17
Ago 12

Recuerdos de la feria

Mi primer recuerdo de la Feria de Jocotenango es de cuando estaba en primer grado de primaria. Mi padre y mi tío Freddy nos llevaron a mi hermano y a mí; y en el tiro al blanco me gané una botellita de vino que mi mamá usó para sazonar un pollo.

También recuerdo que me dio miedo pasar junto a las carpas en las que eran exhibidas la mujer araña y el niño gusano. Recuerdo que subimos a uno de esos aparatos que dan vueltas y que me bajé totalmente mareado. No volví a sentir nada tan espantoso hasta hace unos 10 años, en Sumpango, cuando tuve la mala idea de subirme a la rueda de Chicago.

A la Feria volví unas tres veces más con los únicos propósitos de ir al tiro al blanco, jugar lotería y comer churros y atol de elote; así como comprar canillitas de leche, colochos de guayaba, encanelados, mazapanes, bolitas de tamarindo, tartaritas de leche y de almendras, bolitas de miel, pepitoria, nuégados, conserva de coco, y otras delicias. Nunca fui muy de garnachas, pero si me las ofrecían, me las comía con gusto. En cambio, los tacos con salsa y queso duro me son irresistibles.

Me fascinaba cómo cantaban lotería; y en casa mi tía abuela La Mamita imitaba muy bien a los de la Feria: ¡El Sol, cachetes de gringo! ¡El negrito, calzón rayado! ¡La muerte quirina, que andando se orina! Ojalá me acordara de más de esas frases, que no he vuelto a oír jamás.

Durante muchos años dejé de ir a la Feria porque se volvió algo sucio y no daba la impresión de ser seguro. Sin embargo, volví el año anterior y regresé el fin de semana pasado, y en ambas ocasiones fue un paseo muy agradable y divertido. No hay que ir sin paraguas, eso sí. Y al niño que hay en ti, sácalo para que se maraville de todo y te guíe en el paseo.

En esta ocasión llevé a una amiga polaca y a otra argentina y ambas disfrutaron muchísimo. Wiktoria se tiró conmigo en el resbaladero gigante; y Florencia se gozó los ronrones, esos juguetes decorados con papeles brillantes y plumas de colores que hacen un ruido ronco al girarlos con un palito. La verdad es que ir con amigos a la Feria es una oportunidad para la alegría y los buenos recuerdos.

Cuando voy, también me acuerdo de lo que mis abuelas contaban de la Feria a principios del siglo XX; y en esos recuerdos nos unimos tres generaciones de chapines.

Esa columna fue publicada en El Periódico.


13
Ago 12

El sábado comenzó la Feria de Jocotenango


El sábado fue el primer día de la Feria de agosto, o de Jocotenango, que es la fiesta de la ciudad de Guatemala.  Este año el highlight fue que me subí al Resbaladero gigante a donde no había ido, posiblemente desde mediados de los años 90.  Otro detalle importante fue que mis amigas Wiktoria, de Polonia; y Florencia, de Argentina andaban en la ciudad y se vinieron a conocer la Feria.

A pesar de la lluvia la pasamos muy bien; en parte porque la lluvia no fue muy fuerte y sólo caía suavement,e a ratos, refrescando el ambiente; y en parte porque debido a la precipitación pluvial, casi no había gente en la Feria y eso le daba un ambiente novedoso.

Por supuesto que a mí se me antojaba de todo: atol de elote, churros, garnachas, conserva de coco, canillitas de leche, tacos, plataninas, y todas esas cosas propias de estas festividades.   Fue muy divertido el resbaladero y mis amigas se gozaron mucho los ronrones.

En el resbaladero vamos bajando La Wiki y yo; gracias a Raúl por el vídeo.

 


28
Jun 12

El gigante necesitaba una acicalada

Este gigante, que necesitó una acicalada, bailaba durante la fiesta de San Juan Sacatepequez el domingo pasado. Tres personas se necesitaron para arreglarle el vestido y el collar.

Los gigantes son participantes tradicionales e infaltables en algunas fiestas populares.  Bailan y animan las fiestas en calles y plazas.  Tienen varios metros de altura y son portados por hombres, mujeres o niños que los hacen girar y balilar al ritmo de música de marimba.  Generalmente van en grupos y la gente los sigue y los aplaude con alegria.

Las armazones son de madera y van cubiertas por vestidos; llevan sombreros, collares y tienen cierto aspecto de dignidad en sus expresiones y movimientos.


29
Abr 12

Otra fiesta en mi barrio


Los que visitan Carpe Diem con frecuencia saben que mi barrio, La Villa de Guadalupe, vive lleno de fiestas y costumbres populares como corresponde no sólo a un barrio antiguo de la ciudad de Guatemala; sino a uno que era una villa distinta a la ciudad. Con su plaza, su mercado, su iglesia y todo.

Ayer, por ejemplo, se celebró la fiesta de Pedro de Betancur; y lo que a mi me cae en gracia de esta procesión es que -en un callejón cercano a mi casa- el anda sale de espaldas.


08
Abr 12

¡Ya vino el conejo y trajo huevos!

¡Los conejos ya vinieron a casa! Desde la antiguedad, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.

En alusión a aquella diosa, en algunos países a la festividad de pascua se la denomina Easter. Originalmente, esta era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter.

Para el siglo VIII los anglosajones ya habían transferido dicho nombre a la fiesta cristiana.

Según un mito del pueblo de Chiconamel, del norte de Veracruz, un dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron contra la voluntad divina porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo. El dios que había ocasionado el diluvio se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y de acuerdo con el relato nahua, el conejo fue castigado y por salvar a los hombres fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna. Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chincihlla.

Cuando era niño, el conejo llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa -o donde quiera que estuviéramos- porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras. Sin que los niños nos diéramos cuenta, mis padres escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había pasado y que saliéramos a buscar huevos. Cuando los mayores crecimos un poco, se nos mandaba a alguna habitación lejos del jardín y -aunque ya sabíamos que eran mis padres los que escondían los huevos, y que no había tal conejo- igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar los dulces. Cuando chicos, lo importante era encontrarlos; y cuando crecíamos el asunto era de a ver quién encontraba más.


08
Abr 12

Luna, volcanes y procesión

Así se veían, hoy, la Luna sobre los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango, en el valle de la ciudad de Guatemala.  En el fondo se oye la música de una procesión en mi barrio, la Villa de Guadalupe.


08
Abr 12

¡Hubo dulce de garbanzos!

¡Gracias a mi tío Rony comimos el dulce de garbanzos, de acuerdo con la receta de mi tía abuela La Mamita! El dulce de garbanzos de la ciudad de Guatemala, se diferencia de la miel de garbanzos de la Costa porque aquel se hace con azúcar y aquel con panela;y a aquel se le añaden frutas como papaya, mango y otras.

El dulce de garbanzos es una de las maravillas delicdas de la cocina guatemalteca y debido a que cuesta mucho pelar los garbanzos -y a que cambian los gustos de las personas- no es fácil encontrarlo.

Desde que era niño a mí me gustaba mucho este dulce. En mi casa hacemos de este y la miel de la Costa; mi madre lo preparaba muy rico y durante muchos años sólo mi tío Rony -que había aprendido de La Mamita- era el encargado de hacerlo.

La receta es relativamente sencilla aunque trabajosa. Primero se dejan los garbanzos en agua,durante toda la noche. Luego se pelan. Se cuecen en olla de cocimiento lento, o en olla de presión. Se ahogan en una miel que se ha preparado con agua, azúcar y canela; y se dejan hervir hasta que calan. Para este dulce los mejores garbanzos son los que se compran a granel.


06
Abr 12

Procesión en mi barrio

Mi barrio, con su plaza, su mercado y su iglesia conserva la vida propia no sólo de su carácter de barrio tradicional, sino de pueblo; siendo que la Villa de Guadalupe era un pueblo separado de la ciudad de Guatemala.

Las tradiciones, entonces, se viven intensamente en estas calles; y los aromas, sonidos, colores, texturas y sabores propios de cada temporada entran por las puertas y ventanas.

Hoy, por supuesto, es día de procesión; y he aquí una reflexión para antes de terminar este día: Sacrificio es dar algo de valor a cambio de algo de menos valor, o de algo sin valor alguno. ¿Cómo es que el sacrificio no es irracional? ¿Por qué nos extraña que el sacrificio conduzca a la muerte y a la destrucción?

Gracias a Así es la vida, por la foto.


06
Abr 12

¡Que delicia de bacalao!

De acuerdo con la tradición chapina, hoy en la casa almorzamos bacalao a la vizcaína; un plato que a mí me saca los suspiros y que espero todo el año.

La clave de un buen bacalao es el pescado mismo que debe ser de aguas bien, bien frías para que su carne sea firme. La otra clave es usar aceite de oliva abundante y de buena calidad. La tercera clave es desalar bien el pescado y sacarle las espinas si las tuviera. En casa lo hacemos de acuerdo con la receta de mi bisabuela, Mami, que lleva bacalao en cubos, ajo, cebolla, chiles morrones, tomates asados, aceitunas rellenas de pimientos y alcaparras; más un chile guaque, que fue cosa de mi madre. Normalmente se le añade un toque de azúcar si la salsa está ácida por los tomates.

El bacalao lo comemos sobre arroz y acompañado por pan francés, de horno de leña. A mí me encanta remojar el pan en la salsa vizcaína; y es tan rico hacerlo con el bacalao caliente, o frío.


06
Abr 12

Mangos en dulce fueron el postre

Los tradicionales mangos en dulce fueron el postre de hoy. ¡Como me gusta su brillo amarillo!, como me emocionan su aroma y su sabor mezclado con canela, pimienta gorda y clavo.