22
Nov 20

Hay un antes y un después del 21N

Hay un antes y un después de la manifestación del 21 de noviembre de 2020 porque mientras que unos nos hallábamos reunidos en la Plaza de la Constitución, de forma pacífica, otros llegaron al edificio del Congreso de la República y metieron fuego en el lugar. Y porque la administración reaccionó con violencia, donde no había motivo.

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¿Por qué es que lo ocurrido ayer es un punto de inflexión? Porque los chapines ya habíamos logrado generar una cultura de manifestaciones pacíficas y civilizadas en las plazas de la ciudad de Guatemala, muy distintas a las que vivieron nuestros padres y abuelos hasta los años 80.  En los Viernes de luto de principios del siglo XX, contra los impuestos y la corrupción, nunca se vieron actos de violencia.  En las jornadas de mayo de 2009 y en las jornadas de 2015 nunca hubo violencia.  Ayer también fue un punto de inflexión porque ni siquiera los sinvergüenzas de Alfonso Portillo y los Colom/Torres, o un general del ejército, como Otto Pérez usaron la fuerza contra una manifestación.

Para esto último hacía falta un trastornado (¿Trastornado es la palabra?) que puso A mi manera en su ceremonia de investidura presidencial. Uno que parece creer que todo se arregla con estados de excepción; y uno con la mecha corta, quizás demasiado propenso a dejar que sus emociones controlen su capacidad racional.  Uno que sin duda no vio el episodio en The Crown cuando la reina Isabel le dice a Margaret Thatcher: Todos debemos preguntarnos cuándo ejercer nuestro poder, y cuándo no.  Creo que su primer instinto como persona suele ser actuar.  Ejercer el poder.  Sólo pregunto si corresponde ejercer el poder sólo porque puede hacerlo.  El poder no es nada sin autoridad. Claro que siendo la Dama de Hierro quien era, entendió el mensaje de la Reina y optó por el camino sabio, y no por el del capricho. Hacía falta Alejandro Giammattei.

Esto último me lleva a las causas por las cuales estábamos en la Plaza de la Constitución.

Fui porque el Organismo Ejecutivo -desde el Ministerio de Finanzas, vía la Presidencia- le envió al Congreso un proyecto de presupuesto estatal criminal; y la mayoría de diputados lo aprobó rápidamente y en la nocturnidad?  Y porque la mayoría de los diputados que se opusieron, no no tuvieron las agallas de oponerse y sólo se salieron de hemiciclo, lo hicieron no por principios, sino porque la piñata no había sido repartida a su gusto.  Fui, también, porque apoyo la iniciativa de una reforma electoral que acabe con los listados para elegir diputados y una que permita que elijamos diputados individualmente.

¿Por qué es un presupuesto criminal? Para hacer la historia corta, porque no sólo es el presupuesto más alto de toda la historia, una carga que se perfila insoportable para la menguada economía de los guatemaltecos; sino porque está exageradamente desfinanciado y habría de ser cubierto con endeudamiento para tres generaciones.  Aunque el Presidente tiene la facultad de vetar lo aprobado por el Congreso, dispuso que este macho es mi mula y dejó claro que las cosas se harían a su manera.

Si te interesan los detalles te recomiendo que leas El gobierno que más ha endeudado a Guatemala en décadas, por Daniel Fernández.

Todo aquello ocurre en el contexto de un proceso de descomposición política de la Administración que no escapa al ineludible contexto de la pandemia y a los efectos del encierro de 6 meses y la destrucción de las economías de miles de familias.  Aquello ocurrió en el contexto de que el vicepresidente, Guillermo Castillo le pidió al Mandatario que vetara el presupuesto; y a señalar que si ambos no estaban en capacidad de gobernar, ambos deberían renunciar.  Para que te hagas una idea, la popularidad de Alejandro Giammattei se ha desplomado de 83% de aprobación en abril, a 36% en octubre pasado.  Y apuesto una ceja a que a partir de ayer, se acentuó la caída en picada.

Por todo aquello es que fui a la Plaza de la Constitución, de forma voluntaria y pacífica, de la misma forma en que suelo ir a actividades similares.  Fui acompañado por amigos con los que comparto muchos valores.  Ah, y también fui para poder decir que yo lo vide.

Pero otros fueron por otros motivos. Unos iban a pedir la renuncia de Giammattei, otros porque no les gustó como fue repartida la piñata del presupuesto, otros a exigir una asamblea nacional constituyente para refundar el estado, otros iban con la esperanza de hacer la revolución, y así, cada cabeza es un mundo. Unos iban con sus playeras del che Guevara y -a diferencia de otras experiencias similares, digamos las jornadas de mayo de 2009 y las de 2015- vi muchos jóvenes embozados y armados con bates y palos de golf.  Muchos vestidos de negro y rojo.

Con todo y todo, a pesar de lo inquietante que es ver jóvenes embozados y armados, y a pesar de la estridencia y el jacobinismo que se respiraba por momentos, sobre todo al calor de los discursos en la tarima y en los altavoces, el ambiente en la plaza era de fiesta y era pacífico.   Como ocurría en las jornadas de mayo de 2009 y de 2015, en la plaza había de todo, incluidas familias con niños, e incluidas personas mayores.  Los chapines habíamos aprendido a confiar en las manifestaciones.  Creíamos que no habría violencia de parte de los manifestantes y que tampoco la habría de parte de quienes ejercen el poder.

Pero nos equivocamos.

Cuando se supo que había fuego en el Congreso (el Congreso queda como a 7 cuadras de la Plaza), el ambiente se puso tenso.  Sabiendo que habíamos llegado en Uber, una amiga ofreció irnos a rescatar a inmediaciones de la plaza; y yo le dije que gracias, que a pesar de la tensión, todo estaba ocurriendo en paz. Sin embargo, optamos por abandonar el lugar y nos enfilamos hacia la Quinta avenida con intención de caminar hacia el sur y pedir los Ubers correspondientes.

Creo que fue justo a tiempo antes de que Giammattei (o quien quiera que fuera) decidiera usar el poder contra quienes estaban reunidos pacíficamente en la plaza; y el caso es que las fuerzas del orden arrojaron bombas lacrimógenas. Hubo golpeados, capturados y ¿por qué fregados es que las fuerzas del orden actuaron no contra los violentos que habían asaltado y quemado el Congreso, ¡a siete cuadras de la plaza!, sino contra los manifestantes pacíficos que se hallaban principalmente al este y sureste de aquel espacio? ¿Qué necesidad había de tal despliegue de insensatez y de fuerza?

Todo aquello no fue del todo sorprendente porque ya habíamos visto una pinta que llamaba a quemar el Congreso, otra que llamaba a organizar la rabia y veríamos una mas que invitaba a matar al criollo.

Dicho lo anterior, la quema del Congreso (en realidad de una, o dos oficinas del Congreso, cerca de la entrada principal), ha despertado muchas dudas y les comparto cuatro: ¿Por qué es que no había suficientes policías resguardando el edificio? ¿Por qué hay fotografías que muestran extintores de incendios y espacios configurados como si se estuviera a la espera de un asalto incendiario? ¿Por qué es que los invasores pudieron ingresar con relativa facilidad al edificio? ¿Por qué es que, ante la amenaza, no llegó el escuadrón antimotines? El Vicepresidente, Castillo, pidió que haya una investigación a fondo de lo que ocurrió ahí, y la investigación le corresponde al Ministerio Público. ¿Cabe la posibilidad de que fuera razonable que en el Congreso se prepararan para una quema eventual?

A lo largo del viernes, dudé muchísimo sí ir, o no a la manifestación en la Plaza de la Constitución.  Ciertamente, no quería que mi presencia apoyara las demandas revolucionarias de algunos de los organizadores; pero tampoco quería dejar de hacer presencia y oponerme, ahí, al presupuesto criminal; y comparto, con mis amigos acompañantes y otros que estaban en la plaza, el deseo de que podamos elegir diputados sin necesidad de las listas nefastas.

Fui porque este país también es mío y porque la Plaza de la Constitución también es mía.  Fui porque igual que miles de personas que se hallaban en aquel espacio, quiero una mejor Guatemala para todos sus habitantes, sin privilegios.  Fui a pesar de lo incómodo que me siento con el jacobinismo, la iconografía y las motivaciones de muchos de los que se hallaban ahí.

A partir de ayer, para el presidente Alejandro Giammattei y su administración, así como para los guatemaltecos hay un antes, y un después.  Unos tendrán que plantearse si su tozudez vale tanto como para ejercer el poder con cada vez menos autoridad, o si mejor reconocen que se equivocaron, ofrecen disculpas e intentan rescatar la autoridad y apuntalar la república; y otros tendremos que plantearnos si dejamos que sigan siendo pisoteados nuestros derechos individuales (con presupuestos expoliatorios y criminales, así como con formas engañosas de representatividad), o si ponemos un ¡Hasta aquí! Sin acudir a la violencia, claro; y sin caer de la sartén a las brasas.

Mientras tanto, este seguramente es un buen momento para leer Resistencia no violenta a regímenes autoritarios de base democrática, por Ricardo Rojas. En esta obra,  mi cuate, Ricardo Manuel Rojas, aborda un tema de una inusitada vigencia: cómo evitar que gobiernos originalmente­ constitucionales, elegidos de acuerdo con procedimientos legales, se conviertan en autoritarios a través del uso de las atribuciones que la propia ley les otorga, pero puestas al servicio de la acumulación de poder y de la neutralización de la oposición política. Si te interesa, en este enlace hay una conversación que sostuve con Ricardo, al respecto.


22
Nov 19

¿En trapos de cucaracha?

El Tribunal Supremo Electoral instaló la Comisión de Actualización y Modernización Electoral y esta recibió propuestas de cambios a la legislación electoral.  Es de celebrarse el entusiasmo por la necesaria reforma electoral.

La foto es de “elPeriódico”.

Escucha el podcast aquí.

Dicho lo anterior, esta oportunidad debe ser una para fortalecer y rescatar no sólo al TSE; sino a todo el sistema electoral que están, como dicen en mi pueblo, en trapos de cucaracha.  Es impostergable el fortalecimiento institucional del tribunal y del sistema porque la construcción de la república y la tonificación del estado de derecho dependen en gran medida de la confianza que los mandantes, electores y tributarios tengamos en ellos.

Por eso es que la reforma no debe ser vista como una oportunidad para que grupos de intereses específicos cuelen sus exigencias.  No es momento para convertir en legislación perspectivas ideológicas que no gozan del más amplio acuerdo entre los guatemaltecos.  Todo requerimiento que contribuya más a dividir y a enfrentar, en vez de unir y consolidar, debería ser dejado para mejor ocasión.

Con el ánimo de contribuir -sin imponer- creo que es buena la idea de separar las funciones jurisdiccionales del TSE, de aquellas que son administrativas; es buena la idea de distritos electorales pequeños; me gusta la idea de desestatizar el financiamiento de los partidos y hacerlo más transparente; apoyo la idea de eliminar barreras de entrada para las organizaciones partidarias; es atinado trabajar con seriedad y transparencia el tema de la computación y publicidad de los resultados electorales porque la esposa del César no sólo debe ser honesta, sino que debe aparentarlo; creo que hay que fortalecer la confiabilidad del sistema aquí en Guatemala, antes que hacer experimentos en el extranjero; creo que los candidatos deben ser escogidos con base en sus ejecutorias, sus valores y sus caracteres (por decir algo) y no con base en rasgos como la etnia y el sexo (que nada tienen que ver con las acciones y las virtudes de los candidatos, sino con la química y la genética).

¿Qué piensas?

Columna publicada en elPeriódico.


24
Oct 17

Ardió Troya, ¿por un accidente?

¡Ardió Troya!…o por lo menos se alborotaron las redes sociales, porque el diputado Fernando LInares dijo que el parámetro para acceder a la política, o cualquier otro tema, debe ser mérito y no simplemente haber nacido con un accidente biológico de mujer.  En consecuencia varias ONG presentaron una denuncia penal contra el representante.

Aquello, a pesar de que el diputado explicó que nacer hombre, o mujer es un accidente biológico y no se debe decidir con base en eso.

En su segunda acepción, accidental es algo que ocurre al azar, es decir que no es planificado, o deliberado.  Un encuentro accidental es uno que no estaba previsto.  Y el sexo de las personas es accidental.  Que yo sepa, todavía no es posible planificar el sexo de los embriones. Si alguien tiene cromosomas XX, o XY es accidental en el sentido de que ocurre al azar, o que es contingente.

Desde una perspectiva metafísica, todo es causal y nada es accidental; pero llamamos accidental a aquellas relaciones causales que no podemos identificar, o controlar.  ¿Por qué un bebé nace con cromosomas XX y otro nace con cromosomas XY?

Desde una óptica epistemológica -y como el propósito de los conceptos es facilitarnos la clasificación y organización cognitivas, así como facilitarnos conocer y pensar-  la palabra bebé es un símbolo que denota un concepto, es decir que representa un número ilimitado de sujetos concretos, de cierto tipo (Un bebé es un ser humano de muy corta edad), que podemos distinguir de los sujetos concretos adultos (por decir algo).  Para esa organización cognitiva específica (bebé/adulto), las posibilidades de que unos bebés sean hombres y otros mujeres, unos gordos y otros delgados, unos peludos y otros pelones, unos así y otros asá, son accidentales o contingentes.

Como uno no escoge su sexo y como uno no escoge el color de su piel, juzgar a las personas por algo que no depende de su voluntad, ni de sus decisiones, ni de sus valoraciones, juzgar a las personas por algo accidental, es la más baja, cruda y primitiva forma de colectivismo, como expllicó Ayn Rand. No hay virtud alguna en ser de uno, u otro sexo; como no hay mérito alguno en tener la piel de un color, o de otro.  ¿De verdad querríamos una sociedad en la que las personas son juzgadas por la química de su cuerpo y no por su carácter y sus acciones?

Por esa razón es que, cuando he abordado el tema de la reforma electoral, nunca he apoyado las cuotas. Como ocurre con otras formas de colectivismo, el de sexo (que es el que da paso a estas meditaciones) sólo es una forma de conseguir lo que no ha sido ganado.  En este caso, espacios políticos.

Lo que es sido ganado, por cierto, no debe ser ganado por méritos, sino por resultados; de ahí la importancia del carácter y las acciones.  Friedrich A. Hayek advierte que, de hecho, no deseamos que las personas obtengan el máximo de esfuerzo (que él llama mérito), sino que logren la máxima utilidad con el mínimo de trabajo y, por lo tanto, el mínimo de mérito.  Resultaría imposible recopensar todo el mérito y tampoco sería conveniente que las personas tendiesen principalmente a obtener el máximo de mérito.  Solamente podemos juzgar con cierto grado de seguridad el valor del resultado, no la cantidad de esfuerzo y cuidado que ha costado a diferentes personas el logro final.

La ilustración la tomé de Facebook.


29
Sep 17

Tenemos estos pendientes

Luego de una eventualidad negativa que afectara mi vida, o las vidas de la familia sin causar daños mayores, mi tía abuela, La Mamita, solía decir: Todo pasó, sin que pasara nada y es, precisamente, lo que no debería ocurrir en Guatemala.

¿Qué debería pasar?

Es importante un diálogo cuya misión sea entender el fenómeno político que atravesamos; así como encontrar los temas mínimos en los que podemos estar de acuerdo tirios y troyanos (y todo lo que hay en medio).  Estos acuerdos deben estar encima de ambiciones y necedades.  No estoy seguro de quién debería convocarlo, ni de cuál sería la metodología, pero sería genial si no fuera de carácter corporativista, como suele ocurrir.

Es importante una ley electoral que: 1. Nos devuelva, a los mandantes, el control como tales; 2. Fortalezca el TSE, qua supremo e independiente; 3. Facilite la fundación de partidos políticos que sean intermediarios entre los mandantes y los mandatarios y plataformas ideológicas y programáticas. 4. Les quite a los partidos el monopolio de la presentación de candidatos a diputados. 5. Establezca distritos electorales pequeños.; y 6. Permita la elección de diputados uninominal, o por listas abiertas. Un sistema político que huya, como de la peste, de: el bipartidismo, o tripartidismo artificial, de las cuotas colectivistas y del financiamiento estatal para los partidos.

No es menos importante la reforma del sistema de justicia.  Una que nos permita conseguir una administración de justicia pronta y cumplida, y que fortalezca el estado de derecho y la institucionalidad (o tal vez que los funde). Una abordada desde una perspectiva cívica y que nos permita luchar contra la injusticia, la corrupción y la politización. El CEES tiene una, que te invito a conocer en goo.gl/5pbww8

No debe quedarse atrás la necesidad de desarmar el sistema mercantilista, patrimonialista, multiplicador de privilegios y fabricante de miseria que es caldo de cultivo de la corrupción e impunidad.  Eso implica reconocer que estos son consecuencias -a veces intencionadas, pero muchas veces no intencionadas- de ideas concretas sobre cuál es la naturaleza del ejercicio del poder público.

Tengo confianza en los chapines, ¿y tú?

Columna publicada en elPeriódico; y la ilustración la tomé de Facebook.


28
Jul 17

¿Qué clase de reforma electoral?

Una reforma electoral que sea electorera, es decir, una que refuerce el carácter clientelar y de rosca que tienen los partidos políticos, en Guatemala, le causaría un daño profundo y mortal no sólo al sistema electoral, sino al sistema republicano.

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Por eso es bueno que, en el Congreso, la propuesta de elevar el financiamiento coercitivo por parte de los tributarios a los partidos políticos fuera rechazada. Por eso es bueno que el alza en el techo de los gastos de campaña fuera desestimada.

Ya sabes, en Guatemala, los partidos políticos no son esos intermediarios entre mandantes y mandatarios, ni esas plataformas ideológicas y programáticas que describen los libros de texto. Aquí, lo que tenemos son maquinarias electoreras que, alrededor de un candidato y su rosca de amigos y patrocinadores, son vehículos para llegar al poder, o influir en él en beneficio de intereses particulares. Por eso es que los partidos tienen dueños con nombre y todo: Ahí está el partido de Sandra Torres y está el de Alvaro Arzú. Estaban el de Baldizón, el de Ríos Montt, el de Pérez y así podemos seguir.

¿Qué clase de reformas sí son urgentes e importantes? Las que refuercen y fortalezcan el rol de los mandantes. También las que refuercen y fortalezcan el sistema republicano.

¿Por ejemplo? La conformación de distritos electorales pequeños; y la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda inscribirse como candidato, sin necesidad del apoyo de partido político, o comité cívico alguno. Los efectos (entre otros) de esas reformas serian el de acabar con el monopolio de los partidos y el de crear el incentivo para que estos no se alejen de los mandantes, si quieren conseguir sus votos. También haría más baratas y más cortas las campañas. ¿Otro ejemplo? El fortalecimiento del Tribunal Supremo Electoral, en su carácter de supremo e independiente para que sea confiable y digno de respeto.

Sin una reforma política sustancial, las otras reformas pendientes están en manos de los intereses de siempre.

Columna publicada en elPeriódico.


10
Mar 17

No olvidemos la reforma electoral

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¿Cómo pudiéramos subrayar el hecho de que la reforma electoral es más que urgente? Esto es porque dicha reforma está íntimamente relacionada con el procedimiento para elegir a quienes les entregamos el poder; y el poder tiene que ver con la facultad de imponer mandatos.  El poder tiene que ver con el gobierno y ya sabes lo que dijo George Washington acerca de eso: El gobierno no es una razón, tampoco es elocuencia, es fuerza. Opera como el fuego; es un sirviente peligroso y un amo temible.

Por eso es importante meditar bien y aprobar buenas reformas a la ley electoral.  Actualmente se discute una nueva propuesta; una que plantea la votación nominal para diputados.  Los mandantes deberíamos tener la posibilidad (y atender la necesidad) de conocer por quiénes votamos exactamente.  Esto facilitaría la vinculación entre el mandante y el mandatario, propia de una república sana.

Otro de los puntos importantes de la reforma es la creación de distritos electorales pequeños.  Esta propuesta también busca acercar a los mandantes y a los mandatarios de modo que la responsabilidad y la accountability de estos últimos sea más inmediata.

Es una lástima que se conserven los listados nacionales.  Tradicionalmente, esos espacios han servido para llevar al congreso a dirigentes nacionales de los partidos, sin liderazgo alguno; y a financistas y otros patrocinadores igualmente irrelevantes para los mandantes.

Desde 1985 los mal llamados partidos políticos han demostrado que no son más que maquinarias o roscas, diseñadas para conseguirles el boleto electoral a sus propietarios. Lejos están de ser las plataformas ideológicas y programáticas que sirven de intermediarios entre mandantes y mandatarios, como los describen los libros.  Por eso es bueno que los comités cívicos puedan competir con ellos en materia de la presentación de candidatos a diputados distritales.

No soy fan de la multiplicación de juntas electorales porque recuerdo –de los años 70– historias de cómo se hacían los fraudes en las juntas remotas.  Como se huye de la plaga, las reformas deberían huir de las cuotas.

¿Qué sabes de la reforma electoral?

Columna publicada en elPeriódico.


30
Ene 17

La libertad de expresión en la provincia

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El caso de los asesinatos de los periodistas Danilo Zapón y Federico Salazar -en Suchitepequez- pone en evidencia dos hechos que no hay que dejar pasar: 1. el ejercicio de la libertad de expesión en general, y del periodismo en particular es especialmente peligroso en el interior del país; más allá del hecho de que pueblo chico infierno grande; y 2. Que el sistema político actual atrae a lo peor de de entre nosotros.

En este caso, está presuntamente involucrado un diputado del partido FCN-Nación; que en su momento competía apoyado por el partido Lider.

En las provincias, donde prevalece el caricazgo, abunda la narcoactividad y las pasiones son tribales, los periodistas independientes corren riesgos que son ajenos al ejercicio del periodismo en la ciudad de Guatemala donde el poder y la influencia son más dispersos, hay algunos pesos y contrapesos sociales y la vida es un poco menos comunitaria. Según me cuentan cuates que saben de aquello, el uso de pasquines y otros anónimos y el uso de intimidaciones, así como el de la violencia, son alarmantes en las poblaciones del interior.  Igual te meten plomazos por ver a la chava equivocada, como por meterte con el negocio de algún pez gordo.

El actual sistema político plutocrático, mezclado con el mercantilismo y el estado benefactor, es el campo de acción más apropiado para el ejercicio del poder arbitrario al servicio de cualquier interés particular.  Un maridaje perfecto entre negocios delictivos y la política crimiinal tienen a secuestradas a poblaciones enteras en las que la libertad de expresión es casi inexistente.  Muchas municipalidades son feudos, más que cualquiera otra cosa.  Las peores personas, entre nosotros, son atraídas a la actividad política para enriquecerse ilícitamente y para usar el poder cual fetiche.

La libertad de expresión, que muchos disfrutamos en la comodidad de nuestras computadoras, en los grandes medios de comunicación y en las redes sociales a nivel nacional, es un lujo peligroso en otras partes de Guatemala.


27
Ene 17

Oh, Ah, sin moverme

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Cuando yo era niño había un juego llamado Oh, Ah.  Uno tomaba una pelota, y a una distancia prudente la arrojaba contra una pared para que rebotara. Al tiempo que recitaba en cada tiro: Oh, Ah, sin moverme, sin reírme, en un pie, con una mano, media vuelta, vuelta entera, atrás y adelante, caballete, rodillete y así con el propósito de no dejar caer la pelota, ni reírse y ejercitar las habilidades motoras y supongo que hasta cognitivas.  Si uno dejaba caer la pelota, otro de los jugadores empezaba con el Oh, Ah.

Para tener éxito en el juego uno tenía que enfocarse y concentrarse, y no dejarse distraer por los otros jugadores.

Un poco así andamos los chapines, “con más de una olla en la estufa”, diría yo.  Que si tal, o cual va a Matamoros, o a Mariscal Zavala; que si los diputados aprueban la ley de in-competencia; que si amplían las facultades del estado para escudriñar las cuentas bancarias; que si tal, o cual antejuicio prospera, o no; que si hay grupos que quieren prohibir el plástico y otros queman maquinarias industriales y así podemos alargar la lista.  Y para colmo, nos preocupamos que si el muro,  que si esto y que si lo otro.  Es Oh, Ah, con todo.

Tanta cosa nos distrae de lo que es lo más importante: no dejar caer la pelota en dos áreas clave. ¿Cuáles? La reforma judicial y la reforma política.  ¡Pero no cualesquiera reformas!  La reforma judicial debe ser una que sirva a la justicia y que aleje a los grupos políticos y a los grupos de interés del control de los tribunales; una que no sea de carácter ideológico y que distinga la justicia, de la venganza. Y, ¿qué reforma política? Una que facilite y fomente la participación ciudadana; una que no sea clientelar; una que rompa el oligopolio que ejercen esas roscas politiqueras que mal-llamamos partidos políticos; una que proteja el carácter de mandantes que tienen los ciudadanos frente a los mandatarios; una que consolide el sistema republicano y aniquile los privilegios.

Como mandantes, deberíamos distinguir lo urgente, de lo importante, y enfocarnos y concentrarnos para que no se nos caiga la pelota, sin descuidar lo demás.

Columna publicada en elPeriódico.


02
Dic 16

FUBAR

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FUBAR es un acrónimo que quiere decir Fucked up beyond any recognition y es lo que se me ocurrió ahora que se acerca el fin de año con respecto al proceso iniciado en abril de 2015.

Jodido, más allá de todo reconocimiento porque tengo la impresión de que desperdiciamos la oportunidad dorada de hacer una reforma política sustancial; estamos desperdiciando la oportunidad de oro de hacer una reforma del sistema de justicia; y no termina de estar claro qué procesos contra la corrupción son sustanciosos y cuáles son palos de ciego, o van a terminar en doctorados honoris causa de carácter político, o en foto-ops para las memorias de labores.

¡Hay que rescatar el proceso iniciado en 4/15!; pero para ello hay que alejarlo de la eterna lucha de facciones y de la eterna lucha de intereses. Hay que alejarlo del afán constructivista que parte de la premisa de que la sociedad se puede diseñar a fuerza de legislación y de la premisa de que la vida en sociedad es una competencia por acumular privilegios.  Hay que alejarlo de la idea de que el sistema fiscal y el presupuesto del estado son medios para expoliar y para transferir riqueza por medios políticos hacia quienes tienen poder e influencia política.

Si el proceso iniciado en 4/15 continúa por la vía de apoyarse en legislación específica y concreta, diseñada para atender demandas e intereses particulares (como los del establishment político, como los de sindicatos y cámaras, como los de jueces y magistrados, como los intereses étnicos y de sexo entre otros intereses igualmente colectivistas, sólo para mencionar unos), FUBAR va a ser poco.  Si hemos de rescatar el proceso citado tiene que ser por la vía de las leyes generales y abstractas, iguales para todos, sin privilegios y sin dedicatoria; por la vía del respeto absoluto a los derechos individuales, frente a los intereses colectivos y por la vía de la responsabilidad de los mandantes.

El proceso iniciado en 4/15 no se trata de salir a la plaza a pedir mi particular monte de orégano; sino de sentar bases sólidas para la paz, la cooperación social y la prosperidad, aunque sea a costa de le ideología.

Columna publicada en elPeriódico.


22
Sep 15

Peligrosa reforma electoral a la carrera

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¿Es necesaria una reforma electoral?  Si.  Muy necesaria; pero no tanto que tenga que ser a la carrera y menos si es para fortalecer el establishment político partidista.  Hace falta una reforma electoral profunda y que sirva a los mandantes.  Hoy, los diputados (esos diputados transas que tu ya sabes) se reunirán en la tarde a discutir una propuesta de reformas que parece hecha a la medida de intereses particulares.

Si te interesa el tema te sugiero, o más bien te suplico, que leas este Diagnóstico de la Ley Electoral y de Partidos Políticos de Guatemala: situación y alternativas para su reformaantes de caer en la trampa de apoyar la reforma que se halla en el Congreso, sólo porque es lo que hay, porque urge y porque es a donde va Vicente.

Entre las reformas urgentes, prioritarias y de fondo está la necesidad de fortalecer la autoridad del Tribunal Supremo Electoral; fortaleza debe ser institucional. Fortaleza que debe ser jurídica, financiera, técnica y moral. Es inaceptable que los dirigentes que aspiran a ser electos para tener el control político del país puedan violar la ley, salirse con la suya y reírse del tribunal. Es inaceptable que el tribunal no tenga la autoridad suficiente para someter a la ley a aquellos dirigente que hacen campañas anticipadas, que violan los límites de gasto en las campañas, que usan partidos títeres para jugarle la vuelta a la ley y ese tipo de cosas.

También está la de quitarles a los partidos políticos nacionales el monopolio de las postulaciones.  Sometidos a normas que garanticen la transparencia financiera y de gobernanza en aquellas organizaciones, la competencia política debería ser abierta y a todos niveles: nacional, regional y distrital. Que sean los electores los que validen los partidos.

Antes yo pensaba que era importante acabar con la reelección de diputados y alcaldes, en el supuesto de que este embrión de república no debería acarrear el lastre de caciques y rentistas parasitarios que consiguen ser electos y luego es casi imposible retirar del poder debido a que, cuando no usan una u otra forma de fuerza para retenerlo, sí tejen clientelas sólidas e influyentes cuyos intereses no pueden correr el riesgo de ser alejadas del poder.  Empero, como hay diputados y alcaldes que sí hacen buen trabajo, no sería justo evitar que estos puedan ser reelectos.  En todo caso, lo que sí podemos demandar es más responsabilidad de parte de los electores y mandatarios.  ¡Que dejen de reelegir diputados y alcaldes corruptos!

¿De qué hay que huir como se escapa de la peste? De las cuotas, por ejemplo; los candidatos deberían ser seleccionados y electos por sus ejecutorias individuales de vida, y no por el grupo al que pertenecen. Del financiamiento de los partidos por parte de los tributarios, por ejemplo; los partidos no deben ser una boca más pegada a la teta del presupuesto del estado. Debemos huir de la prisa y recordar que el que mucho abarca poco aprieta.

El objetivo último de las reformas debería ser el de limitar el poder de la clase política y someterla a la ley.  Si estamos hartos, pongámosles límites ya.  ¡Pero ya!  Hay que distinguir entre las reformas prioritarias y las que pueden esperar; no sería prudente tratar de reformar todo al gusto de todos los involucrados.