27
Ago 13

Miley Cyrus y José Ortega y Gasset

Algunos comentarios de Facebook, entre ayer y hoy, mostraban perplejidad por el hecho de que mientras que cabe la posibilidad de que los Estados Unidos de América intervenga en Siria, los medios de comunicación masivos estaban más interesados en Miley Cyrus y su numerito con Robin Thicke.

En abril pasado participé en un coloquio titulado La libertad y autoridad en el pensamiento español, durante el cual leímos y discutimos a Pedro Calderón de la Barca, Miguel de Unamuno y a José Ortega y Gasset.  Es este último el que nos da la clave de por qué es que en la sociedad en la que vivimos mucha gente está fascinada con Miley Cyrus, las Kardashian, y Honey Boo Boo.

Pregunta Ortega y Gasset: ¿Qué es lo que vemos y al verlo nos sorprende tanto? Vemos la muchedumbre, como tal, posesionando de los locales y utensilios creados por la civilizacion.  En este caso los medios masivos (¡que son masivos!)…la muchedumbre, de pronto, se ha hecho visible, se ha instalado en los lugares preferentes de la sociedad.  Antes, si existía, pasaba inadvertida, ocupaba le fondo del escenario social; ahora se ha adentrado en las baterías, es ella el personaje principal. …”lo característico es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho a la vulgaridad y lo impone dondequiera”.  La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto.  Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo corre riesgo de ser eliminado. Y claro está que ese “todo el mundo” no es “todo el mundo”.  “Todo el mundo” era, normalmente, la unidad compleja de masa y minorías discrepantes, epseciales.  Ahora todo el mundo es sólo la masa. Este es el hecho formidable de nuestro tiempo, descrito sin ocultar la brutalidad de su apariencia…quien no entienda esta curiosa situación moral de las masas, no puede explicarse nada delo que hoy comienza a acontecer en el mundo.


26
Sep 08

¿$700 mil millones para rescatar empresaurios?

Si usted está escandalizado por la perspectiva de que en los Estados Unidos de América los empresaurios mercantilistas de Wall Street sean rescatados de sus malos negocios, usted no es el único. Ese rescate les costará a los tributarios gringos unos $700 mil millones, dinero que entrará al mercado y, además de indignación, causará inflación.

¡Esta no es una solución capitalista, o de laissez faire!, sino que es una solución política, típicamente mercantilista que deliberadamente beneficiará a unos, en perjucio de otros.
.
La solución capitalista apunta a que todos los que participaron de la fiesta de las tasas de interés subsidiadas para gente que no podía pagar casa barata, paguen el precio de haber aprovechado el poder de legislar para obtener privilegios. Ya sea el privilegio de emitir papeles para multiplicar ganancias, o el privilegio de comprar casa barata. No hay tal cosa como laissez faire, en un mercado regulado como es el mercado financiero.
.
La solución capitalista apunta a que los tributarios no tienen por qué pagar, a la fuerza, por negocios en los que no tuvieron –qua tributarios- nada que ver.
.
La distinción entre la solución capitalista y las pretendidas soluciones mercantilistas son importantes porque se halla en la raíz del problema: el capitalismo apunta hacia la responsabilidad individual; en tanto que el mercantilismo apunta hacia la responsabilidad diluida en el colectivo. Y si no se entiende la raíz praxeológica del problema, o no se quiere entender por motivos ideológicos o políticos, no se va a entender la posible solución del entuerto.
.
Como escribió José Orgega y Gasset, citado al lado de la obra que ilustra esta entrada: Orden no es una presión que desde afuera sobre la sociedad, sino un equilibrio que se sucita en el interior. Dicha definición orteguiana se aplica igualmente al mercado. Si se intenta imponer orden en la sociedad, o en el mercado, desde afuera, ocurren el desequilibrio y los incentivos perversos del tipo de los que generaron la crisis actual.
.
Si no se entiende esto, no se entiende la raíz del problema, y no se entenderá una posible solución…o unas posible soluciones. La realidad no es opcional, dijo acertadamente mi filósofa favorita Ayn Rand.
.
La obra que ilustra esta entrada se llama Relaciones infinitas y es de Lourdes y Arturo de la Riva.

19
Jun 07

El gobierno como monopolio del poder

“El gobierno no es sino el monopolio del poder; a quien o a quienes llegan, les estamos dando la capacidad de utilizar la fuerza y la coacción. Emplear todo eso para promover intereses particulares tiene graves consecuencias”, dice mi amigo y maestro, Julio César De León Barbero en una entrevista que publicó hoy el suplemento Tribuna, de Prensa Libre.

De León comparte otras ideas útiles para el elector y para el tributario en tiempos de elecciones:

Si quisiéramos erradicar la corrupción, se debería impedir a los gobernantes, a todo nivel, precisamente promover intereses particulares.

Nada más equivocado que poner la confianza no en la ley y el derecho, sino en el carácter o el estado de ánimo de alguien.

Necesitamos una mayor madurez cívica: abandonar el estado de infantilidad, en el cual el ciudadano ve al Gobierno como papá.

La vida nos ha sido dada, pero cada uno tiene la harta obligación de mejorarla, siendo productivos, y no esperando que a costillas de otros yo pueda mejorar mi propia calidad y mis propias condiciones de vida.

El filósofo español José Ortega y Gasset se quejaba, a principios del siglo 20: “No hay partidos alrededor de una idea, hay agrupaciones alrededor de un jefe”. Yo cambiaría la palabra por cacique, y ya estamos en Guatemala.

Foto por Prensa Libre.