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May 26

¡Peligro, Will Robinson!

 

Pasó lo que tenía que pasar: luego de un proceso sostenido de deterioro institucional, el Tribunal Supremo Electoral dejó de gozar de la confianza que proyectó durante las presidencias de Arturo Herbruger, Manuel Ruano, Fernando Bonilla y Mario Guerra. En los últimos comicios, aquel alto tribunal cayó bajo y si me preguntan, digo que la misión más importante de los magistrados que están a cargo ahora es rescatar la dignidad, la credibilidad y el prestigio del TSE… para rescatar las del proceso electoral mismo.

La misión más importante de los magistrados que están a cargo ahora es rescatar la dignidad, la credibilidad y el prestigio del TSE.

En eso pensé cuando leí que casi siete de cada 10 guatemaltecos consultados para la encuesta de percepción (mayo de 2026) de la Fundación Libertad y Desarrollo confían poco, o nada en que las elecciones del 2027 serán limpias y transparentes. A 386 días de las elecciones generales poco menos de tres de cada 10 personas confían en que serán íntegras y confiables.

Casi seis de cada 10 consultados dicen no conocer lo suficiente a los posibles candidatos. Eso no es de extrañar porque ¿quién conoce lo suficiente un candidato? De hecho, yo suelo preguntar: ¿Te acuerdas de por quiénes votaste para diputados en las elecciones pasadas? La respuesta suele ser…(adivinaste)…la respuesta suele ser No. Casi nadie, nadie se acuerda de por quién votó y nadie sabe quién es su diputado. ¿Quién conoce lo suficiente al alcalde de su pueblo? Fuera de su rosca de amigos y parientes, ¿quiénes conocen lo suficiente a Arévalo, Giammattei, o Morales?

Poco más de seis de cada 10 consultados perciben que el costo de vida ha aumentado. Para la gente, el costo de la vida y la inseguridad son las principales preocupaciones en el hogar. La mayor parte de los consultados migraría por motivos económicos. Cuando leo este tipo de datos pienso que el mensaje de “trade, not aid”, aún no llega a donde debería llegar.

Cinco de cada 10 encuestados perciben que Bernardo Arévalo desempeña mal, o muy mal sus labores. De entre los cinco últimos presidentes de Guatemala, la percepción es que Giammattei ha sido más malo que Arévalo; y este último ha sido más malo que Morales, Pérez y Colom. Eso no sorprende porque ni el Presidente, ni su movimiento estaban remotamente preparados para asumir la responsabilidad que les cayó de chiripazo.

Es chulo comparar el dato anterior entre presidentes; pero también es cierto que demasiada gente cree que el gobierno debería resolverle sus preocupaciones familiares de una forma estatista y colectivista. Por ejemplo, casi cinco de cada 10 consultados opinan que el próximo presidente debería subir el salario mínimo e imponer controles de precios.

Esto tampoco sorprende porque Friedrich A. Hayek ya había advertido que en un electorado compuesto mayoritariamente por trabajadores por cuenta ajena no ha de sorprender que esos votantes deseen ver entronizado un poder tutelar superior que vigile la actividad independiente cuya naturaleza no llegan a entender, pero de la que depende su propio subsistir. Mucha gente, además, cree que el Presidente debería ser el capitán del barco, el pastor del rebaño, o el padre que estuvo ausente en sus vidas.

La lista de la dirigencia nacional (que no liderazgo) es, cuanto menos, penosa. Penosa, pero no sorprendente si tomamos en cuenta que el votante promedio chapín cuenta entre sus filas a los aficionados del fútbol que el martes pasado quemaron la camisola del equipo contrario mientras se comportaban como simios; y suma entre sus filas a los guatemaltecos que llegaron al Obelisco a robar estampas para un álbum durante la actividad que organizó un banco, y los que tiran bolsas de agua durante la fiesta de las antorchas en septiembre.

Los mal llamados partidos políticos son pedos inflados que sólo aparecen cuando es temporada de elecciones y están muy lejos de ser las plataformas programáticas que describen los libros de ciencia política.

Dicho lo anterior, en la serie sesentera, Perdidos en el espacio, el robot advertía ¡Peligro, peligro! cuando algo amenazaba a Will Robinson. Pienso, sinceramente, que este estudio de opinión pública nos grita lo mismo a los electores y tributarios guatemaltecos.

Columna publicada en República.


12
Jun 19

La encuesta de Libertad y Desarrollo

Me gustan las encuestas porque -si están bien hechas- son instrumentos para ver por donde va la bolita, para tratar de entender y para tomar decisiones.  Hoy circula la de la Fundación Libertad y Desarrollo y los resultados confirman que Sandra Torres es el objetivo a derrotar en los comicios del domingo.

Datos de la Fudación Libertad y Desarrollo

Sandra Evita Torres tiene un 22.6% de intención de voto en la papeleta simulada y es seguida por Alejandro Giammatei con 11.6% y peligrosamente, muy peligrosamente por Boberto Arzú con 9.00%.  ¿Vas a creer que Telma Cabrera del MLP/Codeca anda por 5%, pero no te asustes, ese es el porcentaje que normalmente han tenido Winaq/Menchú, URNG/Maíz, Convergencia y la exguerrilla (todos juntos).  Torres tiene un 34% de antivoto; pero sus votantes son más duros que los de Giammatei, Torres cuenta con sus votantes clientelistas; pero los otros votantes son circunstanciales, por eso es importante ir a las urnas y votar contra Sandra.  La neutralidad es inadmisible en esta elección.

En la segunda vuelta, los encuestados dicen que 38% votarían por Giammatei; pero 34% lo harían por Torres.  Pero es muy peligroso el rol del voto nulo y del abstencionismo, precisamente porque el voto clientelista de Torres puede prevalecer facilmente sobre el voto no comprometido de cualquiera que la enfrente en la segunda vuelta.

Es espantoso que, para el Congreso, la UNE -que es el partido de Torres- tenga la posibilidad de colocar 51 diputados.  ¡Es importante que el Congreso no caiga en manos de esos diputados y sus aliados!  Si Torres ganara la presidencia,con un Congreso dominado por ella, no nos la quitamos en dos, tres, o cuatro períodos presidenciales en el futuro; y si no ganara la presidencia, pero dominara el Congreso, puede causar daños institucionales muy graves.

Mucho de aquellos resultados se explican porque 64% de los encuestados dice enterarse de los candidatos y de sus propuestas por medio de la televisión abierta.

¿Cuáles son los principales problemas para los guatemaltecos?  A nadie le debería sorprender que la falta de empleo sea el principal, con 24.9% y que a ese le siga la inseguridad con 23.5%.  La corrupción inquieta a 16% a pesar de que ese problema gravísimo, ha recibido mucha atención mediática.  ¿Te das cuenta? La gente sólo quiere trabajo y vivir en paz.  Si a la falta de empleo le sumas el 10.5% que se preocupa por el alto costo de la vida (o sea la pérdida de poder adquisitivo del quetzal) It´s the economy, stupid!

Hay dos grandes tipos de encuestas; las mandadas a hacer para influenciar  la opinión pública y las reales.  Un grupo de interés (o grupo políticos) puede que quiera publicar una de las primeras, pero se engaña si toma sus decisiones con base en estas.  Si un grupo de interés quiere identificar racionalmente la verdad para tomar decisiones, necesita encuestas reales.

Cuando un grupo de interés (o grupo político), o medio de comunicación, o centro de pensamieneto publica su encuesta, pone en juego su credibilidad.  Es mucho lo que pone en juego.  Sobre todo si hay competencia de encuestas.  De ahí que es bueno que haya competencia de encuestas y encuestas publicadas por centros de pensamiento, medios de comunicación y así.  El domingo por la noche, o el lunes por la mañana, podemos comparar quienes le atinaron y quienes no.

Gracias a la FLD por esta herramienta; mañana será publicada la de Prensa Libre, y a ver que nos trae.