que es una ilusión óptica creada por la disposición del terreno circundante. En realidad, la carretera baja (es una pendiente descendente), pero el paisaje (montañas, árboles, vegetación, o un horizonte parcialmente oculto) distorsiona nuestra referencia visual. El cerebro interpreta erróneamente la pendiente y la ve como si subiera.

@luisficarpediem

El “paso misterioso” entre Patulul y San Lucas Toliman #misterio #ilusionoptica #carretera #giradetres #diversion

♬ X-Files Main Theme (From “”The X-Files””) – Geek Music

Al llegar a Patulul estacionamos en el parque y visitamos la iglesia del lugar y luego nos dirigimos a buscar Rico-Deli. Ahí comimos pizza, sándwich cubano y postres, también tomamos café (riquísimo) y fuimos muy bien atendidos por José; sentimos mucho no saludar personalmente a Luz que no había llegado desde Guatemala. Fue alegre visitar el lugar porque nos da mucho gusto cuando graduados de la Marro ponen sus negocios.

Cuando vimos que estaba por llover y como no nos gusta andar en el camino de noche regresamos a Santa Lucía Cotzumalguapa. En la carretera disfrutamos de un buen aguacero de la costa que a ratos puede ser estresante; pero que trae consigo nuevos aromas y esa sensación de que la lluvia es vida.

@luisficarpediem

Vamos a El Jabalí tierra de “yutubers” #eljabali #santaluciacotzumalguapa #giradetres #costasur #carreteras

♬ Beautiful Life – Ace of Base

Luego de un día largo bajo el sol y en la carretera, esa noche dispusimos no salir a cenar. Hicimos el debriefing acompañados por cerveza y algo de los snacks que llevábamos, incluidos quesos y mi delicioso hummus.

Y así, con el cuerpo cansado pero el espíritu lleno de imágenes, olores y anécdotas de la costa sur, cerramos otro road trip que nos recuerda por qué Guatemala sigue siendo un país fascinante para quien se anima a recorrerlo con ojos curiosos.

El cansancio era tal que dormí como tierno.

“Road trip” en la boca costa, I

“Road trip” en la boca costa, II

“Road trip” en la boca costa, IV 

“Road trip” en la boca costa, y V (Próximamente)


19
Abr 26

“Road trip” en la boca costa, II

 

Chilaquilas, frijoles colados y plátanos fritos fue el desayuno en nuestro segundo día del road trip en la boca costa, a partir de Santa Lucía Cotzumalguapa. No madrugamos y el cometido de ese día fue ir a visitar a Javier, Lourdes y su hijita Emma, que nos invitaron a almorzar en su casa.

Yo no sabía que hay torgugas que se cierran.

Antes, sin embargo, Lissa, Raúl y yo dispusimos ir a conocer Las Cabañas de don Manuel, un hotel a orillas de la carretera entre Santa Lucía Cotz. y Cocales, en el Departamento de Suchitepéquez.

En el camino, sin embargo, encontramos una siembra de hule (Hevea brasiliensis). No pudimos resistir la tentación de pasear entre aquellos árboles hermosos que son sembrados de una forma particular y bella.

El caucho se siembra en filas muy precisas y con un patrón característico y de hileras anchas para permitir un acceso fácil y sistemático a lo largo de todo el ciclo de vida del cultivo y facilitar el paso de trabajadores, tractores y equipo para labores de mantenimiento, fertilización, control de malezas y, sobre todo, la pica del látex. Sin este trazado exacto, las operaciones diarias se volverían ineficientes y costosas en una plantación que requiere intervención constante.

El espaciamiento preciso también asegura que cada árbol reciba luz, agua y nutrientes de manera equilibrada, lo que promueve troncos rectos y de circunferencia uniforme, que son indispensables para iniciar y mantener una sangría eficiente y prolongada.

Aunque había muchos mosquitos y otras alimañas propias del campo, los bosques de hule son algo hipnóticos e invitan al relajamiento, a pensar y a conversar. No fue un paseo largo, pero sí fue un paseo rico en el que aprovechamos lo agradable del lugar.

Los bosques de caucho son medio hipnóticos.

Estando ahí me acordé de uno de los libros de mi adolescencia: El río del sol, que es una novela de aventuras ambientada en el Amazonas justo después de la Segunda Guerra Mundial. En The River of the Sun, el protagonista, un ex piloto de la aviación estadounidense traumado por una tragedia personal, regresa a la selva brasileña para dirigir la reactivación de una antigua plantación de hule abandonada en el Río Negro; pero en realidad persigue una obsesión: encontrar el Río del Sol, un río legendario que supuestamente baja de una meseta interior llena de tesoros y secretos. Recuerdo que el trasfondo tenía mucha información sobre el Amazonas y el caucho. Ese fue uno de los libros que mi abuela, Frances, me regalaba en inglés y mi tía abuela, Baby, me regalaba en español.

¿Por qué ocurría eso? Porque mi abuela leía en inglés y le regalaba a su hermana los libros que leía cuando habían sido traducidos al español. Luego, ambas me regalaron sus bibliotecas.

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La boca costa desde el mirador de Las cabañas de don Manuel #costasur #paisaje #santaluciacotzumalguapa #naturaleza #giradetres

♬ sonido original – Luis Figueroa

Las cabañas y tarde familiar

Al concluir nuestro paseo entre los árboles de hule nos dirigimos a Las Cabañas de don Manuel, lugar que nos había recomendado nuestra amiga Chiqui cuando le preguntamos qué deberíamos visitar en los alrededores de Santa Lucía Cotz. Con Chiqui nos encontraríamos al día siguiente.

Las Cabañas es encantador. En efecto el hotel tiene cabañas cómodas y bien equipadas, piscina, temascal (llamado Los Cushines), restaurante y un mirador que permite disfrutar los sonidos, aromas, colores y texturas de la boca costa. Fuimos muy bien atendidos y nos enteramos de que vendían crema y miel de abejas, de modo que regresaríamos para comprar y traer a casa. Fuimos muy bien atendidos por Luis Fernando, el propietario, y por su equipo. 

Cuando llegó el mediodía y la hora de dirigirnos a donde nuestros anfitriones Javier, Lourdes y Emma, cerca de Santa Lucía Cotz. y en camino a Yepocapa.

Lissa, Raúl, Fátima y yours truly bajamos chalunes de un árbol. También hallamos un hongo para Fátima.

Al llegar fuimos recibidos por Javier y Emma (nos hizo falta Lourdes) y en lo que estaba el almuerzo disfrutamos de su jardín y de las tortugas de la niña. Por primera vez conocí una tortuga candado (Kinosternon scorpioides). La particularidad de estos quelonios es que cierran sus caparazones completamente y quedan como cajitas a salvo de depredadores.

Javier y Emma nos ofrecieron pollo a la leña y ensalada que estaban deliciosos; además Emma había ayudado a preparar la ensalada. La conversación fue fascinante porque Javier es un muchacho que ha tenido una vida extraordinaria. Por ejemplo, pasó tres temporadas en Alaska, trabajando en un barco pesquero y procesador de pescados. Esa es una vida dura, de esas que dan para escribir novelas porque tienen muchos niveles de experiencias alucinantes.

Luego de una siesta brevérrima (¿cómo iba a faltar mi siesta?) salimos a caminar por los alrededores de la casa porque Emma tiene la dicha de vivir en una urbanización que todavía es campestre. Su abuela y su tío Raúl también crecieron en el campo, en la costa sur, de modo que esa vida es la continuación de experiencias familiares. Bajamos chalunes (Inga vera) de un árbol y yo no conocía esos frutos que se relacionan con los cushines, los caspiroles, las paternas y las wawas. Las vainas de los chalunes son muy particulares porque tienen la textura como de corduroy, y aunque sus frutos no ricos, ricos, sí son agradables y tienen una textura que invita a saborearlos.

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Hormigas en la labor #hormigas #insectos #fauna #giradetres #naturaleza

♬ original sound – Lauren Paley

También vimos hormigas (Atta sp.) trabajando y durante un buen rato nos deleitamos con sus afanes. Emma estaba muy insistente con que el día anterior había visto un hongo y quería verlo de nuevo. Por el calor del lugar pensé que no sería posible pero… ¡sorpresa! encontramos uno blanco que, por distraído, no fotografié.

Emma también disfrutó de hablar inglés con Lissa; al principio estaba tímida, pero luego fue agarrando confianza.

Esta tortuga me recordó a las que teníamos en casa de mis padres. A una de ellas, uno de mis hermanos la pintó de Herbie (Cupido motorizado) y a la otra con colores fosforecentes.

De vuelta a Santa

Al atardecer nos despedimos de nuestros anfitriones, muy agradecidos por la hospitalidad y por lo que aprendimos de la vida en aquella región y de la vida en un barco pesquero cerca del Ártico.

En casa, el 28 de marzo es un día especial así que para celebrar —temprano por el cansancio— nos encaminamos a Robert’s para otra deliciosa experiencia gastronómica. Ahí hicimos el debriefing y brindamos con cava. Siempre agradecidos por la vida, por la buena compañía y por las oportunidades de aprender.

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De visita en un bosque de hule #hule #latex #bosque #agricultura #giradetres

♬ La vie est belle – Saria

Así fue el segundo día de nuestro road trip de equinoccio, y días como estos, llenos de caminos secundarios, olores a tierra húmeda y conversaciones que fluyen sin prisa, son los que enriquecen la vida.

Road trip en la boca costa, I

Road trip en la boca costa, III 

Road trip en la boca costa, IV

Roadtrip en la boca costa, y V (Proximamente)


12
Abr 26

“Road trip” en la boca costa, I

 

El road trip de nuestro pequeño grupo de exploradores —para la celebración del equinoccio de primavera en 2026— fue un paseo por la boca costa del Pacífico a partir de Santa Lucía Cotzumalguapa. El plan incluyó una visita a El Jabalí, un parcelamiento célebre porque ahí abundan los creadores de contenido; los museos de la Cultura Monte Alto y de la cultura Cotzumalguapa; paseos por cultivos de caña de azúcar y de hule; y visitas a cuates de por allá. Cumplimos los objetivos, descubrimos buenos lugares y ¡lo mejor!: nos encontramos con personas generosas, alegres y con historias fascinantes.

Escultura de tambos de gas en la carretera.

Lissa, Raúl y yo salimos el viernes 27 de marzo a las 6:30 a. m. con destino al apartamento que nos prestó nuestra cuata, Kathleen. Por supuesto que paramos a desayunar en el camino, pero no fue algo especial.

Quedamos de juntarnos con Kathleen en el Colegio Americano del Sur y cuando íbamos llegando a ese plantel educativo notamos que en esa misma calle hay un Museo del Azúcar… ¿y quién puede resistir la tentación de visitar un museo? Mientras Lissa atendía asuntos de trabajo, Raúl y yo caminamos al museo. Llegamos sin anunciarnos y al principio nos dijeron que había que reservar un tour; pero creo que nuestro desencanto conmovió a los ejecutivos a cargo y nos admitieron para que nos uniéramos a un grupo que llegaría en unos minutos. Fue buena decisión quedarnos y por Q25 por persona tuvimos un paseo muy agradable.

Oscar y Edgar nos facilitaron conocer los procesos modernos de la agroindustria azucarera que no sólo produce aquel edulcorante que a mí me encanta, sino también subproductos como la melaza. También energía eléctrica y alcoholes (incluido el nefasto etanol que nos será impuesto). Me opongo a la imposición del etanol, pero eso no quiere decir que no me maraville y no admire la ciencia y la tecnología que hay involucradas en la producción de caña de azúcar y en los ingenios.

El museo tiene un jardín muy agradable con maquinaria y vehículos vintage de aquella agroindustria importante. Hay trapiches de bueyes y de norias; y máquinas de vapor, así como un viejo camión Mack cuyo perrito característico me hizo viajar en el tiempo.

En el Museo del Azúcar se aprende bastante sobre la historia y sobre la ciencia y la tecnología en el cultivo de la caña y los ingenios.

Cerca del mediodía nos dirigimos al pequeño, pero bien equipado apartamento, al que apodamos La sala de espera por su disposición. Ahí teníamos aire acondicionado, buen baño, un refrigerador pequeño y horno de microondas. A unos metros de ese espacio, Lissa ocupó una cabañita donde había un refrigerador más grande, de modo que distribuimos las vituallas entre los dos refrigeradores y las hieleras que siempre nos acompañan. ¡El lugar fue perfecto como base de operaciones para disfrutar de la exhuberancia de la boca costa!

Dispusimos no almorzar porque habíamos desayunado bien y planeábamos cenar mejor, de modo que tan pronto como estuvimos bien instalados agarramos camino a La Democracia, Escuintla. ¿Por qué? Porque ahí hay un museo dedicado a dos temas fascinantes: la cultura Monte Alto y la obra de Guillermo Grajeda Mena.

Los barrigones y las cabezas monumentales de la cultura Monte Alto están exhibidos en la plaza central de La Democracia.

Monte Alto es una de las culturas más antiguas de Mesoamérica (ocupación desde ca. 1800 a. e. c., apogeo en el Preclásico Tardío, 400 a. e. c. – 200 e. c.). Se caracteriza por cabezas colosales y esculturas barrigonas (figuras corpulentas talladas en grandes bloques basálticos redondeados), además de estelas tabulares y altares. Algunas esculturas muestran propiedades magnéticas, lo que sugiere conocimiento temprano de fuerzas magnéticas por parte de sus artesanos.

En aquella población el Museo Rubén Chévez van Dorne cuenta con una encantadora colección de piezas precolombinas y murales magníficos de Guillermo Grajeda Mena. En el museo también hay una réplica hermosa de una máscara de jade que fue hallada en el lugar, fue robada, rescatada y ahora el original se halla en otra parte. ¿En el Museo de Arqueología y Antropología de la ciudad de Guatemala? El museo es atendido con diligencia por don Selvin, a quien ya habíamos conocido cuando Raúl y yo visitamos aquel museo en 2021 en compañía de nuestro cuate Edgar.  Por cierto, en esta ocasión descubrimos que Carlos Castillo Armas, líder de la LIberación en 1954 era oriundo de La Democrácia. 

El pueblo de La Democracia en homenaje al coronel Carlos Castillo Armas.

En el museo hay muestras de alfarería y lítica. Hay varias piezas sorprendentes y encantadoras. Los murales de Grajeda Mena que hay en el museo le hacen justicia al talento de aquel artista extraordinario. Mena, como él firmaba sus obras, dejó allá un legado hermoso. Su dominio de la figura humana estilizada y en movimiento capta inmediatamente la atención del observador. El propulsor de dardos, por ejemplo, me conectó con el David de Miguel Ángel y con el Arquero de Walter Peter, porque el personaje parece estar pensando, preparándose física y mentalmente para lanzar su arma. Ve su objetivo y calcula cuánta fuerza necesita para dar en el blanco y toda su mente y su cuerpo se concentran en conseguir el propósito que se ha propuesto.

El museo de La Democracia es rico en piezas de la cultura Monte Alto y en obras de Guillermo Grajeda Mena. Don Selvin recibe muy bien a los visitantes.

Luego de las atenciones y guía de don Selvin en el museo, visitamos la iglesia de la población que yo no conocía de mis visitas anteriores (también fui a La Democracia en una excursión del Liceo Minerva cuando estaba en segundo básico, en 1975). Lissa, Raúl y yo paseamos por el parque y curioseamos entre los barrigones y las cabezas colosales. Traté de comprobar el magnetismo que hay en algunas, pero fallé porque en ese momento no me acordé de que ese fenómeno se produce en zonas muy específicas de algunas de las piezas.

La cultura Monte Alto ilustra la vitalidad de la costa sur de Guatemala como laboratorio de innovación mesoamericana: desde las primeras complejidades preolmecas hasta un renacimiento clásico que dialoga con los mayas sin perder su identidad local. Si visitas la zona, de verdad te recomiendo este museo encantador a cargo de don Selvin, que sabe muy bien cómo informar y atender a los visitantes.

En ese río metí los pies en 1975 y ahora es un tiradero de basura., como casi todos los ríos en Guatemala.

Al volver al apartamento, durante el cóctel de las 6:00 p. m., hicimos el acostumbrado debriefing que ayuda mucho a valorar y poner en perspectiva todo lo que aprendimos en aquella jornada. Luego nos fuimos a cenar a Robert’s, que es un clásico de Santa Lucía Cotzumalguapa —La Capital de la Alegría— y con toda la razón del mundo. Tienen una sopa de lentejas, que sirven como cortesía, que en sí misma es una delicia. Cenamos pescado a gusto y la atención esmerada invita a uno a volver y volver. De hecho, en 2011 cuando hicimos una excursión a Samayac, fue en Robert’s donde cenamos la primera noche y en esta ocasión volveríamos al día siguiente.

Por cierto, en el estacionamiento encontramos una ranita arbórea mexicana (Smilisca baudinii)) que se dejó fotografiar graciosamente… y así terminó nuestro primer día de esta aventura.

@luisficarpediem

Ranita arbórea mexicana (Smilisca baudinii) en Santa Lucía Cotzumalguapa #rana #batracio #santaluciacotzumalguapa #fauna #giradetres

♬ Ranita – Alpha Blondy

La boca costa nos recibió con su mezcla perfecta de historia antigua, ingenio moderno y gente cálida. Un gran arranque para el road trip de equinoccio.

Hashtags: Desde el primer viaje que hicimos Lissa, Rachel, Raúl y yo a Joyabaj es tradición convertir en hashtags las situaciones absurdas, tiernas y divertidas por las que pasamos, a modo de chistes internos; y los hashtags de este paseo fueron: #EsUnApartamentito #SalaDeEspera #RanaArboreaMexicana #NoEsSuEsposaNiSuHija #DondePutasEstaMiToalla #EsTanChiquitoQueNoEntraNiLaSeñal #VoyAEmpezarAVibrar #ConGustoMamita #EsUnLugarBienTranquilo #MeroQueLeDicen #NoNosTomamosFotoEnElJabali #TenemosScripts #TortillaNoEsOmelette #PeroTenemosAireAcondicionado #EnLaEsmeraldaNo #CapitalMundialDeLaAlegria #LasDosDePueblo #NoEraMangueraEraCulebra #PorQueElJabali #NiYoTengoEmpotrados #TanDulcesComoElAzucar #MeEquivoqueDeCarrera #MiNombreArtistico 

Road trip en la boca costa, II

Road trip en la boca costa, III 

Road trip en la boca costa, IV

Roadtrip en la boca costa, y V (próximamente)