03
Sep 26

Publicar no es un permiso

La confianza del público en los periodistas y en las noticias ha decrecido, y en este año tocó los niveles más bajos que registran las mediciones comparables de la última década. No es un dato aislado, sino una tendencia que se replica en decenas de mercados, con matices regionales.

Los hechos incómodos salen del círculo, o la libertad vuelve a ser un permiso. La ilustración es de Grok.

El Digital News Report 2026 encontró que solo el 37% de las personas dice confiar en las noticias la mayor parte del tiempo. El Pew Research, en febrero de 2026, halló que el 57% de los estadounidenses tiene poca, o nula confianza en que los periodistas actúen en el mejor interés del público. En Hispanoamérica el DNR 2026 muestra caídas fuertes.

Guatemala no aparece; pero Reporteros Sin Fronteras sostiene que pese a las campañas de estigmatización de autoridades y políticos, los periodistas siguen teniendo una aceptación relativamente alta entre la ciudadanía, sobre todo por el periodismo de investigación. Hay que anotar, eso sí, que la confianza en gobiernos, partidos y otras organizaciones también cae. El periodismo no es la única institución que se hunde; sólo es una de las más visibles.

En buena parte esto se debe a que mucha gente percibe a los periodistas como activistas, y a que buena parte del periodismo ha abandonado los estándares propios del oficio; pero también a que mucha gente usa redes sociales para informarse y porque el periodismo sufre ataques de desprestigio sostenidos desde el poder, como cuando se incomodan ministros, diputados y hasta precandidatos.

Dicho lo anterior, la caída de la confianza no anula la función. Confunde el oficio con el derecho, y el desempeño de unos periodistas con la necesidad de que exista periodismo independiente, que es otro par de zapatos.

Los consumidores de noticias e información pueden desconfiar de muchos periodistas y, al mismo tiempo, necesitar con más urgencia —no con menos— la libertad de investigar, publicar y contradecir. Lo que está en crisis es la credibilidad de un gremio y de un modelo de negocio; pero no está en crisis el problema que esa libertad resuelve.

¿Por qué?

Porque ningún gobierno, partido, empresa, o redacción sabe lo suficiente. El conocimiento está disperso: precios, fallos, abusos, riesgos en infraestructura, bisnes con dinero de los tributarios, datos que alguien no quiere que salgan. Friedrich A. Hayek lo formuló con precisión: el problema económico y político central no es la escasez de recursos; sino la escasez de conocimiento.

Porque la libertad individual no se sostiene sólo con elecciones periódicas, sino con límites: propiedad, contratos, jueces independientes… y ojos públicos que no dependan del mismo poder que fiscalizan. Sin periodismo libre, el control se reduce a lo que los políticos en el poder deciden mostrar y a lo que el elector y tributario alcanza a ver con sus propios ojos. El resto —diputados, ministros, fiscales, concesiones, deuda, seguridad— quedan en la penumbra… como cuando la Administración limita Guatecompras.

Porque la prosperidad no es solo más PIB de un año; sino la capacidad de invertir, firmar contratos, innovar y planear a largo plazo sin que políticos, o burócratas escriban las reglas a su medida, en la oscuridad. Eso exige Estado de derecho, y el Estado de derecho se pudre cuando nadie puede documentar cómo se pudre.

Dicho lo anterior, cuando el público desconfía, lo que hace falta es más competencia informativa —más voces, más verificación y más responsabilidad—, no un ministerio de la verdad. Por supuesto que no hay tal cosa como el derecho a que me crean, sino el derecho a no ser silenciado. Nadie tiene derecho a la confianza ajena. ¡Pero todos tenemos derecho a no ser capturados, ni registrados, ni intimidados por informar, ni por reflexionar y opinar!

El periodismo no salva a una sociedad por el solo hecho de existir. La salva —cuando la salva— porque permite que los hechos incómodos salgan del círculo de los que tienen el poder. Cuando falla, la respuesta liberal no es canonizar al gremio; sino exigir método, transparencia de fuentes, separación entre hecho y opinión, y dejar que los lectores, radioescuchas, televidentes y escroleadores castiguen al charlatán y busquen mejores fuentes de información.

Eso solo es posible si sigue siendo legal y relativamente seguro publicar. Sin esa condición, la sociedad próspera se convierte en una contabilidad de corto plazo bajo un relato controlado. Y la libertad deja de ser un principio para volver a ser un permiso. Un permiso, como se sabe, se retira.


25
Ago 26

¡Leamos libros prohibidos!

 

Leamos libros prohibidos fue el tema que abordé durante el Festival Libertad de la Universidad Francisco Marroquín, en el marco del espacio Alas de Libertad, el 10 de agosto de 2026. Este año el tema de Alas de Libertad fue: Si las paredes de la UFM hablaran, ¿qué me dirían? Y, pues me dirían: ¡Lee libros prohibidos! Tuve la dicha de exponer junto a Marcos Melchor-Palencia, estudiante de ciencia política, ávido lector y autor del blog A ratos la vida en Substack.

Elige que libros leer de acuerdo con tu mejor juicio; porque, como escribió Ayn Rand la forma más vil de auto-rebajamiento y autodestrucción es la subordinación de tu mente a la mente de otro. La ilustración es de Grok.

A lo largo de la historia ha habido libros prohibidos en todo el mundo; y la lista más famosa de estos es el Índice de libros prohibidos de la Inquisición española, que estuvo vigente desde 1551 hasta 1819.

En la Biblioteca Ludwig von Mises hay muchos libros prohibidos, e incluso tenemos un libro expurgatorio de medicina forense que perteneció a José Cecilio del Valle.

Se trata de Institutiones Medicinae Legalis vel Forensis, de Hermann Friedrich Teichmeyer (1685-1746). Es algo misterioso porque en algunas de sus páginas se ven tachaduras deliberadas con tinta. Se lo considera uno de los primeros manuales sistemáticos de medicina forense. El motivo más plausible para aquellas tachaduras es que Valle borró pasajes que consideraba incompatibles con la doctrina católica sobre la dignidad de la vida embrionaria, o que exponían teorías aristotélicas vistas con recelo en su época.

En Guatemala, durante el enfrentamiento armado interno, aunque no había libros prohibidos legalmente, era imprudente tener literatura marxista, leninista, maoísta, o relacionados con la guerrilla. Un ejemplo es el libro Whose Heaven, Whose Earth, escrito por un sacerdote y una monja Maryknoll estadounidenses que se casaron y se unieron a las Fuerzas Armadas Rebeldes.

Yours Truly y Marcos Melchor-Palencia durante la conversación titulada Leamos libros prohibidos. No recuerdo de quien es la foto.

Marcos tomó la palabra:

Lo primero que pensamos cuando hablamos de libros prohibidos es que solemos imaginar que el problema está en el libro. ¿No? Que contiene una idea demasiado peligrosa, demasiado incómoda, o demasiado radical. Pero, casi siempre, una prohibición termina diciendo mucho más sobre quien censura que sobre aquello que se intenta censurar. Habla mucho de los gobiernos.

Y si hablamos de censura, es difícil no comenzar con George Orwell, ¿claro?

No sé si nosotros los politólogos y los científicos sociales estamos un poco traumatizados con Orwell, pero tenemos una tendencia casi automática a relacionarlo todo con él. Hay cámaras: Orwell. Hay propaganda: Orwell. Alguien modifica un discurso público: Orwell. Aparece un nuevo mecanismo de vigilancia y, de alguna manera, terminamos nuevamente en 1984. Siempre está.

Lo interesante es que no fue escrito como un manual de instrucciones. Era una advertencia. Hoy, en algunos momentos, pareciera que alguien decidió leerlo exactamente al revés.

El libro incomoda porque plantea algo mucho más profundo que un Estado vigilando ciudadanos: plantea el control de la realidad. Quien controla el lenguaje, controla lo que puede pensarse; quien controla el pasado, puede intervenir también en el presente. Por eso resulta casi irónico que una novela sobre la manipulación de la información haya terminado, en distintos lugares y momentos, siendo censurada.

Después está Animal Farm.

Les cuento, yo lo leí una semana antes de entrar a la universidad. No sé si todavía sea tradición leerlo antes de entrar al EPRI, pero en retrospectiva me parece una introducción bastante apropiada a la ciencia política. Deberíamos de seguirlo haciendo.

Orwell consigue algo extraordinario: explicar una revolución, su degeneración y la construcción de una nueva élite utilizando una granja y un grupo de animales. Comienza con una promesa de igualdad y termina con una frase que prácticamente resume siglos de historia política: todos somos iguales, aunque algunos terminan siendo un poco más iguales que los demás.

Ambos libros muestran cómo los gobiernos usan la mentira. Desnudan la propaganda. Incomodan a regímenes autoritarios.

Y quisiera cerrar saliendo de Orwell.

Hablamos muchísimo de la literatura anglosajona cuando hablamos de libros prohibidos, pero América Latina también es tierra fértil para la censura, las prohibiciones y los libros incómodos.

Carlos Fuentes, Sandra Cisneros, Vargas Llosa, y más lo han sido.

Y cómo no mencionar a García Márquez y su Cien años de soledad: es un caso fascinante porque detrás del realismo mágico hay violencia política, guerras civiles, autoritarismo, explotación económica y, sobre todo, memoria.

Macondo, ese pueblo tan curioso y peculiar, recuerda y olvida constantemente.

La obra fue retirada en bibliotecas y escuelas públicas de algunos distritos en estados como Florida y Texas debido a denuncias de sectores que la acusan de contener supuesta violencia y contenido sexual explícito. ¿Por qué retirar algo que simplemente incomoda?

Y quizá allí está uno de los mayores peligros que puede representar un libro para cualquier poder: conservar aquello que alguien preferiría borrar.

Al final, prohibir un libro rara vez elimina sus ideas. A veces ocurre exactamente lo contrario. La prohibición convierte la lectura en curiosidad, la curiosidad en conversación y la conversación en memoria.

Y pocas cosas son más difíciles de controlar que una sociedad que todavía recuerda.

Estos fueron algunos de los libros prohibidos que comenté.

Al concluir la exposición de Marcos continué:

Algunos libros prohibidos que hay en la Biblioteca Ludwig von Mises —y serán expuestos en septiembre próximo— son:

Harry Potter y la piedra filosofal, J. K. Rowling, prohibido porque promueve la brujería y el ocultismo y enseña a cuestionar la autoridad.

The Fellowship of the Ring: being the first part of The Lord of the Rings, J. R. R. Tolkien. Se asoció con brujería, ocultismo y satanismo.

El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde. Fue visto como decadente e inmoral. Prohibido en el Reino Unido y otros países europeos.

Fahrenheit 451, Ray Bradbury. Critica la censura y el control de ideas.

Madame Bovary, Gustave Flaubert. Señalado de ser inmoral.

Un mundo feliz, Aldous Huxley, censurado por su crítica del control social tecnocrático.

Mis recomendaciones personales son:

Matar a un ruiseñor, Harper Lee. Prohibido en algunos estados de los EE. UU. y en Canadá porque usa un lenguaje racial ofensivo y su visión del racismo generó controversia. El racismo es un tema de actualidad y Ayn Rand explicó que es una forma muy baja de colectivismo porque no juzga a las personas por su carácter y sus acciones, sino por el color de su piel.

Persépolis, Marjane Satrapi. Censurado por su crítica de la revolución iraní, la represión y el dogmatismo. Este es un tema de actualidad porque el pueblo iraní está tratando de derrocar a la república islámica y está en las noticias. Además Satrapi recién falleció en abril pasado. Y mira qué maravilla, una de mis estudiantes actuales es de origen iraní, y estuvo en Persépolis cuando era niña.

El origen de las especies, Charles Darwin, fue excluido en sistemas educativos por sus implicaciones evolucionistas. Muchos de ustedes pasan todos los días por el Pasaje de la Evolución cuando van y vienen de los estacionamientos escolásticos, o a la Facultad de Medicina, y es increíble que, a pesar de la evidencia, todavía hay personas que creen que el universo tiene 6,000 años de antigüedad y prohiben que se lea a Darwin y a otros evolucionistas como Jerry Coyne, que visitó la UFM en 2009.

Al final, Marcos y yo les recomendamos a los estudiantes que no cedan a la censura, ni a los prejuicios, ni renuncien a actuar de acuerdo con su mejor juicio cuando elijan qué leer, qué películas ver, y qué música escuchar. Porque un libro que todavía incomoda es un libro que todavía tiene algo que decir. Y nosotros todavía tenemos la libertad —y la obligación— de escucharlo.


20
Jul 26

Periodismo contra el poder

El periodismo honesto es un acto de razón y justicia, y consiste en identificar la realidad tal como es, sin evasiones ni altruismo colectivo que sacrifique la verdad por el bien mayor. El periodista investigador no es un activista ni un servidor del Estado; es un buscador de hechos que defiende la soberanía individual al revelar lo que otros quieren ocultar.

El periodismo de investigación se enfrenta a lo más oscuro del poder. 

El periodismo de investigación no es el reportaje diario de eventos, ni la mera repetición de declaraciones. Es un género riguroso, sistemático y original que busca descubrir y exponer al público información oculta, deliberadamente escondida por quienes detentan poder, o accidentalmente enterrada en un mar de datos caóticos. Del periodista argentino Horacio Verbitsky es la frase: Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda. Y lo que te voy a contar es consecuencia de mi experiencia como productor de noticias internacionales en Aquí el Mundo y TelePrensa, así como de editor de Economía y asistente del director en Siglo Veintiuno y unos meses en el Phillip Merrill College of Journalism en la University of Maryland.

Las características esenciales del periodismo de investigación —que es muy raro y caro de hacer— son que los reporteros no esperan que les den las noticias: las persiguen con mucho tiempo de esfuerzo, hipótesis, verificación cruzada y fuentes primarias.

El periodismo de investigación revela corrupción, abusos de poder, fraudes corporativos, venalidad de los sindicatos, injusticias sistémicas, o fallos del gobierno que afectan los derechos individuales. Sirve como watchdog del sistema republicano, pero desde la razón, no desde ideologías colectivistas.

Hace uso intensivo de registros públicos, leyes de acceso a la información, análisis de datos, entrevistas off the record y —cuando es ético y legal— técnicas encubiertas. Todo debe ser verificable, con protección rigurosa de fuentes.

No busca el sensacionalismo barato, sino justicia: que los culpables rindan cuentas y la sociedad entienda la realidad para actuar con conocimiento.

Desde la perspectiva Objetivista, este periodismo encarna la virtud de la racionalidad: rechaza el misticismo, el emocionalismo y el altruismo sacrificial. También la de la honestidad porque no falsea la realidad. No investiga para salvar al colectivo sino para defender la realidad y los derechos de los individuos a no ser engañados ni expoliados.

En mi experiencia y en la historia del oficio, estos son los enemigos del periodismo de investigación: el poder político y estatal; los intereses particulares de grupos específicos con influencias; los medios y editores cobardes, o cooptados; las barreras legales e institucionales; y la apatía del público, la cultura relativista, y el llamado periodismo ciudadano.

Estos enemigos no son conspiraciones fantásticas, sino consecuencias previsibles de la naturaleza humana cuando no se rige por la razón y los derechos individuales. Como Ayn Rand advertía, el altruismo y el colectivismo pavimentan el camino a la tiranía; el periodista debe oponerse con egoísmo racional, defender su integridad y la verdad como valor supremo.

Los enemigos del periodismo de investigación no siempre actúan con violencia abierta y prefieren herramientas sutiles y sistemáticas: demandas frívolas, auditorías selectivas, despidos o bloqueo de acceso a información pública; campañas de descrédito (fake news, enemigo del pueblo, pacto de corruptos), bots en redes, filtraciones selectivas o medios afines que difunden contranarrativas; usan el relativismo (todas las verdades son subjetivas) para erosionar la confianza en hechos objetivos; colocación de aliados en reguladores, jueces o directorios de medios; control de presupuestos estatales para medios amigos; en contextos autoritarios, leyes de desinformación, o seguridad nacional; sobornos, favores, invitaciones a eventos exclusivos, o amenazas veladas a la familia, o carrera; promoción de narrativas emocionales (solidaridad, equidad) que justifican ocultar verdades incómodas. Ataques a la neutralidad como complicidad y promoción del periodismo militante en vez de objetivo.

El periodismo de investigación —que repito que es raro y caro— exige coraje moral, disciplina racional y una ética inquebrantable. No en busca de popularidad ni aprobación del poder, sino en busca de la verdad. Como dice Ayn Rand en La rebelión de Atlas: No se puede vivir en la mente de otros. El periodismo de investigación es independiente, verifica, protege sus fuentes y nunca sacrifica la verdad por el bien común.

Columna publidada en República.


03
Feb 26

El humor asusta al poder

 

Las caricaturas políticas y, más recientemente, los memes han sido herramientas poderosas para moderar el poder político y exponer abusos a lo largo de la historia. Como formas de humor satírico ridiculizan a líderes y organizaciones de poder, las despojan de sus auras de autoridades intocables, hacen las críticas accesibles al público general y fomentan el debate público. Este tipo de expresiones protegen y ejercen la libertad de expresión, porque actúan como contrapesos no violentos al poder. De ahí que la aprobación de la Iniciativa 6657 o legislación antimemes no deba ser aprobada por los diputados.

La imágen la tomé de https://picryl.com/media/the-king-of-brobdingnag-and-gulliverndegree-xxii-xxiii-9e3d6f

Que no te tomen el pelo con la finta de que la legislación es para proteger a la gente. Es una movida de los pipoldermos para protegerse a sí mismos. Ya en 2006 la Corte de Constitucionalidad acabó con el delito de desacato porque, precisamente y como ocurre con la normativa en cuestión, violaba la libertad de expresión. Las críticas hacia funcionarios públicos —aun si son duras o incómodas— están amparadas siempre que no constituyan delitos como injuria, calumnia, o difamación (que son de acción privada).

Aunque estos delitos están vigentes y penados, la Constitución Política de la República garantiza la libertad de emisión del pensamiento, y los estándares internacionales recomiendan no usar el derecho penal para proteger el honor de funcionarios públicos, sino la vía civil, o la rectificación.

Las caricaturas, que son las abuelitas de los memes, democratizaron la crítica política en la era preindustrial. Artistas como James Gillray, en Inglaterra, usaron exageraciones grotescas para burlarse de la monarquía, Napoleón y la corrupción política, y contribuyeron a una cultura de escrutinio público que influyó en el desarrollo del parlamentarismo moderno. Honoré Daumier, en Francia, hizo una caricatura de Luis Felipe I como una pera (poire, que también significaba tonto en argot), al simbolizar la glotonería y codicia del rey. Thomas Nast usó sus caricaturas en Harper’s Weekly para atacar la corrupción de William Tweed en Nueva York. Nast representaba a Tweed como un ladrón obeso y el político supuestamente dijo: No me importan los artículos, pero esas malditas caricaturas me matan.

En el siglo XX, en Hispanoamérica, Quino, con Mafalda, criticaba la burocracia, el militarismo y las dictaduras por medio de una niña ingenua, pero incisiva. En Guatemala, Mon Crayón, el muñequito del Imparcial, Dick Smith, y Los García de Siglo Veintiuno (en los que yo estuve involucrado) son ejemplos del uso del humor para moderar el poder.

Con Internet, los memes han amplificado y democratizado aquellos efectos a escala global y viral. Son efímeros, anónimos y fáciles de compartir, lo que los hace difíciles de censurar completamente. Las caricaturas y los memes moderan el poder porque ridiculizan y erosionan a las autoridades abusadoras; no requieren alfabetización alta, ni recursos para llegar a las masas; en regímenes autoritarios la sátira es más difícil de prohibir totalmente que la crítica directa; y generan solidaridad y acción colectiva. ¡Por eso no les gustan a los pipoldermos!

Las caricaturas y memes actúan como válvulas de escape social y herramientas de accountability. En un sistema republicano y respetuoso de los derechos individuales fortalecen los pesos y contrapesos; y en autoritarismos son formas de disidencia. Su historia demuestra que el humor no solo entretiene, sino que es un pilar de la libertad de expresión y un freno real al abuso de poder. Que los pipoldermos se aguanten, porque los tributarios y los electores necesitamos seguir riéndonos de ellos.

Coumna publicada en República.


08
Dic 25

¿Por qué insultan rápido los troles?

 

Mis amigos psicólogos coinciden en que hay perfiles psicológicos en común para las personas que ejercen profesiones y oficios, y que el perfil psicológico precede a la vocación porque esta florece en el terreno fértil. Es decir, los abogados tienen cierto perfil, los ingenieros otro, los periodistas uno distinto y los médicos forenses uno particular… así con todos.

¿A qué viene esto? A que en TikTok se me multiplicaron los troles netcenteros y, dado lo oficioso y patético que resulta ese oficio, supuse que quienes se dedican a él deben compartir cierto perfil psicológico.

Lo mismo me pasa.

¿Cómo sé que son troles netcenteros y no personas que opinan de forma cándida y legítima? Porque repiten consignas idénticas, escriben con faltas de ortografía garrafales y muy mal, y algunos manifiestan una condición obsesiva. Desde que soy tuitero he tenido algunos (todos irrelevantes), pero ahora en TikTok cayeron como langostas y por eso me llamaron la atención. Por cierto, hay troles que no son netcenteros; ese es otro tema parecido, pero distinto.

¿Cuál es el perfil psicológico de esos personajes?

Primero, recordemos qué es un netcenter: una estructura organizada que opera en redes sociales con el objetivo de manipular la opinión pública, atacar personas, organizaciones o medios; defender a políticos, gobiernos o narrativas específicas. Suelen estar financiados por gobiernos, partidos o grupos de interés y operan de forma encubierta.

Los troles netcenteros crean y manejan cientos o miles de cuentas falsas, publican mensajes coordinados masivamente, injurian, calumnian, difaman, amenazan o acosan a periodistas, activistas, académicos, profesionales y opositores. También inflan tendencias artificiales para imponer temas en la agenda pública. En resumen, son soldados de una guerra sucia digital profesional.

Dicho esto, existe un patrón bastante consistente en el perfil psicológico y sociológico de quienes terminan trabajando (o colaborando gratis) en netcenters y que saltan al insulto y al ataque ad hominem en dos mensajes:

  • Nivel educativo medio-bajo o técnico (muchos con estudios truncos de comunicación social, mercadeo o carreras afines).
  • Sueldos bajos que generan resentimiento y la sensación de hacer un trabajo sucio mal pagado.
  • Alta rotación y sensación de anonimato: saben que son prescindibles y que nadie los defenderá si los descubren, así que no tienen incentivo para ser sutiles.
  • Vulnerabilidad derivada de problemas serios de autoestima baja y por eso necesitan sentirse parte de algo grande (el gobierno, el partido, la revolución y así) para compensar su frustración personal. El insulto les da una descarga rápida de poder.

Pero no todos cobran: muchos lo hacen gratis porque creen ciegamente en la narrativa oficial o porque odian a los ricos, los medios vendidos, los académicos, los empresarios y así. Tienen baja tolerancia a la frustración y una elevada necesidad de pertenencia tribal. Suelen arrastrar historias de humillaciones o exclusión social; el ataque ad hominem es su venganza simbólica contra quienes perciben como arriba.

Thomas Sowell lo explica con claridad.

Rasgos compartidos con mucha frecuencia: sometimiento a una imagen de autoridad (alta sumisión a la autoridad y agresividad contra disidentes); una condición emocional que se manifiesta en dificultad para procesar y expresar emociones complejas (por eso saltan directo al insulto o al golpista, viejo, corrupto); locus de control externo (todo lo malo que les pasa es culpa de los de siempre: el CACIF, el pacto de corruptos, Giammattei y Jimmy, por ejemplo), y adicción a la dopamina de las interacciones tóxicas (cada like de otro trol, o cada respuesta airada que causan les refuerza el comportamiento) y luego se les dispara el cortisol que es la hormona del estrés).

Casi nunca ves, en un trol netcentero típico, alta inteligencia emocional; ni alguien que sostenga una conversación de ideas más allá de tres, o cuatro intercambios sin desviarse al ataque personal; ni gente con estabilidad económica, o redes sociales sólidas en la vida real. Precisamente por eso el teclado se convierte en su espacio de poder. No suelen ser personas en capacidad de conversar sobre ideas.

La receta perfecta es frustración personal, necesidad de pertenencia, pago miserable (o fanatismo ideológico) y anonimato, lo que les facilita pasar de defensor del gobierno a insultador profesional en menos de dos respuestas.

Cuando alguien te ataca con ad hominem, o con insultos rápido es porque casi siempre estás frente a una persona sin argumentos reales que está descargando su rabia acumulada. No es personal contra ti, eres solo el chivo expiatorio del día. Por eso la regla de oro sigue siendo: Don’t feed the troll… a menos que sus berrinches te mejoren el algoritmo y tengas ganas de reírte un rato a costillas de sus rasgos

¡Carpe Diem! Porque la libertad de expresión también incluye la libertad de no perder el tiempo con troles.


29
Sep 25

Tu dinero paga la propaganda

 

Q300 mil quetzales del dinero que la administración semillera/raicera les quita a los tributarios fueron a parar a manos de creadores de contenido que están al servicio del gobierno, según un reportaje de Soy502. Los pagos se hacen por medio del Ministerio de Cultura y Deportes (de la Administración Arévalo). Ese dinero, por supuesto, no se usa para seguridad ni para justicia, sino para propaganda…ni para cultura, ni para deportes.

Lista de creadores de contenido publicada por Soy 502. Tomada de Facebook.

La Administración trata estos pagos como pauta publicitaria; y, la verdad sea dicha, la Administración Arévalo no es la primera en manipular la opinión pública mediante creadores de contenido a sueldo o simples reproductores de contenido pagados. De hecho, en el estado actual de cosas, tirios y troyanos hacen uso de netcenters y prácticas parecidas, como las granjas de bots.

Esa práctica pudo haber comenzado ca. 2015, pero… ¿no que el movimiento Semilla/Raíces iba a ser diferente? ¿No es que mucha gente les dio el poder porque prometieron no practicar los vicios del pasado? ¿Es corrupción tomar dinero de los tributarios para apuntalar —de forma manipuladora y engañosa— la imagen del gobierno? Si esto se hace ahora y tiene efectos en la opinión pública, ¿te imaginas cómo será en temporada electoral? La lista que conocemos, ¿es la única lista de esa naturaleza?

Los pagos de miles de quetzales que dan origen a estas meditaciones ni siquiera son por generar contenido, sino por colgar fotos y reproducir material generado por otras personas que… ¿también reciben pagos? Hay gente a la que la Administración semillera/raicera le paga Q12 mil (del dinero que toma de tu bolsillo) por subir 12 fotos a una red social, por ejemplo. Todos los casos documentados son en ese estilo. ¿Cuánto ganan los fotógrafos que toman las fotos? ¿Cuánto ganan los que hacen los banners, los spots, los cintillos y anuncios que cuelgan los creadores de contenido? ¿Las personas que reciben ese dinero son los últimos beneficiados, o hay una organización más compleja que cosecha entre estos pagos?

¿Cuál es el costo total de la maquinaria de manipulación y engaño de la opinión pública que tiene montada la Administración que iba a ser diferente?

Este es un ejemplo bonito. ¿La señora López asegura que el Ministerio de Cultura de la Administración Arévalo no es de Semilla?

Un subproducto de aquellas prácticas es el deseo estatista de controlar y regular la participación en redes sociales y el contenido digital por medio del registro…en alguna entidad estatal. ¿Ves el peligro de la censura? ¿Ves lo absurdo de la situación? Quienes ejercen el poder tendrían la facultad de decidir qué es noticia falsa y qué no; y quién es un interlocutor válido y quién no. Escondida detrás del nombre mercadológico y aparentemente inocente de Iniciativa que dispone aprobar ley contra la violencia sexual digital, 6280, se esconde una potencial ley mordaza que prohíbe la creación de perfiles en redes sociales y plataformas digitales de manera anónima, debiendo reportar las direcciones IP y los perfiles en redes y plataformas sociales de los que se haga uso.

La mordaza se esconde tras un nombre inocente.

Es cierto que los anónimos, los perfiles falsos, los mercenarios y los bots son plagas; pero la forma de tratar con esa peste, en medios digitales, es la misma con la que la humanidad pensante ha tratado con ellos desde siempre: se les ignora. A veces uno puede caer en sus trampas, pero una vez que se los identifica, se les ignora como ignoras una mala novela, una mala peícula, una mála técnica, o una mala junta. Por eso es importante desarrollar pensamiento crítico, no solo para redes sociales virtuales, sino para libros, artículos de journals científicos, revistas, periódicos y chismes de cuchubal. Sin que políticos y burócratas te digan qué música no puedes oír, ni qué amigos no debes tener.

La nueva estatua de Pasquino son los medios digitales y las redes sociales virtuales; pero hay una gran diferencia -grande, enorme- entre publicaciones pagadas con dinero privado, y publicaciones pagadas con dinero tomado de los tributarios bajo amenaza del uso de la fuerza. Hay una gran diferencia -grande y enorme- entre las publicaciones pagadas por los vatiopintos intereses que hay en la sociedad (unos más legítimos que otros) y el interés de manipular la opinión pública en favor de quienes ejercen el poder político y quieren conservarlo en elecciones manipuladas por politokers, mercenarios y bots, para que parezcan legítimas.

No podemos ser cómplices de esta manipulación. Desarrollemos nuestro pensamiento crítico y exijamos transparencia en el uso de nuestro dinero. La libertad de expresión y la verdad no tienen precio, pero sí un costo: nuestra responsabilidad y vigilancia constante. Ojo, que están pasando cositas.


11
Jul 25

Temblores y caprichos tuiteros

 

En el contexto de la seguidilla de temblores del martes pasado, varios medios de comunicación reportaron que el presidente, Bernardo Arévalo, dijo que se suspendía el trabajo presencial en el sector privado y en el gobierno. Como el Presidente no tiene facultades legales para hacer eso, sin acudir a una declaratoria de estado de excepción, me apresté a preguntar en X: ¿Desde cuándo puede un Presidente hacer eso sin declarar estado de emergencia?.

Hay mucho «brainrot poray». La ilustración la tomé de Facebook.

Un tuitero me contestó, rápidamente, que Desde hoy. Ahora métase su legalismo por donde le quepa. Otro escribió: Desde que la constitución le da el poder para procurar a los ciudadanos de una nación. Ignorante. Uno más acusó: Desde ayer, netcentero. Otro más espetó: Ni mierda les gusta. Sentido común le llamo yo. Todo esto suena como Traralero Tralalá y Bombardino Cocodrilo.

El primero es el mismo que, hace unos días, cuando escribí que No es cuestión de que haya un estatismo bueno, un estatismo malo, comentó que todos los países tienen Estado, al confundir Estado con estatismo. Evidencia de que desconoce que estatismo es una doctrina política que defiende la preeminencia del gobierno sobre otros ámbitos de la sociedad, incluyendo la economía y la cultura. El estatismo implica una exaltación del poder y la importancia del Estado, a menudo por encima de los individuos. Pero claro, su gatillo feliz lo hizo disparar desde el sentir, y no desde el pensar. Este individuo cree que la protección a los derechos individuales y el estado de derecho son meros legalismos que pueden ser ignorados desde la Presidencia. Cree que el Título II, Capítulo I de la Constitución es un legalismo cualquiera y que una ocurrencia presidencial tiene más valor que la ley constitucional.

En cuanto al segundo… ¿qué quiere decir la frase poder para procurar a los ciudadanos? Ni me detengo aquí. El tercero va como el primero, cree que la ley está de adorno y que aquí se debe hacer lo que el Presidente quiere (¿cualquier presidente, o solo el de su preferencia?). ¡Un dictador es lo que quiere esta gente! El cuarto confunde el sentido común con la imprudencia y la arbitrariedad, y sospecho que cree que respetar la legislación de orden público es cuestión de gustos, preferencias, caprichos y ocurrencias. Es cierto que esa legislación es anticonstitucional, pero es legislación vigente. Esto da para otra columna.

¡Menos mal que, al rato de la conferencia de prensa, el Presidente y su equipo se dieron cuenta del error! Y se aclaró que la suspensión no era general. A pesar de los tuiteros la Administración aclaró que la suspensión de actividades se dejaba a discreción de cada organización, en la medida de sus necesidades.

Estas meditaciones vienen al caso porque da alguito de miedo que haya una opinión pública ruidosa que sea tan entusiasta en la defensa de la arbitrariedad, el capricho y el desatino cuando se trata de defender al Presidente (sobre todo si es el de su preferencia) y cuando se trata de imponer sus criterios de seguridad sobre los demás.

A Benjamin Franklin se le atribuye la frase: Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad; y es lo que ocurre cuando hay gente que cree que hay que encerrar a los demás porque tiembla, y hay que prohibir que las personas velen a sus muertos porque hay un virus que se transmite por la vía respiratoria.

A veces son chistosas las opiniones ocurrentes en redes sociales -pero cuando los autores de esas opiniones no ven mal que se violen la vida, la libertad y la propiedad de otros para conseguir objetivos que los tuiteros consideran valiosos (como no ir a trabajar porque tiembla, en un país sísmico) y encima presumen un nivel casi nulo de conocimiento sobre el rol de la ley y del uso moral del poder político- pues… eso da grima y es peligroso. Ese es el caldo de cultivo de las dictaduras.

Columna publicada en República.


30
Ene 25

La censura, enemiga de la verdad

 

Hace poco, Mark Zuckerberg, el de Facebook, hizo un llamado a los Estados Unidos de América para defender las empresas de tecnología contra la censura europea, su compañía –Meta– tuvo que llegar a un acuerdo de US$25 millones con Donald Trump para terminar una demanda por censura y anunció que ya no habrá fact checkers (censuradores) en su red social. ¿Por qué no incluí a Zuck en mi conferencia sobre las amenazas a la libertad de expresión presentada en el Festival del Capitalismo el 10 de octubre del 2024? Era evidente que las actuaciones de Facebook eran amenazas para aquella libertad y resulta obvio que el CEO de esa red social reconoce que hay censura en Europa.

Yours Truly durante el Festival del Capitalismo, 2024. Foto por Claudia de Orbaugh.

En fin… lo que sí incluí en aquella conferencia fue el rescate de Twitter, ahora X, por parte de Elon Musk; ya que antes de ese rescate aquella red social era el reino de lo woke, de la desinformación, la cancelación y la censura. También incluí la reeducación obligatoria de Jordan Peterson por parte del Colegio de Psicólogos de Ontario; el castigo por memes en Escocia, ley que fue criticada por J. K. Rowling; la suspensión arbitraria de X por parte de un juez en Brasil; la captura de Pavel Durov en Francia; y el silenciamiento de las mujeres en Afganistán.

¿Qué es la libertad de expresión?

  • Es la facultad de buscar, recibir, intercambiar y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o por medio de cualquier tecnología de la información, sin coacción, ni privilegios. • Es una manifestación del derecho de libertad, o sea del derecho a actuar voluntariamente de acuerdo con nuestro mejor juicio en un ambiente donde no hay coacción arbitraria. • La libertad siempre implica acción.

¿Para qué sirve?

  • Para buscar la verdad. • Para controlar la actividad social y estatal. • Para proteger la dignidad humana. • Es un desafío contra el pensamiento único, de ahí que sea peligrosa para las tiranías.

¿Ves lo importante que es?… y Guatemala no escapa a intentos por coartar la libertad de expresión:

  • Por ejemplo, mediante una pretendida Instancia de Análisis para la Protección de Defensores de los Derechos Humanos para analizar y detectar patrones de ataques contra personas, organizaciones, comunidades y autoridades de pueblos originarios que defienden los derechos humanos. Lo cual hubiera impedido denunciar y cuestionar los bloqueos de octubre de 2023, o defender a María Chula. • Ha habido intentos de prohibir que se cuestione si hubo genocidio en Guatemala, y que se niegue el calentamiento global. ¿Qué está en peligro, el clima, o la libertad?, preguntó Vaclav Havel, cuando estuvo en Guatemala.

En un mundo donde la libertad de expresión está bajo ataque desde todos los frentes —ya sea desde las redes sociales, los gobiernos o las ideologías colectivistas—, protegerla no es solo una batalla por los derechos individuales, es una lucha por el alma misma de la civilización.


30
Nov 24

Adiós a Silvia Pinal

 

¿A que no sabías? Silvia Pinal, la actriz mexicana que falleció el 28 de noviembre pasado, fue una heroína de la libertad de expresión. 

Silvia Pinal en Viridiana. La foto posiblemente es de Kingsley International, o de Producciones Gustavo Alatriste. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Resulta que la actriz protagonizó una película dirigida por Luis Buñuel llamada Viridiana. En ella interpretó a una novicia que, a punto de hacer sus votos, es convencida por un tío para que visite su hacienda. El tío, obsesionado con ella, la engaña y le dice que la violó, pero luego muere. Viridiana —ese es el nombre de la novicia— renuncia a sus votos,y decide llevar a la práctica la caridad cristiana y acoge a un grupo de vagabundos que terminan abusando de la generosidad de su benefactora y se comportan como orcos.

La obra es una crítica a la religión y a la hipocresía de la superficialidad; pero, además, tiene una escena de la última cena que indignó al Vaticano. Para hacer la historia corta, la peli terminó prohibida por el régimen de Francisco Franco —que ordenó la destrucción de todas las copias— y el Vaticano la incluyó en su Index de obras censuradas. Italia y otros países católicos también vetaron la película.

El caso es que Silvia Pinal defendió que la peli no era un ataque, sino una crítica, y de una forma peliculesca —contra los deseos de Luis Buñuel, que quería aprovechar la controversia— se llevó una copia a México, donde puso en riesgo su carrera para que la película fuera exhibida y comentada. México, por supuesto, también era un país conservador.

Por supuesto que  expresarse libremente no quiere decir que uno no deba tomar en cuenta la prudencia, los buenos modales, el buen gusto y otras virtudes y valores relacionados. Pero no le corresponde al poder político decidir cuáles películas se pueden ver y cuales no (a menos que sean financiadas con dinero político).

Uno de sus matrimonios fue con Enrique Guzmán. Fue madre de las actrices Sylvia Pasquel y Viridiana Alatriste, de la cantante Alejandra Guzmán y del músico Luis Enrique Guzmán. Muchos la recuerdan por la serie Mujer, casos de la vida real; y fue —eso es una pena— diputada federal del PRI, partido que la persiguió y espió.

Diva, política y todo, Silvia Pinal fue una campeona de la libertad de expresión.


29
Nov 24

Pensar y expresarse sin mordazas

 

Como si fuera una KGB, una Gestapo, o una Stasi, a la Comisión Presidencial contra la Discriminación y Racismo contra los Pueblos Indígenas de Guatemala, el Acuerdo Gubernativo 189-2024 le dio la facultad de monitorear publicaciones de medios de comunicación y denunciarlos con el argumento de encontrar posibles casos de discriminación y racismo contra los pueblos indígenas.

Las ilustraciones que genera ChatGpt siempre me resultan algo burdas; pero el mensaje se entiende.

¡Pero nadie, ni medios de comunicación, ni individuo alguno deberían ser monitoreados por el gobierno para censurar su libertad de expresión!

En ese espíritu, la Asociación de Periodistas de Guatemala presentó una acción de inconstitucionalidad contra aquella pretensión autoritaria; y la Cámara Guatemalteca de Periodismo, así como el Círculo Nacional de Prensa se manifestaron contra la mordaza. ¡Pero ojo!… la libertad de expresión es un derecho individual, de los individuos (valga la redundancia), antes que uno colectivo de los medios (de hecho, no hay tal cosa como derechos colectivos). En ese contexto, también, es importante hacer notar que el acuerdo en cuestión contradice la Declaración de Chapultepec que firmó recién el presidente Arévalo.

En consecuencia, la administración semillera anunció que inició un proceso de revisión de aquel acuerdo nefasto, y esa decisión es correcta. No vaya a ser que se repita el caso de abuso, humillación y bullying cometido contra María Chula, hace unos años. En aquel proceso seguramente habrá defensores de la normativa despótica; sin embargo, el faro que debe guiar a quienes participen de buena fe es el principio de que los derechos individuales deben prevalecer siempre sobre los intereses colectivos, porque es de interés colectivo que así sea. No hay que olvidar que la libertad de expresión no es sólo la facultad de transmitir ideas, que ya es bastante; la libertad de expresión, principalmente, es la facultad de formar y validar ideas; es esencial para pensar. ¿Cómo no va a ser de interés colectivo proteger, con todo, la facultad de pensar? La verdad sea dicha, mucha de nuestra capacidad de pensar, de la que depende la prosperidad humana, es posible sólo por medio del intercambio de ideas, las conversaciones, el discurso crítico y el debate franco y abierto.

Como se vio en el caso de María Chula, la discriminación y el racismo son conceptos caprichosos y arbitrarios, fácilmente manipulables desde la irracionalidad, y ponen en peligro los valores citados arriba.

Por supuesto que todo aquello no quiere decir que al expresarse libremente uno no deba tomar en cuenta la prudencia, los buenos modales, el buen gusto y otras virtudes y valores relacionados. Pero no le corresponde al poder político decidir qué se puede decir y qué no.

Esta ilustracion me gustó más porque dice Prohibido pensar, que es la consecuencia más ominosa de las leyes mordaza.

Otra forma de ver el valor de la libertad de expresión es que es fundamental no sólo para respetar la dignidad humana, sino para limitar el poder (que en este caso es el poder de censurar) y, sobre todo, para buscar la verdad. Quien censura, quien impide y prohíbe la discusión de ciertos temas, es enemigo de la búsqueda de la verdad y es promotor del pensamiento único. En otras ocasiones he dicho —y sostengo— que en una sociedad abierta, libre y sana lo que corresponde es desafiar el pensamiento único. Incluso en temas incómodos, como la discriminación y el racismo, que hay que abordar con objetividad y honestidad, sin banalizarlos, para no servir a los intereses de los grupos que viven del conflicto y del enfrentamiento.

No es mediante la censura y la mordaza que se combaten las malas ideas; sino mediante la educación y la persuasión. Ojalá entendieran esto los encargados de modificar el reglamento de la Codisra.

@luisficarpediem

Como si fuera una KGB, una Gestapo, o una Stasi, a la Comisión Presidencial contra la Discriminación y Racismo contra los Pueblos Indígenas de Guatemala, el Acuerdo Gubernativo 189-2024 le dio la facultad de monitorear publicaciones de medios de comunicación y denunciarlos con el argumento de encontrar posibles casos de discriminación y racismo contra los pueblos indígenas #censura #mordaza #libertaddeexpresion #ideas #pensar #luisfi61

♬ sonido original – Luis Figueroa

Columna publicada en República.