09
Feb 23

Coñac, vinos y moscatel para el señor juez

Los tributarios siempre pagamos las extravagancias de los políticos y burócratas.  Esta es una factura del 28 de marzo de 1898 emitida por Adolfo Saravia, comerciante y comisionista por las siguientes mercancías pagaderas en moneda efectiva en plata acuñada. La factura está emitida a Emilio Fajardo.

¡Era cara la visita de un juez!

Lo primero que llama la atención es que el pago no es en moneda fiat, o dinero por decreto, cuya principal característica es que es una moneda de papel cuyo único respaldo es una promesa del gobierno.  Aquí estamos hablando de dinero de verdad, el que es de plata, por ejemplo. En aquel tiempo la moneda era el peso, no el quetzal.

Lo que luego llama la atención son las mercancías: vinos tinto Chateau Margaux y blanco Chateau D´´Yquem, coñac Martell, ginebra Old Tom, moscatel extra y ¿guaro? y el total es de $53.

El siguiente documento es un recibo por $94.50  y dice: Recibí del señor Alcalde primero municipal la suma de noventa y cuatro pesos cincuenta centavos según la factura adjunta por la permanencia en esta del señor juez de primera instancia y su acompañamiento en la visita.  Patulul, marzo 28 1898, Firma E. Fajardo V.

El siguente listado es encantador, tiene la fecha de marzo 26 de 1898 y está firmado por E. Fajardo V.  Dice: La Municipalidad a E. Fajardo V. Debe: por 5 personas dos días $ 25; cuatro cubiertos extra $4; 2 criados, dos días $4; 12 botellas de vino $39; 2 medidas de algo que no identifico $6; cigarros $1; 1 botella de coñac Martell $5; 1 botella de ¿olla? $1.50; 1 botella de Old Tom $3.50; 1 botella de Moscatel extra 1873 $3.50; 2 botellas de guaro $2.  Todo ello suma $94.50. Firma E. Fajardo V. en Patulul.

Si pidieron tantos vinos finos, ¿para quién era el guaro? ¿Para el juez, para el alcalde, o para los criados?  ¿Viste que la visita del juez requería de criados?

El coñac Martell debe haber sido muy popular en aquellos tiempos de afrancesamiento de la sociedad guatemalteca en los que se estaban abandonando los tradicionales anís y jerez propios de la tradición española demodé.  Recuerdo que mi abuelita, Juanita, tenía un hermoso picahielo de plata, que decía Martell.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por los descubrimientos.


06
Feb 23

Ecologismo, antiestractivismo y otras modas

 

Acabo de leer que los volcanes dormidos emiten tres veces más azufre que lo estimado.  En Guatemala se estima que hay entre 37 y 43 estructuras volcánicas y se considera como activo todo volcán que ha tenido actividad registrada en los últimos 10,000 años.

Técnicamente no se usa la frase volcán dormido, pero uno podría decir que un volcán que no ha manifestado actividad medible en su superficie está dormido. ¿Será lo mismo un volcán dormido que uno extinguido?

En aquello me puse a pensar cuando vi publicada esta conversación que tuve sobre la gestión del ambiente con Carlos Martínez, Asesor de la Subsecretaría de Interior, en Chile, en temas relacionados con medio ambiente y conflictos socio-ambientales.

Hay pocos temas tan de moda como el del ambiente, dijo Carlos, al apuntar que todos somos defensores del ambiente; pero los problemas son cómo y para qué.  Carlos ha dedicado muchos años a estudiar las líneas de defensa del ambiente y algunas le parecen altamente cuestionable.  Actualmente nos enfrentamos a una ideología ambientalista que pone en juego el progreso, el desarrollo, la libertad de las personas y la economía libre.  Una cosa es la conciencia ambiental y otra es atribuirles los problemas ambientales a una sola causa.

SI te interesan estos temas, seguramente quieres ver esta conversación.

Actualmente el mercado premia a quien protege el ambiente y castiga a quien lo daña, explica Carlos que, también, se refirió a las profecías catastróficas que no se han cumplido. Hizo alusión a la inviabilidad de la vida primitiva y autárquica que promueven algunos ambientalistas.

Hizo alusión al atropello contra los derechos humanos, implícito en algunas políticas impulsadas por el ambientalismo radical que sostiene que los árboles, los glaciares y otros tienen derechos. Esta es una concepción muy ajena a occidente y ajena a las tradiciones humanistas, ilustradas y antropocéntricas de occidente.

Advirtió contra los peligros implícitos en el antiestractivismo, una corriente más reciente del ambientalismo, que tiene raíces en el marxismo y va de la mano del ecoindigenismo y de la deep ecology.

Carlos es autor de La república independiente de Douglas Tompikins; y de La nostalgia del paraíso, las raíces ideológicas del ecologismo.


03
Feb 23

Depredación desde el IGSS

 

El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social dispuso que, a partir del 17 de enero pasado, todo patrono debe inscribirse en el IGSS aunque cuente sólo con los servicios de un trabajador.  Los perpetradores de esa medida dicen que la misma incentivará la incorporación de las micro, pequeñas y medianas empresas, así como otros emprendimientos y, seguramente, creen que eso es cierto.   Lo que va a pasar, sin embargo, es que la nueva medida depredadora va a incentivar la informalidad.

Para forzar el registro, el IGSS va a usar sus acuerdos con otras instancias gubernamentales para identificar e inscribir de oficio a quienes intenten quedar al margen de los tentáculos del seguro social monopólico, centralizado y coercitivo del estado.

En el afán depredador por parte de la burocracia del seguro social, la inscripción de oficio tendrá efectos retroactivos para el pago de las mal llamadas contribuciones, que en realidad son formas de expoliación.  Es decir, formas de quitarle a los generadores de empleo, de forma injusta y con amenazas, lo que les pertenece.  Injusta porque la disposición es unilateral, injusta porque no hay proporción entre el despojo y los supuestos beneficios, injusta porque castiga la productividad y a los más vulnerables.  Un castigo que pesa más en tiempos de inflación y en tiempos de encarecimiento artificial y político del tipo de cambio.  Un castigo que pesa más en tiempos en que los combustibles están carísimos, en parte por las dos circunstancias recién mencionadas.

La nueva disposición es una caja de Pandora porque abre la posibilidad para otras formas de abuso por parte del IGSS al desnaturalizar los contratos de, por ejemplo, las personas que cobran con factura y trabajan por horario.  Personas que podrían echar a andar la maquinaria que fuerza la inscripción de oficio.

A lo largo de su existencia ominosa a lo largo de más de 70 años, el IGSS no ha conseguido ser el instrumento que los trabajadores guatemaltecos necesitan para mejorar su calidad de vida en términos de servicios de salud y en términos de protección en casos de invalidez, vejez y sobrevivencia.  En el IGSS, sin embargo, toda su vida han medrado redes de corrupción.

En el libro Del monopolio a la libertad, Alfonso Abril puso en evidencia los vicios originales del esquema del IGSS.  Esquema que consecuencia del racionalismo constructivista revolucionario de los años 40 y de un mandato que vino a Hispanoamérica desde Washington D.C.

A los trabajadores sometidos a su régimen, el IGSS les anula el derecho de propiedad y el control de los ahorros, del mismo modo que les mina sus libertades de contratación y de asociación.  Los trabajadores están forzados a pagar, sí, o sí.

La existencia del IGSS depende de la legislación y del poder coactivo del gobierno; pero ¿sabes que el gobierno no paga sus cuotas? El gobierno tiene una deuda acumulada de más de 35 mil millones (al momento en que fue publicado el libro, en 2017 y la deuda sigue creciendo*).

Abril afirma, y coincido con él, que el IGSS deshonra a los trabajadores porque no respeta la dignidad de los pacientes, ni de quienes están sometidos a su régimen de IVS; por ser una organización corrupta saqueada por políticos, burócratas, empleados, y proveedores; y, porque además, en la mayoría de los casos, es un modelo sumamente injusto para los trabajadores más pobres.

El zarpazo del IGSS al segmento más vulnerable del sector voluntario de la economía no es de naturaleza financiera; ya que, como el seguro social chapín no ajusta las pensiones para sus supuestos protegidos, no corre el riesgo de descapitalizarse como ocurre con otros esquemas similares.  En ese sentido es peor que un sistema piramidal y la nueva disposición sólo hiede a pura depredación y expoliación.

¡Pero es una conquista revolucionaria!…¿Verdad?

*Q60 mil millones es el monto aproximado que el gobierno le debe al IGSS por cuotas patronales no pagadas durante años.

Columna publicada en elPeriódico.


01
Feb 23

Telegramas y responsabilidad del gobierno

 

Mira que chulada de diseño, es un telegrama del 11 de noviembre de 1897, enviado desde Santa Bárbara, San Marcos.  ¿Alguna vez recibiste telegramas?

Aparte de lo elegante y bonito del diseño, me llama la atención el párrafo que dice:  El gobierno no es responsable por errores ó inexactitudes en los partes transmitidos por sus Telégrafos, pero si lo será por la suma pagada por su transmisión cuando el error ó inexactitud dependa de los telegrafistas.  Es interesante que el gobierno se hiciera cargo de los errores de sus empleados, aunque fuera sólo por el monto de la transmisión.  No se cuanto costaba la transmisión, pero creo recordar que cuando yo era niño, el envío de una palabra costaba Q 0.07 cuando Q1 era igual a US$1 menos la inflación.

El texto del telegrama también es encantador. Va dirigido al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada, y dice:  Por Dios, sírvase “compeler” a nuestro obispo velez vuelva a su diócesis abandonada sin causa canónica hace más de 3 años hecha un montón de ruinas en orden religioso y moral.  M. Recarte. Vicario foráneo Santa Bárbara, según está indicado atrás.

Recuerdo que aprendí a enviar telegramas y cartas cuando estaba en Tercer grado de primaria como parte de la clase de Idioma Español. Era graciosa la redacción de los telegramas porque, como cobraban por palabra, cuando fuera posible había que unirlas.  Por ejemplo, en vez de Te recuerdo, lo que se ponía era recuérdote.  También era muy particular la forma en la que eran doblados los telegramas para ocultar el texto y permitir que se viera bien el destinatario.

Mi tío Freddy y mi padre importaban telégrafos y recuerdo que en su oficina había uno instalado.  ¡Cómo me gustaba su sonido!  Traté varias veces de aprender el Código Morse; pero nunca puse empeño y solo me divertía escuchando su sonido.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.