09
Jun 26

Xochi, alcaldada y permisocracia

 

El alcalde de Mazatenango se echó una alcaldada e intentó paralizar la carretera Xochi o Corredor de las flores, una carretera ciento por ciento privada que descongestionará el tránsito en la Costa Sur y ofrece una opción moderna a una de las rutas más saturadas de Guatemala. Hoy amanecimos con la novedad de que los desarrolladores y la comuna llegaron a un acuerdo y que, a partir del 14 de junio, se podrá transitar por esa vía.

Lo que debía ser un paso hacia la modernización de la infraestructura nacional se convirtió en un ejemplo de cómo la permisocracia puede actuar como extorsionista, frenar el desarrollo y enviar señales negativas para las inversiones. Se materializó, otra vez, la frase de Ayn Rand que dice: Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores… entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse que su sociedad está condenada.

Una alcaldada, por cierto, es una acción arbitraria, o inconsiderada que ejecuta un alcalde, o cualquier persona que abusa de su autoridad.

Xochi representa una inversión multimillonaria que beneficiará a miles y miles de familias y enfrenta una suspensión que hiede. La municipalidad que en 2023 otorgó la Licencia de Construcción No. 043-2023 para ejecutar 2.7 kilómetros del proyecto dentro de su jurisdicción, y que posteriormente autorizó una prórroga sin objeciones, esperó que el proyecto estuviera a punto de ser inaugurado para cuestionar lo que ya había autorizado. La empresa desarrolladora sostiene que desde marzo de 2026 comenzaron visitas municipales sin aviso previo, inspecciones sin resoluciones formales y requerimientos de información ya evaluados durante los procesos originales de autorización.

La acción del alcalde de Mazatenango pone en evidencia —para los inversionistas y para quien quiera verlo— que el estado de derecho en Guatemala es precario; pone en evidencia conflictos de competencias y pone en evidencia la costra nostra de la permisocracia. Lo que está ocurriendo con Xochi, aunque se haya arreglado, erosiona el futuro de las inversiones en el país. En el corto plazo, por ejemplo, ¿pone en la cuerda floja el Corredor Verde que conectaría Mixco con el anillo periférico de la ciudad de Guatemala y que es una autopista privada de peaje?

A estas alturas es válido preguntarse si, en Guatemala, hay límites para que el poder del gobierno (central y municipal) anule la propiedad privada mediante la extorsión, u otras prácticas. Aquí, ni siquiera es necesario que el gobierno central use su poder megalómano contra la propiedad porque un munícipe cualquiera puede parar un proyecto aprobado porque le sale de las verijas. Seguramente ya es tiempo de repensar el número de municipios en el país y consolidar los pequeños, con menor capacidad de cumplir con sus responsabilidades. 

Dicho lo anterior, el caso Xochi presenta dos oportunidades de oro. Una es la de exponer the true colors de la administración semillara/raicera. Bernardo Arévalo, sin esconderse detrás de las enaguas de la descentralización, tuvo la oportunidad de demostrar si su administración está a favor de la propiedad privada y de la empresa privada, o no. Lo que ocurre con Xochi se pudo haber traído abajo los índices de libertad, propiedad y estado de derecho en Guatemala y tuvimos la oportunidad de averiguar si eso le importó al Presidente y a su gente, o no.

Otra es que, a ver si de una vez por todas, la dirigencia empresarial de Guatemala se da cuenta de que el tema de las inversiones, el del estado de derecho y el de la permisocracia no son asuntos de surfear regulaciones, ni son temas de mera gerencia; sino que son temas de principios: Hay que ponerles límites claros al poder del gobierno (central y municipal) y esos límites tienen que estar basados en el respeto a la vida, la libertad y la propiedad de todos por igual. Esos límites deben tener claro que los intereses colectivos no deben prevalecer sobre los derechos individuales.

El episodio de Xochi, resuelto por ahora, deja en evidencia que la permisocracia no se rinde fácilmente y que solo un compromiso firme con el estado de derecho podrá proteger las inversiones privadas que el país necesita.


06
Jun 26

Micrófonos y conversaciones

 

El jueves pasado fue día de medios y de 6:00 a 9:00 a. m. estuve en Espacio Libre; en tanto que a las 2:00 p. m. grabé con Prensa Libre Radio para el programa que será transmitido mañana, viernes.

Yours Truly, José Eduardo Valdizán y Omar Barrios en Espacio Libre.

En Espacio Libre, con José Eduardo Valdizán y Ana Luisa Toledo, en compañía de Omar Barrios tuvimos un programa variado y divertido que comenzó con las efemérides.  Por supuesto que la efeméride más importante del día fue un aniversario más de la masacre de la Plaza Tiananmen en Pekin en la que entre 800 y 2,400 fueron asesinadas por el gobierno del Partido Comunista de China.

Masacre de la Plaza Tiananmen. La foto la tomé de X,

Hablamos sobre los Modelos Urbanos de Vivienda Integrada y sobre la campaña del Club Rotaract Guatemala de la Ermita para donación de prótesis de brazos. También conversamos sobre la sanción a países que importen bienes producidos con trabajo forzoso y, finalmente, sobre la visita a México de la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo, a quien entrevisté en 2012 acerca de las relaciones entre España e Hispanoamérica.

Yours Truly y Marta Yolanda Díaz-Durán cuando pregrabamos para Prensa Libre Radio.

En Prensa Libre Radio, para el programa que fue transmitido el viernes a las 4:00  en la 106.5 FM y en redes, conversé con Marta Yolanda Díaz-Durán acerca de la presunción de inocencia en el marco de la guerra perdida contra las drogas, en general, y la legislación contra el lavado de dinero en particular.


05
Jun 26

¿Educación, o barbarie?

 

En esta semana los chapines vimos a un conductor arrastrando y haciendo girar a otro vehículo en el Bulevar Liberación de la ciudad de Guatemala. El enfrentamiento se originó por la disputa del derecho de vía en el tráfico, y ocurrió cuando el conductor de un carro intentó incorporarse y el otro aceleró para bloquearle el paso, lo que causó un choque.

Hay conductores que se meten en carriles que no les corresponden y luego quieren que se les de paso.

También leí que fue enviado a prisión el conductor de un auto que, en septiembre pasado, atropelló en repetidas ocasiones a un motorista en la zona 9 de esta urbe. El acusado enfrentará juicio por homicidio en grado de tentativa y, debido a la brutalidad del ataque al del motorista, hubo que amputarle la pierna derecha.

Ambos incidentes tienen su origen no en la mala calidad del tráfico en la capital chapina —que es espantosa—, sino en la incapacidad de algunos de controlar sus emociones, en la crispación y en la actitud explosiva con la que toman el volante. Voy a añadir y me voy a enfocar en la mala educación que exhiben cuando se suben a sus autos, o a sus motos. Esto es porque no podemos cambiar la realidad del tráfico, pero sí podemos controlar las formas en las que lo enfrentamos.

¿Qué es una de las primeras cosas que te enseñaron tus padres si te criaron bien? A pedir por favor y a dar las gracias. Con un poco de capacidad de reflexión y análisis, con un poco de inteligencia y autoregulación emocional, con un poco de conciencia y estabilidad emocional uno puede evitar que hechos que no dependen de uno escalen a niveles que puedan acarrear consecuencias jurídicas. Pero aún si faltaran algunos de aquellos elementos, un por favor y un gracias bien puestos y a tiempo pueden ahorrarte conocer la Torre de Tribunales, o un disgusto innecesario.

Henry Hazlitt, autor de Los fundamentos de la moral, escribió que los buenos modales son una ética menor; pero que en otro sentido son una ética mayor porque son la ética de la vida diaria. Y, por su parte, la filósofa Ayn Rand explicó que debería preocuparnos la moralidad cotidiana y menos la moralidad de crisis porque por su naturaleza las emergencias son temporales.

En esa dirección, más que preocuparnos por si somos capaces de robar un banco, o de comer carne humana luego de un accidente aéreo, deberíamos meditar sobre ¿por qué bloqueamos un crucero? ¿Por qué nos cruzamos en el tráfico? ¿Por qué no damos paso si alguien se está atravesando, aunque sea de forma abusadora, o imprudente? ¿Por qué vamos peleando en el tráfico? ¿Qué tan importante es avanzar tres metros en vez de ser gentil y generoso? ¿Por qué podemos golpear un retrovisor, o rayar un carro sin sentirnos responsables? ¿Por qué podemos subirnos a las banquetas y poner en peligro la integridad de los peatones?

Preocupa, eso sí, que en redes sociales haya quienes celebren actos de violencia antropoide como el de embestir un carro en el tráfico, o el de querer atravesarse sí o sí. Sospecho que los fans de esos desatinos son el mismo tipo de gente que llegó al Obelisco a robar stickers del álbum del mundial de fútbol y el mismo tipo de gente que lanza bolsas de agua en la fiesta del 14 de septiembre. En todo caso, manejar de forma prudente no es cobardía, sino racionalidad.

Los buenos modales no existen para complicarnos la vida, aunque algunos sean arbitrarios, como saber qué tenedor usar para qué en la mesa. Las buenas costumbres sirven para hacer de la vida un baile armónico y no una serie de golpes y sacudidas, explicó Hazlitt.

Al final del día, el volante es uno de los lugares donde más se pone a prueba nuestra capacidad de elegir la racionalidad por encima del impulso. Cada vez que cedemos el paso, que no respondemos a una provocación o que simplemente agradecemos con un gesto, estamos construyendo, o destruyendo, el tejido mínimo de civilidad que permite que una sociedad funcione sin convertirse en una guerra de todos contra todos.

Columna publicada en República.


03
Jun 26

Ministerios y fábricas de votos

 

De forma sorpresiva y oportunista, un grupo de diputados oficialistas intentó colar una enmienda legislativa —entre los fondos para el Tribunal Supremo Electoral— y repartir millones de quetzales de los tributarios a supuestas organizaciones no gubernamentales afines. Aquellas transferencias iban de entre Q1 y Q13 millones para aquellas organizaciones por medio de los ministerios de Desarrollo Social y Educación.

Las asociaciones que reciben dinero de los tributarios, no son no gubernamentales.

La iniciativa fraudulenta fue improbada, pero ¿notas que la nueva política se parece mucho a la vieja política? A los tributarios nos debería quedar claro que una organización supuestamente no gubernamental no puede reclamar ese título si por medio del gobierno toma dinero de los tributarios para beneficiar su causa (o la de sus directivos). Los tributarios deberían tener claro que ministerios como el de Desarrollo Social, Educación, Salud y Agricultura son plataformas perfectas para criar clientelas electorales para los partidos oficialistas (cualesquiera que sean sus colores). Esto es porque son ministerios regalones, o porque contratan multitudes.

Estas prácticas, rescatadas por la nueva política de los semilleros y raiceros, bien pueden ser calificadas como fraudulentas en el contexto de los comicios de 2027 porque apuntan a compra de voluntades, compra de influencia y compra de votos.

Las organizaciones que recibirían dinero de los tributarios, de forma arbitraria y abusiva, son:

  • Asociación para el Desarrollo y Progreso de Guatemala
  • Asociación Civil No Lucrativa para la Defensa y Promoción de los Intereses Relacionados con el Desarrollo Campesino de Occidente (ADECO)
  • Rut Noemí
  • Asociación Tz’ikin Tactic ONG
  • Asociación Aq’onvil
  • Comunicación, Información, Monitoreo y Análisis para el Desarrollo Humanitario
  • Centro de Estudios de Resiliencia y Regeneración
  • Asociación de Beneficio Social Integral
  • Asociación para el Desarrollo Empresarial de la Región Chortí
  • Asociación de Desarrollo Comunitario, Unidad, Inversión en Sociedad
  • Asociación Civil No Lucrativa de Desarrollo de Sordos de Quetzaltenango

La primera ha de ser importantísima porque si la iniciativa hubiera pasado, esa asociación hubiera recibido Q13 millones.

¿Quién controla realmente estas organizaciones? ¿Qué nivel real de transparencia financiera y operativa tienen? ¿Por qué precisamente estas once y no otras? ¿Tienen capacidad real para ejecutar y fiscalizar esos montos? ¿Cuál es el propósito político real detrás de esta selección? ¿Qué otras asociaciones reciben privilegios de esta naturaleza y a cambio de qué? A tí, ¿qué preguntas se te ocurren?

Con tantos millones de los tributarios en juego para esas asociaciones, queda claro que el negocio del clientelismo sigue operando con los mismos mecanismos de siempre, solo que ahora con nuevos nombres y disfraces. 


01
Jun 26

“Magnifica humanitas” y las IA

Crecí en otro mundo.  En ese mundo no había inteligencias artificiales, grokipedia, teléfonos inteligentes, ni internet.  En ¿cuántos años ese mundo se va a estudiar en los libros de historia como se estudia la prehistoria? En ese mundo pasaron 27 años entre el momento en el que tuve mi primera calculadora electrónica y mi primera booknote.  Ahora, los cambios en la tecnología, gracias a las IA, se miden a lo largo de ¿semanas, o de días? ¿De horas?

¡Por supuesto que las IA traerán consigo cambios profundos y hasta civilizacionales!…y la cuestión es sobre qué principios se apoyarán esos cambios.

El mundo cambió de la época de las calculadoras, a la de las inteligencias artificiales. 

Estas meditaciones las motivó la encíclica Magnifica Humanitas, de John Prevost,  con la colaboración de, entre otros , Christopher Olah, cofundador de la empresa de inteligencia artificial Anthropic (Cloud).

En ese documento, el dirigente de la iglesia católica expone que la persona humana está en el centro de todo progreso tecnológico; el gran desafío de nuestro tiempo no es tecnológico, sino moral; ninguna inteligencia artificial puede reemplazar totalmente la experiencia humana; la verdad es un bien que debe ser protegido, la libertad puede estar amenazada por nuevas formas invisibles de control.  Personalmente estoy convencido de que las IA son una grande cosa, me maravillo cada vez que alguien me cuenta una novedad útil al respecto o la descubro, pienso que el siglo XXI es un tiempo fascinante para estar vivo y aprender; y veo miles de nuevas puertas y ventanas abriéndose para una infinidad de posibilidades no imaginadas aún. En ese contexto comparto aquellas perspectivas de Prevost.

Pero el edificio argumentativo del Papa se apoya en posibilidades inquietantes, a saber: que el interés colectivo debe prevalecer sobre los derechos individuales; y que se necesita una autoridad mundial para controlar las IA.  Ninguno de esos principios es novedoso entre las encíclicas que han precedido a Magnifica Humanitas, ni en otras formas de comunicación por parte de los predecesores de Prevost.

La idea de que los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales, en Magnifica Humanitas se manifiesta en frases como que la doctrina social reconoce el potencial positivo del mercado y de la iniciativa privada sólo si se mantienen subordinados a la ley moral y guiados por el principio de solidaridad (39).  Obvio que el mercado y la iniciativa privada no deben escapar a los principios morales; pero a principios morales racionales que protejan la vida, la libertad y la propiedad, no a cualesquiera principios morales. Como el mercado es lo que ocurre cuando se intercambia voluntaria y pacíficamente propiedad, no es posible tener un mercado si aquellos intercambios son condicionados por una supuesta virtud que consiste en la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien de todos y de cada uno, porque todos somos verdaderamente responsables de todos, como escribió Karol Wojtyla en Solicitudo rei socialis (38), como si la sociedad o kosmos, fuera una familia, taxis.

La valoración positiva de la iniciativa privada, en Magnifica Humanitas, se desactiva cuando el documento dice que cuando un poder de tal magnitud [el de las IA y las empresas que las desarrollan] se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público*, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades (95), como si el poder en manos de políticos y burócratas fuera inmune a tales defectos.  ¿Es posible que Prevost no haya leído nada de análisis económico de las decisiones públicas? La pregunta viene a que el Papa lamenta que en el pasado, eran principalmente los estados los que impulsaban y orientaban la innovación. Hoy, en cambio, los principales motores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, dotados de recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos (5) y lamenta que el nuevo sistema económico-financiero mundial, caracterizado por una gran movilidad de los capitales y los medios de producción, ha reducido el poder político de los estados y su capacidad para orientar los procesos económicos (40).  La encíclica sostiene que los estados y las instituciones supranacionales están llamados a garantizar reglas justas y mecanismos de protección eficaces para que las comunidades locales, los cuerpos intermedios, las escuelas y las universidades, así como las realidades eclesiales y asociativas puedan tener voz y contribuir al discernimiento de las decisiones que inciden en la vida de las personas: trabajo, acceso a los servicios, gestión de los datos y ambientes digitales. En las decisiones que se refieren a los flujos económicos, las plataformas digitales, la gestión de los datos y los algoritmos, no se puede dejar que pocos actores por sí solos orienten los procesos, sino que es necesario construir formas de cooperación que respeten los diversos niveles de la comunidad mundial y los hagan corresponsables del bien común (71).

Prevost, cree, de verdad que un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades…de modo que el criterio no sea sólo el beneficio sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos (80). 

En Magnifica Humanitas, Leon XIV hace un llamado a que gobiernos y entidades supranacionales (el sector coercitivo de las sociedades) resuelvan la opacidad y las condiciones de acceso que no le gustan en el mercado porque es necesario reconocer un aspecto decisivo, que ya he mencionado antes: en muchos casos, en el contexto digital, el control de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación(95).

La política tiene la tarea de orientar las dinámicas económico-tecnológicas (163), se lee en la encíclica; y la política se basa en el poder y la coacción, a diferencia del mercado que se basa en relaciones pacíficas y voluntarias.

Dicho lo anterior, en el contexto papal no es extraño un clamor por un involucramiento de gobiernos y organismos supranacionales (la política) en las relaciones que deberían ser privadas y contractuales, en vez de ser coactivas. En 2011, Dominique Mamberti secretario de la Santa Sede para la Relación con los Estados declaró no puede haber una separación de la iglesia y la política.

En Caritas in veritatis, Joseph Ratzinger. Escribió que para gobernar la economía mundial…urge la presencia de una verdadera “autoridad política mundial” (67).  En la misma encíclica, Ratzinger escribió que el proceso de globalización, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a escala planetaria como nunca se ha visto antes (42).

Tanto el papa conservador, como Prevost parecen ignorar que aquellos mismos políticos que conocemos por corruptos, irresponsables, incapaces, arbitrarios, muchas veces tiránicos, y demasiadas veces asesinos, son los que se harían cargo de la autoridad política mundial que tanto los entusiasma. Porque, leyendo un poco de análisis económico de las decisiones públicas, ¿de dónde iban a salir políticos distintos a los que ya hay? ¿Por qué es que los políticos encargados del gobierno mundial iban a ser distintos a los políticos que roban y mal administran a niveles nacionales?

Entre la doctrina social de la iglesia católica en general y las ideas de Magnifica Humanitas en particular, y el liberalismo clásico hay convergencias superficiales que podrían ser interesantes:

Tanto Ludwig von Mises, como Friedrich A. Hayek y la doctrina social de la iglesia católica coinciden en que la sociedad es un tejido de acciones humanas interconectadas. Para ambos el mercado es un proceso de cooperación social.

La doctrina social de la iglesia católica y los liberales clásicos coinciden en que la sociedad no es un agregado de átomos aislados; y por supuesto que la solidaridad cristiana puede leerse como deseo de reducir sufrimiento y promover florecimiento compartido.

La encíclica critica la concentración privada de poder tecnológico; y los liberales también la critican cuando esa concentración se debe a privilegios estatales como monopolios concedidos, barreras regulatorias.

Pero…

La doctrina social de la iglesia católica sostiene que la sociedad es un tejido de acciones humanas interconectadas en el cual es necesario un tejedor desde la política; y que aquella cooperación es un juego de suma cero, cuando no participa el poder político. De ahí que las convergencias sean superficiales y que las tensiones sean más profundas e irreconciliables:

Para Ludwig von Mises la solidaridad forzada vía control público distorsionaría el cálculo económico y la coordinación espontánea. La verdadera cooperación social surge del intercambio voluntario y el interés propio bien entendido. Imponer “bien común” definido desde la política generaría intervenciónes que reducirían la prosperidad para todos, especialmente para los más vulnerables.

Para Friedrich A. Hayek, el riesgo mayor es la coerción arbitraria disfrazada de solidaridad. El control público sobre datos y algoritmos tiende a convertirse en planificación central discrecional. Hayek defendería reglas generales de derecho (protección de propiedad, contratos, responsabilidad); pero rechazaría que el Estado oriente el desarrollo tecnológico según una concepción sustantiva del bien común. El orden espontáneo genera más solidaridad efectiva (en forma de riqueza, conocimiento y oportunidades) que cualquier diseño consciente.

Finalmente, para Ayn Rand, que no es liberal clásica; pero su filosofía Objetivista valora grandemente la dignidad humana, los derechos individuales y la racionalidad entiende que la solidaridad como virtud cristiana implica altruismo, que es sacrificar el interés propio por los de los demás. Rand lo rechaza radicalmente. La verdadera benevolencia hacia otros surge del egoísmo racional que es nada menos que valorar la vida humana, comerciar voluntariamente y respetar derechos. El control público en nombre de la solidaridad es inmoral porque viola derechos de propiedad (datos, algoritmos, capital intelectual) y convierte al innovador en siervo del colectivo. La grandeza de la persona humana (90) a la que alude Magnifica Humanitas no se logra subordinando al individuo al control público, sino liberándolo.

Desde una ética de la liberad

La doctrina social de la iglesia católica en Magnifica Humanitas ve la solidaridad como un deber moral y político que legitima la intervención política correctiva. La tradición liberal clásica y Objetivista ve la cooperación voluntaria (emergente del respeto a derechos individuales) como la única solidaridad genuina y sostenible. El control público aparentemente bien intencionado suele abrir la puerta a nueva concentración de poder (ahora político-tecnocrático), que daña precisamente a quienes pretende proteger porque suele terminar en colectivismo y autoritarismo, cuando no en totalitarismo.

Puntos de diálogo fructífero podrían surgir por el placer de la conversación y para explorar ideas; pero entre la doctrina social de la iglesia católica y el liberalismo y Objetivismo la diferencia antropológica es decisiva: ¿el hombre es un ser inherentemente social que no puede encontrar su propia plenitud si no es en la “entrega” sincera de sí mismo (48), o un agente racional que florece mediante la razón, la productividad y la cooperación social voluntaria? A estas alturas la discusión no es si las IA son buenas, o malas.  La cuestión es quién las controla y qué antropología acarrean.

Antonio Gramsci explicó que el poder no se sostiene solo por la coerción (ejército, policía, leyes); sino principalmente por el consenso. Desde esa perspectiva, quienes ejercen el poder logran que su visión del mundo sea percibida como sentido común, como algo natural y universal. Cuando la mayoría acepta como normales las ideas, valores y jerarquías de los poderosos, ya no hace falta reprimir tanto. La hegemonía se ejerce sobre todo en la sociedad civil en la escuela, medios, iglesia, familia, arte, universidades, sindicatos..e inteligencias artificiales.

Muchos de los que desconfían de la iniciativa privada le entregan sin problema cantidades masivas de datos y poder a políticos y burócratas (electos, o no). En ese contexto son preocupantes los esfuerzos por conseguir que las IA sean controladas por políticos y burócratas que consigan la capacidad de redefinir qué significa ser humano. Y esa es la conversación a la que invitan Magnifica Humanitas y estas líneas. ¿Te apuntas?

*Mi cuate, Andrés, sostiene que hay una diferencia sustancial entre lo público y lo estatal.  Coincido con él en esta idea; pero creo que ni el en Vaticano, ni en el cuchubal se hace esta diferenciación que es muy importante.  Lo público, no nesariamente es lo estatal.