12
Sep 14

Adiós a Ramiro Ordóñez Jonama

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Ramiro Ordóñez Jonama era abogado, genealogista, historiador, y una magnífica persona.  Durante no recuerdo cuántos años almorcé con él casi todos los lunes en el Centro de Estudios Económico-Sociales y ahora que falleció nos va a hacer mucha falta.  Nos va a hacer falta su bonhomía, su buen juicio y su conocimiento de la Historia.

En 2012 recibió el Reconocimiento al autor nacional, que otorga la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín por su libro Un sueño de primavera, una obra imprescindible para entender la Revolución de 1944.

En este enlace encontrarás una conferencia suya sobre la Revolución de 1944.

En 2013 participó en la presentación del libro Tiempos de Ubico en Guatemala y el mundo, por Carlos Sabino.

Y en otro aspecto de su vida, en 2009 participó en un foro titulado: La teoría de la captura: el caso de la Junta Monetaria.

Fue autor de dos valiosos tomos de la Biblioteca Genealógica de Guatemala.


15
Jul 13

Sabino presenta “Tiempos de Ubico”

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Tiempos de Ubico es la nueva investigación histórica que presentará Carlos Sabino, el jueves 18 de julio a las 6:30 p.m. en el Auditorio Luis Cardoza y Aragón, de la embajada de México.

Esta nueva publicación será comentada por el también historiador Ramiro Ordóñez Jonama.

Carlos tiene el don de la pluma y sabe escribir Historia;  de modo que sus libros no son recopilaciones de hechos y datos, sino que, con habilidad, lleva a sus lectores por relatos bien integrados, informativos y amenos.  Carlos es autor de Guatemala, la historia silenciada.


08
Ene 13

“Un sueño de primavera” entre los más vendidos

Un sueño de primavera, obra de Ramiro Ordóñez Jonama, se halla en el séptimo  entre los libros más vendidos en 2012.

No me extraña porque Ramiro hace tres contribuciones inestimables para entender aquella Revolución: la primera, es que pone al descubierto docenas de mitos que se repiten acerca de la gesta de 1944; pero no solo los expone, sino que, con los pelos de la burra en la mano nos muestra –con evidencias y no con meras opiniones– cuándo es pinta, y cuándo no. Además, el autor tiene gracia para hacerlo, gracia que yo ya había notado cuando leí su Primer suplemento de la biblioteca genealogía guatemalteca, en el que hizo lo mismo frente a las ligerezas de algunos autores de aquella especialidad.

La segunda, es que logra relatos coherentes y amenos –porque tiene el don de la pluma–, que nos facilitan entender a las personas y a sus vivencias de aquel pasado, no tan lejano. Pasado que no solo nos sirve para encontrarle sentido a nuestro presente; sino que, tiene que ver con el porvenir.

Un sueño de primavera tiene una tercera utilidad valiosa: con elegancia y acuciosidad da pie para la polémica sana y sanadora. Para la polémica que limpia y aclara. No basada en falacias de una y otra clase, sino en datos comprobados, sin duda como consecuencia de horas y horas de investigación, cotejo y verificación.

Celebro que este libro se halle en la lista de los más vendidos; y si no lo has leído, te recomiendo que lo compres ahora en Sophos.


20
Abr 12

“Un sueño de primavera”

Cuando se busca información sobre la Revolución de Octubre lo común es encontrarse con libelos que la atacan o que la defienden; verdaderamente escasos son los trabajos que se ocupan de analizarla en su exacta dimensión de acontecimiento histórico, de respuesta humana a una crisis determinada y como elemento aglutinante de gran variedad de ideas, de pasiones y de intereses creados.

Esta observación de Ramiro Ordóñez Jonama, en su libro enriquecedor Un sueño de primavera, es oportuna y valiosa porque, la historia estudia la acción humana, tal y como explica Ludwig von Mises en Teoría e historia. La historia no es solo una colección de datos, sino un relato acerca de las valoraciones y las motivaciones de sus actores; en contextos específicos.

En su libro, Ramiro hace tres contribuciones inestimables para entender aquella Revolución: la primera, es que pone al descubierto docenas de mitos que se repiten acerca de la gesta de 1944; pero no solo los expone, sino que, con los pelos de la burra en la mano nos muestra –con evidencias y no con meras opiniones– cuándo es pinta, y cuándo no. Además, el autor tiene gracia para hacerlo, gracia que yo ya había notado cuando leí su Primer suplemento de la biblioteca genealogía guatemalteca, en el que hizo lo mismo frente a las ligerezas de algunos autores de aquella especialidad.

La segunda, es que logra relatos coherentes y amenos –porque tiene el don de la pluma–, que nos facilitan entender a las personas y a sus vivencias de aquel pasado, no tan lejano. Pasado que no solo nos sirve para encontrarle sentido a nuestro presente; sino que, tiene que ver con el porvenir.

Un sueño de primavera tiene una tercera utilidad valiosa: con elegancia y acuciosidad da pie para la polémica sana y sanadora. Para la polémica que limpia y aclara. No basada en falacias de una y otra clase, sino en datos comprobados, sin duda como consecuencia de horas y horas de investigación, cotejo y verificación.

Si no te incomoda descubrir que el emperador no tiene ropa y si te molesta que el relato del pasado sea manipulado para servir a un proyecto ideológico que necesita justificarse, y que busca alcanzar por otras vías lo que no pudo conseguir por medios violentos, Un sueño de primavera no te va a decepcionar.

Esta columna fue publicada en El Periódico.