¡Prepárense, pues, los bebedores jóvenes de café…y los productores, exportadores y comercializadores de café en todo el mundo! La FDA anunció que podría investigar y potencialmente regular el consumo de cafeína.
Recientemente, Michael Taylor, deputy commissioner for foods and veterinary medicine at the Food and Drug Administration, fue preguntado acerca de si es posible que aquella agencia impusiera limitaciones de edad para comprar productos con cafeína y esto fue lo que ofreció como respuesta: Tenemos que ser prácticos; hacer que se cumplan las restricciones de edad podría ser un reto. Para mí, los asuntos más fundamentales son si es apropiado el uso de comidas que pudieran ser inherentemente atractivas y accesibles a los niños como vehículos para la cafeína estimulante, y si deberíamos poner límites a la cantidad de cafeína en ciertos productos. La FDA, por su parte dijo expresamente que en respuesta a una tendencia en la que la cafeína está siendo agregada a un número creciente de productos, la agencia investigará la seguridad de la cafeína en productos alimenticios, particularmente sus efectos en niños y adolecentes.
El estado niñera está en acción, y claro que se refieren principalmente a bebidas energizantes que están de moda; pero…¿cuánto tardará en extender sus tentáculos hacia prohibir que la gente tome más café que el que ellos estiman es el máximo saludable? Por lo pronto la agencia ya estableció -algo arbitrariamente- que lo sano es un máximo de 400 miligramos de cafeína al día. ¿Dónde se dentendrá el estado niñera? ¿Cuándo irá a parar presa la gente por tomar una taza de café, de más? ¿Quién será el primer capturado por vender demasiado café? ¿Habrá una guerra contra el café que se pelee en México, Guatemala, o Colombia, para mencionar sólo tres?





