26
May 23

El crimen de las medicinas

Creamos necesidades para vender medicinas dijo Alejandro Toledo, uno de los implicados en el caso conocido como Negociantes de la salud en el que está involucrado Gustavo Alejos.  Este personaje fue el secretario privado de la Presidencia durante el gobierno de los Colom/Torres/Espada.

Botellas antiguas de medicinas. Deror_avi, CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.

Alejos y los otros implicados, que son dos más, aceptaron los cargos que les imputó el Ministerio Público: tráfico de influencias, asociación ilícita, cohecho activo de manera continuada y cohecho pasivo. ¿Para qué? Para favorecer a proveedores específicos de medicamentos para el IGSS, algunos de los cuales eran alterados; también para incluir, o excluir productos de las listas de medicinas básicas; e incluso mediante la generación injustificada de necesidades en el consumo de medicamentos. El negocio es tan pingüe y obsceno que en algunos casos el IGSS compró medicinas hasta para 13 años, cuando algunos productos vendían en dos.

Por cierto, toma nota de que la misión del centralizado y monopolico IGSS (una conquista de La Revolución) es ser la institución líder de la seguridad social, que contribuye al bienestar socioeconómico de la población guatemalteca. Léase: de la población guatemalteca más pobre y vulnerable.

La confesión de Toledo es muy oportuna cuando leemos que el director general de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus,les  aconseja a los políticos y burócratas estar preparados para un nuevo patógeno que lleve al mundo a una emergencia sanitaria más mortífera que el covid-19. ¿No sientes el hedor? ¡Hiede a que Big Pharma hace, a nivel OMS, lo mismo que hace aquí a nivel del IGSS!  Apesta a la creación de necesidades para hacer bisne. Por cierto, si así es en el IGSS, ¿cómo será en el Ministerio de Salud donde también hay presupuestos millonarios?

En septiembre de 2019, el médico Román Carlos denunció que los millones de dólares pagados en comisiones a funcionarios corruptos en el sistema de salud pública, en entidades como el IGSS e incluso financiamiento para otras actividades que entregan estas empresas, no son gratis, su precio lo paga el enfermo; y un médico amigo me lo puso de esta forma: En Guatemala, las medicinas son carísimas para que los precios al público no contrasten con los precios a los que compran medicinas los burócratas para el sistema estatal de salud y por las mordidas.

Big Pharma y empresarios locales son los señalados a primera vista; pero detente un momento: ¿A quién le sorprenden arreglos y transas entre redes de proveedores y políticos y burócratas que administran millones de dólares? ¿Son posibles las transas sin la centralización, el monopolio, la arbitrariedad y el dinero de los tributarios tomado por políticos y burócratas?  No hay que ser un experto en análisis económico de las decisiones públicas para anticipar lo confesado por los negociantes de la salud y los avisos de la OMS.  En el sector estatal hay incentivos perversos para componendas que perjudiquen a los más pobres y vulnerables y a los tributarios.  No sólo en el área de la salud y la previsión social, sino en la educación, la vivienda, las carreteras…y la lista es larga.

Columna publicada en República.


19
May 23

“Carpe Diem” en “República”

 

Si en enero de 2020 me hubieran dicho que la humanidad entera iba a estar tan atemorizada que se iba a dejar encerrar y amordazar en cuestión de pocos días, yo hubiera pensado que era algo sacado de V for Vendettta.  Si alguien me hubiera dicho que a la humanidad entera -por temor- no le iba a importar sacrificar a miles y miles de personas que perdieron sus trabajos, ni a miles y miles de niños que perdieron el tiempo en clases virtuales mientras fingían que aprendían algo y los maestros fingían que enseñaban, yo hubiera pensado que era algo sacado de alguna distopía.

En aquella misma línea de pensamientos, si alguien me hubiera dicho que para sentirse seguras, a muchas personas no les iba a importar si los abuelitos heladeros tenían para comer, o no, este columnista hubiera pensado que era una exageración.  Mi especial solidaridad va para aquellos a quienes -como a Antígona– se les prohibió enterrar a sus familiares y amigos fallecidos.

Hace poco y no sé dónde leí que a todos nos gusta pensar que durante la II Guerra Mundial habríamos sido Oskar Schindler; pero la verdad es que habría demasiados Pavlik Morózov entre nosotros.  ¿Te acuerdas de la chica que fue linchada en redes sociales porque estaba leyendo al aire libre en Cayalá durante el encierro de 2020?  ¿Cuántas personas denunciaron a vecinos que salían durante el encierro, o que hacían reuniones privadas? ¡La prudencia no es lo mismo que el temor!

La cierto es que la libertad es precaria y que estamos a un solo temor de entregarla y perderla. Vi que ocurrió aquello después de los atentados contra el World Trade Center. 

Yo, que crecí durante el enfrentamiento armado interno, cuando un grupo de colectivistas totalitarios intentaba establecer la dictadura del proletariado a fuerza de asesinatos, secuestros y terrorismo, nunca imaginé que la libertad -y con ella la civilización- eran tan frágiles. 

¿Qué me motiva a escribir en medios desde 1986?  La convicción de que los seres humanos sólo podemos vivir dignamente si tenemos la posibilidad de actuar con fundamento en nuestro mejor juicio racional sin estar sometidos a la coacción arbitraria por parte de otros.  ¿Podemos equivocarnos? Sí, pero sólo si aprendemos de nuestros errores y estamos dispuestos a enfrentar las consecuencias de nuestras buenas y malas decisiones, no hay clavo.

¿Qué más?  Participar en la defensa de la sociedad abierta contra sus enemigos.  ¿Algo más? Pues, aclarar mis ideas y aprender en el proceso.  ¿Y si me equivoco? No hay tos. Me he equivocado muchas veces. 

Por ejemplo, ¡Cuántas veces escribí artículos en favor de la democracia!…hasta que leí más sobre el sistema republicano.  ¡Cuántas veces escribí acerca de la necesidad de ampliar la base tributaria!…hasta que leí y conversé con mis amigos acerca de que los impuestos son robo, o extorsión.  ¡Antes creía que era libertario!…hasta que entendí que más que adherirme a principios políticos, lo más desafiante y gratificante era explorar principios filosóficos, y ahora me siento cómodo pensando en mí como Objetivista.

Dicho lo anterior, muchas gracias a República por recibirme, y gracias mil a ti, lector de este diario, por hacer clic y leer este espacio que se repetirá los viernes.  Por cierto, publico temas de actualidad; pero tengo una debilidad por las tradiciones y comidas chapinas, de modo que no te extrañe que aquí escriba sobre el valor de la libertad de expresión y que ocho días después comente lo ricos que son los zompopos de mayo asados al comal, sobre frijoles volteados, o sobre guacamol en tortillas.

¿Dónde me encuentras? Aquí, gracias a República, por supuesto; pero también escribo casi a diario en mi blog luisfi61.com; en Twitter @luisficarpediem y en facebook.com/luisfi61

¡Por la libertad y la razón!

Columna publicada en República.