14
Ene 21

La neutralidad de Internet

La neutralidad de la Internet es el principio por el cual todo el tráfico de Internet debería ser tratado de la misma forma. El tráfico de Internet incluye todos los mensajes, archivos y datos enviados por medio de la red. Según Tim Wu, Profesor de Derecho de la Universidad de Columbia, la mejor manera de explicar la neutralidad de red es que una red de información pública acabará siendo más útil si todos los contenidos, sitios Web y plataformas (por ejemplo: dispositivos móviles, consolas de videojuegos, y otros) son tratados por igual, sin discriminación, ni privilegios).

Ilustración por Chris Potter, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

En otros campos, por las mismas razones, se habla de la neutralidad del canal de Panamá, o del canal de Suez, por ejemplo.  Un canal de aquella naturaleza termina siendo más útil para todos, si ningún usuario es discriminado.

De aquello me acordé cuando leí que el presidente Donald Trump ha sido banneado de distintas redes sociales virtuales y de que algunas redes han sido banneadas de plataformas. Lo mismo ha ocurrido con otras personas que lo apoyan y que no son del agrado de los propietarios de las redes sociales virtuales.

Por supuesto que, en principio, soy de la opinión de que la libertad de expresión no incluye la facultad de exigir que otros difundan ideas con las que no están de acuerdo.  Puesto de otro modo, nadie está obligado a difundir ideas con las que no está de acuerdo, del mismo modo en que nadie está obligado a servir a otros de forma involuntaria.  Este principio se deriva del derecho de propiedad (nadie puede usar los recursos de otros sin su consentimiento y menos en su perjuicio) y del derecho de libertad (es inadmisible el uso de la coerción arbitraria para que alguien preste un servicio).

Yo, por ejemplo, no publico, ni admito en mi blog, ni en mis redes sociales virtuales, comentarios que injurien, o calumnien a mis amigos y familiares; y tampoco alimento a los troles. Está claro que los dueños de aquel tipo de recursos, tienen el derecho de establecer criterios de admisión y permanencia.

Pero con las redes sociales virtuales hay un caveat, o dos.  Si la red social virtual es neutral y sólo provee una plataforma abierta para todos por igual sus propietarios no tienen responsabilidad alguna sobre los contenidos que colocan sus usuarios.  Pero si los propietarios de una red social virtual deciden quién puede usarla y quién no, y deciden qué tipo de contenido comparten, y qué no, -si la red no es neutra y sus propietarios actúan como editores- entonces -en ejercicio de esta libertad de discriminar usuarios y contenido- los propietarios son responsables por los usuarios y por el contenido.

De ahí que la legislación sobre la libertad de expresión se aplique de forma diferente a las redes neutrales y a las no neutrales.  De ahí que, por ejemplo, la sección 320 de la Communications Decency Act establezca que ningún proveedor, o usuario de un servicio informático interactivo será tratado como el editor, o vocero de cualquier información proporcionada por otro proveedor de contenido de información.

En términos de derecho positivo, o sea de la ley escrita, pareciera que los propietarios de una red social pueden hacer lo que quieran con su propiedad (incluido el cambio arbitrario de las condiciones de prestación del servicio), porque es su propiedad; pero desde una perspectiva ética, no cabe aquella amplitud porque los límites para todo ejercicio de derechos son la vida, la libertad y la propiedad de otros; y porque los contratos de los usuarios, con las redes sociales virtuales, son contratos de adhesión.

Un contrato de adhesión es el que es redactado por una sola de las partes y el aceptante sólo se adhiere, o no al mismo, aceptando, o rechazando el contrato en su totalidad. Como el que tienes con las empresas que te proveen de telefonía, o de energía eléctrica, o los de las líneas aéreas, por ejemplo.

La naturaleza del contrato entre la red social virtual y el usuario es importante porque si el contrato es de adhesión el usuario queda a merced del capricho de los propietarios de la red social virtual; y sin mecanismos preexistentes de salida, sin posibilidad alguna de negociar y sin garantía de que las condiciones de prestación del servicio no cambiarán (sobre todo) para dañar directamente al usuario, la salida -especialmente si no es voluntaria- puede tener costos elevadísimos y resultar en daños y perjuicios.

Es cierto, pues, que las redes sociales virtuales y otras plataformas -como los motores de búsqueda y los proveedores de Internet- son privados y que en términos de derecho positivo pueden hacer lo que quieran con su propiedad.  Pero deben dejar claro -por razones éticas- si van a ser neutrales, si van a asumir responsabilidad por todos los contenidos que se comparten en sus espacios, o si sólo van a actuar arbitraria y selectivamente; y deben dejar claro -por los mismos motivos- si pueden usar el carácter de adhesión de sus contratos para castigar, o dañar a usuarios específicos.

¿Por qué nos convienen mas las redes neutrales (sin que esto quiera decir que se debe forzar la neutralidad)  y por qué es que los contratos de adhesión no deben ser usados caprichosamente contra los usuarios -especialmente si es para favorecer el pensamiento único, o para erradicar perspectivas variadas? Porque el pensamiento único y el ejercicio del poder están íntimamente ligados, y porque nunca- antes de ahora- había sido más evidente el hecho de que la variedad de historias y de perspectivas es importante no sólo para la búsqueda de la verdad, sino para la protección de la vida, la libertad y la propiedad. Es imposible hablar de historia única o de pensamiento único, sin hablar de poder; y a quienes disfrutan del poder suele gustarles definir quién cuenta las historias, cuáles historias deben ser contadas, cuándo y cómo.

Yo digo que nadie debería tener el poder de imponer una historia única; ni por medio de evadir la responsabilidad de violar el principio de neutralidad, ni por medio del abuso de los contratos de adhesión. Quienes lo intenten, deberían pagar el costo de hacerlo, frente a los usuarios, como clientes.


16
Sep 20

La verdad y la libertad de expresión

No es cierto que el límite de la libertad de expresión sea la verdad como afirma el presidente Alejandro Giammattei.

La ilustración la tomé de Facebook.

Lo que si es cierto es que en la medida en que nos es limitada la libertad de expresión, en esa medida nos acercamos a la esclavitud, porque perdemos no sólo una herramienta valiosa para la búsqueda de la verdad, sino que perdemos la posibilidad de conservar nuestra dignidad humana como seres racionales.

El ejercicio de la libertad de expresión, es decir, el de la facultad de decir con enunciados, o mediante otros signos lo que se piensa, siente o desea, hace posible la exploración de ideas, posibilidades y hechos que pueden ser verdaderos -o sea que sean producto de la identificación de hechos de la realidad-, o no.

La libertad de expresión, además, es un contralor de la actividad social y estatal; así como una forma de verificación del respeto a los derechos individuales.

De ahí que cualquier pretensión de señalar como punible, o siquiera inaceptable la libertad de expresión sea una actitud peligrosa.  Sobre todo cuando viene desde el poder político.  Su propósito es de evitar que evaluemos y que discutamos…porque para los que ejercen el poder la verdad es la versión que viene desde el poder político. Es, digamos, un ataque contra la razón, enraizado en emociones.  Es, ciertamente un ataque contra el libre albedrío y por lo tanto contra la justicia.  En ese contexto es fácil ver que donde es mal vista la libertad para discutir, es mal vista la libertad para expresarse y mal vista la libertad para pensar.

La verdad, pues, se busca y muchas veces por un largo proceso de prueba y error; y ciertamente que no se dicta desde el poder, por los pipoldermos.


03
May 20

En el Día de la libertad de expresión

Hoy se celebra el Día de la libertad de expresión, libertad que se pierde minuto a minuto, sobre todo en tiempos de calamidades e incertidumbre. No se pierde toda y en un día, sino poquito a poco y por eso no nos damos cuenta de cómo nos vamos privando de ella.

La ilustración la tomé de Facebook.

Desde hace ratos y en todo el mundo una de las libertades más amenazadas es la de expresión.  La corrección política, la penetración cultural y la de ideas alla Gramsci, la multiplicación de espacios seguros contra ideas controversiales, y el totalitarismo islámico, así como formas de conservadurismo, son las principales fuentes de aquellas amenazas.

En enero de 2017, en Guatemala, Flemming Rose explicó que la libertad de expresión se basa en el concepto del individuo como un ser moralmente autónomo que tiene capacidad de entender y decidir qué decir y de cómo reaccionar a lo que otras personas dicen y piensan.  Pienso, dijo, que ningún político, ningún individuo, ningún grupo, debería tener el poder de ocultarnos opiniones, ni formas de expresión.  En ese sentido la libertad de expresión también se trata de la dignidad humana; debemos tratarnos, unos a otros, como adultos, como individuos independientes y autónomos, y no como criaturas inmaduras, robots, o niños.

No sólo para quienes ejercen el poder directamente, sino para grupos de interés que buscan influir en políticos y burócratas, o grupos que anhelan controlar el poder, es tentadora la posibilidad de hacer callar las opiniones que los ofenden, que los incomodan, las que no les parecen verdaderas, y as que van contra sus intereses entre otras; pero así de a poquito, haciendo callar aquí y haciendo callar allá, linchando mediáticamente aquí y linchando mediáticamente allá terminaremos en silencio y con la vista hacia el suelo.  Repito: sobre todo en tiempos de calamidades e incertidumbre, como en el contexto del virus chino.

En la medida en que renunciamos a la libertad de expresión, en esa medida nos acercamos más a la esclavitud, perdemos un valioso instrumento para la búsqueda de la verdad, y para la conservación de la dignidad humana como seres racionales.

Actualización: Hoy estuve en Canal Antigua, junto a la periodista Sylvia Gereda, hablando del tema con Mariano Rayo y Christians Castillo.

Gracias a María José Saiz por la foto.

#UnlockHumanity


24
Abr 20

“El trono” y la libertad de expresión

Ahora que murió Marcos Mundstock, voz entrañable e icónica de Les Luthiers, vinieron a mi mente unos versos de El rey enamorado: ¡El poder, la prisión, el trono! ¿El trono, o María? Al fin y al cabo, el trono lo quiero para posarme sobre el, y satisfacer mis deseos, los mas sublimes y los mas perversos, en cambio a María la quiero para…. caramba, ¡qué coincidencia!

¿Y por qué es atingente aquello?

La ilustración la tomé de Facebook.

En el mundo, muchos de quienes ejercen el poder han echado mano de un dicho perverso de la política que aconseja que nunca desperdicies una buena crisis; y en ese espíritu han aprovechado “el trono” para satisfacer -con todo tipo de intenciones- muchos de sus deseos y caprichos ideológicos y políticos.  Posados en el trono han encontrado que pueden mandar, ordenar,  prohibir, regular y controlar a una masa ansiosa por ser mandada, ordenada, prohibida y regulada. Incluso si para ello tienen que violar la ley y el orden constitucional.

En casi todo el mundo la libertad individual de producir, consumir, intercambiar y servir, sin coerción, ni privilegios está bajo ataques constantes, cuando no ha sido pisoteada sin más.  Igual suerte corre la libertad de expresión.

En España, por ejemplo, el Jefe de la Guardia Civil, dejó ir que ese cuerpo policial estaba trabajando en minimizar las críticas al gobierno.  En China, el régimen criminal de Pekín ha impuesto restricciones sobre la publicación de investigaciones académicas sobre el origen del SARS-CoV-2.  Aquí en Guatemala hay diputados que quieren regular el teletrabajo; y así podemos seguir con una lista larga de acciones contra la libertad en general, y contra la libertad de expresión en particular. Y este estado de cosas no debe ser tolerado, venga de donde venga. Sobre todo en tiempos de crisis, porque, como leí en Twitter: Al poder se le incomoda, no se le besan las botas.

Todo intento por coartar la libertad de expresión sólo contribuirá a el establecimiento de un pensamiento único, castigará la discusión de ideas y penalizará la búsqueda de la verdad. ¡Nada bueno trae la censura! El trono, no debería ser para eso.

Columna publicada en elPeriódico.


09
Dic 19

Zineb El Rhazoui, admirable

Crecí como una niña musulmana en un país en el que la religión no es una opción; cuando naces en un país musulmán, como musulmana, significa que vives, te casas, te divorcias, heredas y te entierran como musulmana, quieras o no, dijo Zineb El Rhazoui durante el College Freedom Forum 2019.

Haz clic en la foto para ver y escuchar la conferencia de Zineb-El-Rhazoui (en inglés)

Rápidamente descubrí que no tengo los mismos derechos que que los hombres; porque, como mujer musulmana, sólo heredo la mitad de lo que hereda mi hermano, no tengo derecho a casarme con el hombre que quiera.  Actualmente me llaman La mujer más protegida de Francia porque desde hace vivo bajo intensa protección policíaca y comparto mi vida diaria con guardaespaldas aún cuando voy al supermercado, cuando salgo con amigos y cuando voy a ver a mis padres.  Siempre ando con hombres armados, explicó.

¿Te imaginas por qué?

Porque ella sobrevivió al ataque islamista contra los miembros de la revista Charlie Hebdo, en el que 12 personas fueron atacadas a tiros por un grupo islamista.

Pensé que esta experiencia de Zineb El Rhazoui es valiosa ahora (y siempre) porque entre nosotros la libertad de expresión está siendo destruida por diversas formas de pensamiento único y de colectivismo etnicista, sexista, clasista y religionista, por mencionar solo unos. De verdad te invito a que hagas clic en la foto de arriba y escuches la historia de Zineb (en inglés).

Durante el College Freedom Forum, Zineb El Rhazoui explicó el valor de la libertad de expresión y del precio que ella y sus colegas han pagado para defenderla. Ella ha sido el blanco de miles de amenazas de muerte y de fetuas. Zineb dio detalles estremecedores acerca de la naturaleza de aquellas amenazas.

La periodista contó historias acerca de personas que viven bajo la opresión de la sharía en países islámicos. Miles de personas que se esconden en el mundo musulmán, dijo, porque no tienen libertad para vivir sus vidas. Personas que son azotadas, encarceladas, perseguidas, exiliadas o condenadas a muerte.

Zineb advirtió sobre la importancia de distinguir entre criticar ideas y criticar personas; advirtió contra el peligro de tachar de islamofobia, o de racismo la posibilidad de criticar las ideas islamistas. Occidente no debe caer en esa trampa.

Tengo suerte porque soy medio francesa (ella nació en Marruecos)  y vivo en Francia donde estoy protegida y puedo expresarme; pero muchas personas que hacen lo que yo hago están siendo asesinadas, o encarceladas en el mundo musulmán, dijo Zineb.

El College Freedom Forum se celebró en la Universidad Francisco Marroquín en marzo de 2019

En una entrevista que le hizo elPeriódico nos deja joyas para meditar:

  • No he sentido suficiente miedo como para decir: no voy a seguir luchando.
  • No estaba de acuerdo con que me impusieran la manera en la que yo tenía que hacer las cosas.
  • En mi país hay muchas tradiciones que van contra los derechos humanos; por ejemplo  que a una mujer viuda a tengan que matar porque ella ya no tiene razones para vivir. 
  • Cuando se incluyen las tradiciones de la religión dentro de las leyes de un país es cuando se empieza a violar los derechos de muchas personas.
  • En muchas ocasiones he sentido miedo cuando he recibido las amenazas de muerte donde describen como me matarían.

¿Qué podemos aprender de la experiencia de Zineb El Rhazoui en la Guatemala de hoy? ¿Qué podemos aprender sobre pensamiento único, ataques contra la libertad de expresión, colectivismos y otros temas abordados por Zineb?


19
Sep 19

Iniciativas peligrosas en el Congreso

Los enemigos de la libertad de expresión y de la  igualdad de todos ante la ley tienen dos iniciativas de legislación en el Congreso, que son peligrosamente tomadas en serio:  una es la iniciativa 5601 o Ley de prevención y protección contra la ciberdelincuencia; y la otra es la iniciativa 5272 o Ley de protección de la vida y la familia.

Ninguna, claro, se llama legislación para el amordazamiento, o legislación para la perpetuacion de privilegios.

André Gill – Madame Anastasie, via Wikimedia Commons.

La primera normativa esconde, detrás de sanciones para quien cometa acoso mediante medios cibernéticos o ciberacoso, la herramienta idónea para limitar la libertad de expresión en redes sociales virtuales.  Es cierto que en estos espacios abundan la mala educación, la intolerancia, la falta de prudencia e incluso las insultos, mentiras y difamaciones; pero seriamente cuestiono que la solución para esas plagas sea la de una legislación ambigua que permitiera calificar de ciberacoso, por ejemplo, las críticas que se hacen a funcionarios, a candidatos e incluso a personas que piensan distinto, o que disienten del pensamiento único que se va imponiendo en silencio; y por otro lado, las injurias, calumnias y difamaciones ya están reguladas en el Código Penal y en la Ley de Emisión del pensamiento.

La segunda normativa esconde, detrás de la prohibición de difundir información acerca de la diversidad sexual en las escuelas y centros de formación (incluso las pagadas con los impuestos quitados a todos los tributarios, de todas las persuasiones), la herramienta necesaria para imponer una sóla visión acerca de aquel tema tan personal, que no debería ser objeto de censura.  Las escuelas y centros de formación privados, ¡por supuesto que tienen derecho a enseñar, o dejar de enseñar lo que quieran!  Y ya pagarán en términos de credibilidad, o de falta de ella, las consecuencias de sus decisiones curriculares.  Pero es inadmisible que el pensamiento único sea impuesto, mediante una legislación mordaza, a los establecimientos que se financian con el dinero quitado a todos.

En términos de perpetuación de privilegios, en tanto que la primera normativa enraíza el privilegio de no ser criticado (para funcionarios, candidatos y similares); la segunda prohibe el virimonio y el femimonio en detrimento de la igualdad de todos ante la ley, y en beneficio de un concepto de matrimonio y de familia compartido por un sector de los tributarios y de los mandantes.

La ley debería proteger los derechos individuales -incluida la libertad de expresión- y no debería convertirse en instrumento para los privilegios.  De ahí que aquellas legislaciones deberían ser rechazadas de entrada, en vez de ser alcahueteadas.


10
Ago 19

Una por la libertad de expresión

En Guatemala, en América Latina y en todo el mundo la libertad de expresión está siendo atacada por diferentes vías; en esta conversación con Mario Noya -periodista y editor de Opinión en Libertad Digital– exploramos el tema.

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Mario explica que aunque estamos viviendo el esplendor de las sociedades abiertas y los medios para expresarte libremente están al alcance de cualquiera, también es cierto que muchas personas piden que se les permita expresarse con plena libertad; pero que el de enfrente, el que te molesta, esté amordazado y, además, les piden a las autoridades que intervengan para ello.

Observó que, las redes sociales -que son tan beneficionsas para tanto- se convierten en enemigas de la libertad cuando se convierten en elementos de distorsión para acallar.  Lo más desafiante de las sociedades libres es aprender a vivir con el que te incomoda, aprender a gestionar la incomodidad, no tener que ir amordazando al enemigo.  A veces el objetivo es achicharrar a la persona, y alguien que se pone en el foco de la opinión pública puede acabar achicharrado porque la presión es brutal, de parte de mucha gente, en un período muy corto.

Tenemos un problema tremendo con la corrección política, que es un hombre de paja.

Al referirse  a los limites de la libertad de expresión, Noya opinó que tienen mucho que ver con el contexto y que tienen que ser las mínimas, muy relacionadas con amenazas inminentes y muy creíbles de violencia.  Tiene que primar la libertad de expresión, que no es para escuchar al que te agrada, sino para el que te va a soltar la cosa más desagradable del mundo; pero tiene derecho a decirlo y nadie tiene derecho a callarlo. Eso cuesta muchísimo de afrontar; porque el ser humano, cuando oye decir algo que considera que es una aberración, si no se opone a ello, casi que entiende que está claudicando frente al mal y dispone que hay que callarlo.  Hay que saber cuándo es que hay un peligro y ser realista.

En ese sentido, Arturo Pérez-Reverete recién expuso que vivimos entre montones de inquisiciones. Y este puritanismo espantoso. Nunca he sentido mi libertad personal tan amenazada como en los últimos 10 años. La estupidez es una mala compañera de viaje de la libertad.

Mario Noya, explica que la lucha por la libertad consiste en exponer y denunciar al farsante para que todo mundo sepa que es un farsante; pero no en amordazarlo; y Pérez-Reverte añade que el malo es suficientemente inteligente para darte la libertad que sabe que necesitas. El estúpido te las niega todas. Primero nos mandaron los ricos, luego los resentidos y ahora los estúpidos.

Recién, también, Manuel Llamas, Redactor jefe de Economía en Libertad Digital, se refirió al tema en los siguientes términos: Aquí están los puritanos de izquierdas, mojigatos del siglo XXI, censurando letras y canciones, como los curas y las monjas en la época de Franco. Corren malos tiempos para la libertad. Los ofendiditos de los políticamente correcto.

Comparto aquellas perspectivas de Mario Noya, Manuel Llamas y Arturo Pérez-Reverte.  Como ex editor de Opinión, como columnista y blorguero, pero sobre todo como liberal clásico, se me hace cuesta arriba (como no imposible) estar de acuerdo con que se censure la opinión de alguien, por repulsiva que esta me parezca.  ¿Con excepciones? Si, las mencionadas por Noya: que sean disparadoras inminentes y creíbles de violencia, de terrorismo, por ejemplo; y las contextuales.

Como el ejercicio de la libertad implica la responsabilidad, por supuesto que me parece que la injuria, la calumnia y la difamación deben tener consecuencias jurídicas, pero las opiniones de esa naturaleza no deben ser objeto de amordazamiento.

Fui editor de Opinión durante algún tiempo y me hubiera sentido muy, pero muy disgustado si el Director del diario, o el Consejo editorial me hubieran pedido amordazar a alguien sólo porque sus opiniones eran basura, ya fuera objetivamente, o desde la perspectiva si el Director, o el Consejo editorial.

Por cierto que Friedrich A. Hayek explica, acertadamente,  que siendo la libertad un estado de cosas en el que hay ausencia de coacción arbitraria -o sea un estado de cosas en el que las personas pueden actuar de acuerdo con sus mejores juicios posibles- lo que conocemos como libertades (como la libertad de expresión), en realidad son privilegios específicos.

Esta perspectiva es importante porque cuando se viola la libertad de expresión para no ofender sensibilidades, se anula el estado de libertad.

Lo anterior, por supuesto, no invalida el derecho -incuestionable- que tiene el propietario a decidir quiénes pueden usar sus recursos y quienes no.  Siempre que esté dispuesto a responsabilizarse de las consecuencias intencionadas, y no intencionadas de su decisión.


27
Jun 19

¡Otro desatino del TSE contra la libertad de expresión!

Quienes han gritado fraude sin tener pruebas serán denunciados en lo penal, advirtió el Vocal III del Tribunal Supremo Electoral; ¡Y que vocación totalitaria tiene esa gente! ¡Que gusto por la mordaza!

La foto es de elPeriódico.

Me cuento entre los que sospechan que lo que ha habido en este proceso electoral es ineptitudes y chambonadas en cantidades industriales; sin descontar que desde el inicio del proceso hubo una manipulación institucional y legislativa grosera e intencional para favorecer a la candidata consentida: Sandra Torres.  Y sostengo que eso que se conoce como fraude, no hubo. Los chapines nos dejamos dar atol con el dedo por parte de la CICIG y de los otros patrocinadores de la legislación electoral -en inglés- es lo que ocurrió. Y el atol nos lo tragamos a pesar de las advertencias que hicimos muchos a tiempo.

Dicho lo anterior, no está de más recordarle al Vocal y a sus colegas integrantes del TSE, que según el artículo 35 de la Constitución es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna; y que no constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos.

La desesperación es mala consejera…y algunos asesores, también; y va a ser de película si se atreven a hacer la primera detención.

Tal vez los señores magistrados deberían leer El principito: La autoridad se fundamenta en primer lugar en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, hará la revolución. Yo tengo el derecho de exigir obediencia porque mis órdenes son razonables. Si yo ordenara a un general convertirse en ave marina, y si el general no obedeciera, no sería la culpa del general. Sería mi culpa. El monarca sólo ordenaba puestas de Sol, a la hora de la puesta del Sol.


16
Jun 19

¡Bueno, ya fui a votar!

¡Por supuesto que fui a votar!…y me di el gusto de poner la palabra ¡Ñaques! en la papeleta del Parlamento Centroamericano.  Ñaques es una palabra olvidada que describe muy bien a los parásitos del Parlacen.

En mi centro de Votación me encontré con que le anularon sus votos a una persona, arbitrariamente y, por suerte estaba ahí un equipo de Libertópolis para poner en evidencia aquel abuso. Puedes ver el video en @Luisficarpediem y en Periscope.

En esa dirección, llegué a mi mesa cuando el Presidente de la Junta receptora defendía el punto de que si se puede llevar niños a la cabina de votación y que eso es parte de la fiesta. ¿Es que alguien expresó el criterio absurdo de que no se deben llevar niños?

Noté en mi centro de votación y en otro al que acudí que hay pocos fiscales de partidos en las mesas (unos tres promedio) y me divierte lo tensos que están, siempre así como a la espera de que ocurra algo.

Por lo demás la gente fluye para votar, llegan muchas familias en buen plan, el ambiente es agradable y la gente amable.

Por cierto que comparto mi voto en ejercicio de mi libertad de expresión, garantizada por la Constitución; y porque la secretividad el voto se refiere a que nadie puede obligarte a revelar por quién emitiste sufragio, no a que no puedas compartir tu decisión.

Ah, y ñaque quiere decir conjunto de cosas ridículas  e inútiles.


22
May 19

CICIG intenta asedio contra la libertad de expresión

Con el pretexto de que la desinformación en redes sociales es una herramienta de las redes político económicas criminales para socavar la lucha contra la corrupción, la CICIG (¿Todavía existe la CICIG?) mandó a hacer un informe (o consiguió un informe) en el que acusa de netcenteros a varios tuiteros que suelen cuestionar la actuación de la Comisión.

Según la CICIG los netcenters divulgan mensajes que provocan odio hacia los actores de la lucha contra la corrupción y estos son reenviados y multiplicados por rebaños de personas desinformadas y manipulables.

Desde lejos y por medio de una videoconferencia, el jefe de la CICIG se refirió al informe sobre netcenters. Foto de elPeriódico.

A decir verdad, no dudo que haya netcenters, ¿por qué no iba a haberlos? En los tiempos de las redes sociales virtuales hay suficientes incentivos como para que grupos de interés de todos los colores hagan uso de ese recurso para influir en la opinión pública.  ¿Cuándo es que los grupos de interés no han hecho uso de todo tipo de recursos para influir en la opinión pública? Lo malo, por supuesto, es tratar de influir por medio de noticias e informaciones falsas, o de medias verdades, o de manipulaciones malintencionadas.

Dicho lo anterior, ya sabes: Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo, es una frase que Evelyn Beatrice Hall le atribuyó a Voltaire. Lo que no se vale es que un poder como la CICIG (un poder que no responde ante los tributarios, ni ante los electores) consiga un informe ad hoc y señale de odiadores (haters) a sus críticos; y que los señale de causar odio contra los actores que luchan contra la corrupción que, ¿cómo iba a ser de otra forma? ¡Qué casualidad!, son la mismísima Comisión y sus patrocinadores y corifeos. Lo que no se vale es que el informe no fuera sobre la totalidad de netcenters (esas malvadas organizaciones manipuladoras), sino sólo sobre los que opinan y operan contra los intereses de la CICIG, sus patrocinadores y sus corifeos. ¿Me vas a decir que los tuiteros afines a aquellos tres no operan igual que los tuiteros que los cuestionan?

¿Qué quieren la CICIG, sus patrocinadores y sus corifeos? ¿Un pensamiento único que no los incomode? ¿Un pensamiento hegemónico? ¿Un ambiente sumiso que no cuestionara el poder desmedido e irresponsable que llegó a tener la Comisión? ¿Sólo tuiteros y feisbuqueros serviles?  ¿No es así una de las formas en que se enraízan las dictaduras? En el siglo XX, ¿no era la prensa servil, sumisa y de pensamiento único la que ponía a la opinión pública del lado de los tiranos?

Seguro que para la CICIG moribunda, para su Jefe y para sus funcionarios, algunas opiniones de usuarios de redes sociales virtuales son incómodas y desagradables; pero, en Guatemala, es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna; y no constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos. Esta disposición constitucional (si alguien todavía respeta la Constitución en este país) se le aplica también a la CICIG; aunque esa Comisión, su Jefe y sus funcionaros todavía crean que pueden actuar con la impunidad con que actuaron durante una década.

La ilustración es de Vosnisho.

No se vale intimidar a los usuarios de las redes sociales virtuales adversos, ni colgarles un sambenito para manipular la opinión pública mediante una forma de censura contra opiniones incómodas.  Esas son cosas de la Inquisición, de la Stasi, de la KGB, y de la Gestapo.  ¡¿Sorpresa?!