01
Mar 17

¿Justicia ancestral a prueba?

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José Rodrigo Juárez, Erick Rolando Ruano y Lebner Rubin Monterroso, teniente y subtenientes del ejército respecticamente, fueron detenidos ilegalmente en San Juan Sacatepéquez por un grupo de encapuchados. Monterroso fue cruelmente torturado y se halla en el Centro Médico Militar con traumas craneocefálicos y laceraciones; Juárez y Ruano fueron llevados a la sede de la Policía Nacional Civil en aquella población.

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Aquel acto de barbarie ocurrió hoy, a sólo dos días de que, en Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, falleciera Cándido Méndez, luego de que fuera vapuleado el 22 de febrero pasado.

¿Ya viste la reacción del Procurador de los Derechos Humanos, o la del Ministerio Público? Los culpables de estos actos delincuenciales, ¿serán perseguidos, procesados y condenados? Si los responsables son autoridades ancestrales, ¿quedarán impunes?  Por otro lado, ¿De qué se acusó a los sindicados?

La pena impuesta, ¿fue proporcional al delito cometido? ¿Cómo se distingue la justicia ancestral de las acciones de vigilantes encapuchados en poblaciones indígenas?

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La justicia ancestral ya está reconocida en la Constitución en el artículo 66; y está por verse si la reforma del sistema de justicia va a integrar este tipo de actos, y cómo; así como está por verse si va a ser reconocida la capacidad de juzgar y de hacer cumplir lo juzgado por parte de las autoridades ancestrales al mismo nivel  que el de los jueces y magistrados de la jurisdicción ordinaria.

Actualización: Hice una consulta en @luisficarpediem y resulta que de 40 personas que la contestaron una opinó en el sentido de que la cultura puede ser fuente de impunidad en el caso de los torturadores; los demás fueron de la opinión de que los torturadores deben enfrentar cargos independientemente de que, dentro de sus culturas, sean autoridades ancestrales.:

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15
Oct 10

Los talibanes y La Antigua

Las malas leyes crían la inexistencia de autoridad.  ¿Quién va a respetar a la autoridad si hay una ley que prohibe que vayan más de una persona en moto, y por todas partes circulan ¡hasta dos asaltantes por moto!?

A mí me gustaría que los medios noticiosos que informaron cuando en Todos Santos Cuchumatán se estableció la prohibición de vender y consumir licor, informaran qué ha pasado en aquella población (y en otras que hicieron lo mismo) ahora que ya pasó un buen tiempo desde la prohibición.  Estoy seguro de que encontrarán que la gente se va a chupar al pueblo vecino, que hay gente que chupa a escondidas, que hay contrabando de guaro, que casi nadie respeta aquella norma absurda, que se ha convertido en delincuentes a gente que no hace nada que sea criminal, que una moralina ridícula ha ocasionado enfrentamientos que hacen muy tensas las relaciones sociales.  Lo que pasa en Chunimá, Quiché, es un ejemplo de lo que ocurre cuando las leyes dejan de ser aquellas normas generales y abstractas, de conducta justa, que deberían ser; para convertirse en regulaciones espacíficas, concretas e intrusivas.  Lo que ocurría (¿u ocurre?) en Acatenango es otro ejemplo de lo que hacen las leyes malas.

Y que aquello ocurra en los grupos tribales (gemeinshaft) no debería extrañarnos; empero, cuando empieza a ocurrir en las ciudades y las hordas prohibicionistas y controladoras empiezan a infectar a la sociedad (gesellshaft) , entonces hay que alarmarse.  Esto es porque se está admitiendo que el supuesto interés colectivo, puede y debe privar sobre los derechos individuales.  Y eso es muy peligroso.

Esto está ocurriendo en La Antigua Guatemala, en donde como no se pudo prohibir totalmente la venta de licor, los talibanes están por conseguir que sean aprobados horarios de convento para los negocios de aquella ciudad.  Los proponentes de las regulaciones pretenden que, si usted tiene hambre a las 10:01 de la noche, no pueda encontrar un restaurante abierto para cenar.  Pretenden que si usted necesita leche, pan, huevos, mantequilla, o jalea a las 5:00 de la mañana, no encuentre una tienda abierta para adquirirlos.


27
Oct 09

Si mi abuelita tuviera ruedas…

Si no vendieran licor en Santiago, no habría ebrios, dice un reportaje que leí hoy. Resulta que en Santiago Chimaltenango, como en Todos Santos, en Acatán y otros pueblos indígenas de Los Cuchumantanes, las autoridades locales han prohibido la venta de licores; según ellos, para evitar el alcoholismo y la violencia intrafamiliar que imperan entre la población. En algunos de esos pueblos se ha llegado a extremos como prohibir el juego de básquetbol y el divorcio.

Eso de que con no vender licor ya no van a haber bolos, se parece a aquello de que con prohibir la tenencia y portación de armas, los asaltantes, secuestradores, sicarios y otros delincuentes ya no van a seguir siendo criminales. Se parece a aquello de que si la pobreza es falta de dinero, lo que hay que hacer es imprimir más billetes. Eso de que las leyes pueden moralizar a la gente es bien intuitivo, pero si uno se detiene a pensarlo bien…no tiene pies ni cabeza. Si las cosas fueran así, la guerra contra las drogas y las prohibiciones sobre el consumo, comercio y tenencia de estupefacientes ya hace años que hubiera acabado con el narcotráfico y con la narcodependencia.
Lo peor de todo es que creencias como las citadas sólo refuerzan la creencia de que a mí las cosas me pasan, contraria a la de soy el responsable de mi vida no sólo no resuelve los problemas, sino que refuerza una cultura de negación y de irresponsabilidad. Si la gente cree, de verdad, que la culpa de la pobreza y de la violencia intrafamiliar es del guaro y no de las personas; si la culpa de la delincuencia es de las armas y no de las personas; si la culpa de la narcodependencia es de las drogas y no de las personas se está criando un espantoso monstruo cultural.
Si mi abuelita tuviera ruedas, sería bicicleta; pero resulta que no.

26
Oct 09

La increíble Carrera de las animas

Allá por 1986 visité Todos Santos Cuchumatán para la fiesta de todos los santos, el 1 de noviembre. Con un grupo de amigos viajamos hasta Quetzaltenango, donde pasamos la noche, y de ahí agarramos para Huehuetenango y para Todos Santos. El camino fue espectacular y también todo el viaje. Pero nada nos había preparado para lo que vimos en aquella población.

Por supuesto que lo primero que deja boquiabierto es el colorido de los trajes típicos de Todos Santos; pero luego…casi todo el pueblo estaba borracho. Hombres, mujeres, ancianos, y preadolescentes estaban ebrios. Había varias marimbas en las calles y mucha gente bailaba más de forma ritual, que de forma lúdica. Nosotros compramos nuestro pulmón de aguardiente y disfrutamos de la fiesta. Un pulmón, por cierto, es un litro que viene en un envase que asemeja, precisamente, un pulmón.

Lo más impresionante, sin embargo, es ese rito que se conoce como La carera de las ánimas. Un reportaje nos cuenta que en la carrera cuelgan un gallo de las patas en un extremo de la pista, para que el montador más audaz le arranque la cabeza y luego ofrezca la sangre del animal a la madre tierra. Aparte de eso, la carrera constituye una forma de demostrar valor y coraje. Cada jinete alquila su caballo por Q1 mil. Aparte, desde el velatorio comienza el consumo de bebidas embriagantes. “Muchos participan ebrios en la cabalgata, y si alguien pierde la vida es señal de que será un buen año”.

Juan Mendoza, ex jinete que participó en varias ocasiones en aquella actividad, el ritual representa un orgullo para cualquier todosantero, porque es un sacrificio para los ancestros. “El jinete que sacrifica su vida, su nombre forma parte de la historia de las tradiciones del pueblo. Esa acción deja claro de dónde venimos”, explico.

Cuando visité Todos Santos, en aquella ocasión, vi caer varios jinetes, pero no vi muerto alguno; y claro que vi al gallo colgado.

El Todos Santos de ahora es bastante distinto al de 1986; pero estoy seguro de que la celebración del 1 de noviembre será algo inolvidable para quienes tengan la oportunidad de vivirla.

La foto es por Mike Castillo, de Prensa Libre.

23
Nov 08

¿Todos santos, en Todos Santos?

La primera vez que visité Todos Santos fue para la fiesta patronal del lugar, a finales de los años 80. Lo que más me impresionó fueron tres cosas: El camino -que es un gozo para los sentidos-, la competencia a caballo -que es una locura-, y el hecho de que todos: hombres, mujeres, jóvenes, ancianos estaban borrachos. No borrachos propiamente, sino bolos perdidos.

El tema me ha llamado la atención porque he leído que para reducir problemas, como delincuencia, violencia intrafamiliar, sucidios, desordenes, y otros, los habitantes recurrieron al recurso intuitivo de prohibir la venta de alcohol.

Eso me ha recordado que mi abuelita Juanita contaba que, en Nueva York, durante la Prohibición, no había casa en la que a ella y a mi abuelito Jorge, no les ofrecieran licor; y que lo servían en tasas, para que pareciera que estaban tomando café. Ella también me contaba de los speakeasys o cabarés clandestinos a los que iban a parrandear. Una de mis exmaestras contaba que su madre hacía ginebra en la tina de su baño.

El punto es que, si los todosanteros creen que con prohibir el alcohol se les van a acabar sus problemas de alcoholismo, están equivocados. ¿O acaso las Guerra contra las Drogas ha acabado con la drogadicción y la narcoactividad? ¡Al contrario! Lo que pasará como consecuencia de la gazmoñería de unos y de la ingenuidad de otros es que ahora la gente será delincuente por hacer lo que antes hacía de igual manera. Pasará que habrá corrupción para que se pueda vender el guaro. Pasará que la gente irá a comprar el licor a lugares vecinos. Y pasará que los ayatolas locales perseguirán y atormentarán a los bolitos que se expongan. A Todos Santos hay que ponerle el ojo porque es uno de esos lugares en donde a la gente le puede dar por linchar.

Fuenteovejuna está actuando en Todos Santos. La decision ha sido tomada por un grupo de pobladores al margen de las autoridades establecidas y de la ley; en abierto desafío al estado de derecho. ¡Este es el verdadero peligro de lo que ocurre allá!. Adicionalmente este es un caso típico en el que la gente no tiene empacho alguno en erradicar un derecho como el de la libertad; para perseguir un interés como es el del orden.

Admito que las intenciones son buenas…pero donde los derechos individuales quedan sometidos a los intereses colectivos, lo que quedan son la servidumbre y el sometimiento a quienes ejercen el poder. Y, además, es una ilusión creer que con una prohibición de esas se va a acabar la afición de la gente por las bebidas alcohólicas. La gente no bebe en exceso porque sea permitido, sino por otras razones.

La gente, en Todo Santos (y en otros lugares también), ha satanizado al alcohol debido a que le atribuyen el orígen de todos sus males. ¡Cuidado con esto!, porque esa creencia es característica de la negación de la responsabilidad individual. Quienes creen que el guaro es el responsable de la delincuencia, de la violencia, o del escándalo -deliberadamente, o no- se rehusan a reconocer que las personas individuales son las responsables de las decisiones que toman y de sus consecuencias.

La proliferación y el apoyo comunitario a la creencia de que a mí las cosas me pasan, contraria a la de soy el responsable de mi vida, no hace nada bueno, ¡pero nada bueno!, por la educación cívica de los guatemaltecos.

El vídeo lo hallé gracias a Enchiel.


23
Abr 08

Los todosanteros de Hans Namuth

La exhibición de retratos y fotografías de todosanteros, por Hans Namuth, en el Museo Ixchel, está de no perdersela. El fotógrafo capta de una forma impresionante la personalidad, la fuerza y el encanto de sus retratados, de sus condiciones y hasta de sus mascotas.

Yo no lo sabía pero ya conocía las fotos de Namuth debido a que The two crosses of Todos Santos, escrito por Maud Oakes, es un libro que he disfrutado mucho. Lo leí la primera vez luego de mi primer viaje a aquella población en 1987; y lo volví a leer luego de que me lo robaron cuando vivía en La Antigua y tuve que reponerlo tras mi segundo viaje a Todos Santos. Namuth hizo las fotos para ese libro.

Hans Namuth nacio en Alemania en 1915. muchas de sus fotos fueron publicadas en las revistas Life y Vu. Murió en 1990.

De aquella población de Huehuetenango, escribió: Todos Santos está conmigo, es parte de mi ser diario.