10
Jul 26

¿Quién paga daños de etanol?

 

Si los promotores del etanol consiguen su propósito de imponer ese producto, va a haber daños. ¿Quién va a pagar esos daños?

Mi cuate, César, publicó que el manual de un vehículo dice: si cuando se utiliza mezcla de gasolina con alcohol el rendimiento del vehículo no resulta satisfactorio, o el ahorro de combustible no resulta satisfactorio, cambie inmediatamente a gasolina sin plomo, sin contenido de alcohol.

Advertencia de un fabricante de vehículos: el etanol puede perjudicar el rendimiento.

A ese comentario, un lector de @luisficarpediem, Pepe, añadió: Lo que me preocupa es qué pasará con los motores que no son carros que también usan gasolina. Personalmente uso una desbrozadora y definitivamente no funciona con etanol. También están las plantas de emergencia que generan electricidad.

Por ningún motivo use combustibles mezclados con etanol.

Mis cuates mecánicos coinciden en que:

El etanol tiene menos energía por galón que la gasolina pura y eso se traduce en: menor potencia y respuesta del acelerador (mezcla más pobre o leaner por el oxígeno extra del etanol). Mayor consumo de combustible para mantener la misma velocidad o carga. Posibles problemas de arranque en frío, o marcha irregular en motores carburados, o con calibración antigua. En climas húmedos como Guatemala, el etanol absorbe agua del ambiente, lo que favorece la corrosión en piezas del sistema de combustible, y puede causar separación de gasolina, etanol y agua.

La mayoría de fabricantes japoneses realiza pruebas extensas de durabilidad con diferentes combustibles en bancos de prueba, pruebas de carretera aceleradas y recopilación de datos de talleres de todo el mundo. La experiencia real que respalda la advertencia incluye: corrosión y depósitos en carburadores, inyectores, bombas de combustible y tanques (especialmente en modelos más antiguos, o con componentes no actualizados). Degradación de mangueras, sellos y diafragmas de hule, o plástico que se hinchan, agrietan, o endurecen con el tiempo. Reclamaciones de garantía y quejas de clientes en mercados donde se forzó el uso de etanol (pérdida de potencia, consumo alto, fallas en el sistema de combustible después de meses, o años). El etanol ataca ciertos elastómeros y metales si no están específicamente formulados para resistirlo. En motocicletas, ATVs y algunos autos más antiguos, o de mercados emergentes, el manual suele limitar el etanol, o recomendar que se vigile el desempeño.

No es teoría, sino datos de campo y pruebas de ingeniería. La advertencia citada arriba protege al cliente, al motor y a la reputación de la marca. Modelos más nuevos (especialmente inyectados post-2005/2010) suelen tolerar mejor el E10, pero la recomendación de volver a sin alcohol si hay problemas sigue siendo válida.

Las desbrozadoras (y la mayoría de equipos de jardinería de 2 tiempos, o 4 tiempos pequeños) son mucho más sensibles que un automóvil moderno porque:

Usan carburadores con orificios y jets muy pequeños (fáciles de tapar con depósitos mínimos). Suelen estar guardadas semanas, o meses con combustible dentro (el etanol absorbe humedad y se degrada y forma goma o barniz corrosivo). Muchos componentes (mangueras, diafragmas del carburador, tanque) no son totalmente resistentes al etanol.

En la práctica, si se concreta que toda la gasolina sea E10, o similar, obligadamente:

Prepárate para arranque difícil, o fallido, marcha irregular, pérdida de potencia y apagados frecuentes (sobre todo después de estar guardada). Los carburadores se ensucian mucho más rápido, y entonces hay necesidad de limpieza, o reconstrucción con frecuencia. Corrosión en el cuerpo del carburador, jets, aguja y asiento. Degradación de mangueras y sellos y luego fugas, o endurecimiento. El combustible se echa a perder más rápido en el tanque, incluso en pocas semanas. Mayor riesgo de daño interno si el motor trabaja pobre (leaner) por el oxígeno del etanol.

¿Cuál es el resultado esperado? Mayor costo de mantenimiento, más tiempo en el taller y vida útil más corta del equipo si no se toman medidas extras. Algunos fabricantes suelen decir que hasta 5-10% etanol es aceptable, pero eso sólo significa que no se destruye de inmediato, ni que sea óptimo para uso esporádico, o almacenamiento.

Otras maquinarias afectadas son: podadoras de grama, sopladoras de hojas, recortadoras de setos, cultivadoras o tillers. Generadores portátiles (muy comunes en Guatemala por los cortes de luz). Motosierras (de dos tiempos especialmente sensibles). Bombas de agua, fumigadoras y equipo agrícola ligero. Motores fuera de borda. Motocicletas y scooters antiguos, o de carburador (muchas de bajo costo, o modelos previos a 2010). Vehículos clásicos, antiguos, o de colección. Equipo de construcción ligero (compactadores, cortadoras de concreto pequeñas, y otros).

¿Quién va a pagar los daños a los propietarios de vehículos, motores, o maquinaria que resulten perjudicados por el uso forzado de etanol?

Las advertencias de los manuales y la experiencia acumulada en los talleres no son opiniones. Son datos. Cuando se impone un combustible sin opciones reales para quienes usan equipo sensible, los costos no desaparecen: se trasladan al usuario final. Y ahí, en el carburador tapado, o en el generador que no arranca, la pregunta se vuelve concreta.

Columna publicada en República.

Comentario de lector: De Manuel Figueroa recibí el siguente comentario que me paració valioso compartir. Hola Luis, yo apoyo al “no etanol” o al menos que sea a elección del consumidor. Pero las mismas petroleras (Gt) están apoyando al ejecutivo y al estado en general (mal hecho por cierto). Yo estoy pendiente de ver si hay algún amparo al entrar la ley (a mi gusto, debería ser antes), pero sobre su comentario “¿quién pagará las reparaciones?” o algo así, yo sugiero a los que usen etanol obligado que usen una sola marca y mejor si es la misma gasolinera, y que guarden sus facturas porque las petroleras se tendrán que responsabilizar de desperfectos. Ya hubo un caso en que Shell, cuando introdujo V-Power en un embarque, hizo daño a vehículos que usaron el mismo y se pagaron arreglos incluso en las agencias de los vehículos dañados. De cerca lo vivió un primo y su BMW seminuevo. De hecho, sugiero usar esa marca porque ya respondieron a una situación similar. Por cierto, no es publicidad a ellos, yo uso otra marca y compré un carro diésel porque no quiero problemas hasta que obliguen a usar biodiésel (para qué les doy ideas a estos #estatistas). Saludos.


03
Jul 26

La basura no desaparece

 

Cuando viajas por los caminos polvorientos de la patria, no es raro encontrar que en las inmediaciones de muchas poblaciones hay tiraderos de basura junto a las carreteras y ahí llegan camiones a depositar desechos. Por supuesto que las cunetas de muchas carreteras también están llenas de todo tipo de basura.

Basura bajo el histórico Puente de los Esclavos.

Eso no es raro porque si caminas por las calles de muchas poblaciones vas a encontrar lo mismo: basura, basura, basura. Incluso en los patios de las casas: llantas usadas, baldes rotos, latas de leche en polvo, trapos, alguna bicicleta vieja y más basura.

Date una vuelta por la fiesta patronal de casi cualquier pueblo y lo que vas a ver por todas partes son hojas de tamales, elotes desgranados, pañales usados y otras inmundicias.

Sin ir muy lejos, una vez a la semana, al otro lado de la calle de  mi casa, amanecen bolsas negras llenas de basura. Sospecho que por la cantidad no se trata de residuos domésticos y apuesto una ceja a que los responsables de ese abuso son de alguna empresa a la que no le costaría mucho pagar un servicio de extracción de basura. En casa de mis padres y en las casas de mis abuelas, desde que yo era niño, llegaban los basureros con sus costales y se llevaban la basura en camiones amarillos. Mi tía abuela, Baby, una vez detuvo el carro en el que íbamos porque uno de mis primos arrojó un envoltorio en la carretera. La cultura de disponer bien de la basura se aprende desde que uno es chico.

Cuento esto porque la semana pasada participé en buena parte del República Summit de Sostenibilidad 2026: La basura, el reto pendiente. En esa actividad se expusieron datos escalofriantes y culminó con una observación inquietante: Fíjate que todos somos responsables de la basura. Tú, y yo. Todos.

A partir de ahí, te comparto otras ideas que se expusieron durante el encuentro: el manejo apropiado de la basura es un problema político y constituye una deuda del gobierno y de las municipalidades con los electores y los tributarios; pero la solución va por la vía de los incentivos y no por la de los castigos. Las leyes punitivas no van a cambiar la cultura de la gente, ni la de las autoridades a cargo del asunto.

El panel que escuché estuvo integrado por representantes de la cadena ignorada que limpia la ciudad: los recolectores y transportistas de desechos sólidos, así como los recicladores base. Los miembros de esta cadena que ya existe, no deben ser ignorados en cualquier solución que sea explorada.

El que mucho abarca, poco aprieta: los guatemaltecos podemos reducir sustancialmente el impacto de la basura si tan solo hubiera incentivos para tratar lo biodegradable. Y hablando de incentivos, el sector privado sería un aliado estratégico en cualquier ruta que se explore para el manejo de residuos.

República Summit de Sostenibilidad 2026: la basura el reto pendiente.

Durante mi permanencia en el foro también escuché siete modelos que tienen impactos positivos en el manejo de la basura: Proverde, Castillo Hermanos, BAC, Cayalá, Desarrollo en Movimiento, Revo y Grupo AG. Esos modelos muestran diferentes vías para gestionar residuos: coprocesamiento, reciclaje de plástico, financiamiento sostenible, valorización urbana, rescate de alimentos, recuperación de vidrio y reciclaje de chatarra. Todos con visiones de largo plazo.

Haces ratos un amigo le preguntó a un alcalde  que por qué había tanta basura en las afueras del pueblo; y lo que el munícipe contestó fue: Es que aquí no hay río. ¿Ves? En todo caso, el manejo de la basura no se va a arreglar con proyectos aislados. Este asunto desagradable requiere de una estrategia nacional capaz de inspirar e integrar a las personas, empresas, municipalidades y autoridades. Porque la basura no desaparece; solo cambia de lugar cuando no se administra con responsabilidad.

Lo cierto es que la basura no se arregla con discursos, ni con proyectos aislados. Mientras no se alineen los incentivos para que la gente, las empresas y las municipalidades hagan lo correcto porque les conviene, y no solo porque les multan, seguiremos viendo vertederos junto a las carreteras y bolsas negras frente a las casas. Cadenas de soluciones ya existen; lo que falta es dejarlas trabajar y construir sobre lo que ya da resultados.

Columna publicada en República


26
Jun 26

¿Preparado para el próximo sismo?

 

Me encontré con un ejemplar de La nueva Guatemala antes y después de los terremotos de 1917-1918, por Arturo Taracena Flores. Esa obra preciosa tiene fotografías de antes y después de aquellos sismos que no dejaron nada en pie. Docenas y docenas de edificios y casas hermosas desaparecieron para siempre, y los movimientos dejaron luto en miles de familias.

¿Tienes preparado tu kit de terremoto? La ilustración es de Grok.

¿Es casualidad que me haya topado con ese libro al día siguiente de los trágicos y dolorosos terremotos en Venezuela? Estoy seguro de que has visto escenas estremecedoras de aquellos sismos y de que estás conmovido; pero ¿ya pensaste qué harás cuando sea el próximo gran terremoto en Guatemala? Te recuerdo que nuestro país está sobre tres placas tectónicas, está cruzado por fallas activas y tiene tres volcanes vivos. ¿Cuándo crees que ocurrirá el próximo movimiento fatal?

El último gran terremoto de alcance nacional fue el de 1976, hace 50 años. Muchos adultos que ahora tienen 40 años de edad tal vez no lo recuerdan. Los chicos que tienen 20 años seguramente piensan que ocurrió en la prehistoria; y yo, que tenía 15 en el 76, lo recuerdo perfectamente. Por cierto, en esa ocasión hubo unos 23.000 muertos.

¿Estás preparado? ¿Vas a actuar desde el sentir, o desde el pensar? Si el terremoto va a ser de noche, como hace 50 años, todos vamos a estar en nuestras camas y los efectos van a ser unos; pero si va a ser de día, las familias van a estar dispersas. ¿Tienes un plan con tu familia? ¿Quién va a ir a por quién y en qué orden de prioridades? Durante los temblorones de julio del año pasado —que fueron en la tarde—, la gente se volcó a las calles en pánico. ¿Recuerdas qué ocurrió con el tráfico, que ya es malo de por sí?

La mayor parte de la infraestructura formal va a soportar un buen terremoto en la ciudad de Guatemala; pero ¿y las construcciones informales? ¿Qué crees que va a ocurrir con las construcciones de remesas, hechas por maestros de obra con presupuestos limitados y aspiraciones grandiosas? Si el terremoto es de noche, eso va a ser un muerterío; y si es de día, ¿te imaginas la cantidad de calles bloqueadas por escombros?

¿Qué porcentaje de las carreteras del país crees que aguantará los derrumbes y los colapsos? Estoy seguro de que todo el país va a quedar fraccionado. ¿Qué crees que va a pasar con el columpio de Vista Hermosa, que se rajó en 1976? ¿Qué va a pasar con varios sectores de la carretera a El Salvador, o de la carretera Panamericana? ¿Cómo crees que van a quedar la Calzada de la Paz y sus entronques?

Los postes dañados así, y sobrecargados, ¿aguantarán un terremoto como el de 1976?

Toma en cuenta que la comunicación telefónica va a estar saturada, si es que no se interrumpe completamente. En 1976 no hubo teléfonos, ni energía eléctrica, ni agua. ¿Has notado que muchos postes en la ciudad tienen rajaduras y el hierro está expuesto? ¿Has visto que muchos parecen estar sobrecargados con rollos de cables? Si esos postes se caen, lo harán sobre casas, carros y personas.

En línea hay bastante información para prepararse, por expertos como Héctor Monzón, o mi maestro Sam Bonis. Búscala. ¿Ya tienes tu kit de terremoto? En casa tenemos mochilas equipadas para el caso de que tengamos que evacuar el edificio. Nuestros kits de terremoto tienen sendas mudadas de ropa, baterías, linternas, botellas de agua, latas de frijoles, elotes y atún, galletas de soda, antigripales, antialérgicos, analgésicos, antidiarréicos, antibióticos, fósforos, vodka, pasaportes y algo de dinero cada una. También incluimos carpas y bolsas de dormir.

La cuestión es: ¿vas a actuar desde el sentir, o desde el pensar? El próximo sismo no avisará. Llegará cuando llegue. Lo que cuente entonces será lo que hayamos hecho antes, con la cabeza.

Columna publicada en República.


13
Jun 26

¿Quién decide cómo te vas?

 

En poco más de cuatro semanas asistí a cinco honras fúnebres de amigos y familiares. En mi familia, con ocasión de esos acontecimientos solemnes solemos tomar mezcal y —en compañía, o en privado— meditar sobre la vida en general y recordar anécdotas y aventuras con los fallecidos.

Familiares y amigos deben conocer tu manifestación de voluntad anticipada. La ilustración es de Grok.

Una de las meditaciones que suelo abordar en aquellos contextos es la necesidad de hacer una declaración de voluntad vital anticipada con respecto a la calidad de vida, el consentimiento informado, los cuidados paliativos, la limitación del esfuerzo terapéutico, la sedación paliativa y la situación terminal.

Hace años, luego de las películas Mar Adentro y Million Dollar Baby, tomé más en serio el concepto de Living Will, que puede traducirse como la voluntad anticipada o las instrucciones previas manifestadas por pacientes o usuarios de los servicios de salud, acerca de la asistencia que desean que se les preste, o no, llegado un momento en el que no puedan expresar su voluntad personalmente.

En su momento y como consecuencia del caso de Terri Schiavo tuve la oportunidad de participar en un coloquio acerca del tema, y concluí que, pudiendo uno hacer ese tipo de previsiones, es una irresponsabilidad y una desconsideración no hacerlas. En ese sentido, es lamentable que no exista una figura legal que, como el testamento, proteja debidamente una voluntad anticipada de tanta trascendencia para la persona que decida expresarla libremente.

Como esta forma de expresión de voluntad no está regulada por la legislación civil guatemalteca, debe hacerse en un documento privado. Por eso es recomendable que sea sometida a consideración de un notario, no sólo para la autenticación de la firma, sino para asegurar su custodia y prever su cumplimiento fiel. Otra recomendación es que el ejecutor de esta voluntad sea una persona confiable y que esté bien apalabrada.

El documento es una manifestación de la propia voluntad en el sentido de que, en previsión de que llegara el momento en que uno ya no pueda tomar y/o comunicar decisiones relativas a su propio futuro, se hace la declaración cuando uno todavía se encuentra en pleno uso de sus derechos civiles, de sus facultades mentales y volitivas, y sin coacción.

En mi caso no está de más expresar que la declaración la hago después de una reflexión profunda, conforme a mis creencias y convicciones, y que la hago con la intención de que se ejecuten mis deseos e instrucciones, con la esperanza de que quienes reciban la confianza de ejecutarla se consideren moralmente obligados a cumplirla y de que las decisiones se entiendan como superiores a lo que opinen mi familia, o los médicos.

El documento que usé como ejemplo de mi Living Will expresa que si se presentara la situación en que no haya ninguna esperanza razonable de recuperación de una inhabilidad extrema, física, o mental que me aqueje, o que yo perdiere definitivamente la conciencia, o entre en estado vegetativo, o en un estado terminal, mi deseo y voluntad es morir tranquilamente, sin sufrimiento y con dignidad. Decisión que adopto en forma plenamente consciente y libre. En consecuencia, expreso que no deseo y que me opongo expresamente a ser sometido a terapias invasivas y dolorosas que prolonguen artificialmente mi vida, que me causen dolores o angustias, ni a tratamientos artificiales de sostén de mis funciones vitales.

En el documento (y aquí en esas líneas) reitero que, ante la inminencia de una muerte inevitable, o en caso de que me encuentre en estado vegetativo, deseo morir con dignidad humana y no deseo que se prolongue mi sufrimiento, porque considero que violenta mi dignidad. Asimismo expreso el deseo y la voluntad de que sí me sean administrados calmantes para el dolor, aunque se ponga en riesgo mi vida, o se me arriesgue a una posible adicción. Esta disposición debe aplicárseme siempre, aun cuando no sea una enfermedad terminal. El documento expresa, también, el deseo de que no se me someta a tratamientos heroicos, ni que se prolongue artificialmente mi vida en caso de cuadros clínicos irreversibles.

Lo que más debe quedar claro es que no quiero que mi partida sea más dolorosa, ni más larga de lo necesario. Por eso dejo por escrito, con toda lucidez, cómo quiero que me dejen ir cuando ya no haya regreso.

Columna publicada en República


05
Jun 26

¿Educación, o barbarie?

 

En esta semana los chapines vimos a un conductor arrastrando y haciendo girar a otro vehículo en el Bulevar Liberación de la ciudad de Guatemala. El enfrentamiento se originó por la disputa del derecho de vía en el tráfico, y ocurrió cuando el conductor de un carro intentó incorporarse y el otro aceleró para bloquearle el paso, lo que causó un choque.

Hay conductores que se meten en carriles que no les corresponden y luego quieren que se les de paso.

También leí que fue enviado a prisión el conductor de un auto que, en septiembre pasado, atropelló en repetidas ocasiones a un motorista en la zona 9 de esta urbe. El acusado enfrentará juicio por homicidio en grado de tentativa y, debido a la brutalidad del ataque al del motorista, hubo que amputarle la pierna derecha.

Ambos incidentes tienen su origen no en la mala calidad del tráfico en la capital chapina —que es espantosa—, sino en la incapacidad de algunos de controlar sus emociones, en la crispación y en la actitud explosiva con la que toman el volante. Voy a añadir y me voy a enfocar en la mala educación que exhiben cuando se suben a sus autos, o a sus motos. Esto es porque no podemos cambiar la realidad del tráfico, pero sí podemos controlar las formas en las que lo enfrentamos.

¿Qué es una de las primeras cosas que te enseñaron tus padres si te criaron bien? A pedir por favor y a dar las gracias. Con un poco de capacidad de reflexión y análisis, con un poco de inteligencia y autoregulación emocional, con un poco de conciencia y estabilidad emocional uno puede evitar que hechos que no dependen de uno escalen a niveles que puedan acarrear consecuencias jurídicas. Pero aún si faltaran algunos de aquellos elementos, un por favor y un gracias bien puestos y a tiempo pueden ahorrarte conocer la Torre de Tribunales, o un disgusto innecesario.

Henry Hazlitt, autor de Los fundamentos de la moral, escribió que los buenos modales son una ética menor; pero que en otro sentido son una ética mayor porque son la ética de la vida diaria. Y, por su parte, la filósofa Ayn Rand explicó que debería preocuparnos la moralidad cotidiana y menos la moralidad de crisis porque por su naturaleza las emergencias son temporales.

En esa dirección, más que preocuparnos por si somos capaces de robar un banco, o de comer carne humana luego de un accidente aéreo, deberíamos meditar sobre ¿por qué bloqueamos un crucero? ¿Por qué nos cruzamos en el tráfico? ¿Por qué no damos paso si alguien se está atravesando, aunque sea de forma abusadora, o imprudente? ¿Por qué vamos peleando en el tráfico? ¿Qué tan importante es avanzar tres metros en vez de ser gentil y generoso? ¿Por qué podemos golpear un retrovisor, o rayar un carro sin sentirnos responsables? ¿Por qué podemos subirnos a las banquetas y poner en peligro la integridad de los peatones?

Preocupa, eso sí, que en redes sociales haya quienes celebren actos de violencia antropoide como el de embestir un carro en el tráfico, o el de querer atravesarse sí o sí. Sospecho que los fans de esos desatinos son el mismo tipo de gente que llegó al Obelisco a robar stickers del álbum del mundial de fútbol y el mismo tipo de gente que lanza bolsas de agua en la fiesta del 14 de septiembre. En todo caso, manejar de forma prudente no es cobardía, sino racionalidad.

Los buenos modales no existen para complicarnos la vida, aunque algunos sean arbitrarios, como saber qué tenedor usar para qué en la mesa. Las buenas costumbres sirven para hacer de la vida un baile armónico y no una serie de golpes y sacudidas, explicó Hazlitt.

Al final del día, el volante es uno de los lugares donde más se pone a prueba nuestra capacidad de elegir la racionalidad por encima del impulso. Cada vez que cedemos el paso, que no respondemos a una provocación o que simplemente agradecemos con un gesto, estamos construyendo, o destruyendo, el tejido mínimo de civilidad que permite que una sociedad funcione sin convertirse en una guerra de todos contra todos.

Columna publicada en República.


29
May 26

¡Peligro, Will Robinson!

 

Pasó lo que tenía que pasar: luego de un proceso sostenido de deterioro institucional, el Tribunal Supremo Electoral dejó de gozar de la confianza que proyectó durante las presidencias de Arturo Herbruger, Manuel Ruano, Fernando Bonilla y Mario Guerra. En los últimos comicios, aquel alto tribunal cayó bajo y si me preguntan, digo que la misión más importante de los magistrados que están a cargo ahora es rescatar la dignidad, la credibilidad y el prestigio del TSE… para rescatar las del proceso electoral mismo.

La misión más importante de los magistrados que están a cargo ahora es rescatar la dignidad, la credibilidad y el prestigio del TSE.

En eso pensé cuando leí que casi siete de cada 10 guatemaltecos consultados para la encuesta de percepción (mayo de 2026) de la Fundación Libertad y Desarrollo confían poco, o nada en que las elecciones del 2027 serán limpias y transparentes. A 386 días de las elecciones generales poco menos de tres de cada 10 personas confían en que serán íntegras y confiables.

Casi seis de cada 10 consultados dicen no conocer lo suficiente a los posibles candidatos. Eso no es de extrañar porque ¿quién conoce lo suficiente un candidato? De hecho, yo suelo preguntar: ¿Te acuerdas de por quiénes votaste para diputados en las elecciones pasadas? La respuesta suele ser…(adivinaste)…la respuesta suele ser No. Casi nadie, nadie se acuerda de por quién votó y nadie sabe quién es su diputado. ¿Quién conoce lo suficiente al alcalde de su pueblo? Fuera de su rosca de amigos y parientes, ¿quiénes conocen lo suficiente a Arévalo, Giammattei, o Morales?

Poco más de seis de cada 10 consultados perciben que el costo de vida ha aumentado. Para la gente, el costo de la vida y la inseguridad son las principales preocupaciones en el hogar. La mayor parte de los consultados migraría por motivos económicos. Cuando leo este tipo de datos pienso que el mensaje de “trade, not aid”, aún no llega a donde debería llegar.

Cinco de cada 10 encuestados perciben que Bernardo Arévalo desempeña mal, o muy mal sus labores. De entre los cinco últimos presidentes de Guatemala, la percepción es que Giammattei ha sido más malo que Arévalo; y este último ha sido más malo que Morales, Pérez y Colom. Eso no sorprende porque ni el Presidente, ni su movimiento estaban remotamente preparados para asumir la responsabilidad que les cayó de chiripazo.

Es chulo comparar el dato anterior entre presidentes; pero también es cierto que demasiada gente cree que el gobierno debería resolverle sus preocupaciones familiares de una forma estatista y colectivista. Por ejemplo, casi cinco de cada 10 consultados opinan que el próximo presidente debería subir el salario mínimo e imponer controles de precios.

Esto tampoco sorprende porque Friedrich A. Hayek ya había advertido que en un electorado compuesto mayoritariamente por trabajadores por cuenta ajena no ha de sorprender que esos votantes deseen ver entronizado un poder tutelar superior que vigile la actividad independiente cuya naturaleza no llegan a entender, pero de la que depende su propio subsistir. Mucha gente, además, cree que el Presidente debería ser el capitán del barco, el pastor del rebaño, o el padre que estuvo ausente en sus vidas.

La lista de la dirigencia nacional (que no liderazgo) es, cuanto menos, penosa. Penosa, pero no sorprendente si tomamos en cuenta que el votante promedio chapín cuenta entre sus filas a los aficionados del fútbol que el martes pasado quemaron la camisola del equipo contrario mientras se comportaban como simios; y suma entre sus filas a los guatemaltecos que llegaron al Obelisco a robar estampas para un álbum durante la actividad que organizó un banco, y los que tiran bolsas de agua durante la fiesta de las antorchas en septiembre.

Los mal llamados partidos políticos son pedos inflados que sólo aparecen cuando es temporada de elecciones y están muy lejos de ser las plataformas programáticas que describen los libros de ciencia política.

Dicho lo anterior, en la serie sesentera, Perdidos en el espacio, el robot advertía ¡Peligro, peligro! cuando algo amenazaba a Will Robinson. Pienso, sinceramente, que este estudio de opinión pública nos grita lo mismo a los electores y tributarios guatemaltecos.

Columna publicada en República.


22
May 26

Multas y cultura vial

 

Los motoristas que circulan sobre las banquetas son una plaga, principalmente porque ponen en peligro la vida y la integridad física de los peatones. A muchos motoristas no les basta con circular a toda velocidad y de forma irrespetuosa entre los vehículos sobre las calles (a veces causando daños), sino que toman la decisión consciente de encaramarse a las aceras, también como almas que llevan el diablo.

Una vez restaurado el orden las banquetas son más seguras para los peatones. Que interesante que Grok puso a un peatón en la calle, porque los viandantes que no usan las banquetas también son peligrosos.

Por eso: ¡ovación de pie! para los operativos de la Policía Municipal de Tránsito de la ciudad de Guatemala, para la aplicación de la legislación de tránsito a la caza de motosimios que circulan sobre los espacios que son para peatones. Tengo entendido que cada vez son más pillados infringiendo aquellas normas, los motoristas tendrán que pagar multas.

Por el bien del flujo del tránsito; pero sobre todo para protección de los peatones, esos operativos deben continuar hasta erradicar la mala práctica de muchos motoristas. Además… no me digan que no es una fuente de ingresos chula para la Municipalidad, una fuente de ingresos que no es expoliación ni injusta.

El monto de las multas no es lo importante; lo relevante es que durante suficiente tiempo para crear una cultura, la mayor cantidad de motoristas infractores enfrenten la responsabilidad de sus decisiones y acciones. ¿Sabes lo que dijo Friedrich A. Hayek que es la función de la responsabilidad? Invitarnos a meditar si estamos dispuestos, o no enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.

Además, con respecto a la necesaria sostenibilidad de los operativos, ya desde tiempos de César Beccaria se sabe que para disuadir la comisión de un delito, la certeza y la prontitud de la sanción son mucho más efectivas que la severidad de la misma. Porque si una persona sabe que será castigada inevitablemente, aunque sea de forma leve, se abstendrá de actuar; pero si cree que puede salir impune, se arriesgará incluso a un peso severo. El autor de De los delitos y las penas argumentaba que el exceso de rigor en las leyes a menudo lleva a la impunidad, ya que los jueces dudan en aplicar castigos excesivamente onerosos y la sociedad termina compadeciéndose del delincuente, como en el caso de un pobre muchacho en moto.

Más recientemente, en Las contradicciones del derecho penal, Ricardo Manuel Rojas explica que el derecho penal moderno se obsesiona con subir las penas (más años de prisión, más agravantes, más ejemplaridad) en la creencia de que así disuade. El autor muestra que esto es un error trágico porque genera terrorismo penal (legislativo, o judicial), y al mismo tiempo baja la probabilidad real de que el castigo se aplique. ¿Resultado? El delincuente racional calcula: la pena es durísima… pero hay muchas posibilidades de que no me pase nada y la esperanza de impunidad anula la amenaza. Por eso Rojas habla de un sistema que produce amenazas vacías. Aunque Rojas se refiere al derecho penal, la misma meditación se aplica a la aplicación de multas para las infracciones que nos ocupan.

Siguiendo el análisis económico de Gary Becker, Rojas explica que el potencial infractor evalúa el costo esperado del delito frente a la probabilidad de ser descubierto y sancionado. Si la probabilidad tiende a cero, aunque la sanción sea draconiana, el costo esperado se acerca a cero. En cambio, una sanción moderada, pero cierta, eleva dramáticamente ese costo esperado y, por tanto, reduce la comisión de delitos, o infracciones.

Los operativos deben continuar y ser implacables porque no es que el castigo deba ser más duro, sino que debe ser más seguro. La certeza transforma la amenaza en algo real y previsible, mientras que la mera severidad, sin certeza, solo sirve de propaganda política y para justificar un Estado cada vez más intrusivo.

Columna ublicada en República.


15
May 26

Miedo vende más que indignación

 

¿Cuál es la diferencia entre un crucero supuestamente vinculado con abusos contra menores y un crucero supuestamente vinculado con un virus? Que el primero pasa casi inadvertido y el segundo recibe atención exagerada.

El caso es que el virus genera miedo. Los medios y redes amplifican el pánico porque vende. La ilustración es de Grok.

Empleados de Disney Cruise Line fueron arrestados en una investigación por material de abuso sexual infanti. Varios empleados de esos cruceros cruceros fueron escoltados fuera de un barco por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza tras una investigación sobre material de explotación sexual infantil. Aparte de ellos, más de dos docenas de personas a bordo de ocho cruceros fueron detenidas, entre ellas miembros de la tripulación. Disney dice que la empresa tiene una política de tolerancia cero para esas actividades y que ha colaborado con las autoridades. Los operativos ocurrieron entre el 23 y el 27 de abril; y en español, en redes sociales y en medios de comunicación da la impresión de que hay poca información al respecto. ¿Te enteraste?

Los cruceros, por cierto, son lugares perfectos para la propagación de enfermedades infecciosas y un hantavirus fue identificado entre pacientes del HV Hondius. El mundo se volvió loco, o más bien los medios tradicionales y las redes sociales han vuelto locos a muchos. Con el involucramiento de la criminal Organización Mundial de la Salud y el resurgimiento de nombres nefastos como Fernando Simón y Anthony Fauci, a ratos se siente como en finales de 2019 y principios de 2020. Es como si grupos interesados quisieran volver a imponer los encierros que costaron tantos empleos, tanta destrucción de riqueza y tanta inestabilidad emocional como las que hubo en 2020 y 2021.

Tú, que recuerdas los pediluvios secos y sucios, los termómetros mal calibrados, la gel viscosa, las mascarillas mal puestas, las reacciones hostiles de mucha gente, así como las cuarentenas irracionales, ¿no te preguntas? ¿Por qué recibe mucha atención un supuesto virus de toda la vida en un crucero, y muy poca atención el posible involucramiento de abusadores de niños en líneas de cruceros?

El caso es que el virus genera miedo. Los medios y redes amplifican el pánico porque vende: mapas, timelines, titulares como Crucero del terror. El caso de abusos genera indignación moral, pero es más abstracto (material digital, no abuso físico reportado en el barco). El tema circula en redes, pero sin alcances escandalosos.

Las búsquedas en redes muestran que hantavirus crucero genera cientos de posts diarios con videos del barco, declaraciones de la OMS y pánico. El caso Disney tiene menor volumen orgánico. Los algoritmos priorizan contenido que genera interacción emocional fuerte como miedo, sobre los que generan indignación, aunque sea sostenida.

Las imágenes de barcos en cuarentena, pasajeros con mascarillas y helicópteros de evacuación son más potentes que tripulantes bajados esposados en puerto. Disney es una marca familiar y los medios y redes cubren el escándalo, pero con cuidado.

Un brote infeccioso con muertes en un espacio confinado genera más clics, shares y tiempo en pantalla que un operativo policial contra pornografía infantil. El hantavirus toca el nervio post-encierros y el otro, aunque grave, se percibe como problema lejano de la industria de cruceros. El miedo viral arrastra más clics que la sordidez humana escondida en los pasillos de un crucero familiar.

Y tú, ¿qué piensas? No, ¿qué sientes? La pregunta es: ¿qué piensas?

Columna publicada en República


01
May 26

En el Día del trabajo

 

El trabajo por sí solo no es un valor. Encima, la fiesta de hoy tiene un origen enraizado en la Segunda Internacional, a la sombra de la ideología totalitaria y colectivista que —desde Moscú y luego desde Pekín— costó más de 100 millones de muertos en el siglo XX y aún cuesta vidas en Cuba y en Corea del Norte. En Guatemala todavía hay quienes suspiran por el socialismo y el comunismo, lo cual es inexplicable a la luz de sus resultados económicos y, sobre todo, morales.

“El trabajo productivo es la principal forma en que realizamos nuestro valor como seres racionales”. La ilustración es de Grok.

Aquello, sin embargo, no quita que sea buena idea meditar sobre el trabajo. Para el negrito del batey, como dice la canción, el trabajo se le deja todo al buey porque el trabajo lo hizo un dios como castigo.

Desde la perspectiva de la Escuela Austríaca el trabajo es desútil, solía decir mi maestro Manuel F. Ayau para explicar que preferimos no hacerlo. Cuando trabajamos renunciamos al esparcimiento y al ocio creativo (así lo llamaba mi maestra Lucy Martínez-Mont). Renunciamos al tiempo que podríamos usar para otras cosas, de tal manera que los seres humanos generalmente tratamos de obtener satisfacciones con la menor cantidad de trabajo y esfuerzo posibles. Muso explicaba que el trabajo, en sí, no es un beneficio, sino que es la actividad (física o intelectual) a cambio de la cual obtenemos beneficios.

Al concepto desútil de trabajo, el Objetivismo le añade un detalle que lo convierte en valioso: el de la productividad. El trabajo productivo no es un deber impuesto desde afuera, ni una mera forma de ganarse la vida. La productividad es una virtud cardinal relacionada con tu dedicación consciente a la tarea de crear valores materiales o espirituales que sostengan y enriquezcan tu propia vida y la de los demás, mediante el ejercicio de la razón.

Dicho de otra forma, es el proceso por el cual conviertes los productos de tu mente en realidad. No se trata de trabajar duro, sino de producir —crear bienes, servicios, conocimientos, arte o invenciones— que sean objetivamente valiosos para la vida humana.

Los humanos debemos producir para sobrevivir. A diferencia de los animales, que encuentran en la naturaleza lo que necesitan, los humanos debemos transformar la naturaleza mediante nuestra razón y esto no es opcional: sin producción no hay comida, techo, medicinas ni tecnología. El trabajo productivo es la principal forma en que realizamos nuestro valor como seres racionales. El trabajo productivo es la evidencia de que uno es competente para vivir. Ayn Rand lo expresa con claridad: La autoestima es la convicción de que uno es capaz de vivir y merecedor de vivir. Esa convicción se gana, en gran medida, por medio del esfuerzo productivo sostenido. El trabajo productivo es, por lo tanto, una exigencia moral de la vida como hombre. No es un sacrificio; es el medio por el cual uno gana su felicidad.

Tómate aquí un par de minutos para meditar sobre las ideas anteriores porque contradicen mucho de lo que se nos enseña a lo largo de nuestras vidas.

El trabajo productivo es racional, voluntario, orientado a valores, de largo plazo y egoísta. ¿Qué quiere decir esto? Que se basa en la identificación correcta de la realidad y en el pensamiento independiente. Que surge del propio juicio y propósito personal. Produce valores objetivos, o sea cosas que realmente promueven la vida y no es ni actividad frenética ni ocupación inútil. Que implica planificación, perseverancia y mejora continua. Que se hace primero para uno mismo y que el beneficio para otros es consecuencia, no objetivo primario.

Tómate aquí otro par de minutos para meditar.

La fiesta de hoy debería ser la del trabajo productivo físico e intelectual, y no la del músculo. La fiesta de hoy debería celebrar la virtud de la productividad y no el sacrificio, el castigo ni la ocupación inútil. La fiesta de hoy no debería estar vinculada al colectivismo, al totalitarismo, la supuesta lucha de clases ni a una ideología que cobró más de 100 millones de vidas humanas; sino a la celebración de la vida, la prosperidad y la cooperación social.

La productividad no es un castigo místico, ni una obligación colectiva: es la forma más noble y egoísta de afirmar la propia vida.

Columna publicada en República


17
Abr 26

Subsidios y trampa

 

Liderados por diputados oficialistas, una mayoría de congresistas cayó en la trampa de aprobar subsidios para los combustibles porque, claro, ¡el gobierno debería hacer algo!

Los pipoldermos no dan nada que no le hayan quitado a alguien más. La ilustración es de Grok.

En la realidad no importa si ese algo es económica, financiera y moralmente perjudicial; porque en la mentalidad y en la retórica estatistas que prevalecen entre muchos electores, políticos y burócratas, gobernar es gravar para gastar lo que quiere decir: transferir recursos del sector voluntario de la economía al sector coercitivo de la economía.

Lo que ve la gente es que en autoservicio la gasolina regular cuesta unos Q37.99 y con el subsidio debería quedar en Q32.99. La gasolina super cuesta unos Q38.99, y con el subsidio debería andar por Q33.99. El galón de diésel, que se cotiza cuesta unos Q41.69, con la transferencia debería quedar en Q33.69. Pero lo que no se ve es muy dañino.

Mis cuates que saben de estas cosas calcularon que el subsidio aprobado para tres meses, de Q2000 millones, en realidad alcanzará para poco más de dos meses con base a datos sobre el consumo.

Desde la perspectiva política, los subsidios, en general, son instrumentos de clientelismo y corrupción institucionalizada. El gobierno, al redistribuir recursos coercitivamente (vía impuestos, o inflación), crea grupos de interés dependientes que presionan por mantener, o ampliar los subsidios. Los pipoldermos compran votos potenciales al ofrecer “beneficios” visibles mientras los costos se diluyen de forma invisible entre todos los contribuyentes. Se fomenta el mercantilismo porque las empresas más conectadas políticamente reciben los fondos, no las más eficientes. Esto erosiona la meritocracia y la competencia real. Los subsidios convierten al gobierno en árbitro de ganadores y perdedores y la política se consolida como una lucha por el botín fiscal. Ejemplo: el transporte colectivo urbano que dejó de ser una actividad empresarial legítima para convertirse en un caldo de mafias que viven del dinero ajeno tomado por la fuerza.

En general, los subsidios distorsionan el cálculo económico y las señales de precios. El precio de mercado es la única forma en que millones de individuos coordinan sus acciones sin un planificador central. Al bajar artificialmente el precio de un bien o servicio se genera “malinversión” que es cuando los recursos (capital, trabajo, materias primas) se desvían hacia actividades que el mercado libre no demandaría en esa magnitud. Ejemplo: más gente va a usar combustibles, como cuando mucha gente desperdicia agua porque el agua no tiene precio de mercado. Encima de aquello, las empresas subsidiadas no tienen incentivos para reducir costos, innovar, o adaptarse a la realidad. Sobreviven empresas zombis que consumen recursos que podrían usarse mejor en otro lugar.

Los subsidios a los combustibles, en particular, incentivan al sobreconsumo. El mercado no puede señalar la verdadera escasez energética, por lo que no se incentiva la conservación, ni la inversión en alternativas, ni el transporte racional.

Las empresas subsidiadas no compiten por eficiencia, y los pipoldermos trasladan los costos a toda la economía.

Los subsidios —que en este caso saldrán de readecuaciones presupuestarias— se financian con deudas que tarde o temprano van a tener que pagar los tributarios ya sea directamente, o por medio de inflación que erosiona el poder adquisitivo de todos, y especialmente de los más pobres.

Según mi querido F. A. Hayek, los precios son un sistema de información que transmite conocimiento disperso. Al subsidiar combustibles, el gobierno “apaga” esa señal en un sector clave, lo que ocasiona descoordinación generalizada. Según mi estimadísimo L. v. Mises, es un cálculo económico imposible ya que tarde o temprano no se sabe cuál es el “precio correcto” sin mercado libre.

Finalmente, de acuerdo con mi admirada A. Rand, los subsidios destruyen la independencia moral de los individuos porque crean una cultura de mendicidad estatal donde la gente aprende a pedir al gobierno en vez de actuar de acuerdo con su mejor juicio en un mercado de precios reales.

Al final, la factura siempre llega. Y cuando lo hace, los que menos pueden son los que más pagan.

Columna publicada en República.