29
Sep 11

Caso Siekavizza. ¿Te vas a hacer el loco?

En 1946 los chapines le enviaron  un mensaje alto y claro a todo aquel delincuente que amenazara la seguridad de las personas y la tranquilidad de la sociedad. La celeridad del juicio y posterior fusilamiento de José María Miculax Bux , fue una  advertencia inequívoca de lo que le pasaría a todo aquel criminal que siguiera los pasos de aquel asesino de niños.

El momento histórico, el sentido común, pero sobretodo la complicidad ciudadana, hicieron posible que los guatemaltecos dieran una respuesta contundente a una serie de crímenes cometidos con saña, desprecio a la vida y a la inferioridad física e indefensión de las víctimas, dice José Eduardo Valdizán, del programa de televisión Valdizán, al relatar los detalles de aquella ocasión en la que los guatemaltecos dispusieron enfrentar la criminalidad.

José María Miculax Bux fue un asesino en serie que entre los meses de enero a abril del año 1946 dio muerte en compañía de su primo Mariano Macú Miculax a entre 14 y 15 niños y adolescentes, después de abusar sexualmente de ellos y mientras les asfixiaba utilizando una cuerda con la que ataba las manos y el cuello de sus víctimas. Aquél sicópata creó un ambiente de zozobra y temor en la Guatemala de aquellos días, obligando a todas las fuerzas de seguridad a dedicarse a la cacería, del sujeto o sujetos, involucrados en estos actos, cuenta Valdizán y puedes leer la historia completa aquí.

El caso Siekavizza

De aquello me acordé ahora que muchos chapines estamos viviendo el caso Siekavizza, caso triste e impresionante que incluye un presunto asesinato, la desaparición de dos niños, la fuga del principal sospechoso y la relación filial de este con personas que han ocupado altos cargos en el Organismo Judicial, incluyendo la presidencia del mismo.

El compromiso activo y la movilización de la familia y amigos de la víctima, Cristina Siekavizza de Barreda, ha despertado la participación ciudadana de centenares de personas que claman por una investigación seria, por el esclarecimiento de los hechos delincuenciales que podrían estar relacionados con el caso, y por la captura y castigo de los involucrados en ellos.  En un país en el que 98% de los delitos quedan impunes, la tarea es titánica y demanda la atención de todos aquellos que entiendan que, si no están indignados, es porque no están poniendo atención.

Para enterarte de detalles del caso te recomiendo Cristina Siekavizza y las mujeres silenciadas, por Sylvia Gereda.  También La extraña desaparición de Cristina Siekavizza y la incansable lucha por conocer su paradero, por Juan Manuel Castillo.

Indignados no sólo por el caso Siekavizza, sino por la espantosa cifra de delitos impunes,  a lo mejor este es el momento histórico apropiado para hace acopio de sentido común y de complicidad ciudadana en busca de justicia y para darle una respuesta contundente a la impunidad.  ¿Te apuntas, o te vas a hacer el loco?

La foto es por JEV.


13
Sep 11

“Nace un niño deformado”

Ha causado expectacion en la ciudad de Salamá, el nacimiento de un niño hijo de los esposos Felisa Andrade de Salvador y José Raimundo Salvador Coronel, que es un verdadero fenómeno, pues carece por completo de extremidades inferiores, ano y de sexo.

El rostro del recien nacido parece el de un anciano; la caja torácica y los brazos son normales, pero en vez de extremidades inferiores el cuerpo remata con una a forma de cola que recuerda a las fantásticas sirenas.

Se encuentra el fenómeno en el hospital nacional salamateco y ha sido vistado por muchos curiosos.  Entendidos en Medicina residentes  en aquella ciudad están estudiándolo con detenimiento.

Lo que llama la atención de esta noticia es que rebasa lo políticamente incorrecto para caer en lo totalmente inapropiado.  Mencionar a los padres de la criatura, por ejemplo.  Tratar de fenómeno al niño.  El hecho de que fuera visitado por curiosos.  Llama la atención porque El imparcial era un diario respetado y mainstream; no era una Extra, ni un Sucesos, publicaciones dedicadas a este tipo de asuntos y que ya no se si todavía circulan.

Esta entrada es parte de la serie Chuchos con longaniza, que estoy publicando desde que mi amiga, Olga, me trajo una serie encantadora de fotos de anuncios y publicaciones, del vespertino El imparcial, de la primera mitad del Siglo XX.


12
Sep 11

Perdido y encontrado

Esta noticia no puede ser, sino de aquellos tiempos en los que se amarraba a los chuchos con longanizas; y dice así: En la secretaría del Juzgado de Tránsito se encuentran a disposición de sus dueños los siguientes objetos que han sido encontrados por agentes de la policía en distintos lugares de la ciudad:  Una tarjeta de circulacion de Enrique López De León, una argolla de oro, un gorgorito y cuatro llaves, un paraguas de lastín negro,  un llavero con siete llaves, un par de guantes azul marino, un monedero de cuero conteniendo dos centavos y una capa de hule de color crema.

Saca, tu, tus conclusiones.


10
Sep 11

¿Le pica?

¿La cabeza? ¿El cuerpo? ¿Debajo del brazo? ¿En los piés? ¿Hemorroides? pues si le pica, o le arde, en donde sea, úntese Piojina.  Piojina calma picazones, ardores y erupciones; asea y hermosea el cabello; destruye parásitos en la cabeza y partes del cuerpo y dedos de los pies; cicatriza grietas y rajaduras; acaba con la “mazamorra”.

Piojina es de triple efecto: es ungüento, es shampú, es insecticida.  Asea y hermosea, cicatriza, desinfecta.  Pídala en boticas.  Así dice este anuncio, de la serie Chuchos con longaniza, que estoy publicando desde que mi amiga, Olga, me trajo una serie encantadora de fotos de anuncios y publicaciones, del vespertino El imparcial, de la primera mitad del Siglo XX.

Por cierto…¿qué es mazamorra? Googleé la palabra pero sólo encuentro postres y seguramente no es a eso a lo que se refiere este anuncio.

O tempora, o mores.  LOL.


09
Sep 11

Tome “Carnol” para engordar

Este anuncio de Carnol es particularmente irónico y divertido en esta época en la que todos quieren adelgazar.   Pues mira tú, que hubo un tiempo en el que algunos querían engordar.  Antes de publicar esta entrada googleé este producto y no encontré más que este foro.


08
Sep 11

“Transformaciones de adelanto que obra el cuartel…

Con esta fotografía, titulada Transformaciones de adelanto que obra el cuartel en los soldados que llegan a prestar el servicio, inauguro una serie de fotografías, noticias y anuncios de cuando se amarraba a los chuchos con longanizas.

Dice el texto que explica esta nota: Con muda elocuencia, las gráficas de arriba nos demuestran  el cambio radical que sufren en los cuarteles de la república, los soldados que llegan a prestar su reglamentario servicio militar.  En el grabado de la izquierda, vemos a tres muchachos en los momentos en que se presentan al cuartel, trayendo su equipaje en un desordenado y peor provisto “tanate”; visten sin gusto ninguno, con el más completo desaliño y carecen de garbo sus tallas.  En cambio, en el grabado de la derecha, los vemos transformados por completo, el traje puesto con esmero, el sombrero proporcionando mejor apostura a la cabeza y, en general, como si los hubieran hecho de nuevo.  Y como lo visual, lo de adentro, pues los soldados que se licencian, se van sabiendo leer y escribir, con buen bagaje de conocimientos de todo orden que los harán ciudadanos útiles.  Este último grupo, terminó su ciclo de servicio sobre las armas, el primero del mes en curso.

Mi amiga, Olga, anduvo por la Hemeroteca Nacional y, en un El imparcial de agosto de 1941 encontró el material que verás en esta serie de entradas.  La misma usará una categoría en común: Chuchos con longanizas, en alusión a la candidez que había en la sociedad chapina in illo tempore.  Muchas de las fotos, noticias y anuncios son políticamente incorrectos, como este que estas leyendo; divertidos como el del Carnol, o el de la picazón, o simplemente inapropiados, como el del niño deforme.  Ya los verás porque publicaré uno diario hasta que se acaben.


22
Jun 09

…¿y si sólo leyera pintas?

¡Hijos!, y si sólo leyera pintas, en vez de diarios, ¿con qué me encontraría? Con pintas como esta y con consignas seteneteras. Pero yo la tengo contra las pintas porque desde chiquito sabía que quien pinta pared y mesa, demuestra su bajeza.

Además, si no leyera diarios, cómo me enteraría -en un sólo paquete- de donde es que hay las ofertas que me convienen, a qué deudos debería irles a dar el pésame, quiénes de mis amigos talentosos están ganando premios, o participando en exposiciones y cosas así.
Los diarios, además, tienen para mí un gusto especial. Me place, de sobremanera, desayunar mientras los leo. Ahora ya sólo estoy suscrito a uno (porque hay que reducir costos) y los otros les echo un ojo en la Web antes de ir a la oficina, para luego leerlos allá. Pero me resisto a dejarlos todos de una sola vez porque medisfruto mucho mi café con leche, mis panes de manteca, mis frijoles y mis huevos acompañados por el sonido de las páginas de un diario y por el placer de leer en papel. Y…es que a mí me gusta leer en papel.
Admitirá usted que no es lo mismo desayunar mientras uno lee pintas, que hacerlo con un periódico a la mano.
De todos modos y desde siempre, los chapines la han tenido con los diarios. Ahora no me crea; pero seguramente fue en alguna obra de Pepe Milla que leí que ya en el siglo XIX los guatemaltecos eramos muy tacaños con los diarios; y el célebre costumbrista contaba que era común que en una manzana uno de los vecinos estuviera suscrito a un diario y que todos los demás lo leyeran por turnos.
Leo diarios, con regularidad, dede que tenía unos ocho años. Pero ya antes estaba familiarizado con ellos. Recuerdo muy bien cuando tenía cerca de seis y mi abuelito Jorge me leía las tiras cómicas de no recuerdo si de El Imparcial, o de La Hora. El primero me incomodaba mucho porque era tamaño estándar; y recuerdo que mi padre trató de enseñarme a doblarlo como lo doblaban en el metro de Nueva York, según él para que yo lo pudiera leer con comodidad.
En casa de mis padres siempre se recibían dos diarios y en ellos fui descubriendo a los columnistas favoritos de mi niñez: Antonio Nájera, Jim Bishop, Guzmán de Alfarache, y Manuel José Arce. Y también tiras cómicas como El fantasma, Mandrake, Ojo Rojo, El príncipe Valiente, y otras.
Con un diario, mi abuela, Frances me enseñó a hacer crucigramas y mi tío Freddy me enseñó los rudimentos del ajedréz. Y resulté mucho mejor para los primeros que para el segundo.
Con un diario les enseñamos a Simón, a Manix y a la Panchita -los mejores perros del universo mundo- a no ensuciar la casa.
En un diario crecí, y en otro crecí más. En un diario ví la foto de mi nana, Elena, cuando era llevada por unos policías luego de una riña en una cantina (¿o me lo imaginé?); en diarios envuelvo mi vida cuando tengo que mudarme de un lugar a otro; y con un diario espantaré a los gusanos durante mi último viaje.
La verdad sea dicha, no cambio los diarios por las pintas.

22
Jun 09

…¿y si sólo leyera pintas?

¡Hijos!, y si sólo leyera pintas, en vez de diarios, ¿con qué me encontraría? Con pintas como esta y con consignas seteneteras. Pero yo la tengo contra las pintas porque desde chiquito sabía que quien pinta pared y mesa, demuestra su bajeza.

Además, si no leyera diarios, cómo me enteraría -en un sólo paquete- de donde es que hay las ofertas que me convienen, a qué deudos debería irles a dar el pésame, quiénes de mis amigos talentosos están ganando premios, o participando en exposiciones y cosas así.
Los diarios, además, tienen para mí un gusto especial. Me place, de sobremanera, desayunar mientras los leo. Ahora ya sólo estoy suscrito a uno (porque hay que reducir costos) y los otros les echo un ojo en la Web antes de ir a la oficina, para luego leerlos allá. Pero me resisto a dejarlos todos de una sola vez porque medisfruto mucho mi café con leche, mis panes de manteca, mis frijoles y mis huevos acompañados por el sonido de las páginas de un diario y por el placer de leer en papel. Y…es que a mí me gusta leer en papel.
Admitirá usted que no es lo mismo desayunar mientras uno lee pintas, que hacerlo con un periódico a la mano.
De todos modos y desde siempre, los chapines la han tenido con los diarios. Ahora no me crea; pero seguramente fue en alguna obra de Pepe Milla que leí que ya en el siglo XIX los guatemaltecos eramos muy tacaños con los diarios; y el célebre costumbrista contaba que era común que en una manzana uno de los vecinos estuviera suscrito a un diario y que todos los demás lo leyeran por turnos.
Leo diarios, con regularidad, dede que tenía unos ocho años. Pero ya antes estaba familiarizado con ellos. Recuerdo muy bien cuando tenía cerca de seis y mi abuelito Jorge me leía las tiras cómicas de no recuerdo si de El Imparcial, o de La Hora. El primero me incomodaba mucho porque era tamaño estándar; y recuerdo que mi padre trató de enseñarme a doblarlo como lo doblaban en el metro de Nueva York, según él para que yo lo pudiera leer con comodidad.
En casa de mis padres siempre se recibían dos diarios y en ellos fui descubriendo a los columnistas favoritos de mi niñez: Antonio Nájera, Jim Bishop, Guzmán de Alfarache, y Manuel José Arce. Y también tiras cómicas como El fantasma, Mandrake, Ojo Rojo, El príncipe Valiente, y otras.
Con un diario, mi abuela, Frances me enseñó a hacer crucigramas y mi tío Freddy me enseñó los rudimentos del ajedréz. Y resulté mucho mejor para los primeros que para el segundo.
Con un diario les enseñamos a Simón, a Manix y a la Panchita -los mejores perros del universo mundo- a no ensuciar la casa.
En un diario crecí, y en otro crecí más. En un diario ví la foto de mi nana, Elena, cuando era llevada por unos policías luego de una riña en una cantina (¿o me lo imaginé?); en diarios envuelvo mi vida cuando tengo que mudarme de un lugar a otro; y con un diario espantaré a los gusanos durante mi último viaje.
La verdad sea dicha, no cambio los diarios por las pintas.

06
Nov 08

Los pequeños detalles olvidados de La Revolución

Cuando ví esta foto, ¿saben de qué me acordé? De cuando el Jueves Negro vi pasar a las huestes eferregistas, armadas con palos, bajo mi ventana.

La foto, empero, es de Los Chiquilines, nombre que se les daba a las huestes arevalistas que, cual grupos de choque, quitaban la propaganda y disolvían las manifestaciones de sus adversarios, el plena Primavera Chapina.

Está de moda echarle flores a La Revolución; pero en medio de de tanta loa, de tanta elegía y de tanto madrigal, se olvida que aquel período de la historia guatemalteca tuvo más que la faceta romántica que el socialismo destaca como único atributo digno de mención.
.
De hecho, hay personajes como Margarita Carrera, que estiman que es una tergiversación estudiar La Revolución y no estar de acuerdo con la Historia Oficial.  Esa postura, de ningunear el entendimiento integral de La Primavera, también la ha sostenido Edelberto Torres Rivas, que se refirió como una mera revisión que no está fundada científicamente, a la extraordinaria obra Guatemala, la historia silenciada, por Carlos Sabino.
.
Los bardos de La Revolución quisiera que no se hablara de las persecusiones y de las torturas, quisieran que no se hurgara en el asesinato de Francisco Javier Arana, quisieran que no se hablara de Los Chiquilines y de la Ley Mordaza.  Pero, francamente, no se puede entender La Primavera, sin ver todos sus ángulos.
.
He aquí dos ejemplos que parecerían detalles pequeños; pero que ayudan a aclarar la naturaleza autoritaria y arbitraria del período histórico que nos ocupan.
.
La Revolución les ponía impuestos a los radios. El Imparcial del 1 de agosto de 1945 anuncia que 20 de agosto, plazo último para inscribir radiorreceptores. Esto es porque conforme a un acuerdo gubernativo del 28 de junio, el gobierno revolucionario se reservaba el derecho de verificar en domicilios y en vehículos si la gente había pagado los Q.0.25 mensuales de impuesto por cada radio que hubiera en casas y automóviles. En caso de renuencia,  las autoridades procederían a sellar adecuadamente los aparatos radiorreceptores.

El Imparcial del 10 de diciembre de 1953 publica el siguiente titular; Multas a propietarios de barberías. ¿Sabe, usted, por qué? La Revolución le ponía multas a aquellos establecimientos que abran al público los días domingos; pero los peluqueros argumentan que en los días inhábiles es mayor la afluencia de clientes que requieren sus servicios.

Me cuanta mi amigo, Ramiro, que los barberos fueron amparados por la Corte Suprema de Justicia cuando también se prohibió que sus negocios estuvieran abiertos después de las 6:00 p.m. Los barberos argumentaban que era en las horas después del trabajo cuando sus clientes pasaban a visitarlos para arreglarse el cabello.

Hechos y detalles como estos forman parte de la verdadera Historia de La Primavera.  Y si manchan la Historia Rosa, pues que pena.  Sin embargo, los guatemaltecos nos beneficiamos mas conociendo la verdad, que colgándo oropel para esconderla.

La foto, por cierto, es de Guatemala, la historia silenciada, P. 114.