05
Jul 26

Felicitaciones a Estrada Cabrera

 

En un álbum de felicitaciones para el presidente don Manuel Estrada Cabrera encontré un tesoro de recuerdos familiares e históricos que une a dos ramas de mi familia alrededor de un suceso trágico y de otro festivo. Los personajes involucrados son mi tatarabuelo, Federico Chacón Valenzuela, y mi bisabuelo, Doroteo Hidalgo Santizo. En la historia —que ocurre el 21 de noviembre de 1912— también participan el presidente Jorge Ubico Castañeda, entonces jefe político de Retalhuleu, y mi tío abuelo Manuel Hidalgo Cabrera.

Album de celebración del cumpleaños 55 de Manuel Estrada Cabrera, en 1912.

1912 fue un año terrible para Estrada Cabrera porque el 8 de noviembre de ese año se suicidó su hijo Francisco; sin embargo, el 21 de noviembre de ese año fue el 55 cumpleaños del dictador. En el espíritu adulador que suele rodear a los mandatarios, y en especial el que rodeaba al presidente que nos ocupa, muchos guatemaltecos y extranjeros se vieron en el brete de felicitarlo por su cumpleaños, pero en el marco del duelo que vivía por la muerte de su hijo.

Mi abuelita Juanita y mi tía abuela La Mamita contaban que el 21 de noviembre era un día de gran fiesta no sólo familiar, sino de estado. El besamanos oficial se mezclaba con las celebraciones íntimas en medio de comidas, música e infinidad de arreglos florales que llegaban a la casa del mandatario. Sospecho que las tarjetas que forman parte del álbum citado arriba acompañaban aquellos arreglos. También llegaban cartas, telegramas y poemas dedicados al Benemérito de la Patria.

Carta de Doroteo Hidalgo a Manuel Estrada Cabrera.

Ahora te cuento de los mensajes que motivaron esta entrada.

El primero está fechado 21 de noviembre de 1912 y dice:

Sr. Lic. Don Manuel Estrada C. Presidente Constitucional de la República Ciudad

Respetable señor:

Tengo el honor de saludarlo, deseando que se encuentre mejor de su salud. Lo acompaño en este día, por ser fecha de dolorosa recordación que para usted antes era de gran felicidad. Como tanto me han engañado, no le creí nada a don Alfredo. Yo estoy a sus órdenes, y lo que usted mande lo haré, pues sabe que lo quiero y lo respetaré como a mi padre, porque siempre lo ha sido.

De usted, afectísimo y seguro servidor, Doroteo Hidalgo.

Doroteo Hidalgo fue esposo de mi bisabuela Gilberta Cabrera y ella era hermana del presidente Manuel Estrada Cabrera, ambos hijos de mi tatarabuela Joaquina Cabrera. Doroteo y Gilberta eran padres de mi abuela, Juana Hidalgo de Jurado, que se casó con Jorge Jurado Reyes y ambos fueron padres de mi mamá, Nora.

Doroteo le da el pésame al mandatario y hace una observación: Como tanto me han engañado, no le creí nada a don Alfredo; y por supuesto que me asalta una pregunta… ¿cuál era la naturaleza de los engaños?

Nota de Federico Chacon V. a Manuel Estrada Cabrera.

El segundo mensaje tiene la misma fecha que el anterior y dice: Federico Chacón V. felicita al Sr. Presidente Constitucional de la República, deseándole muchos años de vida y que la Providencia mitigue su cruel dolor.

Federico Chacón Valenzuela casado con Jesús Ubico y González fue el padre de mi bisabuelo, Federico Chacón Ubico. Él fue el primer esposo de mi bisabuela Adela Schuman Hart, ambos padres de mi abuela, Frances Chacón de Figueroa, madre de mi papá, Luis. Federico Chacón Ubico era primo de Jorge Ubico Castañeda.

Invitación, de Jorge Ubico, para la celebración del cumpleaños de Manuel Estrada Cabrera.

El tercer documento es una invitación firmada por Jorge Ubico Castañeda, jefe político de Retalhuleu, y por Eduardo Pérez F., alcalde 1º municipal. La misma dice:

Tenemos la honra de invitar á Ud. para que se sirva asistir el día 21 del corriente, á las 8 a. m., cumpleaños del señor Presidente Constitucional de la República, al Salón de Sesiones del Ayuntamiento, con objeto de dirigir un telegrama á aquel alto Funcionario y declarar inauguradas, en conmemoración de esa fecha las obras siguientes: En esta Ciudad: La 10ª Avenida; la prolongación y ampliación de la 9ª Avenida y de las Calles 5ª, 6ª, 8ª y 9ª; el Puente sobre el Río “Bolas” en la 9ª Avenida y el Nuevo Cementerio. En San Felipe: Una parte del Edificio destinado para las Oficinas públicas. En San Sebastián: El alumbrado público. En San Andrés: El Edificio para las Escuelas y un Jardín Escolar. Con motivo del duelo del señor Presidente Constitucional de la República, los festejos preparados tendrán verificativo el 9 de Febrero próximo. Somos de Ud. muy Attos. y Ss. Ss.

Telegrama de Jorge Ubico a Manuel Estrada Cabrera, parte 1.

Telegrama de Jorge Ubico a Manuel Estrada Cabrera, parte 2.

El cuarto documento es un telegrama íntimamente relacionado con el anterior. Está fechado el 21 de noviembre de 1912 y fue recibido en la Casa Presidencial ese día a las 10:00 a. m. y dice:

Al Señor Presidente:

Señor:

En virtud del reciente acontecimiento que ha llenado de duelo vuestro hogar y por el cual nunca estaréis consolado, se han suspendido en este departamento las demostraciones de regocijo que se tenían preparadas para celebrar, como se merece, el aniversario de vuestro nacimiento. Sin embargo, siendo de todo punto imposible dejar de hacer algo en una fecha tan querida para todos los guatemaltecos, se inaugurarán en conmemoración las siguientes obras: En esta ciudad: la prolongación de la décima avenida con ampliación de la novena avenida, y de las calles 5.ª, 6.ª, 7.ª y 9.ª; un puente sobre el río “Bolas”; y el nuevo cementerio. En San Felipe: una parte del edificio destinado para las oficinas públicas. En San Sebastián: el alumbrado público. En San Andrés: el edificio para las escuelas y un jardín escolar.

Vuestro Leal Servidor, Jorge Ubico.

Carta de la Escuela Práctica de Varones para Manuel Estrada Cabrera. Parte 1.

Carta de la Escuela Práctica de Varones para Manuel Estrada Cabrera. Parte 2.

Carta de la Escuela Práctica de Varones para Manuel Estrada Cabrera. Parte 2. En esta página está la firma de mi tío abuelo, Manuel Hidalgo.

El último documento dice:

La Escuela Práctica de Varones “Estrada Cabrera” A su Ilustre Fundador:

El 15 de Septiembre es la fecha de la libertad: la celebra el patriotismo. — El 15 de Marzo es la fecha de la legalidad: la celebra la democracia. — El 2 de Octubre es la fecha de una era de regeneración nacional: la consagra la justicia. — El 21 de Noviembre es el día del afecto y de la gratitud. — No es sólo una fiesta que se contrae al círculo íntimo de las expansiones familiares. — No pertenece sólo al hogar: es de la nación. —

El alma de Guatemala tiene vibraciones simpáticas para quien la lleva al engrandecimiento por el progreso y á la consolidación de sus mejores conquistas por la paz; para el que lleva por todas partes el acercamiento de los rieles y la luz de las escuelas; para el enérgico defensor de su integridad é incansable difusor de su cultura.

La niñez, en especial, rodea á su protector y amigo; él le ha dado Fiestas de Minerva y Escuelas Prácticas: la belleza de la flor á la par de la madurez del fruto. — El Señor Presidente Estrada Cabrera, tiene ya la más hermosa de las recompensas, aquella que sólo obtienen los grandes educadores: la sanción del porvenir. — El pasado y el futuro han cincelado su noble blasón de estadista. —

La Escuela Práctica de Varones, que se honra y se enorgullece de llevar el preclaro nombre de Estrada Cabrera, le significa una vez, en su día onomástico, á su ilustre fundador y protector, la expresión más sincera, más respetuosa, de profundo cariño y adhesión inquebrantable. — Y tanto más está con él cuanto que hay sombra de luto en su hogar, antes feliz y hoy herido de nuevo por la fatalidad de la desgracia. — Los dolores del Mandatario lo son también de la Escuela, que no olvida ni puede olvidar cuánto le debe. —

Reciba el Señor Presidente este recuerdo, en el que el destino ha querido poner la tristeza de un pésame.

Lo firman docentes de aquella escuela y entre las firmas me llamó la atención la de Manuel Hidalgo Cabrera, hermano de mi abuelita Juanita.

Al hojear el álbum es fácil darse cuenta de cómo las grandes fechas nacionales se entrelazan con las historias personales de quienes las vivieron. Telegramas, invitaciones y dedicatorias que, más allá de la formalidad, guardan el peso de lealtades y duelos, así como las de las complejidades de un tiempo en el que lo público y lo privado no siempre se separaban con claridad.

Gracias a Luis Andrés Schwartz y a @lic_mec/ por las pistas. 


29
Abr 26

119 años del atentado de la bomba

 

Hoy, hace 119 años estalló la bomba con la que un grupo de conspiradores guatemaltecos intentó matar al presidente don Manuel Estrada Cabrera. Ese intento de magnicidio fue uno de los episodios más fascinantes de la historia de Guatemala durante la primera mitad del siglo XX.

Atentado de la bomba contra don Manuel Estrada Cabrera. La foto me la envió Milton Estuardo Argueta.

Los hechos del 29 de abril de 1907 (y lo que les antecedió) están bien documentados; pero, además, con talento narrativo, la novela De cara al sol, por Milton Estuardo Argueta, ha traído a la actualidad aquella efeméride. En la foto se ve cómo quedó el carruaje presidencial en la actual Séptima avenida y 17 calle de la zona 1 —a un costado de la Policlínica del IGSS— exactamente donde pasé hoy en la tarde en un hecho de serendipia, sobre el lugar donde fue detonada la bomba. Atrás se ve la cúpula de San Francisco.
 
Al mismo tiempo fue triste ver que la casa desde donde los conspiradores operaron el dispositivo ya no existe. La casa no era gran cosa; pero era La Casa. Conservaba su alero de tejas en estilo previo a los terremotos de 1917 y 1918; pero, además… en los años 1940/50 en ella había vivido don Fortunato Mazariegos, segundo esposo de mi bisabuela, Gilberta, hija de doña Joaquina Cabrera. Dime si la vida no da las vueltas más misteriosas. Mi mamá recuerda haber visitado ahí a don Fortunato, que era el papá de mi tía abuela, La Mamita.
 
Don Manuel Estrada Cabrera iba acompañado por su hijo Joaquín en el carruaje; y los acompañaba su jefe del estado mayor, el que luego sería presidente José María Orellana. Los tres sobrevivieron porque el cochero no detuvo el vehículo en el lugar preciso para que la bomba cumpliera su objetivo.

La casa, de La Bomba, estaba donde se construye un edificio de blocks de cemento. Foto por Luis Andrés Schwartz.

 
Si te interesa la historia de Guatemala, seguramente querrás leer más sobre el atentado de la bomba. Caminar sobre ese pedazo de historia en plena zona 1 te muestra cómo el pasado guatemalteco late bajo el concreto de nuestras calles diarias.

16
Abr 26

¡Otro toro!, aniversario

 

Entre el 15 y el 16 de abril de 1920 turbas se reunieron frente al Colegio de Infantes de la ciudad de Guatemala para linchar a ex funcionarios del recién depuesto gobierno de don Manuel Estrada Cabrera al grito de ¡Otro toro! porque la idea era soltar a la víctima frente a aquel plantel y que corriera hacia la vecina Catedral Metropolitana para salvarse. Sin embargo, había nulas posibilidades de salir ileso porque la turba era densa y tenía mucha sed de sangre durante estos espectáculos macabros.

Escena de linchamientos en 1920. La foto la tomé de San Andrés Semetabaj y Guatemala en fotografías.

En un día como hoy el cadáver linchado de Francisco Gálvez Portocarrero —conocido como Cara de Ángel en la novela El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias— fue desmembrado y sus restos quedaron esparcidos frente a la catedral. Se habla de al menos 12 allegados al régimen asesinados ese día por la plebe. Entre las víctimas se cuenta a Jorge Lobo, allegado y colaborador de don Manuel; el coronel Miguel López, comandante del Fuerte Matamoros que participó en la defensa de La Palma (residencia del Presidente) y en el bombardeo de la ciudad durante la Semana Trágica. A pesar de que, junto con el también coronel Alberto García Estrada (segundo jefe de Matamoros), entregó el fuerte a las fuerzas unionistas para evitar mayor derramamiento de sangre, la multitud lo linchó salvajemente. El coronel García Estrada también fue linchado junto con Joaquín B. Madrid, allegado y colaborador cercano de don Manuel. Tanto Catherine Rendón, autora de Minerva y La Palma, el enigma de don Manuel, como Hernán del Valle, autor de El Partido Unionista de Guatemala: su participación en el derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera, y en el gobierno de Carlos Herrera, 1919-1921, recogen testimonios de los linchamientos.

Con respecto a Francisco Gálvez Portocarrero, René Johnston cuenta que la foto de abajo es de 1910, está retratada la familia Galvez. Al frente están sentados su bisabuela Feliza Castro Conde de Galvez y a su derecha su bisabuelo, el abogado Pedro Galvez Portocarrero que fue director de Aduanas, y director de la Sociedad Económica de Amigos de Guatemala. De pie, de izquierda a derecha algunos de sus hijos: Ricardo, María Teresa, y Francisco, conocido como Pocho, y fue un hombre muy guapo y colaborador cabrerista. Murió descuartizado por las turbas, y en El señor presidente, de Miguel Angel Asturias aparece como Cara de Ángel.  

Johnston añade: a mi tío abuelo lo hicieron pedazos, mi abuelo Federico fue muy valiente al llegar al lugar a recoger partes de su cuñado Pocho, solo logró una pierma, que fue lo que les llevó a sus padres. Pobres mis bisabuelos, debieron haber sufrido un “shock” al enterarse que habían destrozado a su hijo y ver que mi abuelo les llevó solamente una pierna, que fue lo que enterraron en el cementerio. Por otro lado, la abuela de Elsie [mi esposa], vió esos hechos, era aun una jovencita adolecente. Nos pudo contar lo mismo que describiste. Fue algo espantoso.

Famila Gálvez Portocarrero. Foto de René Johnston.

Luego del relato de Johnston, Mynor Calderón relata que su bisabuelo tambien murio frente a la Catedral Metropolitana a causa de ser cabrerista y por la turba, ese dia fueron dos personas, pero mi bisabuelo recibio una bala en la cabeza y fue exhibido

De vuelta a los linchamientos, se cuenta que la multitud arrastraba a las víctimas y las mataba a machetazos y golpes durante los espectáculos taurinos macabros. Entre el 15 y el 16 de abril la ciudad vivió saqueos, incendios y estos ajusticiamientos extrajudiciales. La casa de mi bisabuela, Gilberta Cabrera, fue saqueada durante estos acontecimientos.

Mauricio Pinto, en su tesis titulada La época de Manuel Estrada Cabrera a través de testimonios inéditos orales, describe los elementos de aquellos actos de violencia, que incluían gran ferocidad entre la multitud en la que también participaban mujeres, y el arrastre de los cuerpos con mulas y desmembramientos.

En esa obra, Eduardo Jiménez Castillo (un espectador que aportó sus recuerdos) cuenta que Oí cuando gritaban; ¡otro toro!… la gente estaba esperando en la calle con cuchillos, alfileres grandes de sombrero, machetes y palos. Y el ex presidente Miguel Ydígoras Fuentes relata que se oía un estruendo enorme de la gente pidiendo a los prisioneros para lincharlos… la gente estaba tan entretenida con las matanzas que decían; ¡otro toro, otro toro!.

Rafael Arévalo Martínez (autor de Ecce Perícles!) desrcribe: Un hombre con aire de matón, restregaba su machete de derecha a izquierda mientras gritaba: ‘¡Otro toro!’ En la puerta del Colegio de Infantes alguien respondió: ‘Ahora les va uno bueno’, mientras empujaba a un hombre acobardado que luchaba por no salir y dejaba las uñas en las baldosas de piedra… las turbas blandían en alto los miembros sangrientos; una mano compasiva escamoteó una cabeza separada del cuerpo que rodaba a puntapiés sobre el suelo y la cubrió con un sombrero.

A Luis Cardoza y Aragón se le atribuye (pero no he encontrado la fuente): Le tocó presenciar cómo un infeliz fue despedazado. No olvidó que una mujer, que varias mujeres, se mostraron más crispadas, vocingleras y feroces que los hombres. De las puertas del colegio apenas si la víctima avanzó tres, o cinco pasos, cubierto de pirañas.

Y así, entre el olor a sangre y el estruendo de ¡Otro toro!, la liberación de 1920 se cobró su precio en carne y huesos frente a las puertas mismas del Colegio de Infantes.


18
Feb 26

Uniformes, familia e historia

Desde principios del siglo XX el negocio de mi bisabuelo, Jorge Jurado Meany, era el de la confección de uniformes para oficiales del Ejército, funcionarios y empleados del gobierno. Su establecimiento quedaba en la Sexta avenida y Sexta calle de la zona 1, a un costado del Palacio Nacional. En el Museo Nacional de Historia todavía hay por lo menos una chaqueta elaborada en esa sastrería cuando ya la había heredado Humberto Jurado Reyes, hermano de mi abuelo materno. Aquel Jorge era el papá de mi abuelo, , Jorge Jurado Reyes, quien se casó con mi abuelita Juana Hidalgo Cabrera, y ambos eran padres de mi mamá, Nora.

De la antigüedad de aquel negocio hay varias evidencias:

Que por la Tesorería Nacional se erogue la suma de seis mil pesos moneda del país ($6000), que importan 15 uniformes para uso de los C. Cadetes de la 4ª. Promoción, graduados de la Académica Militar, contratados con don Jorge Jurado. Así lo acordó don Manuel Estrada Cabrera el 22 de febrero de 1917 en acuerdo refrendado por Luis Ovalle, secretario de Estado en el despacho de la Guerra. Publicación del 26 de febrero de 1917 en El Guatemalteco, que era el diario oficial.

Que la Tesorería Nacional se erogue la suma de nueve mil doscientos pesos moneda del país ($9,200) para pagar al ciudadano Jorge Jurado el saldo que se le adeuda por la confección de nueve uniformes destinados al servicio de los Jefes y Oficiales que se encuentran de alta en el Batallón Guardia de Honor, que se detallan en el recibo correspondiente, conforme comprobante adjunto; cantidad que se reintegrará a la propia tesorería oportunamente, quedando obligados dichos Jefes y Oficiales a amortizar su deuda por abonos mensuales de doscientos pesos como mínimo, acordó el presidente constitucional de la república, Carlos Herrera, el 7 de marzo de 1921, refrendado por Emilio Escamilla, secretario de Estado en el despacho de la Guerra. Publicación del 28 de marzo de 1921 en El Guatemalteco.

Que la Tesorería Nacional erogue la cantidad de dos mil novecientos pesos ($2900), para pagar a la sastrería de don Jorge Jurado, la confección de un uniforme para el chauffeur de la Secretaría de Hacienda, conforme a la factura que se acompaña, acordó el presidente José María Orellana el 14 de octubre de 1925 y la publicación fue refrendada por el secretario de estado en el despacho de Hacienda y Crédito Público, Carlos O. Zachrisson. Publicado el 24 de octubre de 1925 en El Guatemalteco.

Don Manuel Estrada Cabrera fue depuesto el 15 de abril de 1920, luego de 22 años de ejercer la presidencia de la república. Don Manuel era tío de mi abuela, Juana; hermano de mi bisabuela, Gilberta; e hijo de mi tatarabuela, Joaquina.

Carlos Herrera sucedió a Estrada Cabrera, entre el 15 de abril de 1920 hasta que fue derrocado el 15 de septiembre de ese año. Fue padre del doctor Rodolfo Herrera Llerandi con quien tuve el honor de conversar un par de veces.

José María Orellana fue el presidente que sustituyó a Carlos Herrera. Su imagen está en los billetes de Q1; y Carlos O. Zachrisson fue el secretario encargado de la transición de pesos a quetzales en 1924. Por eso es que su efigie está en los billetes de Q50.

Y así, tres acuerdos de hace un siglo unen a una familia con los rostros que llevamos en el bolsillo todos los días y con tres protagonistas de la historia de Guatemala.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por las pistas. 


19
Ene 26

Construcción de un árbol genealógico

Si en tu familia todavía se menciona a Manuel Estrada Cabrera (MEC), tu aporte puede amarrar un dato suelto y ayudar a construir una memoria compartida. Si, además, tu familia guarda vínculos con Quetzaltenango y figuran apellidos como Andrade, Arévalo, Cabrera, Cajas, Estrada-Monzón, Hidalgo, Mazariegos, Sáenz o Rivera, me interesa que me escribás, dice Luis Andrés Schwartz en la convocatoria abierta para la construcción de un árbol genealógico.

Haz clic en la ilustración para leer la convocatoria completa. Te la recomiendo.

Tu intuición es correcta: se trata del mismo MEC que fue jefe del Ejecutivo durante 22 años, desde el magnicidio de «Reinita» el 8 de febrero de 1898, hasta el 8 de abril de 1920. Ese día, la Asamblea Nacional Legislativa emitió el Decreto 1022, mediante el cual lo declaró imposibilitado para gobernar y «separado» de la Presidencia de la República. El desenlace ocurrió en un clima de efervescencia política, agudizado por el descontento tras los terremotos de 1917 y 1918. (Netflix: esos años piden una serie).

¿Por qué quiero que te involucrés o por qué querrías vos sumarte?, pregunta Luis Andrés Schwartz. 

Esta convocatoria no es universal ni se dirige a todos. Interpela a quienes conservan relatos, documentos, imágenes o inquietudes que aún no han encontrado cómo volver a latir, así como a quienes sienten la necesidad, inocente o insistente, de saber más sobre sus propios orígenes.

Hace más de una década sostengo un proceso de investigación y escritura. Busco dibujar las ramas de mi chiribisco genealógico que confluyen en una mujer ladina que nació y articuló su vida en Los Altos decimonónicos: Joaquina Cabrera (1836-1908). En mi esquema familiar, ella es mi quinta abuela en línea materna directa: la mamá de la mamá (Gilberta), de la mamá (Juana), de la mamá (Nora), de mi mamá (Guisela).

Desde ella, la línea familiar se ramificó como un delta, ancho y fértil. Los cauces iniciales fueron tres: Manuel José Estrada Cabrera (1857-1924), Juan Francisco Estrada Cabrera (1861-1895) y la benjamina Gilberta Cabrera (1870-1920). A ellos se sumaron parientes colaterales y por matrimonio, compadrazgos y redes de vecindad.

Sin embargo, la tarea se volvió compleja al intentar identificar la diáspora post-Semana Trágica (colapso del cabrerismo, 1920). La persecución y el repliegue familiar interrumpieron aquel tejido de afectos y vínculos que había sido cercano hasta entonces.

¿A quién le interesa Manuel Estrada Cabrera?, pregunta Luis Andrés, y responde: a vos, si este nombre te toca por algún lado. Y añado, yo, que el texto completo de la convocatoria es fascinante de leer, sobre todo si te interesa la historia de Guatemala, si te fascina la historia de la Belle Époque en esta país nuestro, si te llama la atención la genalogía, si eres intelectualmente curioso. 


16
Ene 26

De cara al sol, y coraje

La noche en que terminé de leer De cara al sol me costó mucho dormir. Me metí a la cama y estuve vuelta y vuelta porque no había modo de que me abandonara la vorágine de acontecimientos y emociones del final del libro. ¡Por supuesto que uno ya sabe en qué termina esa novela de Milton Estuardo Argueta!; pero eso no es óbice para que la narrativa del autor lo agarre a uno y —sin sombrero (porque estamos en 1907)— lo involucre con los últimos momentos de los perpetradores del atentado de la bomba contra don Manuel Estrada Cabrera y con los horrores que vivieron sus familias, sus cómplices, sus proveedores y quién sabe cuántos inocentes.

Haz clic en la imagen para comprar la novela.

El 29 de abril de aquel año, nueve meses después de que empezaron a planearlo —como si fuera un juego macabro—, cuatro jóvenes guatemaltecos reventaron una bomba al paso del dictador. Por supuesto que no ejecutaron el intento de magnicidio solos, y con ellos conspiró un grupo de patriotas que incluía hombres y por lo menos una mujer. El 20 de mayo de aquel año, Enrique y Jorge Ávila, Julio Valdés y Baltasar Rodil fueron copados y se suicidaron antes de caer en manos de la policía, en un inmueble que todavía puede ser identificado cerca de la Iglesia de San José.

Con talento narrativo, el autor nos lleva por el túnel del tiempo a la Guatemala de principios del siglo XX. Pero no solo en cuanto a ambientación física, sino a una ambientación de sentimientos y emociones, ambas impecables. Para sus lectores, Milton supo reproducir el espíritu de la Belle Époque chapina, salpicado por una tiranía, salpicado por una sociedad aterrorizada por el espionaje y la delación, y salpicado por el servilismo. La delación, el miedo y el temor son personajes en esta lectura. Eso sí, una Belle Époque en la que no faltaron hombres (y mujeres) como aquellos que Diógenes buscaba con una linterna.

De cara al sol tiene tres trances inquietantemente intensos: el del final, el capítulo XV y uno que no voy a contarte para no destripar la novela. Esta se lee fácil porque el lector es arrastrado por diálogos y acontecimientos arremolinados, acompañado por personajes entrañables, heroicos y despreciables. Acompañado por seres humanos en sus mejores y en sus peores momentos. En la novela, el problema moral del padre Castañeda ilustra muy bien cómo se vivía en aquellos tiempos. En pocas páginas los conspiradores pasan de: ¡Patojos huevudos, esos sí son hombres! a Idealistas. ¡Egoístas! y ¡Tontos!. ¿Cuántos así hay en el Helicoide de Caracas, o en las calles de Irán? Siempre son los jóvenes los que ponen los muertos cuando hay que sacar a una dictadura enraizada con la complicidad de los viejos.

¿Qué te digo? Si disfrutas los relatos buenos, si te cautivan las novelas históricas y si te enamora aquel período de Guatemala, esta novela es para ti. Para mí tuvo atractivos adicionales porque crecí con bisabuela, abuelas y tía abuela que me contaban historias de aquellos tiempos; porque soy aficionado a la historia y a las fotografías de aquel entonces; porque mi sobrino Andrés estuvo involucrado como investigador; porque el Establo de Schuman —que era de mi tatarabuelo Emilio— aparece mencionado en la novela cuando quedaba en la Cuarta calle poniente, en el inmueble donde vivían mis abuelos cuando nació mi papá; y porque la detonación de la bomba ocurrió en la Séptima avenida sur, frente a una casa que todavía existe, vinculada a don Fortunato, que luego se casaría con mi bisabuela doña Gilberta, hija de doña Joaquina Cabrera. ¡La vida es un Velasquillo peculiar, con un sentido del humor retorcido!

De cara al sol te va a sacudir la conciencia, te va a hacer sentir orgullo chapín y, sobre todo, te va a recordar que la libertad nunca fue gratis… y que siempre hay que pelear por ella.

Columna publicada en República


19
Ago 25

Abuelito Jorge, recuerdos vivos

 

El abuelito Jorge fue esposo de mi abuelita Juanita y padre de mi madre, Nora. Nació con el siglo XX y, a pesar de que murió cuando yo tenía solo siete años, tengo recuerdos vívidos de él. Hoy sería su cumpleaños.

Juana de Jurado y Jorge Jurado en Nueva York, ca. 1924.

En las tardes, esperábamos la llegada de El Imparcial, un vespertino célebre en la Guatemala de aquel siglo, y buscábamos dos cosas: esquelas y las tiras cómicas. Las primeras no eran de mi interés, pero las segundas sí, y él hacía lo posible por explicármelas. Recuerdo a Trucutú (un cavernícola) y a El Capitán y Los Cebollitas (que giraban alrededor de las diabluras de dos chicos).

Me enseñó que cuando uno se enchilaba con chiltepes, más que tomar agua para aliviarse, era mejor comer pan. Recuerdo en la mesa del desayuno panes franceses y cubiletes de Las Victorias. Con la botella de miel de abejas me mostraba la burbuja que subía y decía que era el paracaidista.

Lo recuerdo siempre de traje y sombrero. Trabajaba en el Banco de Londres e iba y venía caminando por la zona 1. Era de aquellos caballeros que, al llegar a su casa para almorzar, se quitaban el traje y la camisa para ponerse ropa de estar. En la tarde, volvían al trabajo con una camisa limpia. Pues bien, una vez, por travesura al modo de Los Cebollitas, mi hermano y yo le pusimos mocos (sí, jutes) a su camisa limpia. Esa fue la única vez que lo vi enojado. Furibundo. Tan enfadado que mi abuelita Juanita y mi tía abuela, La Mamita, nos agarraron a mi hermano y a mí y nos metieron al dormitorio, lejos del alcance de George, como le decía mi abuela. Mi hermano y yo, por cierto, cambiamos el nombre de abuelito George por abuelito Chocho, término coloquial para referirse a las personas mayores.

George y La Juanis se casaron en 1924 luego de la caída de don Manuel Estrada Cabrera y él expresidente participó la boda de aquellos jóvenes en representación de los padres de mi abuelita Juanita que habían muerto durante los eventos de 1920. Ambos se fueron a vivir a Nueva York, donde el abuelito Jorge trabajó hasta que —por motivos familiares— tuvieron que regresar a Guatemala. Allá perdieron una hija recién nacida, de nombre Yolanda, y mi abuelita Juanita me contó que George había aprendido a tocar el banjo. Mi tío Rony también fue hijo de George y La Juanis.

Haz clic en la ilustración para visitar @Lic_MEC.

Antes de casarse y de adolescente, el abuelito Jorge, estudió en la Escuela Práctica para Varones y se escapó de ese plantel cuando estaba militarizado en tiempos de Estrada Cabrera. Eso le valió que sus padres lo castigaran severamente, castigo que no le hizo mella.  En la casa de sus padres, el abuelito Jorge tenía un aguacatal al que se encaramaba para cubrir los frutos con bolsas de papel Kraft. ¿Para qué? Para protegerlos contra los pájaros. Mi madre cuenta que eran aguacates deliciosos. 

Aquellos pequeños momentos —las tiras cómicas, el pan para el chiltepe, la burbuja en la miel— se han quedado grabados en mi memoria. El abuelito Jorge, de a sombrero, me enseñó que las lecciones más simples son las que perduran, y que un caballero, incluso encolerizado, deja un legado de cariño y recuerdos imborrables.


17
Jun 25

Billete lindo, valor perdido

 

El 7 de julio de 1906 hubo una audiencia de remate por $1317 —más costas e intereses— en un proceso que siguió mi tatarabuela Jesús Ubico de Chacón contra Francisco Frías Fernández.

La nota que involucra a mi tatarabuela ilustra la pérdida de valor del quetzal.

El remate consistió en la subasta pública de dos casas, las números 26A y 26B, ubicadas en la 12 calle oriente de la ciudad de Guatemala. Para referencia, la 12 calle de la actual zona 1 es donde se ubica el Arco de Correos. Ambas casas estaban valuadas en $10,000.

En 1906, el peso era la moneda de curso legal en Guatemala, utilizada desde 1859 hasta 1925, cuando fue reemplazada por el quetzal. Durante este período, el peso guatemalteco estaba vinculado al sistema monetario internacional, inicialmente al franco francés (1870-1895) a una tasa de 1 peso = 5 francos; pero, tras la suspensión de la convertibilidad en 1895, su valor comenzó a devaluarse debido a la emisión de moneda fiduciaria sin respaldo.

En 1906, el peso guatemalteco ya no estaba respaldado por un patrón oro o plata de manera estricta, y su valor estaba influenciado por la inflación y las políticas monetarias del gobierno de Manuel Estrada Cabrera. Durante este período, la economía guatemalteca sufrió alta inflación debido a la emisión excesiva de billetes por parte de bancos privados, lo que depreció el peso.

Según Grok, $1017 pesos guatemaltecos de 1906 equivalen aproximadamente a Q21.95 de 1925; o sea, Q1273 quetzales de 2025, ajustados por la inflación estimada. ¿Ves cómo ha perdido valor el quetzal en los 100 años de su historia? Esto se me ocurrió porque el Banco de Guatemala está celebrando que el billete de Q1 fue reconocido por su diseño conmemorativo y sus características de seguridad. Lo cual me pareció chulo porque mi padre vendía papel de seguridad para bonos, acciones, timbres, sellos y billetes. También porque el banco central hubiera sido mejor que celebrara el valor del quetzal, en vez del papel, la cinta, el sistema de impresión y la cinta plástica en una promesa en papel que se ha devaluado considerablemente.

Mientras el Banco de Guatemala festeja el diseño de un billete, el verdadero desafío es recuperar la confianza en una moneda que pierde valor frente a la inflación y las promesas vacías. ¡Es hora de valorar el poder adquisitivo, no solo el papel!

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista. 


18
Mar 25

Oro en reses y caballos

 

Con ocasión de la Exposición Pecuaria de 1909, el Comité Ejecutivo de dicho evento publicó la lista  de premios obtenidos el 24 de noviembre. En dicha publicación se le agradece al presidente Manuel Estrada Cabrera por su apoyo decidido y su colaboración patriótica para el feliz éxito del certamen. También se menciona a mi tatarabuelo, Emilio Schuman, como ganador en dos categorías:

Medalla de oro en la sección de crianza de ganado vacuno por su grupo de ganado raza Durham.

Diploma de medalla de oro en la sección de ganado caballar por su pareja de reproductores.

Emilio Schuman era propietario del Establo de Schuman donde prestaba servicios de transporte y otros relacionados con el ramo. También criaba caballos y reses e incursionó en el campo de la minería. Era el padre de mi bisabuela, Adela

Las fotos son de la Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1909-1910, Tomo XXVIII.


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Nov 24

Historia sin maniqueísmos

Una nueva plataforma de divulgación histórica fue publicada hoy, que es el cumpleaños de Manuel Estrada Cabrera, quien fuera presidente de Guatemala entre 1898 y 1920.

@Lic_MEC es un proyecto que busca repensar el legado de Estrada Cabrera y descubrir las facetas menos conocidas de su vida privada. Por medio de imágenes inéditas y documentos históricos, el investigador, Luis Andrés Schwartz, busca generar un diálogo entre el pasado y el presente que ilumine las tensiones entre la memoria y el olvido que moldean la identidad nacional.

En aquel espacio, el autor invita a que, si te interesan la historia, la memoria colectiva, o los personajes que marcaron el destino de Guatemala, te unas a esa conversación. Por eso escribo y comparto esta nota.

Por supuesto que no se trata de lavarle la cara al dictador, pero tampoco de condenarlo y denostarlo sin atreverse a atisbar la complejidad del hombre y lo fascinante que es la historia de un abogado de provincia que, después de décadas de guerras y rebeliones, después de una sucesión de militares y después de un magnicidio, gobernó este país de díscolos durante 22 años.

Colocación de la primera piedra del Mapa en Relieve. Foto de Historia de Centroamérica.

La suya no fue una dictadura vacía por el poder mismo, sino que respondió a los ideales liberales afrancesados y al positivismo de Augusto Comte que estaban de moda entre muchos intelectuales de su época, ideales encarnados en Minerva, la diosa guerrera de la sabiduría, enfrentada a la ignorancia y al oscurantismo. No es que yo apruebe aquellas dos corrientes, pero es un hecho que estaban de moda.

Tal vez no es casualidad —porque la vida hace cosas así— que, en la ciudad de Guatemala, el único resabio que sobrevivió de su presidencia sea el Mapa en Relieve una obra intelectual, ingenieril y humanísticamente monumental, propia de la ilustración atenea de los tiempos de Estrada Cabrera. No es casualidad que su magnífico Templo de Minerva fuera dinamitado.

Inauguración del Mapa en Relieve en 1905. Foto de Cultura Histórica de Guatemala.

Porque conozco a cierto tipo de lectores, repito que estas líneas y otras que escribo en torno a este personaje no son para ensalzar al Lic_MEC, sino porque… dime si, cuando ves una fotografía de aquellos años, no se despiertan tu curiosidad y tu fascinación por la historia. Dime si no se te antoja tomar un coñac mientras escuchas La flor del café en el corredor de una casona de la zona 1, sentado en un sillón de mimbre, junto a un patio en el que abundan las colas de quetzal.